El Presidente que queremos

El Presidente que queremos

14 de Enero del 2016
La emergencia de la clase media y la política


En la actualidad el portal OJO PUBLICO lista las investigaciones abiertas:

Ante el retiro del ministro del Interior, el 19 de julio, la Fiscal de la Nación Liz Benavides Vargas abrió una investigación preliminar contra Pedro Castillo, por el presunto delito de encubrimiento personal contra la administración de justicia.

Benavides Vargas tomó esta decisión por lo que considera una posible intromisión del presidente en las funciones del equipo especial –que tiene como objetivo ubicar y detener a los prófugos vinculados a Castillo– nombrado por el saliente ministro.

Tres días después, el 22 de julio, Benavides Vargas también dispuso reactivar las indagaciones al presidente por el presunto delito contra la administración pública y tráfico de influencias en la intervención en la compra de biodiesel en favor de la empresa Heaven Petroleum Operators S.A.

A estos dos procesos en marcha se le suma otras tres carpetas fiscales que el actual presidente tiene abiertas por los presuntos delitos de organización criminal, colusión agravada y plagio en su tesis de maestría.

El primer expediente fiscal corresponde a la presunta participación de Castillo como líder de una organización criminal que facilitó una licitación ganada por el Consorcio Puente Tarata III. En esta carpeta se encuentran involucrados el exministro de Transporte y Comunicaciones, Juan Silva Villegas; el exsecretario de Palacio, Bruno Pacheco Castillo; el empresario Zamir Villaverde García; y el sobrino del presidente, Fray Vásquez Castillo.

Otra investigación que sigue Patricia Benavides corresponde al caso de ascensos en las fuerzas armadas y la Policía Nacional del Perú. De acuerdo a la hipótesis fiscal, Pedro Castillo junto al exministro de Defensa, Walter Ayala; y Bruno Pacheo; intervinieron —el año pasado y de forma indebida— en nombramientos de militares y policías.

La tercera investigación, hoy en una fiscalía penal de La Libertad, se abrió por el presunto plagio en la tesis de maestría que en 2012 presentaron de forma conjunta Pedro Castillo y su esposa, Lilia Paredes, ante la Universidad César Vallejo. A inicios de mayo, la fiscalía de Tacabamba, en Cajamarca, inició una investigación por el presunto plagio agravado, falsedad genérica y cobro indebido.

Además de las investigaciones preliminares, el Congreso también aprobó en la última legislatura el informe que recomienda una acusación constitucional contra el presidente. Este documento, que señala a Castillo como presunto líder de una organización criminal, fue remitido a la Fiscalía y, si se presenta una denuncia constitucional, será trasladado a la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales de la legislatura que inicia en agosto.

La última investigación fiscal contra Pedro Castillo, por el presunto delito de encubrimiento personal contra la administración de justicia tras la separación de González Fernández, abre un escenario aún más incierto en los próximos meses para el Poder Ejecutivo. 

 

 

La reciente inscripción de dos candidatos presidenciales en el Jurado

 Electoral de Lima Centro 1, descubrió una imagen impresionante que nos muestra qué sucede hoy en nuestra sociedad.

En efecto, Cesar Acuña y Pedro Pablo Kuczynski declararon ante la autoridad electoral sus ingresos anuales, el primero por 56 millones y el segundo por dos millones y medio de soles. Aparecieron así como protagonistas de una imagen inédita - la de un cholo y un blanco millonarios en lucha por el poder -, escena inimaginable en los ochenta, hace tan sólo veintiséis años. ¿Quién podía pensar entonces que eso ocurriría? Acuña y Kuczynski son ahora dos caras poderosas de la misma moneda.

El hecho sorprende y comprueba el cambio profundo que vivimos, cancela la idea tradicional del cholo pobre y el blanco rico y nos revela una sociedad más amplia e integrada.

Al compás de esta profunda transformación nace también la nueva clase media urbana compuesta por cholos, mestizos y blancos. Es hoy el sector social más poderoso y sus votos son decisivos para elegir al próximo Presidente de la República.

Millones de pequeños y micro empresarios, comerciantes, artesanos profesionales, empleados, amas de casa, estudiantes, entre otros, conforman este sector moderno que se define por su manera de pensar y no sólo por su nivel de ingresos. Quieren conservar lo que han logrado con esfuerzo y trabajo. No aceptan retrocesos que impliquen degradar su nivel de vida y el de sus familias. Su presencia se extiende desde Villa El Salvador, Los Olivos, San Juan de Lurigancho y otros distritos populares, hasta el emblemático y tradicional Miraflores convertido actualmente en emporio comercial y residencial de la clase media limeña.

La conciliación de estos peruanos confrontados antaño, expresa la nueva voluntad social en marcha. El país que se viene no necesita comisiones de reconciliación auspiciadas por el estado para unirse. Se unen por sus intereses y sueños compartidos para construir una sociedad donde todos podamos vivir tranquilos y mejor.

Quieren vivir más seguros, con trabajo bien remunerado, con atención médica y educación para sus hijos, quieren ser propietarios de sus viviendas. Quieren que el estado los defienda de las AFP y de los abusos de los intereses de las tarjetas de crédito, quieren agua, pistas y veredas, entre otras aspiraciones que mejoren su calidad de existencia.

Alan García y Lourdes Flores han recogido el anhelo de esa numerosa clase media defensora del progreso y el avance del país. Es la idea sobre la cual han creado la Alianza Popular que une al APRA y al PPC, principales partidos democráticos del país.

La unidad de Alan y Lourdes es respuesta al anhelo mayoritario y expresa el deseo de avanzar con estabilidad y optimismo hacia el futuro. El gran objetivo del siglo XXI es conformar una nación unida con miras a la celebración del bicentenario, con bienestar y capacidad de insertarse con éxito en el mundo.

Acuña y Kuczynski, tal como Keiko Fujimori, representan candidaturas que se inician y terminan en sus personas. Hasta utilizan las iniciales de sus propios nombres como símbolos de sus respectivas campañas.

La peruanos queremos un Presidente con liderazgo pero capaz de escuchar y comprender el clamor popular. Que nos devuelva la confianza y nos encamine hacia una sociedad más justa.


Por Hugo Otero
EL MONTONERO recuperado de link

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