lunes, 30 de mayo de 2011

LA SAZON PERUANA SE ABRE PASO EN SEUL


EL COMERCIO MAYO 30, 2011

La sazón peruana se abre paso en Seúl

El restaurante Cusco conquista paladares en Corea del Sur y dos compatriotas son nuestros embajadores

(Juan Aurelio Arévalo)
JUAN AURELIO ARÉVALO
Enviado especial

“¿Qué significa olluquito?”, pregunta Min Kyun Kim desde el asiento trasero de un taxi. Mi guía coreana con acento andaluz ya lleva media hora interrogándome sobre comida peruana mientras el auto se pierde en una aglomeración de negocios en el distrito de Mapogu. En medio de la explicación, Min suelta un grito y apunta con el dedo índice un restaurante. Cusco, reza el cartel de la entrada. Taco Papa, se lee al costado.

Unas estrechas escaleras nos llevan al segundo piso donde Lee Won Jong nos recibe en perfecto español. “¡Bienvenidos! Me dicen ‘Gos’. Tenía una pareja que se llamaba Ami y desde ahí me llaman ¡Amigos!”, cuenta Jong.

Hace más de una década ‘Gos’ llegó de turista al Perú. Se enamoró del país, abrió una agencia de viajes en Cusco llamada Vivalatin y en el 2003 inauguró este local en Seúl donde también vende artesanías, chompas, chullos y ponchos.

“Es medio carero”, bromean Elvis Rodríguez Vera y Jorge Villacorta Linares, los dos cocineros peruanos que lo acompañan. Un trago de maca sour, un cebiche y pequeñas porciones de lomo saltado, ají de gallina y arroz con pato son suficientes para mantener fascinada a Min mientras ambos explican la historia detrás del Taco Papa. “El tiempo es vital para el ciudadano coreano. Se nos ocurrió hacer meriendas tanto de México como del Perú, al mismo estilo ‘fast food’. Así que en vez de comprar una hamburguesa, pues se llevan una papa rellena”, comenta Villacorta.

La idea ha sido un éxito. En un mal día venden 70 papas en promedio. Los fines de semana llegan a más de 100. ¿El precio? 3.900 wones, unos US$.3,60. “Se ha vuelto tan popular que los colegios de la zona hacen excursiones al restaurante. Las maestras traen a los chicos y acá les hacemos talleres para enseñarles la receta”, agrega Rodríguez.

Ambos llevan poco más de un año viviendo en Corea. Rodríguez llegó tras someterse a una preselección de cocineros en Cusco y Villacorta siguió los pasos de su tío, por entonces agregado militar de la embajada quien lo invitó a conocer el país. Graduados en importantes escuelas de gastronomía y con experiencia en hoteles como El Monasterio y Las Américas, eran justo lo que ‘Gos’ buscaba.

Dispuestos a ser embajadores gastronómicos, el último domingo de cada mes congregan a coreanos y latinoamericanos y les ofrecen platos criollos de forma gratuita, manteniendo la calidad y el sabor. ‘Gos’ también ha puesto de su parte y mensualmente publica una revista sobre el Perú con secciones de cultura, negocios y turismo.

“Nosotros no venimos acá para ganar más dinero. Nuestro sueldo en promedio alcanza los mil dólares y por una habitación tenemos que pagar unos 300. Llegamos para hacer patria, para difundir nuestra cocina que es también parte de nuestra cultura”, señala Villacorta mientras Rodríguez asiente con la cabeza.

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