martes, 6 de marzo de 2012

"NO INVITARIA A ALAN A MI FIESTA, ME LA QUITARIA"


PERU 21 MARZO 7, 2012

"No invitaría a Alan a mi fiesta, me la quitaría"

“Me mantengo informada por obligación y por vocación”, nos dice la conductora de 90 segundos (Frecuencia Latina), quien lleva 30 años como periodista.

Foto: César Fajardo.

Mónica Delta,Periodista
Autor: Gonzalo Pajares.
gpajares@peru21.com

Mónica Delta es uno de los rostros más reconocidos de nuestro periodismo televisivo. No en vano lleva 30 años en el oficio. Hoy conduce el noticiero 90 segundos, y todos los jueves publica una columna en Perú21.

¿Hoy se hace mejor periodismo que hace 30 años?
Depende. Hoy hay mucha más competencia y contamos con los instrumentos que la tecnología nos brinda. Eso hace que tengamos una visión más amplia y trascendente de las cosas. Sin embargo, antes había mayor profundidad en las investigaciones, el trabajo de a pie era más exigente. Ahora, todo está en Internet; antes, el reportero tenía más calle. Igual, no debemos quedarnos en el pasado, los periodistas hemos evolucionado. Hoy, el periodismo es más irreverente.

Teniendo todos las mismas noticias, habiendo sido estas contadas, comentadas y debatidas, ¿cuál es tu plus?
Opinión, emoción, indignación.

Posición ciudadana…
Tú lo has definido bien.

¿Hay espacio para ser distinto?
Muy poco. Trabajo en un canal de señal abierta, donde se masifica la opinión. Yo trato de llegar a la gente que tiene menos información, decirle: “Tu indignación por la injusticia es la mía”. Esta es mi actitud.

¿No nos equivocamos los periodistas al creer que la gente piensa igual que nosotros?
Es peligrosísimo. Yo no siento nunca que represento a la inmensa mayoría. Repito, deseo solidarizarme con la gente y hacer de su indignación frente a la indiferencia y la injusticia la mía. Trato de no dejarme llevar por lo que creo o pienso, pero a veces es imposible. Eso sí, siempre me pregunto si estoy pensando con la cabeza o con el hígado.

¿En verdad, el periodismo es el cuarto poder?
No, por lo ocurrido con Fujimori y Montesinos, los peruanos somos escépticos a todo. El periodismo no es el cuarto poder, hay demasiadas alternativas de fácil e inmediato acceso. Antes, lo que decíamos podía ser la santa palabra; ahora no. Sucede que el Perú es complejo, que Lima no es el Perú.

¿Cómo te llevas con la tecnología, con las redes sociales?
Me cuesta pues empecé en la época de la máquina de escribir. Pero he tenido que entrar a los nuevos medios. Valoro las redes sociales, la tecnología para mi trabajo, no para mi vida. Me revienta que invada mi vida personal.

En tus 30 años de periodista, ¿la etapa más difícil fue durante el gobierno de Fujimori?
Sí. Una cosa es que sepamos que en el intestino grueso hay porquería, y otra, que la veamos y la olamos. Es atroz.

¿Quién es el presidente más democrático que has conocido?
En acción y pensamiento, Belaunde. En la acción, pero no necesariamente en el pensamiento, Humala.

¿Humala o Nadine?
Bueno, es un proyecto conjunto. Soy consciente de que Nadine es parte del Gobierno, y tengo indicios de que, como son jóvenes, tienen un proyecto político y gubernamental de largo plazo, no necesariamente quebrando la Constitución, pero lanzando a Nadine como candidata.

¿La presencia de Nadine le hace bien a la gobernabilidad?
Hasta ahora le está sumando, pero si se percibe que Nadine, a quien el pueblo no eligió, maneja las cosas, la situación podría ser un búmeran. Pero si aparece, como hasta hoy, como alguien que defiende a su marido con uñas y dientes, que es simpática, agradable, preparada, que tiene un contacto grande con la gente y trabaja con su marido y no lejos de él, puede hacerle bien. Pero, si se despunta de Humala y se huele que ella toma las decisiones, la gente podría tomar una actitud menos comprensiva.

¿Ya te cae Alejandro Toledo?
(Ríe). Si tuviera resentimiento, haría todo por destruirlo, pero no me interesa. No tengo ningún resentimiento con él, pero, claro, no me parece ‘el personaje’. Creo que se ha desubicado. Haber venido de abajo y llegar a la Presidencia lo ha dejado sin perspectiva. Después de ejercer el poder, uno vuelve a ser un simple mortal. Toledo no ha entendido este trance. Si desea ser otra vez candidato, debe manejar sus apariciones, debe evolucionar como persona, alcanzar grandeza, estar encima de las pequeñeces.

¿Con qué político celebrarías tus 30 años de periodista?
Invitaría a Nadine. A Alan García no porque lo conozco bien, no me sorprendería. Además, se convertiría en el alma de la fiesta y me quedaría sin celebración (ríe). También invitaría a Humala, pero sin Nadine, para ver en realidad cómo es. Me gustaría conversar con él evitando los excesos de la entrevista que le hice como candidato.

¿Hasta cuándo estarás en la televisión?
Hasta que la cara me aguante (risas), y después seguiré en la radio y en el periodismo escrito. Siempre he dicho que envejeceré con dignidad, pero no pienso jubilarme.

AUTOFICHA

- Me gusta estar en casa, escuchando música, tocando guitarra, leyendo. Me gustaría tener más tiempo para viajar y estar con mi marido, quien anda solito.

- Estoy pegada a lo que pasa. Quiero estar empapada de la actualidad. No hacerlo me parecería vergonzoso.

- El poder me sedujo, pero ahora prefiero estar bien lejos de él pues no lo sé manejar, no sé ejercerlo, me molesta. Hay que ser medio mañosón para manejarlo.
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EL COMERCIO OCTUBRE 4, 2011

Mónica Delta incursionó en el cine a través del filme "Soledad.com"

El personaje de la periodista será el encargado de informar a un experto en comunicaciones sobre una catástrofe en el ciberespacio

De la pantalla chica a la grande. La periodista Mónica Delta incursionó en la actuación, a través del filme del cineasta Antonio Landeo, que narra la historia de una mafia de “hackers”, “Soledad.com”.

Landeo, en conversación con elcomercio.pe, detalló que su cercanía con Delta le sirvió para convencerla a dar ese gran paso al cine. “Con ella hemos hecho un trabajo audiovisual, conversamos muchísimo, es una buena amiga, alguien que adora el cine. Le conté un poco la historia, le pareció trascendente porque se trata de un tema con un mensaje a la humanidad, no es simple”, sostuvo.

Delta será en el filme de Landeo una persona que tiene conocimiento de que algo va a pasar en Internet. Ella será la encargada de informar a un experto en comunicaciones sobre una catástrofe en el ciberespacio. “Su participación es corta, pero muy importante”, refirió el director del filme.

La película protagonizada por Julián Legaspi, Antonio Arrué, Clelia Francesconi, Julio Andrade, Carlos Barraza, entre otros actores, se estrenará el 2012.
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EL COMERCIO ENERO 19, 2011

Mónica Delta: "Después de 28 años de carrera soy una marca"

Desde este domingo, la periodista conducirá junto a Aldo Mariátegui Sin medias tintas

SONIA DEL ÁGUILA
Redacción Online (http://elcomercio.pe/espectaculos/700914/noticia-monica-delta-se-confiesa-despues-28-anos-carrera-soy-marca)

Hablar de periodismo en el Perú es hablar de Mónica Delta. Veintiocho años de labor televisiva respaldan su trabajo. Su paso por “Panorama” además de marcar historia y consolidar su carrera periodística, la hizo una “marca” atrayente, atractiva, apetitosa. Y esta semana, después de casi una década, la figura de Frecuencia Latina retomará el horario dominical para conducir junto a Aldo Mariátegui el espacio de corte político “Sin medias tintas”. A continuación sus declaraciones.

“Regreso este domingo 23 a las 10:30 p.m. con un programa que no solamente será informativo, también entretenido y hasta divertido dentro de la política. Va a haber mucha ironía, debate, planteamientos de los candidatos y mucha chismografía política que a la gente le gusta”, señaló.

Vuelves a compartir la conducción con Aldo Mariátegui
Así es y me parece una dupla perfecta. Nos fue muy bien en la mañana con roles distintos y puntos de vista distintos. Lo bueno de ahora es que ya nos conocen juntos. Hay mucha química entre los dos. Aldo no solo es director de un medio, también es vicepresidente de una empresa importante, entonces, es una persona que de política sabe muchísimo.

Ocuparán el horario de un espacio que gozaba del respaldo del público, “El Francotirador”. ¿Consideras que 10:30 p.m. es un horario complicado?
Es un horario complicado por nuestro antecesor. Jaime además es irremplazable en su estilo, en su forma de ser… Pero nosotros no pretendemos reemplazar a un programa como “El Francotirador”, pretendemos hacer un programa totalmente distinto.

¿Las puertas de “Sin medias tintas” estarán abiertas para todos los candidatos?
Es la idea. Esperemos que ningún candidato se chupe, que todos tengan los pantalones bien puestos y estén dispuestos a plantear su punto de vista y debatir inteligentemente aquí en el programa.

¿Las puertas de tu programa también estarán abiertas para el presidente Alan García?
Alguna vez lo hemos invitado (a otro programa) y estábamos listos para entrevistarlo, pero no llegó. Sigo esperando la entrevista.

¿A qué candidato a la presidencia tendrán como primer invitado?
El primer político es sorpresa.

El último programa dominical que hiciste fue “Panorama”. ¿Qué te animó a volver a los domingos?
En realidad había querido zafarme de trabajar los domingos, pero como este es un tema coyuntural, por poco tiempo, acepté.

¿“Sin medias tintas” significa un reto en tu carrera periodística?
Es un reto, es una cosa distinta y le pongo las mismas ganas y la misma pasión de siempre.

¿Qué diferencia encontraremos entre la Mónica que conducía “Panorama” y la de ahora?
La misma diferencia que has notado desde que regresé de los Estados Unidos. En realidad estuve cinco años en “Panorama”, los otros 19 años estuve en diferentes programas de Panamericana TV. Quizás la Mónica de “Panorama” tenía más temores por eso se encapsulaba en ella misma y no era todo lo irónica que normalmente he sido en mi vida. Soy una persona que le gusta el humor político y eso es algo que he puesto en práctica desde que empezamos con Aldo, en “A primera hora”. Esa es la Mónica más cercana a la actual, y eso creo que siente la gente.

¿En este nuevo reto televisivo también te acompañará Carlos Álvarez?
Carlos a parte de ser el mejor comediante de la TV nacional, es un analista muy agudo en términos políticos, pero lo hace evidentemente con esta cara de humor que a la gente le cae muy bien.

¿Qué opinas de los programas de la competencia?
He visto “Día D” muy pocas veces, conozco muy bien a Pamela (Vértiz), ella trabajó en “Panorama” cuando yo era conductora, así que le tengo mucho aprecio como periodista.

“DESPUÉS DE 28 AÑOS DE CARRERA SOY UNA MARCA”
¿A qué atribuyes tu éxito televisivo?
Yo creo que la gente siente que soy uno de ellos, no creo que me sienta distante, creo que confía en mí y creo que después de 28 años de carrera soy una marca y trato de cuidar esa marca lo más que puedo. Creo que fundamentalmente es porque saben que yo no tengo máscaras, soy como soy. Pese a las críticas me he mantenido en mi posición. Ahora me mantengo más relajada, pero es básicamente que yo siempre he sido tímida aunque parezca mentira, pero los años, la experiencia, me han dado la oportunidad de mostrarme abiertamente.

¿Qué opinas del trabajo de Mario Saldaña y Claudia Cisneros en “A primera hora”?
Muy bien. Hacen una buena pareja, confrontan menos probablemente porque tienen un estilo propio y creo que lo van a seguir manteniendo y mejorando en el tiempo. Le tengo mucho cariño a “A primera hora” porque marcó mi retorno, me dio una buena oportunidad para volver a conectarme con el Perú.

DESTACA LA INTELIGENCIA DE CAYETANA ALJOVÍN
¿Qué opinas de la salida de Cayetana Aljovín de “Panorama”?
No sabía. Me imagino que debe tener una propuesta de trabajo mejor y distinta. Siempre he creído que Cayetana es una mujer muy inteligente, ahora el tema es que a veces la TV te puede jugar malas pasadas. Hay un tema fundamental en la televisión que uno aprende, uno tiene que traspasar el vidrio, y a veces ni la inteligencia, ni la sabiduría hacen que eso ocurra. No sé si es el caso de Cayetana, pero eso hay que tenerlo bien claro.

¿Qué asegura el éxito en la televisión?
No lo sé. Empecé tan jovencita en la televisión que me siento como pez en el agua. No distingo ni cuándo se prenden las luces ni cuándo se apagan. La televisión forma parte de mi vida cotidiana, me siento cómoda, para mí no es una chamba, es parte de mi vida.

¿Si no estarías en la televisión a qué te dedicarías?
Probablemente estaría detrás de cámaras, haciendo algo de producción, consultoría, asesoría, talleres. No creo que en algún momento deje de trabajar, creo que soy una persona totalmente activa.

¿Piensas volver a escribir?
No estoy trabajando ahora en eso. Por ahora -con tanto trabajo- lo veo difícil, pero soy de las personas que puede guardar en la memoria acontecimientos y nada descarta que en algún momento -cuando me jubile de la televisión- lo haga.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 28, 2010

Mónica Delta tras críticas de Jaime Bayly: "Le tengo mucho aprecio"

La periodista lamentó que el conductor de El Francotirador se haya molestado porque utilizó algunos minutos del horario de su programa para entrevistar a Lourdes Flores Nano

Mónica Delta evitó polemizar con Jaime Bayly, quien en la última edición de “El Francotirador” acusó a la periodista de haberle faltado el respeto al público, por haber utilizado 15 minutos de un horario que no le correspondía para entrevistar a Lourdes Flores Nano. La periodista aclaró que no fue su intención incomodarlo y destacó el gran aprecio que le tiene.

“Lamento que se haya incomodado. No era mi intención que eso ocurra y me imagino que tampoco del editor del noticiero. En fin, lo lamento mucho y espero que no lo tome como algo personal”, señaló la conductora de “90 segundos” a elcomercio.pe.

“¿Le pareció una actitud tramposa? Es su percepción. Lo único que sé es que estaba en el estudio, cuando a las 11 de la noche entró Lourdes Flores. La entrevista estaba prevista para más temprano, y simple y llanamente no le iba a hacer un desaire. Mi director me dijo que teníamos 10 minutos más”, explicó Delta.

JUSTIFICÓ LA MOLESTIA DE JAIME
La experimentada mujer de prensa justificó la molestia de Jaime. No obstante, descartó que haya tendio alguna mala intención, al utilizar minutos que le correspondían a “El Francotirador” para entrevistar a la candidata del PPC-Unidad Nacional.

“Entiendo la molestia de Jaime, él es muy celoso de sus tiempos en televisión, y estoy de acuerdo, pero no ha habido ninguna mala intención, al menos de mi parte. Le tengo mucho aprecio a Jaime, lamento que se haya molestado”, sostuvo tras señalar que aprovechó la entrevista que tuvo con Lourdes para sugerirle que acuda a “El Francotirador”.

“Creo que Lourdes debe ir a “El Francotirador” y no es la primera vez que se lo digo. También creo que Susana Villarán debe ir a “A primera hora”, ya que tiene un punto de vista discrepante con (Aldo) Mariátegui. Creo que son los lugares que les corresponde a las candidatas”, subrayó.
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EL COMERCIO MARZO 16, 2010

Mónica Delta niega mordaza en Canal 2

La conductora afirma que no se ha sentido presionada por el directorio para informar o no sobre algún tema en la TV

Tras los comentarios de Beto Ortiz acerca de una supuesta mordaza impuesta por el gerente general de Canal 2, Javier Urrutia, para que los periodistas de la televisora no toquen algunos temas, Mónica Delta dijo que ningún ejecutivo del canal ha interferido en su trabajo informativo. Si esta situación cambiara, ella renunciaría. “Si yo sintiera alguna presión acerca de qué cosa voy a decir y qué no, simplemente, presento mi carta de renuncia y me voy”, comenta Delta.

La ahora conductora del noticiero nocturno “90 segundos” explicó, además, que en las reuniones —a las que Ortiz hace referencia— los periodistas informan sobre los temas que van a trabajar en la semana, mas no se censura ningún tipo de información.

“He asistido varias veces a ese comité que es un intercambio de información. Al final, los periodistas son los que deciden, ahí Urrutia ha sido un observador más… Señalar que en estas reuniones se ordena a la gente decir las cosas, me parece que se habla con el hígado porque no creo que sea así. Por lo menos conmigo no es así”, añade la periodista.

Como se recuerda, Ortiz señaló al programa radial “Entrometidas” que los periodistas de Canal 2 se ciñen a las indicaciones del gerente general de la televisora. “Nunca he visto una circunstancia tan humillante para los periodistas que uno supone con una opinión propia, sentados en una larga mesa, el “chileno” [Urrutia] les pasa la lección: Alumno Mariátegui, qué cosa va a hacer usted. Esto sí, esto no”.

En otro momento, Delta dijo que se siente apenada por el despido de Ortiz de Canal 2. “Me apena mucho la salida de Beto. Se lo he dicho en un correo. Si él tiene un problema con Urrutia, es un tema aparte”.

CANAL EN SILENCIO
Por su parte, el gerente general de Canal 2 prefirió no responder a las críticas de Ortiz. “El canal no se pronunciará al respecto. No considera necesario responder a esas cosas. Creo que ese tema ni siquiera merece ser tocado. Nuestro canal es grande y bien constituido. No nos vamos a detener a hacer caso a cualquiera que hable mal”, dijo Micky Bolaños, jefa de Relaciones Públicas de Canal 2, al portal Peru.com.
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EL COMERCIO DICIEMBRE 6, 2009

Mónica Delta: "Delgado Parker y Guerrero son los malos de la película"

11:00 | En su libro “Minutos antes de las 8”, la periodista reveló que perdió la virginidad a los 26 años. Lamentó que Schütz hijo pague por los delitos de su padre

Por: Enrique Planas

Escribe su libro por necesidad. La urgencia de mirarse al espejo y confrontarse con su reflejo. Mónica Delta se hace preguntas, ensaya reflexiones y desliza autocríticas en “Minutos antes de las ocho”, libro que —confiesa— le sirvió como terapia para analizar su complejo papel como rostro de “Panorama”, durante la administración del hoy prófugo Ernesto Schütz. “Quería ir hacia el origen de muchas cosas que, para mí, eran inexplicables. He trabajado toda mi vida hablando y quería poner mis pensamientos en blanco y negro”, dice.

El encuentro con la periodista se lleva a cabo en una mesa retirada del café Haití, en Miraflores. Ella ya no luce los peinados laqueados que llevaba cuando conducía “Panorama” y con los que mi memoria la había congelado. Ella no es ese personaje, me repetirá varias veces, relajada pero con firmeza, a lo largo de la conversación. Ya no más. Se terminó.

Su libro, que hoy presenta también minutos antes de las ocho en la Feria del Libro Ricardo Palma en el Vértice del Museo de la Nación, es la memoria de alguien que, tras tomar el camino del autoexilio y residir seis años en Estados Unidos, intentó comenzar de cero, lo que —como ella misma señala— no quiere decir reciclarse. “Soy la misma persona, solo que más consciente, que ha aprendido de sus errores”, señala.

¿Un libro como “Minutos antes de la ocho” te sirvió de terapia?
No sabes cuánto me ha ayudado volcar todo lo que sentía y creía. No intento probar nada, la gente creerá lo que quiera. Pero para mí fue una catarsis terapéutica.

Hay un tema recurrente en tu libro: la relación del periodista y el poder. Un poder simbolizado en tu gigantografía colgada en la fachada de Panamericana. ¿Cuánto se creen los periodistas la ilusión de tener poder?
La televisión te crea una imagen de ti misma. Y en un momento puedes creértela. Igualmente, el poder es una ilusión. Al darte cuenta de que no eres capaz de ejercerlo, te dices: “¿Qué soy yo? ¿Qué he creado de mí misma?”. Después de una pelea entre el personaje y la persona, al final volví a reencontrar a la persona.

Me sorprendió que confesaras, sin pudor, que dejaste de ser virgen a los 26 años…
Lo fui. Es impúdico pero real, hasta autocrítico (ríe).

¿No es también una forma de presentarte ante el lector como alguien que pecó por excesiva inocencia?
Desde la visión de otros, podría ser, pero esa no es mi intención. Yo he querido ser sincera.

Frente a los personajes de la televisión uno mantiene cierta posición de alerta. Uno deja de creerles…
Es verdad. Y lo entiendo. Yo me he defendido creando una imagen de inalcanzable y, en realidad, soy solo una persona común. Pero una construye, queriendo o sin querer, una imagen determinada. Y esa es la imagen que quiero derrumbar. Es una imagen que no coincide conmigo, y que me ha generado muchos problemas.

Hay dos personajes de tu libro, Genaro Delgado Parker y Alejandro Guerrero, presentados casi como el capo de la mafia y su ayayero. ¿No es una mirada que tiende a la caricatura?
Por cierto. Obviamente, lo que cuento es mi percepción, subjetiva, de lo que yo sentí respecto a estas personas. Por uno de los socios del canal donde yo me inicié y por una persona que era amiga mía. Probablemente tengan un lado bueno que no conozco. Son los malos de la película.

Los “malos” tienen la capacidad de concentrar el poder. ¿El resto no tiene ninguna posibilidad de enfrentarlos? ¿Por qué, como dices en tu libro, nunca ejerciste poder en tu medio?
Hubiera querido, pero no tuve la habilidad. Envidio a los que pueden ejercerlo. Hay gente que nace para ejercer el poder y otros que no. Y yo estoy entre los que no. No porque no me dejaran, sino porque no supe hacerlo.

¿Crees que Genaro tiene una deuda impaga con la justicia?
La verdad, me importa muy poco. Él ha dicho que la justicia no lo va a alcanzar porque está muy viejo. Lo que creo es que alguien que fundó algo muy grande también lo mató. No tengo ningún interés revanchista. Me da pena, pero no me interesa lo que pase con él.

En tu libro describes cómo Delgado Parker mandó a sus agentes de seguridad a romperle la nariz a Guerrero por haberlo contradicho…
No soy la primera en decirlo, pero fui testigo de excepción junto con mi ex esposo [Roberto Reátegui]. Éramos sus amigos. Habíamos entrado prácticamente juntos. Yo cuento lo que vi, me pareció impresionante. Yo no habría aceptado una cosa tan brutal…

¿Después de las traiciones que relatas en el libro, sientes odio por Guerrero?
Simplemente, no existe para mí. Fue un personaje que pudo haber hecho cosas interesantes, pero su sed de poder terminó sacándolo de mi vida. No me interesa lo que haga y cómo termine.

El otro “tipo malo”, el que huyó y no lo pescaron al final de la película, es Ernesto Schütz…
Lo dije cuando me entrevistó Jaime Bayly, a los tres días de haber salido el maldito video: él tendrá que responder a la justicia. Lo que no me parece es que un hijo [Ernesto Schütz Freundt] pague por los delitos del padre. A la familia se la condenó de manera brutal por lo que había hecho el padre. El padre responderá, si no es en esta vida, en la otra.

¿No deseas despertarte un día y encontrar la noticia de su extradición?
La verdad es que no pienso en eso. Si sucede, la justicia tiene que ejercerse, como en el caso de Genaro. No me importa lo que le pase. No me acuesto ni me levanto pensando en ellos.

¿La televisión es el medio más difícil para que un periodista diga lo que piensa?
Mi experiencia actual es completamente distinta a la de “Panorama”. Todo lo que vimos en la barbarie fujimorista y montesinista resultó una gran oportunidad para que los periodistas se sacudieran del temor ante presiones determinadas en los medios de comunicación. Creo que hemos aprendido a lidiar mejor con eso. Por lo que a mi concierne, estoy muy tranquila, disfruto mucho con mi trabajo [en el programa “A primera hora”, vía Frecuencia Latina], lo que antes no pasaba.

Cuando hablas del tema Alan García, pides al lector “perdón por defraudarlos”, antes de afirmar que entre ambos solo hubo amistad.
Sí. ¡Si quieren morbo, que vayan a buscarlo al Kamasutra! (ríe).

¿Una moraleja del libro es que un periodista no debe ser amigo de un presidente?
Si algo he aprendido, es que hay que estar lo suficientemente lejos del poder para mirarlo mejor. Eso lo tengo clarísimo y es una lección absolutamente aprendida. Reconozco que fue un error. He sido confidente de García en muchas cosas que no voy a contar por razones obvias. Simplemente, ya tienen color sepia, están selladas hace veinte años. Un periodista debe estar cerca del poder solo para tener la información que necesita y propalarla, pero no para involucrarse amicalmente con nadie vinculado al poder.

¿Cuál es el tratamiento al que hay que someterse para curar la adicción al poder?
Es verdad, el poder es seductor. Nadie lo niega. A todos les gusta sentirse por encima del resto. Pero el poder es muy peligroso. Y yo, por lo menos, he sentido que por estar cerca del poder me he quemado… y no me gusta quemarme.

Dices en el libro que García es un hombre que no necesita un consejo, sino un auditorio. ¿De eso te diste cuenta recién ahora, no hace veinte años, cuando eras su amiga?
Quizás estaba neutralizada por la amistad. Sabía cómo enfervorizaba a las multitudes. Pero recuerda que en esa época mucha gente se sentía atraída por esos discursos, no solo yo. Hasta que vino la hecatombe económica que dio a luz a Fujimori. En ese momento no tenía una conciencia tan clara como la tengo ahora respecto al perfil de García. Creo que también me ha servido distanciarme de todo para ver las cosas en su real dimensión.

Lo terrible es que todas las habladurías por tu amistad con García llegaron a resentir tu propio matrimonio.
Las relaciones no se dañan por terceros. Las relaciones pueden estar dañadas desde siempre. Pero las habladurías no fueron la razón de la fractura de mi matrimonio. Fue, simplemente, un fracaso. Y lo que nos hemos encomendado, tanto él como yo, es no fracasar como padres. En eso creo que hemos salido bien librados.

En tu libro confiesas varios arrepentimientos, a propósito de tu presencia en “Panorama” durante el gobierno de Fujimori. Especialmente, ser concesiva y no haber sido lo suficientemente incisiva…
No me cuesta ofrecer disculpas por algo que siento si estoy convencida de que hice las cosas mal. Pero he hecho también cosas buenas, y a mí se me ha juzgado casi en la hoguera, de una forma lapidaria, sin escuchar mi versión. Eso me parece injusto. No tengo vergüenza en señalar mis equivocaciones. Pero a mí me han tildado de montesinista, de fujimorista, y eso sí que no lo acepto.
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PERU 21 DICIEMBRE 6, 2009

Volver...una nota de Beto Ortiz

Pocas periodistas peruanas han sido tan admiradas –y tan insultadas– como Mónica Delta. De ella se ha dicho absolutamente de todo. Al igual que a Carlos Espá (y que al que habla), Alejandro Toledo la vetó y, al hacerlo, también la botó del país. Seis años más tarde, Mónica vuelve a la carga con “Minutos antes de las ocho” una autobiografía honesta, feroz y dolorida en la que habla por primera vez de Alan, de Schutz, de Genaro, de Fujimori, de Mávila y de todos los temas de los que siempre hemos chismeado. Los temas de los que nunca quiso hablar... hasta ahora.
Autor: Beto Ortiz

Sentados en la terraza de La Bombonniere, Mónica Delta y yo tomamos lonchecito y nos reímos cual si fuéramos un par de viejos amigos. O un par de viejas amigas, más bien. De amigas viejas pero muy pericas, listas para ir al teatro o para jugarse una partidita de bridge. O quizás hasta un buen par de viejas glorias. Pero no somos ni lo uno ni lo otro, nunca trabajamos juntos, jamás la he entrevistado, jamás me ha entrevistado, es la primera vez en nuestras vidas que nos sentamos cara a cara y sin temores. La primera, no. Miento. Es la segunda. La primera fue diez años atrás, a pocos metros de este distinguido café que los periodistas convirtiéramos en Base Tokio –nuestro cuartel general– durante aquella tediosa crisis de los rehenes del M.R.T.A.

Allí, en la sanisidrina calle Baltazar La Torre, la misma en la que –según cuenta– transcurrieron los días más plenos de su niñez, Mónica tenía una bonita casa de amplios salones en la que –con gé lida cortesía– nos recibió al productor Alberto Rojas y a mí, una noche de 1999, con el noble fin de que le detalláramos los planes y las planillas de El Insomne, un show nocturno con el que pretendíamos enamorar a Panamericana, otro de esos proyectos imposibles que caracterizan a este enternecedor Proyectilandia que es la tele. Pese a que los cuatro hombres de prensa allí presentes –Alberto, su entonces esposo Roberto Reátegui, ella y yo– éramos todos veteranos de guerra de Panorama, la reunión resultó, por decir lo menos, poco auspiciosa y salí de allí con la certeza de que no sería en Canal 5 donde haría realidad mi sueño del programa propio. La desconcertante parquedad de Mónica, sin embargo, no me sorprendió demasiado pues, aunque sin saludarla ni atreverme siquiera a mirarla directamente, muchas veces me la había topado en los pasillos del vetusto edificio de Alejandro Tirado donde el altivo paso de su venerable figura desencadenaba siempre cierta espontánea idolatría pero también verdaderos remolinos de chismes y cuchicheos.

En lo personal, nunca me cayó ni mal ni bien –y no sé si eso sea malo o bueno– pero, hablando en oro, tengo que decir que lo que sí me irritaba de ella era su tremebunda solemnidad. Siempre me pareció demasiado importante, demasiado pomposa, demasiado almidonada. Tanta profundidad me daba soroche, tanta ponderación y credibilidad ponía la carne de gallina. No sé a ustedes pero a mí me daba siempre la impresión de que Mónica Delta se había tragado una espada.

Es por eso que cuesta creer que ahora estemos aquí, de lo más felices y contentos tomándonos un cortadito en esta tarde soleada de marzo, relajados y coolísimos con nuestros lentes oscuros de TV stars de Jesús María, haciéndonos los que no nos damos mucha cuenta de que el restaurante entero nos chequea de reojo, con la ceja levantada, con sospecha mientras se asombra de oírnos rajar con malas lisuras, de vernos allí arrellanados en jeans y zapatillas, de lo más líderes de opinión, de lo más figuras del canal, de lo más fijos en la encuesta del poder de Apoyo, coincidiendo objetivamente en afirmar que el cholo fue un cabrón rechucha, su mujer, una pendeja y su gobierno, una puta mierda.

Ejem. La razón de nuestro encuentro es el debut de su flamante noticiero matutino. Le pregunto si es cierto que su compañero en la conducción será quien todos nos tememos que será y ella sonríe a guisa de respuesta diplomática. Con total sinceridad le digo que, considerando los miles de horas de vuelo que ella tiene, a estas alturas tendría que conducir ella solita, cosa que, estoy seguro, ocurrirá, tarde o temprano. La velada culmina con ella insistiendo, como toda una american woman, en pagar su parte de la cuenta y aceptando la invitación a mi programa para aquella entrevista en la que terminaría confesando que hubiera preferido una heredera mejor aspectada que Jessica Tapia y prometiendo que jamás se sentará al lado de un comunista radical ni mucho menos al lado de un facho. (Está claro para todos que no es fashion).

Casi nueve meses después de aquel café nos volvemos a encontrar la tarde del último jueves, entre reflectores y cables, en la barra del setentero Real Club adonde he llegado con una hora de retraso pues no quería incurrir en la ordinariez de entrevistarla sin antes haber terminado de leer su libro. La encuentro atareada, respondiendo, con una copa de Merlot en la mano, las insistentes llamadas de su hija Paloma y de Jerry, su esposo gringo. Prefiero no interrumpirla y me quedo a un costado y mientras la maquilladora me somete al reglamentario tarrajeo me complace comprobar cuántas cosas tengo en común con esta colega a la que llamábamos la dama de hierro, la Bárbara Walters, la Margaret Thatcher de Pantel, con esta mujer a la que tantas veces en el pasado acribillé a priori como un jíbaro loco con los emponzoñados dardos de su cerbatana genocida.

Si ella y yo compitiéramos por ver a quién han insultado más, probablemente terminaríamos tablas. Un empate técnico sería, sin duda, el score. Pero no es eso lo único que hoy, antes que repelernos, nos aproxima: los dos sabemos bien lo que es sentarse durante horas a contemplar conmovidos la serena belleza de nuestras madres ancianas, inmóviles, enmudecidas. Los dos sabemos lo que es extrañarlas hasta el colmo de la desolación, temer que se vayan a morir cuando estamos lejos y no poder volver jamás a tomarlas de las manos. Los dos sabemos lo que es subirse a un avión llevando la vida a cuestas pero solos, con la soledad prendida del cuello horriblemente con su negro hocico de rottweiller, con el corazón reseco y amargo, con la maleta de mano tan pesada de rencor, sin saber a ciencia cierta adónde iremos a parar, ni a hacer qué ni por cuánto tiempo y sobre todo, sin saber si algún día podremos regresar y volver a ser lo que antes fuimos.

Sin saber si algún día dejaremos infinitamente de caer. Cuando era niña y mi padre murió, me dijeron que se había ido de viaje en un avión. Morir debe parecerse a esto: abordar una nave sin pasaje de retorno. No brilles. No jodas. No chilles. No opines, sobre todo, por favor ni cagando opines. No existas. Te has pasado la vida recordándole a la gente que estás allí pero ahora necesitas hacer lo contrario, que te olviden. Olvidar y que te olviden. Saltar hacia dentro. Zambullirte en la inmensidad fantástica de tu vacío. Encerrarte con candado en tu interior. Sobrevivirás. eres una reporterita de batalla, no lo olvides. Una reportera peruana del Perú, perdonen la tristeza.

Hace unas semanas era la figura principal del canal televisivo más importante del Perú: Panamericana Televisión. Su señal se transmitió por primera vez en 1959. El 16 de marzo de ese año también nací yo. Las personas me reconocían en la calle, me saludaban, me pedían autógrafos. Encaleta en lo más profundo de la mochila, tu reloj. Mientras esperes –y ahora lo que te toca es esperar– el tiempo será una boa constrictor. Una anaconda rechoncha que se arrastra por el ducto del aire acondicionado y que se atraca, de tanto en tanto. Que se asfixia y que enloquece y que se atora y que no avanza. Ni le hagas caso. No le temas. Olvídate del tiempo.

Sin embargo hoy, a esta hora, me llamo simplemente Mónica Cecilia Teresa Delta Parodi: ama de casa sin trabajo que huye de su país en clase económica. Solo al recordar lo que dejé atrás, esperando que las azafatas no me miren, ni ninguna de esas personas que me vieron alguna vez por la pantalla –presentando un reportaje o entrevistando incisivamente a un diputado, senador, político o presidente–, me recuesto cómodamente de lado para ponerme a llorar. Ya no llores, Mónica Delta. Agradece que estás otra vez en casa. Doña Teresa nunca se cansó de repetírtelo. Siempre se puede volver.
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PERU 21 DICIEMBRE 5, 2009

“Le tuve mucho afecto a Alan García”

Mónica Delta fue una de las principales –y controvertidas– periodistas de los 90. Conductora de Panorama, fue vinculada con algunos poderosos. Para contar su verdad ha escrito Minutos antes de las ocho, que presenta mañana en la Feria del Libro.
Autor: Gonzalo Pajares Cruzado

Soy una persona muy respetuosa de la discrepancia. Lo único que no me gusta es la mala leche, pero la discrepancia me parece fenomenal”. “Entonces, discreparemos”. Así comienza nuestro diálogo con Mónica Delta, discutida periodista que, después de algunos años fuera, ha vuelto al Perú y a la televisión. De yapa, como catarsis, ha escrito un libro autobiográfico: Minutos antes de las ocho (Mesa Redonda). Aquí nuestra discrepante conversación.

¿Cómo marcó la muerte de su padre su vida futura?
Marcó mi estado emocional. Por eso, siempre he tenido la necesidad de sentirme protegida.

¿Cómo fue la relación con su madre?
Muy formal, muy respetuosa, poco dialogante, pero entrañable. En el fondo, lo que decía mi madre yo lo seguía rigurosamente, aunque me sentía rebelde. Me revelaba solo en teoría.

¿Qué tan obediente es?
Mucho más de lo que hubiera querido ser. Sin embargo, mi obediencia tiene que ver con afectos, con respetos, no con imposiciones.

¿Cuánto afecto tenía por Delgado Parker y por Schütz padre?
Yo tenía mucho respeto por el tema institucional de Panamericana. En algún momento creí ser la depositaria de su imagen. Pero no tenía la necesidad de obedecer a nadie. Soy una persona que, dentro de las paredes de una oficina, podía responder de una manera directa y brutal, pero tampoco he sido exagerada en mis manifestaciones televisivas. A mí nadie me ha dicho nunca qué hacer.

Quizás no era necesario porque tal vez era la niña obediente, la niña buena, que sabía qué hacer y qué no hacer.
Bueno, quizás sí era la niña buena (ríe). Mi nombre ha generado discusiones casi legendarias sobre cálculos, manejos, estrategias. Eso no pasó. La decisión de preguntar o de no preguntar era absolutamente mía.

Entonces, nunca fue rebelde…
Sí, pero dentro de mis convicciones.

¿Cómo entiende el periodismo?
Como un ejercicio de análisis que exige leer entre líneas. Me hubiera encantado ser una periodista de investigación. Yo trabajé para un programa donde era la presentadora y entrevistadora, pero donde otras personas hacían las investigaciones.

¿Se ha sentido la tonta útil?
Bueno, en algún momento, sí, pero sin intención de serlo.

¿Cuándo se dio cuenta?
Obviamente, tiempo después de los hechos, cuando pude ver todas las cosas en contexto. Ahora es muy fácil juzgar después de lo sucedido.

¿Ha sido juzgada injustamente?
Por supuesto. Lo que pretendo con este libro es mostrarme tal cual. Mis seis años en EE.UU. fueron importantes porque, por primera vez, tuve la pausa necesaria para evaluar las cosas sin presiones, tranquila, libre, como me hubiese gustado ser siempre.

¿No sintió alguna vez que no les decía toda la verdad a sus televidentes?
Si no hay intencionalidad y se cree que se está haciendo lo correcto, uno no está engañando a nadie. No hubo premeditación, voluntad.

Usted no es una antisistema, pero el sistema contra el que no se reveló fue la dictadura de Fujimori.
Nuestro error –porque nosotros éramos un equipo– fue creer vanamente que uno podía luchar desde nuestro espacio y no darnos cuenta de que era una dictadura, y que era imposible luchar contra ella siendo respetuosos del 'sistema’. Pero eso se ve después.

¿Qué tan importante es Alan García en su vida?
Me marcó políticamente.

¿Y en términos emocionales?
Llegamos a tener mucha relación amistosa. Quizá, como a mucha gente, la inteligencia de García me impresionó, creía que estaba en lo cierto.

¿Lo quiere?
Le tengo aprecio.

¿Lo quiso?
Le tuve mucho afecto, mucho aprecio y mucho respeto. Fui su confidente. Sin embargo, creo que ya es hora de ponerle punto final a este tema (ríe).

¿Qué tan importante fue Ernesto Schütz en su vida?
Creí que era un empresario capaz de sacar a Panamericana del abismo. Sin embargo, me defraudó muchísimo.

Mónica, ¿ha sido fiel?
Soy fiel a mi misma. Me quiero lo suficiente como para no hacerme daño.

¿Ha sido fiel a sus parejas?
Repito, he sido fiel a mí misma. Estas personas supieron en su momento la situación en la que estaba.

Dicen que García se ufanaba de estar con usted...
Eso dicen, ¿no? Yo también lo he escuchado. Sin embargo, ese es su problema. Quien se ufana de algo es porque carece de ello. Yo se lo reclamé y me dijo que eran habladurías.

Estuvo muy cerca de Schütz…
Estuve muy cerca de su familia. Me tuvo mucha confianza, y nuestra relación fue sin tabúes en los temas de Panamericana.

¿Hubo algún vínculo afectivo?
Hubo el respeto que se tiene a una persona hasta el momento en que te traiciona.

¿Está más contenta ahora?
Estoy más contenta conmigo misma. Me importa un comino lo que la gente pueda sentir o pensar.
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EL COMERCIO DICIEMBRE 4, 2009

Mónica Delta confesó que Alan le regaló geranios

13:52 | Periodista reveló en su libro “Minutos antes de las ocho” que el Mandatario de la Nación la sorprendió con detalles. “Era joven, alto atlético y atractivo”, dijo

En su libro “Minutos antes de las ocho”, la periodista Mónica Delta además de revelar llorando detalles tristes de su vida, confesó que el Presidente de la República, Alan García Pérez, le obsequió un ramo de geranios en muestra del gran cariño que sentía por ella.

“Alan García podía haber reunido toda la malcriadez del planeta, pero nadie podía quitarle sus méritos: era joven, alto, atlético y atractivo. Demostraba en cada intervención que se trataba de una persona preparada e inteligente”, escribió Mónica.

“García caminó hasta mi ventana con las manos escondidas en la espalda, yo estaba petrificada, pensé que me ahorcaría, no quería bajar la luna, hasta que sacó de las manos un hermoso ramo de geranios”, continúa el texto.

Mónica Delta se confesó con Beto Ortiz en “Enemigos Íntimos”. Dijo que le causó sorpresa recibir de manos del Mandatario de la Nación un ramo de flores, el que recibió con agrado y gratitud.

CALIFICA DE MATÓN Y SICARIO A ALEJANDRO GUERRERO
Sobre Alejandro Guerrero, Mónica aseguró que fueron grandes amigos hasta que el popular “Barbón” la traicionó. “Se comportó conmigo como un sicario, me acuchilló por la espalda. En un momento me consideré su amiga, le abrí la puerta de mi casa y me traicionó. Hizo una campaña feroz en mi contra. Nunca hubiese trabajado para el matón Alejandro Guerrero ni el mafioso Genaro Delgado Parker”.

HABLÓ DEL AMPAY A SU EX ESPOSO
En cuanto al ampay que emitió Magaly Teve sobre su ex esposo Roberto Reátegui y Mávila Huertas, la periodista de “A primera hora”, agradeció a la “Bocona” por haberla llamado antes de pasar las imagenes, pues le dio tiempo para hablar con sus hijos y evitar que el escándalo les afecte.

LLORÓ POR SU MADRE QUE ESTÁ ENFERMA
Finalmente, la “Pecosa” no pudo contener el llanto al referirse a su madre, quien tras sufrir un derrame cerebral perdió el movimiento del cuerpo. “Ella está atrapada en su propio cuerpo. No habla, pero su mente está intacta. Nos comunicamos a través de un abecedario”.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 25, 2009

Mónica: chismes sobre Alan afectaron mi matrimonio

18:49 | La periodista cuenta esta y otras cosas en su libro “Minutos antes de las ocho”

Sin duda “Minutos antes de las ocho”, libro de Mónica Delta dará que hablar. La periodista no solo contó en su publicación detalles de su trabajo en la televisión también hizo revelaciones íntimas sobre su vida.

La periodista, que calificó de “fantasía pura” los rumores que la adjudicaban un romance con el presidente Alan García, confesó que todos estos chismes terminaron por dañar su ya malogrado matrimonio con Roberto Reátegui, actual pareja de Mávila Huertas.

“El día que me enteré de todo lo que se hablaba de Alan García
Pérez y de mí, me estremecí por completo. Me contaron fantasías tan
concretas, como maravillas acrobáticas irrepetibles que me habría
encantado ser capaz de llevarlas a la práctica, pero no necesariamente
con el presidente. Eso afectó profundamente mi vida con Roberto (Reátegui), o por lo menos terminó por dañarla”, escribió Mónica.

Asimismo, la figura de Frecuencia Latina destacó la gentileza que para con ella tuvo Magaly Medina al hablarle de las imágenes románticas que emitiría en “Magaly TeVe” sobre su aún esposo Roberto Reátegui (aclara que ya estaban separados) y Mávila Huertas.

Como se conoce Mávila y Roberto contraerán nupcias el próximo 26 de diciembre.

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