sábado, 10 de diciembre de 2011

"BURRIERS" INGIEREN DROGA LIQUIDA EN BOLSITAS PARA BURLAR CONTROLES


EL COMERCIO DICIEMBRE 12, 2011

‘Burriers’ ingieren droga líquida en bolsitas para burlar controles

Hace una semana, un venezolano murió luego de reventarle una cápsula alojada en su estómago. Esta es la nueva modalidad de tráfico de cocaína

LUIS GARCÍA PANTA

Mientras el ciudadano venezolano, que aún no ha sido identificado, tragaba los preservativos con cocaína líquida ayudado por ingentes cantidades de agua, su paisano Omar Gutiérrez, a su lado, controlaba cualquier reacción negativa en el proceso. Tras dos horas de ingesta, uno de los 18 envases alojados en el estómago reventó. El hombre convulsionó y perdió el conocimiento.

Gutiérrez y otros tres venezolanos que se encontraban presentes se alarmaron y, en vez de llevarlo a un hospital, lo abandonaron. Eran las 4 p.m. del sábado 3 de diciembre, y el hotel Inti Tumi, de Lince, se convirtió en involuntario escenario de la muerte de un ‘burrier’ extranjero debido a una infección generalizada.

La víctima había llegado al Perú el 29 de noviembre. Se identificó como entrenador de judo de una delegación venezolana. La muerte lo sorprendió en el quinto piso del hotel ubicado en Bernardo Alcedo 321, en Lince.

El cadáver fue hallado por policías de la División de Homicidios con 8 kg de clorhidrato de cocaína líquida y 150 preservativos con droga líquida. Inicialmente se lo identificó como Omar Gutiérrez, nombre que aparecía en el registro del hotel, pero luego se detectó que Gutiérrez había salido del país por el aeropuerto.

Pesquisas policiales señalan que el hotel había sido elegido base de operaciones por una organización internacional de narcotraficantes para preparar a cinco ‘burriers’, que se hacían pasar por judokas venezolanos. Iban a transportar droga a Estados Unidos, vía Colombia.

Según la Dirección Antidrogas de la PNP (Dirandro), esta modalidad de ingerir droga líquida en preservativos o bolsitas de plástico es usada cada vez con mayor frecuencia. De los 259 ‘burriers’ detenidos este año en el aeropuerto Jorge Chávez, 79 utilizaron esta modalidad.

“Este método ha sido introducido en nuestro país por las mafias colombianas y mexicanas”, señala el fiscal antidrogas del Callao, Juan Mendoza Abarca. Agrega que estos correos humanos suelen ingerir entre 40 a 80 bolsitas –un kilo aproximadamente– lo cual es sumamente peligroso para sus vidas.

“La droga líquida en el estómago de los ‘burriers’ es más difícil de ser detectada, pues las máquinas de rayos X no logran descubrirla”, expresa el fiscal.

Por eso los agentes antidrogas y de Aduanas suelen recurrir al perfil psicológico y a la experiencia.
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EL COMERCIO OCTUBRE 30, 2011

Son 165 ‘burriers’ extranjeros los capturados en lo que va del año

Cifra representa el 71,12% de detenidos y la mayoría son de origen español. Hasta ahora se intervino a 232. El 27,15% cargaba la droga en el estómago

(Archivo El Comercio)
CARMEN GALLEGOS
El Comercio

Todo comenzó con sudoración y cólicos intensos. Luego, el dolor se volvió tan fuerte que no podía ni hablar. Tras dejar el aeropuerto cusqueño Velasco Astete, el miércoles 19 de octubre, el italiano Roberto Palazzoni, de 43 años, sufrió un desmayo y fue llevado al Hospital Regional del Cusco.

Murió dos días después de un paro cardiorrespiratorio, sin familiares ni amigos a su lado. Enrico Cordi , de 35 años, su acompañante, sí llegó a tomar el vuelo a Lima. Solo con la autopsia, se supo la causa de la sorpresiva muerte de Palazzoni: una de las 103 cápsulas con clorhidrato de cocaína que llevaba en su estómago había reventado. Además, cargaba otras 2 cápsulas grandes de cocaína en el recto. En total, transportaba 426,5 gramos.

Palazzoni es solo uno de los cientos de ciudadanos extranjeros que llegan al país con el objetivo de trasladar droga y ganar entre US$5.000 y US$8.000 al arribar al destino indicado.

Según la Dirección Antidrogas de la PNP (Dirandro), en lo que va del 2011, han sido detenidos 232 ‘burriers’ en el aeropuerto internacional Jorge Chávez.

De esa cifra, el 71,12% (165) son extranjeros –españoles (42), mexicanos (15) e ingleses (9), entre otros–, mientras que el 28,88% restante son peruanos (67).

El 27,15% –63 individuos– estaba ‘encapsulado’: cargaban cápsulas de clorhidrato de cocaína en su estómago.

Para Rolando Salazar, coordinador del Programa de Seguridad Ciudadana de Cedro, las mismas bandas de narcotraficantes escogen el perfil del ‘burrier’ que busca la policía para que el resto pueda pasar.

“[Son] españoles jóvenes, sin trabajo fijo ni amigos o familia en el Perú. Sacrifican a uno para que pasen 10. Esto se mantiene, pues un promedio de 500 ‘burriers’ al año son detenidos en nuestros aeropuertos. No obstante, ni el más experto podría saber cuánta droga logra salir”, comentó.

Actualmente, el destino principal es España, donde un kilo de clorhidrato de cocaína vale unos 55 mil dólares. Y, justamente, los españoles son los extranjeros más numerosos en las cárceles peruanas: 240.

TRABAJO AL OJO
Para detectar a un ‘burrier’, la policía se vale, simplemente, de la vista. Nerviosismo, sudoración y ojos irritados son algunos indicios. No obstante, en un turno con solo 20 policías para controlar a más de 5 mil pasajeros en vuelos internacionales, la revisión es, prácticamente, al azar.

¿Y qué sucede si se equivocan? La persona separada tiene derecho a presentar una denuncia contra el personal que le hizo pasar el mal rato. Fuentes de la Dirandro señalaron que, este año, hubo dos casos.

Por ello, sin tecnología a la mano, la policía suele valerse del soplo: información de fuentes que colaboran con la policía. “Deberíamos contar con un sistema de información avanzada de pasajeros para estudiar los perfiles y las rutas. Actualmente, las aerolíneas no nos pasan ninguna información”, comentó un agente de la Dirandro.

En el 2010, pese a todo, 326 ‘burriers’ extranjeros se sumaron a una población penal que hoy llega a 1.389 internos de otros países, de los cuales el 90% fue detenido por tráfico de drogas.

Según Wilfredo Pedraza, ex director del INPE, se trata de un grupo muy vulnerable. “Dentro de los penales, son víctimas de los delincuentes que les quitan el aporte económico de sus embajadas. Por ejemplo, la de España les da 50 euros mensuales a sus internos, dinero que termina en manos de otros”, refirió.

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