martes, 16 de junio de 2009

EDILBERTO MERIDA...UN GRAN MAESTRO DE LA ARTESANIA QUE DEJA HUELLA


Leyenda.- Aquí en la foto junto al Gran Maestro de la Artesanía Peruana, Edilberto Mérida, en una noche del 24 de julio de 1997, en la otrora Fería Internacional del Pacífico.

PERU 21 JUNIO 13, 2009

El barro convertido en arte y dolor llora a Mérida

Edilberto Mérida, el artista que hizo de la arcilla protesta, falleció el último jueves. Nacido en Cusco, en 1927, desarrolló un estilo instintivamente expresionista.
Por Gonzalo Pajares Cruzado

Hoy, cuando los políticos consideran ciudadanos de segunda a los indios y aborígenes del país, se hace necesario rendirle un homenaje al gran maestro Edilberto Mérida, artista comprometido con su pueblo, con su dolor y, cómo no, con sus esperanzas. Los años y la enfermedad se lo llevaron de este mundo el pasado jueves. Tenía 82 años.

CUSQUEÑO UNIVERSAL. Edilberto Mérida nació en Cusco, en 1927, en el barrio de San Cristóbal, cerca de San Blas, el famoso barrio de artistas populares de la capital del incanato. Llegó al barro, la materia que lo hizo célebre, de manera casual y cuando ya era un adulto. Sus primeros trabajos fueron en madera: Mérida era un carpintero que aprendió el oficio en el Politécnico de Cusco y ejerciéndolo en Arequipa.

De regreso al Cusco, fue llamado para ser maestro del Politécnico. Allí conoció el barro. En entrevista con Perú.21, contó esta experiencia: “En este centro había un aula de cerámica. Un día entré y cogí el barro. ¡Fue un don! Me imaginé el rostro del indígena, sus manos y sus pies. Y empecé a hacer esculturas pequeñitas, de diez centímetros. Un día, el director las vio y se quedó admirado”.

Su estilo único y reconocible –de tipo expresionista, catalogado como “cerámica grotesca” o “barro de protesta”– brotó de manera natural. “Yo pensaba que mis obras daban un mensaje. Las expresiones de las caras mostraban lo que era el campesino. Y la belleza la daba en las manos y en los pies grandes”, señalaba. Los indígenas, sin descuidar las imágenes religiosas, pasaron a ser sus personajes principales: “Mi obra denuncia el olvido del campesino, su desconsuelo y su abandono”. Sus manos y pies inmensos representan su esfuerzo para salir del abandono y de la miseria porque, ninguneados por el país oficial y excluyente, nunca se dejaron vencer.

Los méritos de su trabajo lo llevaron a ser nombrado Patrimonio Cultural Vivo de la Nación y Gran Maestro de la Artesanía Peruana y, en 2007, recibió la Orden del Sol del Perú en el grado de Comendador. Se fue un grande, pero su legado permanece.
________________________
LA REPUBLICA JUNIO 11, 2009

El adiós del maestro Edilberto Mérida

El artista cusqueño del “Barro de protesta” murió a los 88 años de edad. Mismo creador, hizo del barro trabajos escultóricos en los que graficó protesta y dolor.

El hacedor ha muerto. A los 82 años de edad, el corazón del gran artista cusqueño Edilberto Mérida Rodríguez, quien formó el grupo que bien podríamos llamar del renacimiento de arte popular andino –Joaquín López Antay, Jesús Urbano, Santiago Sánchez, Mamerto Rojas, Florentino Jiménez, entre otros– dejó de palpitar el domingo pasado por la noche.

Mismo hacedor, en su taller de creación, el maestro cusqueño supo darle vida al barro, pero no solo en escenas de vida, sino, sobre todo, en gestos de protesta y en otras, a manera de denuncia, en muestras de dolor.

La crítica, que puso atención en su arte, señaló la fuerza de su estilo expresionista y el trabajo de hacer del barro un elemento casi vivo. Por ello, los críticos, denominaron su arte como el “barro de protesta”, y otros como la “cerámica grotesca”.
Fiel a su mundo y a sus orígenes, Edilberto Mérida forjó toda su obra de temática indígena.

El barro vivo

Su obra, en sus propias palabras, es “una denuncia social contra el olvido al campesino de rostro lacerado, con manos callosas, abandonado y sin esperanzas”. Y nadie mejor que él para encontrar en el barro el material perfecto para recrear esa realidad.

Sus esculturas, en muchos casos, bien pueden graficar el dolor y, en otros, rabia y no poca indignación. Los rostros de sus Cristos y campesinos expresan de manera viva, sin llegar a lo patético, el desconsuelo y abandono en los que viven.

Las manos y pies de sus esculturas son enormes y desgarradas, las que denotan fuerza y coraje para rescatar lo que les ha sido negado: la justicia.

Edilberto Mérida nació en el barrio de San Cristóbal, en el Cusco, pero vivió la mayor parte de su vida en su casa-taller ubicada en la calle Carmen Alto, en el tradicional barrio de artesanos de San Blas. A pesar de la edad, era común hallarlo en su taller, siempre dispuesto a mostrar los “barros de protesta” a quienes lo visitaban.

Mostraba con cariño ese Cristo del Pueblo que tenía reflejado en el rostro un grito desgarrador y de las entrañas le salían un par de manos agarradas de unos barrotes.
“Esa es mi forma de protesta, pues en la falta de proporción hago referencia a la falta de igualdad”, solía decir.

El dato

Méritos. En 1993 recibió el galardón Gran Maestro de la Artesanía Peruana por el Ministerio de Turismo. El 2002 el Instituto Nacional de Cultura lo declaró Patrimonio Cultural Vivo de la Nación. En el 2007 fue condecorado con la orden El Sol del Perú, en el grado de Comendador.

1 comentario:

Alberto dijo...

Descanse en paz el maestro Merida.
Soy extranjero y vivo en Lima.
Me resulta sorprendente que el fallecimiento de un ARTISTA de la talla de Edilberto Merida, alla pasado como mera anecdota por los medios de comunicacion.
Dia si dia tambien, los espacios de television se ocupan durante horas del chisme facil, tertulias sobre el mundo de la farandula, comicos de dudoso gusto, o incluso a reirle las gracias a un monton de politicos que no justifican el sueldo que cobran del pueblo.
No me deja de sorprender como un pueblo como el peruano, tan preocupado en realzar sus bebidas nacionales, su riqueza gastronomica, sus lugares turisticos, orgullosos de su pais, como es de justicia, es incapaz de brindarle el homenaje que se merece a semejante ARTISTA.
Supongo que quizas dentro de 20 años y por alguna iniciativa surgida en el extranjero, se hara justicia con tan insigne y condecorado peruano.
Un fuerte abrazo para su esposa y descanse en paz.

Las plaquetas de la Nueva Maravilla

Las plaquetas de la Nueva Maravilla
Las plaquetas que ganó Machu Picchu