miércoles, 30 de noviembre de 2011

COMER PESCADO HERVIDO O AL HORNO REDUCE RIESGO DE PADECER ALZHEIMER


EL COMERCIO NOVIEMBRE 30, 2011

Comer pescado hervido o al horno reduce riesgo de padecer Alzheimer

Su consumo contribuye a fortalecer las neuronas de la materia gris del cerebro “haciéndolas más grandes y sanas”

(Archivo El Comercio)
Washington (EFE). Las personas que comen pescado una vez a la semana pueden mejorar su salud cerebral y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas y el mal de Alzheimer, según un estudio presentado hoy en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA) en Chicago (EE.UU.).

“Este es el primer estudio que establece una relación directa entre el consumo de pescado, la estructura cerebral y el riesgo de (padecer) Alzheimer”, indicó el doctor Cyrus Raji, del Centro Médico de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

Según explicó Raji, los resultados de su investigación muestran que las personas que consumieron pescado hervido o al horno al menos una vez a la semana preservaron mejor el volumen de materia gris en áreas del cerebro a las que afecta el Mal de Alzheimer, en un plazo de 10 años.

Según el Instituto Nacional de la Edad, 5,1 millones de personas en Estados Unidos padecen Alzheimer, un proceso neurodegenerativo cuya causa se desconoce y que se caracteriza por el deterioro progresivo de las facultades físicas y mentales.

ESTUDIO
Para realizar el estudio Raji y su equipo seleccionaron 260 individuos que participaron en un estudio sobre salud cardiovascular, en el que en una de las preguntas que respondieron fue sobre la frecuencia con la que consumían pescado.

Del total de pacientes consultados, 163 respondieron que consumían pescado semanalmente y la mayoría lo hacía entre una y cuatro veces por semana.

Los pacientes se sometieron a una resonancia magnética en tres dimensiones para determinar el volumen de materia gris, para comparar las imágenes de los que comían pescado semanalmente con los que no diez años más tarde.

Los expertos subrayan que la materia gris, que es la zona que alberga las células y conexiones que transportan los mensajes, es de crucial importancia para medir la salud del cerebro. Cuando su volumen es alto, es síntoma de que la salud del cerebro se mantiene, mientras que si su volumen decrece indica que las células cerebrales están menguando.

El estudio tuvo en cuenta la edad, el género, la educación, el factor de obesidad, la actividad física, y la presencia o ausencia del gen APOE-e4, que según los investigadores incrementa el riesgo de padecer Alzheimer.

EFECTO POSITIVO
Los resultados mostraron que el consumo de pescado -al horno o hervido- estaba positivamente relacionado con el volumen de materia gris en varias áreas del cerebro, como el hipocampo (situado en el lóbulo temporal y relacionado con la memoria a largo plazo) y la corteza órbito-frontal (en el lóbulo frontal del cerebro vinculada con el procesamiento cognitivo de la toma de decisiones).

El doctor Raji subrayó que consumir pescado, rico en ácidos grasos, contribuye a fortalecer las neuronas de la materia gris del cerebro “haciéndolas más grandes y sanas”.

En este sentido, señaló que la simple decisión de agregar el consumo semanal de pescado a la dieta “aumenta la resistencia del cerebro al Alzheimer y reduce el riesgo de padecer este problema”.
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EL COMERCIO JULIO 24, 2011

Apenas el 20% de pacientes con Alzheimer es tratado

De 250 mil enfermos en el Perú, solo 50 mil se atienden en una institución médica. En una persona con este mal se puede gastar más de 3 mil soles mensuales

Serena. A Irma Arroyo le detectaron le detectaron la enfermedad hace tres años. Actualmente, existen marcadores biológicos en fase de investigación para saber si uno puede tener Alzheimer. (Foto: Musuk Nolte)
GONZALO GALARZA CERF

Dos dígitos bastan para darse una idea de la dimensión de la enfermedad: 34. En ese año estamos, responde Irma Arroyo. Es marzo, agrega. El consultorio es reducido, pero parece sentirse cómoda. Quizá porque afirma estar en Casa Grande, en La Libertad, donde nació, creció, se casó y dio a luz a sus cuatro hijos. Mujer maciza, contesta las interrogantes del neurólogo Danilo Sánchez con una serenidad perturbadora. “Yo coso, bordo, cocino. Estoy bien”, dice con ese rostro de 78 años plagado de surcos. Quien no luce bien es su hija Luz Mery, con ese rostro de 54 años tomado por la angustia: hace mucho que su mamá dejó de hacer todo eso que detalla. En el Alzheimer, las respuestas de los pacientes apuntan a otras realidades. Del pasado, siempre.

Una de esas realidades que nos arrojan los números en el Perú indica que 250 mil personas padecen esta enfermedad neurodegenerativa, cuyo origen es desconocido, y cuyo diagnóstico solo es certero al 100% una vez fallecida la persona y estudiado su cerebro. Ese número, como todos en el Alzheimer, indica otras situaciones. De ese total, según el neurólogo Sánchez, del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas, solo 50 mil reciben atención médica institucionalizada: un 20%. “Los que reciben atención especializada son mucho menos. Aquí al año tenemos 1.500 pacientes con Alzheimer”, indica. Estima que habría 750 mil personas rumbo al deterioro cognitivo leve. Por eso propone, al igual que la Asociación Peruana de Enfermedad de Alzheimer, que se cree un plan nacional contra la demencia.

A Irma Arroyo le diagnosticaron Alzheimer en el 2008. Desvariaba, sintetiza su hija Luz Mery lo que le pasaba a su madre. Desde este año, ella es su cuidadora principal en su casa de San Miguel: “Es como una bebita”. Cinco días a la semana se encarga de que tome sus pastillas, de asearla, de que no se vaya de la casa –“me quiero ir”, repite siempre, al no reconocer dónde está–, de enseñarle fotos y de hurgar en los recuerdos que aún se alojan en ella. “La llevo donde mi hermana dos días, que los tengo libres para hacer también mis cosas”, señala resignada. Ella corre el riesgo de padecer lo que llaman el síndrome del cuidador: ansiedad, depresión, problemas de memoria, síntomas psicosomáticos, alteraciones en el organismo. Es el otro costo de la enfermedad.

Son 250 mil pacientes, pero ese número no agrupa a todos los que conviven con el Alzheimer: están los familiares y cuidadores principales, quienes necesitan terapias de soporte para sobrellevar la situación.

CUIDADO Y PRUEBAS
Irma Arroyo se encuentra en la etapa moderada del Alzheimer. Los medicamentos que toma buscan mantener activas las redes neuronales: desacelerar la muerte de esas células. De una etapa a otra, pueden pasar entre 3 y 5 años. Desde el diagnóstico, se calculan 15 años más de vida. “En la última etapa se suman infecciones diversas: respiratorias, urinarias, de piel. Y por esas cosas fallecen más rápido que una persona con envejecimiento normal”, afirma Sánchez.

La directora del Instituto de la Memoria, Depresión y Enfermedades de Riesgo, Mariella Guerra, transmite esperanza: “Cuando los diagnosticas a tiempo, puedes apelar a su plasticidad neuronal, y de aquí a su reserva cognitiva. En ese nivel puedes lograr proteger a las neuronas que están bien. Las personas que van a desarrollar Alzheimer, diez a quince años antes ya tienen cambios en el cerebro, a pesar de que se conducen normalmente en sus vidas”.

El envejecimiento cerebral empieza a los 40 años. Aquí se han visto pacientes de 47. Por eso esta semana en Francia se presentaron en la Conferencia de la Asociación Internacional para el Alzheimer nuevos métodos que podrían detectarlo a menores costos (un test visual, una prueba de sangre, etc.), como para apelar a la prevención, al cuidado; dado que no existe vacuna ni mucho menos cura.

En el Perú, para descartar el Alzheimer y otras enfermedades de la demencia, uno debe pasar por una consulta neurológica, exámenes de laboratorio, evaluación neuropsicológica y una neuroimagen (tomografía o resonancia magnética, esta última es mejor). En el Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas todo esto puede costar S/.1.500.

Más allá de los montos, hay un costo no medido: el de aceptar que para ese ser querido uno no existe ya como tal; uno es otro. Dicen los familiares de pacientes con Alzheimer: “Solo el conocimiento de la enfermedad ayuda a aceptarla”. Esto puede tomar años. Luz Mery lleva tres junto a su madre Irma, tratando de comprenderla, aunque ella la llame Angelina, la tía que la cuidó tras fallecer sus padres cuando era niña, la tía que la maltrató. “Es muy triste ser huérfana”, se le humedecen los ojos y, por unos segundos, su pena es tan profunda (y misteriosa y dura) como la misma enfermedad.
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EL COMERCIO JUNIO 2, 2011

Tratamiento eficaz contra el Alzheimer llegará en cinco años

Científicos hicieron esta predicción en una conferencia internacional. Las células madre son la clave para detener la enfermedad, aseguraron

(Bloomberg)
Panamá (Agencias). El tratamiento eficaz para combatir el mal de Alzheimer que devolvería las facultades mentales a quienes padecen esa enfermedad, llegaría dentro de unos cinco años, dijeron científicos reunidos en una conferencia en Panamá.

“Pienso que estamos casi listos para hacerlo [tener un tratamiento eficaz], creo que en cinco o seis años existirá”, dijo el científico japonés Kiminobu Sugaya, quien participó en el encuentro de especialistas que hablaron sobre nuevos descubrimientos del cerebro.

Los científicos luchan contra el reloj para encontrar un tratamiento contra esta enfermedad neurológica que padecen un tercio de los mayores de 85 años en el mundo, y que hace perder la memoria y el lenguaje de forma progresiva. Hasta el momento no tiene cura.

En el Perú, más de 200 mil personas sufren de este mal.

EL PAPEL DE LAS CÉLULAS MADRE
Existen estudios muy avanzados que demuestran que aumentando el número de células en el cerebro de un paciente se puede detener el Alzheimer, indicó Sugaya, profesor de Neurociencias de la Universidad Central de Florida (EE.UU.).

Para ello se necesitan células madre, tomadas de la etapa prenatal de una persona, que habría que trasplantárselas al paciente en caso de enfermar de Alzheimer.

“Si se aumenta el número de células [en el cerebro del paciente], se puede detener la enfermedad”, explicó Sugaya, quien investiga este mal desde hace 40 años.

El objetivo es que las células madre se conviertan en neuronas sanas que sustituyan a las neuronas enfermas, algo que Sugaya dijo que ya ha ensayado con éxito en ratones.

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