sábado, 24 de noviembre de 2012

CRONICA: LA FANIA ALL STARS, LA NOCHE EN QUE LAS ESTRELLAS BAJARON DEL CIELO

EL COMERCIO NOVIEMBRE 24, 2012

CRÓNICA: La Fania All Stars, la noche en que las estrellas bajaron del cielo

Los salseros brindaron un memorable show de tres horas ante más de 25 mil personas
ANTONIO ÁLVAREZ FERRANDO
La Fania brindó anoche un banquete musical que quedará tatuado en la memoria y el sentimiento de los salseros que anoche asistieron al Estadio Nacional para ver a la constelación de estrellas dirigidas por el renombrado maestro Johnny Pacheco.
Esta fantástica velada arrancó con fuerza. A las 8:40p.m. Spanish Harlem Orchestra saltó al escenario y con un potente: “Buenas noches Perú, ¡Chim Pum, Callao!” empezó a descargar todo su talento con una performance increíble.
Rememorando los famosos conciertos de Berlín y Montreal, estos genios de Nueva York no se guardaron nada y, como se dice, “jugaron de locales”. Demostraron que la salsa no tiene nacionalidad.
Óscar Hernández y Ray de La Paz pilotearon la nave del sabor que llevó al público a calentar motores de la mejor manera redondeando su participación de la mejor manera al entonar “La Banda”, de Héctor Lavoe y su ya conocida “Ariñañara”.
Cerca de las 9:44p.m. Spanish Harlem cerró su presentación en medio de los aplausos de la fanaticada que ahora aguardaba al momento cumbre de la noche, la aparición de la leyenda viviente de la salsa. Eso sucedería pronto.
CAEN LAS ESTRELLAS
Eran aproximadamente las 10:15 de la noche cuando llegó lo esperado. Las pantallas laterales del escenario se encendieron nuevamente para reproducir un video sobre los inicios de la agrupación salsera.
De pronto, las Estrellas de la Fania empezaron a desfilar una por una sobre el escenario instalado delante de la tribuna sur del Estadio Nacional. Los aplausos eran ensordecedores. La emoción era, sin duda, el preludio de una noche que sencillamente sería magnífica.
Un silencio total dio paso al sonido de las cuerdas del bajo de Bobby Valentín. “Oye qué rico suena, Las Estrellas de Fania” respondía un coro de lujo conformado ni más ni menos que por Adalberto Santiago, Ismael Miranda, Rubén Blades, Cheo Feliciano y Domingo Quiñones.
Ahí estaban las estrellas, haciendo del Estadio Nacional su cielo. El maestro Johnny Pacheco olvidó las complicaciones de la edad y se paró de su asiento para dirigir a sus muchachos como en los buenos tiempos. Rememorando los shows en Cheetah, en Zaire, en el auditorio Roberto Clemente.
Culminado el primer plato del banquete musical Adalberto Santiago se impuso en el escenario interpretando el tema “La cartera”, en homenaje al gran Junior Gonzales quien este año partiera hacia la eternidad.
Adalberto continuó con “Quítate la máscara”, y que empieza así: “Oye mi nuevo guaguancó/lo que te voy a decir/lo que te voy a decir en mi nuevo guaguancó/ lo tuyo fue bandidaje organizando en amor/caminando como gata para sembrar el terror”…
La gente bailaba en las tribunas, movía los pies y el cuerpo con cadencia única. Los pocos centímetros de espacio de los escalones no eran problemas para gozar de lo bueno. Bailaban todos, el de seguridad, el periodista, el vendedor de cervezas. Parecía prohibido no divertirse.
TAMBIÉN LAS ESTRELLAS INMORTALES
Culminado el tema de Adalberto Santiago, un momento de nostalgia se vivió cuando se pasó un video en homenaje a los cantantes y músicos de La Fania que partieron.
Ray Barretto, Barry Rodgers, Yomo Toro, Ismael Rivera, Celia Cruz, Pete El Conde, Santitos Colón y Héctor Lavoe aparecían cantando en diferentes presentaciones con La Fania. Eran las estrellas que ya no estaban pero cuyo brillo se mantenía intacto por el aplauso del respetable.
A las 10:48p.m. Domingo Quiñones subió a la tarima e interpretó “El rey de la puntualidad”. Posteriormente “el cantante” y “mi gente”, desatando la algarabía del público en ese pequeño pero simbólico homenaje al ‘Cantante de los cantantes’.
Tras ello, ‘El niño bonito de la salsa’, Ismael Miranda, subió al ring y con la picardía que lo caracteriza cantó “Señor sereno” y “Tiene montuno”. La química entre Miranda y Larry Harlow fue mágica, espectacular.
LA ESTRELLA ESTELAR
Cerca de las 11:30p.m., le tocó el turno a Rubén Blades, invitado estelar de La Fania para este show en Lima. Lo mejor de los tres temas que tocó ‘el doctor salsa’ fue sin lugar a dudas “Juan Pachanga”.
Cheo Feliciano arrancó su parte del show con ‘Nina’ y ‘Anacaona’ para luego compartir escenario con la criolla Eva Ayllón, quien no desentonó al cantar a dúo un bolero con el ‘único negro que suda miel por los poros’.
Hasta ahí el concierto podía haber terminado y el público regresaba satisfecho a sus hogares. Pero no. Faltaban Richie Ray y Bobby Cruz. Bobby Cruz y Richie Ray. Como desee llamarlos. Esa combinación de sabor que con su popular ‘jala jala’ hizo bailar hasta los que estaban más estáticos en sus asientos.
Y es que cuando este dueto se junta la rumba no para. Bobby con esa voz inconfundible exhala salsa de la buena y Richie Ray se transforma, pareciera que tocara el teclado con cuatro manos. Dos fenómenos que hacen bailar, cantar y gozar.
Paso pa’ aquí, pa’ allá. Cuerpos contorneándose al compás de tan genial sinfonía. Nadie dejaba de bailar. Literalmente, la gente “estaba en su salsa”. Y es que realmente con ese ritmo el cuerpo pide no dejar de moverse.
Seguirían con “Ahora vengo yo” y esa canción que cala en el ser de hasta los que no gustan de la salsa pero que a la hora de la hora la bailan: “Sonido bestial”. Un derroche de talento musical del cual los salseros limeños eran testigos.
Trompetas, timbal, congas y trombones descargaron toda su furia. Roena, Marrero, Zarzuela, Reynaldo Jorge, y demás músicos de la fenomenal Fania All Stars lo daban todo sobre el escenario. Todos parecían tener 40 años menos.
Tras la participación de Richie y Bobby los cantantes principales de La Fania se posarían nuevamente sobre el escenario para cerrar con broche de oro una noche mágica y memorable para todos los que allí estuvieron.
“Quítate tú” y “Ponte duro” fueron las cerezas del pastel salsero. Ahí estaban todos nuevamente ante más de 25 mil almas, como el año pasado en el primero concierto de esta agrupación en nuestro país.
Ahí estaba Pacheco dirigiendo a sus chicos una vez más. Cerrando una noche en medio de aplausos incansables y gritos de agradecimiento que reconfirmaban que la salsa es el género musical del pueblo. Que no distingue raza ni clase social. Que une a grandes y chicos. Y que, sobre todo, sigue más viva que nunca.
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PERU 21 NOVIEMBRE 20, 2012

"Para mí, la salsa es el idioma de los cuerpos"

Martes 20 de noviembre del 2012 | 00:45
“El salsero peruano es un gran coleccionista. En Lima he escuchado temas que ni siquiera sabía que había grabado”, nos dice Johnny Pacheco, una leyenda.
Foto: Difusión.
Foto: Difusión.

Johnny Pacheco,Músico
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com
Johnny Pacheco es una leyenda salsera, no en vano fundó y dirige la Fania All Stars, la orquesta más importante en la historia de este género musical. Este viernes, y con Cheo Feliciano, Ismael Miranda y Rubén Blades entre sus filas, la Fania se presenta en el Estadio Nacional. Hay que ir.
¿La salsa es la música más maravillosa que existe?
Eso es seguro… y cada día que pasa lo confirmo más. Recorriendo el mundo he descubierto que los músicos, y en especial los salseros, somos unos embajadores, verdaderos representantes de nuestros pueblos y de sus voces, es decir, de toda América Latina. Además, tome usted en cuenta de que la Fania es toda una institución.
A eso iba. Si la salsa es la mejor música del mundo, y la Fania es la mejor orquesta salsera de la historia, eso significa que ustedes hacen la mejor música del mundo…
(Ríe). Para mí, es así. Cada vez que nosotros nos juntamos el suceso es mundial. En esta orquesta están los mejores músicos del mundo. Por eso, para mí es un honor estar a cargo de la orquesta que, me sabrá disculpar la falta de humildad, es toda una institución.
Dígame, ¿por qué se sienten embajadores de toda América Latina?
Mire, en el 72 hicimos un disco que se llamó Nuestra cosa latina, que fue todo un fenómeno, tanto que hasta se convirtió incluso en una película. Y con este disco empezamos a recorrer, primero, nuestros países, y los latinoamericanos nos decían “esto es nuestro”. Lo curioso es que lo mismo pasó en Nueva York (ríe). Entonces, no es que nosotros hayamos decidido ser embajadores de lo nuestro, la gente lo decidió así.
¿No es mucha carga representar a todo un continente?
Para mí es un orgullo, no una carga. Recuerdo que alquilamos el Yankee Stadium para hacer un concierto. Nos dijeron que el sitio era demasiado grande, pero fuimos capaces de meter 45 mil personas. ¿Y sabe qué dijeron los latinos? Esta es nuestra música y con eventos así nos ganamos nuestra carta de ciudadanía (suspira). Dígame, ¿carga u orgullo? Por ello, yo me siento querido donde quiera que vaya.
Como director de la Fania, qué hizo para controlar tantos egos, pues por ella han pasado los mejores músicos…
Yo me siento muy dichoso por haber logrado que en la orquesta no existan los egos. El ego lo dejamos bien encerrado en una cajita, le echamos llave, nos olvidamos de ella y salimos a tocar. Por eso, nos llevamos tan bien, por eso sentimos que ninguno de nosotros es mejor que el otro. Es más, los dones de los otros nos alegran porque sabemos que contrinuyen a nuestro éxito. En la Fania tampoco existe la envidia, por eso seguimos unidos.
¿La del 70 fue la década de oro para los salseros?
Podríamos decir que sí, porque en esa época empezó el fenómeno salsero mundial, las orquestas empezamos a viajar a todos los lados: Europa, Asia, África… fue, sin duda, una época maravillosa.
¿La Fania sigue vigente o vive de su prestigio, de lo que hizo en los 70?
Tan vigentes seguimos que estamos recorriendo el mundo. Mire, por mis viajes yo siento que la afición salsera cada día crece más. ¿Qué bailan los jóvenes en Europa? Salsa. ¿Qué bailan los jóvenes en Japón? Salsa. Y esta gente no solo baila la salsa, la vive.
¿La salsa es para bailar, para protestar, para hacer política, para qué es la salsa?
Para pasar un rato bueno, para bailar… y si el cuerpo da, para protestar (risas). Para mí, la salsa es el idioma de los cuerpos. Como músico, cuando empiezo a tocar siento una energía única, me siento capaz de todo. Imagínese lo que sienten los bailarines.
¿Cómo era Héctor Lavoe?
Fue uno de los músicos más populares de la Fania. Era un hombre de pueblo, por eso, se daba a querer. ¿El cantante de los cantantes? Todo intérprete de la Fania ha tenido su estilo propio. Por ejemplo, Ismael Miranda tiene una voz increíble. Llevamos juntos más de 40 años y su voz está impecable, mejor que antes, como una botella de vino tinto.
¿Qué piensa de Cheo Feliciano?
Con él tenemos más de 50 años de amistad. Si se hace un top five de los mejores cantantes, él tendrá que estar allí.
¿Cómo era Celia Cruz?
Una diosa que aún nos hace falta. Ella no solo tenía un talento inigualable sino que sabía ser buena compañera.
¿Cómo es Rubén Blades?
Tiene personalidad. Canta bien y compone muy grandes temas. ¿Qué pienso de su vocación política? Sus mensajes son positivos y eso le gusta a la gente.
Dígame, ¿qué piensa del salsero peruano?
Vive en locura, es erudito y un gran coleccionista. Me ha pasado escuchar en Lima temas que ni siquiera sabía que había grabado (ríe).
AUTOFICHA
- Estoy loco por tocar en Lima. El año pasado sentimos tanta energía que el escenario vibraba. Gracias a público como el peruano, la salsa se mantiene vigente.
- Lo que más me gusta del Perú es el cebiche (risas). Además, me encanta la gente porque es erudita y aprecia el trabajo del músico.
- La Fania tiene repertorio para tocar cuatro días y nos encanta dar yapita. No pueden perderse nuestro concierto porque los vamos a castigar, los vamos a hacer gozar.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 12, 2012

Johnny Pacheco: "La Fania puso a la música latina en los ojos del mundo"

Director de la famosa orquesta de salsa conversó con elcomercio.pe a pocos días de su concierto en Lima
ANTONIO ÁLVAREZ FERRANDO
Este 23 de noviembre, la Fania All Stars regresará al Perú para presentarse junto a Rubén Bladés en el Estadio Nacional. Antes de ello, el “Zorro de plata” conversó con elcomercio.pe sobre sus más de cuarenta años de actividad musical, su percepción de la influencia de la orquesta en el mundo y el futuro de la misma
¿Qué los incentivó a tocar en el Perú por segundo año consecutivo?
Es que la cosa estuvo buena.
¿Y cómo surgió la idea de tocar nuevamente junto a Rubén Blades después de tantos años?
Bueno, Rubén estaba haciendo conciertos con el mismo promotor, así que lo invitamos a que se uniera a nosotros. Nos juntamos en Nueva York y le dije que sería un placer estar con él de nuevo. Somos amigos de años, tiene un talento increíble.
Hablando de los buenos cantantes de la Fania, ¿Qué cree usted que hizo a Héctor Lavoe tan especial para su gente?
Como todos los cantantes que componen la Fania, cada uno tiene su estilo propio. Y cuando nos presentan, el público te deja saber cuál es su favorito con sus aplausos. Héctor, por ejemplo, era uno de los que se daba a querer más. Tenía un sentido del humor bien chévere. La mayoría de ellos son simpáticos y eso es lo que yo le quiero enseñar a la juventud. El público es el que te hace y te mantiene; quiero decir, siempre complace a tu público y durarás años.
¿Conoció usted a algún cantante más querido que Héctor Lavoe?
No, Héctor no solo era querido por los miembros de la Fania, sino en general. Era tan simpático que se le aguantaban todos los chistes que decía, pero la verdad es que fue único.
¿Johnny Pacheco ya lo logró todo en la vida artística?
Yo me siento tan dichoso porque todo lo que he anhelado en la música se me ha logrado. Quería tener una orquesta, la tuve. Hasta que empecé mi propia compañía que fue un éxito. Hasta la fecha en la parte musical me siento muy alegre, especialmente ahora que me están otorgando reconocimientos. Eso me hace sentir bien. Ahora estoy trabajando en un libro que espero terminar pronto.
¿Podría darme más detalles sobre el libro? ¿Es sobre la historia de la salsa, de la Fania?
De todo eso. Solo le voy a mencionar que tiene de todo un poco. ¿No sería bueno ese título: “De todo un poco”? (Risas).
Cuando usted empezó el proyecto Fania All Stars junto a Jerry Masucci, ¿pensó que llegarían a ser tan reconocidos mundialmente?
Uno siempre aspira a ser mundialmente reconocido, pero lo de nosotros fue un fenómeno. Igual nunca imaginé que iba a ser tan grande.
¿La Fania revolucionó la música latina?
Fue la que la puso en el mundo. Empezamos a viajar a otros continentes. Una salsa se hace con diferentes condimentos y la Fania tiene músicos puertorriqueños, cubanos, dominicanos, ingleses y de otras nacionalidades. Otro factor que consideramos para ponerle salsa al género es que cuando empezamos a viajar la gente estaba muy confundida, había rumba, guaguancó, así que decidimos poner todo bajo el techo de salsa y finalmente nos resultó.
¿La Fania revolucionó la industria musical como lo pudieron hacer los Beatles a comienzos de los años sesenta?
Seguro que sí.
¿De no haber existido la Fania, la salsa hubiera sido la misma?
No hubiera habido cambios, porque yo cambié el estilo. Le dimos un sonido único brindándole una cosa nueva al público.
Usted está cerca de cumplir 80 años…
Setenta y siete, pero no me pongas tanto… todavía tengo un saldo.
El día en que Pacheco se nos vaya ¿qué pasará con la Fania? ¿Dejará a alguien para que siga con el proyecto o ahí terminará el ciclo de la agrupación?
Ahí están Papo Lucca (pianista), Bobby Valentin (bajista)... Hay ciertos músicos que están en la orquesta, no lo van a hacer igual pero tienen la capacidad de coger la batuta.
¿A usted, personalmente, quién le gustaría que tome la batuta para dirigir a la Fania?
El primero que me viene a la mente es Bobby Valentín, porque fue mi mano derecha cuando hicimos la primera grabación y la película (“Our Latin Thing”).
¿Se reclutará a nuevos músicos o seguirán con los actuales?
Vamos a seguir con los mismos porque la combinación es fantástica.
Si hubiera la oportunidad de armar una nueva Fania All Stars ¿con qué cantantes contaría usted?
Yo me quedaría con los mismos porque en realidad lo hacen tan bien. Cada día maduran más. ¿Para qué buscar otros si se tiene a los mejores? A veces me quedo sorprendido cuando veo que cantan con el mismo tono números que se grabaron hace como 45 años. Yo no sé si es que se cuidan mucho o están comiendo algo especial.
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EL COMERCIO AGOSTO 8, 2012

Murió Jairo Varela, fundador del Grupo Niche: la salsa está de luto

Músico colombiano fue hallado muerto en su residencia en Cali víctima de un infarto
Jairo Varela
Jairo Varela. (Foto: El Tiempo/ GDA)
El músico colombiano Jairo Varela, fundador del Grupo Niche, fue hallado muerto en su residencia de Cali, informó el diario “El Tiempo”, de Colombia.
Varela, de 66 años de edad, habría fallecido producto de un paro cardíaco. Sus familiares informaron que venía padeciendo de algunas dolencias físicas y que incluso había sido recluido en una clínica en los días pasados por problemas cardiacos.
Jairo Varela Martínez nació el 9 de diciembre de 1949 en Quibdó, Chocó. A finales de los años 70 se radicó en Cali y en 1979 fundó el grupo Niche. Esta agrupación se le atribuye la internacionalización de la salsa colombiana. A Varela se le consideró un gran impulsor de muchos cantantes y músicos nacionales.
Entre los temas que deja Varela destacan “Cali pachanguero”, “Buenaventura y caney”, “Mi pueblo natal”, “Sin sentimiento”, “Listo Medellín” y “Busca por dentro”.
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PERU 21 JUNIO 1, 2012

"La salsa está en auge, la crisis es de la economía"

Viernes 01 de junio del 2012 | 01:08
“Una de mis hijas canta ópera, otra enseña piano; otra, canto. A los otros les dije que trabajasen, que no sean como yo (risas)”, nos dice Rafael Ithier.
Foto: Difusión.
Rafael Ithier,Líder de El Gran Combo
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com
El Gran Combo es una de las orquestas salseras más importantes de la historia. Dirigida por el gran Rafael Ithier, llega desde Puerto Rico a celebrar sus 50 años. Hoy estarán en Ica; mañana, en Chiclayo; el 4 de junio, en Huancayo; el 8, en Arequipa, y el fin de fiesta será este 9 de junio en el Estadio Nacional, donde serán secundados por Los Adolescentes y por Maelo Ruiz. A bailar. Entradas: Teleticket.
¿Qué siente cuando escucha la palabra ‘salsa’?
Me siento un ciudadano del mundo. Lo que hoy llamamos salsa siempre ha sido música tropical. Solo se le ha cambiado el nombre, pero la música es la misma. La música, además, es un idioma universal, y la salsa, al ser una de sus manifestaciones, también lo es.
Su instrumento es el piano…
Empecé tocando el contrabajo pero, como era un hombre muy finito y el contrabajo pesaba mucho, cambié de instrumento gracias a una hermana que me compró un piano. La verdad, más que tocarlo, le daba de macetazos (ríe). Aprendí un poquito y, poco a poco, me familiaricé con el instrumento. Soy un autodidacta y hago lo que se me ocurre. Eso sí, al piano yo no lo conozco ni creo que lo sepa tocar (risas). Lo hago solo para llenar el expediente (ríe).
¿Qué tan importante ha sido el piano para la salsa?
Alrededor de 1936-1937, en la orquesta cubana Casino de la Playa, se destacó el gran Miguelito Valdés, quien fue quien introdujo los solos de piano en la música tropical. Estos se pusieron de moda y, así, el piano se integró a la orquesta salsera.
Si no es un buen pianista, reconocerá que sí es un buen director de orquesta…
Soy un buen organizador. Estuve dos años en el Ejército y allí me hice muy disciplinado. Y esto lo he aplicado en mi vida y en la música. Esto caló en mis compañeros, quienes tienen un gran sentido de responsabilidad.
Discúlpeme el prejuicio, pero yo no me imagino a un salsero como el rey de la disciplina…
(Ríe). Ese prejuicio va en contra de todos los músicos, no solo de los salseros. Sucede que nuestro trabajo está vinculado con el placer, por eso damos la impresión de que las cosas no nos importan mucho. Pero no es así, nuestro oficio es como cualquier otro. También es una cuestión de juventud pues cuando uno crece se da cuenta de que hay que ser responsable con uno mismo y con los demás.
La salsa está asociada al baile, a la fiesta, a la diversión, a territorios placenteros…
Seguro. En nuestro ambiente se invitaba a las mujeres para que estas atrajesen a los hombres a los locales donde tocábamos. La música, pues, se presta al placer, pero no es solo la salsa, es la música (ríe).
¿Cuál es el aporte de El Gran Combo a la música?
Nuestro aporte a la música latinoamericana, a la música popular, es nuestra gran organización, nuestra disciplina, nuestra permanencia. Nosotros somos un grupo responsable con su trabajo. No en vano estamos cumpliendo 50 años. Esta carrera ha sido bastante difícil, pero hemos sabido compaginar nuestras afinidades, tanto así que aquí no hay figuras individuales. Aquí, la estrella es la orquesta. Además, para nosotros, vacilarnos es trabajar. Claro, nos tomamos unos traguitos de pisco, pero siempre salimos a tocar… y a tocar muy bien (ríe).
Don Rafael, no negará que han hecho buena música…
(Ríe). Gracias. Muchos dicen que es buena, pero también tenemos nuestros detractores. Somos unos agradecidos pues el premio más grande que hemos recibido es el cariño de la gente. Trabajamos para satisfacer al público, pero nunca fuimos chabacanos, hirientes. Tocamos para divertir a la gente, hablándole de su mundo cotidiano, evitando el panfleto, hablándole a su sensibilidad, no hiriéndola.
¿Ya pasó el mejor momento de la salsa?
Te respondo así: acabamos de hacer una gira por todo EE.UU. Esta semana estaremos en Perú; luego vamos a Colombia, a Ecuador. Más tarde vamos a Puerto Rico y a México. Después estaremos en Australia, Singapur, Corea, Japón, Hong Kong. De regreso pasamos por Madrid, Estocolmo y Estambul. Dime, ¿esto muestra una crisis de la salsa? Lo que está mal es la economía. Hoy no hay promoción, no se graba ni se sacan discos como antes por la piratería. Esto impide que las orquestas nuevas, muchas de ellas fabulosas, tengan el impacto que merecen. Y los malos tiempos no son solo para la salsa… ni Madonna vende como antes. La música está bien, lo que está en crisis es el negocio. Y a nosotros nos va bien, primero, porque somos El Gran Combo; segundo, porque cumplimos 50 años.
¿Cómo ve a la gente y a la música peruanas?
Ustedes tienen un folclor que es una maravilla y unos músicos fabulosos. Si me ponen dos guitarras y a Eva Ayllón cantando, soy feliz y no me muevo del lugar jamás (risas).
AUTOFICHA
- El Gran Combo cumple 50 años. Tiene músicos que están aquí hace 42 años, hace 38, hace 32. Y estamos vigentes porque somos una figura colectiva, no individual.
- Hemos tocado en Trujillo, en Iquitos, en Ica, en Arequipa, en Lima, y hemos comprobado que los peruanos conocen de salsa. Esto nos emociona.
- Tito Puente, Tito Rodríguez, Santos Colón, Miguelito Valdés, Arsenio Rodríguez y la Fania son algunos de los pioneros de la salsa, unos grandes. Por ellos estamos aquí.

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