jueves, 11 de noviembre de 2010

CADE 2010: EL REGRESO DE PORTER


LA REPUBLICA NOVIEMBRE 13, 2010

CADE 2010: El regreso de Porter
Por Humberto Campodónico

El año pasado Michael Porter, el gurú de la competitividad, vino al Perú e hizo una serie de críticas al “modelo peruano”. Dijo, por ejemplo, que a pesar del crecimiento de los últimos años, el país era demasiado dependiente de las exportaciones de materias primas con poco valor agregado y, en lo social, que persistían altos niveles de desigualdad que afectaba a amplios sectores de la población.

Las críticas furibundas a Porter no se hicieron esperar. Se le dijo que no conocía el país, que su análisis era sesgado y, también, que algunas de sus cifras eran falsas. En síntesis, que se vaya con su música a otra parte, que por acá todo está muy bien.

Es por eso una grata sorpresa que Michael Porter esté nuevamente en el Perú invitado al CADE 2010 con la conferencia “Una nueva estrategia económica para el Perú”. Pareciera que va tomando fuerza la idea que el actual crecimiento económico no es sostenible, tal cual, en el largo plazo; motivo por el cual hay que transitar por los senderos de la competitividad, que es el tema central de este evento.

El planteamiento de Porter rompe con el enfoque de las ventajas comparativas del economista inglés David Ricardo a principios del siglo XIX (después ampliado por otros economistas), que afirma que los países deben producir aquellos bienes en los cuales tienen una buena dotación de factores (capital, tierra, mano de obra). Esto lleva a la especialización de los países en la producción de esos bienes y, también, a una determinada división internacional del trabajo.

Así, por ejemplo, el Perú se inserta internacionalmente como exportador de materias primas, que representan el 70% del total de exportaciones. En los países desarrollados, también llamados industrializados, la cosa es exactamente al revés: el 80 a 90% de sus exportaciones son productos manufacturados.

Para Porter lo importante es que los países busquen su ventaja competitiva (VC), lo que ocurre cuando una organización o empresa adquiere o desarrolla atributos que le permiten superar a sus competidores. Y eso depende de la productividad con la cual una nación usa sus recursos de capital, humanos y de recursos naturales.

Esta competitividad debe buscarse en todas las ramas empresariales, desde la explotación de recursos naturales hasta los nuevos productos que utilizan las tecnologías de la información y del conocimiento. Agrega Porter que la productividad de las industrias domésticas o locales es fundamental para la competitividad, no solo la de las exportaciones industriales.

Así, “la competitividad no se hereda, no depende de la coyuntura económica ni se puede importar como un paquete llave en mano. Lo que hace próspero a un país es la capacidad de las empresas para alcanzar elevados niveles de productividad; es decir, la capacidad para usar con eficiencia e innovando permanentemente, la mano de obra, los recursos naturales y el capital”.

El enfoque de Porter tiene componentes macro y microeconómicos y pone énfasis en la necesidad de instituciones. En su famoso “diamante” analiza las condiciones de los factores, de la demanda, de las industrias de apoyo, de las estrategias de las empresas y, del rol del gobierno.

Finalmente, Porter dice que “hay una fuerte conexión entre el desarrollo económico y el desarrollo social. Mejorar la competitividad y reducir la pobreza requiere mejorar, simultáneamente, el contexto económico y el contexto social”. Como se aprecia, estamos bien lejos de la “teoría” del “chorreo”, que vendría como corolario de la eficiente asignación de recursos por el “libre mercado”.

La vuelta de Porter al Perú tiene gran importancia en CADE pre electoral. La cuestión es que sus aportes sean escuchados por los candidatos presidenciales y, sobre todo, que los hagan uno de los elementos centrales de sus planes de gobierno.
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PERU NOVIEMBRE 12, 2010

La receta de Porter para el desarrollo

El economista de Harvard dijo en la CADE que Perú tendrá éxito cuando la visión económica sea consensuada entre sectores público y privado.

El gurú de la Escuela de Negocios de Harvard en la CADE. (Andina/Canal N)(http://peru21.pe/noticia/668103/receta-porter-desarrollo)
Michael Porter, reconocido economista de Harvard, señaló este viernes que el éxito de Perú se concretará cuando se logre alcanzar una visión económica consensuada entre todos sus sectores público y privado, tal como lo han hecho muchos países donde se mantiene el camino económico a pesar de los cambios de gobierno.

“Allí se encuentra la oportunidad y el reto para Perú pues significa un trabajo coordinado y transversal entre los sectores público y privado”, dijo durante su exposición en la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) 2010, que se realiza en Urubamba, Cusco.

Recordó que el país tiene una historia reciente de éxito, escrita sobre todo en la última década, en la que supo sortear las crisis económicas y, aún en escenarios negativos, pudo registrar tasas de crecimiento. “Si bien no se está creciendo tan rápido como lo hizo China y Vietnam, no se puede negar que hay avances importantes”, indicó.

Sostuvo que una de las razones que explican el buen desempeño del país es su política macroeconómica sólida y robusta, así como la dinámica apertura comercial registrada en los últimos años. “Sin lugar a dudas hay que reconocer que la política económica y monetaria fijada por el país han funcionado y siguen funcionando bien”, remarcó.

Sostuvo que si bien Perú ha incrementado sus exportaciones, todavía no es lo suficiente para su tamaño. “Vemos el desempeño de Perú y nos podemos dar cuenta que el éxito aún no es total por varias razones, entre las cuales están la fuerte heterogeneidad existente, lo cual hace que el crecimiento económico no beneficie a todos los ciudadanos”, dijo.

Porter subrayó que ahí se encuentra el desafío, es decir, en encontrar alguna manera de compartir este crecimiento. “Perú necesita realmente tener una estrategia económica. Tenemos que saber a dónde vamos como país, donde podemos ser competitivos, así como cuáles son los reales activos y fortalezas que tenemos”, enfatizó.
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EL COMERCIO ENERO 31, 2010

"Cantar victoria es el peor riesgo", declaró Michael Porter

Experto estadounidense se reafirma en sus críticas a la economía peruana tras cuestionamientos de presidente García

Por: *Michael Porter *

El hecho de que el Perú haya mejorado su rendimiento económico resulta indiscutible y alentador. Con la implementación de sólidas políticas macroeconómicas, el país ha dado grandes pasos durante la década pasada hacia la superación de su larga historia de inestabilidad económica. Esto le ha permitido capear la crisis global actual y convertir su economía en una de las más resistentes del hemisferio occidental en los últimos años.

Sería fácil declarar que el Perú es un éxito económico; sin embargo, cantar victoria puede convertirse en el mayor riesgo de cara al país y sus líderes. De ningún modo se puede asegurar que se mantendrán las tasas de crecimiento obtenidas recientemente, ello ni siquiera es probable. Si bien el “boom” de los “commodities” ha llevado a un crecimiento en el corto plazo, la prosperidad por ciudadano se mantiene a niveles bajos, el desempleo persiste a pesar del rápido crecimiento, y cerca del 60% de la población rural vive por debajo de la línea de pobreza.

La recuperación de precios de los “commodities” desde su desplome ocurrido en el 2008 es ciertamente bienvenida, pero el verdadero trabajo para crear un futuro auspicioso para el Perú recién ha comenzado. El país debe mejorar sustancialmente su competitividad o la economía no tendrá un crecimiento sostenido, no generará empleos, ni mejorará el nivel de vida de la población. Si se continúa dependiendo de los “commodities” como impulsadores de la economía, se acabará en un callejón sin salida. El Perú debe, en lugar de ello, adoptar una estrategia económica y social integral para lograr transformar la economía, basándose en las ventajas únicas del país.

PROGRESO ECONÓMICO
Ninguna economía nacional puede avanzar sin estabilidad macroeconómica, la cual crea condiciones de inversión tanto para empresas nacionales como para inversionistas extranjeros. El Perú ha progresado bastante en su gestión macroeconómica, incluyendo un fuerte compromiso para reducir la deuda pública, lograr el equilibrio presupuestal y crear un fondo de estabilización. Asimismo, el país ha liderado a la región en la apertura de la economía hacia el comercio y la inversión extranjera y en la protección de inversionistas. Según el Banco Mundial, el Perú es el primer país latinoamericano en protección de inversión extranjera, lo cual ha generado un significativo incremento de flujos de capital en la economía, que han superado los US$6 mil millones tan solo en el año 2009.

La estabilidad macroeconómica del Perú sigue siendo excesivamente dependiente de los “commodities”; de hecho, un tercio del ingreso fiscal proviene de fuentes relacionadas con estos.

El país ha logrado además importantes progresos en ciertas áreas del ámbito empresarial, particularmente con relación a la solidez de sus bancos y mercados financieros, la protección de los derechos civiles, la libertad empresarial y la propiedad privada. Asimismo, ha realizado algunas mejoras de infraestructura, incluyendo la Carretera Interoceánica, cuyo fin es aumentar el volumen de comercio entre el Perú, Brasil occidental y el norte de Bolivia. Una emergente clase media está cada vez más consciente de la calidad de los productos y demanda altos estándares en términos de servicios.

RETOS MÁS PROFUNDOS
A pesar de este progreso, el país sigue siendo muy poco competitivo en muchos campos, lo cual limitará seriamente su capacidad para continuar creciendo económicamente y, especialmente, de mejorar el nivel de vida de su población.

Las compañías peruanas tienen que asumir costos extremadamente altos para hacer negocios, desde lidiar con un sistema impositivo ineficiente y con la dificultad de hacer cumplir los contratos hasta enfrentar retos para contratar a sus trabajadores. La carga impositiva y las regulaciones laborales, por ejemplo, se encuentran entre las más pesadas del mundo: el país figura en los puestos 135 y 158, respectivamente, según la medición de la publicación “Doing Business” del Banco Mundial.

Si bien se ha logrado cierto progreso, los negocios peruanos se encuentran atados de pies y manos por la baja calidad de la infraestructura física (aire, tierra y mar), así como por un inadecuado suministro de electricidad y agua. El Gobierno del Perú necesita invertir una mayor proporción de su PBI en infraestructura pública, como también debería alentar al sector privado para que tenga una mayor participación en temas de infraestructura. El Perú sufre además de servicios públicos de baja calidad y de falta de independencia en el Gobierno.

El sistema educativo está quebrado. Sin una educación y sin un sistema de capacitación de mano de obra eficientes, los peruanos jamás serán capaces de lograr mejores salarios. En regiones pobres lidiar con la falta de educación, salud y nutrición resulta especialmente urgente si se quiere reducir las disparidades en el desarrollo humano y crear oportunidades económicas equitativas para todos los grupos socioeconómicos. Además de las debilidades relacionadas al capital humano, se invierte de manera insuficiente en ciencia y tecnología.

La corrupción sigue significando una importante desventaja para los negocios. Resulta esencial enfrentar la perversa corrupción en todos los niveles de gobierno si se aspira a un crecimiento empresarial más allá de la minería; asimismo, se debe contar con una eficiente inversión del capital de la nación y un gobierno eficaz. Igualmente importante resulta proteger de manera decidida los derechos de propiedad (tanto física como intelectual), algo esencial para impulsar la inversión y la innovación. La estabilidad política del país se ve desafiada por el crimen organizado en la forma del tráfico de drogas y por el predominio de la delincuencia común.

Las iniciativas de desarrollo a nivel sectorial deberán tener un rol protagónico en la política económica del país con el fin de fomentar ese nuevo desarrollo económico que se necesita de manera tan urgente. En lugar de escoger ganadores, el sector empresarial y el Gobierno deben colaborar para ayudar a crecer a todas las industrias existentes y emergentes en el Perú, a través de regulaciones menos engorrosas, mejorando sus capacidades e impulsando su internacionalización.

Cada región del Perú necesita una estrategia clara para construir una economía propia y única basada en las fortalezas locales. La descentralización y una mayor responsabilidad en el ámbito local son el camino correcto para enfrentar las inequidades sociales y económicas entre la sierra y la costa. Optimizar los vínculos físicos a lo largo del país mejorando la infraestructura logística entre las diferentes regiones y elevar la capacidad de planeamiento, diseño e implementación de políticas de desarrollo por parte de los gobiernos locales son pasos esenciales dentro de este proceso.

El Perú necesita fomentar relaciones más cercanas con sus vecinos para coordinar políticas de desarrollo económico más allá de sus fronteras. En una región que se consume en debates ideológicos sobre los beneficios de la integración internacional, el Perú está posicionado para convertirse en el trampolín de todas aquellas empresas sudamericanas que deseen acceder a los mercados norteamericanos y asiáticos. Por lo tanto, debe continuar con su agenda de liberalización comercial, pero entendiendo que los acuerdos de libre comercio por sí solos no hacen que un país sea competitivo. Los acuerdos de libre comercio generan oportunidades para que las compañías productivas logren acceder a otros mercados y para que las empresas extranjeras inviertan en el país, pero esto solo ocurrirá si el Perú puede ofrecer un ambiente competitivo para los negocios.

ESTRATEGIA ECONÓMICA
En estos tiempos de transición económica, la prioridad nacional para el Perú es crear e implementar una estrategia económica nacional. La nación no puede resolver todos sus retos de competitividad de inmediato, pero debería crear una agenda estratégica priorizada para la próxima década, que sea entendida por todas las partes de la sociedad y en relación con la cual se pueda medir el progreso.

Una estrategia económica para el Perú debería basarse en las fortalezas únicas del país, mientras enfrenta las dificultades que limitan su productividad. La nación no debe imitar las políticas de otros países, sino crear su propio camino a seguir.

El Perú es un país de gran potencial, pero se necesitará una nueva relación entre los sectores público y privado para poder cumplir con esta promesa. La tarea del Gobierno es generar un entorno empresarial en el cual el sector privado pueda competir y prosperar. La comunidad empresarial, por su parte, deberá asumir un rol mucho más importante, dirigiendo y apoyando la mejora de la competitividad; la misma tarea tienen los sindicatos y universidades.

La única forma de crear un futuro más promisorio para todos los peruanos consiste en elevar la competitividad del Perú. Con estabilidad, ímpetu y una creciente confianza en sí mismo, este es el momento para que el Perú enfrente el reto de la competitividad.

CATEDRÁTICO DE HARVARD BUSINESS SCHOOL
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LA REPUBLICA DICIEMBRE 14, 2009

Porter y la importancia de la CAN
Por Humberto Campodónico

A raíz de la polémica suscitada por los trabajos de Michael Porter, vemos cómo cobran importancia algunos temas que, hasta hace poco, no figuraban en la agenda. Uno de ellos tiene que ver con el “valor agregado” de la producción en el Perú, particularmente aquel que se destina a la exportación.

Como se sabe, las exportaciones tradicionales –principalmente mineras– tienen escaso agregado pues sufren muy poca transformación en nuestro país y se van afuera como materias primas. Como el precio de los minerales se determina en el mercado internacional, los ingresos por exportaciones están sujetos a su vaivén. Lo que nos hace sumamente vulnerables.

Por tanto, ahora se ha comenzado a hablar de que también han crecido las exportaciones no tradicionales (XNT), que sí tienen valor agregado. Eso demostraría que este no es un modelo primario exportador. Vamos por partes.

Al analizar las XNT del 2008 se aprecian varias cosas. La primera es que el principal destino es la Comunidad Andina de Naciones, con US$ 2,710 millones, el 36% del total (incluye a Venezuela, pues los niveles arancelarios rigen hasta el 2011). Más lejos están Norteamérica (EEUU, Canadá y México) y la Unión Europea.

Esto demuestra la importancia y vigencia del mercado regional de la CAN, a pesar de las divergencias entre los países en el plano político. La cosa es simple: en la CAN hay arancel cero, lo que incentiva la integración regional. Pero, ojo, esta vigencia se ha mantenido a pesar de los intentos del neoliberalismo de sacar al Perú de la CAN. Si se hubieran aceptado sus propuestas (cuando la discusión del arancel externo común y el TLC con EEUU), otra sería la película de las XNT.

Un segundo tema es que las XNT industriales, es decir, las químicas, las siderometalúrgicas y las metalmecánicas también tienen a la CAN como su principal destino. Esto sucede no solo con el Perú sino con todos los socios de la CAN, ya que el 85% de las exportaciones intrarregionales son productos industriales.

Las XNT de textiles y confecciones tienen como destino principal Norteamérica (EEUU), pero seguidos muy de cerca por la CAN (Venezuela es allí el destino más importante). En exportaciones agroindustriales los destinos más importantes son la UE y EEUU, viniendo la CAN en tercer lugar.

Un tercer tema es que la política económica hacia las XNT ha tenido unas de cal y otras de arena. A diferencia del régimen especial que se dio al sector minero (reinversión de utilidades sin pago de impuesto a la renta), el sector industrial tuvo un incentivo menor: la devolución del 5% de las exportaciones por concepto de “drawback”. También han tenido que lidiar los industriales con la caída del dólar, lo que disminuye los ingresos de las exportaciones denominadas en esa moneda.

Para terminar, nos parece muy bien que la discusión sobre las XNT, y su consiguiente valor agregado, se ponga en el primer plano de la agenda. Eso también debe contribuir a la discusión acerca del relanzamiento de la CAN, por su importancia como principal mercado para las XNT, sobre todo las industriales. Más allá de Porter (cuyos aportes se quieren enterrar), el tema central es que la industria es necesaria para el desarrollo sostenible.

Los neoliberales lo niegan porque para ellos basta con que haya crecimiento, sin importar qué sectores crecen y para qué, porque “eso lo determina el mercado”. No, pues, se necesitan políticas sectoriales, entre ellas una industrial. Ese es el quid de la cuestión.
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EL COMERCIO DICIEMBRE 13, 2009

La fábula del buen salvaje
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Mucho cuidado con el último año de Alan García II.

Creer que criticar a Michael Porter nos volverá competitivos es un grave error que no apunta a lo fundamental: al margen de lo que este señor dijo, el Perú aún está lejos de ser una sociedad competitiva. Peor aún, con frecuencia se dan señales de retroceso, tal como está sucediendo en el plano de la institucionalidad económica.

Empezando por el presidente Alan García, quien ha demostrado que de economía sabe lo que un jefe de barra brava puede conocer sobre el fútbol, es decir, mucha arenga pero poca estrategia. Lo volvió a ratificar la semana pasada.

En una ceremonia realizada en Palacio de Gobierno por el día del dirigente popular, dijo tantas barbaridades, en tan poco tiempo, que si lo hubiera escuchado alguna agencia calificadora de riesgo nos quitan el grado de inversión. Su discurso calamitosamente populachero fue contra el SNIP, al cual atacó como “una excusa para quitarle sus derechos al pueblo”.

A estas alturas, el presidente ya debiera saber que el SNIP no es un obstáculo para el avance de la inversión pública, a diferencia de la débil capacidad de gestión del gobierno, algo por lo que él ha hecho poco para mejorar y mucho para debilitar al ahuyentar del sector público al buen funcionario. El vilipendiado SNIP sirve para evitar proyectos inconvenientes o sobredimensionados, algo en lo que el jefe del Estado sí es experto.

Su débil entendimiento sobre la importancia de fortalecer la institucionalidad económica también se reflejó en la marcha atrás del Apra para la concreción de la reforma constitucional para modificar el sistema de elección de directores del BCR con el fin de blindarlo ante los caprichos de políticos como él.

En mayo pasado, se aprobó la reforma para que estos sean nombrados por siete años con la renovación anual de uno. Esto sería un gran avance para fortalecer su autonomía al desvincular la designación del directorio del BCR del ciclo político.

El candidato García lo planteó en CADE 2005, pero ahora que calcula que su bancada parlamentaria se reducirá desde el año 2011 la ha instruido para que retroceda, y su portavoz José Vargas sostiene que ya no se votará –lo cual cancela la reforma del BCR– “porque hay otros temas más importantes”. ¿Podría Alas Peruanas enviarlo de viaje otra vez para que vea que ese es el sistema de las economías más exitosas del mundo?

El fortalecimiento de la institucionalidad económica es fundamental para la competitividad en el Perú. Con actitudes como las mencionadas, el presidente García confirma que de economía sabe poco y que de politiquería, en cambio, mucho. Ojo, nomás, con lo que pueda hacer en el último año de su segunda Presidencia.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 23, 2009

MICHAEL PORTER:
"Vamos a ver un repensar de lo que es la globalización"
EL GURÚ DE LA ESTRATEGIA COMPETITIVA HABLA SOBRE CÓMO HA CAMBIADO EL MUNDO PARA LAS EMPRESAS TRAS LA CRISIS INTERNACIONAL Y DA ALGUNOS CONSEJOS AL PERÚ SOBRE CÓMO GESTIONAR SU MODELO DE CRECIMIENTO ECONÓMICO Y DE DESARROLLO

Por: Luis Davelouis

El próximo lunes estará en Lima, en un seminario internacional organizado por Interbank y la Universidad del Pacífico, uno de los pensadores más reconocidos en el campo de la competitividad y la gerencia y que ha sido considerado el padre de la estrategia competitiva moderna. Día_1 lo entrevistó en exclusiva antes de su arribo.

¿Qué es lo que más radicalmente cambiará en las finanzas y la economía mundiales tras la crisis?
Pienso que se incrementará la regulación y se revertirán dos condiciones que debilitaron la economía: el bajísimo nivel de ahorro y el insostenible nivel de consumo, particularmente en Estados Unidos. Era necesario que se produjera la crisis para que se resolvieran esos dos temas y creo que se van a resolver. Pero, además, a nivel corporativo, se están haciendo muchísimos cambios. Las empresas van a tener que repensar la manera en que producen…

Por ejemplo…
La idea de que era mucho más eficiente producir en diferentes lugares de acuerdo con el costo de la mano de obra. Eso se está terminando porque, además de ser ineficiente en términos de consumo de energía, puede tener serios problemas de competitividad. Una transnacional que asesoro descubrió que contratar ingenieros en el extranjero era desastroso para su competitividad: cinco ingenieros de San Diego podían hacer el trabajo de 100 de un país donde la mano obra era muchísimo más barata.

¿Se va a volver a centralizar la producción?
La cadena de producción global va a tener que ser repensada. Estamos empezando a entender que, desde el punto de vista de la competitividad, es más complicado producir en muchos países donde los salarios son menores. Y, además, tenemos inmensos costos logísticos y de energía. Vamos a ver un repensar de lo que es la globalización y las empresas deberán repensar cómo competir entre ellas. Los negocios van a cambiar.

¿Como así tomó tanto tiempo darnos cuenta de algo que parece evidente?
No lo sé, pero felizmente hemos asumido que es bueno ahorrar energía y reducir el impacto en el medio ambiente. Muchas de las prácticas que emergieron alrededor de la globalización eran demasiado simplistas en su análisis.

Usted quita énfasis al tema financiero, pero las empresas dependen del crédito para crecer y producir…
Muchas empresas tienen más efectivo del que han tenido en muchos años y no necesitan recursos externos para funcionar. Claro, eso es entre las medianas y pequeñas, no tan insertadas en los mercados de capitales. Para las grandes, todavía hay problemas de financiamiento, pero creo que están empezando a resolverse…

¿Cómo enfrentarán las economías emergentes la contracción de la demanda por un período tan largo?
Hay varias economías emergentes, incluyendo al Perú, que crecieron más rápido de lo que les permitían sus fundamentos económicos o de competitividad. Estos, en realidad, estaban basados en los precios de los commodities, que estaban en un tremendo “boom”. El crecimiento de estas economías ha sido artificialmente alto. Deberían darse cuenta de ello y entender que esos días se terminaron, pese a que hay una recuperación en los precios. China y Taiwán dependen casi exclusivamente de sus exportaciones y en muchos de esos países la demanda interna no estaba creciendo, todo el crecimiento era generado por las exportaciones. Creo que se moderará su crecimiento y deberían empezar a trabajar en su competitividad fundamental, lo que incluye fortalecer la economía doméstica y hacerla más eficiente. Con suerte, las economías emergentes em- pezarán a repensar sus estrategias.

¿Cuáles son las ventajas competitivas que el Perú debería aprovechar en estas circunstancias?
El Perú es un excelente ejemplo de un país que debe moverse al siguiente nivel en términos económicos y de estrategia y enfrentar los obstáculos sociales y económicos fun- damentales que solo enfrentó de manera relativa cuando crecía, ayudado por los precios de los commodities. No creo que el Perú vaya a poder mantenerse como lo ha venido haciendo, simplemente montando la ola. El Perú tiene grandes oportunidades; gran parte de la región está paralizada, en un período ideologizado de crecimiento económico, sin progreso. Se puede utilizar este momento para hacer la transición y si lo hace, podría convertirse en uno de los líderes de la región.

¿Cuánto tomará el proceso de recuperación?
No estoy seguro, pero pienso que a nadie le debería importar. Todos debe- ríamos seguir mejorando nuestras políticas, prácticas y regulación, y las compañías deberían seguir mejorando su eficiencia. Hemos aprendido que las personas que no se concentran en el corto plazo y no tratan de proyectar los próximos tres o seis meses, y se fijan en metas más alejadas y sensatas, son las que hacen la diferencia.

¿Qué hacer para manejar el tema social?
Cuando hablo de problema social hablo de pobreza, salud y educación, entre otros, elementos relacionados y fundamentales para la competitividad de las economías emergentes en el largo plazo. El Perú puede hacer ciertos cambios en esas dimensiones sociales hoy, lo que implica algunos cambios de políticas y prácticas.

¿Nos conviene un TLC con China a riesgo de golpear severamente nuestra industria?
Esa es una pregunta muy importante. Primero, la estrategia del Perú de abrir su mercado y buscar más acuerdos de este tipo es muy bueno y ha hecho una diferencia muy importante. Pero China es un caso muy interesante. Históricamente, la estrategia de China en sus relaciones con otros países se ha basado en dos cosas: aprovechar recursos naturales o vender bienes terminados. Por supuesto, lo que Perú quiere es que su economía crezca y empiece a procesar algunas de sus materias primas, pero las empresas chinas solo quieren importarlas y procesar todo allá. Entonces, deben darse políticas para asegurar el incremento de la competitividad de la economía peruana en vez de promover el estilo antiguo de tomar los recursos y llevárselos. China se comporta, de alguna manera, como las viejas empresas de plátanos: entra, toma los recursos y se va. Creo que sí se debe estar abierto, pero deben haber políticas para que los inversionistas extranjeros impulsen la competitividad de la economía. Eso será parte importante de la política y la estrategia económica del Perú en adelante.

¿Y que perdamos nuestra industria textil puede ser considerado un daño colateral aceptable?
Creo que el problema de un país como el Perú está más allá de ser o no productor de recursos naturales. Debería separar una parte de las ventas de esos recursos para ayudar a hacer competitivos a otros sectores de la economía. No puede ser que por exportar materias primas, las otras industrias no puedan desarrollarse. Lo que hace el Perú con los TLC está bien, pero es solo un comienzo. No producen nada por sí mismos.

EL ENTREVISTADO
[EDAD] 62 años.
[HOBBIES] Música y arte.
[ESTUDIOS] Doctor en Economía y Negocios por la Universidad de Harvard.
[EXPERIENCIA] Es una autoridad en el campo de la estrategia competitiva, la competitividad y el desarrollo de las naciones y Estados, y en la aplicación de los principios competitivos a la solución de problemas sociales.

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