miércoles, 18 de mayo de 2011

DE VUELTA AL BARRIO


De: Dario Mejia [mailto:dariomejia999@yahoo.com.au]
Enviado el: miércoles, 18 de mayo de 2011 0:08
Para: Dario Mejia
Asunto: De vuelta al barrio

De vuelta al barrio

"De nuevo al retornar al barrio que dejé, / la Guardia Vieja de hoy son los muchachos de ayer. / No existe ya el café, ni el criollo restaurant, / ni el italiano está donde era su vender"... del vals "De vuelta al barrio" de Felipe Pinglo.

Hoy por la tarde estuve visitando los puestos de libros del Jr. Amazonas, en los Barrios Altos y, después de "bucear" entre tanto libro viejo, por segundo año consecutivo me fui con las manos vacías de la feria aquella debido a que los libros con temas que me interesaban ya los tenía o los había leído en la Biblioteca Nacional del Perú.

Aproveché mi visita a la zona aquella para visitar a una amiga que tiene su oficina muy cerca, en la Av. Abancay, y después de una charla amena en la cual nos contamos los bienes y parabienes de nuestras vidas, me dirigí a la calle Tigre, actual primera cuadra del Jr. Ayacucho, para visitar y recorrer el barrio donde nací y viví durante mi infancia, adolescencia y parte de mi juventud.

Debo reconocer que cada vez que visito mi antiguo barrio, cuando estoy de vacaciones en Lima, siento pena por mi barrio, de lo viejo y descuidado que lo encuentro. Sin embargo, a pesar de ello, nuevos negocios se han abierto en mi antiguo barrio ya que encontré que ahora cuenta con dos pollerías, un salón de billar en el segundo piso de un edificio nuevo, varios negocios de venta de ropa y cuatro cantinas que estaban medias llenas con parroquianos sedientos, lo cual me llamó la atención ya que eran las 7 pm de un día martes.

Mientras recorría mi antiguo barrio, no pude evitar mirar la pista y que a mi mente vinieran los recuerdos de tantos partidos de fulbito que jugué con mis amigos de la infancia en dicha pista y las veces que me rompí las rodillas allí, guardando mis rodillas, hasta ahora, los recuerdos de dichos encuentros futbolísticos.

La puerta de rejas de la quinta donde nací estaba cerrada, por lo que solamente desde fuera pude observar mi vieja quinta. En cambio, la puerta del colegio donde estudié mi primaria se encontraba abierta, por lo que pude mirar, a la volada, el interior del mismo que es completamente diferente al que conocí en mi infancia ya que ahora, el Colegio San José de Artesanos, tiene tres pisos. Fue en ese instante que vino a mi mente el recuerdo de mis profesores y algunos compañeros de clase, no pudiendo evitar que una sonrisa se dibujara en mi rostro al recordar que desde el patio de la quinta donde nací se podía escuchar el timbre del colegio y yo no me movía de casa hasta escucharlo, que era cuando salía corriendo hacia mi colegio.

Cuando entré a la mayoría de edad, con los amigos solíamos reunirnos en un bar de mi barrio al cual llamábamos "La víbora". Al bar aquel lo conocí con ese sobrenombre desde que tenía uso de razón ya que su verdadero nombre era "Bar El Tigre". Del bar aquel solamente quedan los recuerdos.

Como todo barrio antiguo, los muchachos del barrio teníamos nuestra esquina que era nuestro punto de reunión y donde siempre había alguien del barrio parado allí esperando que alguien más llegue y se vaya formando un grupo. Sin embargo, hoy en día, dicha esquina luce vacía, sin nadie parado allí.

Muchas anécdotas ocurrieron en dicha esquina del barrio, en la intersección del Jr. Ayacucho con el Jr. Ancash, en los Barrios Altos de Lima. Allí, los muchachos del barrio solíamos reunirnos a conversar, hacer bromas, poner "chapas" o sobrenombres a la gente del barrio, ponernos de acuerdo para ir al cine, enterarnos de lo que acontecía por el barrio y alrededores, discutir sobre el próximo partido de fulbito o fútbol y, lo más interesante, piropear a las muchachas del barrio que tenían que pasar por la esquina aquella ya que allí había una bodega, o tienda de abarrotes, de propiedad de un "chino". Esa bodega de la esquina de mi barrio hace muchos años que desapareció; ya no hay bodega ni ningún chino allí sino más bien hay una tienda de venta de estantes de vidrio. El "Chino de la Esquina" de mi antiguo barrio queda solamente en mis recuerdos y algunas notas que he escrito al respecto.

Antes de dirigirme por el Jr. Ancash hacia la Av. Abancay, me di la vuelta y, con cierta nostalgia, me despedí de mi antiguo barrio. No me había encontrado con ningún amigo o conocido en mi recorrido por mi antiguo barrio.

Me causó extrañeza ver que el Hospicio Ruiz Dávila estaba siendo remodelado para colocar allí oficinas del Congreso de la República. Pero lo que más me molestó de aquello fue el no encontrar allí a la picaronera que solía colocarse todas las noches en la entrada del Hospicio aquel a vender los picarones más deliciosos que haya probado en mi vida. La molestia no me duró mucho ya que unos pasos más allá, frente a la Casa de las Trece Monedas, que ahora es el Museo Nacional Afroperuano, la picaronera aquella ha colocado su puesto de venta de picarones por lo que, sentado en uno de sus bancos, me deleité y endulcé el paladar saboreando los picarones aquellos y haciéndole saber a la señora picaronera de que había llegado especialmente desde Australia a saborear sus riquísimos picarones.

Mientras saboreaba los picarones vino a mi mente que unas horas antes había almorzado en un restaurante de prestigio y, en ese instante, me encontraba sentado comiendo de una carretilla. Pero, a pesar que disfruté mucho del almuerzo, que estuvo delicioso, gocé y me sentí muy a gusto comiendo mis picarones en carretilla... y es que a mí, por más humildes que éstas sean, me gustan y atraen las cosas sencillas y simples de la vida, aparte que no me olvido donde nací.

Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au
http://www.facebook.com/people/Dario-Mejia/768349504
(De visita en Lima)
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De: Dario Mejia [mailto:dariomejia999@yahoo.com.au]
Enviado el: jueves, 05 de mayo de 2011 21:12
Para: dariomejia999@yahoo.com.au
Asunto: Mendicidad, 75 años después

Mendicidad, 75 años después

Luego del oncenio del presidente Leguía (1919-1930) la ciudad capital del Perú había crecido en cerca de 100,000 habitantes, teniendo, según el censo del 13 de noviembre de 1931 realizado en Lima, Callao y sus alrededores, 272,742 habitantes (la ciudad de Lima), mientras que Miraflores tenía 25,972, Barranco 13,987 y el Callao 69,800 habitantes.

Si muy bien la clase media se consolidó durante ese período, el desempleo, en Lima, era alto y siguió creciendo durante los primeros años de la década de los 30. Según lo señala Jorge Basadre en su obra "Historia de la República del Perú", el número de desocupados inscrito en la Junta Departamental de Lima Pro-Desocupados fue de 13,302 en 1931, 19,053 en 1932 y 20,619 en 1933. La desocupación estaba en aumento.

Como una de las principales causas de la mendicidad es la falta de empleo, que conlleva al hambre y miseria, el número de mendigos en Lima iba también en aumento durante la década de los 30. Bajo este contexto es que Felipe Pinglo, al ver una persona mendiga, crea su hermoso vals Mendicidad, que cumple 75 años de haber sido compuesto por el inmortal bardo criollo, donde describe el drama social por el que atraviezan las personas que se dedican a mendigar, como último recurso para poder sobrevivir.

Felipe Pinglo acostumbraba visitar mucho la calle Mercedarias en los Barrios Altos donde solía hacer música con sus amigos, quienes hacían bailar las paredes de adobe del Callejón del Fondo, que quedaba en dicha calle, y que era el lugar donde solían reunirse los hermanos Díaz, Augusto Ballón, Guillermo D'Acosta, "el chino" Ernesto Soto, Pedro Espinel y el Trío Mercedarias que, por ese tiempo, estaba conformado por Samuel Joya (que vivía en el Callejón del Fondo), Jorge Gonzales y Nicolás Enríquez.

La noche del 10 de agosto de 1934, después de haber estado deleitándose haciendo música, Felipe Pinglo y sus amigos deciden comer algo para recuperar fuerzas, por lo que entran al restaurante Mercedarias de la calle del mismo nombre sin saber que esa noche, en el restaurante aquel, se escribiría una de las páginas más bellas del cancionero peruano.

El cronista Gonzalo Toledo, en El Comercio del 13 de octubre de 1992, contó que una vez en el restaurante Mercedarias, Samuel Joya se pidió una copa de pisco de entrada y es en ese momento cuando una anciana se acerca a la mesa donde se encontraban Pinglo y sus amigos pidiéndoles una limosna. Impactado por el aspecto de la viejita menesterosa, Pinglo le dio una moneda de medio sol y al retirarse la anciana el Maestro se queda pensativo, así que dirigiéndose a uno de los que atendía en el restaurante, que también se llamaba Felipe, le pide una hoja de papel en blanco, pero éste le alcanzó un manojo de servilletas de papel y, ante la sorpresa de sus amigos, comienza a escribir los versos de un nuevo vals que engrandecería a la canción criolla. El vals Mendicidad había nacido esa noche, añade nuestro cronista.

En el diario La Crónica del 31 de mayo de 1945, Juan Rasilla Moreno (Juramo), amigo de Pinglo, contó que Felipe Pinglo con su conjunto Mercedarias estrenó el vals Mendicidad en un concurso de cantores y guitarristas llevado a cabo en el cine Buenos Aires de los Barrios Altos. El grupo Mercedarias ganaría las medallas de oro del concurso aquel.

Juramo también señaló de que el Maestro, muy apenado, le comentó al final del concurso de que la mayoría de los concursantes habían interpretado música internacional, a pesar de ser todos ellos muchachos criollos. Sin embargo, Pinglo tenía la seguridad de que no estaba lejano el momento en que nuestra música habría de pasar las fronteras de la patria, cantándose y tocándose en los grandes salones y lugares de abolengo.

Después de la muerte de Pinglo, Samuel Joya empezó a componer canciones y el Trío Mercedarias cambiaría sus integrantes. En la portada de la edición No. 1116 de "El Cancionero de Lima", de setiembre de 1936, sale publicada una foto del Trío Mercedarias integrado, en ese entonces, por Nicolás Enríquez, Arnulfo Valdivieso y Ernesto Soto, quienes venían actuando con éxito en teatros, cines y Radio Dusa.

En la edición No. 1357 de "El Cancionero de Lima" se comenta que se recordaba cinco años de la muerte de Pinglo y que el lunes 12 de mayo de 1941 se presentó la revista titulada "Melodías de Pinglo", con libreto de Aurelio Collantes. En dicha revista se escenificaron cuatro de las composiciones de Felipe Pinglo, siendo una de ellas "Mendicidad".

Los Trovadores del Perú grabarían el vals Mendicidad, lo mismo que Jesús Vásquez, siendo interpretado por muchos criollos que lo sumaron a su repertorio porque es uno de los valses más representativos del cancionero criollo, y que ha pasado a la inmortalidad.

Hoy en día, la obra de Felipe Pinglo es reconocida en el Perú y el extranjero, siendo el Maestro considerado como el mejor compositor de música criolla que haya existido hasta el momento en territorio peruano.

Mendicidad
(Vals Peruano)
Felipe Pinglo

Cubierto de harapos, la faz macilenta,
el pobre mendigo limosnea un pan;
implorando siempre la bondad ajena,
a todos les pide una caridad.

Camina encorvado, cual árbol añoso,
es prueba viviente de tanta crueldad
con que el mundo azota a distintos seres
para la ignominia de su bacanal.

¿Quién es? No se sabe, su ayer es misterio.
¿De dónde ha venido? Jamás lo dirá.
Rayando la aurora sale diariamente
a esperar que el mundo le prodigue el pan:
"Señor, señorita, niño, una limosna"
pide con voz llena de angustia mortal
y un "Dios se lo pague"
que llega hasta el alma
es el mejor fruto de nuestra bondad.

Tal vez en su infancia gozó de grandezas,
quizás vivió alegre en su pubertad,
hoy, que ya declina su triste existencia,
vive, porque vive de la caridad.

Mendigo sin nombre tu tragedia afrenta
a este mundo vano, artero y falaz.
Tú, con tus miserias y con tus harapos
vales más que el oro que el mundo nos da.

(Versión publicada en "El Cancionero de Lima" No. 1305 y No. 1328)

Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au
Escrito el 10 de Agosto de 2009
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De: Dario Mejia [mailto:dariomejia999@yahoo.com.au]
Enviado el: miércoles, 04 de mayo de 2011 7:30
Para: dariomejia999@yahoo.com.au
Asunto: Melodías del corazón

Melodías del corazón

Felipe Pinglo, como es sabido, escribía sus canciones en cualquier papel. El Maestro solía cargar un lápiz consigo y cuando algo o alguien lo inspiraba, agarraba cualquier papel que esté a la mano y volcaba en él los versos que fluían a su mente cual manantial inagotable. Su capacidad de creación era extraordinaria y el vals "Melodías del corazón" fue una demostración más de lo que era capaz el Maestro.

Eran los primeros años de la década de los 30 y el nombre de Felipe Pinglo ya era conocido en todos los ambientes donde se practicaba el criollismo. Pero, también era conocido que habían detractores de su obra, quienes no podían creer que existiese una persona con una capacidad de creación tan grande y hermosa por lo que lo tildaban de plagiador de canciones argentinas; cuando el Maestro nunca se inspiró en canciones argentinas ni éstas influenciaron en su obra.

Cuenta Aurelio Collantes que durante una reunión en la cual se encontraban presentes el guitarrista y cantor Zacatecas, el letrillero Roque Plaza, el bandurrista José Irala y otros criollos chalacos, algunos de los presentes insinuaron que Pinglo era plagiador de trovas argentinas. El Maestro, ante tamaña afrenta, cogió la guitarra y empezó a pulsear algunas notas, deteniéndose para escribir con su lápiz los versos de una nueva composición. Pocos minutos después, ante la sorpresa de quienes lo insultaron, Pinglo les entregó a los presentes una nueva creación literaria y musical que engrandecería el cancionero criollo del Perú. Había nacido el vals "Melodías del corazón".

Ricardo Miranda Tarrillo, en Felipe Pinglo Alva, Lima 1966, da a entender que aquel reto en el cual Pinglo demuestra sus grandes dotes de compositor ocurrió en el Callao en 1935. Por otro lado, Juan Rasilla Moreno señala que Pinglo compuso "Melodías del corazón" en 1934.

Según lo que pude encontrar sobre dicho vals, cuando apareció publicado en "El Cancionero de Lima", Pinglo debió haberlo creado a fines de 1933 o empezando el año de 1934.

Un hecho sangriento que ocurrió en febrero de 1934 fue cubierto por toda la prensa limeña, sumándose a ello los cancioneros de la época y la musa popular que, inmediatamente, creó un vals al respecto. En la edición No. 979 de "El Cancionero de Lima", de febrero de 1934, apareció en primera página dos fotografías de Eduardo Arnao Pérez y la letra del vals "Arnao el bandolero", que con la música del vals "Luis Pardo" contaba sobre el famoso bandolero muerto en un enfrentamiento con la policía el 11 de febrero de 1934. En la página 7 de dicha edición aparece publicada la letra del vals "Melodías del corazón", señalándose que pertenecía a Felipe Pinglo y José Díaz, por lo que debió ser creado antes de febrero de 1934.

Realmente, el vals era solamente de Pinglo pero el Maestro, a pesar de que no habían aportado nada, puso a varios de sus amigos como coautores de algunas de sus composiciones, como una forma de incentivarlos.

Al igual que otras de las composiciones de Pinglo que fueron plagiadas, el vals "Melodías del corazón" fue plagiado en forma doble. En el diario La Crónica del 31 de mayo de 1945, Juan Rasilla Moreno (Juramo), amigo de Pinglo, denunció que toda la primera parte del vals "Se fue sin decir adiós" era una copia del vals "Melodías del corazón" de Pinglo. Juramo también señala que el vals "Mi tesoro", que estaba de moda por ese entonces, era un plagio de la segunda parte del vals "Melodías del corazón". Lo que significa que de aquel vals del Maestro, otros, sacaron dos valses.

El dúo "Las Criollitas", integrado por Eloísa Angulo y Margarita Cerdeña, hizo una hermosa grabación del vals "Melodías del corazón" de Pinglo, logrando que de esa manera su obra se mantenga presente entre nosotros. El CD "JARANEANDO con El Dúo de Oro" nos hace disfrutar también de esa hermosa obra del Maestro Pinglo, que es una de las demostraciones de su grandeza musical.

Mónica y Víctor Hurtado, que conforman "El Dúo de Oro", quienes viven ya muchos años en Estados Unidos, nos regalan una bonita interpretación del hermoso vals del Maestro Felipe Pinglo, "Melodías del corazón"... http://www.youtube.com/watch?v=lBF7rfrqNzs

Melodías del corazón
(Vals Peruano)
Felipe Pinglo

La flor que vida dio a un pobre corazón,
ayer se marchitó
en mí grabado está el espectro fatal
de la desilusión.

La quiero yo olvidar, imposible me es,
busco un nuevo querer, no lo puedo encontrar,
el miedo de ofender a la que tanto amo
aumenta mi penar.

Mentira quien te diga, corazón sensible,
que nuevo cariño tendrás,
falsía quien prometa darte por entero
todo su amorío, verdad.

Mas si acaso a ti llega el sordo lamento
de otro ser que vive en penar,
escucha sus ayes, ábrele tus puertas
que es felicidad.

Del ayer que viví tan sólo queda en mí
un recuerdo de amor,
perfumes de mujeres que trajeron así
efluvios de pasión.

La flor que alimentó la pasión que fugó
fue una hada del querer que me robó la fe
y que al huir de mí se llevó la ilusión
de un mañana feliz.

(Versión publicada en "El Cancionero de Lima" No. 979)

Dario Mejia
Melbourne, Australia
dariomejia999@yahoo.com.au
http://www.facebook.com/people/Dario-Mejia/768349504
Escrito el 30 de Diciembre de 2007

3 comentarios:

Robert dijo...

Estimado Guillermo, me pareció interesante el comentario acerca de Eduardo Arnao, el bandolero, quien, a pesar de los actos delictivos que cometió, fue muy estimado por un buen sector popular de los barrios de Lima, según contaba mi señor padre. Creo que no sería ocioso indagar un poco más acerca de cuál fue la causa que empujara a Arnao a convertirse en un bandido. Por mi parte, creo la causa fue que su padre fue 'desaparecido' por ser aprista y su madre violada cuando fue a indagar por el paradero de su esposo. Eso es lo que me contaron algunas personas que, lamentablemente ya no están entre nosotros, convendría, si es que crees conveniente, indagar un poco más. Cabe aclarar que no es mi deseo el remover odios que no tienen nada de edificante, sino simplemente el de satisfacer ciertas curiosidades que, espero, compartas conmigo.
Nos vemos Caballero Carvajalino.
Roberto Hurtado Alfoy

wolf8489 dijo...

Estimado Roberto Hurtado, estoy sumamente interesado en conocer mas de la historia de Eduardo Arnao Perez. Te agradeceria mucho podamos corresponder por correos electronicos.

Percy

wolf8489 dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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