martes, 2 de septiembre de 2008

LA IMPORTANCIA DE UNA LIMPIEZA ADECUADA


LA IMPORTANCIA DE UNA LIMPIEZA ADECUADA

Según los expertos el mayor problema de contaminación en hoteles y restaurantes está en la grasa de las cocinas y en las bacterias de las manos de los cocineros.

Varios expertos en productos de limpieza mostraron su preocupación tanto por la grasa que se acumula en los rincones de la cocina, así como por la suciedad en las manos y uñas de los encargados de cocinar. Uno de los principales aspectos que señala Guillermo Goldgewicht, representante de la franquicia de Truly Nolen Internacional en Costa Rica, es la importancia de las buenas prácticas de manufactura. Entre ellas está el seguir un sistema apropiado de control de plagas. “Para que una plaga subsista necesita agua, comida y refugio”, manifestó. En este sentido las cocinas son problemáticas porque se acumula grasa y suciedad en los rincones, sobre todo si hay paredes agrietadas, azulejos partidos y pisos rotos, entre otros, que causan humedad y son un “excelente refugio para las plagas de cucarachas, arañas, ratones y más.”

Un consejo que da el experto es hacer una limpieza profunda de todos los rincones, que desarmen los equipos de cocina y se limpien bien y desinfecten todas las áreas, para evitar ambientes propicios para las plagas. Al respecto, Martín Wille, Gerente de Mercadeo de Germantec, asegura que “limpiar con un palo de piso no es la solución, pues es efectivo entre la primera y tercera pasada, luego ya no quita la grasa y lo que hace es distribuir la suciedad”. Eso significa que cada tres pasadas habría que lavarlo de nuevo y se perdería mucho tiempo. Por eso recomienda usar máquinas lavapisos con vaporizador que diluyen la grasa.

Sin embargo, Gabriela Rivera, Gerente de Ventas Institucionales de Punto Rojo, señaló que “la mejor forma de combatir la contaminación de bacterias producidas por alimentos descompuestos y basura en general, es con el uso de productos desinfectantes”. Resaltó que lo importante de estos productos no es su aroma, sino el ingrediente activo que elimina las bacterias. En este sentido recomienda utilizar desinfectantes con base de tricloros defeniles, “conocidos como triclosan”.

Por otro lado, según Elías Álvarez, Gerente de Ventas de la Línea Institucional de Kimberly Clark, los trapos que se usan para la limpieza de los artefactos y muebles de cocina “están llenos de bacterias”. Recomendó el uso de paños con fibras especiales, que se secan más rápido evitando que la humedad multiplique las bacterias y el mal olor en los trapos.

Manos a las bacterias: Otro de los puntos señalados son las manos que preparan los alimentos y la higiene personal de quienes cocinan. Según Juan Carlos González, Gerente de Ventas de la Línea Institucional de Ecolab, “existe una contaminación cruzada entre las bacterias de los alimentos almacenados a temperaturas inadecuadas y las bacterias en manos y cuerpo de las personas que tienen contacto con la comida”. El especialista manifestó que los proveedores son los encargados de dar la capacitación de cómo lavarse las manos correctamente y los supervisores de hoteles y restaurantes deben estar atentos a que se cumplan con las normas de higiene requeridas. También señaló que es importante lavarse los brazos hasta el codo y limpiarse constantemente las uñas.

Un consejo del experto es que haya una pila especial para el lavado de manos de los empleados y que se use el jabón adecuado, con agentes antibacteriales. También menciona el uso de dispensadores de papel para secar las manos, en vez de pañitos de tela, que más bien acumulan bacterias.

Por su parte, Álvarez señaló que un buen lavado de manos dura por lo menos 15 segundos en la etapa de restriegue y se debe humedecer las manos antes del lavado. Manifestó que es mejor el uso de jabones sin olor, para evitar la contaminación de olores a los alimentos. Además agregó que es mejor el uso de dispensadores de papel “no touch”, porque el empleado sólo tiene contacto con el papel que usará para secar sus manos.

Algunas recomendaciones:

- Revise muy bien los utensilios antes de comenzar la labor en la cocina. Si detecta algún tipo de suciedad o mancha, vuélvalo a lavar.

- Mantenga siempre una persona encargada de la limpieza. Debería haber un encargado que durante todo el día se dedica a limpiar todas las áreas de la cocina, para eliminar la grasa y suciedad constantemente de manera que no se contaminen los alimentos.

- Use desinfectantes para eliminar las bacterias, la grasa y los malos olores. En el baño se pueden utilizar con un olor suave, pero en la cocina es preferible aplicar desinfectantes inodoros, pues los olores podrían contaminar la comida de los clientes.
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RESTAURANTES DE HOTELES: LA ADECUADA CONSERVACIÓN DE LOS ALIMENTOS

Indudablemente el servicio de restaurante juega un papel muy importante dentro de la vida de un hotel. En muchas ocasiones es más significativo un buen plato que la misma ubicación del lugar, ya que podríamos decir que se puede dormir en diferentes espacios, pero una buena comida es difícil de conseguir debido a que detrás de ella existen un sinnúmero de procesos que aumentan o disminuyen su calidad y sabor. Un buen plato se obtiene a partir de excelentes insumos y alimentos conservados de una manera adecuada.

Prácticamente el restaurante de un hotel se juega su buen nombre y prestigio en cada plato que se sirve; de allí la importancia que adquiere el tema de la conservación de los alimentos que finalmente es el reflejo del compromiso de las empresas del sector por ofrecer productos con una óptima calidad y que conserven la textura, frescura, temperatura, nutrientes, identidad de sabores, colores y aromas, todo ello de la mano de un gran empeño y conocimiento en la preparación.

“Es importante conservar adecuadamente los alimentos para brindar comidas y bebidas que no causen ninguna enfermedad trasmitida por alimentos (ETA’S). Alimentos sanos y deliciosos, de calidad. Es de nuestra responsabilidad no solo dar un buen servicio, sino brindar alimentos seguros de consumir porque mantienen el buen prestigio de la calidad de nuestra comida”, dijo Ana María Aucallanchi, coordinadora de salubridad e higiene del Hotel Radisson Decapolis de Lima, Perú.

Son muchas las pérdidas que tiene un hotel por la inadecuada conservación de los alimentos en sus restaurantes. A ese respecto se refirió Elkin Salazar, gerente de alimentos y bebidas del Hotel Intercontinental Medellín, en Colombia, al puntualizar que “la gran pérdida es la de la salud y hasta la vida de un cliente por el mal manejo en la conservación de los alimentos, lo cual es una causa de cierre y cancelación definitiva de una empresa. La otra gran pérdida es la del cliente como razón de ser de las empresas que con el voz a voz de insatisfacción contagiará, como mínimo, a 20 clientes potenciales”.

Los procesos de conservación de alimentos se inician en el mismo momento de la compra de los insumos, y se extienden a actividades como el transporte, la recepción, la conservación de la temperatura y el almacenamiento.

Son muchas las maneras implementadas en el negocio hotelero para conservar adecuadamente los alimentos; sin embargo, la aplicación del frío es la más común de ellas, según Aucallanchi porque “el frío detiene el metabolismo de los microorganismos, es un factor limitante para su crecimiento ya que las condiciones no son favorables para la actividad vital, lo que nos permite almacenarlos en un corto plazo, tiempo suficiente dentro de la actividad de un hotel. El segundo es que mantiene o conserva las características organolépticas de los alimentos (color, sabor, textura), es decir, nos permite conservar una materia prima o insumo de calidad. Es importante tener materia prima de calidad ya que de ella depende el producto final o potaje servido”.
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HOTELES EN FRASCO CHICO

La falta de espacio y la superpoblación mundial impulsan la creación de opciones de alojamiento muy reducidas y, a la vez, muy económicas. La tendencia, que comenzó en Japón, se está extendiendo a otros países.

Prescindiendo de grandes de servicios y a un costo mucho menor en comparación con las grandes cadenas hoteleras, la nueva generación de microhoteles gana peso en el mercado del turismo mundial. La clave: diseño simple y funcionalidad para un público joven que no busca lujo, sino practicidad y bajas tarifas.

El origen de una tendencia: En las grandes y pobladas urbes de Japón, excesivamente adornadas con luces y rascacielos que quitan la respiración, surgió por primera vez, debido a una evidente necesidad, la creación de albergues donde la maximización del espacio y el tiempo sean prioridad.

Así, los hoy famosos “Hoteles Cápsula” fueron implementados en la tierra del sol naciente hace más de 20 años para alojar a los empresarios que no tuvieran tiempo de ir a dormir a sus hogares (razón por la que aún hoy no se aceptan, en la gran mayoría de los casos, mujeres o, en su defecto, ofrecen el servicio, pero en pisos separados). Y desde entonces- en 1977 se creó el primero de los “albergues no aptos para claustrofóbicos”-, tratan de brindar la mejor calidad de servicio a un precio razonable.

Todos los hoteles parecen haber sido construidos a imagen y semejanza: cuartos de recreación con sillones y modernas pantallas, además del infaltable sauna y la constante conexión a Internet Wi-fi son algunas de las comodidades de estos curiosos hospedajes. Además, en una gran sala se encuentran apiladas, unas con otras, la cápsulas de plástico y fibra de vidrio de 2 metros de largo por 1 de ancho y 1,25 de alto, que obligan a los huéspedes a entrar arrodillados a su “suite”, vestidos con batas provistas por el hotel, luego de dejar sus pertenencias en lockers individuales, ya que no se permite tener el equipaje allí.

Cada cubículo cuenta con una pantalla de plasma, un reloj despertador y una luz que se pueden controlar mediante un control remoto. Además proveen los muy útiles tapones para oídos, que garantizan la noche de sueño en un lugar compartido por decenas de personas. Como es de suponer, en estos pequeños cubículos no hay lugar para un sanitario, por lo que los baños, que además poseen duchas y sauna, son comunitarios.

Alojarse en estos hoteles cuesta entre 25 y 50 dólares por noche, por lo que hay gran diferencia con los hospedajes convencionales. Claro que hay que tener en cuenta que, además del baño compartido, el lugar tiene otras particularidades a tener en cuenta antes de entusiasmarse: las cápsulas son individuales.

Entre los huéspedes de este tipo de albergues se encuentran, por lo general, turistas y mochileros, quienes eligen estos hoteles para adentrarse en la cultura local, además de vivir una experiencia única en su clase.

El espacio es dinero: En las grandes ciudades occidentales se están empezando a implementar nuevos modelos de hoteles, alejados de los convencionales que –si bien no proveen muchos servicios Premium – brindan alojamiento en lugares reducidos y muy baratos, con fácil acceso.

Los hoteles cápsula de Japón sirvieron como inspiración para todas las instalaciones en las que el tamaño de los dormitorios es vital.

Uno de los casos más paradigmáticos es el de los “Hoteles Tubo” de Austria, cuyas instalaciones son tubos de concreto huecos dentro de los que se ubicó una habitación: Das Parkhoteles un peculiar proyecto que busca dar hospedaje con un estilo hospitalario. Lo curioso es que los huéspedes pueden pagar lo que quieran por el codiciado servicio.

Definitivamente, el target de este hotel no es un público que busca confort y el lujo. Está destinado a turistas sencillos que busquen una experiencia distinta, ya que sólo ofrecen el servicio de cama y las lámparas de cada tubo, por lo que los costos de manutención son casi nulos. Las ciudades de Linz y Ottensheim fueron las primeras en contar con estos hoteles muy libres y originales.

Los ingleses, en tanto, no se quisieron perder este boom y lanzaron el Yotel, que se encuentra en la terminal 4 del aeropuerto de Heathrow, en Londres. Sus habitaciones son cubículos de 10 m2, diseñados con un muy creativo toque futurista que brinda la sensación de estar en un avión. Dentro de cada dormitorio hay baño privado, televisión y acceso gratis a Internet, además de la posibilidad de contar con room service las 24 horas.

Con tarifas que varían desde los 60 a los 100 dólares, estas habitaciones se pueden alquilar por una cantidad determinada de horas o por la noche entera. Hay distintos tipos de “cabinas”: las premium, las “twins” para dos personas y las standard.

Otros de los “pequeños” hoteles ingleses son los famosos EasyHotel, que se encuentran por todo el país y ya han sido exportados a diversos lugares de Europa y próximamente a Dubai. Este formato ofrece cuartos con un tamaño reducido pero con un alto nivel de servicio y comodidades, además de contar con una decoración y diseño futurista. Las habitaciones tienen baño privado y se las puede elegir con o sin ventana. El espacio es sacrificado para ofrecer mejores precios que van desde los 70 a los 90 dólares, según las características del dormitorio.

Otro de los hoteles que viene en frasco chico es el Pod Hotel, en Manhattan. La más nueva tecnología y el diseño juvenil son su característica más marcada. El infaltable iPod está presente en todos los dormitorios, al igual que los teléfonos, las cajas fuertes, pantallas de LCD y Wi-fi. Los baños se comparten salvo que, por 149 dólares la noche, se alquile uno de los cuartos individuales. Está ubicado en una zona privilegiada para que los huéspedes estén cerca de todo y tiene una gran vista de New York desde la terraza, que cuenta con un bar.

Cuando solo se busca un lugar donde pasar la noche, el espacio no es realmente importante. Para eso, estos pequeños-grandes hoteles son perfectos, ya que brindan la comodidad justa para una buena jornada de descanso.

www.todoparaviajar.com

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