martes, 2 de septiembre de 2008

"CHEMA" SALCEDO: "UNO CRECE Y SE ALEJA DE LAS IDEAS PARA ACERCARSE A LAS PERSONAS"


PERU 21 SETIEMBRE 16, 2008

'Chema’ Salcedo: “Uno crece y se aleja de las ideas para acercarse a las personas”

"A medida que uno va 'madurando’ cronológicamente, va alejándose de las ideas y fijándose más en las personas. Ese es un poco mi caso. Yo he sido una persona muy politizada y, aunque mantengo algunas cosas izquierdistas, ya creo menos en las discusiones y más en las personas de carne y hueso. Y sobre algunas de ellas me pregunto por qué hacen lo que hacen", explica José María 'Chema’ Salcedo. Conversamos en Iquitos, donde se acaba de estrenar el documental Amazónico soy, que él dirigió.
Autor: José Gabriel Chueca
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En la selva ha conocido a muchos personajes interesantes.
De mis viajes a la selva central nació la idea de un largometraje en proyecto llamado Asháninka, una obra de ficción basada en hechos reales. Sendero Luminoso capturaba a integrantes de la comunidad asháninka y los recluía en lo que llamaban aldeas estratégicas –campos de concentración– hasta que, a fines de los 80, ellos deciden rebelarse.

¿Cómo supo de ese tema?
Cuando llegué a Puerto Ocopa, una población asháninka que fue incendiada por Sendero. Allá conocí al padre Castillo, un franciscano arequipeño que resistió con un grupo de familias el acoso terrorista refugiándose en la misión. En 2003, RPP hizo un reparto de juguetes allá y, por supuesto, yo fui. Recuerdo que me hicieron un pedido insólito: que hablara con el padre para que aceptara operarse de la vista. Fui y me dijo: “De ninguna manera. Ese es un pretexto para sacarme. Ni Sendero ni el Ejército pudieron… ¡y usted no me va a sacar!”. Una persona así despertó mi curiosidad.

Ahora ha dirigido Amazónico soy. ¿Cómo nació el proyecto?
Todo se debe a Jaime Vásquez, que financió el proyecto. Yo venía a Iquitos para hacer los programas Nuestra tierra, de RPP. Él me contó de 'Puchín’, de la restinga, donde tiene un grupo de niños que son rescatados de la calle a los que, entre otras cosas, les enseña a hacer video. Él hacía esto desde el 96. Lo conocí y, nuevamente, me interesé en la motivación de una persona así. Vi los videos de los chicos y eran extraordinarios. Todos, además, desmentían el estereotipo de Iquitos.

Sobre Iquitos, el rollo típico es el de la mujer ardiente…
Basta de eso. Recuerdo que en un programa de TV me insistían en que dijera que la mujer iquiteña era ardiente. Al final, dije que no sabía si era ardiente o no, pero de que era menos hipócrita que las limeñas, porque es más directa, sí lo es. El hecho es que los niños de la restinga han sido la guía para este documental. Ellos nos han llevado a personajes como 'Huerequeque’, que actuó en la película Fitzcarraldo y conoció a Herzog y a Klaus Kinski; y como Nico, un minusválido que hace unas reflexiones sorprendentes. Está Víctor Gonzales, que es un narrador de historias fantástico. Y hay otros personajes más.

Recientemente se cumplieron 25 años de la masacre de Uchuraccay. Usted escribió un libro al respecto.
Yo era jefe de Eduardo de la Pinella, de Pedro Sánchez y de uno de los corresponsales en Ayacucho del diario Marka, Félix Gavilán. El impacto que sentí por esta tragedia ha sido el más fuerte que he sentido en mi vida en todo sentido. La observación de los cadáveres de estos muchachos que hice en las alturas de Uchuraccay –ya habían sido enterrados–, ver sus rostros, fue algo tremendo. Como jefe, uno siente responsabilidad. Yo los mandé, claro, pero los periodistas íbamos a estas cosas.

¿Cuándo publicó su libro? Es difícil de conseguir.
Lo publiqué un año después. Tuvo poca circulación. Pero este es un tema que me viene cada cierto tiempo porque está relacionado con ciertas especulaciones. Y siempre digo que la última víctima de Uchuraccay ha sido mi amigo Luis Morales Ortega, corresponsal que fue asesinado en 1991 por un grupo probablemente militar. Él fue el primer periodista en llegar a Uchuraccay y tomó testimonios en quechua, idioma que él hablaba, de los campesinos. Las tumbas de Uchuraccay es un relato de su actividad en este tema.

¿Qué pasó con él?
Le pedimos que saliera de Ayacucho. Su mujer y sus hijos ya estaban en Lima. Pero él se quedó, en una casona en la que vivía. Yo lo visitaba todos los años. De hecho, vino a Lima un tiempo, pero decidió volver. Nuevamente, ¿por qué hay personas que hacen lo que hacen? ¿Cuál es su motivación? “A dónde me voy a ir”, me dijo. “Este es mi sitio”. Quizá debería reeditar el libro porque siempre, alguien en el mundo, me pregunta al respecto.

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