miércoles, 6 de agosto de 2008

SE FUE EL REY ROJO....CONSTANTINO CARVALLO

LA REPUBLICA 27 de agosto de 2008

Sucedió. El adiós a Constantino
Antonio Zapata

Como bien dice Jorge Bruce en su columna de Perú 21, Constantino Carvallo hubiera sido el primer sorprendido con la cantidad de homenajes que ha recibido. Su muerte tan repentina y temprana ha despertado sentimientos multitudinarios. Es justo que así sea, porque nos ha dejado una persona que hizo mucho por la infancia y juventud peruana. Constantino perteneció a mi generación, ingresamos a la universidad casi al mismo tiempo, él un año después, era 1970.

Gobernaba Juan Velasco y acababa de ser promulgada la reforma agraria junto a una cadena de nacionalizaciones. La juventud de la época estaba movida por mayo de 1968 en París. Destacados líderes universitarios de muchos países estaban a favor de una revolución estructural que termine con las injusticias sociales. La juventud peruana recibió un doble impulso, el internacional y el local; como consecuencia se radicalizó, militó en las izquierdas y asumió su compromiso con el país identificándose con la revolución. Constantino no tomó esa vía y por años me pareció que había evitado seguir los pasos de nuestra generación.

Pero, en realidad estaba construyendo su camino de manera original. Carvallo se dedicó a la educación y fundó un colegio. Parecía una iniciativa algo extraña: construir una institución particular de educación. Estábamos acostumbrados a soñar con la revolución y hablar sobre ella, yendo de un sitio a otro. Parecía un raro, no era común anclarse a un proyecto educativo que demora largo tiempo en prender y que exige permanencia absoluta. Así, Constantino estaba todos los días en el mismo lugar, por muchos años.

Mientras tanto, la mayoría de nosotros conocía el país, se vinculaba a los sectores populares y saltaba de una iniciativa a otra, muchas fracasadas pero todas emprendidas con el mismo entusiasmo. Le puso un nombre singular a su colegio: evocaba a un conocido verso de José María Eguren, pero también al color de los días. Al fin y al cabo era un proyecto setentero, había llegado para transformar la educación, para educar en libertad, como se decía, y no para repetir los viejos cánones escolares.

Luego, Sendero inició su reguero de muerte y finalizando los ochenta cayó el muro de Berlín. El mundo de las izquierdas se vino abajo, muchos perdieron el rumbo y se afiliaron al desencanto y la amargura. Por el contrario, el proyecto de Constantino floreció. Sus alumnos obtuvieron excelentes resultados como personas y también como estudiantes. Se expresan con propiedad y son ubicados. Por ello, mi único hijo fue a ese colegio y sé que fue una buena decisión que repetiría con gusto.

El otro día, cuando él regresaba conmovido de la ceremonia fúnebre, le pregunté qué recordaba con mayor claridad. Me hizo pensar en los salones de los Reyes Rojos, donde había gente de todas las clases sociales. El sistema de becas y el prestigio del colegio atraen un grueso sector clasemediero, un grupo de elite y algunos chicos y chicas del mundo popular. Cada salón del colegio es un microcosmos social del país. A ellos, Constantino les enseñaba a integrarse, a funcionar como grupo. Martín me hizo acordar que tanto retos como estímulos y castigos estaban dirigidos a fomentar la unión del salón y no el terco individualismo. Por eso los alumnos de los Reyes son solidarios y han adquirido una experiencia del país que los hace gente de provecho, no aprovechados.

De este modo, Constantino estaba en la misma dinámica de vida que nuestra generación. Lo suyo fue un compromiso con el país a través de la educación. Entendió su papel como formar personas transmitiendo valores y conocimientos. Por ello deja una obra, a diferencia de tantos otros, que comprometidos igualmente con la sociedad, estamos dejando un montón de discursos y libros.

Constantino compartió el amor por un Perú integrado, pero se diferenció de nosotros gracias a un mayor sentido de lo concreto, de las personas y las instituciones. Por ello, ni en su corazón ni entre los suyos se presentó el transfuguismo espiritual, ese desánimo generalizado que ha terminado con los partidos de izquierda y corroído a muchas ONG. Lástima por nosotros que los buenos nos dejen temprano. Ojalá su ejemplo nos redima del oprobio de tanto corrupto que campea en el escenario nacional.
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PERU 21 25 de agosto de 2008

Figuras cívicas
Autor: Alonso Cueto

con todo lo distintos que sean y hayan sido, hay algunos elementos comunes en Constantino Carvallo y Mario Vargas Llosa. Ambos han sido objeto de homenajes recientes, con la atención puesta no solo en la obra sino en la vida de cada uno. La respuesta del público a los eventos, organizados por la Universidad Católica (PUCP) y la editorial Planeta en los que participaba Vargas Llosa, y el pesar colectivo por la trágica desaparición de Carvallo, tienen al menos un punto en común.

Creo que lo que se ha celebrado en ambos casos no solo es la calidad y el esmero de una obra (en los campos de la literatura y de la educación), sino también el reconocimiento de ambos como figuras cívicas. Porque la vida de ambos ha estado animada por el deseo de intervenir en el debate público, en temas de interés común y, sobre todo, de hacerlo de acuerdo con las convicciones éticas. Lejos de intereses ideológicos, partidarios o personales, ambos han experimentado también (ahora pocos lo recuerdan), una serie de sinsabores, oposiciones y enemistades.

Vargas Llosa sufrió toda clase de denuestos públicos luego de su oposición al golpe de Fujimori, y Carvallo se enfrentó repetidas veces con las autoridades educativas y con la actual directiva del Alianza Lima que, sin embargo, no dudó en dedicarle un minuto de silencio en el partido del miércoles pasado. Una de las tragedias del Perú, quizá la mayor, ha sido la escasez del liderazgo moral a lo largo de su historia. De un puñado de nuestras figuras sociales, en los distintos campos, podemos decir que han sido también líderes morales para la mayoría.

Creo que el reconocimiento de esa categoría tan escasa entre nosotros fue la que movió a multitudes a acercarse a ambos, hace poco, con tanta gratitud.
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EL COMERCIO 21 de agosto de 2008

ADIÓS AL EDUCADOR, AL MAESTRO Y AL CONSULTOR
Constantino, los reyes siguen combatiendo con lanzas de oro

Nos deja el amigo, el promotor educativo, el maestro de varias generaciones de jóvenes, que hoy lloran sin consuelo, una temprana partida y cuando más se lo necesitaba
Por Fernando Tuesta Soldevilla. Politólogo

Llegó la noticia, de golpe y dolorosa. Constantino, nuestro querido Constantino Carvallo, no había resistido el embate de un traicionero ataque al corazón.
Nos deja el amigo, el promotor educativo, el maestro de varias generaciones de jóvenes, que hoy lloran sin consuelo, una temprana partida y cuando más se lo necesitaba.

No hay muerte justa, pero la de Constantino es de una injusticia que es difícil poder entenderla. Se fue sin previo aviso, silencioso, dejando un hondo pesar de la magnitud que solo pueden hacer sentir personas notables como Constantino. Por eso el día lunes, coincidentemente, el primer día del semestre académico, fue un día atravesado por estas noticias que se instalan produciendo ese remezón del alma y cuerpo. Se había ido, como bien lo señala Eloy Jáuregui, el Rey Rojo.
Me quedan en el recuerdo los años 70, cuando estaba en Letras en la PUCP y ya los hermanos Carvallo destacaban en diferentes áreas.

Él y su hermano Fernando, que fue mi jefe de práctica, estudiaban filosofía, esa disciplina tan abstracta, pero tan útil para promover visiones tan creadoras y prácticas como las que emprendió Constantino.

Por eso, la creación del colegio Los Reyes Rojos, , en 1978, en aquella amigable casa de la calle Cajamarca, en Barranco, llevó a Constantino a desarrollar ese proyecto de comunidad educativa , con una apuesta diferente y audaz.

Así Constantino y su equipo convirtió el colegio, como ese espacio de socialización, con su incansable discurso ético. Por eso Los Reyes Rojos no solo es el colegio por donde se han formado y educado varias generaciones, sino un espacio de cultura y arte, de festival y rock, de teatro y fiesta. Esa comunidad educativa que dinamizaba su entorno.

Su pasión, fue la educación y su compromiso, con los jóvenes.
De esa fuente de generosidad, se comprometió con su otra pasión, el fútbol y así llegó a ser dirigente y trabajar para las divisiones menores del club de sus amores, el Alianza Lima . Así conoció las historias complejas y dramáticas de muchos de estos muchachos, reafirmando su idea clara de apoyo en la formación integral de los jugadores. Por eso, varios de ellos, como Jefferson Farfán, Paolo Guerrero, Alexander Sánchez, entre otros, estudiaron en el propio colegio Los Reyes Rojos. Fue una apuesta sincera y coherente con lo que pensaba. Muchos de esos chicos han aprovechado esa constancia de Constantino y le deben mucho.

En los últimos meses nos vimos y compartimos varias reuniones para tratar de hacer los mayores esfuerzos para superar el entrampe en que se había sumido, a lo que se sumaban sucesivas derrotas en el campo.

En aquellas reuniones --incluso varias en mi casa-- Constantino escuchaba, hablaba lo necesario y con espíritu conciliador trataba de generar esos espacios que él siempre creaba, de diálogo, acuerdos, pero basados en respeto y principios éticos. Guardo en mi recuerdo muchas de esas últimas reuniones y conversaciones sobre el futuro de nuestro querido equipo Alianza Lima.

Constantino, me he sentido honrado de ser tu amigo. Tu familia, amigos, Los Reyes Rojos, Alianza Lima te perdemos, pero el país se queda sin uno de sus mejores ciudadanos. Pero con tu ejemplo, como el poema de José María Eguren: "Desde la aurora/ Combaten los reyes rojos/ Con lanza de oro".
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COMERCIO 20 de agosto de 2008

EDITORIAL
Homenaje a un gran educador e innovador

Conmueve profundamente la temprana partida de Constantino Carvallo, un peruano ejemplar que dedicó su vida a dos pasiones: la educación y el deporte; y, dentro de este último campo, la formación de valores en los cuadros jóvenes del club Alianza Lima, del cual fue dirigente.

Fue un verdadero revolucionario, cuya visión innovadora se plasmó en el colegio Los Reyes Rojos, donde impartía una educación basada en valores y en la autonomía personal. En palabras suyas: "El aprendizaje más importante que uno hace en la escuela es quién es uno".

Carvallo fue dos veces miembro del Consejo Nacional de Educación y, como parte del mismo, deja como legado el Plan Nacional de Educación, que traza las líneas maestras de la nueva y profunda reforma, como parte de una política de Estado llamada a trascender los diferentes gobiernos.

Al club Alianza Lima le inyectó dinamismo y ética; libró al interior una dura batalla contra la resistencia al cambio de cuestionados directivos. Toda una generación de futbolistas, entre los que destacan Paolo Guerrero y Jefferson Farfán, se beneficiaron del programa que él impulsó a favor de pequeños que pudieron desarrollar su talento en un entorno más adecuado.

Por todo ello, el mejor homenaje que se le puede hacer a Carvallo es darle impulso a la reforma educativa, que es más que instrucción pura, y mirar a cada niño como una persona individual que merece respeto, apoyo y confianza para sacar lo mejor de sí. Que sepa, en esencia, quién es.
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CORREO 19 de agosto de 2008

Se fue el rey rojo...

T.S. Eliot, el poeta anglo moderno más destacado, escribió: Abril es el mes más cruel/ hace brotar lilas del interior de la tierra muerta/mezcla la memoria y el deseo/ estremece las raíces marchitas con lluvia de primavera... para comenzar su monumental Tierra Baldía.

Diría que semejante sentimiento vengo llevando este plomizo agosto, que se me ha venido muriendo un montón de gente conocida y de valía. Ayer por la mañana me cayó como un mazazo la noticia de que Constantino Carvallo había muerto. Me acordé de las palabras del anciano Ricardo Palma cuando se enteró en su Miraflores de la muerte de Piérola en junio de 1913: En la penumbra de mis añoranzas melancólicas, he contemplado desde la ventana de mi retiro la puesta del sol.

Carvallo era un espíritu inquieto, un libertario que no había dudado en experimentar y vivir la educación, dentro de un sano laicismo mixto, en su colegio barranquino Los Reyes Rojos (llamado así por un poema de Eguren). Quería algo muy distinto al antiguo sistema de colegios unisexuales religiosos (muchos de ellos nunca se recuperaron de los fuertes golpes que les propinó el velasquismo, el rojerío setentero entre los religiosos y la misma modernidad; ya muchos son una sombra de lo que fueron) y a los llamados colegios de colonia (varios han devenido en cómicamente caros y elitistas, caricaturas de escuelas). No quería gritos, ni castigos, ni amenazas, ni cuarteles, ni cocachos, ni apanados a los débiles, los gordos, los nerds y los afeminados; no quería un The Wall de Pink Floyd o el Leoncio Prado de Vargas Llosa.

Anhelaba un lugar donde los niños estuviesen tan libres y tan a gusto estudiando que no sintiesen como una tragedia opresiva quedarse allí después de clases o ir a actividades los fines de semana, que no viesen al profesor como el adulto pesado al que había que soportar a diario o agredir a base de chongo. Y fui testigo de que lo logró, de que los chicos se sienten contentos en su colegio, de que muchas veces hay que botarlos para que se vayan a sus casas. También era de admirar esa política de tener niños excepcionales y de pocos recursos en cada promoción para evitar que se crezca en burbujas, sin respetar y conocer al distinto, al otro.

Y me parece verlo aquí, cuando vino a conversar sobre la educación pública, otra de sus preocupaciones. Le dolía mucho que se haya generado esta brecha tan inmensa. Le mortificaba mucho la pérdida de status de la carrera. Y cual Quijote, metió a los chicos aliancistas a su colegio con la esperanza de suplir esos hogares sin padre y con trago, sin valores y con muchas carencias, sin educación y sí mucho callejón y pie. Y cómo sufría a su Alianza Lima, esa pasión masoquista que llevaba dentro.

Desde la aurora/combaten dos reyes rojos,/con lanza de oro./Por verde bosque/y en los purpurinos cerros/vibra su ceño./Falcones reyes/batallan en lejanías/de oro azulinas/Por la luz cadmio,/airadas se ven pequeñas/sus formas negras/Viene la noche/y firmes combaten foscos/los reyes rojos.

Constantino, como uno de esos reyes rojos, debe ya estar combatiendo en otro lado. Por sus niños. De todas maneras.

Aldo Mariátegui
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LA REPUBLICA 19 de agosto de 2008

Descanse en paz, maestro

Constantino Raúl Carvallo Rey (1953 - 2008). Filósofo, educador, hincha del Alianza Lima, Constantino Carvallo dejó de existir la mañana de ayer. Contaba 55 años de edad y su partida deja huella en quienes lo conocieron, sus amigos, familiares y también en quienes admiraban su trabajo.

HASTA SIEMPRE. La repentina partida de Constantino Carvallo fue sentida en círculos deportivos e intelectuales del país. Tenía apenas 55 años.

Creía firmemente en que una educación de calidad en nuestro país era posible. Tenía la convicción de que cada alumno era un universo aparte, con sus propias decisiones y puntos de vista y merecedor por tanto de una atención especial y personalizada. Y, como si esto fuera poco, no temía arriesgarse para poner en práctica aquello que le dictaban sus convicciones. Constantino Raúl Carvallo Rey, educador, filósofo y dirigente del club deportivo Alianza Lima, dejó de existir la mañana de ayer, a las 7.30 am, en la Clínica Angloamericana. Había llegado a ese centro para hacerse tratar del corazón, el cual, finalmente, lo traicionó.
Carvallo, el educador

SU ÚLTIMA MORADA. Los restos del gran educador son velados en el cementerio Jardines de la Paz, en La Molina. Hoy se le dará el último adiós, a las 4 pm.

Crítico de los sistemas educativos convencionales en del país, Constantino Carvallo tenía sus propias e innovadoras ideas sobre lo que debería ser la calidad en la enseñanza. No era un advenedizo en el tema.

Ese mismo sentido de crítica lo llevó a fundar en 1978 el colegio ‘Los Reyes Rojos’, en Barranco, un centro de educación alternativa. Los muchachos tenían entonces la oportunidad de ir sin uniforme, aprender de matemáticas y computación como de música y arte, en un ambiente que promovía la escuela no como un lugar de paso obligado sino como un espacio de socialización y de incentivo en la búsqueda del conocimiento. Ya en una entrevista con La República en el 2005, Carvallo cuestionaba que, en general, lo que se espera de los niños es solo que sean obedientes, y no "el pensamiento propio, la formación de ciudadanos, de seres autónomos".

La trayectoria
Nacido en Lima en 1953, Carvallo Rey, además de fundar ‘Los Reyes Rojos’, fundó el colegio ‘Héroes del Pacífico’, en el distrito de Chorrillos. Se destacó como crítico de cine en las revistas ‘Hablemos de cine’, ‘Oiga’ y el diario ‘El Sol’ y se estrenó como padre a los 22 años. La menor de sus hijas tiene apenas cinco años.
De camiseta blanquiazul

GRAN HINCHA. Fue muy conocido su amor por el club Alianza Lima. Por eso no era raro verlo en la tribuna de Matute, gozando y sufriendo con el club victoriano.

Hincha acérrimo y ex dirigente de Alianza Lima, Carvallo postulaba a la primera vicepresidencia por la agrupación Alianza por el cambio. Junto a Augusto Claux Koechlin, de la misma lista, esperaban cambiarle el rostro al cuadro de La Victoria. Sufría, como buen blanquiazul, por la actual posición del equipo en el torneo.

"Éramos amigos, con los mismos ideales. Constantino impulsó el cambio en Alianza, sus ideas eran modernas, lúcidas e indispensables para los menores en el fútbol. En nuestro grupo representaba el más firme puntal. Alianza necesitaba de él, es una pena que ya no nos acompañe", decía acongojado Claux al recibir la noticia.

Pero aun en el aspecto deportivo, la prioridad era la educación. Otra de las cosas por las que será recordado Carvallo será por su proyecto de insertar a los jóvenes deportistas en una cultura de valores. Es sabido que por las aulas de ‘Los Reyes Rojos’ pasaron, entre otros, los futbolistas Paolo Guerrero, Jefferson Farfán, Alexander Sánchez y Jairzinho Baylón.

"Una de las cosas más memorables que hizo, y por la que será recordado como alguien que realmente dio un aporte a la educación, fue que incluyera en un colegio privado, a costo del colegio, una generación de jugadores del Club Alianza Lima que procedían de hogares muy modestos. No nos toca hablar del balance de ese proyecto, pero lo que quiero rescatar es la capacidad de arriesgarlo todo por las convicciones, poniendo en juego muchas cosas", afirmó Juan Fernando Vega, uno de sus amigos y coordinador en la Dirección de Asuntos Académicos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, centro en el que Carvallo estudió Filosofía.
Único dolor

PUPILOS. Jefferson Farfán y Paolo Guerrero son solo algunos de los jugadores que Carvallo llevó a estudiar a ‘Los Reyes Rojos’.

Las discrepancias no fueron ajenas en el debate por el desarrollo de la educación, pero esta vez no importó que en varias ocasiones Carvallo Rey haya lanzado sus dardos hacia el gremio de profesores. Luis Muñoz, dirigente del Sutep, lamentó la pérdida "importante en el ámbito de los intelectuales de la educación". El dirigente destacó además su trabajo por la educación en valores, centrado en el amor y el aprecio. "Será una ausencia que se notará por encima de las discrepancias. Desde el sindicato hacemos un reconocimiento a su trabajo y esfuerzo por sacar adelante la educación", señaló.

El viceministro de educación Idel Vexler señaló por su parte: "Su partida es irreparable. Tuve la oportunidad de ser amigo de Constantino. Participamos en muchas tareas educativas. Hemos perdido a uno de los educadores más inteligentes, talentosos y, sobre todo, comprometidos con el mejoramiento de la educación pública del país".

Pocas veces el Ministerio de Educación y el Sutep coinciden. Esta vez, la congoja por la partida de Constantino los unió en una misma opinión.
El silencio en los alrededores de ‘Los Reyes Rojos’ reflejaba el dolor de la pérdida y la tristeza de los padres de familia que lamentaban que Carvallo haya partido, abandonándonos en pleno debate por una mejora en la educación. Pero sus proyectos seguirán surgiendo. Así escribió en la página de presentación del colegio: "Así contribuimos con la patria, educar mujeres y hombres capaces de pensar y decidir con su propio corazón y cabeza y teniendo como horizonte la realización de la paz y la justicia". Que así sea, maestro.

DATOS
Gran apoyo. Por diez años Carvallo fue dirigente de Alianza Lima y desarrolló un programa en el que llevaba a jóvenes de las divisiones menores a ‘Los Reyes Rojos’.
Despedida. Sus restos son velados en el cementerio Jardines de la Paz, de La Molina. Se le dará el último adiós hoy a las 4 pm.

Colaborador. Constantino Carvallo fue columnista de esta casa editora. A su familia y amigos les expresamos nuestro más sentido pesar y congoja.

"Fue un analista brillante"
1) El especialista en temas de educación León Trahtemberg calificó a Constantino Carvallo como uno de los "analistas más brillantes de la educación peruana", así como una persona integral al articular pensamiento y acción.

2) Por su parte, Juan Tutuy Aspauza, rector de La Cantuta, dijo: "Constantino Carvallo pertenece a esa estirpe de innovadores pedagógicos y grandes maestros cuya obra busca que los niños y jóvenes de nuestra patria se desarrollen como personas equilibradas, espontáneas y autónomas. La educación ha ganado mucho con sus aportes, y por eso La Cantuta le rinde homenaje".

3) Finalmente, Ricardo Morales, sacerdote jesuita y ex presidente del Consejo Nacional de Educación, señaló que Carvallo Rey era un convencido de la importancia de la educación en el desarrollo del Perú. "Era un pensador con criterio y opiniones muy claras", dijo, al lamentar su fallecimiento.
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LA PRIMERA 19 de agosto de 2008

Luis Torres Montero
malaspalabras@diariolaprimeraperu.com

Por Alianza Lima (Constantino Carvallo)

Si contamos las pelotas perdidas por Marko Ciurlizza y las sacamos en tragamonedas del Marriott, habría dinero para muchos sueldos mínimos. Si el Koji Aparicio es futbolista, entonces yo soy el columnista estrella de este diario. Que Henry Quinteros juegue el mundialito de El Porvenir, la ‘pirañada’ hará lo demás; mucho Polonia y blablablá y tu ‘bró’ Ronald es la voz pero Carlos Franco es la tos.

Apágate, Roberto ‘Titín’ Drago, que si Alianza hizo un buen partido entonces la tira cómica Bil Gueits de El Comercio es menos miraflorina que de costumbre. Si Carlos Fernández sonríe después de centrar mal en el área contraria es porque aún no sabe de los rigores de Comando Sur. Si Gonzales-Vigil sigue así de fulero frente a los tres palos que se afeite, se computa Van Helsing pero es Juan Diego y cualquier líbero le pone los ‘ajos’ y se vuelve ‘uva seca’. Oe, ‘zorrito’ Aguirre, alza la cabeza, no seas como el cine peruano, directamente proporcional en el último festival: pocas películas, poco talento.

Si Jhonnier Montaño no le pusiera tanto altar al balón, oxigenaría más la ofensiva de AL y tal vez el colombiano se convierta en un rulo de César Cueto. Ya pues, ‘colochetón’, eres el diferente pero más te brilla la frente y eres decadente. Y siempre esa cebolla pelada en vivo y en directo, cuando juega el Alianza Lima me hace lagrimear; la abuela sufre menos frente a la telenovela y me tiene compasión. Qué pesadilla de juego afromágico sin conejo que salga del sombrero. In Memoriam: y allá estás, Constantino, con Sandro Baylón y los del 87. Y dejas a tus Reyes tan azules, y La Victoria moradísima.

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