sábado, 14 de febrero de 2009

EL PELIGRO DE LA CLAUSULA "COMPRE NACIONAL. UNA NOTA DE ANDRES OPPENHEIMER

GATOENCERRADO FEBRERO 19, 2009

El peligro de la cláusula ''Compre Nacional'' por: Andrés Oppenheimer

Según la opinión generalizada, la provisión de ''Compre Estadounidense'' aprobada por el Congreso norteamericano ha sido diluida lo suficiente como para evitar una guerra comercial como la que condujo a la Gran Depresión. Sin embargo, yo no estoy tan seguro.
Es cierto que después de las fuertes protestas de varios gobiernos extranjeros y de la declaración del presidente Obama en el sentido de que el Congreso no debía aprobar una ley que podría desencadenar una guerra comercial, el Congreso redujo el alcance de la cláusula de ''Compre Estadounidense'' incluida en el paquete de estímulo de $787 mil millones.

Según la nueva versión, la cláusula Compre Estadounidense no sólo requiere garantizar que los proyectos de infraestructura del Gobierno, como carreteras y puentes, empleen acero, hierro y productos producidos en el país, sino también que eso se haga ``en cumplimiento con las obligaciones de Estados Unidos en tratados internacionales''.

Los partidarios del ''Compre Estadounidense'' dicen que la versión final de la cláusula satisface tanto al partido demócrata y los sindicatos que la propusieron, como a quienes la criticaban diciendo que sería vista como una medida proteccionista, y podía dar lugar a una guerra comercial global.

Hasta la Cámara de Comercio de Estados Unidos, que encabezó la lucha contra la cláusula ''Compre Estadounidense'' en las últimas semanas, terminó respaldando la versión final de la ley.

''Es un triunfo importante'', me dijo el vicepresidente de la Cámara de Comercio John Murphy en una entrevista telefónica desde Washington. ``Hubo una protesta airada de la comunidad empresarial y de los gobiernos extranjeros, y cuando el presidente Obama se hizo eco de la misma, el Congreso acordó, inequívocamente, que la provisión cumplirá con los requisitos establecidos en nuestros acuerdos internacionales''.

Los partidarios de ''Compre Estadounidense'' señalan que aún con la nueva provisión, que se refiere primordialmente a las licitaciones del Gobierno, Estados Unidos seguirá teniendo uno de los sistemas de licitaciones gubernamentales más abiertos del mundo.

Según la ley, alrededor de 42 países signatarios de un acuerdo de la Organización Mundial de Comercio sobre las licitaciones gubernamentales --incluyendo a la Unión Europea, Japón y Corea del Sur-- pueden participar en casi todas las licitaciones convocadas del Gobierno de Estados Unidos para obras públicas, salvo unas pocas excepciones como los proyectos que incluyen hierro y acero.

Las leyes de licitaciones gubernamentales europeas, en cambio, contemplan muchas más excepciones. Y otros países que no son signatarios del acuerdo --como China, Brasil e India-- tienen leyes aún más restrictivas de ''compre nacional'', alegan. ''No se puede exigir que Estados Unidos sea más papista que el Papa'', me dijo Murphy.

Peter Hakim, director de Diálogo Interamericano en Washington D.C., me dijo que la ley probablemente no perjudicará a los países latinoamericanos.

''Se ha logrado limitar el daño'', me dijo Hakim. ``Ahora parece que la cláusula ya no deberá ser una preocupación para nuestros socios comerciales''.

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