martes, 17 de agosto de 2010

GUILIANA LLAMOJA VOLVIO A DEFENDER SU INOCENCIA: "FUE PRODUCTO DE UN FORCEJEO"


EL COMERCIO AGOSTO 17, 2010

Giuliana Llamoja volvió a defender su inocencia: "Fue producto de un forcejeo"

Tras ser procesada por el asesinato de su madre, calificó el hecho como una “lucha desesperada”. Ayer, Pilar Nores dijo que en algunos hechos de sangre es necesario aplicar penas máximas y aludió al caso Llamoja

(Archivo El Comercio)
Tras los comentarios de la Primera dama, Giuliana Llamoja reiteró hoy en RPP que la muerte de su madre se dio en medio de una “lucha desesperada en la oscuridad”. Pilar Nores había dicho ayer, sobre los alarmantes niveles de violencia en Lima y el debate de la pena de muerte, que era necesaria la aplicación de las penas carcelarias más duras. Como ejemplo, mencionó el caso “de una muchacha que mata a su madre de 62 puñaladas”, aunque no mencionó el nombre de Llamoja.

“Se trató de un forcejeo, en un contexto de oscuridad, en el que mi madre tenía un objeto punzocortante en contra de mí, su hija de 18 años (…) ¿Quién tiene la obligación de cuidar a los hijos? No invirtamos las cosas: Yo también fui herida y eso consta en el protocolo de necropsia y en los certificados médicos legales. Mi inocencia siempre la voy a defender”, afirmó.

Luego de reiterar que “ninguna de las dos quiso que eso ocurriera”, Llamoja arguyó que si hubiera intencionalidad en el asesinato, las heridas que le infligió a su madre tendrían una mayor profundidad: “Todas las lesiones fueron a nivel de epidermis, superficiales, producto de una gresca”.

“PENA DE MUERTE ES INVIABLE”
Luego, en una apreciación sobre la legislación peruana e internacional, Giuliana Llamoja opinó -sobre las palabras de Nores- que las sanciones drásticas ya existen en el Código Penal, incluso “existe pena de muerte para el delito de traición a la Patria”.

Sin embargo, calificó de “inviable” la pena capital en nuestro país, y hasta consideró “doctrinarias” las recientes discusiones sobre el tema porque “estamos sujetos al Pacto de San José de Costa Rica y desde una perspectiva de respeto por los derechos humanos eso sería absolutamente inaplicable”.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 9, 2009

Giuliana: ‘Viví tragedia injusta y arbitraria’

23:24 | La joven condenada por apuñalar y matar a su madre rehace su vida

Pese a que se encuentra enfocada en la publicación de su libro de poesías, Giuliana Llamoja no aparta de su mente que lo que vivió, luego de ser condenada por apuñalar y matar a su madre, fue “una tragedia difícil, injusta y arbitraria”.

En declaraciones para el programa “Cuarto Poder”, la joven de 22 años puesta en libertad hace casi seis meses, luego del crimen que ocurrió en marzo del 2005, sostuvo que ahora los tribunales internacionales se encargarán del caso.

Por otro lado, la joven dijo que “soy la persona que siempre fui, la que escribe, la que le canta a la vida, al amor, la que estudia, la que tiene tantas cosas por hacer y por dar”.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 6, 2009

Una risueña Giuliana Llamoja muestra su nueva faceta como poeta

11:59 | La joven, quien fuera acusada de asesinar de 65 puñaladas a su madre, rehace su vida dedicándose a escribir y recitar

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“Soy feliz y ando feliz porque tengo a Dios en mi vida y hay muchos motivos para sonreír, y la poesía es uno de ellos”.

Con esta frase, Giuliana Llamoja mostró la nueva etapa que está viviendo y presentó su nueva faceta dedicada a escribir poesía.

Tras la pesadilla que vivió durante cuatro años en la cárcel por ser sindicada como la asesina de su madre, ahora Giuliana, con rostro fresco y risueño, dio vuelta a la página y participó de un conversatorio en el Instituto Manuel Gonzales Prada de Villa El Salvador, donde expuso algunos de sus poemas.

“Yacen del polvo muerto en su sueño profundo, hablo de cómo lo hace mi voz, pero sucede que esa, ya no es mi voz”.

Versos como estos recitó la joven, quien expuso el amor que siente por la palabra y la poesía, y que también contó que ha abierto un blog para mostrar cómo es su nueva vida.
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PERU 21 NOVIEMBRE 4, 2009

Giuliana Llamoja: “Soy feliz porque tengo a Dios y a mi familia”

La joven, quien asesinó a su madre de 65 puñaladas, descartó que en un futuro cercano planee tener hijos.

Giuliana Llamoja, quien purgó prisión por asesinar de 65 puñaladas a su madre María del Carmen Hilares en el 2005, aseguró que es “una persona feliz porque tengo a Dios y a mi familia”.

En entrevista concedida a Lamula.pe, la joven poeta indicó que para ella escribir “es una forma de peregrinaje existencial”.

Consultada si es que planea escribir sobre la maternidad, Llamoja Hilares manifestó que recién lo haría cuando tenga un bebé, pero que eso no está dentro de sus planes inmediatos.

Tras participar en el conversatorio de poetas realizados en la Casa Municipal de San Luis, Giuliana invitó a visitar su blog Páginas Interior, donde ha colgados sus poemas.
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LA REPUBLICA AGOSTO 30, 2009

La poesía de Giuliana Llamoja

Meses después de obtener la libertad condicional, la mujer que sigue despertando controversia en la opinión pública por haber asesinado a su madre en marzo del 2005 intenta regresar a la normalidad. Aquí anuncia la próxima publicación de su primer poemario titulado, provisionalmente, “Prohibido llorar”. Mientras tanto, se refugia en los amigos, la lectura y cierta paz que le otorga sentarse frente al mar y observarlo a la distancia.

Por Rafael Robles
Fotos Rocío Orellana

Han pasado más de cinco años desde que Lima despertó con la noticia de que una guapa universitaria de 18 años había asesinado a su madre luego de propinarle 65 cortes con un cuchillo de cocina. La chica se llamaba Giuliana Llamoja y, como si ya no fuera un escándalo redondo, era estudiante de leyes e hija de un magistrado. Después se supo que también leía y escribía poesía, razón por la que incluso había ganado un concurso en su universidad. La justicia la condenó a 12 años de prisión por el cargo de parricidio, pero por diversos motivos (la edad, la ausencia de antecedentes penales y la buena conducta) se le concedió la libertad hace unos meses.

Por el amor empieza todo

Nada más opuesto al encarcelamiento que pararse frente al mar, con todo el tiempo del mundo, y contemplar cómo las olas barren con lo antiguo y arrastran nuevas aguas a la orilla húmeda. A Giuliana siempre le ha gustado el océano, le trae buenos recuerdos de infancia en los que familia (madre incluida) y amigos se confunden en una película en blanco y negro. Eran tiempos felices. Tiempos en los que solía ser una alumna responsable del colegio Emilio Soyer Cabero. Nadie podía imaginar lo que pasaría después, menos cuando, a los 14 años, demostró ciertas inquietudes por la poesía, inspirada en su curso de Literatura y las lecturas de Blanca Varela, Alejandra Pizarnik, César Vallejo y Simone de Beauvoir. Todo caería por su propio peso: le gustó un chico, no se atrevía a decirle lo que sentía y quedaban varias páginas en blanco en sus cuadernos escolares. “Mis primeros escritos tuvieron mucha influencia de Bécquer. Estaban hechos en rima, que es quizá lo más sencillo, por lo que todos empiezan. Todos hablaban de las decepciones y las peleítas con ese amigo que me gustaba”, dice Giuliana. Por supuesto, el primer amor de la Llamoja nunca se enteró de nada.

Las coordenadas del dolor

Lo que comenzó como un juego adquirió dimensiones inesperadas cuando, en el 2004, obtuvo el primer puesto en los Juegos Florales de la UNIFE con el conjunto de poemas titulado “El amor y la Vía Láctea”. Giuliana recuerda que hasta el mismo día del cierre de inscripciones todavía le faltaba un texto para poder concursar (se necesitaba un mínimo de 8). Esa mañana se despertó temprano, tomó uno de los cuadernos donde anotaba frases sueltas y fue trazando el poema “Paroxismo de la pena” que, valgan verdades, revela en sus líneas una personalidad atormentada por el dolor, la pena y el hartazgo. Hay quienes dicen que fue un preámbulo de lo que sucedería después, bajo la cómplice penumbra de un foco apagado, entre ella y su madre.

“Conozco las coordenadas del dolor/ maldito arquitecto/ como una hormiga la inmensidad/ de las montañas/ como la soledad a la compañía/ como un lamento repartido cada día/ así conozco a mi vida (…) Conozco la sinfonía del trapecista/ sin sentido/ y la verdad en la mentira/ más mentira/ Ella es como un aspa impávida detenida/ como un campo en sequía/ llevo una vida sin vida”.

La madurez, los golpes y la poesía

Giuliana Llamoja es una mujer que cita frecuentemente a sus autores preferidos. Es usual escucharla repetir frases de Honoré de Balzac o del filósofo alemán Arthur Schopenhauer (ese que aseguraba que las mujeres son objetos de cabellos largos e ideas cortas) con la misma frescura con la que cualquier joven de 22 años relata su fin de semana. No le molesta que le tomen fotos, lo que le molesta es salir mal en ellas. “No quiero parecer gorda”, se queja entre toma y toma. Sería ingenuo pensar que esta chica no tiene conocimiento de lo urgente que es limpiar su imagen luego del crimen que la seguirá a todas partes como una vieja sombra que, en vez de ocultarla, la vuelve el centro de atención adonde vaya. Estamos en el Malecón de Miraflores y algunas personas parecen reconocerla, se pasan la voz, sonríen, cuchichean. Esa quizás sea la cadena perpetua que tendrá que cargar. Mientras viva en el Perú, su nombre y apellido juntos lo asociarán a una noche en especial.

(Giuliana prefiere hablar solo de su poesía y no la culpo).

“Las respuestas tú no las encuentras afuera, las encuentras en ti. Para eso necesitas conocerte”, dice Llamoja, tratando de reinventarse ahora que las aguas se han calmado un poco en su vida. Luego agrega que no le preocupa publicar su primer libro, aunque probablemente cierta parte de la prensa se cuelgue de él para reavivar asuntos por los que estuvo presa durante cuatro años, tiempo en el que soñó con volver a ver el mar y en el que obtuvo el segundo lugar en un concurso de poesía para reclusas del penal Santa Mónica. Fruto de esos malos ratos, combinados con las nuevas vivencias de una chica con toda la juventud por delante, es que nació el poemario provisionalmente titulado “Prohibido llorar” que, según adelanta, tratará de temas existenciales como el ser y los conflictos interiores. “Yo escribo desde siempre, lo único importante es que soy auténtica cuando lo hago, no tengo miedo porque al fin y al cabo soy yo misma en mis versos”.

Una luz al final

Queda poco de la Giuliana que aparecía en televisión como una frágil y regordeta chiquilla con los ojos hinchados de tanto llorar. En esa época su padre la defendía de los medios, los jueces y las tías maternas que clamaban por que se hiciera justicia, mientras uno de sus hermanos exigía que le subieran la pena y dejaran en alto el nombre de una madre asesinada que, contra lo que aseguraba la Llamoja, era puro corazón. Todo esto junto, dejando de lado quién tuviera o no la razón, parecía ser demasiado para una existencia de tan solo 18 años. Se podía presagiar que pronto se derrumbaría, que no aguantaría mucho y que saldría algo enajenada de prisión. Pero sucedió (aparentemente) lo inverso. Actualmente Giuliana se está ganando un espacio en las nuevas letras peruanas, ha sido invitada a participar en recitales y revistas de poesía y, más allá de que los participantes la reconocen inmediatamente, sus escritos son tratados con el respeto y la seriedad que se merecen. Ella lo sabe.

Eso le da tranquilidad. Viéndola, a lo lejos, contemplar las olas del mar, es casi como si estuviéramos frente a una mujer que la pagó caro pero que ahora ruega porque su naturaleza se lleve de una vez por todas los malos recuerdos y traiga, por fin, aguas más amistosas para continuar con el viaje que le depara la vida después de la muerte de su madre.
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LA REPUBLICA JULIO 31, 2009

"En la cárcel me acerqué a Cristo"

La confesión de Giuliana Llamoja. Hace tres años –dijo– se bautizó en la religión evangélica. Es la primera vez que se muestra en público luego de cuatro años en prisión.

Por: Cynthia Campos.

Sonriente, amable y vestida de riguroso negro. Así se mostró ayer la joven Giuliana Llamoja Hilares a la salida de una misa de Acción de Gracias por Fiestas Patrias en la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, de Pueblo Libre.

Aunque pretendía pasar inadvertida para los hombres de prensa apostados en el lugar –la misa había convocado a altas autoridades políticas, desde ministros hasta el propio presidente Alan García– su presencia fue notoria entre los cientos de asistentes al finalizar la homilía, cuando ella y su padre, Luis Llamoja, se disponían a abandonar el templo.

Abordada por la prensa, contó entonces que desde hace tres años pudo acercarse más a la religión y a Cristo. Es de recordar que en ese tiempo Giuliana se encontraba recluida en el penal de Mujeres de Chorrillos, acusada de asesinar a su madre María del Carmen Hilares en el año 2005.

“Mis padres me inculcaron el amor a Dios y en la cárcel me acerqué más a Cristo”, dijo brevemente, mientras su padre, en contraste, se mostraba en todo momento serio ante las cámaras y los micrófonos. “Los políticos están por allá”, decía intentando así desviar la atención hacia la presencia de su hija en la mencionada iglesia.

“Los designios de Dios”

Durante la homilía, que se inició a las 11 de la mañana y duró una hora, Giuliana y su padre escucharon al pastor evangélico Javier Cortázar, quien se dirigía a los asistentes con un sermón enfocado en el concepto de justicia.
“La justicia se basa en la libertad y no en la mentira ni la fuerza”, decía el pastor a su audiencia.

Y fue precisamente de justicia que la joven Giuliana –ahora de 22 años– se expresó a la salida del templo. Ella consideró que la condena que le fue imputada bajo el cargo de asesinato “fue injusta”, pero enseguida agregó: “yo sigo y seguiré siempre los designios de Dios”.

Este acercamiento a la religión se notaba ya cuando en noviembre de 2008 y en declaraciones a La República la muchacha expresara que se habían dicho cosas falsas acerca de su caso y que ella solo se apoyaba “en Dios, en el amor de la familia y el de la gente” que se solidarizaba con ella. Más adelante, reiteraba su fe en Dios y confiaba en que pronto se sabría la verdad.

“Es importante que todos hagamos un estudio de nuestras propias vidas, de nosotros mismos y para qué existimos, es lo que hago yo”, expresó en aquella ocasión, evidenciando los momentos de reflexión que pasó durante sus largos años en prisión.

La joven aparecía así por primera vez en un acto público luego de que en mayo pasado se le concediera el beneficio de semilibertad, al cumplir la tercera parte de su condena que fue de doce años.

La semilibertad le fue otorgada luego de que la titular del 28 Juzgado Penal de Lima escuchara los argumentos de la joven, de su padre –quien es también su abogado–, de funcionarios del Ministerio Público, psicólogos y asistentes sociales.

Finalmente, el 21 de mayo volvió a su hogar junto a su padre, logrando evadir –con ayuda de las autoridades del penal– a la prensa que esperó durante horas su salida. Esta vez las cosas fueron distintas, con una Giuliana más accesible que intenta seguir con su vida.

Claves

Su vida en prisión. Ya en el penal la joven ganó el concurso de poesía Liberando el Alma, organizado por el INPE. Además, participaba en talleres de literatura y danza.

Estudios. También continuaba con sus estudios de Derecho, mediante cursos a distancia.
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TROME 12 de noviembre de 2008

Giuliana encerrada

Este Búho fue uno de los que condenó, con mucha firmeza, el asesinato de la señora María del Carmen Hilares Martínez a manos de su hija Giuliana Llamoja. Soy, creo, como todos los seres humanos, muy agradecido con nuestra madre, con la persona que nos dio el ser. Giuliana no le asestó una puñalada producto de su defensa ante una agresión. Ella le propinó '60 punzadas con un cuchillo'. Pero eso no fue todo. Escondió el cadáver y la policía informó que había mezclado veneno para supuestamente darle de beber. Por esta razón, el tribunal la condenó a doce años de prisión. Su padre era un juez probo y querido y, pese a todo, no pudo hacer nada. La adolescente era una chica especial. No solo bonita, sino con un mundo interior muy rico. Ella, antes de convertirse en asesina, escribía poemas. Como este: "He aprendido a callar/a reprimir mis emociones/a desinteresar mis intereses/(...) he aprendido a caminar/tambaleando ante la gente/a responder a una mirada exigente/a tomar agua en vez de refresco(...) Conozco las coordenadas del dolor/maldito arquitecto/como una hormiga en la inmensidad de las montañas/como la soledad a la compañía/como un lamento repartido cada día, así conozco mi vida/(...) Ella es la muerte en mi carne/ella es la sombra en el día/ella es todo y es nada/Conozco la sinfonía del trapecista, sin sentido/y la verdad en la mentira, más mentira/Ella es como un aspa impávida detenida/como un campo en sequía/llevo una vida sin vida". Esos poemas estremecieron a este columnista y los publicó en los momentos en que la joven era juzgada. No sirvieron de nada. Su crimen era muy obvio. Creo que odiaba a su madre, como amaba a su padre, y a las letras de su yo interior. Lo que más me duele es que ella, cuando la pasaron a pabellón, fue víctima de un ambiente lumpen que la avasalló en 'Santa Mónica'. Su padre horrorizado, logró que la pasaran al pabellón de máxima seguridad, donde las terroristas, pese a todo respetan la dignidad de la mujer. Y le cerraron las rejas. Apago el televisor.
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EL TROME AGOSTO 4, 2008

'Daría mi vida para que mi mamá esté viva'
Por Ana Briceño Collao

Luego de tres años del crimen, Giuliana Llamoja sueña salir libre y continuar sus estudios de Derecho que sigue por correspondencia.

Convive con presas de Sendero Luminoso y no deja de escribir poemas.
A los 18 años, Giuliana Llamoja era una guapa joven que estudiaba Derecho. Una de las primeras de su clase, aficionada al baile, prometedora poeta e hija de un juez. Pero una noche, su vida cambió radicalmente al asesinar a su madre con un cuchillo de cocina.

Hoy, a los 21 años, sigue sus estudios por correspondencia en el penal 'Santa Mónica' y pasa sus ratos libres sumergida en el arte, hilvanando versos con un estilo agudo, ingenioso y sombrío.

La encontramos en su celda, decorada con fotos familiares y ante un cerro de libros. Hace un año dejó el área de internas comunes y pasó a la de máxima seguridad, donde se encuentran las reclusas de Sendero Luminoso.

¿A qué se debió tu traslado a 'Máxima Seguridad'?
Yo lo pedí, porque en el otro lugar no podía seguir mis estudios de Derecho. Lamentablemente, las presas comunes no tienen mucho interés por hacer una carrera, en cambio, acá sí. Además, allá no tenía un espacio como este, donde puedo estar tranquila, leyendo y con privacidad. Allá hay hacinamiento.

Aparte de tus estudios, ¿estás en algún taller?
Sí, en el de literatura. Es lo máximo, y estoy muy emocionada porque nos hacen leer de todo y aprendo con una profesora.

¿Qué libros has leído en tu taller?
Pues, tengo pendiente el libro 'Rayuela', pero he leído 'Ensayo sobre la ceguera', 'Ensayo sobre la lucidez', 'Las intermitencias de la muerte' y 'Hora 25', una obra que relata cómo eran los campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial. Es un libro que me marcó muchísimo. En el taller hay chicas que ingresaron a los 18 años y están condenadas a 30, otras tienen cadena perpetua..., pese a eso siguen adelante y les gusta la literatura y la poesía.

Me imagino que habrás tenido contacto con Elena Iparraguirre y Maritza Garrido.
Sí, sí. Me las he chocado, pero no conversé mucho con ellas. Yo ando metida en mi taller todos los lunes y comparto con varias chicas de Sendero y otras que están por diversos motivos.

El Inpe está organizando un concurso de poesía, ¿vas a participar ?
Tengo que pensarlo. Yo escribo poesía desde que tenía 13 años y he ido mejorando de a pocos, leyendo más libros. Seguro que sí me animo.

Giuliana, han pasado tres años desde que ocurrió el crimen, ¿cómo has ido asimilando este hecho?
Antes que nada, quiero recalcar que muchos medios de comunicación tergiversaron la información y dijeron que yo maté a mi mamá de 65 puñaladas, cuando eso no es verdad. Es totalmente falso y me causaron mucho daño.

¿Cuál es tu versión?
No existen puñaladas. Las heridas que tuvo mi mamá y yo también las tuve, son de naturaleza defensiva. Ninguna herida es profunda, son superficiales, producto de un forcejeo. Los medios ponen en titulares 'La mató de 65 cuchilladas', cuando la verdad es otra. Quiero que eso quede claro.

Sin embargo, esas heridas que tú llamas superficiales causaron la muerte de tu mamá.
Sí, es verdad. Pero la justicia también evaluó cómo sucedieron los hechos, el contexto, ¿entiendes? Las luces estaban apagadas, yo trataba de defenderme, en ningún momento hubo algo premeditado de querer decir: la voy a matar. Nada de eso, además, según los peritos, los cortes llegaron solo hasta la epidermis (piel), nada más y yo también presenté heridas. El que busca matar con intencionalidad realiza heridas punzocortantes, puñaladas. La única herida de gravedad fue en el cuello y hay posibilidad de que ella misma se la haya provocado. Como te digo, todo fue muy confuso.

En esos momentos, ¿qué se te cruzó por la cabeza.?
No pensaba en nada, yo no quise que eso sucediera. Ella estaba ofuscada y yo me defendí. Fue un instante terrible.

Hay quienes calificaron tu actitud como fría, por ir a bañarte después del crimen.
Sí, escuché algo así. Pero no hubo nada de frialdad, se dicen muchas cosas, pero deben ponerse los zapatos de uno para comprender todo. Si yo hubiera actuado fríamente, me hubiese ido de la casa a esconderme, fugarme, pero no. Si me bañé, fue por todo lo que pasó en ese momento. No sabía qué hacer y lloraba. Tenía 18 años, ¡entiéndeme! Todo fue muy difícil para mí. (lagrimea).

El caso es muy complejo, pues también se dijo que había un veneno preparado por ti para tu madre.
Nada más falso que eso. Eso del veneno fue un cuento, un invento de mi tía, la hermana de mi mamá. En la incautación que hace la policía no encuentra nada, absolutamente nada. Yo no boté ningún veneno tampoco. Yo no quería que mi madre se muera.

¿Cuántas veces le has pedido perdón?
Mira, te voy a decir algo que supera el perdón. Yo daría mi vida para que mi madre no esté muerta. Yo amo a mi mamá y no quise que eso sucediera. Pero no puedo estar pensando siempre en el pasado, en por qué sucedió esto o aquello, porque la vida va pasando y finalmente no logro nada.

¿Qué sería lo primero que harías cuando salgas libre?
Tantas cosas, caminar, rehacer mi vida. Visitar la tumba de mi mamá.

Veo que no has abandonado la poesía.
No, para nada. He escrito un poemario y pronto lo publicaré, pero no te puedo adelantar nada.

¿Y cómo harás para publicarlo?
Afuera, cuando salga, espero que sea muy pronto.

Tienes la esperanza de salir pronto de acá, pese haber sido condenada a 20 años de prisión.
Sí, yo sé que saldré. Además, no hemos aceptado la condena y seguimos en la lucha de mi defensa. ¿Sabes? Por más oscuridad que haya en una habitación, siempre habrá una ventana por donde respirar, aunque sea un huequito por donde salga luz y aire para estar bien. No hay que perder la esperanza.

1 comentario:

GUILLE dijo...

ES UN SER BAJO RUIN -- CAPAZ DE TODO LO MAS PPERVERSO QUE UN SER HUMANO PUEDA HACER Y NO SOLO ESO - NO ACEPTAR SU CULPA LA PINTA CUERPO ENTERO -- LA UNIFE DEBIO APLICARLE EL ESTATUTO DE LA UNIVERSIDAD Y EXPULSARLA - COMO ES POSIBLE QUE EN LA PUC EN LA DE LIMA --POR JALAR UN CURSO DOS O TRES VECES (MAS CONOCIDO COMO LA BICA O LA TRICA) BOTEN AL ALUMNO --

QUE PASA CON EL ALUMNO QUE MATA A SU MAMA -- NO SOLO SE LO EXPULSA DE LA UNIVERSIDAD SI NO DE TODO EL SISTEMA.

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