lunes, 19 de marzo de 2012

SEGUNDO AUMENTO DEL SALARIO MINIMO PUEDE AFECTAR A MYPES, ASEGURA MINISTRO DE TRABAJO


EL COMERCIO MARZO 19, 2012

Segundo aumento del salario mínimo puede afectar a mypes, asegura ministro de Trabajo

Hay mayor riesgo económico entre los microempresarios porque medida impactaría en la rentabilidad, explicó titular de Trabajo

El titular del Ministerio de Trabajo, José Villena, señaló hoy que el segundo aumento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) podría tener un impacto mayor en las Medianas y Pequeñas Empresas (mypes) debido a que estas verían afectadas su rentabilidad de “forma trascendente”.

“Las mypes tienen mucho cuidado y temor por este incremento (de la RMV) porque les mueve sus finanzas. De un día para otro tendrían que sacar recursos de su rentabilidad para pagarle a sus trabajadores”, manifestó Villena al ser consultado sobre el anuncio del primer ministro, Óscar Valdés, quien estimó en la víspera que el segundo tramo del aumento de la RMV se concretaría antes del 28 de julio.

El ministro dijo también que la repercusión del incremento en la RMV depende del tamaño y lugar de las entidades. “En las grandes empresas, la remuneración mínima solo afecta el tema de la asiganción familiar, que es el 10%. Pero para las mypes y el sector público, el impacto es trascendente”, indicó en una entrevista en el programa “Abre los ojos”.

Agregó que su cartera aún viene realizando estudios de productividad para culminar con el análisis del aumento de la RMV. En ese sentido, Villena dijo que que si bien no puede precisar una fecha exacta sobre el aumento, este se concretaría en el primer semestre de este año.

En noviembre pasado, el Gobierno dio el primer aumento salarial de la RMV en S/.75 (de S/.600 a S/.675). El segundo aumento también será de S/.75 por lo que el sueldo mínimo quedará en S/.750.
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EL COMERCIO AGOSTO 14, 2011

Gobierno oficializó primer aumento del sueldo mínimo a S/.675

La Remuneración Mínima Vital se incrementó en 75 soles. Este mes será solo la mitad

Lima (Andina). El Gobierno oficializó hoy el incremento en 75 nuevos soles en la Remuneración Mínima Vital (RMV) de los trabajadores sujetos al régimen laboral de la actividad privada, con lo que el sueldo mínimo se eleva de 600 a 675 soles (aunque por este mes será solo la mitad).

El aumento se hizo efectivo a través del decreto supremo No 011-2011 del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), publicado hoy en el Diario Oficial El Peruano.

En los considerandos de la norma, el MTPE señala que es compromiso del presente gobierno que encabeza el presidente de la República, Ollanta Humala, el recuperar la capacidad adquisitiva de los trabajadores a través de diversas medidas.

Entre esas medidas se encuentra el reajuste de la remuneración mínima en 150 nuevos soles, los cuales se realizarán en dos tramos: el primero desde hoy y el segundo durante el 2012.

El MTPE dictará las normas que sean necesarias para la mejor aplicación del presente decreto supremo.

Además, mencionó que el reajuste de la remuneración mínima toma en cuenta criterios técnicos para el análisis de los índices de inflación subyacente y productividad, acordados por el Consejo Nacional del Trabajo.

Ello con la finalidad de que el incremento refleje el desempeño económico del Perú y asegure el poder adquisitivo de los trabajadores.

La norma es suscrita por el presidente de la República, Ollanta Humala, y el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Rudecindo Vega.

Según el artículo 24 de la Constitución Política del Perú, corresponde al Estado la regulación de la remuneración mínima, con participación de las organizaciones representativas de trabajadores y empleadores.

Además los Convenios 26 y 99 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ratificados por el Perú, al Estado le corresponde fijar la remuneración mínima de los trabajadores sujetos al régimen laboral de la actividad privada.
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SUPLEMENTO DOMINGO LA REPUBLICA JULIO 24, 2011

Subir el Salario Mínimo Vital

Por Javier M. Iguíñiz Echeverría
Profesor principal del Dep. de Economía de la PUCP

Varias exageraciones rodean el debate actual sobre el Salario Mínimo Vital (SMV). Una, que es un instrumento privilegiado para la generación de empleo; otra, que lo es para bajar la informalidad; una tercera, que afectará la competitividad de la economía; una cuarta, que aumentará la inflación. El aumento del SMV sería la fuente de todos los males imaginables.

1. SMV: fin más que medio

El salario no es principalmente un medio para estimular o frenar la generación de empleo asalariado. De ser un mero instrumento para ese fin, habría que reducir aún más el salario, deteriorar aún más las condiciones de trabajo, quitarles el seguro a todos los que todavía lo tienen. El salario no es tampoco un mero costo de producción; es también y, sobre todo, un beneficio, parte del valor agregado de la actividad económica, de la razón de ser de la economía. Ni instrumento de política, ni costo; la extensión del salario decente es, ante todo, uno de los fines de la economía, uno más importante que el aumento del PBI per cápita.
En efecto, el nivel de la remuneración mínima es una medida principal del éxito o fracaso de la economía. En la medida en que los sueldos y salarios son el ingreso fundamental de una enorme proporción de las familias, es la base de la legitimidad social de los empresarios, de los gobernantes y de la institucionalidad de la economía capitalista. Una remuneración que se aleja de los requerimientos para sostener a la familia obliga a decisiones trágicas, a abandonos de la responsabilidad familiar y a múltiples riesgos, forzados por la necesidad de subsistir. ¿Por qué un SMV de 600 soles, esto es, de 4 soles per cápita al día, no es “vida extrema” en los noticieros?

2. INFORMALIDAD: problema y solución

Se argumenta que una elevación del SMV aumentará la informalidad. En primer lugar, por mucho que la evasión de la ley es un problema serio, a menudo gravísimo, la informalidad no es la principal ni la más peligrosa evasión de la ley, menos aún el principal problema del Perú. Más importantes son, por ejemplo, la desnutrición infantil o la incapacidad de comprender lo que se lee. La actividad económica informal es un problema pero también una solución y una consecuencia de la carencia de trabajo, especialmente del adecuado, que sufre el país y que se refleja también en la migración al exterior. Es, por otro lado, una alternativa al desempleo abierto, como se comprueba al analizar tanto los ciclos económicos como los niveles de la tasa de desempleo en diversos países. Cuanto mayor es la informalidad, menor suele ser el desempleo abierto. La extensión de la informalidad se debe a factores mucho más importantes que el SMV.

3. SMV y productividad

Los salarios individuales dependen en parte de la productividad en la empresa en que se trabaja pero también opera la relación inversa. Podemos relacionar positivamente el aumento de los sueldos y salarios con una mayor productividad por varias vías. Una es por la mayor motivación de quien labora como asalariado. Otra es por la mejor salud del trabajador. A más largo plazo, por la educación y salud de los hijos.

Pero también hay un efecto a través de la nueva tecnología que las empresas tienen que incorporar al proceso productivo cuando los salarios reales son altos o rígidos a la baja y no hay más remedio que competir bajando los costos de producción por una vía distinta de la de los salarios. Se evita así la tentación del atajo espurio para sobrevivir en la competencia a base de bajos y estancados salarios, baja calidad de producción y agresiva competencia de precios. Esa competencia no eleva la competitividad; exprime la que hay. Colaborar a la innovación facilitando apoyo, crédito y mercados dinámicos es crítico para generar pequeñas empresas que provean de nuevos empleos decentes. A mediano plazo, no subir salarios es promover la informalidad.

4. SMV e inflación

Un mayor salario en empresas formales obliga a pensar más en innovar los procesos productivos y adquirir, con base en crédito y apoyo técnico, equipos que reduzcan costos totales por unidad de producto incluso con salarios en aumento. Cuando el aumento del SMV ocurre en plazos previsibles y con criterios (productividad, inflación) claros se puede programar más adecuadamente y tener planes permanentes de innovación tecnológica. Así se llega a la evolución que Adam Smith destacaba y que permite elevar salarios y vender más barato.

5. SMV y empleo

Por supuesto que una subida intempestiva de los salarios afecta negativamente el empleo en algunas empresas que operan en el límite inferior de la competencia en sus respectivas ramas o mercados. Pero más importante es que el crecimiento del empleo depende más del crecimiento de la economía que del nivel del salario. Un alto crecimiento de la economía mucho más que neutraliza, al punto de hacer muy poco importante el reducido efecto negativo que seguramente tiene en algunas empresas la elevación del SMV. No se ha demostrado que el aumento del SMV o su disminución influyan significativamente en el crecimiento agregado de la economía.

La elevación de remuneraciones mínimas por mandato legal es, en buena medida, resultado de la tendencia de muchos empresarios a combinar el ansia de lucrar con fuertes dosis de mezquindad. Hay que distinguir entre los que pueden pero no quieren de los que, efectivamente, no pueden pagar más, a no ser que se les ayude, cosa que hay que hacer desde el gobierno.
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LA REPUBLICA JUNIO 29, 2011

Falacias sobre el salario mínimo
Por Humberto Campodónico

En los últimos 5 años el salario mínimo fue aumentado en tres oportunidades: en enero del 2006 subió de 460 a 500 soles mensuales; en enero del 2008, subió a 550 soles mensuales y en febrero del 2011 subió a S/. 600/mes. En total, el salario mínimo ha aumentado en 30%, bastante menos que el PBI en el mismo periodo.

¿Pero cómo está el salario mínimo real, es decir, lo que los trabajadores reciben una vez descontada la inflación? Las estadísticas del Ministerio de Trabajo lo miden en relación a un año base (que han fijado en 1994=100) y éstas nos dicen que estaba en 249 en enero del 2006 y está ahora (a mayo del 2011) en 256. Por tanto, su aumento en términos reales no es de 30% sino de solo 2,8% (256/249).
Se podría decir, sin embargo, que si bien el salario mínimo casi no ha aumentado en estos últimos 5 años, eso sí podría haber sucedido en años anteriores. Pues no. De acuerdo a estadísticas del Ministerio de Trabajo (elaboradas por Julio Gamero), el salario mínimo ha caído de S/. 1400 en 1981 hasta los S/.600 en que está ahora (ver gráfico).

Este enorme deterioro se debió fundamentalmente a dos causas: 1) la hiperinflación de 1987 a 1991, originada en el primer gobierno de Alan García, cuando bajó hasta 400 soles mensuales y, 2) las leyes antiobreras de Fuijmori en el periodo 1992-94, que recortaron los derechos sindicales y permitieron la proliferación de las “services”, lo que hizo que el salario mínimo bajara hasta S/. 180/mes.

De allí en adelante el salario mínimo recuperó una parte de su poder adquisitivo anterior, llegando a S/.600/mes, cifra muy lejana a los S/.1400 de hace 30 años. Esa es la realidad de las cosas. Según Ipsos-Apoyo, un hogar del sector E de Lima gana S/. 730 mes (se considera que dos personas trabajan), lo que no le alcanza y necesitaría S/. 1350/mes para vivir, lo que no se cubre con los dos salarios mínimos actuales (1).

Además de lo señalado, los gobiernos no cumplen con la Ley 27711 y la Ley 28318 (ambas del 2004), que establecen aumentos del salario mínimo cada dos años, mediante una fórmula que toma en cuenta la productividad y la proyección de la inflación futura, la misma que es determinada por el Consejo Nacional del Trabajo.

¿Por qué? Simple y llanamente porque los gobiernos se zurran en los derechos de los trabajadores, lo que no sucede en Chile, Colombia, Brasil y Argentina –que tienen una institucionalidad similar– porque allí sí se cumplen las leyes laborales. Esta es la realidad.

La cuestión es que el aumento del salario mínimo tiene un efecto directo positivo sobre el aumento de la demanda interna, que es clave para el crecimiento económico. Lógico, con un salario tan bajo el nivel de demanda insatisfecha es enorme, motivo por el cual casi el 100% del aumento se destinará al consumo, lo que incluye la producción de las micro y pequeñas empresas.
De otro lado, tampoco es cierto que el aumento del salario mínimo constituye un “sobrecosto” laboral que impide la formalización. En efecto, el DL 1086 (Ley MYPE) que dado para la formalización (reduciendo vacaciones, sueldos y CTS) no ha surtido efecto pues ésta no ha aumentado: solo el 2,53% de las microempresas se acogió a esa ley (2). Lo que sí ha sucedido es que más trabajadores pierdan sus derechos

(1) ¿Por qué son tan bajos los salarios?, www.cristaldemira.com, 21/3/2011. (2) “PPK: Gato por liebre”, 18/3/2011.
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EL COMERCIO ABRIL 18, 2011

El salario mínimo en debate

La economía y las utilidades de las empresas han crecido, pero ello no se ha visto reflejado en los sueldos

(Ilustración: Claudia Gastaldo)
LUIS DAVELOUIS LENGUA

“Si se debe o no elevar la remuneración mínima es una discusión bizantina”, afirma el profesor de la facultad de Economía de la Universidad del Pacífico, Gustavo Yamada. Y en parte tiene razón. Se trata de un pleito de más de dos décadas con creación de grupos y comités de trabajo y consejos nacionales de por medio. Pero nada parece funcionar.

En esos últimos 20 años, la economía ha venido creciendo a una tasa promedio de 5%, lo que significa que, en ese lapso, el PBI casi se ha duplicado mientras que los salarios no han corrido igual suerte. Si acaso –según el profesor Carlos Anderson de Centrum Católica– “apenas superan el nivel que tenían en 1973”.

De hecho, el índice de salario mínimo del INEI, entre el año 2000 y enero de este año muestra un pequeño crecimiento. ¿Cómo es eso posible (o justo) si, en ese mismo lapso, las utilidades de las empresas peruanas marcaron récords espectaculares?

Por poner dos ejemplos: hace 10 años (en el 2000), el Banco de Crédito tenía un patrimonio neto de S/.1.740 millones y hoy supera los S/.5.539 millones ; pasó de obtener una utilidad neta de S/.70,2 millones en el 2000 a una de S/.1.209 millones en el 2010 ¡más de 1.600%! Otro: la compañía minera Milpo –en el período mencionado–, pasó de un patrimonio neto de S/.294,5 millones y una utilidad neta de S/.12,5 millones en el año 2000 a un patrimonio de S/.540 millones y una utilidad de S/.129,6 millones tan solo 10 años más tarde.

Eso no ha sucedido con los sueldos que, según el ex viceministro de Hacienda, Waldo Mendoza, se han mantenido constante en los últimos 10 años mientras que el PBI creció 50% en términos reales. Así, parece más que evidente que es necesario elevar los ingresos de los trabajadores en, al menos, la mitad de eso.

SÍ SE PUEDE
El principal argumento en contra de elevar la remuneración mínima ha sido y es esgrimido por el sector empresarial en su mayoría. Sostienen que hacerlo obstaculizaría la formalización de las empresas que están en el sector informal e incluso el regreso de algunas a la informalidad al elevar los costos de contratación y todos aquellos asociados a los salarios. Pero también se señala que los salarios son un precio como cualquier otro y que, por ello, deben formarse por oferta y demanda; y, en ese sentido, una remuneración establecida por ley, genera una seria distorsión en el mercado.

“La realidad es más compleja que eso,explica Anderson,el 52% de la economía es informal y está bajo una opacidad total, el salario mínimo tiene, en ese sentido, una función de señalización que el sector informal adopta para la toma de decisiones,no es tan verdad que cause desempleo”.

Para él, el meollo del asunto es que la mentalidad del empresario nacional “es inflacionaria (...) por eso exigen márgenes de entre 25% y 30% (altísimo comparado con estándares internacionales: las empresas más grandes del ránking de “Forbes” marginan 7% en promedio) pues, de lo contrario, piensan que la inversión no vale la pena (...). Eso no tiene sentido en una economía no inflacionaria como la actual”. Según Anderson, se trata de que el empresario flexibilice los márgenes y “muestre su alma siendo más solidario (...), las personas no sienten el crecimiento ni el bienestar asociado a él y por eso reclaman”.

Otro argumento en contra es la competitividad: elevar los costos laborales juega en contra. “La competitividad no está ligada ni a políticas mercantilistas, ni a depredación de recursos naturales, ni a salarios bajos (...), el salario en Suiza es de US$19,5 por hora, de US$11 en EE.UU. y de US$7,5 en España mientras que en América Latina es de US$3,5 y en África de US$1.En ese sentido, nosotros deberíamos ser más competitivos que Suiza y claramente no lo somos”, explica el profesor de Centrum Católica, Alejandro Indacochea.

El ex presidente de la Confiep, Ricardo Briceño, opina que ese análisis peca de simplista: “hay sectores intensivos en capital y no en mano de obra que no tendrían ningún problema, pero los que son intensivos en mano obra, como el textil y el agropecuario, están acogotados porque tienen márgenes muy pequeños”.

El presidente de la Asociación de Exportadores (ÁDEX), José Luis Silva Martinot, insiste que la competitividad podría verse afectada pero que, más que eso, le preocupan las mypes y pymes que no podrían afrontar los costos mayores y desaparecerían o se volverían hacia la informalidad.

“Como principio, pienso que la gente debe ganar más pero me preocupa que las pymes regresen a la informalidad porque los costos las sacan del mercado”, asegura.

El presidente de la CGTP, Julio Bazán, sostiene que la “opinión de los empresarios no se ajusta a la realidad (...), la competitividad debe medirse con la región y estamos muy por debajo incluso que los salarios que se pagan en Bolivia (...), elevando el salario mínimo crece el mercado interno para las propias mypes y pymes (...), el mínimo debe ser S/.750”.

El empresario textil y presidente de los textileros de Gamarra, Diógenes Alva, está de acuerdo: “S/.600 es muy bajo, se debe elevar al menos a S/.750 para darle vida digna a los trabajadores; cuando el trabajador gana más, hay más mercado interno que solo crece si hay más consumidores (...) yo soy empleador pero fui empleado, yo sé cómo es”. El INEI, lamentablemente y a diferencia de países como Ecuador, no publica información para comparar el costo de la canasta básica y el ingreso mínimo. “El INEI no quiere dar esa cifra”, afirma Indacochea.

¿QUÉ HACER?
Tres de cada cuatro trabajadores no están en planilla, es cierto, y los incentivos y subsidios que el Estado les dio a las mypes no se han materializado –como seguramente se esperaba– en un paso masivo de estas al sector formal. Aparentemente, el tema de los costos no es tan determinante, ¿o sí?

“En la gran empresa puede haber espacio, pero hay sectores en los que no lo hay, particularmente entre las mypes y pymes y, en especial, en provincias (...), el salario mínimo se usa como referencia y base en la agroexportación y el sector textil y pueden ser afectados (...), tal vez habría que ir a un esquema de salarios mínimos diferenciales, pero ¿cómo lo supervisas?”, sostiene la ex ministra de Economía, Mercedes Aráoz.

Según Yamada, la heterogeneidad productiva en el Perú es tan amplia que, así como hay grandes empresas internacionalmente competitivas, hay cientos de miles de mypes “que pagan el salario mínimo y menos”. También el costo de vida es distinto: mucho mayor en Lima y las grandes ciudades que en las medianas y en el ámbito rural. De lo que se trata es de alcanzar el equilibrio, no por buena onda, sino por sentido de equidad y para que el modelo pueda asegurarse a sí mismo la continuidad.
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LA REPUBLICA ABRIL 9, 2011

Salarios caen aquí más que en todo el mundo

Una manera de ver si un país está avanzando hacia la igualdad es ver cómo evoluciona la participación de los salarios en el ingreso nacional. Si ésta crece, entonces la torta se está repartiendo mejor porque, de un lado, están aumentando su poder adquisitivo y, de otro, está disminuyendo la distancia con los ingresos de los que más tienen.

Los estudios más recientes demuestran que esta participación de los salarios (PS) viene bajando. Dice Engelbert Stockhammer, de la Universidad de Viena, que en los países del Área Euro, la PS ha pasado de 70 a 62% desde 1960 al 2007, mientras que en EEUU cayó de 72 a 66%. La nota más dramática la pone Japón, pues la PS cayó de 79 a 64% en el mismo periodo.

En América Latina, según un estudio de Juan M. Graña, de la UBA (1), la cosa también es complicada. Pero antes de comentar lo que sucede en algunos países, debemos destacar que en la Región la PS en el ingreso nacional es mucho más baja que en EEUU, Europa y Japón, oscilando alrededor de 30 a 40% en las décadas del 70 y 80.

Dice Graña que en la década del 90 el comportamiento de la PS fue negativo en toda la Región, registrándose una leve recuperación en la década del 2000. Chile es el que tiene la mayor PS con 38%, seguido de Brasil y Colombia con 36%; viene luego Argentina con el 30% (los datos son del 2005). Para el caso peruano, Graña consigna una de las cifras más bajas: 23% de PS en el ingreso nacional en el 2005.

La cuestión es que el caso peruano constituye un tema de laboratorio para el análisis de la distribución funcional del ingreso porque ha continuado disminuyendo fuertemente, incluso en los años de boom económico, entre el 2003 y el presente (a principios de los 90 la fuerte caída se debió al fujishock, permaneciendo luego estancada hasta el 2002).

La contraparte es que el excedente de explotación (principalmente constituido por las ganancias empresariales) tiene el comportamiento exacto inverso: sube de 52 a 58% con el fujishock y del 59 al 63% con el boom del 2003 al 2010. Igual que una boca de cocodrilo.

Cuando se mide esta caída en términos monetarios, tenemos que cada punto porcentual equivale a S/. 4,300 millones (el PBI del 2010 fue S/.434,000 millones). Por tanto, si la PS ha caído 10%, los asalariados han perdido ingresos por S/.43,000 millones, los que se han ido a engrosar el Excedente de Explotación.

Resumiendo, podemos decir que si bien la torta está creciendo, la repartición de sus frutos no está llevando a la equidad. Esto sucede también en Europa y EEUU (donde las políticas de austeridad disminuirán aún más los salarios). Pero los niveles de PS siguen estando allá por el 60% del ingreso nacional. En América del Sur la cosa tampoco va muy bien, pero en los países que tienen ingresos similares o superiores al nuestro la PS está por encima del 30% (en Chile 38%).

Solo aquí tenemos una PS del 20% y que, al revés de lo que sucede en otras partes, sigue cayendo aun cuando el país crece. ¿Qué les parece?

(1) Juan M. Graña, “Distribución funcional del ingreso en la Argentina, 1935 -2005”, Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
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LA REPUBLICA MARZO 21, 2011

¿Por qué son tan bajos los salarios?
Por Humberto Campodónico

Según el INEI, en Lima Metropolitana una persona está adecuadamente empleada si gana 745 soles al mes o más y está subempleada si gana menos de esa cantidad. ¿Cuál es la proporción entre ambas? Pues que de los 4.3 millones de la PEA ocupada de Lima, el 56.6% está adecuadamente empleado y el 43.4% está subempleado. Por tanto, una gran cantidad está subempleada, ¿no es cierto?

Esta línea divisoria tiene una fuerte dosis de arbitrariedad porque si se considerara adecuadamente empleados a los que ganan, por ejemplo, más de 1,000 soles al mes, esa cantidad disminuiría y aumentaría la cantidad de subempleados.

La cuestión de fondo es que los salarios de los limeños son sumamente bajos.

Esto lo corrobora el ingreso familiar promedio de Lima, que fue de S/. 1,141/mes en diciembre del 2010. Ojo, el “ingreso familiar promedio” se refiere al ingreso de por lo menos dos personas del hogar, lo que es diferente del ingreso personal de 745 soles.

Esta cantidad también es baja. Dice Ipsos-Apoyo que el Nivel Socio-Económico E (el más bajo) tiene un ingreso familiar promedio de S/. 730/mes y que necesitaría ganar S/. 1,350/mes para vivir. Y en el nivel D el ingreso familiar promedio es de S/. 1,030 por mes y necesitarían S/. 1,640 para vivir.

La pregunta es, entonces, ¿por qué los salarios son tan bajos? ¿Acaso la productividad de las empresas se ha estancado y eso “no da” para subir los salarios? Pues no. Dice el Marco Macroeconómico 2009-2011 del MEF (1) que la productividad aumentó de 100 a 128 del 2001 al 2007, al mismo tiempo que bajó el Costo Laboral Unitario de 100 a 78. Y esa tendencia se ha mantenido hasta hoy.

O sea que hay margen para el aumento de los bajos salarios (en Lima y en el Perú) y eso no causaría inflación porque la productividad ha aumentado.

Entonces, ¿por qué no aumentan? Una razón central es la caída de la participación sindical y, por tanto, de la capacidad de negociación salarial, como consecuencia de la legislación fujimorista, lo que se mantiene hasta hoy.

En efecto, los asalariados privados han venido aumentando, pero la cantidad de sindicalizados se ha mantenido estable, con lo cual la tasa de sindicalización ha disminuido del ya bajo 8.5% hasta la pequeñísima cifra de 4.5% en la actualidad (ver gráfico).

Por tanto, una de las vías de solución a los bajos salarios pasa por fortalecer los sindicatos. Eso mismo dice Paul Krugman en EEUU, donde en Wisconsin está en marcha una ofensiva de la derecha económica para liquidarlos:

“Si queremos una sociedad donde la prosperidad se comparta, la educación no es la (única) salida: tenemos que construir esa sociedad directamente. Debemos restaurar el poder de negociación que los sindicatos han perdido en los últimos 30 años, para que los trabajadores así como las superestrellas tengan el poder para negociar buenos salarios” (New York Times, 6/03/2011).

El problema, por tanto, no es la rigidez salarial de los “sobrecostos laborales” ni “liquidar el poder de las cúpulas sindicales” como propone la derecha económica, desde Alianza por el Gran Cambio de PPK hasta la Alianza Fujimorista. La cosa es al revés: habrá mejores salarios cuando haya más sindicatos.

(1) Ver “Los ratones del salario mínimo”, www.cristaldemira.com, 16/01/2009.
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LA REPUBLICA MARZO 4, 2011

La isla de la fantasía
Por Humberto Campodónico

En el Perú, desde el 2005 hasta la fecha, los sueldos han crecido 5.2% anual en promedio, lo que constituye una excelente performance. Puede, por tanto, afirmarse que sí ha habido “chorreo” del crecimiento económico pues, en ese lapso, el PBI aumentó, grosso modo, en la misma cantidad.

El mejor año fue el 2006, cuando los sueldos aumentaron 5.5% (ver gráfico), mientras que el peor año fue el 2007, con solo 4.8%. Desde el 2008 hasta la fecha la tasa anual de crecimiento de los sueldos se ha estabilizado en 5.2%.

Para el 2011 se estima que más crecerían los sueldos en el sector financiero (6.25%), seguidos por el sector minero (5.65%), de consumo masivo (4.91%) y farmacéutico (4.13%). El crecimiento promedio de los sueldos en el 2011 sería de 5.24%, ligeramente superior al crecimiento de 5.20% en el 2010.

Lo importante es que el 47% de las empresas peruanas prevén aumentar sueldos en el 2011, mientras que el 51% aún no ha definido los incrementos a otorgarse, ni tampoco el valor de los mismos. Tan solo el 2% de los encuestados respondió diciendo que no otorgaría aumentos.

Las cifras provienen del “Estudio Salarios y Beneficios”, realizado por la consultora Deloitte por quinto año consecutivo y tiene un nivel de certeza mayor a 90%, habiendo participado las 236 compañías más importantes del Perú. De estas, el 28% son nacionales y el 72% son multinacionales. Dice el estudio que el 30% pertenece al sector industrial (incluye minería y petróleo), el 40% al sector servicios y el 30% restante al sector comercial.

Los lectores ya se habrán dado cuenta de que el estudio de Deloitte está referido a los más altos niveles gerenciales de las empresas que operan en el Perú. Claro, porque para la mayoría de la población no existe eso de que los salarios crecen al 5% anual, todos los años. Lo contrario es cierto, como vemos más adelante.

Dice Deloitte que “las remuneraciones anuales más altas se encuentran a niveles gerenciales en el sector minero y financiero y ascienden en promedio a S/.357,000 al año (S/.30,000 mes). Después viene el sector consumo masivo con S/. 327,715 anuales (S/. 27,300 mes) y el de telecomunicaciones con S/.284,261 (S/. 23,688 mensuales).

Es importante tomar en cuenta que estos sueldos no incluyen el pago adicional por utilidades anuales, lo que aumenta sustantivamente los ingresos de los Ejecutivos. Eso podría explicar la diferencia con las encuestas que realiza la empresa Mercer, que dice que las remuneraciones totales de los ejecutivos peruanos ascienden en promedio a US$ 23,360 por mes, lo que equivale a S/. 65,400 soles mensuales (1).

Puede decirse que las remuneraciones de los sectores gerenciales son la “isla de la fantasía” cuando se les compara con los sueldos y salarios de la mayoría de la población. Dice el Ministerio de Trabajo que el sueldo promedio (empleados) en Lima está en S/. 2,500 por mes (abril del 2009) mientras que el salario (obrero) es de S/.1,110 por mes. Estas con cifras nominales. Si se les descuenta la inflación para que sean “reales”, dice el Mintra que los sueldos y salarios están en los mismos niveles que… en 1994.

En todos los países existe una diferencia salarial entre ejecutivos, de un lado, y empleados y obreros, de otro. Pero las diferencias “peruanas” que crea el modelo económico son abismales. Y cada día crecen más.

(1) Ver “23,360 dólares al mes”, www.cristaldemira.com, 16/01/2010.
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LA REPUBLICA FEBRERO 26, 2011

Los ingresos desiguales de Lima Metropolitana
Por Humberto Campodónico

Hace unos días publicamos estadísticas del Ministerio de Trabajo que nos decían que el 78.5% de la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada de Lima Metropolitana (LM) en el 2009 tenía ingresos de hasta 1,500 soles mensuales, mientras que solo el 21.4% tenía ingresos superiores a S/. 1,500/mes (1). Impresionante, ¿verdad?

Ahora publicamos estadísticas para el 2010 de LM, elaboradas por Ipsos-Apoyo a partir de encuestas realizadas por ellos, que nos permiten ver los ingresos mensuales promedio de los hogares, esta vez desagregados por niveles socioeconómicos. Dice Ipsos-Apoyo que el 75% de los hogares de LM tiene ingresos mensuales promedio de hasta 2,000 soles (ver cuadro), cifra que guarda relación con la del Ministerio de Trabajo.

Veamos el detalle. Del 75% de hogares con ingresos menores a S/. 2,000/mes, el 9% gana hasta 600 soles, el 26% gana entre 600 y 1,000 soles, mientras que el 40% gana entre 1,000 y 2,000 soles.
El 25% restante de los hogares gana entre 2,000 y 4,000 soles mensuales. De estos, el 15% gana entre 2,000 y 4,000 soles y solo el 3% gana más de 8,000 soles mensuales.

Vamos ahora a la desagregación por niveles socioeconómicos, que es lo interesante. En el Nivel A, que representa solo el 5.2% de los hogares, nadie gana menos de 2,000 soles mensuales. El 40% gana entre 4,000 y 8,000 soles mensuales y el 37% gana más de 8,000 soles mensuales.

Veamos ahora el contraste con el nivel E, que constituye el 13.8% de los hogares de LM. Aquí el 99% de los hogares gana menos de 2,000 soles. ¿Qué les parece? De estos, el 52% gana entre 600 y 1,000 soles. Y, ojo, nadie en el Sector E gana más de S/. 2,000/mes.

En el Nivel D, el 92% gana menos de 2,000 soles. Se aprecia que la línea divisoria entre el Nivel D y el Nivel E es muy tenue. Quizá la diferencia más grande es que el 37% gana entre 1,000 y 2,000 soles (mientras que en el E solo el 17%).

El Nivel C tiene el más alto porcentaje de hogares, el 33%, y son “la clase media”. Aquí el 33% gana hasta S/. 2,000/mes mientras que el 50% gana entre 2,000 y 4,000 soles. Nadie en el Sector C gana más de S/. 4,000/mes. Estas cifras nos dicen que el crecimiento económico de los últimos años, de un lado, no está generando empleos de calidad y, de otro, se ha repartido de manera muy desigual. Si se graficaran estos datos como una pirámide, veríamos que la parte alta es muy reducida (niveles A y B) y se va ensanchando a medida de que vamos bajando, de tal manera que el 75% de la población gana menos de S/. 2,000/mes.

Lo que se evidencia aquí es que el estilo de crecimiento económico apoyado en el crecimiento del sector primario exportador está generando amplias desigualdades, pues no beneficia a todos por igual. Lo que se necesita, entonces, es diversificar el aparato productivo y rediseñar las leyes antilaborales que vienen desde 1992-93. Esto, sin embargo, no es lo que propagandiza el gobierno ni, tampoco, la mayoría de los gremios empresariales, lo que también repercute en los medios de comunicación.

Es por eso, seguramente, que las encuestas más recientes (como la de Imasen publicada por La República) nos dicen que el 75% de la población quiere que se produzcan cambios en la política económica. Ahora sabemos por qué.
(1) Perú: Salarios en el piso, 18/02/2011, www.cristaldemira.com
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LA REPUBLICA FEBRERO 18, 2011

Perú: Salarios en el piso
Por Humberto Campodónico

Todos los días leemos y escuchamos que el PBI tiene tasas de crecimiento “chinas”. Y que esto se debe a los enormes flujos de inversión que llegan y continúan llegando al país. Pero pocas veces se analiza en detalle su incidencia en los salarios y el poder adquisitivo de la población.

En el Perú el salario mínimo es uno de los más bajos de América Latina, como nos lo recuerda Julio Gamero en reciente trabajo (1). Se aprecia (ver gráfico) que si bien el PBI per cápita del Perú crece de 100 a 143 del 2000 al 2009, no sucede lo mismo con el salario mínimo, que solo aumenta de 100 a 114.5.

O sea que ese mayor crecimiento del PBI per cápita (que es un promedio) no conlleva una mejora paralela de la capacidad adquisitiva de la mayor parte de la población. O, también, que el crecimiento del PBI se distribuye de manera desigual.

No sucede lo mismo en otros países de América Latina, donde el salario mínimo vital pasó de 100 a 150 en el mismo periodo.

Dicho de otra manera: allá el crecimiento de la economía propició una mayor inclusión social pues la masa salarial aumentó su participación en el ingreso nacional. Lo que nos permite decir algo evidente: en el Perú el estilo de crecimiento está generando una mayor desigualdad social.

De otro lado, estadísticas recientes del Ministerio de Trabajo, dicen que el 2009 la Población Económicamente Activa (PEA) de Lima ascendió a 4.39 millones de personas. De este total, el 3% no tiene ingresos y el 21.7% gana menos de S/. 500/mes (menos que el salario mínimo). 35% tiene ingresos que van de los 500 a 1,000 soles mensuales y un 18.5% adicional gana entre 1,000 y 1,499 soles mensuales.

En total, el 78.5% de la PEA de Lima gana menos de S/. 1,500 mensuales, lo cual es otra forma de apreciar los bajos niveles de ingresos existentes.

Este “dato limeño” debe insertarse en un total nacional: “actualmente, más del 60% de la PEA ocupada del Perú –unos 8.6 millones de un total de 14.4 millones– está subempleada, es decir, trabaja menos de 35 horas a la semana y/o sus ingresos son inferiores al valor de la canasta mínima de consumo familiar” (Gestión, 14/2/2011).

Lo expuesto aquí nos dice claramente que es irresponsable seguir afirmando que la mera inversión es condición necesaria y suficiente para un crecimiento con redistribución. Sin un cambio de las leyes laborales y la puesta en marcha de políticas que promuevan ganancias de competitividad y la diversificación de la actividad productiva (para no depender de los recursos minerales), seguiremos en lo mismo. ¿Hasta cuándo?

(1) A un año del TLC con EEUU, www.redge.org.pe
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 11, 2010

Sueldo mínimo en Latinoamérica: así estamos en comparación con el resto de países

Trabajadores de Argentina, Chile, Brasil y Colombia están mejor remunerados con un salario mensual que supera los 300 dólares

A propósito del anunciado incremento de 50 soles al sueldo mínimo vital en el país (de 550 a 600 soles) es bueno hacer una comparación con el resto de países de la región:

Argentina: 1.740 pesos (435 dólares aprox.)
Chile: 172 mil pesos (350 dólares aprox.)
Brasil: 590 reales (350 dólares aprox.)
Colombia: 515 mil pesos (280,5 dólares) más 69 mil pesos de subsidio de transporte (37 dólares aprox.)
Uruguay: 4.799 pesos uruguayos (240 dólares aprox.)
Perú: 600 soles (212 dólares)
México: 1.723,8 pesos (132,6 dólares aprox.)
Bolivia: 679 bolivianos (97 dólares aprox.)

En países como Costa Rica y Nicaragua el sueldo mínimo varía de acuerdo al sector laboral.

Costa Rica: 221.400 colones (429 dólares aprox.) en promedio.
Nicaragua: entre 1.717 córdobas (78,2 dólares aprox.) y 4.030 córdobas (183,5 dólares aprox.)

Las cifras fueron proporcionadas por periodistas locales de los países mencionados.

Hay que recordar que al inicio del actual gobierno de Alan García el sueldo mínimo era de 460 soles.
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LA REPUBLICA NOVIEMBRE 10, 2010

Las razones electoreras del alza del salario mínimo
Por Humberto Campodónico

El anuncio de Alan García de elevar el salario mínimo de 550 a 600 soles mensuales es una muestra más, de un lado, del “salto a la garrocha” total de la institucionalidad existente para regular el salario mínimo en el país y, de otro, de la total capacidad discrecional del Presidente en esta y otras materias.

Comencemos por el principio. En el Perú la Ley 27711 (Ley del Ministerio del Trabajo) establece también la creación del Consejo Nacional del Trabajo (CNT), cuya función es participar, en su rol de órgano consultivo, en la regulación del salario mínimo, lo que se refrenda con la Ley 28318 del 2004.

El CNT –que cuenta con la participación de empresarios, sindicatos y el Estado– ha aprobado criterios para determinar el incremento del salario mínimo en base a la inflación y la productividad, el mismo que debe ser revisado cada dos años. Estos criterios se basan en el pronóstico de la inflación de los próximos 24 meses (y no la pasada, para evitar el impacto de la inflación inercial) y, también, de la productividad de los 24 meses anteriores (para que el alza no impacte sobre los costos empresariales).

Así, en setiembre del 2007 se expidió el DS-022-2007-TR, que determinó el alza del salario mínimo a S/. 550/mes desde enero del 2008. Por lo tanto, a enero del 2010, debería haberse modificado para cumplir con la legislación y la institucionalidad vigente. Pero no se hizo, porque el gobierno –y un sector de los empresarios– se opuso.

No solo eso. Antes, en el 2008, el CNT planteó un alza del salario mínimo de 27 soles (la llamada cláusula “gatillo”) para compensar a los trabajadores por la inflación de 5.79% de ese año. Tampoco esto se quiso aprobar, lo que motivó la protesta de las organizaciones sindicales. En el 2009 la inflación fue 2.94% y en lo que va del 2010 (a setiembre) ha sido de 2.03%.

Hay, entonces, razones valederas y legales para que suba el salario mínimo (que es uno de los más bajos de América Latina), en un contexto en que la productividad ha seguido aumentando, junto al crecimiento general de la economía en el 2009 y en el 2010.

Pero en el Perú sucede que la participación en % del PBI de las ganancias sube como la espuma, mientras que la participación de los salarios disminuye (La boca del cocodrilo sigue abierta, www.cristaldemira.com, 24/7/10).

En otros países esto es visto como un motivo de amplia preocupación y los mandatarios hacen hincapié, año a año, de los logros que obtienen debido a la continua recuperación de la participación de la masa salarial en el ingreso nacional. Lógico, esto amplía el poder adquisitivo, con lo cual mejoran los trabajadores, a la vez que se estimula la demanda interna, lo que también conviene a los empresarios.

Pero aquí eso no sucede. Por el contrario, se elaboran informes sesgados e interesados que dicen, por ejemplo, que un alza del salario mínimo perjudica a las MYPEs y también a los trabajadores porque “alienta la informalidad”. También que el salario mínimo debiera ser regional (puede ser) y por sectores productivos (puede ser). Pero todo queda en declaraciones y no se llega a nada concreto.

La piedra de la torta es que García ahora dice que el salario mínimo debe aumentar 50 soles mensuales. ¿Por qué no 20 ó 100 ó 150? Según Ipsos-Apoyo, un hogar del sector E de Lima gana S/. 730 mes, lo que no le alcanza y necesitaría S/. 1,350/mes para vivir, lo que no se cubre con dos salarios mínimos que propone García.

Queda claro que si García se ocupa ahora del salario mínimo –lo que no le interesó antes– tiene un claro tinte electorero. Diferente hubiera sido si esa preocupación por los ingresos de los asalariados hubiera seguido un camino de respeto de las leyes y de la institucionalidad. ¿No es cierto?
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 10, 2010

El Gobierno aprobó aumento del salario mínimo vital a 600 soles

El anuncio lo hizo la ministra de Trabajo, Manuela García, luego que el incremento de 50 soles fuera acordado en el Consejo de Ministros

La ministra de Trabajo, Manuela García, anunció hace unos instantes que el Ejecutivo acordó incrementar el salario mínimo vital en 50 soles, es decir, de 550 soles a 600 soles.

La titular del sector precisó que los primeros 50 soles adicionales serán abonados en dos partes: 30 soles a partir de diciembre de este año y 20 soles desde febrero de 2011. Esto, según dijo, para garantizar su cumplimiento por parte de los empleadores, quienes en diciembre también deben abonar gratificaciones.

Tal como anunció el presidente Alan García en los últimos días, este aumento se hará efectivo mediante un decreto supremo aprobado esta mañana en Consejo de Ministros.

Tras el anuncio la titular del sector rechazó que se trate de una medida populista, como opinaron diversos representantes de la oposición en el Congreso.

“Este es un incremento que se hace técnicamente, bajo criterios aprobados en el Consejo Nacional del Trabajo, considerando la situación de las empresas y también el crecimiento económico, y sobre todo porque se busca proteger la capacidad adquisitiva de nuestros trabajadores”, señaló García.

Agregó que también se ha tomado en cuenta la situación de las pequeñas y medianas empresas, y garantizó que no se verán afectadas.
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PERU 21 MARZO 7, 2010

Se acentúa la diferencia entre los ingresos que perciben hombres y mujeres

La discriminación salarial se da en las ocupaciones que requieren de mayores niveles de calificación.

Las brechas entre hombres y mujeres en el mercado laboral peruano se incrementaron entre el 2006 y 2008, según informó el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE).

Así, se ha constatado que en este periodo las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres se ha incrementado en los grupos ocupacionales que más concentran el empleo.

Por ejemplo, en el caso de los agricultores, ganaderos y pescadores la brecha de ingresos por sexo pasó de 26,5% a 76,5%; entre profesionales, técnicos y ocupaciones afines aumentó de 16,2% a 37,6%; y, en el caso de los vendedores pasó de 79,6% a 117,4%.

En el 2008, la diferencia de ingresos se evidencia, principalmente, en los grupos ocupacionales con mayores niveles de calificación, tales como gerentes, administradores y funcionarios; y, en menor medida para profesionales, técnicos y ocupaciones afines; mineros y canteros; y empleados de oficina.

Mientras que la brecha fue muy reducida en el caso de las ocupaciones elementales como trabajadores de los servicios; agricultores, ganaderos y pescadores, entre otros.

La discriminación salarial o brecha salarial se estaría dando primordialmente en las ocupaciones que requieren de mayores niveles de calificación, además, que concentran poco empleo, tales como gerentes, administradores y funcionarios (con un diferencial de ingresos de 315%).
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EL COMERCIO FEBRERO 26, 2010

Los mejor pagados del Perú: gerentes de mina y de entidades financieras, según estudio

Este grupo de profesionales alcanza en promedio remuneraciones mensuales de casi S/.30 mil. El sector de consumo y telecomunicaciones también está bien remunerado

Lima (Andina). Las remuneraciones anuales más altas del Perú se encuentran a niveles gerenciales en el sector minero y en el financiero: ascienden en promedio S/.357 mil, sin contar utilidades.

Mientras que en el sector de consumo masivo las remuneraciones se ubican en S/.327,715 y en telecomunicaciones en S/.284,261.

Las cifras se dieron a conocer en el Estudio Salarios y Beneficios, realizado por la consultora Deloitte.

En la actualidad las empresas presentan mayor interés en los programas de entrenamiento con el objetivo de captar jóvenes con elevado potencial, ofreciéndoles el poder de rotar e ir conociendo el funcionamiento de las distintas áreas de la organización, orientando así su línea de carrera.

Entre las posiciones junior los puestos mejor remunerados son: analista de finanzas, analista de marketing, analista de contabilidad, supervisor de producción, encargado de compras, analista de sistemas, analistas de ventas y abogado.
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LA REPUBLICA FEBRERO 19, 2010

Salario mínimo: bien al fondo del pozo
Por Humberto Campodónico

Es conocido que el salario mínimo en el Perú es uno de los más bajos de la Región. Así, con estadísticas actualizadas a febrero del 2010, el salario mínimo (SM) mensual en Argentina, Chile, Colombia y Brasil es de 390, 307, 298 y 286 dólares, respectivamente. Todos muy por delante del Perú, donde el SM es US$ 189/mes. Sí estamos encima de Bolivia, donde el mínimo es de US$ 92 mensuales.

En los primeros cuatro países el SM se reajusta todos los años (en Argentina se le llama mínimo vital y móvil) tomando en cuenta el aumento de la productividad y la inflación. Los acuerdos de sus equivalentes a nuestro “Consejo Nacional del Trabajo” se cumplen sí o sí, porque los gobiernos están interesados en mejorar el poder adquisitivo de sus trabajadores, no solo porque eso “está bien”, sino porque ello aumenta la demanda de bienes y, por tanto, la producción.

En todos estos países la participación de los asalariados en el ingreso nacional (o sea, en el reparto de la torta) está entre el 30 y el 40% del PBI. Los gobernantes cada año señalan con alegría que se viene recuperando la participación de los asalariados, lo que se constituye en un “logro” del gobierno.

En el Perú sucede lo exacto opuesto. La participación de la masa salarial en el PBI ha bajado todos los años, según el INEI, pasando del 25% al 20.9% del 2002 al 2008 (años de espectacular crecimiento económico). Pero el excedente de explotación sí aumentó del 58.7 al 63% (ver “Ya no puede más la boca del cocodrilo”, www.cristaldemira.com, 09/11/09).

Se afirma, también, de acuerdo a la OIT, que a pesar del estancamiento, el SM ha recuperado 15% de su valor desde el 2002 hasta el 2008. Cierto. Pero es solo una parte de la historia. Cuando se aprecia la evolución del SM en el largo plazo (ver gráfico), vemos que hubo una tendencia al alza desde 1962 hasta mayo de 1974, cuando llegó a su pico de S/. 1,929 soles mensuales (medidos en soles de octubre del 2007).

Desde allí todo es “cuesta abajo en la rodada”, tanto con Morales como con Belaunde. La pérdida más grande de poder adquisitivo se dio con la hiperinflación de García, cuando el SM bajó de S/. 1,021 en julio del 87 a S/. 250 en 1990. Con Fujimori siguió cayendo y llegó a S/. 134 en 1994. Desde allí se ha venido recuperando ligeramente. Pero aún así, el valor actual del SM de S/. 550, apenas si representa el 28% de su valor en 1974.

La legislación y la política laboral fujimorista se mantienen casi intactas hasta hoy y su objetivo es mantener el SM (y todos los sueldos y salarios en general) allí donde los dejó García: en el fondo del pozo.

García podría estar interesado en congraciarse con los trabajadores para que recuperen algo del poder adquisitivo que su política económica les quitó. Pero, ya se sabe que eso es lo que menos le interesa porque a sus amigos de hoy les gusta la represión salarial permanente, que es condición clave para gozar del aumento de la utilidad permanente. ¿No es cierto?
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LA REPUBLICA ENERO 27, 2010

¿Cuál es el mérito de pagar o cobrar poco?
Por Mirko Lauer

Ganar más es la aspiración de todo empleado, y el Estado debe pagar lo más posible a sus servidores. Sin embargo, con muy pocas excepciones, en la administración pública de capitán a paje cobran realmente poco por el trabajo que desempeñan. En el sector privado la cosa va algo mejor, o más repartida, pero también existen enormes bolsones de descontento.

Hay una sempiterna polémica acerca de qué es lo posible en términos de pago al trabajo. En las empresas el tema es más o menos claro: un pago razonable en el mercado de trabajo es el que logra retener habilidades indispensables para la producción, pero que a la vez no afecta las expectativas de ganancia de los propietarios.

En el caso del Estado la cosa es parecida, sobre todo en la necesidad de contratar eficiencia. Pero hay algunas diferencias. Lo que en el mundo privado es ganancia, en el Estado es servicio público, entendido como devolución en especie del aporte de los contribuyentes: educación, salud, seguridad, infraestructura.

Cuando hay maestros, trabajadores de la salud, policías o militares mal pagados, lo podemos atribuir a diversos factores: el Estado cobra pocos impuestos y anda sin dinero, el Estado tiene prioridades que no son sus trabajadores, el Estado tiene un hábito gamonalicio de pagar poco, el Estado teme que mejorar sus sueldos produciría inflación.

Podemos elegir la canasta de factores que queramos, pero es evidente que pagar mal en el Estado aquí no es un accidente, es un sistema. El cual incluye al sector privado: si el Estado pagara más, las empresas tendrían competencia en la contratación de trabajadores valiosos. En cambio hoy los más capaces suelen terminar en la actividad privada.

Como no hay planificación estatal propiamente dicha, la regulación de los sueldos públicos se maneja por la vía de la lucha sindical. Este es un método errático, impredecible, ineficiente, e irritante para todas las partes. El Estado, que gusta presentarse como un gerente moderno, se termina conduciendo como un patrón arcaico.

En el caso de los uniformados, que no pueden formar sindicatos y además tienen el encargo constitucional de monopolizar la violencia, la cosa se complica. En estos días los vemos acudiendo a formulas írritas como un Congreso que pretende iniciativa de gasto o un medio que funciona como gaceta sindical. ¿Es eso indispensable?

Si el Estado no puede pagar más, y hay huecos negros en la proclamada bonanza, entonces quizás eso no se está explicando bien ante quienes se lo reclaman. Pero no olvidemos que ya son dos los titulares del MEF despachados por tener una relación estítica con la inversión social. Sobre estos temas no necesitamos lobbies ni trifulcas, sino debate abierto.
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LA REPUBLICA ENERO 17, 2010

"En el Perú la remuneración mínima vital es miserable"

Entrevista a Jorge Bernedo Alvarado. El analista en política laboral asegura que subir S/. 30 la RMV no afecta a las empresas ni al Estado. Lo razonable es superar los S/.1,000 al mes.

Omar Mariluz.

¿El sueldo mínimo en el Perú es suficiente para que una familia viva en condiciones adecuadas?

La respuesta es obvia. Ninguna familia puede vivir con S/.550.00, es bajísimo, incluso en la región. En términos comparables, la Remuneración Mínima Vital (RMV) es miserable en comparación con otros países, y si hay países que también tienen sueldos miserables es porque son países muy pobres.

¿En el Perú hay la capacidad de incrementar la RMV?

Yo creo que sí, porque hay muy pocos países en el mundo donde las remuneraciones sean un quinto del total del producto. Creo que ni Bolivia está en esa situación. Que los salarios sean un quinto de toda la renta es muy desigual. Sueldos y salarios son la mayor parte de la renta en la mayoría de los países.

¿Cuánto es el sueldo mínimo que debería ganar un trabajador en el Perú?

Lo que debería ganar un trabajador depende de la canasta mínima. Difícilmente una canasta familiar, aun básica, puede estar debajo de los S/.2,000, es decir, la RMV debería ser S/.1,000, porque se supone que en la familia hay dos aportes: el padre y la madre. Pero estamos lejos de eso.

Puede ser un objetivo a corto plazo...

Obviamente eso tendría que ser una meta progresiva. Lo que no debería haber es pérdida de poder adquisitivo. Tiene que haber sucesivas recuperaciones en un plazo mediano. Es la recomendación de la OIT hacerlo cuando la inflación lo justifica, pero aquí no hay ningún sistema y el acuerdo que se asumió no fue cumplido.

¿Entonces el gobierno sí puede aumentar lo que la inflación les quitó a los trabajadores?

Cuando se aumentó a S/.550 no pasó nada, entonces los S/.35 que deben tampoco afecta (a los empresarios). Deberían poner la RMV por lo menos en S/. 580. Yo supongo que no es difícil, es lo mínimo que podría hacerse. S/.30 es un sol diario, es una cosa miserable.

Dicen que no se podría pagar en las provincias...

Pues entonces entremos en un sistema serio de reajustes periódico con estudios de canastas, quiénes son los que tendrían que irse nivelando mientras que en Lima y otras ciudades donde se puede debería aumentarse.

Hace poco la ministra de Trabajo dijo que no se pudo elevar la RMV en el 2009 porque fue un año de crisis...

Pero la crisis es para los trabajadores y empleadores y de seguro más para los empleados. Cuando hay una crisis el dueño de la empresa está más protegido que los que trabajan para la empresa. El argumento debería ser de los trabajadores. No me parece un buen argumento.

También dicen que golpeará a las mypes...

Las pequeñas empresas son un gran pretexto para muchas cosas, son sobre todo un pretexto de las grandes empresas para disminuir costos laborales. Siempre dicen ‘la pequeña empresa no resiste’, ‘la pequeña empresa no puede pagar pensiones’, pero no es así.

Hay empresas que no pueden asumir ese gasto en salarios...

Entonces, empresas tan pequeñas que no puedan pagar una remuneración más o menos decente no merecen existir, porque tú no puedes hacer una empresa fijándote que pagarás miseria a tus trabajadores. Si es así, mejor entonces regresemos a la época de la esclavitud.

¿Este gobierno quiere crecer a costa de sus trabajadores?

No creo que haya un programa de desarrollo que tenga que basarse en la sobre explotación. Incluso los chinos subsidian a sus trabajadores. Tienen seguros, vivienda, y si sumas la RMV sale más que en el Perú. Si a la gente la explotas no estás desarrollando, estás generando utilidades. Si quieres desarrollar tienen que subir los salarios.

Pero de eso no se habla...

Las remuneraciones no son un tema. Ese liberalismo a la peruana –que ni siquiera es un liberalismo real porque es una especie de rentismo asociado al poder– no lo permite.

“Un consejo que no cumple los acuerdos no sirve”

¿Cree que el gobierno no tiene el menor interés de mejorar la situación de los trabajadores?

Al inicio el 2006 para el 2007 subieron de S/.500 a S/.550, subieron 10% con una inflación baja, ahí tuvimos un saltito real, pero ese salto se ha perdido en los dos años siguientes. En el 2008 la inflación ha sido muy fuerte, y al comenzar el 2009 debía cumplirse el acuerdo del Consejo Nacional del Trabajo.

La cláusula gatillo...

Sí, pero no lo cumplieron. Los sindicatos se retiraron, y creo que está bien porque qué sentido tiene un incumplimiento así. Pudieron haberse mantenido en términos políticos, pero la cuestión es cuál es la garantía de un consejo donde se toman acuerdos que después se incumplen.

¿Qué evidenció ese incumplimiento?

Una alianza entre el gobierno y los empresarios. Si el gobierno se hubiese puesto fuerte simplemente hubiese aumentado el salario mínimo más allá del acuerdo. Pudo hacerlo si quería, si tuviera una política laboral positiva, si tuviera planes de mediano y largo plazo para asegurar que el sector laboral vaya recuperando las enormes pérdidas que ha tenido en los últimos 30 años.

¿Sirve de algo un Consejo del Trabajo en esas condiciones?

El consejo es un espacio de diálogo que está bien que exista, pero debería dársele alguna institucionalidad para cosas como esta. Si se incumple lo que se acuerda, no tiene sentido.
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LA REPUBLICA ENERO 13, 2010

Sueldos y salarios siguen cayendo
Por Humberto Campodónico

La carátula de La República de ayer, que planteó el aumento del salario mínimo, tiene plena validez, ya que la pérdida del poder adquisitivo se ha venido acentuando en los últimos meses. La cuestión atañe no solo a los que ganan el salario mínimo, sino también a los sueldos y salarios del resto de la población.

En efecto, según el Programa de Estudios Económicos y Laborales del Ministerio de Trabajo, poco a poco se está perdiendo la recuperación de poder adquisitivo que obtuvieron los trabajadores bajo este gobierno. En efecto, en octubre del 2007 el salario mínimo aumentó (después de más de dos años que se mantuvo estancado) de 500 a 530 soles mensuales, aumentando a 550 soles en enero del 2008. Desde entonces, el salario mínimo no se ha movido.

Si medimos su valor en términos constantes, tomando como punto de partida el año 1994 (ese valor es 100), vemos que el alza del salario mínimo lleva el salario mínimo real hasta 261.3 en enero del 2008. Pero la inflación del 2008 hace que ese valor descienda a 245.6 en diciembre de ese año. O sea que cae ni más ni menos que 16 puntos, lo que elimina casi todo la ganancia que trajo el alza a 550 soles mensuales.

En el 2009 el salario mínimo se ha mantenido en el mismo nivel, debido a la baja inflación de este año.

Algo parecido, aunque menos estrepitoso, ha sucedido con los sueldos y salarios reales, que son fijados en el mercado. En efecto, los sueldos reales han caído de 104.8 a 100.1 de diciembre del 2006 a abril del 2009. Esto quiere decir que los empleados ganan exactamente lo mismo que lo que en 1994. Con los salarios reales la cosa es parecida: si bien aumentan de 86.6 a 89.2 en el mismo periodo (ver cuadro), los obreros están ganando solo el 89% de su sobre de 1994. Para los asalariados, entonces, a pesar de tantos años de boom económico, el anunciado “chorreo” nunca llegó (1). Pero donde el aumento sí llegó fue a los Ejecutivos que, a abril del 2009, estaban ganando 51.6% más que en el 2004. Y hubo varios años de boom de las utilidades de las empresas, tema que no tocamos en este artículo.

Volviendo al salario mínimo, sucede que la Comisión Nacional del Trabajo (CNT) debe elaborar un estimado, que tiene vigencia por 24 meses. Una vez aprobado, por consenso tripartito (el gobierno, los empleadores y los trabajadores), el Ministro de Trabajo lleva la decisión al Consejo de Ministros, que finalmente aprueba el nuevo salario mínimo.

Como ya han pasado más de dos años desde la última alza, debiera estar en marcha la nueva propuesta. Pero nada. Sucede que, si bien que ha aumentado la productividad y se han reducido los Costos Laborales Unitarios (según el Marco Macroeconómico Multianual del MEF), en la CNT no se logra “el consenso”. Y como no hay “consenso”, no hay nueva propuesta de salario mínimo. ¡Qué fácil resulta bloquear a los trabajadores!

Qué diferencia con la mayoría de países de América Latina (como Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y México), donde, como dice el Informe Laboral de la OIT, existe una periodicidad obligatoria para los ajustes del salario mínimo. Así, tenemos que la CNT no eleva el salario mínimo y tampoco lo hace el gobierno con los empleados públicos. Ya hemos visto que en el sector privado los sueldos y salarios están estancados (menos los sueldos de los Ejecutivos).

Pero el gobierno se niega a cualquier reajuste a pesar de que eso ayudaría a la reactivación económica, como en Brasil y Chile.
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EL COMERCIO ENERO 12, 2010

Ministra de Trabajo: para que el sueldo mínimo suba, debe caer el desempleo

16:23 | La ministra Manuela García respondió así al estudio de la OIT, el cual señaló que la remuneración mínima en el Perú está por debajo del promedio de la región

Luego de que un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) arrojó que el sueldo mínimo en el Perú está por debajo del promedio en la región, y la organización recomendara su reajuste, la ministra de Trabajo Manuela García indicó que para que ello se pueda hacer, primero debe disminuir la tasa de desempleo.

“Debemos seguir evaluando cuál es el comportamiento que tenemos en la tasa de desempleo y ver que estemos en condiciones favorables para poder considerar un incremento del sueldo mínimo”, explicó la titular de Trabajo, según la agencia estatal Andina.

García agregó que “La RMV (Remuneración Mínima Vital) es base del cálculo de muchos derechos en la negociación colectiva que se dan en el régimen privado y también de muchos pagos que se tienen que hacer en el mundo laboral. Cualquier movimiento que se haga del sueldo mínimo tiene una repercusión más allá de lo que muchas veces se puede haber previsto”.

Sin embargo, la ministra anunció que el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) tendrá una reunión el 21 de enero, con el fin de determinar cuál es la posición que tienen los empleadores y trabajadores en relación al sueldo mínimo.

“Una de las razones por las que no se aprobó un nuevo incremento de la RMV fue que las micro y pequeñas empresas (mypes) no podrían haber enfrentado este aumento”, aseguró García.

Finalmente, la titular de Trabajo recalcó que el Panorama Laboral 2009 América Latina y el Caribe, de la misma OIT, arrojó que la tasa de desempleo en el Perú cayó de 8,6% en el tercer trimestre del 2008 a 8,5% en el mismo periodo del año pasado.
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EL COMERCIO ENERO 11, 2010

Sueldo mínimo está por debajo del promedio en la región y debe ser reajustado

18:07 | Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que en el Perú hubo una pérdida del poder adquisitivo en la población

(Andina).- El salario mínimo real del Perú se ubica por debajo del promedio de los países de América Latina y el Caribe, según el Panorama Laboral 2009 presentado hoy por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

De acuerdo con el estudio, desde enero del 2008 el Perú no ha reajustado el salario mínimo, y más bien se ha producido un deterioro en sus niveles reales.

De acuerdo a las estadísticas, en el 2009 no hubo deterioro pero en el año 2008 sí hubo una pérdida del poder adquisitivo, teniendo en cuenta que la inflación bordeó el 6%.

Argentina, Brasil, Chile y Uruguay son los países que ostentan los mayores niveles de salario mínimo en la región.

El especialista en política de empleo de la OIT, Francisco Verdera, indicó que en el caso del Perú hubo un acuerdo en el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) de establecer criterios para el reajuste del salario mínimo, sin embargo, debido a cierto impasse no se pudo concretar.

“Esta es una decisión de los gobiernos pero, de acuerdo al Convenio 131 de la OIT, los reajustes deben ser graduales y en base a una periodicidad y no esperar dos o tres años porque la pérdida acumulada puede crecer”, explicó.

SE DEBE REAJUSTA EL SALARIO
Francisco Verdera explicó que el Perú podría haber optado por reajustar el salario como una medida para preservar el consumo.

En ese sentido, lamentó la ruptura del diálogo que se registró en el CNT, ya que es la única forma de llegar a soluciones que beneficien a todos.

“Nada mejor que, cuanto antes, sentarse a la mesa de diálogo y ponerse de acuerdo para alcanzar una solución”, manifestó.

En América Latina, 11 países reajustan el salario mínimo con periodicidad regular, mientras que otro grupo de siete, donde figura el Perú, la periodicidad es variable.

En general, durante el período de crisis del 2009 predominó el ajuste cauteloso de los salarios mínimos respecto de la inflación pasada, y contribuyó al mantenimiento del consumo interno, sin constituir una amenaza al empleo.

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