martes, 27 de marzo de 2012

EL DONANTE DE HIGADO TIENE UN RIESGO DE MUERTE DE 0,5%


EL COMERCIO MARZO 27, 2012

El donante de hígado tiene un riesgo de muerte de 0,5%

Elmundo.es hizo un informe sobre los pormenores de esta intervención a propósito de la cirugía a la que será sometido Eric Abidal

(Reuters)
El procedimiento quirúrgico de un trasplante de hígado procedente de un donante vivo fue explorado por elmundo.es a propósito de la intervención a la que será sometido el defensa del FC Barcelona, Eric Abidal.

De acuerdo con el medio español, en el 2011 solo se realizaron 28 operaciones de esta naturaleza en España, una cifra menor si se compara con el número de personas que recibieron un hígado de un donante fallecido (1.137), o con las 312 que donaron uno de sus riñones a un paciente.

El motivo por el cual esta cirugía aún es practicada en menor proporción se debería a ciertas “particularidades” que han sido resueltas con el transcurso de los años desde que se practicó por primera vez en Australia hace 23 años.

“Durante estas décadas, se han ido resolviendo aspectos relacionados con el éxito de este tipo de trasplante en adultos. Por ejemplo, gracias a técnicas de imagen como el escáner, ahora se conoce que el volumen mínimo a trasplantar debe representar entre el 0,8% y el 1% del peso del receptor“, precisa la información.

“Cuando el receptor es un niño, el lóbulo que se extrae del donante es el izquierdo, más pequeño, pero cuando se trata de un adulto por lo general es el derecho, aunque si la persona es pequeña se podría trasplantar el izquierdo”, señaló a elmundo.es Sebastián Rufián, jefe de servicio de Cirugía General y Digestiva del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

En cuanto a la conveniencia del donante, se indicó que es mejor recibir el hígado de una persona viva que de un cadáver, en cuyo caso se espera cuatro meses en promedio. Además de acceder antes al trasplante, si un paciente recibe una porción de hígado de una persona viva, “la supervivencia tanto para él como para el injerto es mejor que si el órgano procede de cadáver”.

Esto se debe a que existe una mayor compatibilidad donante-paciente (la mayoría de los donantes de este tipo son familiares), el paciente está menos grave y la situación es electiva. Además, se realiza la operación en el mejor momento para el paciente.

No obstante, esto implica un riesgo quirúrgico para el donante sano, tanto de mortalidad como de morbilidad. “Aunque se ha reducido la probabilidad de muerte, se encuentra en un 0,5% para el donante que cede el lóbulo derecho de su hígado y en un 0,25% cuando cede su lóbulo izquierdo”, señaló Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

EL CASO ABIDAL
La donación de un paciente vivo está protagonizada en un 98% de las ocasiones por familiares. El futbolista francés Eric Abidal recibirá parte del hígado de un amigo de la infancia, motivo por el cual se alentó la operación. A los donantes no emparentados se les denomina “buen samaritano”.

La intervención para extirpar uno de los lóbulos hepáticos al donante suele durar unas tres horas. Una vez operado, el donante debe estará ingresado unos cinco o seis días si no hay complicaciones. Su hígado tardará en regenerarse entre unas cuatro y seis semanas. Para el receptor, ese tiempo estará más cerca de las seis semanas. “No se trata de que vuelva a crecer el lóbulo extirpado sino que el lóbulo que tiene cada uno se desarrollará más supliendo él solo la función hepática”, apunta el especialista del centro cordobés.

La mala noticia para Abidal es que si un receptor de trasplante de hígado se dedica a un deporte de competición, “no está indicada su vuelta” debido a que la cicatriz es susceptible de romperse. “No es que no se pueda hacer deporte, de hecho hay competiciones deportivas entre trasplantados, pero otra cosa es llegar a la situación del deporte de elite”, precisó el especialista.

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