jueves, 16 de octubre de 2008

LOS IMPERDONABLES...LOS VERDADEROS CULPABLES DE LA CRISIS FINANCIERA USA


GATOENCERRADO ENERO 14, 2009

Jeffrey Sachs: El rostro social de los números

Cuando se piensa en la economía, generalmente llega a la mente una serie de números fríos que sólo expertos en la materia comprenden, y de políticas que nada tienen que ver con la situación de la población.

HARVARD GAZETTE ARCHIVES

Jeffrey Sachs, Galen L. Stone Professor of International Trade and director of the Center for International Development. (Staff photo by Jon Chase)

Sin embargo, la economía toma un rostro social, con especial énfasis en las clases más desprotegidas, cuando las políticas buscan precisamente reducir las grandes desigualdades que hay en la distribución de la riqueza.
Y aunque son pocos los economistas que atienden estas necesidades, como siempre hay sus honrosas excepciones, como la de Jeffrey Sachs, quien se ha convertido no sólo en uno de los economistas más influyentes en la época actual, sino en uno de los fuertes críticos de la crisis financiera y económica que vive el mundo.

A sus 54 años, y con una gran experiencia en la academia, Sachs ha centrado sus trabajos y experiencia en aspectos relacionados con la pobreza, el hambre y el cambio climático.

El economista de la Universidad de Columbia y especialista en temas de desarrollo, se ha caracterizado por tratar de entender y dar una mejor interpretación a los problemas de las naciones en vías de desarrollo, para evitar que los economistas apliquen políticas que finalmente pueden convertirse en un mayor dolor de cabeza por las fuertes repercusiones sociales que implican.

En 2005 publicó El fin de la pobreza: cómo conseguirlo en nuestro tiempo, un libro que tuvo gran éxito en el área académica y rápidamente se convirtió en uno de los textos de Economía más importantes publicados en los últimos años, y que ha servido de guía para investigadores, académicos y gobernantes por la profundidad con la que toca los temas relacionados con las políticas que aplican organismos internacionales para reducir o tratar de eliminar la pobreza.

En la obra, sin duda plasma gran parte de sus experiencias como economista e investigador en materia de desarrollo, pero la gran aportación es la visión con la que se deben ver las políticas y la forma en que aterriza a los economistas que están detrás de los organismos internacionales que las dictan.

“En algunos aspectos, la economía del desarrollo actual es como la medicina del siglo XVIII, cuando los médicos usaban sanguijuelas para extraer sangre a sus pacientes, a quienes a menudo mataban en el proceso. Durante el último cuarto de siglo, cuando los países empobrecidos han suplicado ayuda al mundo rico, se les ha enviado al médico monetario del mundo, el FMI. La principal receta del FMI ha consistido en recomendar que se aprieten el cinturón presupuestario unos pacientes demasiado pobres para tener siquiera cinturón. La austeridad propugnada por el FMI ha provocado a menudo disturbios, golpes de Estado y el derrumbamiento de los servicios públicos”, detalla Sachs en el capítulo cuarto de su libro.

Pero su visión no se queda sólo en el rubro de la economía; su aportación también va hacia el campo de la ecología, con una mezcla interesante de política económica como el eje rector; incluso ha sido asesor de gobiernos de Latinoamérica (especialmente de Bolivia), Europa del Este (Polonia y Rusia), Asia y África.

Con esa experiencia, fue uno de los primeros en advertir sobre la gran crisis financiera que venía, y que recientemente —en entrevista con El País— criticó severamente.

En la entrevista publicada en enero, Jeffrey Sachs no descarta que la fuerte recesión mundial pueda derivar en una depresión, si se cometen más errores.

A quien en 1993 la revista New York Times citara como “probablemente el economista más importante del mundo”, expone que Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, tuvo mucho que ver en la actual crisis, aunque descartó un colapso global.
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-----Mensaje original-----
De: vanguardia_aprista@gruposyahoo.com [mailto:vanguardia_aprista@gruposyahoo.com] En nombre de Informes Taller Orrego
Enviado el: Lunes, 05 de Enero de 2009 09:10 a.m.
Para: tallerorrego@yahoogroups.com
Asunto: [Vanguardia Aprista]"No va a ser tan duro como la Gran Depresión" (ENTREVISTA a JEFFREY SACHS )

Prototipo del intelectual moderno, Jeffrey Sachs (Detroit, EE UU, 1954) es uno de los economistas más influyentes del mundo, aunque en los últimos tiempos ha dejado de lado la ortodoxia académica para centrarse en aspectos relacionados con la pobreza, el hambre, el cambio climático y, últimamente, también en España. Sachs viaja a menudo a Madrid como asesor de la Fundación Ideas y se reúne asiduamente con miembros del Gobierno. Sobre la economía mundial es pesimista: "Si se cometen más errores, la recesión puede derivar en una depresión". Sobre España, también: "A la economía española va a llevarle mucho tiempo salir de ésta". Aunque no todo son malas noticias. "España es claramente la nueva voz más importante en problemas globales como el hambre o la pobreza", apunta.

"Asia debe ser capaz de mantener el crecimiento; no veo un colapso global"
"Un 13% de paro llevaría a EE UU a una situación insostenible"
"Lo de dejar caer Lehman Brothers fue un error garrafal de política económica"
"A la economía española va a llevarle mucho tiempo salir de ésta"
Pregunta. Hace medio año hablaba de riesgos de recesión en la economía
internacional. ¿Ve ahora una depresión en el horizonte?

Respuesta. Han pasado un montón de cosas desde entonces. Era difícil ver cuántas trampas había en el camino y prever los serios errores que se han cometido. Ahora ya estamos metidos en una recesión mundial muy profunda. Si se cometen más errores, puede derivar en una depresión. Si el paro en EE UU sube hasta el 13% desde la tasa actual, lo que supondría poco más o menos duplicar el desempleo, podríamos entrar en territorio de depresión.

P. La economía española ya roza esos números y las previsiones son mucho más sombrías: se espera que la tasa de paro supere el 15% en 2009...
R. Pero los números no significan lo mismo. En EE UU, un 13% supondría superar con creces la tasa de paro normal, y eso sería ponerse en una situación insostenible. Lo de ahora es una brusca desaceleración. Pero si se cometen más errores, como dejar caer la industria automovilística de Detroit por la falta de apoyo público, puede llegar la depresión.

P. ¿Dónde hay que buscar a los responsables de la crisis?
R. En los bancos, sin duda. Pero no son los únicos. Yo diría que Alan Greenspan también tiene una responsabilidad capital: él era el banquero central de EE UU, y su política monetaria y la política económica durante su mandato han desempeñado un papel muy significativo en esta crisis. Incentivaron el sobreendeudamiento, el apetito desmesurado por el crédito en un periodo de exuberancia con montones de especulación y de fácil acceso al crédito, que han resultado muy perniciosos.
P. ¿Ve cerca el final, o es tan pesimista como otros economistas del estilo de Nouriel Roubini, que augura un cataclismo?
R. Bueno, Roubini es alumno mío. Pero ahora habrá que pensar en aprender de él.
P. ¿Tan mal lo ve?

R. Creo que esta recesión va a ser más seria que otras, pero no tan dura como la Gran Depresión. También creo que Asia debería ser capaz de mantener el crecimiento económico en niveles positivos; no veo un colapso global. Además, me siento mejor con el presidente Obama a punto de entrar en el despacho oval. No creo que eso vaya a provocar una recuperación milagrosa, pero puede asumir un tipo de liderazgo que ha brillado por su ausencia en Estados Unidos y puede mejorar la cooperación global, algo en lo que también ha fallado Bush. En suma, creo que podremos sentirnos mejor en poco tiempo, no lo suficiente como para detener la recesión, pero sí como para reducir el miedo que flota en el ambiente.

P. ¿Qué le parece el equipo económico de Obama?
R. Es un buen equipo, muy experimentado. Espero que preste atención a los aspectos internacionales de la crisis y no se centre demasiado en los problemas internos.
P. ¿Dónde queda el famoso cambio?

R. Es verdad que sus asesores económicos están muy relacionados con la Administración de Clinton. Tal vez no sea un cambio radical. Pero es el propio Obama quien introduce ese componente. Eso sí, con gente experimentada.
P. ¿Cómo evalúa el tándem George Bush-Henry Paulson?
R. Ha sido muy flojo, obviamente: un pobre trabajo, con pésimos resultados. Bush es el peor presidente de la historia en política exterior, en política interior, en política económica y social... Paulson no ha sido el peor, pero tampoco es que haya sido muy efectivo.
P. ¿Están funcionando los planes de rescate?

R. Probablemente hayan ayudado a prevenir un completo colapso. Pero no están funcionando en el sentido de restaurar la confianza y detener la espiral negativa en la que se han metido también las fuerzas de la economía real. Lo de dejar caer Lehman Brothers fue un error garrafal de política económica. El mundo cambió drásticamente ese día. Todo el esfuerzo público desde entonces se ha orientado a resguardar a los bancos del colapso. Eso se ha logrado en parte, pero los planes no han tenido éxito en solucionar la crisis de confianza, ni han impedido el aterrizaje forzoso de nuevos bancos, ni en el objetivo de fijar el fondo de esta recesión...
P. ¿Qué medidas echa de menos?

R. En Estados Unidos se pusieron sobre la mesa los 700.000 millones de dólares por la vía de la urgencia, sin ninguna planificación, dos días después de la quiebra de Lehman Brothers, en un movimiento desesperado por el pánico financiero. Paulson presentó en el Congreso un documento de apenas tres páginas, sin conceptos, sin dar una idea a los congresistas acerca de cómo iba a gastar ese dinero, cómo se iban a comprar los activos dañados de la banca. Pero la prueba de que no había ningún guión es que después el dinero se ha usado para recapitalizar los bancos, sin una estrategia clara. Es el plan de una Administración fallida. En Europa hay otros problemas: un montón de líderes, un montón de países buscando un consenso nada fácil. Europa tiene esa paradoja: un solo dinero para muchos presidentes, lo que genera fricciones. La ventaja es que el sector bancario no está tan afectado como el norteamericano, aunque haya entidades con serios problemas.
P. España sufre la crisis global, pero tiene sus propias dificultades. ¿Qué le augura a la economía española?

R. El final del ciclo inmobiliario ha sido abrupto, se trata de uno de los países que más han sufrido junto con Estados Unidos, el Reino Unido, Irlanda o Australia. Va a llevar tiempo salir de ésta. Porque además de los problemas financieros que se derivan del pinchazo inmobiliario, la economía real tiene que reorientarse desde el fuerte peso de la construcción hacia un modelo con nuevas exportaciones. Se abre un periodo de serias dificultades. A la vez, España es claramente la nueva voz más importante en problemas globales como el hambre o la pobreza. Está demostrando mucho interés por aprovechar las nuevas oportunidades que vendrán de África. Tengo algunas sugerencias para el Gobierno: podría ayudar a la recuperación aquí el desarrollo en África, en campos como las energías renovables o la construcción. Hay que encontrar la manera de financiar esas posibilidades.
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AMERICA ECONOMIA DICIEMBRE 18, 2008

La remuneración de los ejecutivos
Por Guillermo Edelberg, profesor emérito de INCAE.

Términos y condiciones
Un artículo en The Wall Street Journal informó que Goldman Sachs Group Inc. le pagó unos US$54 millones por el año 2006 al Sr. Lloyd C. Blankfein, su chairman y CEO. La suma se componía de un bono en efectivo por US$27,3 millones, acciones restringidas valuadas en US$15,7 millones, opciones de compra de acciones valuadas en US$10,5 millones y US$600.000 en concepto de salario anual. La información no mencionaba beneficios adicionales como seguro de salud, sistemas de seguridad y automóvil o avión de la empresa.

Otro artículo señaló lo siguiente: "A finales de julio Henry McKinnell, chairman y CEO de Pfizer Inc., fue reemplazado en forma inesperada un año y medio antes de la fecha prevista para su retiro (febrero de 2008) .

Pfizer informó que el Sr. McKinnell recibirá unos US$200 millones al alejarse de la empresa. La suma comprende US$11,9 millones por su alejamiento, un bono prorrateado de US$2,2 millones y una compensación de unos US$300.000 por tiempo de vacaciones no utilizado. El valor de ejecución de sus acciones restringidas y sus opciones de compra se estimó en unos US$5,8 millones. Su compensación final incluyó las así llamadas acciones de desempeño valuadas actualmente en unos US$18,3 millones. La mayor parte del dinero provendrá de los beneficios de su plan de retiro -una suma global que podría llegar a US$82,3 millones- y de un plan de compensaciones diferidas -unos US$78 millones- acumuladas a lo largo de sus 36 años en la empresa.

La remuneración de los ejecutivos de las empresas que cotizan en la Bolsa ha ocupado la atención del público inversor de los Estados Unidos desde hace varias décadas. El interés se profundizó en los últimos años al pagárseles sumas cada vez más grandes que se estimaba no correspondían. Numerosos deportistas y artistas de cine perciben montos similares, pero su caso no despierta mayor resistencia. ¿A qué se debe la atención -y la desconfianza- que atrae la remuneración de los ejecutivos? Veamos.
Los escándalos de los últimos años en empresas importantes de Wall Street demostraron que la supuesta creación de valor -como se dice ahora- que conducía a las remuneraciones elevadas de sus ejecutivos estrella no provenía de la habilidad de éstos sino más bien de la "creatividad" en el manejo de los aspectos contables.

También se comprobó el auto-otorgamiento de préstamos y beneficios por parte de ejecutivos senior, financiados con fondos de sus empresas. En determinados casos, las sumas que percibían en concepto de remuneraciones eran inmunes a los altibajos de la empresa y en algunos casos aumentaban en épocas de despidos, eran difíciles de establecer en forma adecuada para un CEO dado que no existía un mercado transparente para este nivel de ejecutivo y se discutían con suma reserva en el seno de las Juntas Directivas, donde no siempre los integrantes de los comités de remuneraciones eran directores independientes.

En especial, los pagos por medio de opciones de compra de acciones fueron objeto de manipuleo. Se procedía así: normalmente, las opciones se valuaban al precio de cierre del día en que se otorgaban. Su precio de venta era el del día en que el ejecutivo ejercía su opción de compra. Si todo funcionaba bien, éste las compraba y vendía en forma simultánea y hacía su diferencia. El problema surgió cuando las empresas comenzaron a fijar una fecha de otorgamiento de opciones anterior a la real -práctica denominada backdating- con lo cual, si se la había elegido adecuadamente, su precio era menor y el ejecutivo obtenía una ganancia mayor al ejercer su opción. Esta práctica, según un estudio, mejoraba las remuneraciones un 10% por lo menos. Se determinó que un "refinamiento" impositivo aumentaba las ganancias aún más.

¿Limitarán estos hechos las remuneraciones de los ejecutivos? Existen dudas al respecto, salvo quizás en algunos casos específicos. Una opinión incluida en el artículo recién citado dice que "si se hiciera una encuesta entre los directores de las empresas más grandes de los Estados Unidos, me imagino que en su gran mayoría dirían que uno de los factores más importantes del desempeño futuro de una compañía es su CEO". Quienes se mueven en los círculos más elevados de las empresas -ejecutivos, directores, consultores, académicos, analistas- suelen señalar que un ejecutivo capaz de manejar una gran empresa en forma exitosa es un recurso escaso y no tiene precio (otros, más escépticos, opinan que al CEO se le se paga una remuneración por encima del promedio para demostrar la fortaleza de la compañía).

Uno de los objetivos actuales es lograr una mayor transparencia en las compensaciones. Elliot Spitzer, quien a principios de 2007 asumió como gobernador del Estado de Nueva York (y quien, como su Fiscal General, encabezara las investigaciones en Wall Street) resumió así la situación:

No creo que las grandes empresas puedan volver a ganar la confianza del público sin antes atender el problema de las remuneraciones de los ejecutivos. Habrá un problema mientras el público esté en presencia de lo que estima ser avaricia.

A finales de 2006 The New York Times on the web publicó una selección de caricaturas. En una de éstas (tomada de The Boston Globe) se veía a un grupo de ejecutivos en una sala de reuniones. Uno sonreía y el resto se reía a las carcajadas. ¿Qué motivaba su hilaridad? El que sonreía y aparentaba ser el jefe había comunicado lo siguiente: "Las nuevas reglamentaciones requieren que informemos con claridad acerca de nuestras remuneraciones como ejecutivos".
¿Es aplicable la caricatura en nuestro medio?

Por Guillermo Edelberg, profesor emérito de INCAE. En Internet www.guillermoedelberg.com.ar
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AMERICA ECONOMIA DICIEMBRE 18, 2008

Perfil del alto ejecutivo moderno
Por Pablo Massú, gerente comercial BVM Consultores

Para los ejecutivos de primera línea de las empresas actuales es muy valorado el desarrollo de carrera previo que hayan tenido los postulantes. Deben demostrar estabilidad en sus trabajos anteriores, idealmente en empresas de alto nivel, alta formación profesional (no necesariamente postítulos, sino cursos, estudios y especialización), trayectoria laboral ascendente de cargos de menor a mayor responsabilidad, junto con un liderazgo eficiente avalado por los resultados obtenidos, los que deben ser comprobables.

Asimismo, el dominio "a lo menos" del idioma inglés es algo fundamental. El tener experiencia en otros mercados (otro país) es también una ventaja muy valorada.

Las empresas y consultoras trabajamos en base a registros y estudios que validan que existen tipos de perfiles que se puede predecir que serán más exitosos en un cargo específico por sobre otro. Además cada perfil está adaptado a la realidad de cada empresa, donde la experiencia les ha demostrado que ese es el perfil adecuado para un desempeño exitoso. Por ello se busca ciertos perfiles de candidatos para ciertos cargos.

En general los patrones de personalidad que se repiten en altos ejecutivos exitosos son el manejo de la incertidumbre, capacidad de trabajo en equipo, tolerancia y adaptabilidad al cambio, empatía y liderazgo con sus colaboradores y clientes, alta motivación de logro y compromiso con la empresa a la que se insertan.

El poseer estudios de postgrado puede ser una ventaja para ciertos cargos, sin embargo no es restrictivo ya que se le da mayor peso a la experiencia, desarrollo de carrera y resultados previos obtenidos. Por ejemplo, tener un magíster y no tener experiencia laboral puede ser contraproducente.

En los CV modernos es fundamental que la experiencia profesional no solo incluya las funciones y responsabilidades asumidas en el cargo, sino también los resultados y logros obtenidos, con sus medidas de éxito establecidas de forma clara y concreta.

Puede asimismo ser conveniente incluir pasatiempos, hobbies, deportes y otros temas de desarrollo personal relevante, ya que las empresas valoran hoy cada vez más las “habilidades blandas” que se pueden ver reflejados en esa área.

Por último, cabe destacar que los CV modernos deben ser concisos y claros, con la información condensada en unas pocas páginas. Una sugerencia es siempre destacar la experiencia laboral y cronológicamente comenzar desde lo más nuevo hacia lo más antiguo tanto para los estudios, cursos, experiencia, etc.

Por Pablo Massú, gerente comercial de BVM Consultores
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LA REPUBLICA OCTUBRE 19, 2008

Crónica | Economía. Los imperdonables
Por Raúl Mendoza

Culpable. Richard S. Fuld provocó la quiebra de Lehman Brothers. Se fue con US$ 40 millones en el bolsillo. Hoy es investigado.

Una semana después de que el Tesoro estadounidense salvó de la quiebra a la firma AIG, inyectándole 85 mil millones de dólares, los máximos directivos de la aseguradora gringa se fueron a pasar un fin de semana a un exclusivo hotel de California con habitaciones que valían 1,500 dólares la noche y comodidades VIP.

Al final los gastos ascendieron a 440 mil dólares, contando servicios como "manicura, tratamientos faciales, pedicuras y masajes" para desestresarse. El episodio grafica la despreocupación con que algunos directivos asumieron el colapso del sistema financiero norteamericano. Y eso que eran los principales responsables.

Sin embargo, no ha sido lo más grave. Cuando inmobiliarias, empresas aseguradoras y bancos de inversión empezaron a venirse abajo, las firmas siguieron siendo generosas con sus ejecutivos, a pesar de su negligencia. Stanley O’Neal, el máximo funcionario de Merryll Lynch, se fue de la firma con ¡161 millones de dólares! por sus servicios.

El hombre, de 56 años, nieto de esclavos libertos, nacido pobre en Alabama, que empezó como trabajador en General Motors, fue el ideólogo de poner el dinero de la firma en las hipotecas subprime que a la larga generaron la crisis. Su firma perdió 7 mil 777 millones de dólares, pero él no parecía triste cuando se fue.

Un reciente artículo de El País lo describe a él y otros "tigres" de las finanzas: "Gozan de privilegios y prebendas: sueldos estratosféricos, planes de incentivos, vacaciones, jets privados y club de campo a costa de la empresa. Y no tienen casi ninguna responsabilidad.

Si las acciones suben son quienes más ganan gracias a los programas de ‘opciones sobre acciones’ –que los hacen copropietarios de la empresa–. (…) Si la cotización se derrumba o si las firmas quiebran y los accionistas pierden todo, ellos también ganan. En caso de despido, tienen claúsulas que les aseguran indemnizaciones millonarias. (…) Han salido por la puerta de atrás y con las billeteras llenas".

¡Qué tal Ostra! Stanley O’Neal, directivo de Merril Lynch, se retiró con US$ 160 millones de liquidación.

Otros responsables de que el sistema ‘gringo’ tambaleara –y con ellos bancos y bolsas de valores de todo el mundo– han sido Charles Prince, máximo directivo de Citigroup, y Richard S. Fuld, su similar en el banco de inversión Lehman Brothers. Para retirarse ambos recibieron 40 millones de dólares cada uno.

Fuld, cuya desastrosa gestión terminó con el cierre del banco de inversión más antiguo de Estados Unidos (fue fundado en 1850), ganaba 17 mil dólares cada hora. Y hay más. Una investigación del Congreso norteamericano puso al descubierto que la cúpula directiva de Lehman Brothers –Fuld entre ellos– aprobó bonos por millones de dólares para los ejecutivos que salieran de la empresa mientras negociaban con las autoridades federales el rescate de la quiebra. ¿De quién era el dinero? De los sufridos inversionistas.

El campeón de bridge

La irresponsabilidad de estos CEO (Chief Executive Officer, o consejero delegado en español) ha quedado documentada. En julio l 2007 los inversores de Bear Stearns comenzaron a reclamar el dinero de dos fondos de alto riesgo destapando los problemas de liquidez de la firma. Su máximo directivo, James Cayne, estaba jugando un torneo de bridge en Nashville y mientras sus ejecutivos negociaban una solución él se negaba a responder el teléfono móvil o revisar su e-mail. Los fondos colapsaron. Bajo su , Bear Stearns, el mayor banco de inversión de EEUU, pasó de valer 21 mil millones de dólares a solo 200 millones, cifra en que fue comprado por JP Morgan. A Cayne lo ‘liquidaron’ con 38 millones de dólares y vendió sus acciones por 60 millones más.

Todo por dinero

"Las cinco mayores firmas financieras de Wall Street: Merrill Lynch, JP Morgan, Lehman Brothers, Bear Stearns y Citigroup, pagaron más de 3 mil millones de dólares en los últimos cinco años a sus máximos ejecutivos, justo en el periodo en que estos se dedicaron a inflar las cuentas, empaquetando en fondos y otros activos opacos, préstamos incobrables que han derivado en la mayor crisis financiera de la historia", dice El País. Todos los empleados de estos bancos recibieron en conjunto 66 mil millones de dólares en 2007, de ellos 39 mil en bonos. "Como su sueldo dependía de lo que ganara la empresa, hincharon artificialmente las cuentas". He ahí la raíz de la crisis que aún hoy mantiene en vilo al mundo.

En 1976 un alto ejecutivo ganaba una remuneración 36 veces más alta que el sueldo promedio de un trabajador de la empresa. En el 2007 cada directivo recibió 275 veces más que la retribución de sus trabajadores. La crisis no ha cambiado la tendencia entre los directivos de las empresas que sobreviven: John Thain, el sucesor de O’Neal en Merrill Lynch, negoció un contrato de 200 millones de dólares para él y dos ejecutivos que contrató si los despiden. De la crisis que demandó 700 mil millones de dólares de rescate, los únicos que no han perdido un dólar son los que la ocasionaron.

Hoy el FBI examina posibles fraudes cometidos por Fannie Mae, Freddie Mac, Lehman Brothers y la aseguradora AIG. También investiga a bancos que otorgaron créditos "maliciosos" y a los que negociaron esos títulos. Han citado a declarar a 406 personas acusadas de fraude, pero no se sabe si habrá cargos contra muchos de estos directivos. El País recuerda el asalto al tren de Glasgow, Escocia, donde se llevaron 60 millones de dólares, el robo del siglo. "¿Cómo llamaremos a las hazañas de los villanos de Wall Street?", dice. Esos villanos descansan, millonarios y despreocupados.

¿Falta de control?


James Cayne y Charles Prince, directivos de Bear Stearns y Citigroup, también dejaron sus cargos con millonarias indemnizaciones.

Para algunos analistas los culpables de la debacle financiera norteamericana no están únicamente en los bancos sino también en las instituciones gubernamentales. Muchos funcionarios públicos, por interés personal o razones ideológicas, no cumplieron su responsabilidad de regular y supervisar adecuadamente el mercado.

Una de las principales entidades encargadas de la regulación financiera en los Estados Unidos es el Departamento del Tesoro, dirigido por Henry M. Paulson, quien fue presidente de Goldman Sachs, uno de los mayores bancos de inversión del mundo. El Subsecretario Robert M. Kimmitt ha sido, a su vez, director de Lehman Brothers. De igual manera, dos de los más importantes funcionarios de esta oficina son Jeremiah Norton, subdirector, y Jeffrey Stoltzfoos, asesor principal. Ambos fueron ejecutivos del banco J.P. Morgan y Merril Lynch.

"¿Cómo entenderán y aplicarán la regulación y supervisión estas personas que vienen del mundo privado de las finanzas? ¿Es posible pensar en una verdadera regulación cuando reguladores y regulados comparten antecedentes, puntos de vista e intereses", se pregunta una publicación en internet.
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La Razón 10 10 08

Alan Greenspan sería el culpable de la crisis
Según influyente diario The New York Times

El culpable de la crisis financiera mundial tiene nombre propio, según el New York Times. Se trata de Alan Greenspan, el economista de 82 años que dirigió por 19 la Reserva Federal de Estados Unidos fue acusado por el diario de haber propiciado la burbuja especulativa inmobiliaria a partir de la cual se desató la debacle financiera.

Él mismo Greenspan admitió el año pasado haber subestimado la crisis de las hipotecas de riesgo y haber entendido el peligro sólo al final de su mandato, reseña Telam.
El diario le dedicó un extenso artículo publicado en primera plana, pero también se multiplican las acusaciones, entre ellas la de ser responsable de la burbuja especulativa inmobiliaria con la cual se desató la crisis.

El mismo Greenspan admitió el año pasado haber subestimado la crisis de las hipotecas de riesgo y haber entendido el peligro sólo al final de su mandato, en 2006, según un despacho de la agencia italiana Ansa.
Ahora, las acusaciones apuntan especialmente a la confianza en los llamados “instrumentos derivados”, emblemáticos de la economía virtual, para los cuales la FED nunca quiso reglamentar y muchos no entienden realmente de qué se trata.

Entre ellos, recuerda el New York Times, el millonario de origen húngaro George Soros, que siempre los evitó “porque en realidad no entendemos cómo funcionan”.
Otro magnate, Warren Buffett, el “príncipe” de los inversores norteamericanos, definió hace cinco años a los “instrumentos derivados” como “armas de destrucción masiva, con peligros tales, aunque latentes, de ser potencialmente letales”.
El mercado de estos derivados explotó literalmente en el reinado de Greenspan, en particular en los últimos años.

Según el diario neoyorquino, ese mercado virtual pesa 531 mil millones de dólares, más del triple respecto de 2002.
Greenspan rechazó dar una entrevista al diario neoyorquino, pero en una reciente intervención en la Universidad Georgetown de Washington ratificó su filosofía liberal: el mercado es capaz de crear riqueza autorregulándose, aunque hay crisis.
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PERU 21 24 de septiembre de 2008

Las pitonisas son ciegas ante su propio futuro
Autor: Guillermo Giacosa

Henry Paulson, hoy secretario del Tesoro, era, antes de asumir ese cargo, presidente de Goldman Sachs, una de las bancas de inversión que contribuyó a desatar la crisis actual. Es una interpretación ética típicamente gringa el no ver los conflictos de intereses. Los directivos de la banca van de sus entidades al Gobierno y regresan a estas luego de haberlas favorecido o de haber afianzado el sistema que las hacía aparentemente omnipotentes. Otros miembros de Goldman Sachs colaboran con la administración Bush y antes lo hicieron con las administraciones de Clinton y de Reagan.

Curiosamente, Paulson, uno de los inspiradores del alto riesgo en intermediación financiera, es hoy el piloto que debe conducir la barca en el interior de la tormenta que su irresponsabilidad ayudó a desencadenar. Y más curioso resulta aún que quienes ayer lo elogiaban por sus combates en pro del capitalismo salvaje, hoy se felicitan por hacer intervenir el Estado donde él (y los que lo aplauden) pensó que nunca debía meter sus narices. El “menos Estado” de antes se ha transformado en la angustiosa demanda de “por qué el Estado no hace algo”. Esa solicitud hubiese resultado escandalosa si se trataba de salvar una fábrica para no dejar a miles de obreros en la calle, pero resulta una creación genial cuando los que reciben el salvavidas son los banqueros. Solo admito el argumento de que de no hacerlo se podría producir un derrumbe económico, una debacle gigantesca, si aceptan que la desregulación absoluta y la historieta de la “mano invisible” no solo no son suficientes para prever y evitar las crisis, sino que son las responsables directas de las mismas.

Otra curiosidad es que las compañías quebradas por malos manejos e ineptitud son las mismas que hasta hace muy poco pontificaban sobre quiénes eran confiables y quiénes no. La Argentina era una de sus víctimas preferidas, y advertían sobre un posible nuevo default de ese país. En realidad, los informes tenían por objetivo, igual que los del FMI, defender los intereses de los acreedores.

Lo cierto es que las cinco pitonisas financieras más importantes no supieron predecir su propio futuro y, tras el derrumbe de Bear Stearns, Lehman y Merrill Lynch, solo quedan, en terapia intensiva, Goldman Sachs y Morgan Stanley ( la semana pasada, sus acciones se derrumbaron en la Bolsa de Nueva York a la mitad de su valor). Las entidades nombradas eran las más agresivas en el mercado financiero global, que es el menos regulado y el elegido por grandes inversores para colocar sus capitales. Hoy, dependen de una intervención estatal para no desaparecer.

Como argentino, recuerdo nítidamente que esos mismos bancos fueron socios de la mayor catástrofe económica de mi país y se opusieron ferozmente al proceso de recuperación que se inició en el 2002. Sobre el particular mintieron en todos los idiomas y, hasta que el vendaval les tapó la boca, siguieron augurando un porvenir de espanto para la Argentina.

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