domingo, 26 de diciembre de 2010

JAIME BAYLY ASEGURO QUE EL HIJO CON SILVIA NUÑEZ LO "SALVO DE LA TORMENTA"


EL COMERCIO DICIEMBRE 27, 2010

Jaime Bayly asegura que el hijo con Silvia Núnez lo "salvó de la tormenta"

En su última columna de opinión titulada “Nochebuena”, el periodista calificó al 2010 como un año extraordinario para él

(Richard Hirano)
El 2010 fue para Jaime Bayly un año bastante agitado y lleno de contrastes. Por un lado, el embarazo de su novia Silvia Núñez lo colocó en una posición incómoda con su familia, pero al mismo tiempo lo llenó y llena de felicidad. En este mismo año, el periodista desistió de postular a la presidencia de la República, en una idea que luego consideró “descabellada”. Fue despedido de Frecuencia Latina, pero al poco tiempo contratado por Mega TV de Miami. Finalmente, los últimos días del escritor estuvieron cargados más bien de tristeza por la complicada relación que mantiene con sus hijas. Pese a todo, Bayly consideró el 2010 como un año “extraordinario”.

En su columna de
“Perú.21” titulada “Nochebuena” el periodista enumeró los hechos que según dijo lo han ayudado a mejorar su salud física y mental. “El primer evento azaroso y el más importante del año ocurrió cuando una amiga de curiosa perspicacia y espíritu aventurero me contó que se encontraba embarazada de mí. Desde luego, el embarazo no fue planeado por ella ni mucho menos por mí, y sin embargo nos llenó de una alegría que no cesa y se ha multiplicado con los meses”, escribió.

“El segundo accidente que en principio pareció humillante y descorazonador para mí, pero que acabó siendo sorprendentemente benéfico y saludable, fue que, a pesar de que me esmeraba por hacer bien mi trabajo, fui despedido de un canal de la televisión peruana y ningún otro canal de ese país mostró interés alguno en contratarme (más bien, todos los canales mostraron un vivo interés en no contratarme)”, añadió.

Luego señaló que su llegada a Miami (contratado por Mega TV.) le dio nuevos y mejores aires, pese a que en un principio había pensado que su nuevo bebe nacería en Lima. En la última parte de su columna, Bayly dijo que el nuevo integrante de su familia le “salvó de la tormenta y me llevó a esa isla donde de pronto encontré algo parecido a la paz o la felicidad, una felicidad que espero compartir con mi chica y mi bebe”.
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PERU 21 DICIEMBRE 26, 2010

Jaime Bayly escribió una emotiva columna navideña

En medio de una complicada situación familiar, en la cual sus hijas le pidieron que desaparezca de sus vidas, el escritor le dedicó el último post de su blog a esta celebración

(Enrique Cuneo)
Pese a ser un agnóstico confeso, Jaime Bayly escribió una emotiva columna navideña en su blog en el diario español ‘El Mundo’, en donde le rinde tributo al hecho de que en esta fecha las familias permanezcan unidas para “expresarse y brindarse amor”. Estas palabras llegan en medio de un complicado momento familiar para el escritor, en el cual sus hijas (Camila y Paola) le pidieron que desaparezca de sus vidas.

A lo largo de su columna, Bayly toca en muchos momentos el tema familiar, la unión y el no dejar pasar la oportunidad de demostrarles a amor a esos seres cercanos. “Yo celebro la Navidad y creo que en todos los dioses y en ninguno, creo en todas las religiones y en ninguna, pues nos recuerda que estamos vivos (lo cual ya es insólito, extraordinario, en el contexto del tiempo cósmico) y que aún estamos a tiempo de decirnos que nos amamos, incluso si no nos amamos del todo o todo el tiempo”.

“No importa si crees en tal o cual Dios o en ninguno, no importa si tienes la plata para comprar el mejor regalo o solo te alcanza para abrazar y besar a los que más quieres y decirles que los amas, que es siempre el regalo más precioso (y no se puede comprar)”.

“Lo único que importa en la Navidad es recordar que tienes la suerte, si acaso, de tener a una familia que te ama, o a unas personas que te aman aunque no tengan vínculos sanguíneos contigo y son ya la familia que has elegido”.

Finalmente, el también periodista escribe que “el milagro escondido de la Navidad no es necesariamente que hace tantos miles de años nació furtivamente el hijo de Dios: el milagro es que tú y yo todavía estamos vivos y que todavía hay gente que amamos y que nos ama. No dejes pasar la ocasión de decirle a esa gente que la amas, porque un día (más pronto de lo que esperas) puede que ya no tengas esa oportunidad, y entonces serán ellos los que con suerte te recordarán en una Navidad en la que estarás ausente”.
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EL COMERCIO DICIEMBRE 20, 2010

Jaime Bayly dice que sus hijas ya no lo quieren ver

En su última columna, narró que ellas le pidieron que desaparezca de sus vidas. Asimismo, señaló que Sandra, su ex esposa, lo obligó a ser padre cuando aún no estaba preparado

(Enrique Cuneo)
El controvertido escritor Jaime Bayly escribió en su columna de opinión dominical en el diario “El Nuevo Herald” de Miami un nuevo capítulo de la novela en la que se ha convertido su vida familiar. “Originalmente yo no quería ser padre, (...) quiero decir, cuando tenía 25 años y Sandra quedó embarazada de mí. Alegué que si quería ser escritor, no podía tener hijos. Sandra me obligó a ser padre (...)”, escribió el ‘Tío Terrible’ en referencia a su ex esposa Sandra Masías, a quien, una vez más, culpó de haber puesto a sus hijas Camila y Paola en contra de Silvia Núñez del Arco, su actual pareja y madre de su futura hija.

Con respecto a ellas, Jaime plasmó en sentidos párrafos la congoja que le produce el desamor que ahora ellas le profesan tras hacer pública su relación con Núñez del Arco. “No me imaginé que después de 17 años de amor sin interrupciones de pronto me dirían: ‘Desaparece’. Ahora debo desaparecer y no quiero hacerlo porque las extraño y pienso en ellas y les escribo y no me contestan”, reveló Bayly, quien en otros pasajes confiesa que rompe en llanto cada vez que las recuerda.

Cabe mencionar que esta columna, con aires de arrepentimiento y nostalgia, llega luego de que el propio Bayly pidiera públicamente que tanto su ex esposa como su hija mayor abandonaran el departamento en el que viven y que él se encarga de mantener.
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PERU 21 DICIEMBRE 20, 2010

El desaparecido
Autor: Jaime Bayly

Originalmente, yo no quería ser padre.

Cuando digo originalmente, quiero decir cuando tenía veinticinco años y Sandra quedó embarazada de mí.

Alegué con vehemencia ante ella que si quería ser escritor, no podía tener hijos.

Sandra me obligó a ser padre y me demostró lo estúpido y cobarde que yo era entonces y descubrí que por supuesto era posible ser escritor y tener hijos.

No fueron hijos, fueron hijas. Sandra me dio dos hijas y me acostumbré a amarlas tan pronto como nacieron. No fue un esfuerzo amarlas. Las amé por puro instinto, porque era lo natural, como creo que ellas me amaron a mí.

No me impuse límites en el amor que les di porque recordaba con tristeza los límites que mis padres me impusieron de niño y porque creía y sigo creyendo que nunca se puede amar demasiado y que a tus hijos tienes que amarlos sin medidas ni reservas y que nunca es bueno dejarlos llorar hasta que se cansen de llorar, como escuchaba decir a mis padres cuando era niño y seguían llegando bebés a la casa; yo pensaba y sigo pensando que siempre es mejor prestarle atención y darle amor al bebé o al niño que llora y darle aquello que pide aun si no lo merece o lo necesita, pero si dárselo le dará una sonrisa, pues hay que dárselo.

Esa fue mi filosofía como padre durante diecisiete años: nunca las hagas llorar, siempre que puedas hazlas reír, dales lo que te pidan aunque no lo merezcan y dales todo el amor que sientas por ellas y no les impongas reglas o recortes a su libertad en nombre de la disciplina, ya la vida se encargará de imponerles las reglas y los recortes a su libertad, no seas tú quien juegue ese papel de comisario o censor, tú sé el papá payaso que las hace reír y las complace en todo.

Ahora me dicen que por eso tengo la culpa de que mis hijas sean como son: seguras de sí mismas, fuertes, con amor propio. Ahora me dicen que les di tanto amor y las engreí tanto que por eso saben bien lo que quieren.

El problema es que ahora están seguras de que lo que quieren es no verme más.

Entonces me dicen que yo tengo la culpa porque las engreí demasiado. No comparto esa idea. No se puede amar demasiado. Se ama todo lo que se ama porque el instinto te dicta amar. Y así fue siempre con mis hijas. Hasta que ellas se molestaron conmigo porque entró otra mujer a mi vida, y por consiguiente a sus vidas, y porque dejé embarazada a esa mujer y entonces supongo que ellas se sintieron invadidas, agredidas, atropelladas por esa mujer que venía a competir con ellas o a desplazarlas como las únicas mujeres que gobernaban mi vida, y su instinto adolescente (es comprensible, supongo) fue odiar a esa mujer y por extensión odiarme a mí, y aunque no hice nada para merecer que me odiasen, sólo enamorarme de otra mujer, ellas seguramente sintieron que ya no eran las únicas mujeres que gobernaban mi vida y se molestaron con la mujer que dejé embarazada y sobre todo se molestaron conmigo y me lo hicieron saber porque yo las eduqué en que me dijeran siempre lo que sentían y en que no me tuvieran miedo.

Pero cuando las eduqué en eso, en decirme la verdad sin tenerme miedo, no me imaginé que, después de diecisiete años de amor sin interrupciones, de pronto un mal día me dirían: No queremos verte más, desaparece de nuestras vidas.

No me lo dijeron, me lo escribieron: Desaparece de mi vida.

Fue duro leer eso. No estaba preparado en modo alguno para que mis mejores amigas me dijeran eso. Porque sentí que no era una pose ni un exabrupto, sentí que de veras no querían verme por un buen tiempo. Y sentí que cuando me decían desaparece de mi vida estaban diciéndome simplemente desaparece, es decir: si quieres, muérete.

Y yo sé que no me queda mucha vida y que en efecto voy a desaparecer de sus vidas y de la mía, pero no estaba preparado para que mis hijas me ordenaran que desapareciera así, tan de pronto.

Pero ahora debo desaparecer y no quiero desaparecer porque las extraño y pienso en ellas y les escribo y no contestan, y estar viviendo en esta isla en la que vivimos tanto tiempo juntos me trae demasiados recuerdos de ellas que, joder, a veces me hacen llorar. Pero lloro solo y en silencio y sin hacer dramas y simplemente cambio la canción que evocó el recuerdo hiriente o evito la calle que trajo a mi memoria aquella noche cuando salimos disfrazados a pedir caramelos.

No es fácil dejar de amar a quienes has amado los últimos diecisiete años y a quienes sigues amando a pesar de que ellas al parecer ya no quieren amarte o ya no te aman o están haciendo un esfuerzo por dejar de amarte. Yo no quiero hacer ese esfuerzo. Yo quiero esforzarme por seguir amándolas y por reanudar la complicidad que nos unía. Pero no es fácil. No es fácil porque no hay respuesta. No es fácil porque son orgullosas y rencorosas como yo. No es fácil porque su madre no sé si ayuda. No es fácil porque la mujer a la que amo y el bebé al que amo están en mi vida y no quiero que dejen de estarlo para, a cambio de esa ausencia que no podría tolerar, entonces recuperar, si acaso, el amor perdido o ausente o enmudecido de mis hijas.

Sólo se me ocurrió decirles esto a mis hijas cuando me pidieron que desapareciera: Me han dado diecisiete años de felicidad en estado puro, tal vez es justo que la vida me obligue a suspender un tiempo tanta felicidad, tal vez era egoísta de mi parte pedirle a la vida que la felicidad con ustedes fuese permanente, creciente y sin interrupciones, quizá esta abrupta e inesperada interrupción sea una manera de recordarme la suerte que tuve de ser su padre y compartir esos años felices con ustedes.

Aun así, no estaba preparado para que me dijeran: Desaparece. No quiero desaparecer. Trato de reaparecer pero no hay nadie, no hay respuesta. Duele. Algo habré hecho mal. No tengo claro qué hice mal.

Porque el origen del conflicto fue sin duda que me enamoré de una mujer y la dejé embarazada, y eso no puede haber sido un error. Y porque nada de eso lo hice deliberadamente en contra de ellas o imaginando que despertaría en ellas los celos contra esa mujer y nuestro bebé y la manifiesta hostilidad contra mí, una hostilidad que siendo adolescentes supongo que da cierto prestigio.

Yo también odié a mi padre cuando tenía la edad de mis hijas, pero yo odié a mi padre de niño, de adolescente, de grande, lo odié toda mi vida o toda su vida porque él me enseñó a odiarlo, él me educó en que la nuestra sería no una relación de amor sino una guerra sin cuartel.

De manera que no es lo mismo que lo que me pasó a mí con mi padre, porque yo no tuve diecisiete años de felicidad con él que se suspendieron bruscamente. Mis primeros diecisiete años, y todos los que vinieron después, sentí que no me quería o estaba avergonzado de mí o que yo le resultaba un estorbo irritante, y con mis hijas no ha sido en modo alguno algo parecido a eso, sino todo lo contrario: sus primeros diecisiete y quince años he tratado de hacerles sentir que ellas son lo más genial que me ha pasado, y aunque ahora no quieran verme, sigo sintiendo eso, y por eso lo último que les escribí fue que quizás es justo que la vida me castigue de esta manera sólo para apreciar o valorar lo espléndido que fue ser su padre cuando ellas todavía no querían que desapareciera un tiempo.

Lo que ahora me atormenta es que no sé cuánto tiempo me harán desaparecer.

Pero mentiría si dijera que no me duele pensar en que mis hijas prolongarán esta ausencia de mi vida por un año, por dos años, por tres años. Que es lo más probable, por otra parte: que cuando dejen de vivir con su madre y se vayan a estudiar a sabe Dios qué universidad, tal vez entonces se sientan solas y me extrañen y quieran que reaparezca en sus vidas. Pero eso me deja triste porque dos o tres años sin ellas me parecen décadas y porque no sé si estaré vivo cuando, con suerte, ellas quieran que regrese a sus vidas.

Entretanto, sólo puedo escribirles que son lo más genial y extraordinario que me ha pasado en la vida y que ninguna de las cosas que he hecho me da tanto orgullo como ser su padre.
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PERU 21 DICIEMBRE 13, 2010

La fuga de la lombriz
Autor: Jaime Bayly

Besides a lie I own nothing
(Liu Xiaobo)

Hace ocho años conocí a un joven periodista argentino que vino a hacerme una entrevista en un hotel de Buenos Aires.

Nos hicimos amigos. No tardamos en hacernos amigos íntimos.

Durante ocho años, ese joven, Luis, no vivió conmigo, porque yo necesito vivir solo, pero sí vivió de mí, y sin privarse de nada. Lo mantuve, pagué todos sus gastos, lo llevé de viaje a medio mundo, le regalé un apartamento y un auto, le permití una vida cómoda y, cuando tuvo que trabajar, lo hizo desde mi apartamento en Buenos Aires, con la computadora que yo le había comprado en Miami, mandando videos para mis programas de televisión.

Hace unos cuatro años, sentí que mi amistad por Luis tendía a declinar. Sin embargo, no lo abandoné porque su hermana enfermó de cáncer, agonizó dos años y murió. Acompañé a Luis durante aquel tiempo doloroso, como lo acompañé en los funerales de su hermana.

Luego, sutilmente, fui alejándome de él. Por lo pronto, decidí no hacer más las entrevistas para canal 9 de Buenos Aires que me obligaban a ir a esa ciudad cada tres semanas. Eso me liberó de la servidumbre del viaje mensual a la Argentina. Estando en Miami y luego en Bogotá, procuré que las visitas que me hacía Luis fueran más esporádicas, lo que, como era previsible, desató sus quejas.

Yo siempre le había dicho a Luis que la nuestra era una relación de amistad, pero él se aferraba a la cursilería de que algún día se casaría conmigo en el hotel Alvear de Buenos Aires.

Por supuesto, Luis sabía que soy bisexual y en teoría aprobaba que yo estuviera con otras mujeres si me resultaba apetecible, pero los primeros años que pasé con él no me resultó apetecible estar con una mujer.

A fines de 2007, sin embargo, conocí a Silvia. Durante un año fuimos solo amigos, pero Luis percibía esa amistad con evidente recelo, aunque procuraba disimularlo. Luego Silvia y yo pasamos a ser amigos íntimos. No se lo conté a Luis para evitarme reproches. Luis lo descubrió espiando mis correos en un viaje a Sitges. Como era previsible, hizo una escena melodramática.

En otro ocasión, y por seguir espiando mis correos, Luis se enteró de que Silvia podía estar embarazada de mí (lo que fue sólo una falsa alarma). Era abril de 2009. Luis se desbordó en una escena de culebrón venezolano. Fue realmente embarazoso. La teoría de que yo, siendo bisexual, y siendo su amigo, podía estar con otra mujer, no resultaba siendo aprobada en la práctica. En la práctica, Luis actuaba como una pareja posesiva, celosa y despechada.

Por eso, este año pasé unos pocos días con él en junio, en Bogotá. Huelga decir que lo invité y que le di dinero para que se dedicase a su más ardiente pasión: comprar ropa, en particular zapatillas. Sin embargo, Luis se las ingenió para hacer su numerito de drama queen: como lo alojé en mi departamento y me fui a dormir a un hotel porque en el departamento dormía fatal por culpa de los perros que permitían vivir en el edificio y ladraban a toda hora, Luis hizo un escándalo, dijo que lo había abandonado y me obligó a traer desde Buenos Aires a Bogotá a una amiga suya para que lo acompañase en el departamento. Cuando por fin se fueron, tuve el presentimiento de que no vería a Luis en mucho tiempo. Su conducta había sido bochornosa. Cuando él quería tener sexo conmigo y yo me rehusaba educadamente, tiraba la puerta y gritaba vulgaridades y la verdad es que ya me daba vergüenza tener un amigo así.

Hace unos dos meses, Luis se enteró de que Silvia estaba embarazada de mí, de que ella y yo estábamos felices e ilusionados con el bebé en camino y de que no sabíamos si nacería en Lima o dónde.

Su primera reacción fue amable, pues me escribió felicitándome y diciendo que compartía nuestra alegría. Pero, como el tiempo habría de demostrar, era una reacción falsa, impostada.

Pues desde entonces, y una vez que me despidieron de la televisión peruana y me mudé a Miami, Luis se dedicó a intrigar telefónicamente contra Silvia, llamándome con insistencia para decirme que yo debía vivir solo en Miami y Silvia debía quedarse en Lima y tener al bebé en Lima. Esto, por supuesto, no lo decía Luis pensando en el bienestar del bebé, sino en su torturado deseo de venir a Miami a estar conmigo y alejar a Silvia de mí.

Hace poco, Silvia pasó dos semanas muy felices en Miami conmigo (felices, al menos para mí). Decoramos la casa, compramos la cuna, el coche y otras cosas para el bebé y decidimos que, como ahora yo vivo en Miami, tenía más sentido que nos atreviésemos a la aventura de que el bebé naciera en Miami. Además, la presencia de Silvia en mi casa me da paz, me hace feliz, no me siento invadido ni atropellado, ella es lo bastante delicada y sutil como para respetar mis espacios y dejarme respirar con libertad. De modo que hicimos un plan: si todo sale bien, el bebé nacerá en Miami.

Una vez que Silvia partió de regreso a Lima, llamé a Luis. Me dijo que quería venir a visitarme, pues no me veía hacía más de medio año, lo que le parecía un crimen abominable. Prometí averiguar costos de pasajes. En efecto, los averigüé y le dije que un pasaje en ejecutiva desde Buenos Aires a Miami costaba 7 mil dólares, y uno haciendo escala en Lima, 4 mil dólares, y que me parecía una locura gastar ese dinero. Además, le dije que me venía bien pasar unas semanas solo en mi flamante casa, la más linda de todas las que he vivido en esta isla, la casa en la que quiero vivir lo que me quede por vivir.

Pero Luis se obstinó con venir a verme a Miami. Al día siguiente, me dijo que había conseguido una tarifa en American por 1,200 dólares y que él se la pagaría. Le pedí por favor que me dejara pensarlo. Pero Luis estaba seguro de que ya estaba acá en Miami y de que acá se quedaría un tiempo largo y ya se las ingeniaría para sembrar cizaña contra Silvia y apartarla de mí.

Pues el arrogante mozalbete argentino (si tal frase no es una tautología en sí misma) se equivocó. Con delicados modales, le dije que no quería que viniese, aun con esa tarifa tan conveniente, pues quería estar solo en Miami y no me hacía ilusión verlo, no sentía ya ganas de verlo. Como se puso agresivo, le dije que la sola idea de tenerlo cerca de mí me provocaba “repugnancia”.

Jamás hubiera imaginado la venganza de Luis. Fui yo quien decidió que no quería verlo. Por consiguiente, si estaba ofuscado o humillado, Luis debió insultarme a mí.

Pero no: Luis, cobardemente, escribió un comentario anónimo al blog de Silvia (www.algomeolvido.com). Textualmente, escribió esto que Silvia leyó el día que nuestro bebé cumplía cinco meses de embarazo: “El embrujo que me hiciste ya venció y ahora la maldición caerá sobre ti y tu podrida barriga, puta de mierda”. Delicado, el muchacho. Aludió a un inocente bebé como “podrido” y llamó (como la llama mi ex esposa Sandra) “puta de mierda” a Silvia, la madre de mi bebé.

Silvia me contó que había leído ese comentario y le había hecho daño sentir tanto odio y presentía que provenía de alguna persona cercana a mí. Hice mi lista de sospechosos habituales: Sandra, mi hija Camila y Luis. A los tres les mandé un correo diciéndoles que tenía el IP del comentario malvado y que rastrearía la dirección y daría con el autor de la vileza.

El cobarde de Luis se meó los pantalones apenas supo que tenía su IP. Confesó de inmediato. Pero confesó insultándome e insultando a Silvia de un modo arrogante, se diría que de un modo típicamente argentino. Luego me dijo que se iría de mi departamento (donde vivió los últimos cinco años, un departamento con vistas al campo de rugby de San Isidro que ahora he recuperado para mí mismo) y me injurió con procacidades y canalladas que mi memoria ha purgado con buen tino. Sólo recuerdo que ponía un énfasis insidioso en burlarse de mi gordura. Pues sí, soy gordo, y a mucha honra, pero no soy un cobarde que le escribe anónimamente a una mujer embarazada diciéndole que su barriga está “podrida”.

Como sabe que lo que hizo fue miserable, Luis se retiró ese mismo día de mi departamento, entregó las llaves al portero y huyó a España, aterrado de que yo contratase a un par de matones que le partiesen la cara. Que no se sienta tan a salvo en España, que allá tengo algunos amigos patibularios que podrían partirle las rodillas.

Lombriz, parásito, sanguijuela: viviste chupándome la sangre durante ocho años, ahora búscate un trabajo. Cobarde lombriz argentina, no te atrevas a meterte con mi chica y mi bebé, que te convertiré en chorizo o en chinchulín.
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EL COMERCIO DICIEMBRE 11, 2010

Jaime Bayly revela la furia de su ex amigo íntimo y amenaza con “partirle las rodillas”

El escritor dijo que ‘Luis’ (Corbacho) se molestó por el embarazo de su novia, Silvia Núñez del Arco, y la insultó con palabras de grueso calibre que dejó como comentario en su blog

(elmundo.es)
El controvertido escritor peruano Jaime Bayly reveló este viernes la furia que le causó a su ex amigo íntimo, un joven argentino al que identificó solo como ‘Luis’, el enterarse de que su actual novia, la joven limeña Silvia Núñez del Arco, está embarazada y amenazó con vengarse de él porque insultó a la madre de su futuro hijo.

Bayly Letts estrenó en elmundo.es su blog “No se lo digas a nadie” (título homónimo de su primera novela) con un post al que tituló “La fuga de la lombriz”, en la cual sale en defensa de Silvia luego de que ‘Luis’ (Corbacho, con quien estuvo relacionado durante varios años), la llamara “puta de mierda” mediante un comentario anónimo que dejó en su página personal “Algo me olvido”.

En el post, Bayly recuerda que en los años de relación que tuvo con ‘Luis’ “no vivió conmigo, pero sí vivió de mí, y sin privarse de nada”. Contó además que cuando se enteró de su relación con Silvia, él le hizo “una escena melodramática” y más adelante, cuando descubrió que la joven podría estar embarazada “Luis se desbordó en una escena de culebrón”.

De acuerdo con el escritor, este año tuvo una discusión con ‘Luis’ en Bogotá y pensó que no volvería a verlo en mucho tiempo, hasta que hace dos meses se enteró de que Silvia estaba embarazada de él. “Su primera reacción fue amable, pues me escribió diciendo que compartía nuestra alegría. Pero desde entonces, y una vez que me mudé a Miami, se dedicó a intrigar telefónicamente contra Silvia, llamándome para decirme que yo debía vivir solo en Miami y que Silvia debía quedarse en Lima y tener al bebe en Lima”.

LA VENGANZA
Cuenta el escritor que su ex pareja le pidió que le pague los pasajes de Buenos Aires a Miami para que los visite “pues no me veía hacía más de medio año, lo que le parecía un crimen abominable”. Sin embargo, Bayly se negó y eso enfureció a ’Luis’. “Como se puso agresivo, le dije que la sola idea de tenerlo cerca de mí me provocaba ‘repugnancia’. Jamás hubiera imaginado su venganza”.

“Cobardemente, Luis le escribió un comentario anónimo al blog de Silvia. Textualmente, escribió: ‘El embrujo que me hiciste ya venció y ahora la maldición caerá sobre ti y tu podrida barriga, puta de mierda’”.

“El cobarde de Luis se meó los pantalones cuando supo que tenía su IP. Confesó de inmediato. Pero confesó insultándome e insultando a Silvia. Luego me dijo que se iría de mi departamento (donde vivió los últimos cinco años) y me injurió con procacidades y canalladas que mi memoria ha purgado con buen tino”.

Al final del texto, Jaime Bayly confirma que ‘Luis’ abandonó el departamento de Buenos Aires y “huyó a España”, por miedo de que contratase gente que le diera una golpiza. “Que no se sienta tan a salvo en Madrid, que tengo allá algunos amigos patibularios que podrían partirle las rodillas”, concluyó.
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LA REPUBLICA DICIEMBRE 7, 2010

Baylyleaks
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Dice Jaime Bayly que Alan García le dijo...

La recomendación que dice Jaime Bayly que le dio el presidente Alan García cuando este fue a cenar a su casa, en los tiempos en que todavía evaluaba ser candidato presidencial, será una frase célebre más de la ya bastante increíble política peruana.

Dice Jaime Bayly que cuando se enteró de que no podría mantener a su familia con el sueldo presidencial de unos US$3,000 al mes, el presidente Alan García le respondió: “No seas cojudo, hombre, la plata llega sola”.

No solo eso. Dice Jaime Bayly que Alan García también le dijo que si Ollanta Humala gana las elecciones, él propiciará un golpe de Estado e impedirá, quebrantando la ley, que llegue a ser presidente. “Aunque me metan preso, Humala no será presidente”, dice Jaime Bayly que se pavoneó Alan García.

Lo más probable es que no exista un audio que perennice estos edificantes diálogos, por lo que la versión de Jaime Bayly sobre lo que le dijo Alan García no va a tener una implicancia judicial o de índole parecida. Al final, será una situación sin salida de ‘tu palabra contra la mía’.

¿Habrá dicho Alan García lo que dice Jaime Bayly que le dijo el presidente, durante la intimidad de una charla privada, seguramente acompañada de un buen vino?

Seguramente, aunque no deja de sorprender la ingenuidad del presidente de caer en manos de alguien como Jaime Bayly que posee antecedentes de ser un infidente incontenible que no guarda alguna lealtad elemental, incluso frente a personas que le han dado la mano en momentos difíciles.

Jaime Bayly puede ser exagerado, como escritor que se mueve en el terreno de la ironía y de la hipérbole, pero no parece ser un mentiroso. El presidente García, por su parte, ha reconocido la conversación pero niega el sentido que le da Bayly.

En todo caso, esta no sería la primera vez que el presidente García se hubiera referido a su pretensión de evitar a toda costa que Ollanta Humala llegue al poder. ¿Puede evitarlo realmente, incluso con un golpe de Estado? Lo dudo, pero así como Jaime Bayly es un infidente, Alan García parece un bocón lamentable que se llena la boca con declaraciones democráticas, pero que, por lo bajo, a veces juega sucio, tal como lo hace, por ejemplo, en materia de libertad de expresión.

Y sobre el comentario presidencial de que “la plata llega sola”, el cual se emparenta con el célebre juramento “por Dios y por la plata”, pues solo confirma que, a pesar de que los políticos lloran miserias, mal no la pasan. La política peruana es, aunque no lo reconozcan sus integrantes, un gran negocio, y el que no lo entienda así corre el riesgo de que le llamen ‘cojudo’.
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PERU 21 DICIEMBRE 7, 2010

Causó revuelo

GARCÍA ADMITIÓ REUNIÓN CON BAYLY. Señala que sí le dijo que “la plata llega sola”, pero que periodista hizo una “interpretación literaria”.

Jaime Bayly alborotó el gallinero. Su columna La plata llega sola, publicada ayer en Perú.21, generó una serie de reacciones, principalmente la del presidente Alan García, quien, después de leer el artículo del periodista no tuvo otra que poner su mejor sonrisa y tratar de aclarar lo que había dicho en su encuentro privado.

Admitió que la cena con Bayly sí se produjo, y no pudo negar que, en ese diálogo, mencionó que “la plata llega sola”. Pero, mientras el escritor dijo que García había hecho tal afirmación cuando él le comentaba que no podía mantener a su familia con el sueldo de presidente, el jefe de Estado replicó que “esas son expresiones literarias” y que un novelista tiene “licencia para interpretar como quiera las cosas”.

Agregó que lo que manifestó realmente fue que “a político uno llega para servir, para cumplir y para ganar ciertas gratitudes. Después de terminar su rol político, la plata viene sola. Le pagarán cinco veces más por su programa, le pagarán diez veces más por sus conferencias... A eso me referí”.

Sobre el golpe de Estado que, según contó Bayly, daría para evitar que Ollanta Humala llegue al poder, García replicó que nunca utilizó ese término y que tampoco mencionó nombres. Lo que señaló –dijo– fue que “si hubiera una opción que intentara desandar todo lo que nuestro país ha hecho... se produciría un inmenso caos. A eso me refería, pero no he dicho exactamente que va a haber un golpe de Estado”.

MASÍAS Y CHEESMAN. Pero el periodista tiene una interpretación diferente. En diálogo con este diario, aseguró que todo lo que contó en su columna es cierto y que Alan García está tratando de maquillar la verdad. Refirió que cuando él le decía al presidente que no tenía plata para la campaña y que no le alcanzaría el sueldo de presidente por cinco años, “él me dijo: No seas cojudo, la plata llega sola. No estábamos hablando de la plata que llegaría cuando yo fuese expresidente, como dice falsamente García. En cuanto a Humala, no me atrevería a mentir sobre algo tan grave. Lo dijo, y lo dijo tal cual lo he citado”. Pero eso no fue todo. Para reforzar su posición, reveló que hay dos testigos del encuentro: Sandra Masías, su exesposa, y Roxana Cheesman, madre del último hijo de García.

Bayly recordó además que, en esa reunión, cuando le manifestó al presidente que no tenía dinero para la campaña y que su madre no se manifestaba, este le respondió: “Yo la llamo, le pido 5 millones, me quedo con uno y te doy 4 a ti”. Y aunque la risotada que soltó indicaría que trataba de hacer una broma, a él le pareció de pésimo gusto que García utilizara ese “lenguaje coimero”.

CONSPIRACIÓN. Aprovechando la coyuntura mediática y tratando de recobrar protagonismo, el líder del Partido Nacionalista, Ollanta Humala, salió al frente de las declaraciones de García y demandó a la fiscal de la Nación iniciar una investigación de oficio a lo que él calificó como una “conspiración contra el sistema democrático” que, insinuó, podría derivar en la declaratoria de vacancia de la Presidencia por supuesto impedimento de las elecciones.
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EL COMERCIO DICIEMBRE 6, 2010

García sobre conversación con Bayly: "Tiene licencia para interpretar las cosas como quiera"

El mandatario confirmó que se reunió con el periodista, pero que expresiones puestas en su boca no son exactas

(Canal N)(http://elcomercio.pe/politica/680213/noticia-garcia-sobre-conversacion-bayly-tiene-licencia-interpretar-como-quiera-cosas)
El presidente Alan García confirmó hoy que sostuvo una reunión privada con el periodista Jaime Bayly, cuyos detalles fueron revelados por el escritor en su columna de “Perú.21”. Sin embargo, el mandatario precisó que los detalles dados por el periodista no son exactos.

Según Bayly, cuando le preguntó al jefe de Estado a cuánto ascendía su sueldo como presidente, este le respondió que unos 3 mil dólares, y que cuando Bayly le comentó que ese dinero no le alcanzaría para solventar sus gastos, García le respondió: “No seas cojudo, hombre, la plata llega sola”.

“Tiene toda mi simpatía porque es un intelectual y novelista, tiene licencia para interpretar como quiera las cosas (...) me preguntó cuánto ganaba, le dije: “Gano teóricamente 16 mil, pero con descuentos de impuestos recibimos 12 mil soles. Él decía: “Con eso no se puede mantener estudiando en el extranjero a las chicas”. Yo respondí que a la política uno llega para servir, cumplir y ganar ciertas gratitudes”, señaló el mandatario.

Sobre aquello de “la plata llega sola”, García aclaró que en realidad le dijo a Bayly que después de dedicarse a la política le pagarían cinco veces más por sus programas y diez veces más por sus conferencias.

“No se llega a la presidencia para solventar bienes o cierto nivel de consumo, a eso me referí y lo dejo muy en claro, esas expresiones literarias en las que él (Bayly) sintetiza eso, y hasta con una interjección, no son exactas”, agregó.

SOBRE OLLANTA HUMALA
García también negó haberle dicho al escritor: “Aunque me metan preso, Humala no será presidente”.

“Siempre he dicho que si hubiera una opción que intentara desandar todo lo hecho en este gobierno, en el régimen de Toledo y más atrás, buscando inversión y conexión con el mundo (...) entonces se produciría un inmenso desorden, pero no he dicho exactamente que habrá golpe de Estado ni he utilizado ningún apellido”, precisó García en una rueda de prensa ofrecida en Palacio de Gobierno.
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PERU 21 DICIEMBRE 6, 2010

La plata llega sola
Autor: Jaime Bayly

Este año ha sido una montaña rusa para mí. Probablemente ha sido el más impredecible de mi vida. Espero que el próximo sea más tranquilo.

Comencé el año en Bogotá. Vivía en el hotel Portón, en la calle 84.
Hacía un programa de televisión en NTN. Eran los meses de la campaña presidencial colombiana. Cuando empecé a mostrar simpatías por el candidato Antanas Mockus, vino al hotel el jefe de la policía secreta colombiana, Felipe Muñoz, y me dijo que, siguiendo instrucciones del entonces presidente Uribe, debía comunicarme algo de extrema gravedad: que sus espías en Caracas habían descubierto que Hugo Chávez había ordenado a sus sicarios que me matasen y que debía irme cuanto antes de Colombia.

Ahora creo que el policía colombiano, íntimo de Juan Manuel Santos, me mintió, quiso asustarme y pensó que saldría huyendo. Le dije: No se preocupe, Felipe, tengo una enfermedad terminal, moriré en seis meses, de modo que si Chávez me mata antes, me hará un gran favor. Y me quedé en Bogotá. Y Santos ganó la presidencia porque Mockus cometió la torpeza de decir que admiraba a Chávez.

Una vez que los colombianos eligieron a Santos, decidí mudarme a Lima. En ese momento, estaba seguro de que sería candidato presidencial en las elecciones peruanas. Un partido menor, Cambio Radical, me apoyaba. Pero a poco de instalarme en Lima, dicho partido respaldó, sin consultarme, la candidatura a la alcaldía de Lima de un simpático asaltante de caminos llamado Álex Kouri, deslealtad que me obligó a romper mi alianza con los politicastros y bribonzuelos de Cambio Radical.

Fue entonces cuando quien era mi amigo, el abogado Enrique Ghersi, me animó con entusiasmo a fundar un partido político, que él quería llamar “No Nos Ganan”, y me aseguró que podía recoger medio millón de firmas antes de fin de año. Con parejo entusiasmo, me pidió 300 mil dólares para ponerse en campaña a recolectar las firmas. Delicadamente, me excusé y no le di el dinero.

Ya mi relación con Enrique se hallaba deteriorada debido a que su elefantiásica mujer se empeñaba en fumar cigarrillos y echarme el humo en la cara, una grosería que ella hacía a sabiendas del fastidio que me provocaba. Ello originó mi determinación de no ver más a la adiposa señora y en cierto modo propició mi distanciamiento de su esposo, que por otra parte, siendo lo erudito y encantador que es, cometió una vergonzosa ruindad al defender, durante la dictadura de Fujimori, pagado por los empresarios Crousillat, a un reportero de televisión, a sabiendas de que dicha alimaña era culpable de drogar y abusar sexualmente de menores de edad. Decidí entonces que no era conveniente para mi salud ser amigo de una fumadora grosera y un defensor de pedófilos.

Sin embargo (y ahora me río recordando estos frecuentes brotes de idiotez en mí), no renuncié a mi ambición de ser candidato presidencial. En efecto, me reuní con la plana mayor de Acción Popular (una reunión en la que el más joven debía de contar 75 años y en la que yo rezaba para que nadie se nos muriera allí) y acordamos que sería el candidato de Acción Popular. Luego de la reunión, y como alguien me había susurrado que un tal Lescano quería ser candidato del partido, hice llamar al amigo Lescano, lo cité en un café y, sin perder tiempo, le pregunté si él sería candidato de Acción Popular, puesto que en ese caso yo no competiría con él en las primarias. Lescano me dijo que lo estaba pensando o evaluando o meditando o sopesando, es decir, me dijo entrelíneas que sí quería ser candidato y que me llamaría. Por supuesto, no me llamó. Por consiguiente, decidí no inscribirme en Acción Popular.

Fue entonces cuando cité en el mismo café a un joven emprendedor, Gonzalo Aguirre, quien, junto con Drago Kisic (que tuvo suerte de no llamarse Droga Kisic), tenían o tienen un partido o secta o cofradía o club de amigos inscrito para participar en las elecciones presidenciales. Le dije a Aguirre que quería ser candidato de ese partido llamado “Todos por el Perú”. Aguirre se entusiasmó. Organizó una reunión con la plana mayor de su partido, unos veinte ganapanes más o menos vencidos por el soponcio que me sometieron a un interrogatorio pintoresco que duró cuatro horas. Días después, Aguirre me dijo que su partido me había aceptado como candidato presidencial. Magnífico, le dije. Luego llegó un lunes y Aguirre quiso verme con una incomprensible e impostergable urgencia. Yo me encontraba enfermo y no podía verlo y le hice saber que no podía atenderlo. Por misteriosas razones, Aguirre me dijo que entonces ya no sería candidato presidencial de su secta o cofradía “Todos por el Perú” (siendo “todos” unos dieciocho o veinte ciudadanos apelmazados).

No me quedó entonces más remedio que llamar a Lucho Bedoya el viejo, y cuando digo “el viejo’ lo digo con respeto y admiración, porque Lucho Bedoya se aproxima a cumplir un siglo de vida y sigue creyendo que Lourdes Flores va a ser presidenta del Perú, cuando sería más realista postularla al Club de Corazones Remendados. Algo desconcertado por mi llamada, me citó en su estudio jurídico (una casa en Miraflores que parecía un salón de velatorios o una funeraria). Asistí puntualmente. El doctor Bedoya fue amable y cordial. Hablamos dos horas. Por momentos se perdía, divagaba, contaba zarandajas de su infancia o su juventud que no remataba, pero cada siete minutos exactos entraba una señorita y le daba una taza de café negro y lo revivía con esa dosis de cafeína pura que lo mantenía lúcido y erecto. Le dije a Bedoya que quería ser candidato del PPC, el Alan de la derecha peruana. Bedoya me dijo: Yo ya estoy retirado, hijo, ahora la que manda es Lourdes. Luego me recomendó (lo que yo interpreté como una señal de que Bedoya sospechaba que Lourdes no vería con simpatía mi postulación) que me dedicase a recolectar firmas para mi propio partido. No lo noté entusiasmado. Sin embargo, me llamó a los dos días al celular y me citó en su estudio y me dijo que nos reuniríamos Lourdes, él y yo. Quedamos a las siete de la tarde. Calculé cuidadosamente la jugada. Pensé: Lourdes me va a pedir que la apoye sin reservas en la campaña municipal, que sea su fiel escudero desde la televisión y que, luego de que ella gane (si gana, y nunca gana), ya hablaremos de mi eventual candidatura presidencial. Pero yo sabía de buena fuente que Lourdes no me quería como candidato, sólo quería manipularme para que yo la apoyase desde la televisión en la campaña municipal, pues ella tenía una alianza o pacto de honor con el pícaro cobrador de peajes Luis Castañeda, en virtud del cual Castañeda se inhibió de ser candidato presidencial el 2006 (cuando tenía estupendos números en las encuestas) y Lourdes se inhibiría de serlo el 2010 y apoyaría al cobrador Castañeda (alianza que al final se frustró porque el cobrador de peajes, que tonto no es, se negó a subir a su partido al PPC y de paso a Cataño). Por eso no dudé en llamar al estudio de Bedoya y abortar la reunión, porque advertí que Lourdes no quería apoyar mi candidatura presidencial sino usarme para ganar la alcaldía, que, por supuesto, perdió. La señora de pies de rinoceronte subestimó mi malicia. Sin necesidad de verla, supe cuál era su juego y le hice jaque mate antes de que ella moviera peón. Mi padre fue un gran jugador de ajedrez y algo aprendí de él.

Por último, invité a cenar a mi casa al presidente Alan García, accidente genético que gobierna al Perú. Cuando García hundió sus oceánicas posaderas en el sofá, sentí un crujido ominoso y temí que el mueble se partiría en cuatro. Alan me animó a ser candidato. Le dije que no tenía suficiente dinero y mi madre no se manifestaba. Le pregunté cuánto ganaba el presidente del Perú. No parecía saberlo ni preocuparle. Algo así como 3 mil dólares al mes, me dijo. Con esa plata no puedo mantener a mi familia por cinco años, le dije. Y no soy un ladrón ni tengo ganas de aprender el oficio, añadí. Alan soltó una risotada y sentenció la frase de la noche: “No seas cojudo, hombre, la plata llega sola”.

Luego García dijo algo que me pareció gravísimo: que si el señor Humala gana las elecciones, él propiciará un golpe de Estado e impedirá, quebrantando la ley, que Ollanta Humala sea presidente. “Aunque me metan preso, Humala no será presidente”, se pavoneó García.

Aquella noche me quedé pensando que en efecto es así como se hace política en el Perú: con absoluta falta de escrúpulos, pasando el sombrero y esperando a que la plata llegue sola, que es una manera sutil y tramposa de decir que la plata llega por debajo de la mesa, en maletines, en coimas y cuentas secretas.

Fue esa noche que decidí que no sería candidato presidencial en esta elección peruana ni en ninguna elección a ningún cargo público y recordé que hacía veinte años me había propuesto ser un escritor y me prometí que dedicaría lo que me quedase de vida (que no ha de ser mucho) a seguir siendo un escritor, un oficio incompatible con el del político profesional.


Jaime Bayly cuenta detalles de la cena que tuvo con el presidente Alan García

El escritor confesó que se reunió con los líderes de las principales agrupaciones políticas del país en su afán por ser candidato presidencial

USI)
Cuando muchos esperaban un nuevo capítulo más de la novela que Jaime Bayly estaba escribiendo sobre los problemas tiene con su familia debido a la relación que mantiene con su novia Silvia Núñez del Arco, el escritor sorprendió a todos con una columna en donde cuenta los detalles de las reuniones que habría tenido con varios líderes políticos del país en momentos que pensaba postular al sillón presidencial.

En su columna de Perú.21, Bayly recordó las reuniones que sostuvo con los líderes de Acción Popular y PPC en busca de un partido político que lo acogiera como candidato presidencial. Sin embargo, lo más llamativo para el escritor fue una revelación que el propio Presidente de la República, Alan García, le habría hecho en una reunión privada que mantuvieron.

“(...) Invité a cenar a mi casa al presidente Alan García (...) Alan me animó a ser candidato. Le dije que no tenía suficiente dinero y mi madre no se manifestaba. Le pregunté cuánto ganaba el presidente del Perú. No parecía saberlo ni preocuparle. Algo así como 3 mil dólares al mes, me dijo. Con esa plata no puedo mantener a mi familia por cinco años, le dije. Y no soy un ladrón ni tengo ganas de aprender el oficio, añadí. Alan soltó una risotada y sentenció la frase de la noche: “No seas cojudo, hombre, la plata llega sola””, relató Bayly.

Además, el “Tío terrible” dio a conocer una confesión que el mandatario le habría hecho. “García dijo algo que me pareció gravísimo: que si el señor Humala gana las elecciones, él propiciará un golpe de Estado e impedirá, quebrantando la ley, que Ollanta Humala sea presidente. “Aunque me metan preso, Humala no será presidente”, se pavoneó García”, escribió.

Así mismo, Bayly narra por qué se distanció de su amigo Enrique Ghersi y las causas conocidas del alejamiento (debido a Alex Kouri) de Cambio Radical. Agrega que se reunió con dirigentes de Acción Popular, el Partido Popular Cristiano y con gente de Todos por el Perú. Concluye que nunca será candidato de nada, y solo se dedicará a ser escritor.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 29, 2010

Bayly a su hija y a su ex esposa: “Retírense de mi casa”

El escritor dijo que ambas han hecho suficientes méritos para recibir esta invitación debido a sus constantes agresiones e insultos en contra de su novia, Silvia Núñez

(USI)
Jaime Bayly invitó a su hija Camila y a su ex esposa Sandra Masías a abandonar su casa, debido a los constantes insultos y agresiones que recibe su novia Silvia Núñez del Arco. En su columna de hoy en Perú.21, el escritor aseguró que su menor hija ha llegado al punto de pintar las paredes de la casa de su joven pareja con frases de grueso calibre, de lanzarle huevos a las ventanas y de publicar fotos en el Facebook en actitudes lamentables.

“La señora Masías, al gritar una y otra vez en mi propia casa que Silvia es una prostituta, una inútil y una perra chusca, ha sembrado el odio en mis hijas contra la madre de mi bebe”, escribe Bayly en su columna titulada “Señora, por favor múdese”.

Bayly señaló que desde que se divorció de Sandra Masías, a quien llama señora, ha cumplido con todas sus obligaciones legales y económicas. Inclusive, a pedido de su ex esposa, incrementó el dinero por concepto de pensión de 8 mil dólares a 12 mil.

“Creo, y no exagero, que he sido un padre en extremo generoso, y que he tratado a la señora Masías como si fuera mi hija, pues, desde que nos divorciamos, ella, para todo efecto práctico, se ha permitido la sosegada comodidad de vivir de mi dinero”, escribió.

SU HIJA
“La señorita Camila viajó hace pocos meses al lago Titicaca, acompañada de sus mejores amigos, viaje que fue pagado por mí, y no tuvo mejor idea que la de quemar un adorno que Silvia me había obsequiado, fotografiar el momento de la bárbara incineración y luego colgar esa foto vandálica en su página de Facebook, con una leyenda destinada a Silvia que decía “Quémate, Mierda”, escribió.

“Por si ello fuera poco, al parecer pirómana con la complicidad de sus amigos, acudió un sábado al filo de las once de la noche al departamento donde vive Silvia y, en compañía de sus amigos, arrojó unos veinte huevos a las ventanas del departamento de Silvia y no contentos con tamaña vileza, la de agredir en pandilla a una mujer embarazada, pintaron en las paredes del edificio, en letras bastante llamativas, “Silvia Puta”, es decir el mismo insulto que Camila escuchó de su madre”, cuenta.

Finalmente, Bayly dijo que tanto “la señora Masías y la señorita Camila están notificadas por periódico de que deben retirarse de mi casa, puesto que no permito que en mi casa viva gente que agrede de modos tan innobles a una mujer embarazada. La señora Masías debe hacer sus maletas ya mismo, si alguna dignidad le queda”.
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PERU 21 NOVIEMBRE 29, 2010

Señora, por favor múdese
Autor: Jaime Bayly

El 22 de marzo de 1993, un día de vientos helados en la ciudad, la señora Sandra Masías y yo nos casamos ante el juez José M. López, en la Corte Superior del Distrito de Columbia, en Washington.

Mentiría si dijera que fue un día feliz para mí. Me hallaba aturdido por el pavor. No fue el virus del amor el que me precipitó a casarme con la señora Masías. Fue la necesidad de cambiar mi condición de turista por la de residente temporal, dado que la señora Masías se hallaba embarazada de nuestra bebé, que habría de nacer en agosto de 1993. Fue, pues, una boda a la que ambos acudimos con caras de estupor, como si fuésemos al paredón de fusilamiento o a la cámara de gas.

El 29 de octubre de 1997, la señora Sandra Masías y yo nos divorciamos en el Décimo Primer Circuito Judicial de la Corte del Condado de Dade, divorcio firmado por el juez Andy Karl. El juez ordenó que la custodia de nuestras hijas Camila, nacida en Washington en agosto de 1993, y Paola, nacida en Miami en junio de 1995, se otorgase a la madre. Asimismo, ordenó que yo debía pagar 7,500 dólares mensuales a la madre para los gastos de nuestras dos hijas.

Curiosamente, antes de que el juez Karl firmara el divorcio entre la señora Masías y yo, ambos tuvimos que acudir a unos cursos de padres en proceso de divorciarse, clases a las que asistimos cuatro sábados consecutivos, a la impiadosa hora de las ocho de la mañana, en el campus de Kendall del Miami-Dade Community College, lo que, una vez graduados, nos concedió el dudoso mérito de obtener, cada uno, su respectiva diploma de “Padre Divorciado con Hijos”, diplomas expedidas el 20 de Septiembre de 1997.

Desde entonces y hasta la fecha, no sólo he cumplido las obligaciones legales que me ordenó el juez hace ya más de trece años, sino que, con perdón por la jactancia, me he ocupado de mantener económicamente a mis dos hijas y a la señora Masías muy por encima de lo que mandaba la ley. Creo, y no exagero, que he sido un padre en extremo generoso, y que he tratado a la señora Masías como si fuera mi hija, pues, desde que nos divorciamos, ella, para todo efecto práctico, se ha permitido la sosegada comodidad de vivir de mi dinero.

Este último año, la señora Masías me dijo que, además de todos los gastos extraordinarios que yo le pagaba y las propinas de mil dólares mensuales que les daba a mis hijas y los viajes en enero y julio a Europa que le pagaba a la señora Masías y a mis hijas y los autos de lujo que le compraba a la señora, el estipendio mensual de 8,000 dólares que le otorgaba le resultaba insuficiente, puesto que ella debía pagar tres empleadas domésticas, dos choferes, un profesor de matemáticas y otros gastos. No me sorprendió en modo alguno que la señora me pidiera más dinero. Llevo años pagando las cuentas de la señora y sé que la austeridad no se cuenta entre sus virtudes. De modo que le pregunté a la señora cuánto dinero necesitaba mensualmente para sentirse, digamos, más desahogada. No pareció someter a duda o reflexión su respuesta: 12,000 dólares al mes, espetó. Bien, bien, le dije, será lo que tú digas. De modo que fuimos al banco y le pagué anticipadamente el dinero hasta diciembre de este año.

Como era previsible, la señora Masías me ha escrito algunos correos traspasados por la ansiedad en los que me hace saber que los 12,000 dólares le quedan cortos y que no dispone de recursos para mudarse, puesto que la he invitado cordialmente a retirarse de mi casa.

¿Por qué he invitado a la señora Masías a retirarme de mi casa?

Porque la señora Masías ha hecho méritos consistentes para ganarse dicha invitación (una invitación que fue expresada hace ya semanas, en privado y en público, y que de momento, a expensas de su dignidad, la señora ha ignorado) y porque nuestra hija Camila, instigada por la señora Masías, ha hecho también penosos méritos para acompañar a su madre en esa mudanza, una mudanza que espero que ocurra pronto y del modo más pacífico y armonioso, dado que yo me he ofrecido a pagar todos los costos que tal mudanza pudiera ocasionar.

Dichos méritos son bochornosos y los mencionaré sólo para tratar de que la señora Masías comprenda que está viviendo en mi casa sin mi consentimiento y contra mi expresa voluntad y que por lo tanto debe retirarse pronto, preservando su dignidad de dama.

La señora Masías y mi hija Camila deben irse de mi casa por las siguientes razones que me avergüenza enumerar: la señora Masías ha llamado “prostituta” y “perra chusca” a Silvia Nuñez del Arco, mi amiga y la madre de mi bebé; la señorita Camila viajó hace pocos meses al lago Titicaca, acompañada de sus mejores amigos, viaje que fue pagado por mí, y no tuvo mejor idea que la de quemar un adorno que Silvia me había obsequiado, fotografiar el momento de la bárbara incineración y luego colgar esa foto vandálica en su página de Facebook, con una leyenda destinada a Silvia que decía “Quémate, Mierda”; por si ello fuera poco, la señorita Camila, al parecer pirómana con la complicidad de sus amigos (cuyos gastos yo me ocupé de pagar, mientras los cuatro perpetraban semejante estupidez a orillas del lago), acudió un sábado al filo de las once de la noche al departamento donde vive Silvia y, en compañía de sus amigos, arrojó unos veinte huevos a las ventanas del departamento de Silvia (quien, aterrada, no sabía si esos huevos era piedras, proyectiles o qué), y, no contentos con tamaña vileza, la de agredir en pandilla a una mujer embarazada, pintaron en las paredes del edificio, en letras bastante llamativas, “Silvia Puta”, es decir el mismo insulto que Camila escuchó que su madre, la señora Masías, gritaba como una perturbada, aludiendo a mi amiga Silvia.

Camila es una mujer inteligente, pero tal vez no lo es tanto como ella cree. Pues ella pensó que nadie, sin su autorización, podría ver en su página de Facebook la foto donde se la ve quemando a orillas del Titicaca el adorno que Silvia me regaló y el penoso insulto que ella escribió contra Silvia, “Quémate, Mierda”, y probablemente pensó que ella y su pandilla de vándalos descerebrados no quedarían registrados claramente en la cámara de seguridad del edificio de Silvia. ¿Cómo me enteré de que Camila y sus amigos se habían rebajado a la estupidez de quemar el adorno que me regaló Silvia en un viaje que yo les pagué a Puno y Cusco? Porque Silvia, casualmente, al tener dos contactos en común con Camila (Silvia tiene 22 años y Camila 17), pudo entrar a la página de Facebook de Camila y encontró esa foto espeluznante y aquel insulto. No me dijo nada entonces por delicadeza. Pero la noche en que le arrojaron los huevos, Silvia me contó traumatizada (pudo haber perdido al bebé) que hacía meses tenía una prueba de la página de Facebook de Camila, en la que era claro que Camila la odiaba y, peor aún, se jactaba de odiarla.

Durante dieciocho años, he sido un padre generoso, juguetón y en extremo permisivo con mis hijas. Siempre he procurado decirles cosas alentadoras y elogiosas y las he complacido en todo, porque sé lo que es tener un padre que te insulta, te humilla y te hace sentir un estorbo. Por eso nunca pensé que mi hija mayor, por muy adolescente y rebelde que sea, haría esas maldades gratuitas contra una amiga mía, que por lo demás nada ha hecho contra ella. Pero la señora Masías, al gritar una y otra vez en mi propia casa que Silvia es una prostituta, una inútil y una perra chusca (lo que no deja de ser irónico, pues desconozco los méritos profesionales de la señora Masías, que básicamente se ha pasado las dos últimas décadas viviendo a mis expensas), ha sembrado el odio en mis hijas contra Silvia y en cierto modo le ha dado a Camila la legitimidad moral para que luego ella cometa esos actos de vandalismo contra Silvia.

Pues bien: la señora Masías y la señorita Camila están notificadas por periódico de que deben retirarse de mi casa, puesto que no permito que en mi casa viva gente que agrede de modos tan innobles a una mujer embarazada, y además embarazada de mí. Ruego que ambas comprendan que esta no es una amenaza sino una invitación cordial y afectuosa, y que yo pagaré todos los gastos de la mudanza. Pero la señora Masías debe hacer sus maletas ya mismo, si alguna dignidad le queda.

Entretanto, les hago llegar a Camila y Paola todo el amor que siempre he sentido por ellas y que estos pequeños eventos no rebajarán en modo alguno.
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PERU 21 NOVIEMBRE 22, 2010

Silvia
Autor: Jaime Bayly

Cuando tenía nueve años, se ponía un par de medias muy abultadas en los pechos y un sostén ajustado y salía a caminar para que le mirasen las tetas de mentira. Cuando tenía doce años, las señoras de su edificio no permitían que fuese amiga de sus hijas porque le tenían miedo. Cuando cumplió trece, les exigió a sus padres que le comprasen una perra que terminó siendo llamada Benita, presumiblemente lesbiana, una fox terrier, madre de cinco hijos que le fueron arrebatados para ser regalados o vendidos aun siendo cachorritos (trauma no menor al que tuvo que soportar cuando fue literalmente violada por un perro lujurioso de su raza, que la subyugó, montó y dejó preñada mientras ella emitía unos gemidos quejumbrosos), perra que suele orinar y defecar en medio de la mera pista por la que pasan los autos y los buses, sin que ello parezca darle miedo a la extraña y señorial Benita. Cuando tenía quince años, se subió a una combi y se dio cuenta que no tenía plata para pagar el pasaje y el chico que iba a su lado le dio la plata y la salvó del bochorno. Se enamoró a los catorce años de un chico muy guapo del club Regatas de Lima, Tonny, que corría olas y montaba moto y se rompía los huesos una vez al mes (fue feliz con ese chico los primeros dos años, luego fue una creciente agonía soportarlo los últimos dos, cuando ella descubrió que él le mentía, que se iba de putas, que la amenazaba con suicidarse y entonces ella le decía “todo bien si saltas del balcón, pero que no sea en mi edificio, por favor, mejor si te vas al tuyo y saltas allá y no me dejas la puerta de mi edificio toda manchada de sangre”; desde luego el chico nunca saltó de ningún balcón, y casi mejor así). Cuando tenía quince años, sentía que su papá la odiaba y su mamá también porque ambos querían que se fuera a estudiar el bachillerato en Alemania (estudiaba en un colegio alemán de Lima, el Humboldt, y hablaba la enrevesada lengua alemana con fluidez) y ella sentía que ese viaje, concebido y planeado meticulosamente por sus padres, era un grave error que no quería cometer y que si lo cometía solo para complacerlos no podría recuperarse nunca del traspié, de ese paso en falso. Sus padres se decepcionaron grandemente cuando no fue a estudiar a Alemania y tal vez aquella fue la primera de las varias decepciones que fueron permitiendo que ellos, dos profesionales de éxito, personas buenas y tranquilas, conocieran mejor a su hija, quien, para rebelarse de la pretensión de sus padres de mandarla a estudiar a Alemania, asistía a sus clases del colegio en Lima sin cuadernos y no tomaba apuntes de nada y miraba a todos como si fuera de otro planeta (y en cierto modo yo tengo muy claro que lo es y es precisamente por eso que me gusta tanto). Porque sin duda sus padres también se decepcionaron cuando les dijo que no quería estudiar en la Universidad de Lima pues, en realidad, y basta de hipocresías, no quería estudiar nada (entonces estudiaba sicología y se quedaba dormida en las clases) porque quería escribir una novela (en realidad quería pasarse el resto de su vida escribiendo una novela y otra novela y otra más, y ya está en ello, gracias a su coraje y su talento, y su nueva novela, “Hay una chica en mi sopa”, saldrá en enero con Planeta). Yo la conocí entonces por uno de esos caprichos del azar y tuve la certeza de que esa mujer, Silvia, era, para bien o para mal, una escritora de raza, una escritora maldita, una escritora condenada a serlo y que a pesar de que era muy joven (tenía apenas diecinueve años y parecía aún menor) ya lo presentía con aterradora lucidez y no podría escapar de esa servidumbre a menudo cruel, la de sentir el destino turbulento del escritor. Diría entonces que las decepciones que sus padres se han llevado de Silvia les han permitido paradójicamente entenderla mejor y quererla más. Porque otra decepción para ellos, que son mis amigos aunque no los conozco todavía, fue sin duda que empezara a ser mi amiga o que se arriesgara a ser mi amiga, riesgo que terminó previsiblemente (dada su belleza y mi natural pasión por ella) con que Silvia quedase embarazada de mí (“tú, la que decías que no serías mamá nunca”, le dijo sarcásticamente su padre, al enterarse del embarazo de Silvia, los primeros días de agosto pasado, exactamente el martes 3 de agosto) y que permitió que floreciera en su madre, llamada Silvia como ella, un poderoso instinto maternal con el bebé de su hija, un bebé que la madre de Silvia siente casi como si fuera suyo (lo que es sin duda una buena señal, una señal de que el bebé será muy querido y muy mimado y muy bienvenido en este mundo en el que nos peleamos por tonterías y nos olvidamos de darnos un poco de cariño). Silvia estornuda a menudo (aunque sus estornudos son apenas perceptibles al oído humano). Come poco, realmente poco, casi como un canario o un pajarito. Nunca la he escuchado expulsar un gas, deshacerse sigilosamente de una flatulencia. Se sabe las letras de muchas canciones en inglés, sobre todo las de Avril y Pink (que, como ella, está embarazada). Tiene probado buen gusto para la música (si no le gustaba Calamaro la cosa no habría podido fluir con ella). Cuando se pone zapatos de taco, se los pega con cinta adhesiva para que no se le salgan, pero en realidad casi nunca se pone zapatos de taco. Está embarazada y no se queja nunca y ama a su bebé de un modo sorprendente (no la veo para nada asustada, lo que me sorprende y entusiasma, pues es muy joven y sin embargo no tiene miedo) y cuando le pregunto si quiere tener al bebé en Lima, en Miami o en otra ciudad, me dice que no lo sabe, que le da igual, que mejor lo decida yo, lo que me hace pensar que sin duda lo tendremos en Miami, pues yo quiero pasar un año entero en Miami sin subirme a un avión, y ese año ha comenzado oficialmente el 15 de noviembre pasado, cuando comenzó mi nuevo programa en Mega, y que hay algo raro y hechicero en esa curiosa mujer, Silvia, que tiene tanto de niña como de loca. Por eso es que mucho me temo que no podré alejarme nunca de ella, porque siempre me sorprende con su memoria elefantiásica para contarme en detalle la vida que hemos vivido o la que ella vivió cuando yo no la conocía o la que vive ahora cuando no estoy con ella escuchándola o escuchando sus canciones o mirándola comer uvas o bailando a solas sin que advierta que la estoy espiando con una sonrisa. Nada de esto estaba en mis planes y es felicidad en estado puro y agradezco a Silvia y a los dioses y sus ángeles y vírgenes que me han bendecido con esta sutil criatura nefelibata y con su bienamado bebé que, si los dioses nos son propicios, nacerá en abril en algún hospital de Miami, donde hace más de quince años nació mi bella hija Paola, la radiante y genial Lola, mi chica linda, y entonces Paola, tiempo al tiempo, tal vez algún día querrá conocer a Zoe o a James, que con suerte nacerá en la misma ciudad que ella, y espero que Camila también, pues Camila es ya una mujer brillante, ingeniosa y divertida, y con solo diecisiete años (nació en agosto de 1993 en el hospital de la universidad de Georgetown, en Washington) a veces siento que sabe de la vida y sus misterios mucho más que yo. ¿Podría tener más suerte? Imposible. Doy gracias a los dioses y a los querubines y a la memoria de mi padre por cuidarme y protegerme y por haber traído a mi vida a Camila y a Paola, dos niñas adorables que están siempre en mi corazón, aunque ahora ya no pueda verlas todos los días, y por haberme sorprendido con la suave y oportuna irrupción de Silvia en mi vida, que ha sido una luz de paz y armonía y que lleva en su vientre a un bebé de más de diez centímetros que ya patea y que se niega a mostrar la entrepierna cuando el ginecólogo quiere saber si es hombre o mujer: quién hubiera dicho que mi bebé habría resultado siendo tan pudoroso.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 15, 201O

Jaime Bayly dice que no espera recibir ningún premio por sus libros

El escritor peruano no cree en los reconocimientos literarios pues los considera “amañados”. Sin embargo, señaló que Vargas Llosa se ganó el Nobel merecidamente. Señaló que antes de morir espera publicar dos libros más

(El Comercio)
Jaime Bayly señaló que desde hace algún tiempo no espera ser reconocido con algún premio literario e incluso señaló que los galardones que le fueron entregados en el pasado por alguna de sus novelas fueron injustamente concedidos.

Según escribió el periodista en su columna de hoy en “Perú.21” titulada “Renuncio”, Bayly dijo que no cree en la entrega de galardones “amañados” y falsos. “Aprendí que el mejor premio que puede ganar un escritor es que no vengan a molestarlo con premios amañados y con dineros obscenos que salen en los periódicos y despiertan los celos y la envidia de otros escritores (que sienten que ese premio les correspondía a ellos y les ha sido robado”, indicó.

Pese a eso, reconoció que el Nobel entregado a Mario Vargas Llosa es una excepción, y que este se lo ganó merecidamente. “En mi caso, ningún premio literario es justo. Siempre hay un libro mejor que el mío. Por lo menos eso es verdad tratándose de mí. No lo es, desde luego, tratándose de un portentoso creador de ficciones hechiceras como el gran Mario Vargas Llosa, premio Nobel y premio Noble, infrecuente coincidencia en un escritor”, señaló.

Asimismo, descartó postular en un futuro a algún cargo político. “Yo no votaría por mí. Yo no me otorgaría ningún premio. En consecuencia, no debería aspirar a que otros me den lo que yo sé que no merezco (…). Renuncio a ser candidato a nada. Renuncio a postularme a un premio, a un cargo, a una distinción. Renuncio a intentar ser un hombre de éxito. Renuncio a gobernar cualquier otra vida que no sea la mía”. Finalmente, confesó que espera dedicar su vida a escribir dos libros más.
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PERU 21 NOVIEMBRE 15, 2010

Renuncio
Autor: Jaime Bayly

No seré nunca candidato a nada.

Quien se postula a un cargo público, a un premio, tiene que estar convencido de que merece ganar, de que merece esa gloria, ese reconocimiento.

Yo estoy convencido de que no merezco ganar nada.

Por lo tanto, si postulase a algo sabiendo que no merezco ganarlo, estaría haciendo trampa, embaucando a los despistados y a los incautos, siendo deshonesto conmigo mismo.

Yo no votaría por mí. Yo no me otorgaría ningún premio. En consecuencia, no debería aspirar a que otros me den lo que yo sé que no merezco.

La única manera de evitar caer en esa trampa de la vanidad es no postular a nada, a ningún cargo, a ningún premio, a ningún honor que falsee la verdad: que soy un hombre mediocre y vulgar que se siente a gusto siendo mediocre y vulgar.

El poder corresponde a los que desean ejercerlo para bien o para mal, y yo carezco de deseos para ejercer el poder, y a menudo carezco de poder para ejercer mis deseos.

Mal haría entonces en tratar de gobernar a otros cuando a duras penas puedo gobernarme a mí mismo.

Si algún respeto tengo por los demás (por ejemplo, por mis compatriotas, los peruanos), debería hacerles saber que no sé gobernar nada, ni siquiera mi pelo o mi entrepierna, y que si intentara gobernar a un número de personas (a una república, a una alcaldía, a una provincia, a una junta vecinal, a un condominio de playa) les haría un daño incalculable, como incalculable es el daño que he causado en mi pelo y mi entrepierna.

Declaro entonces que mi mayor ambición es la de ser un ciudadano ordinario y mediocre, un sujeto lastrado por la pereza, un bueno para nada, un cero a la izquierda, una sombra, un hombre que camina por la sombra.

Algunos pocos premios me han sido dados; ninguno debió concedérseme. Devuelvo ahora los premios, mas no la plata, que ha sido gastada. Devuelvo los premios literarios que manchan mi biografía de escritor: un premio que me dieron en Galicia que tuve el buen tino de no ir a recoger, otro que me dieron en Barcelona sólo para que el editor ganara más dinero con ese libro acanallado, y uno más, el peor de todos, que me fue entregado por un jurado catalán que, al tiempo de darme el premio, me recordó lo que ya sabía: que no lo merecía y que si pudiese me quitaría el premio y sobre todo el dinero.

Entonces aprendí que el mejor premio que puede ganar un escritor es que no vengan a molestarlo con premios amañados y con dineros obscenos que salen en los periódicos y despiertan los celos y la envidia de otros escritores (que sienten que ese premio les correspondía a ellos y les ha sido robado) y el recelo o la desconfianza de los lectores (que sospechan con razón que esa novela premiada no vale tanto dinero).

Mi agente literaria, la espléndida señora Carmen Balcells, sabe que no debe postularme nunca a ningún premio y que si algún despistado insistiera en darme un premio a despecho de mi voluntad, tal premio deberá ser devuelto con las gracias respectivas.

Ninguna recompensa se compara a la de maravillarse de seguir estando vivo y de persistir en el noble oficio de coleccionar palabras dictadas por la rabia y la tristeza y de compartir esas palabras con otros que al leerlas sientan algo parecido al placer.

En mi caso, ningún premio literario es justo. Siempre hay un libro mejor que el mío. Por lo menos eso es verdad tratándose de mí. No lo es, desde luego, tratándose de un portentoso creador de ficciones hechiceras como el gran Mario Vargas Llosa, premio Nobel y premio Noble, infrecuente coincidencia en un escritor.

Tampoco me gustaría otorgar premios, ser miembro de un jurado, discriminar entre lo bueno y lo menos bueno, erigirme como juez supremo de quienes, jóvenes envanecidos y ambiciosos, compiten entre sí por alguna forma de reconocimiento, por un cheque, por sobresalir del montón, por ser alguien notable, notorio, una foto o un titular en el periódico.

Los más notables, me parece, son los que menos se hacen notar, los que más sabiamente esquivan la notoriedad.

No deja de ser curioso que muchas personas (y entre ellas, personas de indudable inteligencia) consideren que la gloria más codiciada entre todas las posibles sea la siguiente: postularse al cargo público de mayor poder en la tribu a la que se pertenece, decir que uno sin duda merece dicho poder y desea con fervor servir a los demás miembros de la tribu (a los que mayormente no conoce), ganar el poder en buena lid y ejercer esa autoridad de un modo recto, justo y virtuoso, de un modo tal que induzca a los demás a pensar que uno, el poderoso, el que gobierna, es mejor que ellos, los del montón, los anónimos, los gobernados.

Pero eso no es verdad, no puede ser verdad: siempre es mejor y más estimable el que prefiere votar por otro que por uno mismo, siempre es más sabio el que advierte con lucidez que hay muchos otros mejores que uno mismo y que son ellos los que merecen las glorias y los honores, nunca uno mismo.

Los reyes son tristes. Los pontífices también dudan. Los presidentes cuentan los días para dejar el poder y volver a casa (pero ya nunca podrán volver a casa). Los dictadores recuerdan con añoranza cuando podían comer sin temor a ser envenenados. Los que tienen poder envidian a los que carecen de poder.

Cuanto más pesada y duradera es la responsabilidad que recae sobre el poderoso, menos poder en verdad se tiene, pues las obligaciones del cargo o la investidura o el mandato recortan el verdadero poder al que puede aspirar cualquier individuo, que es el poder de su libertad, la libertad de hacer lo que le dé la gana sin rendirle cuentas a nadie, por ejemplo la formidable libertad de escribir ficciones, que es lo que le da, si acaso, algún precario sentido a mi vida.

Por eso no quisiera ser presidente, ministro, congresista, alcalde, concejal o director de la junta de propietarios del edificio en que vivo: porque el poder temporal que otros, con suerte, me concederían con entusiasmo o a regañadientes me convertiría enseguida en un rehén de aquellos que, al reconocerme un poder superior al que ellos poseen, han confinado al mismo tiempo los límites de mi libertad, han secuestrado mi libertad, se han adueñado de mi errabundo destino y se creen con derecho a reclamarme en tono airado si las cosas van mal, y las cosas, ya se sabe, siempre van mal.

Si de verdad quieres tener poder, tal vez deberías aspirar a tener la mayor libertad posible, una libertad que nadie pueda arrebatarte, una vida sosegada y sedentaria que a nadie tengas que explicar, el poder insuperable de mandar a todos al carajo y hacer lo que más te guste o no hacer nada, que es generalmente lo que más nos gusta hacer, nada de nada: ver una película o un partido de fútbol o escuchar una canción o darle un beso a tu chica embarazada.

Renuncio. Renuncio a ser candidato a nada. Renuncio a postularme a un premio, a un cargo, a una distinción. Renuncio a intentar ser un hombre de éxito. Renuncio a gobernar cualquier otra vida que no sea la mía. Renuncio incluso a gobernar mi vida.

No renuncio todavía a mi vida porque me quedan dos libros por escribir y porque con suerte en abril nacerá el bebé que Silvia valerosamente lleva consigo.
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PERU 21 NOVIEMBRE 10, 2010

La novia de Bayly luce su embarazo

El periodista y su pareja fueron captados por la revista Magaly TeVe en una calle de San Isidro. La joven va por el cuarto mes de gestación.

'El tío terrible' y su pareja ingresaron en un restarante de la calle Miguel Dasso. (MagalyTeVe)
Jaime Bayly y Silvia Núñez del Arco fueron captados en una calle de San Isidro. La joven novia del periodista y escritor ya luce su ‘pancita’ de cuatro meses y medio embarazo. Los paparazzis de la revita Magaly TeVe los captaron cuando se dirigían a tomar desayuno en un restaurante de la calle Miguel Dasso.

En las fotografías se ve a Bayly vestido con jeans azul, un polo holgado color plomo, un saco marrón y un gorro y lentes oscuros. En tanto, la joven de 21 años lucía una pantaloneta verde y una blusa con dibujos floreados.
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PERU 21 NOVIEMBRE 8, 2010

Estás despedido
Autor: Jaime Bayly

Hace pocas semanas fui despedido de un canal de la televisión peruana.

La severa carta que me informó de tal despido alegó que yo “había violado la línea editorial del canal”.

¿Por qué o cómo había violado la línea editorial del canal?

Según la carta, yo había perpetrado tal violación al decir en mi programa que el canal de televisión le tiene miedo al presidente del Perú y está hincado de rodillas ante él.

Como no he leído un manual o un texto que describa o fije la línea editorial del canal que me despidió, debo suponer que dicha línea consiste, al menos en parte, en no tenerle miedo al presidente del Perú ni en hincarse de rodillas ante él.

Sin embargo, el contrato que me unía al canal decía explícitamente que yo tenía “plena libertad para expresar mis opiniones en mi programa de televisión”. Pero antes advertía que dichas opiniones debían ceñirse a la línea editorial del canal, de modo que mi libertad no era plena e irrestricta, se hallaba restringida por la línea editorial del canal, una línea que era incierta y borrosa y no estaba (no está, creo) expresamente delineada (o al menos no lo estaba para mí).

En cualquier caso, si nos atenemos a la carta que me despidió, fui acusado de violar la línea editorial del canal por decir que el canal estaba de rodillas ante el presidente del Perú. De lo que puede desprenderse que el canal considera que no está de rodillas ante el presidente y que es independiente y eventualmente crítico del presidente peruano.

Si el canal que me despidió es benévolo, adulón o amable con el presidente peruano, es un asunto debatible, subjetivo. Si el canal le tiene miedo o no le tiene miedo al presidente peruano, es un asunto imposible de probar, porque en este caso, cuando aludimos al canal, estamos en realidad aludiendo a su dueño, y yo no puedo demostrar de un modo irrebatible que el dueño del canal que me despidió le tenga miedo al presidente del Perú o que esté hincado de rodillas ante él o que sea adulón con él.

Solo sé lo que todo el mundo sabe, y es que el dueño del canal que me despidió es amigo del presidente del Perú. Pero eso no implica que le tenga miedo o que se arrodille ante él. Yo también me considero amigo del presidente peruano (y le tengo aprecio) y no por eso le tengo miedo ni le hago genuflexiones.

Por lo tanto, podemos llegar a dos conclusiones tentativas: el canal que me despidió no podría probar más allá de la duda razonable que yo violé su línea editorial (puesto que nunca recibí un texto que fijase claramente esa línea editorial y, por tanto, no la conocía con plena certeza) y yo (que estaba explícitamente autorizado a decir mis opiniones en el canal con absoluta libertad) no podría probar que el canal que me despidió le tiene miedo al presidente peruano y está hincado de rodillas ante él. Ambas cosas parecen debatibles o sujetas a la interpretación personal.

En esto no me cabe duda: el dueño del canal ordenó que me despidieran porque, si bien había respetado y en ocasiones aplaudido mi libertad para opinar (especialmente cuando, en la campaña de 2006, opiné con virulencia contra la candidatura presidencial del señor Ollanta Humala), ahora ya no respetaba mis opiniones o no las compartía (especialmente cuando yo apoyaba con entusiasmo la candidatura a la alcaldía de Lima de la señora Susana Villarán) o no quería que yo las siguiera emitiendo en su canal.

Lo que nos lleva a la siguiente cuestión: Si el contrato decía que yo tenía plena libertad para dar mis opiniones, ¿es justo que el dueño me despida por dar libremente mis opiniones?

Esto nos remite al viejo conflicto entre la libertad de empresa y la libertad de expresión, o entre quién manda a quién: ¿es el dueño del medio de comunicación quien decide qué se opina y qué no se opina en su empresa, o son los periodistas que trabajan en ese medio de comunicación los que deciden libremente qué se opina o no se opina en la empresa, aun si lo que opinan desafía o contradice las opiniones del dueño?

En este punto, mi posición es clara: aunque parezca injusto que me contraten para dar mis opiniones y luego me despidan precisamente por darlas, creo que es justo que el dueño de un medio de comunicación sea quien finalmente decida quién opina o qué se opina en su empresa. No soy partidario de la tesis radical según la cual el dueño de un medio de comunicación está obligado a pagarle a un periodista para que difunda opiniones abiertamente contrarias a las suyas. Si el dueño contrata a un periodista y le paga, tiene derecho de despedirlo si las opiniones de ese periodista son contrarias a las suyas o le resultan ofensivas o irritantes.

En ese sentido, creo que sería razonable decir que cuando hablamos de la línea editorial del canal que me despidió (o de un medio de comunicación en general) en realidad estamos hablando de la opinión o las opiniones políticas del dueño de esa empresa. Dicho más crudamente, la línea editorial es la opinión del dueño. Si el periodista opina de un modo consistentemente desafiante a la opinión del dueño, no veo por qué el dueño debería estar obligado a seguir pagándole.

De modo que, aunque me duela y entristezca, creo que es justo que el dueño del canal me haya despedido porque no comparte mis opiniones políticas y porque se ha sentido ofendido o humillado por mis opiniones, en particular cuando dije que su canal estaba de rodillas ante el presidente del Perú.

La lección que he aprendido es bien simple: Cuando un canal de televisión te contrata y estipula expresamente que tienes “pleno derecho a divulgar tus opiniones sin restricción alguna”, lo que no dice el contrato es que si esas opiniones no le gustan al dueño del canal, entonces serás despedido, de modo tal que podríamos afirmar que la libertad de opinar del periodista termina cuando colisiona con la opinión del dueño del medio de comunicación en el que trabaja. Puestas en conflicto la opinión del periodista y la del dueño que le paga su salario, por supuesto prevalece la opinión del dueño y el periodista es despedido.

Por consiguiente, sería más exacto que el contrato dijera que el periodista tiene plena libertad de opinar, siempre y cuando esas opiniones coincidan con las opiniones del dueño que lo ha contratado.
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PERU 21 NOVIEMBRE 1, 2010

El embrujo argentino
Autor: Jaime Bayly

Me llevo bien con los argentinos a pesar de que en Sudamérica tienen fama de pedantes, de presumidos, de mirarnos a los demás por encima del hombro, de no sentirse sudamericanos sino europeos. Y Buenos Aires, aunque les duela a muchos sudamericanos acomplejados que tienen fobia a todo lo argentino (o sea fobia a mí también, porque yo soy argentino por elección, estadounidense por conveniencia y peruano por accidente o por azar), es sin duda la ciudad más europea de Sudamérica y, como a las grandes ciudades europeas, le ha pasado últimamente algo que no la ha hecho perder su esplendor, pero que la ha dotado de cierto riesgo, de peligro soterrado, de sordidez y morbo, y es que la que antes era una elegante ciudad afrancesada se ha convertido en una ciudad no por europea menos sudamericana y tercermundista y mezclada de todas las sangres mestizas y morenas que las demás grandes ciudades del mundo. Del mismo modo que en Santiago hay miles de peruanos y bolivianos con fama de ladrones (y peruanas con fama de buenas nanas y cocineras), en Buenos Aires se entrevera un fascinante batiburrillo de europeos y bolivianos, de australianos y paraguayos, de canadienses y ecuatorianos, de gays refinados holandeses y gays sin un céntimo, pero no por eso menos refinados, que han escapado de algún país centroamericano como Honduras o Nicaragua o Panamá para afincarse en Buenos Aires y sentirse libres en una gran ciudad. Porque Buenos Aires, con sus días revueltos de protestas cotidianas y marchas incendiarias y energúmenos que se conjuran para interrumpir una calle sin que la policía haga nada y los mire con abúlica complicidad, sigue siendo la ciudad más cojonuda y fascinante de Sudamérica, y también la más europea y tercermundista, porque en ella perviven las nobles tradiciones de los que esconden dineros centenarios, aquellas familias distinguidas de Recoleta y Palermo Chico y Martínez y La Lucila y San Isidro y Barrio Parque Aguirre, que ahora tienen que cohabitar con las costumbres vocingleras y folclóricas de los invasores, de los intrusos, de los bolivianos, paraguayos, peruanos, ecuatorianos, colombianos, centroamericanos, muchos de los cuales viven hacinados seis en un cuarto diminuto, pero eso no les importa o les importa poco porque en realidad no viven en ese habitáculo, allí a duras penas duermen cuatro o seis horas diarias apiñados como animales, pues ellos sienten (y por eso eligen quedarse) que en realidad viven en Buenos Aires y no en una madriguera maloliente del Once y que Buenos Aires es sin duda alguna una gran ciudad, una ciudad infinitamente más estimulante y melancólica y hermosa que cualquiera de las ciudades miserables de las que han escapado con admirable coraje, porque los inmigrantes pobres son los grandes héroes incomprendidos de nuestro tiempo, los grandes soñadores, los que todo lo arriesgan en nombre de la libertad. A mí que no me hablen mal de los argentinos ni de la Argentina ni de los porteños siquiera, como si los mendocinos o los rosarinos o los cordobeses fuesen genéticamente mejores que los porteños: no me jodan con ese verso pueblerino, que los argentinos, en lo que a mí respecta, son, ante todo y sin distinción, divertidos, raros, bizarros, pintorescos, todos me caen bien, incluso los que me caen mal me caen bien porque me parecen personajes literarios, no sé si me explico, o sea, me parece que están todos locos pero ellos no se dan cuenta de que están locos, y además se creen que son todos cuerdos, y más que cuerdos, sabios, y más que sabios, brillantes, creativos, talentosos. Les reprochan a los argentinos que hablan mucho y que se dan aires de sabihondos. Pues es eso precisamente lo que me hechiza de ellos: escucharlos decir sus chácharas, sus versos, sus embustes, sus trampas pendencieras, porque los argentinos más divertidos son siempre los más mentirosos y los más tramposos y los más canallas, esos son los que mejor me caen y de los que más fácilmente me hago amigo. Todo argentino es un entrenador de la selección de fútbol de su país (y si lo dejan, de la de España también). Todo argentino es presidente de su país (y si lo dejan, dictador de Cuba también). Todo argentino tiene el plan perfecto para que Estados Unidos salga de la crisis (y si lo dejan, para que el mundo entero salga de la crisis, o al menos Occidente, quizá si le hablas de África o el Medio Oriente ya no tiene la cosa tan clara, pero a mí una vez un taxista argentino me aseguró que había conocido a Bin Laden, que había conversado largo y tendido una noche en una carpa con Bin Laden y que el plan original de Bin Laden no era derribar las torres gemelas sino hundir la isla entera de Manhattan y que en realidad, y esto el taxista lo sabía muy bien, sólo que era un secreto que debía preservar, Bin Laden estaba severamente deprimido porque sus terroristas sólo se tumbaron las torres pero no hundieron la isla de Manhattan). Todo argentino es un profeta, un visionario, un iluminado. Todo argentino sabe. Sabe y sabe todo. Sabe más que nadie, sabe más que vos y que yo y que cualquier boludito del orto. Todo argentino está de vuelta, nene. Todo argentino tiene respuestas a todas las preguntas, incluso si no entiende las preguntas y si al responder ni él mismo entiende lo que está diciendo. Pero responde. Opina. Habla. Sentencia. Se la juega. Arma el equipo. Ordena el país. Gobierna el mundo. Gana las guerras. Divide a los buenos de los malos, a los decentes de los chantas. Y todo argentino habla y habla y habla y no para de hablar. Y no importa ya si lo que dice tiene sentido alguno (porque bien pronto uno advierte que todo carece de sentido y que el embrujo de la Argentina radica en que nada tiene sentido racionalmente y, sin embargo, todo es fascinante y hechicero y es allí donde quieres quedarte hasta morir), lo que importa es que el argentino habla y no para de hablar y tiene opiniones de todo y sobre todo y además opiniones enfáticas, terminantes, sin concesiones, atrabiliarias, procaces (digamos que todo argentino es Maradona o quisiera serlo), opiniones en las que en dos minutos pone al mundo en orden y luego llega a su casa y es el caos y la mujer lo manda al carajo y recién entonces se calla el argentino. Pero en la calle no se calla: en la calle, en los taxis, en los cafés, en las barras de los bares, en los colectivos, en ciertas esquinas del centro, el argentino habla y habla y está siempre dispuesto a hablar, a opinar, a tomar partido, a encenderse, a ponerse bilioso, agresivo, pasional, italiano, exasperado, a ponerse a gritar y a discutir con nadie, porque muchos hablan sin que nadie siquiera los escuche, pero es eso lo que me fascina del argentino: que no para de hablar y que tiene una opinión concluyente y arbitraria sobre todo lo divino y lo humano y nada hace más feliz a un argentino, sea rico o pobre, macho o puto, vago o más vago, que sentarse en un lugar cualquiera de la ciudad, pedir empanadas, pizzas, vino, sangría, cerveza, (pero sobre todo empanadas y pizzas), y dispararse a hablar (quiero decir, a gritar) sobre cualquier cosa y pasarse horas de horas hablando y hablando (quiero decir, gritando) y sentenciando cosas y resolviendo crisis y deshaciendo entuertos y dándole un sentido al caos del mundo con el fragoroso y torrencial caos verbal que encierra a los argentinos en una suerte de gran torre de babel en la que todos hablan el mismo idioma y sin embargo nadie se entiende, nadie puede entenderse, porque cada uno se siente el dueño absoluto de la razón y entonces el argentino es por definición un hablador, un predicador, un charlatán, un mitómano, un embustero y, ante todo, un enemigo visceral del silencio y la conciliación, porque si bien todo argentino está dispuesto a hablar aunque nadie lo escuche, siempre prefiere discutir con otro y si es posible a los gritos y luego irse a los golpes y agarrarse a piñas y enseguida cada uno consigue a una pandilla de vándalos ambulantes y se organizan dos bandos opuestos con armas blancas que resplandecen en la penumbra de una noche de luna llena y, ya dispuestos a matar y morir, los conjurados cortan una calle y se enzarzan en una feroz riña callejera por algún asunto pasional (generalmente una pasión que tiene que ver con el fútbol, con la política o con el orgullo nacional, que son tres síntomas de la misma enfermedad, la enfermedad incurable de ser argentino) y entonces el argentino, ya liado a golpes contra otro argentino, y sin recordar bien por qué diablos comenzaron a pelear en primer lugar, revela que posee algo en sus genes enloquecidos e histriónicos que sin duda no tenemos los demás sudamericanos apocados: una fe ciega en sus opiniones (aun si no sabe lo que va a decir y se encuentra improvisando en medio del camino) y un coraje para morir en una batahola callejera defendiendo esas opiniones por las que él está dispuesto a dar la vida pisoteado por un caballo de la policía que defecará sobre su cadáver heroico.

Por eso amo a los argentinos, a todos en general y a uno en particular: porque no paran de hablar y gritar y tragar empanadas y engordar más que sus vacas y discutir y pelear y agarrarse a golpes y matarse y, si sobreviven, entonces lloran desconsolados por el muerto al que la semana pasada insultaban y querían matar, cuando en realidad la cuestión en disputa, puestos dos argentinos a pelear con arma blanca en un callejón en la penumbra, es algo que ninguno recuerda ya bien, o es una puta cualquiera cuyo nombre ambos ignoran.
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EL COMERCIO OCTUBRE 25, 2010

Según Bayly, su ex esposa cree que el bebe que espera Silvia no es de él

En su columna, el escritor detalló los duros calificactivos con los que Sandra se refiere a su actual pareja. “¿Me estás diciendo que Silvia me ha hecho la gran Melcochita?”, preguntó Bayly

Jaime Bayly publicó hoy, en su columna en Perú.21, que las fricciones con su ex esposa, Sandra Masías, por el embarazo de la joven novia del novelista Silvia Núñez del Arco se han agravado.

Así, Bayly revela en el artículo titulado “La tormenta perfecta” que la madre de sus dos hijas sostuvo que “el bebe de Silvia no era mío, que yo era un cornudo y que Silvia era una promiscua que tenía sexo con otros hombres”.

Ante ello, Bayly Letts relata que preguntó “¿Me estás diciendo que Silvia me ha hecho la gran Melcochita?”. A lo que Masías —continúa el periodista— respondió que sí, “porque sé que Silvia es una prostituta”.

El escritor remata el artículo anunciando que ha decidido, junto a su actual pareja, que una vez nacido el bebe enviará pruebas de ADN —que confirmen su paternidad— a Sandra Masías “y también a Magaly”. Ello en directa referencia a la cobertura que dio Magaly Medina en su programa a la cuestionada paternidad de Pablo Villanueva, “Melcochita”, sobre su último bebe.
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PERU 21 OCTUBRE 25, 2010

La tormenta perfecta
Autor: Jaime Bayly

Hace un año, mi ex esposa me dijo que ella y nuestras dos hijas, que vivían en una casa en el barrio de Camacho, debían mudarse a San Isidro.

Sorprendido, les pregunté por qué querían mudarse si hacía poco habían terminado de hacer refacciones y la casa había quedado linda y tenía un jardín precioso y las niñas tenían allí sus animales: una tortuga, loros y canarios, perros, gatos, conejos; y en general me parecía que esa casa, donde las tres habían vivido desde 1995, era un lugar tranquilo, agradable, rodeado de flores exóticas, y a pocas calles del colegio donde estudian nuestras hijas, lo que resultaba muy conveniente.

El argumento que esgrimieron Sandra y su distinguida madre fue brutal: “Tenemos que irnos de acá porque este barrio se ha choleado”. Esto era algo que ya venía diciendo en tono quejumbroso la madre de Sandra, que se lamentaba de que hubiesen construido un edificio no muy lujoso, digamos mesocrático, enfrente de su mansión.

Como advertí que Sandra y mis hijas estaban impacientes por dejar la casa tan bonita en la que habían vivido los últimos quince años, y como ellas se habían obsesionado con el tema de la mudanza y pasaban los fines de semana visitando edificios en construcción en San Isidro, terminó siendo inevitable para mí ceder a sus presiones y resignarme a comprarles el departamento que, todavía en obras, ellas eligieron.

Pusilánime como soy, y enemigo de las riñas y los pleitos como soy desde niño cuando veía reñir y pelear a mis padres, me dije: Si van a ser tan felices en ese departamento, cómpralo y demuéstrales que, aunque no estás de acuerdo con la mudanza, prevalece tu amor por ellas.

En efecto, compré no sólo ese departamento, sino que, en un momento de entusiasmo, compré también el de arriba, no pensando en que viviría allí, porque yo vivía en Miami y era feliz en Miami, sino en que ese departamento podía resultar un lugar propicio para que mis hijas pudieran hacer sus fiestas y alborotos.

Pues compré los departamentos y Sandra los decoró con buen gusto y las niñas se mudaron y alejaron del barrio de Camacho y yo terminé durmiendo en el piso de arriba los fines de semana que venía a Lima.

Todo parecía luminoso y prometedor y reinaba la paz y la armonía entre los cuatro.

Hasta ese momento sólo había una víctima: la perra Bombón, que Paola había comprado cuando vivían en Camacho, y que Camila odiaba, y que todos menos Paola nos opusimos a que viniera al edificio de San Isidro. Muy a pesar de Paola, la pobre Bombón (con quien yo ya me había encariñado) se quedó en los jardines de Camacho. Paola fue noble y generosa y aceptó apenada que Bombón se quedase en Camacho y Camila tomó como un triunfo personal que por fin Bombón no estuviera molestándola más.

¿Quién hubiera presagiado que Bombón sería la primera perra humillada en esta historia de perras?

A poco de mudarse, Camila nos sorprendió: un buen día apareció con una perra recién nacida, a la que llamó Nana, que dijo haber comprado en la calle Miguel Dasso, a sólo veinte soles. Sandra, Paola y yo nos quedamos extrañados, porque era Camila quien más había odiado a la perra Bombón, y por eso le dijimos que no nos parecía una buena idea que su cachorrita Nana se quedara a vivir en el departamento, pero Camila nos prometió que la tendría pocos días y luego Nana se iría a vivir a casa de un amigo. Pasaron, sin embargo, dos cosas que, al parecer, obligaron a Camila a cambiar de planes: su amigo dejó de ser su amigo o se rehusó a recibir a Nana, y Nana empezó a crecer y Camila y Paola se encariñaron con ella y entonces Camila me dijo que Nana se quedaría a vivir en el departamento de abajo. Me opuse con cierta virulencia, pero Sandra opinó que Camila estaba sufriendo mucho debido a que yo me había enamorado de Silvia y la había embarazado, y para compensar ese sufrimiento, la perra Nana debía quedarse con Camila.

Pues bien, no me quedó más remedio que aceptar que la afortunada Nana (bastante más fea que Bombón) se quedase a vivir en el piso de abajo, con mis hijas y Sandra, muy a mi pesar.

Hasta ese momento había ya dos perras en la historia: Bombón, exiliada en Camacho a pesar de su impecable pedigrí, y Nana, comprada a un ambulante por Camila y adoptada por la familia.

Luego vino la parte más áspera de esta perra historia.

El otro día, Paola, recién llegada de Paracas, me pidió dinero para ir a Máncora. A su turno, Camila, también llegada de Paracas, me pidió dinero para ir a Punta Cana. Pensé: Dios, cuando yo estaba en el colegio no se me daban tantos viajes, pero, hey, la vida cambia y paga nomás.

Bajé y les dejé el dinero y me eché en la cama de Paola y me quedé mirando a Nana, que me observaba con manifiesta hostilidad.

De pronto entró Sandra y al ver su rostro me pareció evidente que no estaba pasando por un buen día. Temí lo peor, la tormenta perfecta. Mis temores no eran infundados.

Exasperada, Sandra me exigió que pusiera a su nombre el departamento en el que ella vive con nuestras hijas y que pusiera el departamento en el que yo duermo arriba a nombre de nuestras hijas. Quedé aturdido por su ofuscada petición. Dije que lo segundo me parecía imposible porque nuestras hijas son menores de edad. “Entonces les das el departamento como adelanto de herencia”, dijo Sandra. “Pero lo lógico sería que lo heredasen cuando me muera, y todavía estoy vivo”, me defendí. Luego añadí: “Si cumplo tus exigencias, me quedaría sin casa en Lima y este departamento de abajo pasaría a ser tuyo y si tú te casas y no firmas una separación de bienes, pasaría a ser a medias de tu esposo. De modo que tu plan no me parece bueno. Si quiero proteger mi patrimonio y la futura herencia de mis hijas y tener una casa en Lima, prefiero dejar todo como está y ahorrarme los miles de dólares que costarían los traspasos legales”.

Sandra no es mujer de andar con rodeos: “Entonces nos vamos de esta casa”.

Le dije que si se mudaban de nuevo, el departamento quedaría vacío, deshabitado, y que no había razón para tal atropello o brusquedad.

Fue entonces cuando Sandra me acusó de que ya no quiero a mis dos hijas porque ahora sólo quiero a Silvia y al bebé que ella tendrá en abril. Le dije que eso era un disparate, que yo amo a mis dos hijas y también a Silvia y al bebé en camino, y que si estaba en el cuarto de Paola en ese preciso instante era porque había bajado a darle dinero para su viaje a Máncora y, de paso, darle dinero a Camila para su viaje a Punta Cana, lo que podría, en un caso extremo (y este lo era), presentar ante un jurado como pruebas de amor a mis hijas.

Luego vino lo que podríamos llamar “el momento Melcochita”.

En tono airado y con los ojos desorbitados, Sandra sostuvo que el bebé de Silvia no era mío, que yo era un cornudo, que Silvia era una promiscua que tenía sexo con otros hombres y que me había adjudicado un bebé que no era mío y que yo, tan imbécil, le había creído.

Perplejo, pregunté: “¿Me estás diciendo que Silvia me ha hecho la gran Melcochita?”. Por suerte, Paola sonrió y escuché desde la cocina las risas ahogadas de las empleadas. “¿Me estás diciendo que soy Melcochita?”, insistí, levantando la voz, no tanto porque estuviera molesto (estaba sedado) sino porque quería que las empleadas se riesen. “Sí, te estoy diciendo que el hijo de Silvia no es tuyo y que eres un imbécil por creerle”, bramó Sandra. “¿Y cómo puedes probar eso?”, pregunté. “¡Porque sé que Silvia es una prostituta!”, gritó Sandra. Luego añadió una frase inolvidable: “¡Silvia es una perra más chusca que Nana!”.

En ese momento, Nana dio un respingo y se sobresaltó, pues advirtió que habían pronunciado su nombre de un modo chillón y enfurecido, y tuvo la inteligencia de suponer que si habían aludido a ella, había sido con rabia, y por eso me miró e hizo un mohín como diciendo “no entiendo qué están discutiendo, pero yo no tengo la culpa de nada”.

No olvidaré las palabras de Sandra, pero sobre todo la cara de pasmo de Nana cuando escuchó su nombre.

Luego Sandra se marchó haciendo retumbar sus tacos.

Le pedí disculpas a Paola por la discusión que había tenido que soportar. Acaricié a Nana para mitigar su culpa. Pensé: bien, a esto hemos llegado: soy Melcochita y Silvia es una perra más chusca que Nana. Pensé: Dios, esta casa se ha convertido en una perrera y yo, en Melcochita.

Más tarde, Silvia me dijo riéndose: “Cuando nazca el bebé, lo primero que haremos será una prueba de ADN y cuando se confirme que es tu hija o tu hijo, le mandaremos la prueba enmarcada a Sandra”.

“A Sandra y, por las dudas, también a Magaly”, dije.
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EL COMERCIO OCTUBRE 21, 2010

Jaime Bayly declaró ante la Policía por el caso de 'chuponeo' contra Lourdes Flores

El periodista estuvo cerca de tres horas en la Divindat. Al salir, sufrió un pequeño incidente con su auto

Tras su salida de Frecuencia Latina, el periodista Jaime Bayly reapareció esta tarde en la División de Delitos de Alta Tecnología de la Policía Nacional (Divindat), donde fue interrogado sobre la interceptación telefónica contra la candidata a la Alcaldía de Lima, Lourdes Flores Nano, debido a que en “El Francotirador” se emitió el polémico audio en el que la lideresa de PPC-UN manifestaba su desazón por la caída en las encuestas.

Bayly, quien a su salida de dicha sede policial (después de casi tres horas) evitó dar detalles a la prensa sobre la diligencia que realizó, sufrió un percance cuando abandonaba el lugar en una camioneta negra, al chocar levemente contra un auto que se encontraba estacionado.

“Disculpen, no tengo nada que declarar”, señaló el conductor de televisión mientras se dirigía a su automóvil. El periodista evidenció su voluntad de quedarse a radicar en Lima, pese a estar alejado de la pantalla chica. “Me quedo en Lima”, precisó escuetamente.
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PERU 21 OCTUBRE 18, 2010

Nada de esto fue un error
Autor: Jaime Bayly

Cuando llegué al aeropuerto de Lima el 26 de junio pasado, tras rescindir un contrato que me unía hasta fin de año con una cadena de noticias basada en Bogotá, me prometí a mí mismo, como un premio, tras tantos años de viajes incesantes, quedarme doce meses en Lima sin tomar un solo avión, sin acercarme siquiera al aeropuerto del que ya estaba hastiado.

Creo que fue una decisión juiciosa, prudente. Creo que merecía darme una tregua de un año y disfrutar de una rutina sedentaria. Sigo creyendo ahora que debo honrar esa promesa, que debo concederme ese premio, que debo evitar los aviones como la peste. De modo que, soplen como soplen los vientos, suba o baje la marea, aplauda o rechifle el gentío veleidoso, es aquí, en Lima, donde me quedaré hasta julio, y no habrá manera de que alguien me suba a un avión, a menos que sea deportado y esposado. Porque es aquí, en Lima, donde, gracias a los duendes del azar, he encontrado por fin una madriguera lo bastante cómoda para hacer lo que más me gusta, que es, en este orden, dormir, escribir y leer. Porque es aquí, en Lima, donde están mis hijas, adorables criaturas con las que hoy hemos jugado ping pong y fulbito de mesa y a las que he rogado que me perdonen por el exabrupto de pedirle a su madre que se retire del piso de abajo donde viven las tres, y ya mis hijas me han perdonado y me han prometido que se quedarán cerca de mí y han entendido el brote sicótico que me asaltó hace unos días cuando me sentí traicionado por dos señoras tomando el té y haciendo escarnio de mí y de la chica a la que amo. Porque es aquí, en Lima, donde he vuelto a enamorarme, donde he reencontrado una parte de mi hombría que creía perdida, donde Silvia me educa sentimental y musicalmente cada noche y donde quiero (queremos Silvia y yo) que nazca el bebé que ella ha tenido la valentía y la generosidad de obsequiarme, un bebé que, según las últimas ecografías, parece que será mujer, en cuyo caso se llamará Zoe. Y porque es aquí, en Lima, donde, al llegar en junio pasado, me prometí que escribiría la segunda y tercera parte de la trilogía “Morirás mañana”, una promesa que cumplo cada madrugada porque, en mi caso, un día sin escribir es un día incompleto, lisiado, un día en el que siento que he hecho trampa, en el que me he estafado a mí mismo, en el que no he pagado peaje por estar vivo, y es así como quiero vivir, escribiendo hasta el último de mis días, y por suerte no habrá nadie que pueda despedirme de ese oficio, mi vocación más perdurable.

El individuo fatigado que era aquel 26 de junio pasado cuando bajé del avión que me trajo de Bogotá sigue siendo esencialmente el mismo sujeto (bastante menos fatigado) que ahora escribe estas líneas: he venido a Lima a vivir un año sin sobresaltos aéreos, he venido a terminar mi trilogía rencorosa (de la que ya sólo me falta la tercera novela, que transcurrirá en Buenos Aires y otras ciudades argentinas), he venido a cuidar mi hígado, mi páncreas y mis pulmones, a ver si con suerte llego a cumplir 50 años, siendo que ahora llevo ya 45 y medio (yo pensaba que tenía ya 46).

Pero en apenas tres meses y poco más han ocurrido algunas cosas que parecen confirmar que la decisión de afincarme un año en Lima era atinada y oportuna. Primero y principalmente, y casi diría milagrosamente, una mujer joven, bella, inteligente, que lee, que escribe, que no quiere ser normal, que quiere ser todo menos ordinaria, que baila sobre su cama canciones sobre amores contrariados, que no tiene miedo de salirse de la carretera y que le digan loca maldita, esa mujer encuentra (incomprensiblemente, para mí) algún grado de placer en mi compañía y, a pesar de que duplico su edad, es ella quien parece saber más cosas de la vida que yo y entonces siento que aprendo escuchándola, mirándola, amándola, y es ella quien ha decidido que no he venido a Lima a morir, como pensé en junio al llegar, sino a renacer, y que esa vida nueva, que me insuflará de vigor y energía y vitalidad, es la que ella lleva en su vientre, el bebé que valerosa y estoicamente (porque no sabía que el embarazo es una enfermedad crónica, que, a despecho de lo que dicen los ginecólogos, tiende a empeorar con los meses) está dispuesta a cargar, hasta que en abril sea desalojado de la creciente cápsula en la que el bebé se divierte haciendo acrobacias como si estuviera bailando en la luna exento de las leyes de gravedad y desde la cual nos ha saludado con una mano en el preciso instante en que era fotografiado. Siendo hija de una mujer tan musical y fotogénica como su madre, es sólo normal que la pequeña Zoe seduzca a la cámara y haga morisquetas en su burbuja lunática.

Segundo y marginalmente, y gracias a la suave astucia de Silvia, me he hecho adicto al ping pong y al fulbito de mano, juegos que he instalado en la sala de mi casa, juegos en los que Silvia (el bebé) y yo nos enzarzamos en unos partidos todo menos amistosos y en los que, para mi felicidad, ahora participan también mis hijas, siendo Camila más diestra en el fulbito y Paola, terrorífica en sus mates despiadados de ping pong. Ponemos The Kooks o Mika o John Mayer o el gran Kevin Johansen y retumban los parlantes y lo que está en entredicho en esas mesas no es un juego cualquiera, un entretenimiento trivial: es el honor y nada menos que el honor lo que se pone en cuestión, y por eso cada punto se disputa sudorosa y vulgarmente y no son infrecuentes las risotadas ni las procacidades. Esta era una forma de felicidad que no esperaba conocer en mi año sabático en Lima, jugar ping pong y fulbito de mano con las mujeres a las que más amo, y jugar todos los días como adictos, como posesos, como alunados, y descubrir que por fin hemos encontrado una manera, mis hijas y yo, de divertirnos juntos, porque últimamente sentía que yo resultaba aburrido para ellas.

Tercero y no por eso menos importante, he sido bendecido por la fortuna (las plegarias de mi madre no han de ser inútiles) de que, por razones que no me interesa investigar, los contratos que me unían a la televisión de Lima han sido rotos, resueltos, rescindidos unilateralmente por quienes antes me querían y ahora ya no me quieren. Pues les agradezco de todo corazón, porque yo no podía romper unilateralmente esos contratos sin pagar unas penalidades millonarias y estaba obligado a cumplirlos, arrastrándome, ya sin ganas, hasta fin de año, y de pronto (Dios atiende las súplicas de mi madre) en el canal me han agasajado con la noticia de que no tendré que esperar hasta diciembre para sentirme libre, que ya estoy libre y de vacaciones ahora mismo. Nada de esto estaba en mis planes (esperar a Zoe en abril, hacerme adicto a los juegos de mesa, salir de vacaciones tres meses antes de lo previsto) pero todo parece confirmar, a juzgar por la media sonrisa con la que escribo estas líneas, que no me equivoqué cuando seguí la corazonada de que este año debía pasarlo en Lima, después de agitarme los últimos veinticinco viajando como un gitano errante casi todos los fines de semana. Pues debo admitir que mi reconciliación con Lima es tal que, de momento, he declinado cordialmente ofertas para irme a otros países a reanudar mi interrumpida carrera en la televisión (aunque siempre me cosquillea la tentación de volver a la tele y retirarme al cumplir 50 años y de una manera menos brusca de la que me han echado ahora, no por falta de sintonía ni por bajas ventas publicitarias, sino por razones que no quiero saber). De momento, la verdad es que estoy encantado de estar en Lima con Silvia, con su bebé, con mis hijas, con las madrugadas afiebradas en las que escribo mis novelas, con los feroces juegos de mesa en los que nos enfrentamos mis hijas y yo. Y estoy todavía más encantado porque me he liberado de dos pesos opresivos que yo mismo me había impuesto: la idea espesa y autodestructiva de ser candidato presidencial y la irritante rutina de que me maquillasen el rostro seis de las siete noches de la semana. Ahora que el azar me ha obsequiado la ventaja de ser candidato nonato y figurón abortado de la tele, siento que me he quitado dos monos de encima, presiento que lo mejor está por venir: el bebé en abril, meses tranquilos y risueños con Silvia, el amor alborotado de mis hijas y la certeza de que no he nacido para mandar ni para que me manden, sino para escribir todos los días del Señor, incluyendo domingos y feriados, porque sólo así, escribiendo, y escribiendo acá, en Lima, la ciudad en que nací, la ciudad que he escogido para vivir, la ciudad en la que espero seguir viviendo después de julio y la ciudad donde (quién lo hubiera dicho hace veinticinco años, cuando me largué jurando no volver nunca) más a gusto me siento y más plácidamente duermo y donde se me entreveran la rabia y la melancolía cuando insisto, noche tras noche, en la apuesta porfiada de ser un escritor, apuesta no menor que hice veinticinco años atrás cuando me largué a Madrid (ofuscado con el Perú) a escribir mi primera novela, apuesta que renuevo todas las madrugadas porque si no escribo me muero y si me muero no conoceré a la bella Zoe, el inesperado regalo que Silvia me ha dado por reconciliarme con Lima, mi ciudad por ahora y espero que por mucho tiempo más.
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EL COMERCIO OCTUBRE 14, 2O10

El espacio que dejó "El Francotirador" seguirá sin nuevo rostro hasta el 2011

Fuentes desde Frecuencia Latina informaron que el canal tiene interés de tener entre sus filas a los actores, Carlos Carlín y Johanna San Miguel

Tras concretarse la salida de Jaime Bayly de Frecuencia Latina, el espacio de las once de la noche seguirá sin nuevo rostro hasta el próximo año. Mientras tanto, se continuará emitiendo repeticiones de lo mejor de “El Francotirador”, y a partir del 28 de octubre el Mundial de Vóley que se jugará en Japón.

CARLOS CARLÍN Y JOHANNA SAN MIGUEL MUY CERCA DEL CANAL
Voceros del canal latino informaron a elcomercio.pe que directivos de dicha casa televisiva han iniciado conversaciones con conocidas figuras del ámbito nacional, entre ellas, los actores Johanna San Miguel y Carlos Carlín, a quienes les habrían hecho interesantes ofertas.

“El canal tiene varios proyectos pendientes, pero por ahora seguiremos emitiendo lo mejor de ‘El Francotirador’, luego el Mundial de Vóley, que al desarrollarse en Japón llega al Perú como a las 11:00 p.m. Lo de Bayly pasó tan rápido que aún no tenemos un panorama favorable, aún estamos evaluando proyectos, y esto se hará hasta fin de año. Lo más seguro es que recién el 2011 salgamos con algo nuevo. Sería un suicidio salir con un espacio improvisado por estas fechas”, sostuvo nuestra fuente.

Sobre los rumores que aseguran que los ex Enemigos íntimos retornarían a Frecuencia Latina, el vocero detalló que dicha posibilidad tiene poco peso, ya que el interés del canal es buscar rostros nuevos que refresquen el horario nocturno. “No hay planes con ellos, eso está totalmente descartado”, subrayó.

SALIDA DE JAIME BAYLY
Cabe destacar que Canal 2 oficializó la salida de Jaime Bayly a través de un comunicado a la opinión pública, en el que se dejó en claro que Frecuencia Latina y el conductor de TV decidieron de común acuerdo y en forma amigable resolver el vínculo contractual que mantenían vigente para la producción y realización del programa “El Francotirador”.
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PERU 21 OCTUBRE 14, 2010

El Francotirador no va más por Canal 2

Tras una serie de enfrentamientos, Frecuencia Latina oficializó ayer la salida del polémico entrevistador, luego de una larga jornada de reuniones entre este, su productora y el directivo Baruch Ivcher.

Tras 48 horas de suspenso, finalmente Frecuencia Latina resolvió el contrato que tenía con Jaime Bayly, quien hasta el último lunes condujo El Francotirador, y donde anunció que solo permanecería hasta el 26 de diciembre en la televisora, cansado “del clima de hostilidad exagerada” por emitir comentarios políticos.

Pero, durante estos dos días, el conductor y su producción vivieron una odisea, donde primero fueron desalojados del canal, para, horas más tarde, recibir las disculpas del directivo Baruch Ivcher.

Pero ayer, y tras una larga reunión entre Jaime Bayly, su productora Ximena Ruiz Rosas y el broadcaster Baruch Ivcher, el 2 informó que el periodista estaba fuera del canal.

“Frecuencia Latina y Jaime Bayly Letts han decidido, de común acuerdo y de forma amigable, resolver el vínculo contractual que mantenían vigente para la producción y realización de El Francotirador que se emitía de domingo a viernes. El canal agradece al Sr. Bayly y a sus colaboradores los servicios profesionales prestados en los últimos 5 años y les desea éxitos en sus futuros proyectos”, citó el comunicado.

Sin embargo, trascendió que la salida de Bayly se debió a una decisión unilateral de Ivcher, pese al buen rating que conseguía El Francotirador en la edición diaria y la dominical.

CONFLICTO TRAS CONFLICTO. Aunque las diferencias entre el escritor y Baruch Ivcher se agudizaron esta semana con los cintillos de deslinde del canal por los comentarios políticos del periodista, el malestar se inició en febrero cuando el conductor no soportó que en Enemigos íntimos se leyeran fragmentos del libro de su novia, Silvia Núñez del Arco. Bayly cuestionó a Baruch y le advirtió que si era presidente, le cobraría los impuestos que debía su televisora.

Desde entonces, los reclamos de Bayly no cesaron hasta que este lunes anunció que solo iba hasta diciembre. Pero el canal le adelantó la salida.
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EL COMERCIO OCTUBRE 13, 2010

Futuro incierto de "El Francotirador": Bayly y su productora se reúnen hoy con directivos de Canal 2

“Los directivos han tomado la decisión de emitir una edición pasada del programa, en tanto Jaime y yo no tenemos ningún malestar con el canal”, señaló Ximena Ruiz Rosas

El futuro de “El Francotirador” sigue siendo incierto. Ximena Ruiz Rosas, productora del espacio que conduce Jaime Bayly, señaló que el polémico conductor de televisión y ella se reunirían hoy con Baruch Ivcher para llegar a un acuerdo sobre el programa.

“Los directivos del canal han tomado la decisión de emitir una edición pasada de ‘El Francotirador’ (la entrevista que Bayly hizo a Carlos Alcántara), en tanto Jaime y yo no tenemos ningún malestar con el canal. Hoy vamos a dialogar con los directivos y ahí se decidirá si continúa o no el programa”, sostuvo Ruiz Rosas.

Asimismo, la productora indicó que Ivcher se disculpó por el desalojo al equipo de producción. “El señor Baruch se ha disculpado por este desalojo al equipo de producción y, bueno, las disculpas se las voy a transmitir al equipo. También se ha disculpado por la actitud de algunos miembros de la empresa (Canal 2) para con los miembros de nuestro equipo”, aseguró a un medio local.

A su vez, la productora, desde su domicilio, contó que se comunicó con Bayly y que este se encontraba tranquilo con el desenlace. “He conversado con Jaime, él está en su casa y está tranquilo. Ni Jaime ni yo tenemos ningún rencor para con el canal. Mi conversación con Baruch ha sido como siempre, en los mejores términos, y, pues, nada, vamos a esperar. El tema de su renuncia ya lo explicó Jaime. Él renunció y se queda en el programa hasta los últimos días de diciembre”, remarcó.

Finalmente, Ruiz Rosas desmintió que el motivo de la presunta cancelación de “El Francotirador” obedeciera a un veto por una entrevista a Richard Gálvez, el hombre que supuestamente fue agredido por el Presidente de la República. “Eso es falso”, dijo.
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PERU 21 OCTUBRE 11, 2010

Bayly no renovará con Frecuencia Latina

El conductor de ‘El Francotirador’ anunció en su último programa que se queda hasta fin de año y que se retirará de la televisión nacional.

Poco antes de terminar su programa, Jaime Bayly anunció que no renovará su contrato con Frecuencia Latina, que culmina a fin de año, y descartó que vaya a lanzarse como candidato a la Presidencia de la República. Según el conductor de ‘El Francotirador’, el sueldo que percibe el jefe del Estado no le alcanzaría para mantener a sus dos hijas y al niño que viene en camino.

“Ha sido una semana tensa en la que me han puesto cintillos que dicen que están en desacuerdo conmigo antes de saber qué voy a decir. Así que, Baruch, te adelantó que si es tal ese clima de tensión y desacuerdo, a fin de año termina mi contrato y a fin de año me retiro de la televisión peruana”, dijo Bayly.

Y por si esto fuera poco, agregó: “Yo no puedo trabajar en un canal que me manifiesta su hostilidad de manera exagerada. Decirme que están en desacuerdo con lo que yo digo simplemente porque ya sé que el canal le tiene miedo a Alan (García), quiere quedar bien con él y tienen esa vocación de hincarse de rodillas ante Alan. Pues yo no. Yo no soy un adulón, no soy un servil y no soy un lambiscón”, sostuvo.

* Peligros de tomar el té
Autor: Jaime Bayly

Hace dos semanas, cuando regresó de Londres, le escribí un correo a mi madre invitándola a tomar el té con Silvia y conmigo. Dado que mi madre no conoce a Silvia y Silvia tendrá en abril un bebé conmigo, me parecía una buena idea que ambas se conocieran.

Por lo visto, a mi madre no le pareció una buena idea, porque no contestó mi correo ni se dio por aludida.

Semanas atrás, cuando mi madre estaba en Londres o en Nueva York, le escribí un correo contándole que Silvia estaba embarazada de mí.

Mi madre se tomó diez días en contestarme, quizá porque no lee a menudo sus correos, quizá porque no sabía qué decirme. Lo que me dijo fue breve y no por eso menos hilarante: “Tu felicidad=mi felicidad”. Si bien su respuesta era tardía, también era generosa, al menos en las formas, porque yo, que soy suspicaz y conozco a mi madre, sé que ella suele consultar estas cosas a sus consejeros del Opus Dei (que mucho no me quieren) y no siempre escribe o lee lo que honestamente le apetece, sino lo que sus guías morales le dictan o susurran.

Digamos que me costaba trabajo creerle a mi madre que estaba feliz sabiendo que yo había dejado embarazada a Silvia y no a Sandra, mi ex esposa.

Pero si mi madre estaba feliz, ¿por qué no contestaba mi invitación a tomar el té con Silvia cuando llegó a Lima?

Probablemente porque estaba consultándolo con sus directores espirituales del Opus Dei. Dicho sea de paso, ahora que mi madre, tras heredar parte de la fortuna de su hermano, se ha convertido en una mujer rica, es comprensible que sus amigos del Opus Dei y su amigo el Cardenal de Lima la quieran mucho más de lo que ya la querían antes de que heredase. Desde que mi madre se ha vuelto rica, el Cardenal se esmera en cultivar su amistad y los intrigantes del Opus Dei no escatiman gestos de afecto, ternura y se diría que devoción a mi santa madre. No me cabe duda de que todos ellos quieren de veras a mi madre. Tampoco me cabe duda de que quieren de veras la fortuna que ahora mi madre posee. Tampoco me cabe la menor duda de que se oponen a que mi madre comparta una porción de esa fortuna conmigo.

Silvia tomó con gran sentido del humor el silencio de mi madre respecto de mi invitación para tomar el té juntos. Dale tiempo, me dijo. Tiempo le daremos, le dije. Pero si se tomó diez días en felicitarme por el embarazo con esa frase memorable (“tu felicidad=mi felicidad), y ahora no responde a mi sugerencia para que Silvia y ella se conozcan, parecería que tal frase no era del todo sincera, porque si ella subordina su felicidad a la mía, no se entiende que se resista a que los tres tomemos felizmente el té.

Como tan tonto no soy, supuse que mi madre estaba decepcionada porque ella hubiera querido que yo dejase embarazada a Sandra, mi ex esposa, y no a Silvia. Mi madre quiere a Sandra como si fuera su hija; diría más, quiere a Sandra probablemente más de lo que me quiere a mí, o la quiere de un modo más parejo y exento de angustias y sobresaltos; mientras quererme a mí es una empresa ardua que desafía sus credos, sus dogmas y sus certezas religiosas. Dicho de otra manera: las cosas que yo digo o escribo o hago no le gustan a mi madre porque colisionan con sus convicciones religiosas, y muy a menudo tratar de quererme la sitúa en la indeseable disyuntiva de elegir a su hijo o elegir a su Dios. Lógicamente, si compito con Dios, llevo las de perder. Mi madre me quiere, no lo dudo, pero antes que nada quiere reunirse en el cielo con mi padre, y si yo me opongo a esa travesía, entonces me pasa por encima, es comprensible.

Nadie en su sano juicio cambiaría un pasaje a la vida eterna pletórica de glorias y felicidades por un té ralo con su hijo. Lo primero es infinito, el nirvana, una suma de placeres inimaginables. Lo segundo es corto, puede ser tenso y, además, hay que pagar la cuenta.

Digamos entonces que hasta ese momento Silvia y yo comprendíamos el silencio de mi madre y su renuencia a conocer a Silvia y tomar el té con nosotros.

Luego ocurrió un hecho fortuito que enredó todavía más las cosas.

Una noche, antes de irme a la televisión, bajé al departamento de mis hijas a saludarlas y preguntarles si todo estaba bien, y apenas salí del ascensor escuché las voces de mi madre y Sandra conversando en la sala. Ellas no podían verme. Yo podía escucharlas. Por razones diplomáticas, no diré todo lo que escuché. Sólo diré que lo que hablaban no resultaba halagador para mí. Daré una pista: se estimulaba la hipótesis según la cual yo había dañado el bienestar de mis hijas dejando embarazada a Silvia. Digamos que Sandra cumplía el papel de víctima despechada y mi madre cumplía el papel de extenderle sus condolencias por el sufrimiento que yo había infligido a mi familia.

No me pareció prudente interrumpirlas, pues era evidente que mi madre y Sandra habían concertado ese encuentro sin la intención de que yo participara en él. Simplemente me retiré y no me resultó difícil comprender que para mi madre fuese más placentero tomar el té con Sandra (sin decirme nada) que tomar el té con Silvia y conmigo.

Para ser franco, no pude dejar de pensar que el afecto de Sandra por mi madre ha crecido como un río caudaloso y ha empezado a desbordarse y anegar mis sentimientos desde que mi madre heredó parte de la gigantesca fortuna de su hermano. Para ser franco, no pude dejar de pensar que Sandra, haciendo el papel de víctima, podía conmover a mi madre y conseguir alguna donación que mitigase su pena tan honda.

Ya en la camioneta, llamé al departamento y hablé con mi hija y ella me confirmó que mi madre llevaba horas hablando con Sandra en ese departamento que compré y tuve el buen tino de inscribir a mi nombre. De modo que no miento si digo que Sandra y mi madre estaban hablando o conspirando o deplorando mi conducta mientras tomaban el té en mi casa, dado que, en rigor, el departamento de abajo y el de arriba los compré con mi dinero y los hice decorar con mi dinero y los inscribí en los registros públicos a mi nombre y sólo a mi nombre.

Dolido y humillado como estaba por una conducta que juzgaba desleal por parte de mi madre y de Sandra (una conducta que entrañaba un desaire a Silvia), le escribí a mi madre diciéndole que no entendía su renuencia a conocer a Silvia y entendía menos que viniera a mi casa a escondidas y sin saludarme y que tal manera de proceder me parecía innoble. La respuesta de mi madre fue algo así como: “Has tergiversado mis intenciones” (omito por mínimo respeto el modo exacto en que escribió “tergiversado”, pero parecía que estaba invitándome a tomar un té con ginebra y asado). Mi respuesta fue: “Yo no puedo leer las intenciones humanas. Sólo Dios, si existe, las lee. Yo sólo puedo juzgar los actos, los hechos. Y en los hechos, no quieres conocer a Silvia y vienes a mi casa y te reúnes con Sandra y no me avisas para que baje a darte un beso”.

Luego le escribí un correo a Sandra diciéndole que me parecía incomprensible que mi madre pasara dos o tres horas en el departamento de abajo (que es mío) sin que nadie me avisara para que yo bajase a saludarla, como me hubiera gustado saludarla, porque yo a mi madre la quiero mucho a pesar de nuestras diferencias morales. Le dije que me parecía desleal que concertase un encuentro con mi madre en mi propia casa, omitiendo informarme de tal encuentro, es decir procurando que yo no estuviese al tanto de dicha reunión. Le dije que esa conducta era innoble y pérfida y que ambas, ella y mi madre, me habían humillado y de paso habían desairado a Silvia, y que si querían seguir reuniéndose a mis espaldas, no me provocaba que lo hicieran en mi casa, por lo que invité a Sandra a que hiciera sus maletas y se retirase de mi casa tan pronto como le fuese posible, de modo que se vaya a vivir a un lugar donde pueda reunirse a chismear con mi madre sin que ese lugar sea mi propia casa.

Privada y ahora públicamente, he invitado a mi ex esposa, señora Sandra Masías, a que se retire de mi casa. De momento no me ha contestado. Mis hijas tampoco porque se han ido a pasar el fin de semana largo al hotel de Paracas y no responden mis correos ni mis llamadas.

Corren las apuestas. Silvia apuesta a que Sandra no se irá del departamento que es mío y que yo al final me ablandaré y cederé (y Silvia suele ganarme las apuestas). Sandra no ha respondido mis correos pidiéndole que se retire de mi casa (engorrosa operación cuyos costos yo pagaría, desde luego). Yo apuesto a que mi madre, espantada por mi conducta satánica, le comprará a Sandra una casa mejor que la mía y le dará a Sandra el dinero que pensaba darme a mí. De ser tal el desenlace, no cabe duda de que Sandra habría ganado la partida, puesto que gana el que más fichas tiene al final del juego, y mucho me temo que las fichas de mi madre irán para su amada Sandra, pobrecita ella que sufre tanto por culpa de Jaime el agnóstico y amoral, y no caerán sobre mi mesa de ping pong (pues, para aliviarme de estas miserias, he comprado una mesa de ping pong en la que ahora juego unos partidos muy inamistosos con Silvia, la bella y adorable madre de mi hijo, que se llamará James o Zoe, según su dotación genital).
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EL COMERCIO OCTUBRE 8, 2010

Jaime Bayly sobre Nobel de Vargas Llosa: “No es un triunfo del Perú, es un premio personal”

“La cultura no tiene nacionalidad, los libros no tienen patria y la obra de Mario Vargas Llosa es universal”, sostuvo el conductor de “El Francotirador” tras felicitar al galardonado novelista

(Frecuencia Latina)(http://elcomercio.pe/noticia/650919/jaime-bayly-sobre-nobel-vargas-llosa-no-triunfo-peru-premio-personal)
Fiel a su estilo, el periodista Jaime Bayly planteó una visión muy particular sobre el premio Nobel de Literatura entregado al escritor Mario Vargas Llosa, pues consideró que el galardón “no es un triunfo del Perú”, sino es un “triunfo personal, singular, individual”.

“Es una grandísima noticia para el Perú y los peruanos, aunque yo tiendo a creer que la cultura no tiene nacionalidad, que los libros no tienen patria y que la obra de Mario Vargas Llosa es universal”, justificó el también escritor.

Más allá de su visión, Bayly saludó que se haya otorgado merecidamente el premio a Vargas Llosa, con quien recordó ya no mantiene una cercana amistad.

“Lo felicito de corazón, a pesar de que antes éramos amigos y ahora estamos distanciados, su triunfo me ha emocionado, porque he leído todos sus libros, porque han dejado en mí una muy honda huella, porque creo que no exagero si digo que yo me propuse ser un escritor y todavía estoy tratándolo”, añadió el periodista.

En tanto, Jaime Bayly subrayó también que su amistad con Álvaro Vargas Llosa, hijo del premio Nobel de Literatura 2010, se fue congelando y quebrantando desde que aceptó conducir nuevamente “El Francotirador” en febrero del 2006.
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EL COMERCIO OCTUBRE 6, 2010

Frecuencia Latina reitera su apoyo a Jaime Bayly

“No hay ninguna búsqueda de un reemplazo. Lo desmiento”, declaró gerente de Relaciones Institucionales del canal

Tras reafirmar el desacuerdo del canal con determinadas opiniones que el periodista Jaime Bayly dio en el programa del lunes de “El francotirador”, la gerencia de Relaciones Institucionales de Frecuencia Latina aseguró que la televisora le seguía brindando su respaldo y descartó que estuvieran buscando un reemplazo.

“Corroboramos lo que ha salido en el cintillo. Estamos en desacuerdo con las opiniones de anoche (el lunes). No significa que le hayamos quitado el respaldo (...). No hay ninguna búsqueda de un reemplazo. Lo desmiento”, declaró Guillermo Ackermann, gerente de Relaciones Institucionales del canal. Asimismo, explicó que las opiniones de Bayly con las que Canal 2 está en desacuerdo son las referidas a un supuesto fraude que cometería la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE).

MOLESTO
Bayly se despidió anteanoche mostrando su contrariedad. “Este es un programa que será para mí inolvidable porque a medida que yo iba hablando el canal me desmentía [...]. Solo falta que digan: ‘Se busca conductor para programa ‘El francotirador’, manden CV a Canal 2’”.

Ayer, al cierre de esta edición, su productora Ximena Ruiz Rosas se negó a brindar declaraciones al respecto.
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EL COMERCIO OCTUBRE 1, 2010

César Cataño habría fugado a Japón para evitar ser arrestado, advirtió Jaime Bayly

El ‘Francotirador’ cuestionó que la detención se haya frustrado por la ampliación de la investigación “justo en vísperas de las elecciones, lo que parecería una medida política para favorecer a Lourdes Flores”

Apoyado en información policial llegada a sus manos, Jaime Bayly reveló que la Dirandro habría determinado que Adolfo Carhuallanqui o César Cataño, investigado por lavado de activos, es socio del narcotráfico y merece ser capturado; pero habría fugado a Japón.

En su programa “El Francotirador”, Bayly sostuvo que fuentes policiales de su entera confianza le entregaron documentos que le permiten dar algunas conclusiones.

“Que la Dirandro quiere ya capturar a Carhuallanqui, alias Cataño, (...) que ha llegado a la conclusión de que es un socio del narcotráfico y que la Dirandro no ha podido, porque el fiscal de Tacna ha pedido, justo en víspera de las elecciones, 20 días hábiles más para pronunciarse al respecto”, dijo.

Y aunque no mostró pruebas, sostuvo que lo anterior “parecería una medida política para favorecer a Lourdes Flores”, candidata del PPC-Unidad Nacional a la Alcaldía de Lima.

“CATAÑO MINTIÓ”
Según señaló Bayly en base a la documentación referida, Cataño mintió el año pasado en una entrevista con el periodista César Hildebrandt al explicar el por qué del cambio de su nombre, cuando dijo que no sabía que le habían iniciado una investigación por narcotráfico a él y sus padres en 1983 y 1984, y que no se presentó voluntariamente ante la justicia de Huancayo en 1996.

El también escritor argumentó sus apreciaciones con atestados judiciales que dan cuenta que en “febrero de 1996 ya estaba detenido y encarcelado en el establecimiento penitenciario de Huamancaca, en Huancayo”.

Incluso, continuó Bayly, el ex abogado de Lourdes Flores, candidata a la Alcaldía de Lima, pidió en 1994 la prescripción de su proceso enviando un documento a la justicia de Huancayo firmando la solicitud como Adolfo Carhuallanqui y no como César Cataño, ello diez años después de haberse cambiado el nombre. En 1995, el pedido fue desestimado y en 1996, como se señaló, ya estaba preso.

* Jaime Bayly lamentó que Lourdes Flores le haya cancelado la entrevista
El ‘Francotirador’ criticó a la candidata a la Alcaldía de Lima por rechazar la invitación y no responder por su relación con César Cataño

Jaime Bayly lamentó que la candidata del PPC-Unidad Nacional, Lourdes Flores, haya rechazado la invitación a venir a “El francotirador” cuando ya parecía pactada una entrevista.

El controvertido periodista reveló que la mañana del jueves la congresista Lourdes Alcorta le manifestó a Ximena Ruiz Rosas, productora del programa de TV, que Lourdes Flores ya no quería dar una entrevista en su calidad de aspirante al sillón municipal.

“Lourdes no quiso venir al programa, en realidad Lourdes no ha querido venir al programa hace cuatro años, lo cual me parece lamentable porque había cierta curiosidad en el público por ver una entrevista picante, una conforntación animada y no por eso exenta de cordialidad entre Lourdes Flores y yo”, sostuvo el ‘Francotirador’.

Bayly dijo que estaba ilusionado con tener en el set de su programa a Lourdes Flores para que responda por su relación con el empresario investigado por la Policía y la justicia por delitos de lavado de activos procedentes del narcotráfico, César Cataño.

“Es una pena que Lourdes Flores no haya venido esta noche para hablar del caso criminal (de César Cataño) ya nos habíamos ilusionado”, dijo.

Un día antes, el ‘Francotirador’ le había advertido a Lourdes Flores que la entrevista no tendría carácter amistoso, pues no le perdonaba que haya acusado sin pruebas a su amiga Ximena Ruiz Rosas de haber colaborado con el fujimontesinismo yendo al desaparecido Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) en compañía del congresista Carlos Raffo.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 29, 2010

Jaime Bayly dijo que no se disculpará con Mariella Balbi

“No se las merece, usted me ha llamado ‘Urraco’, montesinista, neonazi, ladrón, mafioso”, dijo el ‘Francotirador’ en respuesta a una carta notarial de la periodista

Jaime Bayly afirmó que no se rectificará ni pedirá disculpas a la periodista Mariella Balbi, quien en una carta notarial pidió al presidente del directorio de Frecuencia Latina, Baruch Ivcher, que propicie un desagravio ante cámaras de TV.

“Esta es mi respuesa a la carta notorial de Mariella Balbi. No le voy a pedir disculpas, no se las merece, usted me insultó primero, usted me agravió primero usted me ha llamado ‘Urraco’, montesinista, neonazi, ladrón, mafioso”, dijo el ‘Francotirador’.

El polémico periodista señaló que los duros calificativos de “bruja y cuervo” que lanzó contra Balbi fueron en defensa de su amiga Ximena Ruiz Rosas.

Como se recuerda, Jaime Bayly salió al frente de las acusaciones hacia su amiga y productora de TV, de quien Lourdes Flores dijo en un audio presuntamente ‘chuponeado’ que Ximena había colaborado con la mafia fujimontesinista yendo al desaparecido Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) en compañía del hoy congresista Carlos Raffo.

“Así que si usted me insulta primero y después insulta a la honra de Ximena (Ruiz Rosas) no sea pues tan picona porque yo salga a defenderme y defender a Ximena y le digo bruja y que tiene la cara y la inteligencia de un cuervo, bueno ok, me disculpo tiene la cara de un cuervo no la inteligencia”, sentenció Bayly en su programa de TV.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 24, 2010

Jaime Bayly mantiene amistad con ‘Tongo’ pero lamenta que se "haya dejado comprar"

El ‘Francotirador’ criticó al equipo de la candidata del PPC-UN, Lourdes Flores, por intentar ganar votos con el apoyo del cantante

Si bien Jaime Bayly le bajó el tono a sus críticas hacia su amigo ‘Tongo’ no dejó de lamentar que este se “haya dejado comprar” por el equipo de asesores de Lourdes Flores para apoyar su candidatura a la Alcaldía de Lima.

“Lo que han hecho es comprar a ‘Tongo’, cosa que yo no le puedo reprochar a mi amigo ‘Tongo’, porque es un cantante que vive de vender sus canciones. Lo que sí me parece torpe es que la gente de Lourdes Flores haya pensado que podía ganar más votos en el sector popular comprando a ‘Tongo’”, afirmó el ‘Francotirador’.

Tras reconocer que Abelardo Gutiérrez, ‘Tongo’, sigue siendo su amigo, el controvertido periodista sostuvo que este no es que esté convencido de apoyar a Lourdes Flores sino que lo hace por interés económico.

“¿Por qué ayer ‘Tongo’ salió cantándole una canción a Lourdes Flores? Porque Lourdes Flores en su desesperación y como ve que va a perder las elecciones no tuvo mejor idea que comprar la simpatía, la adhesión y el voto de ‘Tongo’”, afirmó.

Finalmente, Jaime Bayly consideró que Lourdes Flores “se ha vuelto a equivocar” porque los votos de la gente humilde no se compran.

“Hay que ganarlos (los votos) convenciendo a la gente conquistando a la gente no comprando a la gente. Por eso es que me pareció un poco mercenaria, un poco oportunista, la operación de ‘Tongo’ sumándose a la campaña de Lourdes Flores”, refirió.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 23, 2010

Jaime Bayly y ‘Tongo’: ¿el final de una amistad o el inicio de otro capítulo?

La relación entre el periodista y el cantante empezó en 2007, con la versión en inglés del tema “La Pituca”, y hoy parece terminar con el apoyo electoral del cumbiambero a Lourdes Flores

En el mundo de la farándula, la televisión es un espacio con vida propia. Allí, expuestos ante los medios o a partir de uno, los artistas en general crean personajes de ellos mismos, arman y desarman peleas, se construyen y aniquilan amistades.

Una vez lo dijo Magaly Medina, cuando reconoció que su enemistad con Gisela Valcárcel nacía y moría en la pantalla chica. Algo similar ocurre con Jaime Bayly y Abelardo Gutiérrez, “Tongo”, cuya relación se inició en un set de televisión, y el público la ha seguido, cual telenovela, a través de sus pantallas.

“LA PITUCA” EN VARIOS IDIOMAS
El cumbiambero ya era conocido en la escena musical desde 2000, con sus temas “La Pituca” y “Sufre, peruano, sufre”. Cinco años más tarde, se animó a incursionar en la política con el partido de Ciro Gálvez, Renacimiento Andino.

Pero su fama como miembro pintoresco de la farándula local recién llegaría hacia finales de 2007, pisando el set de “El Francotirador”. El cantante interpretó su tema más emblemático, pero sorprendió con el idioma. Como un as bajo la manga, ‘Tongo’ presentó “La Pituca en inglés” la cantaría en otros idiomas). Su éxito –y el ráting del periodista- estaban asegurados.

El músico se hizo intérprete infaltable en las discotecas más concurridas de la ‘high class’ limeña. “Juanito” de Asia y “Gótica” en Miraflores fueron dos locales que lo acogieron y le hicieron saber que la fama estaba de su lado.

EN LA CRESTA DE LA OLA
Entonces la dupla siguió exprimiendo –como si no existiese una última gota- la popularidad de ambos. ‘Tongo’ apareció en comerciales de TV y en las esquinas de las calles y avenidas en las publicidades de Telefónica, con pegajosos jingles como “Adiós chinita”. Luego, repentinamente, cambió de bando y se convirtió en la imagen de Claro. Mientras tanto, el conductor de “El Francotirador” lo invitaba a cuanto programa pudiese para hablar, burlarse o pasar el tiempo sobre el tema que fuese. Lo importante era que pisara el set.

Bayly y ‘Tongo’ llevaron su amistad a otro nivel cuando el cantante respaldó públicamente la aparente candidatura del periodista a la presidencia en 2011. Incluso, le compuso un tema que versaba “Jaime pa’ presidente”.

La relación fue aún más allá cuando ante el anuncio de que el escritor se convertiría en papá nuevamente, el cumbiambero llegó al set de Frecuencia Latina con un coche y regalos para el bebe. Entonces Jaime lo nombró el padrino de la criatura.

¿EL ADIÓS DE UNA AMISTAD TELEVISIVA?
Pero así como la política los unió, esta vez amenaza con separarlos. Lourdes Flores –primero alabada y luego criticada por el periodista- se ha interpuesto sin querer y ahora ambos se lanzan duros adjetivos.

A Bayly no le gustó para nada que ‘Tongo’ haya compuesto una canción a favor de la candidatura de la lideresa de PPC-UN. Lo ha llamado “traidor” y ya no quiere que sea el padrino de su bebe. ‘Tongo’, aparentemente aún sin comprender del todo lo sucedido, confesó estar dolido por las palabras de quien consideraba su compadre. “Es un judas… se ha sacado la máscara”, afirmó.

Es el último capítulo hasta el momento de la relación Bayly-‘Tongo’, pero seguro no será el final.

* Jaime Bayly calificó de "traidor" y "desleal" a ‘Tongo’ por apoyar candidatura de Lourdes Flores

El ‘Francotirador’ criticó duramente al cantante, a quien le anunció que ya no será el padrino del hijo que espera de Silvia Núñez del Arco

Jaime Bayly parece haber dado por terminada la amistad con Abelardo Gutiérrez ‘Tongo’ a raíz del apoyo que este le ha dado a la candidata a la Alcaldía de Lima por el PPC-Unidad Nacional, Lourdes Flores Nano.

En su programa de TV “El francotirador”, el polémico periodista no se guardó un solo calificativo para quien había elegido para ser padrino del hijo que espera de su pareja Silvia Núñez del Arco.

“Está bien vota por Lourdes pero después no me vengas a decir que vas a ser el padrino de mi hijo. No te vamos a dejar a entrar a la parroquia (...) Donde está la amistad, la lealtad, este gordo es una malagua que se acomoda donde está la corriente”, afirmó.

“Cuánto le habrán pagado al ‘Gordo’ para que se atropelle así con tanto entusiasmo. Si pues Lourdes tiene experiencia pero sobre todo en perder elecciones”, sostuvo Bayly.

El ‘Francotirador’ continuó con sus críticas a ‘Tongo’ por decir que le importa poco que su compadre no vote por Lourdes. “Eres un desleal que ha traicionado al ‘Francotirador’ y te vendes al mejor postor”, dijo el novelista tras recordar que actuó como “un mercenario” que primero fue imagen de Telefónica del Perú para luego pasar a Claro.

“Siempre tiene una canción, si se encontraba con Susana Villarán seguro que tenía una canción para ella”, ironizó Bayly.

“Jaime Salinas ya fue, parece que el nuevo asesor del plan de gobierno de Lourdes Flores es ‘Tongo’”, dijo el ‘Francotirador’ en la parte final de su programa de TV.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 22, 2010

Jaime Bayly defendió a su productora ante presunta colaboración con el fujimontesinismo

El ‘Francotirador’ retó a Lourdes Flores a mostrar las pruebas de que Ximena Ruiz Rosas acudió al desaparecido SIN llevada por el congresista Carlos Raffo

Jaime Bayly emplazó a Lourdes Flores a mostrar documentos que prueben la presencia de la productora de su programa de TV “El francotirador” en el desaparecido Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), como lo comentó la candidata a la Alcaldía de Lima en un audio interceptado ilegalmente y que fue difundido ayer en una radioemisora local.

Tras calificar la declaración de la postulante por el PPC-Unidad Nacional como una mentira y parte de una “guerra sucia”, el polémico periodista indicó que la sentencia judicial a la que hace referencia Lourdes Flores en un diálogo telefónico con su asesora de prensa no revela que el congresista fujimorista Carlos Raffo haya dicho que llevó al SIN a Ximena Ruiz Rosas.

“Es una vergüenza; Lourdes, tú que pretendes representar a los limeños, adulteres la verdad, falsifiques la verdad de esa manera. Eso no lo dice Carlos Raffo en ninguna parte de la sentencia que Ximena Ruiz Rosas fue al SIN”, sostuvo indignado.

Jaime Bayly, que dedicó su programa de TV a defender la honra de su amiga y compañera de trabajo, refirió además que en su testimonio ante la justicia, Ximena Ruiz Rosas negó haber recibido dinero de Vladimiro Montesinos.

Según reconoció el autor de “La noche es virgen”, Ximena Ruiz Rosas trabajó desde 1997 a 1999 como productora ejecutiva para Chroma Producciones, la empresa de Carlos Raffo, y estuvo a cargo de la organización de “cuatro o cinco mítines” del entonces presidente de la República, Alberto Fujimori.

“Carlos Raffo es amigo de Ximena de años atrás cuando ambos vivían en Arequipa y nunca permitió que Ximena fuera al SIN”, dijo Bayly bastante ofuscado.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 20, 2010

Jaime Bayly eligió a 'Tongo' como padrino del hijo que espera con su novia

El cantante de cumbia llegó ayer al set de El Francotirador cargado de regalos para el bebe y hasta le compuso una canción

Tras anunciar que su pareja Silvia Núñez del Arco lo convertirá en padre por tercera vez, el irreverente conductor de TV, Jaime Bayly, anunció esta vez que el padrino de su futuro hijo será el cantante Abelardo Gutiérrez ‘Tongo’.

El intérprete de cumbia visitó ayer el set de “El Francotirador” cargado de obsequios para el bebe de Bayly: su futuro ahijado. “Jaime te he traído el cochecito de mi ahijado. Para mí es una felicidad que seas padre por tercera vez. El bebe será hombrecito, yo soy pitoniso… Será futbolista de Sporting Cristal", manifestó “Tongo”.

Seguro de que apadrinará al hijo de la figura de Frecuencia latina, el intérprete de “La pituca” entregó a Bayly no solo el coche, también juguetes, pañales desechables y ropa para el niño. Y por si fuera poco, se animó a componerle una canción.

Mientras ‘Tongo’ interpretaba el inédito tema, Bayly se sentó en el coche y se llevó a la boca un inmenso biberón. Luego, emuló ser un bebe.

“Llegaste en el momento más difícil de mi vida, cuando yo moría. Lleno de incertidumbre así eran todos mis días. No sabía si vivía o moría. Cómo serás hijo mío, tendrás mis ojos, mis labios, el pelo rubio de tu madre…”, refiere parte de la letra de la canción que ‘Tongo’ le compuso al bebe que espera Silvia Núñez del Arco.

Finalmente, Bayly le pidió a ‘Tongo’ que el día que muera cuide de su hijo y le enseñe a hacer música.

* Irreverente: Jaime Bayly parodió la difusión de polémicos audios
El ‘Francotirador’ emitió una conversación entre él y su productora Ximena Ruiz Rosas en la que critica a Alfredo Torres, de Ipsos-Apoyo, “por su bajo ráting” frente a Rosa María Palacios

Jaime Bayly respondió a su manera a las criticas que ha recibido en los últimos días por la difusión de las conversaciones privadas de Lourdes Flores que fueron obtenidas mediante la interceptación de sus conversaciones telefónicas.

Fiel a su estilo, el ‘Francotirador’ dijo haber comprobado que “quien a hierro mata, a hierro muere” y a continuación emitió una conversación entre él y su productora, Ximena Ruiz Rosas, que supuestamente había sido obtenido mediante el ‘chuponeo’ de su línea telefónica.

Sin embargo, se trataba de una parodia hecha por el periodista en complicidad con su productora en la cual recreaban algunas de las frases proferidas por la candidata del PPC-UN al enterarse de que Susana Villarán la había superado en las encuestas.

“ME IMPORTA UN COMINO EL PROGRAMA”
La conversación fluye en torno al resultado del ráting obtenido por “El Francotirador” frente a su competencia, el programa de TV “Prensa Libre”, conducido por Rosa María Palacios. Cuando el periodista se entera que volvió a perder por “dos puntos” se molesta califica las cifras como una “infamia”.

Además, el controvertido periodista pide que se llame inmediatamente al responsable de la medición de la sintonía “para que les mueva un poco las cifras” porque si la tendencia se mantiene de esa manera “renuncio al programa, me importa un comino”.

* Jueza del Caso Magaly Medina niega soborno y acusa a su ex secretaria de armar venganza
La funcionaria además acusó a la ex trabajadora, Margaret Huamán, de haber realizado actos irregulares en el Poder Judicial, por lo cual la denunció ante la OCMA

La jueza María Teresa Cabrera, sindicada por haber recibido un soborno por parte de los padres de Paolo Guerreo para encarcelar a Magaly Medina, reiteró su rechazo a estas acusaciones y subrayó, en una entrevista al diario “Trome”, que se trataría de una venganza por haber despedido a Margaret Huamán, la denunciante.

Cabrera señaló haber despedido a Huamán del Poder Judicial por considerarla inescrupulosa y un mal elemento. “Esto es un acto de venganza de esa infeliz persona, una persona frustrada, farsante, mediocre en lo personal y profesional”, explicó la jueza.

Además, según Cabrera la ex secretaria habría realizado irregularidades en un proceso junto a su pareja sentimental, de nombre Manuel Aquino. Esto motivó que la jueza la denunciara ante la Oficina de Control de la Magistratura .

“Es una persona inescrupulosa que con su pareja sentimental (...) ha venido realizando irregularidades en un proceso, lo cual se puso en conocimiento de las autoridades pertinentes y por lo cual tendrá también que responder”, detalló y confirmó que tomará acciones legales por la denunca de Huamán en su contra.

MISA DE DIFUNTO
En cuanto a su cuestionada presencia en la misa de difunto de la madre del presidente de la Corte Superior, César Vega, en donde estuvieron los padres de Pablo Guerrero, Cabrera afirmó acudir anualmente a dicho evento y que lo volvió a hacer este año.

“La verdad es que concurrir a la iglesia, cualquier persona lo puede hacer, a parte que yo no puedo afirmar categóricamente que los he visto (a los padres de Guerrero). Lo que he dicho es: “me parece recordar que mi memoria registra haberlos visto”, señaló.

Por otra parte, la jueza no quiso dar mayores detalles sobre la intención de Jaime Baily de recibir a su ex secretaria, a quien sí cree el conductor, en su programa y solo manifestó creer en la inteligencia de los peruanos para dilucidar los motivos que esconde la invitación.

“Los peruanos son suficientemente inteligentes para detectar y percatarse cuál habría sido la motivación de recibir en ese programa a esta falsa denunciante”, dijo Cabrera a “Trome”.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 18, 2010

Jaime Bayly: “No me arrepiento de haber propalado los audios, lo volvería a hacer”

El periodista dijo que cumplió su deber como tal al priorizar el derecho a informar y el interés público sobre la privacidad de Lourdes Flores. “Me siento tranquilo y orgulloso de haber hecho lo que he hecho”, señaló

A pesar de las críticas recibidas por políticos y colegas periodistas, Jaime Bayly dijo sentirse tranquilo y estar orgulloso por haber difundido comunicaciones ilegalmente interceptadas a la postulante por el PPC-UN a la alcaldía de Lima, Lourdes Flores, en su programa “El Francotirador”.

Es más, sostuvo estar orgulloso de haber priorizado el derecho de las personas a estar informadas y conocer la verdad sobre el de la privacidad de Flores Nano, pues consideró que las palabras de la candidata eran de interés general y público.

“No me arrepiento de haber propalado esos audios, lo volvería a hacer. Creo que fue un acto de legítimo buen periodismo informar a la gente de que la candidata a la Alcaldía de Lima, en privado, no rectifica a su asesor cuando le propone manipular una encuesta de Apoyo y se refiere en cuatro ocasiones en términos insultantes a la alcaldía de Lima e insulta a los que van a votar por Susana Villarán tildándolos de necios”, refirió Bayly.

En su programa de anoche, señaló que la decisión que tomó no fue fácil y que era consciente de las críticas, enredos legales y posibles juicios a los que se exponía. “Yo como periodista, creo que he cumplido con mi deber”, aseveró el ex ‘niño terrible’.
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PERU 21 SETIEMBRE 13, 2010

Laberinto de pasiones
Autor: Jaime Bayly

Hace tres semanas, me eché en la cama de Sandra a las seis de la mañana y le conté que Silvia estaba embarazada de mí.

Sandra ya lo sospechaba, ya me había preguntado por qué le llevaba gelatina y papa amarilla y pastillas contra las náuseas a Silvia, ya me había preguntado si Silvia podía estar embarazada y yo le había dicho que sí, que tal vez estaba embarazada pero que todavía no lo sabía con certeza.

En realidad yo ya sabía que Silvia estaba embarazada, ya la había acompañado al ginecólogo, pero cuando Sandra me interrogaba yo evitaba decirle la verdad porque Silvia me había pedido que no le dijese nada a nadie antes de que ella se lo dijese a sus padres.

Así que me hacía el tonto con Sandra y le decía que podía ser que Silvia estuviera embarazada pero que no era un hecho cierto y seguro y Sandra por supuesto hacía un drama del asunto y yo le decía hey, todo tranquilo, si está embarazada nada va a cambiar entre nosotros y las niñas, es una noticia bonita, no hay que convertirla en una tragedia.

Pero Sandra me había dicho cuando la entrevisté en televisión que quería tener no uno sino dos hijos más, y si bien no dijo que quería tenerlos conmigo, yo creí entender que su plan ideal era tenerlos conmigo (yo siempre creo entender que todos me aman y me desean porque eso es lo que me dijo mi madre cuando era niño y yo le creí).

Ahora yo le había dinamitado el plan ideal y le había confirmado que Silvia tendría un hijo conmigo.

Antes ya se lo había contado a mi hija Camila, que lo tomó con mucha calma, aunque mentiría si dijese que la noticia la hizo feliz, como tampoco pareció para nada contenta mi hija Paola cuando le dije que tal vez en abril tendría un hijo con Silvia pero que ella no estaba obligado a verlo, a conocerlo, a quererlo ni a nada y que el hecho de que tuviese un hijo con Silvia no cambiaba en absoluto mi amor incondicional por ella y su hermana Camila. Ellas lo entendieron bien, pero como era previsible les dolió o les dio pena que yo tuviese un hijo con Silvia y no con Sandra. Obviamente ellas hubiesen preferido que lo tuviese con Sandra, pero Sandra y yo estamos divorciados hace más de diez años y no dormimos juntos hace más de diez años y yo me enamoré de Silvia hace tres años y así nomás son las cosas.

Lo cierto es que a Sandra le dolió que yo le confirmase que tendría un hijo con Silvia. Lloró, le bajó la presión, casi se desmayó y yo lloré con ella y le pedí perdón y como la quiero tanto y me daba pena verla desolada y humillada le dije: No te preocupes, si todavía tienes la ilusión de tener un hijo, y quieres tenerlo conmigo, esperemos dos o tres años a que las niñas se vayan a la universidad en Estados Unidos y entonces te prometo que, si me lo pides, te daré un hijo y dos también, si eso te hace feliz.

Sentí que esa promesa sirvió de cierto consuelo para ella y por eso en la noche, en mi programa de televisión, ya sabiendo que Silvia estaba embarazada de mí, le dije a Sandra que me hacía una gran ilusión tener un hijo con ella. Lo dije pura y exclusivamente para mitigar el daño que le había provocado la noticia del embarazo de Silvia, lo dije para ser bueno y tierno y cómplice con ella y para demostrarle que mi amor por Silvia y su bebé no rebajaba mi amistad y mi complicidad con ella.

Supongo que a Sandra le gustó lo que dije, pero a Silvia no le gustó que dijera en televisión, estando ella embarazada de mí y sintiéndose fatal con las náuseas y los mareos, que me haría ilusión embarazar pronto a Sandra. Con toda razón, el anuncio le pareció un disparate cantinflesco. Intenté explicarle a Silvia que lo que había dicho en televisión era sólo un gesto de cariño y ternura hacia Sandra para consolarla por el dolor que sentía de que yo fuese a tener un hijo con otra mujer y no con ella. Por suerte Silvia es una loca genial y lo entendió todo rápido y me recordó (y tenía razón) que yo no tenía por qué pedirle perdón a Sandra por estar enamorado de ella y por haberla dejado embarazada, puesto que Sandra y yo habíamos dejado de ser una pareja hace muchos años y cada uno había hecho su vida sentimental por su cuenta y aunque en la prensa algunos periódicos seguían llamándonos esposos, Sandra y yo sabíamos bien que estábamos divorciados hacía más de diez años y que nuestra relación era una de amigos y compañeros, no una de amantes, y que nuestra alianza o nuestra sociedad se fundaba en el hecho de ser padres de dos hijas que no dejan de maravillarnos.

Yo cometí entonces el error de decirle a Sandra que trataría de mantener en reserva la noticia del embarazo de Silvia y no la comentaría en televisión. De hecho, Silvia todavía no les había contado nada a sus padres, aunque sí a sus hermanos, que por suerte fueron muy comprensivos con ella. Pero luego ocurrió lo previsible: una enfermera que nos vio entrar juntos al ginecólogo le contó el chisme a un programa de televisión y la presentadora tuvo la delicadeza de llamar a mi productora a verificar si el chisme tenía fundamento y entonces yo decidí que no iba a mentir sobre el embarazo de Silvia y le dije a mi productora que sí, que podía confirmarle a la famosa animadora de televisión que Silvia estaba embarazada de mí. Esa misma noche, la animadora soltó la primicia en su programa y yo la confirmé más tarde en el mío y al día siguiente entrevisté a Silvia y para entonces por supuesto ya Silvia se lo había contado a sus padres y yo supuse que todo estaría bien, que el momento de peor tensión o miedo ya había pasado.

Pero es una ley no escrita que cuando eres muy feliz con alguien estás haciendo muy infeliz a otra persona, o ese parece ser mi caso.

Yo pensé que podía ser feliz con Silvia y seguir siendo feliz como amigo y compañero de Sandra pero las cosas cambiaron radicalmente desde la noche en que la noticia salió en televisión y yo dije la verdad: que el embarazo de Silvia me había devuelto las ganas de vivir y que la idea de tener un hijo con ella me emborrachaba de una felicidad boba, pueril, adolescente (será por eso que dicen que cuando te vas volviendo viejo te vas poniendo como un niño).

Ahora podríamos describir la situación que estoy viviendo con Sandra y mis hijas como una de guerra fría. Sandra no me perdona el desliz con Silvia pero sobre todo no me perdona que lo haya hecho tan público y sobre todo no me perdona que lo haya hecho tan público tres semanas después de decir en mi programa, un domingo out of the blues, que quería tener un hijo con ella. Las niñas, comprensiblemente, ven a su madre desolada, contrariada, humillada, y toman partido por ella y me consideran un cabrón egoísta que dejó a su amada esposa para irse con una chiquilla pendeja de veintiún años. En realidad, mi amada ex esposa y yo habíamos dejado de ser una pareja hacía ya muchos años, pero como ahora vivimos en el mismo edificio que Sandra y las niñas eligieron hace un par de años para mudarse de Camacho a San Isidro, entonces se podría decir que, siendo una familia disfuncional, somos también una familia vecinal, pues ellas ocupan el piso de abajo y yo el de arriba, lo que nos obliga a una convivencia que, cuando todo estaba bien, era genial (el mejor momento fue el mundial de fútbol en julio pasado), pero ahora que me han declarado la guerra fría resulta algo triste para mí y sospecho que para ellas también. Porque ahora ya nunca suben a visitarme, ahora ya la empleada no sube a recoger mis camisas sucias, ahora ya no encuentro gelatina ni jugos en la refrigeradora, ahora siento el hielo que viene de abajo. Y cuando me armo de valor y voy al primer piso nunca encuentro a Sandra (al punto que no sé si sigue durmiendo abajo o se ha mudado) y muy rara vez encuentro a mis hijas, que me dan un beso seco, comedido y me hacen sentir que estamos en plena guerra fría, que me han puesto en cuarentena por dejar embarazada a Silvia, que no les hace ninguna gracia tener un hermanito y que tal vez piensan que soy un papá un tanto impresentable y del todo incomprensible. Yo trato de hacer bromas y les doy toda la plata que puedo para tender puentes y restañar heridas, pero siento que ya nada es igual, que algo se ha roto y no sé si podré restaurar lo que se ha dañado en ellas, que por lo visto ya no encuentran placer en subir a visitarme ni en contarme sus cosas.

Y después leo en los periódicos que la guerra fría es una cosa del pasado que cayó con el muro de Berlín: pues no en mi casa, coño: aquí el muro se construyó hace unos días y la guerra se siente más fría que nunca, helada y helada mal.

Por su parte Luisito, que está en Buenos Aires, se ha portado como un príncipe y me ha felicitado y se ha emocionado y me ha dicho que quiere venir pronto a Lima a darle regalos a Silvia y no me ha hecho ningún drama y sólo me dijo un día algo que me conmovió: que le daba pena no poder darme un hijo, que sólo por eso le daba algo de pena que yo tuviese un hijo con Silvia, pero que le parecía genial y divertido que viniese pronto mini James a alborotarnos la vida y que él creía que Silvia y yo haríamos una combinación genética altamente pajera, risueña, impredecible y angelical o diabólica, pero en ningún caso sosa y normal. O sea que Luisito, mi amigo y compañero hace ocho años, encajó con gran clase y estilo el golpe que recibió de Sandra cuando ella se opuso a que él viniese a visitarme y se quedase en mi departamento y entonces su viaje fue pospuesto hasta nuevo aviso, y luego encajó con más clase y mejor estilo la noticia de que su viaje se posponía indefinidamente porque ahora Silvia estaba embarazada y las aguas estaban muy borrascosas como para que él viniera a Lima a hacer más olas. O sea que Luisito se portó por todo lo alto y como mi gran amigo y compañero y no hizo la menor escena de celos o despecho, sólo le dolió no poder darme un hijo, pero así nomás es y ya hemos quedado en que con suerte vendrá en enero cuando Sandra y las niñas se vayan a Nueva York, buscando el frío que les dé la temperatura corporal apropiada para seguir congelando las cosas conmigo.

Como a mi edad y con mi arsenal de sedantes todo me da más o menos igual y lo único que verdaderamente me aterra es volver a la rutina de subirme a un avión cada semana y mi idea de la felicidad se reduce a quedarme en Lima escribiendo mi trilogía sanguinaria y amando a Silvia y diciendo gansadas en televisión, no me resulta entonces tan difícil sobrevivir a la guerra fría que me han declarado Sandra y mis dos bellas hijas y pasarme los días cumpliendo mi humilde rutina de escritor mediocre, de amante rejuvenecido, de hablantín a sueldo y de eventual candidato a la presidencia de la asociación de padres de familia del nido Little Villa, donde Silvia y yo inscribiremos a James cuando tenga dos semanas de nacido y adonde James asistirá llamándose James y vestido como hombre así nazca mujer. No veo por qué una mujer no podría llamarse James.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 13, 2010

Jaime Bayly siente que su ex esposa y sus hijas le han declarado "la guerra fría"

A su vez, el Francotirador reveló que su amigo íntimo Luis Corbacho lo felicitó y se emocionó por el embarazo de Silvia. No obstante, reconoció que le hubiese gustado también ser padre

Mientras Sandra Masías, la ex esposa de Jaime Bayly y sus hijas han decidido “hacerle la guerra fría” al conductor de “El Francotirador” por haber embarazado a su joven pareja, Silvia Núñez del Arco; el escritor argentino Luis Corbacho, lo felicitó y se emocionó al conocer la buena nueva.

Jaime resumió la situación que está viviendo con Sandra y sus hijas, como “una guerra fría”. “Sandra no me perdona el desliz con Silvia (...), sobre todo no me perdona que lo haya hecho tan público después de decir que quería tener un hijo con ella. Ahora ya nunca suben a visitarme, ahora siento el hielo que viene de abajo”, subrayó en su columna de hoy en Perú.21.

Bayly detalló que su actual amigo íntimo que se encuentra en Buenos Aires, recibió con agrado la noticia de que volvería a ser papá, y planea venir pronto a Lima a darle regalos a la futura mamá. “Luisito se ha portado como un príncipe y me ha felicitado y se ha emocionado y me ha dicho que quiere venir pronto a Lima”, manifestó la figura de Frecuencia Latina.

CORBACHO LE CONFESÓ A JAIME QUE LE DABA PENA NO PODER DARLE UN HIJO
“No me ha hecho ningún drama y solo me dijo un día algo que me conmovió: que le daba pena no poder darme un hijo, que solo por eso le daba algo de pena que yo tuviese un hijo con Silvia, pero que le parecía genial y divertido que viniese pronto mini James a alborotarnos la vida y que él creía que Silvia y yo haríamos una combinación genética altamente pareja, risueña y angelical o diabólica, pero en ningún caso sosa y normal”, remarcó.

Bayly recordó que hace ochos años, Corbacho había planeado venir al Perú para visitarlo, no obstante, su viaje tuvo que ser pospuesto hasta nuevo aviso porque Sandra se opuso. “Ella se opuso a que él viniese a visitarme y se quedase en mi departamento. Luisito encajó con gran clase y estilo el golpe que recibió de Sandra”.

* Jaime Bayly también quiere tener un hijo con su ex esposa Sandra Masías
El ‘Francotirador’ le pidió perdón a la madre de sus hijas por haberla herido, luego de contarle que iba a tener un hijo con Silvia Núñez del Arco, de quien dijo está enamorado

Jaime Bayly confesó que además de esperar un hijo con su novia, Silvia Núñez del Arco, desea embarazar a Sandra Masías, su ex esposa y madre de sus hijas Camila y Paola.

El controvertido periodista reveló que Sandra lloró al enterarse que esperaba un hijo de su actual pareja, la joven escritora de 21 años, y para resolver esta penosa situación le propuso tener un hijo que podrían planificarlo en los próximos tres años.

“Yo no voy a defraudar esa ilusión de Sandra perdóneme pero yo soy un caballero si me pide que le dé un hijo más encontraré la manera, perdóname Silvia, de convencerte para que me des permiso y cumpla mi promesa”, contó Bayly en su programa de TV “El francotirador”.

El autor de “La noche es virgen” le pidió perdón a Sandra y Silvia por que no se dio cuenta del daño que iba a provocar con esta proposición.

“Silvia te amo, gracias por hacerme tan feliz seré tu mejor amigo en este embarazo. Sandra te quiero, te amo, te respeto y nunca encontraré la manera de devolverte el haberme dado dos hijas. Seré tu socio y compañero incondicional”, afirmó.

Fiel a su estilo, Jaime Bayly aclaró que no le fue infiel a Sandra porque hace diez años que están divorciados aunque viven en departamentos cercanos en un mismo edificio.

“Las amo a todas y a ninguna más que a la otra y nadie le quita a la otra el amor que le tengo. En el bote del amor en que estamos todos cabemos y siempre hay sitio para uno más”, dijo.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 12, 2010

Padre de Paolo Guerrero exigió a ex secretaria judicial rectificarse por denuncia de supuesto soborno

José Guerrero indicó que la acusación de Margareth Huamán Ponce es absurda y la causa sería “la no renovación de su contrato por inconducta funcional”

(Video: Frecuencia Latina) http://elcomercio.pe/noticia/638115/padre-paolo-guerrero-exigio-ex-secretaria-judicial-rectificarse-denuncia-supuesto-soborno

El padre del futbolista Paolo Guerrero, José Guerrero, envió una carta notarial a Margaret Huamán Ponce, la ex secretaria de la jueza María Teresa Cabrera, quien lo acusó de sobornar a la magistrada para fallar en contra de la periodista Magaly Medina.

“Me acusa falsamente de haber sobornado a la jueza María Teresa Cabrera. Desconozco las razones por las que usted hace estas acusaciones en mi contra casi dos años después de haberse emitido la sentencia contra Magaly Medina”, argumentó el padre del jugador, quien exigió la rectificación de Huamán en un breve plazo.

Guerrero dijo que ha ido junto a su esposa a la oficina de Cabrera Vega en reiteradas ocasiones como litigante, pero no como amigo de la magistrada.

“Nuestra relación con la jueza no fue amistosa, al punto que nos vimos obligados a apelar en varias de sus decisiones por considerarlas injustas”, añadió.

“ES UNA DENUNCIA ABSURDA”
En otro fragmento de la carta notarial, José Guerrero calificó la denuncia hecha por Huamán Ponce de absurda, y argumentó que no solo el despacho de la jueza Cabrera declaró culpable a Medina por el delito de difamación, sino también dos instancias superiores.

“La falsedad de su acusación no se desprende de las contradicciones en las que incurre, sino al hecho de que la haga casi dos años después de haberse producido el supuesto soborno, coincidiendo también con la no renovación de su contrato por inconducta funcional”, acotó.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 11, 2010

Jaime Bayly se disculpó con Lourdes Flores por "excesos" e "inexactitudes" en los casos Cataño y Salazar Monroe

El periodista aceptó haberse basado en fuentes inexactas respecto a los cuestionamientos contra la candidata del PPC-UN a la Alcaldía de Lima

El periodista Jaime Bayly reconoció que se basó en informaciones inexactas al vincular a Lourdes Flores con el ex jefe del Servicio de Inteligencia Nacional, Julio Salazar Monroe, aunque insistió en que la candidata a la Alcaldía de Lima por el PPC-UN también se ha equivocado.

El ‘Francotirador’ recordó la ocasión en que acusó a Jaime Salinas, candidato a regidor en la lista de Flores Nano, de haber sido quien reveló que ella había supuestamente favorecido al también ex ministro fujimorista en un litigio judicial.

“Yo me basé en un correo inexacto; pero no del todo. Creo que tú te equivocaste en decir que habías enjuiciado al general cuando era jefe del Servicio de Inteligencia Nacional y eso no se ajustaba a la verdad, porque tú lo enjuiciaste en el año 2000 y el fue jefe solo hasta el año 1996”, dijo el periodista refiriéndose a la ex congresista.

Asimismo, consideró que incurrió en una inexactitud cuando, basándose en unas fuentes que “no eran tan confiables”, afirmó que Flores Nano había representado a fines del año 2000 a las cuñadas de Salazar Monroe en un juicio contra él por un caso de embargo de inmuebles.

Aseveró que se equivocó, porque esa no era la figura legal, sino que “las cuñadas enjuiciaron al general, porque él había vivido muchos años en la casa de sus suegros” y ellas alegaban que él debía de haber pagado un alquiler por ese período.

EXCESOS EN EL CASO CATAÑO
Respecto a las imputaciones contra la lideresa del PPC por sus vínculos laborales con César Cataño, Bayly reconoció también que se equivocó al olvidar mencionar que el cuestionado empresario es un ‘presunto’ narcotraficante, pues viene siendo investigado.

“Por mi parte no hay ningún rencor, ninguna animosidad. Y si me he excedido un poco en el Caso Cataño, porque no está sentenciado y porque solo es un presunto narcotraficante investigado, ofrezco mis disculpas. Y si me he excedido un poco y he dicho algunas inexactitudes, que en efecto he dicho respecto al Caso Salazar Monroe, también ofrezco mis disuclpas”, admitió.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 9, 2010

Jaime Bayly confirmó que espera un hijo de su novia Silvia Núñez del Arco

El “Francotirador” confesó que ambos están entusiasmados, felices y contentos de ser padres. “Silvia gracias por hacerme tan feliz”, dijo esta noche ante cámaras

Jaime Bayly confirmó que su novia, la también escritora Silvia Núñez del Arco, está embarazada y espera un hijo suyo que nacerá en abril.

En el inicio de su programa “El francotirador”, el novelista confesó estar contento e ilusionado desde que supo que su novia Silvia Núñez del Arco está embarazada.

“Gracias por atreverte a la locura de ser mamá de mi hijo, me conmueve y nunca habrá palabras para agradecerte este gesto de amor te prometo ser todo lo buen papá que pueda ser. Agradezco al papá y la mámá de Silvia y a las amigas que la acompañan de manera tan generosa y a Sandra y a mis hijas”, dijo.

Tras afirmar que todo lo escrito en su columna en Perú.21 fue cierto, Jaime Bayly reveló que la noticia del embarazo de Silvia, con quien lleva tres años de relación amorosa, no le cayó bien a sus hijas Camila y Paola.

“Ellas (sus hijas) saben de Silvia, la conocen pero preferían que eso (el embarazo) ocurriera con Sandrita, su mamá. Las cosas a veces pasan como tienen que pasar sin que las hubiésemos planeado. Uno no elige de quién ni cuándo se enamora y el embarazo de Silvia es la prolongación natural del amor que nos une”, sostuvo.

AGRADECE COMPRENSIÓN A SU EX ESPOSA SANDRA
El ex ‘Niño terrible’ le agradeció a la madre de sus hijas, Sandra Masías. “Sandra es mucho más que la mamá de mis hijas. Tener un hijo de Silvia no menoscaba ni mucho menos el amor incondicional que le tengo a Sandra. Confió que al final todo va a estar bien y seguiré amando a Sandra y a mis dos hijas y también a Silvia y al ‘baby’ que está esperando”, contó el ‘Francotirador’.

Jaime Bayly reconoció que se apuró en dar la noticia debido a que Magaly Medina ya tenía conocimiento del embarazo de Silvia por una llamada al “Chismefono” hecha por una enfermera de la clínica donde acude Bayly y la futura madre de su tercer hijo.

Finalmente, el controvertido periodista dijo que pese a que con un tercer hijo aumentarán los gastos de familia esto no significa que su candidatura a la Presidencia de la República quede descartada con miras a los comicios del 2011.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 8, 2010

César Vega Vega sobre denuncia de soborno: “No conozco a la familia de Paolo Guerrero”

El presidente de la Corte de Lima sostuvo que acusación de Margareth Huamán corresponde al desequilibrio emocional y psiquiátrico de la ex secretaria del 27 Juzgado Penal de Lima

(Foto: Archivo El Comercio)
Luego de que la ex secretaria judicial Margareth Huamán lo vinculara con un soborno que presuntamente recibió la jueza María Teresa Cabrera para beneficiar al futbolista Paolo Guerrero en el proceso que lo enfrentaba con la periodista Magaly Medina presidente de la Corte de Lima, César Vega Vega, negó esta acusación.

En una entrevista con el diario “Expreso”, aseguró que no conoce a los padres del delantero del Hamburgo, y en el caso de que fuera así no estaría incurriendo en ningún tipo de delito, puesto que Guerrero es un personaje deportivo muy conocido. “No es menoscabo conocer a la familia de un deportista.

Además, sostuvo que la denuncia de Huamán es infantil, ya que en el hipotético caso que él haya actuado de manera incorrecta es “estúpido” decir que se eligió un lugar concurrido, como lo es el aniversario de la fallecimiento de su madre, “para poder hacer un acto de esa barbaridad” (el soborno).

“(La acusaciones de Huamán corresponden) a un desequilibrio emocional y psiquiátrico, porque esta persona formula denuncias antojadizas, infantiles y profundamente irresponsables. Respira por la herida porque ella tiene serias denuncias de inconducta funcional”, agregó.

Vega Vega señaló que probablemente la magistrada Cabrera Vega si estuvo en la reunión que hizo en su caso tras la misa en honor a su progenitora, pero que no vio, ni sabe si los padres del futbolista Paolo Guerrero asistieron.

Para finalizar, el titular de la Corte de Lima precisó que responderá a todas los cuestionamientos que le puedan hacer en la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA).
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EL COMERCIO SETIEMBRE 6, 2010

Presidente de la Corte de Lima y jueza del caso Magaly Medina serán investigados por la OCMA

Los magistrados César Vega Vega y María Teresa Cabrera Vega fueron acusados por ex secretaria del Poder Judicial de haber recibido dinero por parte de la familia de Paolo Guerrero para favorecerlo en el juicio que afrontó contra la conductora de “Magaly TeVe”

Tras la denuncia hecha por la ex secretaria judicial Margareth Huamán Ponce, en la que acusó a la titular del 27 Juzgado Penal de Lima, María Teresa Cabrera, y al presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, César Vega Vega, de haber aceptado un soborno, la Oficina de Control de la Magistratura decidió abrir una investigación preliminar contra ellos.

Según Huamán Ponce, la magistrada recibió una cantidad fuerte de dinero por parte del padre del futbolista Paolo Guerrero, José Guerrero, en la casa de Vega Vega para que favoreciera al delantero del Hamburgo en el proceso de difamación que le entabló a la periodista Magaly Medina.

El jefe de la OCMA, Enrique Mendoza Ramírez, quien dispuso esta medida, estableció que la investigación preliminar contra Cabrera Vega y Vega Vega se realice en un plazo máximo de 30 días, como lo establece el artículo 85 del Reglamento de Organización y Funciones de la Oficina de Control de la Magistratura.

* Jueza Cabrera mostró signos de riqueza tras recibir soborno, según ex secretaria judicial
Margareth Huamán aseguró que la magistrada que condenó a prisión a Magaly Medina se compró un automóvil nuevo y ropa de marca, tras emitir sentencia en octubre del 2008

La ex secretaria judicial Margareth Huamán reiteró que la jueza María Teresa Cabrera recibió un soborno de la familia de Paolo Guerrero para sentenciar a prisión a la periodista Magaly Medina y que prueba de ello son los signos exteriores de riqueza de los que ella puede dar fe.

“El cambio y la transformación fueron evidentes (...) Se compró un auto Yaris después de la sentencia (dictada en octubre del 2008) pero no lo llevada a la sede del Poder Judicial para evitar suspicacias y comenzó a vestirse con ropa y carteras de marca. Su físico también cambió”, aseguró Huamán en entrevista concedida al periodista Jaime Bayly.

Asimismo, la ex secretaria judicial dijo que no le consta pero le han contado que incluso la magistrada se sometió a una liposucción para moldear su cuerpo.

Según Margareth Huamán, todos estos signos son evidencias de que María Teresa Cabrera fue sobornada por la familia del futbolista para emitir un fallo contrario a Magaly Medina en el proceso por difamación que le entabló Paolo Guerrero, luego de ser acusado de escapar de la concentración de la selección peruana en noviembre del 2007.

Aunque no precisó el monto que la magistrada recibió de manos de los padres del delantero del Hamburgo de Alemania–el 14 de setiembre del 2009, según la denuncia-, Huamán aseguró que se trató de un fajo tan grande que “no podía cerrar la mano”. Dijo además que el dinero fue entregado envuelto en papel higiénico.

EL DESCARGO
María Teresa Cabrera negó haber recibido la referida coima y sostuvo que la denuncia se trata de una represalia por parte de Huamán Ponce, a quien no le renovó el contrato el 15 de julio pasado por haber incurrido en supuestas faltas graves en sus funciones, como destruir un expediente judicial.

La magistrada consideró que la denuncia en su contra es descabellada, pues es absurdo que la supuesta coima se haya producido 11 meses después de su decisión de encarcelar a la periodista.

Al respecto, Margareth Huamán indicó que el soborno al que hizo referencia constituiría una segunda entrega hecha por los padres de Guerrero. “Cuando sale una resolución (en este caso la sentencia) y sobornan a un magistrado, la mitad o la cuarta parte se le entrega antes y cuando ya la sentencia está consentida, es decir confirmada, pasa a ejecución y es cuando Magaly Medina tenía que pagar la reparación civil”. Según Huamán, en este momento es en que se había hecho entrega del monto restante de la coima.

* Jueza que llevó a prisión a Magaly Medina aseguró que denuncia de coima busca dañar su honorabilidad
La titular del 27 Juzgado Penal de Lima, María Teresa Cabrera, rechazó enfáticamente la acusación de la ex secretaria judicial Margareth Huamán sobre un supuesto soborno dado por Paolo Guerrero

“Yo me siento indignada. Soy una mujer que se merece respeto. Mi actitud y mi comportamiento siempre han sido impecables y no solo en este caso (..) Todo esto es solamente para dañar mi honorabilidad y mancillar mi buen nombre, el cual me he ganado con esfuerzo”.

Así reaccionó la jueza María Teresa Cabrera Vega, quien ha sido acusada por su ex secretaria judicial Margareth Humán, de haber recibido una coima –por un monto no precisado- de la familia del futbolista Paolo Guerrero para mandar a la cárcel a la periodista de espectáculos Magaly Medina.

En declaraciones al programa de TV “Punto Final”, la magistrada volvió a rechazar la denuncia en contra suya presentada ante la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA). “Es mentira a todas luces que esas personas (los padres de Guerrero) me hayan entregado dinero y hayan tenido un acercamiento para un tema de esa naturaleza. Lo niego tajantemente”, declaró.

Según Margareth Huamán, el soborno tuvo lugar el 14 de setiembre del año pasado, a 11 meses de emitida la sentencia que condenó a prisión a Magaly Medina por el delito de difamación. “Es ilógico pensar que cuando ya había pasado casi un año de sentencia, y esta ya se encontraba en etapa de ejecución, pretendan incurrir en un acto de soborno, es decir una supuesta coima. Es absurdo a todas luces”, aseguró al respecto la jueza Cabrera.

La magistrada, quien ya anunció que presentará una querella contra su ex secretaria judicial, sostuvo que la denuncia en su contra es una represalia por parte de Huamán Ponce porque no le renovó contrato el 15 de julio pasado debido a que incurrió en supuestas faltas graves en sus funciones.
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PERU 21 SETIEMBRE 6, 2010

Los amantes del puente colgante
Autor: Jaime Bayly

Como pensé que mi chica había abortado al bebé que una noche mágica y risueña de junio nos propusimos crear los dos tras varios intentos fallidos, como pensé (después de que peleamos por un torpe malentendido y me escribió que había decidido abortar y luego no supe más de ella) que en efecto mi chica había sucumbido a la tentación de deshacerse del bebé y de paso de mí también, como pensé que mi chica ya no era más mi chica y mi bebé ya no era más mi bebé ni su bebé ni bebé en modo alguno, me hundí en una profunda tristeza y me refugié en las pastillas para dormir (sólo quería dormir y no despertar más) y por supuesto me olvidé de seguir tomando mi pastilla de Cialis cada dos días para combatir la disfunción eréctil: si ya no tenía chica, ya no tendría vida sexual, y si ya no tendría vida sexual, ya no tenía necesidad de tomar pastillas para asegurarme una erección decorosa.

Pasaron los días y mi chica de-sapareció de mi vida y yo desaparecí de la suya, tras un breve y fulminante intercambio de correos asesinos.

No sé cómo encontré fuerzas para seguir arrastrándome cada noche a la televisión y para luego seguir golpeando el teclado de la computadora, enredado en el laberinto de una novela azuzada por la rabia y el rencor, una novela que de momento se titula “El misterio de Alma Rossi” y está ambientada en Chile.

No lloré, no soy de llanto fácil, soy de replegarme y ensimismarme y callarme secamente cuando me toca perder.

Ella lloró y vomitó y, como le temblaban tanto las manos cuando fue a abortar, simplemente no pudo abortar, sintió que no podía resolver nuestros pleitos absurdos ensañándose con la parte más inocente de todas, el bebé, el bebé que ella y yo habíamos buscado con ilusión desde que nos conocimos hace tres años, el bebé que yo había soñado que tendría con ella, mi chica mala. Le temblaban las manos y las piernas y el cuerpo entero y entonces fue evidente para el médico y para ella que no podía practicarse el aborto, que no debía practicarse el aborto. Tal vez fue que el bebé presintió el peligro que lo acechaba y agarró a patadas a su madre y la hizo temblar mal, mal. En medio de la tembladera, ella (que ya no era mi chica, pero que seguía llevando al bebé en su vientre) tomó dos decisiones sabias, juiciosas: no abortar y llamar a su madre a pedirle ayuda.

Su madre se enteró de ese modo que ella estaba embarazada (y peor aún: embarazada de mí) y que había querido pero no había podido abortar. Su madre fue comprensiva y amorosa y no dijo una sola palabra severa y la cubrió de besos y abrazos y la felicitó porque una vida nueva estaba en camino y se alegró de veras porque sería abuela por primera vez y le dijo que no se preocupase, que ella cuidaría al bebé como si fuera suyo. Su madre le demostró en ese momento desesperado que era ante todo su amiga y que era ante todo una mujer buena y generosa y valiente y con un formidable instinto maternal.

Yo no sabía nada de esto, sólo me arrastraba por la vida pensando que mi chica y mi bebé me habían dejado por una discusión tonta, una jodida discusión sobre algo tan menor que no podía entender que hubiésemos peleado por eso y que la víctima de aquella pelea ridícula, pueril, hubiese terminado siendo el bebé con el que tanto habíamos soñado. Pero ya era tarde o eso pensaba de madrugada viendo una y otra vez la mejor película que he visto nunca, una película que me deslumbró por primera vez en París durante mi luna de miel en 1992: Los amantes de Pont-Neuf.

Como en la película, que parece encaminada a un desenlace trágico, que está signada por el dolor y la fatalidad, pero en la que al final, emergiendo de las aguas del Sena, los amantes se encuentran por fin y alcanzan a subir a un viejo bote que los llevará al mar, a una vaga promesa de felicidad que tal vez los redima de tantas desgracias compartidas, esta pequeña historia tuvo un final feliz cuando menos me lo esperaba y cuando ya sentía que me ahogaba en las aguas de un río tan turbio como el Sena de noche.

Porque de pronto ella me escribió y me dijo que había decidido de una vez y para siempre que tendría al bebé, que de ninguna manera abortaría, y que no esperaba nada de mí, pues tendría al bebé con mi apoyo o sin mi apoyo o incluso contra mi expresa voluntad si tal fuera el caso, que por supuesto tal no era el caso.

Yo fui corriendo (en realidad manejando, pero manejando a toda prisa) a decirle que la amaba, a besarla, a abrazarla, a pedirle perdón, a besar su panza preciosa de dos meses, y fue como un milagro cuando ella me hizo ver en la computadora a ese frijolito que era mi bebé y me hizo escuchar sus latidos agitados, vivos, resueltos a seguir latiendo con fuerza como si esa habichuela estuviera golpeando un tambor.

Lo que pasó luego fue en extremo bochornoso para mí, pero no por eso me eximiré de contarlo: quisimos hacer el amor para celebrar el triunfo del bebé, de la vida, del amor, pero yo no pude, no fui capaz, por mucho que lo intenté no estuve a la altura de las circunstancias.

Yo la amaba de veras y quería amarla muy de veras pero no era capaz de amarla o de demostrárselo porque había dejado de tomar el Cialis y había vuelto a ser un miserable impotente.

–Esto no puede quedar así –le dije. –Espérame, voy a la farmacia, ya vuelvo.

Corrí a la farmacia (en realidad, manejé a toda velocidad) y compré un arsenal de Cialis y le pregunté a la amable señorita cuánto tardaría aproximadamente la pastilla en salvarme de la impotencia.

–Al segundo día es cuando hace efecto –me recordó ella.

Yo no podía esperar dos días. Yo necesitaba amar a mi chica esa misma noche desesperadamente.

–Deme un Viagra, por favor –le pedí.

–¿De cincuenta o de cien? –preguntó ella.

–De cien –respondí. –Y mejor si son dos.

Ella me vendió dos Viagras. Le pregunté cuánto tardarían en hacer efecto. Me dijo que una hora.

Tomé dos Viagras de cien y dos Cialis y pensé: o muero de un infarto o es el mejor polvo de mi vida. Luego pensé: si es el mejor polvo de mi vida y mi chica vuelve a ser mi chica y luego muero de un infarto, será la muerte más feliz que pudiera imaginar.

Como en Los amantes de Pont-Neuf, esta historia tiene un inesperado final feliz: mi chica volvió a ser mi chica, nuestro bebé siguió latiendo con fuerza y se negó a dejarnos, lo esperamos con todo el amor con el que fue concebido y sí, fue el mejor polvo de mi vida.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 5, 2010

Jueza de caso Magaly Medina negó haber recibido soborno de padres de Paolo Guerrero

María Teresa Cabrera sostuvo que la denuncia hecha por su ex secretaria es descabellada, porque la supuesta coima se produjo 11 meses después de su decisión de encarcelar a la periodista

La jueza María Teresa Cabrera negó que haya recibido una coima de parte de los padres de Paolo Guerrero para favorecer al futbolista en el proceso contra Magaly Medina, como señaló la denuncia de su ex secretaria judicial, Margareth Huamán, difundida el viernes en el programa “El Francotirador” .

Cabrera, quien sentenció a prisión a Magaly Medina y Ney Guerrero el año 2008, sostuvo que la denuncia se trata de una represalia por parte de Huamán Ponce, a quien no le renovó el contrato el 15 de julio pasado por haber incurrido en supuestas faltas graves en sus funciones, como destruir un expediente judicial.

“También tuvo el atrevimiento de tomar mi nombre para beneficiarse con los pedidos que solicitaba ante diferentes órganos jurisdiccionales y, lo que es más grave, permitió que personas ajenas al juzgado fotocopien expedientes de causas reservadas”, señaló la jueza, según recoge RPP.

LA ACUSACIÓN CARECE DE SUSTENTO
Cabrera Vega consideró que la denuncia en su contra es descabellada, pues es absurdo que la supuesta coima se haya producido 11 meses después de su decisión de encarcelar a la periodista.

“La resolución tiene fecha 16 de octubre del año 2008 y la Misa de Honras de la señora madre del doctor César Vega Vega se realizó el 14 de setiembre del año 2009. Antes de esta última fecha, mi sentencia, en la mayor parte de sus extremos, fue confirmada por las dos instancias superiores, entre ellas la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia”, añadió.

Asimismo, manifestó que presentará una querella contra Margareth Huamán y aseguró que la acusación no impedirá que continúe actuando con justicia, equidad y legalidad en el caso de Magay Medina.
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EL COMERCIO SETIEMBRE 4, 2010

Jueza que condenó a prisión a Magaly Medina por caso Paolo Guerrero fue sobornada, según denuncia de “El Francotirador”

Jaime Bayly dio lectura a un documento en donde Margaret Huamán, secretaria de la magistrada María Teresa Cabrera, la acusa de haber recibido dinero de la familia de Paolo Guerrero el 2009

(Frecuencia Latina)(http://elcomercio.pe/noticia/633671/jueza-que-condeno-prision-magaly-medina-caso-paolo-guerrero-fue-sobornada-segun-denuncia-francotirador)
La jueza, María Teresa Cabrera, que dictaminó la orden de cárcel para Magaly Medina y Ney Guerrero, fue acusada por supuestamente haber recibido un soborno de parte de los padres del futbolista Paolo Guerrero, que fue quien demandó a la periodista y su productor por difamación.

El conductor de “El Francotirador”, Jaime Bayly, presentó un documento con la acusación hecha por la secretaria de la jueza, Margaret Huamán, quien aduce haber visto cómo los padres del futbolista le entregaron a Cabrera un fajo de dinero envuelto en papel higiénico.

IMPLICAN A PRESIDENTE DE CORTE SUPERIOR DE LIMA
Asimismo, Huamán señaló que el soborno se entregó en la casa del presidente de la Corte Superior de Lima, César Vega Vega, y que si no hizo antes la denuncia fue por miedo a las amenazas de la jueza, indicó el también novelista.

“Puedo afirmar que la decisión asumida por la jueza Cabrera no fue producto de la lectura imparcial de la ley ni del objetivo de corregir a la periodista, sino que fue el resultado del soborno que le hizo la familia del futbolista Guerrero. Es decir, producto de un acto de corrupción del que he sido testigo directo”, dice la secretaria en la denuncia, según citó Bayly.

“La familia de Paolo Guerrero entregó a la jueza Cabrera un monto no determinado de dinero el día 14 de setiembre del año pasado durante una reunión llevada a cabo en el domicilio del actual presidente de la Corte Superior de Lima, César Vega Vega”, continuó el conductor, detallando luego que el padre del futbolista fue quien entregó el soborno.

ACUSAN TAMBIÉN A MADRE DE PAOLO GUERRERO
El documento señala además que la madre del jugador del Hamburgo de Alemania, Petronila Gonzáles, hizo “visitas constantes” al despacho de la doctora Cabrera, a quien le habría dado también un número celular para que mantuvieran comunicación.

La pregunta es cuál sería el motivo del supuesto soborno, pues la fecha citada por Jaime Bayly corresponde a un año después de que Magaly Medina y Ney Guerrero fueran encarcelados, lo que ocurrió en octubre del 2008.
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PERU 21 SETIEMBRE 1, 2010

El amigo de Bayly

Miyashiro reconoció que Enemigos públicos cometió un error al emitir el reportaje sobre las propiedades de El francotirador.
Después de varios días fuera de la pantalla chica, Aldo Miyashiro regresó solo al frente de Enemigos públicos, y le ofreció disculpas públicas a Jaime Bayly por el reportaje que emitieron sobre la compra de sus departamentos.

“El incidente con Bayly fue absurdo, torpe y tonto, y no es solo responsabilidad de Beto, sino también de Martín Suyón (productor) y mía. El reportaje sobre sus propiedades se nos fue de la manos, lo hicimos por buscar rating y fue un error. Le extiendo mis disculpas a la familia de Bayly, a su esposa, a sus hijas porque atentamos contra su seguridad. Mis disculpas son sinceras y no televisivas”, sostuvo Miyashiro quien confesó que Ortiz le recomendó que continuara al frente del espacio.

Sin embargo, el 'Chino’ aclaró que Bayly se equivocó al dedicarle horas de insultos a Ortiz, pero invocó a su ex compañero que no denuncie al 'Tío terrible’. “Como amigo le he pedido a Beto que no denuncie. Él es consciente de que cometimos un error”, precisó.

Por su parte, El francotirador aceptó las disculpas de Miyashiro. “Tuvo el gesto caballeroso y noble de ofrecerme disculpas y las acepto... Te considero una buena persona, un actor talentoso y te considero mi amigo”, dijo Bayly.

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