viernes, 22 de julio de 2011

ALVARO VARGAS LLOSA: "RAFAEL REY ES UN PICAPLEITOS"


PERU 21 ENERO 3, 2010

Álvaro Vargas Llosa: "Rafael Rey es un picapleitos"

Politólogo, escritor y colaborador de Perú.21, nuestro entrevistado habla de nuestra economía y de las elecciones cercanas.

Vargas Llosa le da el beneficio de la duda a Alan García. (Rafael Cornejo)
Por Emilio Camacho

Uno siempre espera que un entrevistado suelte una bomba. Pero Álvaro Vargas Llosa se pone a tono con la pirotecnia del Año Nuevo y lanza una serie de petardos al enemigo jurado que tiene en el Gobierno, y también a la opción que representa el fujimorismo en las elecciones de 2011.

El Perú ha cerrado el 2009 con la inflación más baja de los últimos ocho años y ha superado la crisis financiera con cierto éxito. ¿Descorchamos el champán o seguimos cautelosos?
Mejor lo tomamos con cautela. Hay que reconocer que el Perú es uno de los países que mejor ha sorteado la crisis. El problema es que todavía queda pendiente una serie de reformas que, si no se hacen, van a obstaculizar el crecimiento sostenido que quisiéramos y van a reducir nuestra capacidad para resistir otros problemas como la continua crisis en los Estados Unidos.

Con el cambio en el Ministerio de Economía y con las exoneraciones para las empresas que operan en las zonas altoandinas hay temor de que García haya vuelto al estilo populista del 85-90. ¿Comparte esa inquietud?
Yo no creo, en ningún caso, que volvamos al período del 85 al 90. Creo que el presidente García genuinamente ha superado esa tendencia ideológica e intelectual. Claramente está hoy en una orientación más responsable. El riesgo es que en un año preelectoral haya una tendencia a gastar más dinero del que se tiene. Primero, porque la situación fiscal no es lo boyante que era. Y, segundo, porque el presidente puede tener la tentación de lograr resultados en las elecciones regionales y parlamentarias, poniendo a buena cantidad de representantes de su partido en puestos claves. Eso puede crear un peligroso nivel de gasto desde el punto de vista fiscal. En realidad, ese riesgo existiría con cualquier presidente. Pienso, por ello, que la permanencia del ministro Carranza hubiera sido una buena cosa. Era una garantía.

Puntualmente, ¿el presidente le da confianza? ¿Piensa que en este año electoral no caerá en el dispendio?
Me da mucha más confianza de la que me daba antes. Su manejo de la hacienda pública, por lo menos el de sus ministros, ha sido bueno. Se merece el beneficio de la duda. De todas formas, el riesgo está allí, porque él es un líder político antes que un técnico.

Usted le da el beneficio de la duda a García, y su padre ha asumido una importante tarea como coordinador de la construcción del Museo de la Memoria, responsabilidad que le encargó el presidente. ¿Hay una reconciliación entre la familia Vargas Llosa y Alan García o solo se trata de un momentáneo cese de hostilidades?
(Risas) En lo personal solo he tenido tres encuentros con el presidente. El primero se dio en Francia, cuando acompañé a Alejandro Toledo a una reunión con el presidente Chirac. Luego, durante la campaña del voto blanco y viciado lo volví a ver. Y ahora, en este período, me reuní con él por unos documentales que hice para National Geographic. En lo personal, tengo una buena relación con él, pero eso no impide que pueda criticarle. Y en el caso de mi padre, él lleva décadas defendiendo una orientación liberal para el Perú, lo hizo en su campaña electoral y lo ha hecho después. En realidad, desde la segunda mitad de la década de los setenta.

Aunque eso no estaba tan claro cuando su padre apoyó al Velascato.
Bueno, él pidió la reforma agraria antes que Velasco. Aunque se desilusionó muy rápido porque Velasco la hizo, pero la convirtió en una reforma burocratizante. En su relación con García, mi padre ha mantenido su posición a favor de una salida liberal, mientras que el presidente ha evolucionado. Frente a eso hay dos opciones: No reconocerlo, y seguir haciéndole la guerra, lo que sería muy infantil. Y la otra opción es la inteligente: abrirle la puerta al presidente y darle la bienvenida. Si el presidente García, en un asunto tan específico como el Museo de la Memoria, ha tenido el valor de enfrentarse a buena parte de su Gobierno y de la opinión pública, yo creo que eso hay que reconocerlo.

Jaime Bayly ha ironizado sobre la cercanía entre tu padre y el presidente. Ha dicho que el encargado del Museo de la Memoria ya no recuerda que fue enconado rival de García al inicio de los 90. ¿Qué responde?
Preguntas sobre farándula se las contesto en cualquier otro momento, pero no en esta entrevista.

¿Por qué llama crítica farandulera a los comentarios de Bayly? Fueron amigos. No sabíamos que la cosa hubiera decaído tanto.
(Risas) No le voy a dar ese titular.

Han encontrado un consenso con el presidente García, pero usted mantiene públicas discrepancias con el ministro de Defensa. En una columna publicada en el diario La Tercera de Chile lo llamó “político desprestigiado, con antecedentes fujimoristas, que debe obediencia al Opus Dei”...
Y me ratifico en todo ello. Yo fui muy generoso en esa columna. Después de ello, me enteré de una revelación tremenda. Gustavo Gorriti encontró un artículo en el que el ministro Rey hace una defensa de Emilio Macera, el genocida argentino. Macera es autor de la desaparición de miles de personas, secuestró niños, les borraba la identidad para que sus padres no pudieran reconocerlos, y Rey lo defendió. Y también defendió la amnistía para los asesinos del grupo Colina. De un ministro de Defensa en el Perú, lo menos que se puede pedir es que no defienda genocidas y asesinos. Desde luego, él no tiene la culpa. Y allí está una de mis críticas al presidente García. Él cometió un error al nombrarlo. ¿Y por qué lo hizo? Se lo voy a decir con una frase un poco vulgar que los gringos usan para explicar por qué el presidente coloca a un personaje muy inadecuado en una cartera. Ellos dicen que es preferible tener al perrito haciendo pipí desde dentro de la carpa hacia afuera, que desde fuera de la carpa hacia adentro. Eso es lo que ha pasado con Rey.

Pues, con lo que acaba de decir, temo que le van a dar algunas buenas mordidas…
Bueno, es que es evidente. A qué se dedica el señor Rey. ¿Se dedica a planear la estrategia de Defensa del Perú? No. Es un picapleitos generalizado. Se dedica a insultar a todo el mundo. En un país como el Perú, un ministro no debe dedicarse a eso, sino a los grandes temas estratégicos.

En la misma columna de La Tercera dijo que sectores desestabilizadores de las Fuerzas Armadas, que están en contra de promover el desarme a nivel regional, tuvieron mucho éxito en filtrar el caso del espía Ariza. Esta hipótesis, que puede ser válida, la dio por cierta sin tener una certeza real, y en Chile. ¿Eso no fue peligroso?
Antes que nada, no quiero que se entienda que yo he ido a Chile a decir algo específicamente sobre el Perú. Yo tengo una relación con el grupo Copesa de Chile desde hace muchísimos años. Represento al grupo en Estados Unidos y hemos hecho mil cosas, entre ellas, interpretar lo que pasa en Estados Unidos y el impacto que eso tiene para Chile. Casi nunca escribo sobre el Perú allí, por obvias razones. Pero cuando hay una crisis me piden que lo haga. Y yo hice una serie de artículos. Y si el público los viera se daría cuenta de que (en el caso del espía Ariza) critiqué al Gobierno chileno y, es más, defendí al presidente García. Expliqué su reacción. Ahora, sí dije, que hay sectores influyentes, que están dentro del estamento militar, pero también en el estado civil, que tienen interés en complicar las relaciones con Chile, y cada vez que se produce un tema de estos filtran a la prensa información interesada. Y esto fue una filtración, hay gente que cree que se dio en el Ministerio Público y otros desde el sector Defensa.

Igual dio como cierto un dato no confirmado, ¿no será que su lejanía del Perú hace que no cuente con toda la información que se necesita para informar sobre este tipo de cosas?
Es posible. Yo creo que nadie tiene toda la información real sobre este tema. Ni siquiera el propio presidente García. Hombre, yo tengo dos dedos de frente para darme cuenta de que la filtración fue interesada para generar un problema con Chile. Son sectores nacionalistas que hay que atajar porque envenenan la relación con Chile. Y también los hay en Chile. Y si lee mis artículos con un mínimo de desapasionamiento verá que también fui crítico con los sectores chilenos que reaccionaron de una manera destemplada frente a la posición del Perú. Déjeme decirle algo más. Altas instancias, tanto del Gobierno chileno como del Perú, me han hecho saber que esos artículos colaboraron para bajar la tensión entre ambos países.

Eso suena superpresuntuoso.
No es una afirmación que hago yo. Es algo que me han hecho llegar.

Luis Castañeda y Keiko Fujimori encabezan las encuestas, ¿qué piensa de ello?
Yo creo que el peligro del regreso de la mafia fujimontesinista al poder es muy grande hoy en día. Es el peligro más grande para la democracia. Creo que incluso mayor que el de Humala.

En una segunda vuelta entre Keiko Fujimori y Alejandro Toledo, ¿por quién votaría?
Voto por Alejandro Toledo sin pensarlo dos veces.

¿A pesar de sus discrepancias?
Sin duda. Toledo no hizo un mal gobierno. Tuvo buenos ministros. Nada de lo que ha pasado en la economía en los últimos años se hubiera logrado si él no le hubiera dejado una situación próspera al presidente García.

Suena bastante toledista este año.
No, no. De ninguna manera. Su gobierno me persiguió cinco años, yo no olvido eso. Pero Toledo es un demócrata, y Fujimori representa la antidemocracia.

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