viernes, 30 de julio de 2010

JAIME BAYLY CRITICO LA GRAN PARADA MILITAR: "ES UN DESFILE EMPOBRECEDOR INTELECTUAL Y MORALMENTE"


EL COMERCIO JULIO 30, 2010

Jaime Bayly criticó la Gran Parada Militar: "Es un desfile empobrecedor intelectual y moralmente"

El ‘Francotirador’ propuso, de ser presidente, reemplazar el acto oficial por Fiestas Patrias por un espectáculo cultural gratuito y lamentó el desorden generado por el público en su ingreso a los palcos

Cuando presentó las ideas que plantearía en su plan de gobierno, de ser candidato a la Presidencia, el escritor Jaime Bayly incluyó la disolución de las Fuerzas Armadas.

Ahora, en la reciente emisión de ““El Francotirador”“, el también periodista ratificó su opinión al considerar que nuestro Ejército es “maltrecho, averiado y precario”, por lo que no habría motivo para exhibirlo “como si fuera lo más glorioso que posee el Perú”, como ocurrió ayer, jueves, en la Gran Parada Militar.

En ese sentido, Jaime Bayly propuso que “si vamos a hacer un espectáculo gratuito para enriquecer a los peruanos, basta de desfiles militares y hagamos un espectáculo cultural”.

“EMPOBRECEDOR INTELECTUAL Y MORALMENTE”
Así fue como consideró Bayly el evento castrense: “Insisto, pensemos, reflexionemos. ¿Realmente es necesario hacer un desfile militar, aprendemos algo bueno, demostramos algo útil?.

Y finalmente insistió en que no tenemos un ejército poderoso, que intimide o acobarde a los ejércitos de los países vecinos.

“No son si quiera capaces de ordenar a la población civil que quiere sentarse en el palco”, dijo refiriéndose a lo sucedido la mañana de ayer, cuando un tumulto de personas ingresó a la fuerza a las tribunas de la cuadra 18 de la avenida Brasil, en
Lima, para ver el desfile, pasando por encima de policías y militares.
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EL COMERCIO JULIO 24, 2010

Jaime Bayly aseguró que los enemigos que mata en su nuevo libro están inspirados en personas reales

Un joven crítico, un viejo escritor, un editor ladrón y una mujer que lo traicionó son las víctimas en “Morirás mañana”. El periodista ya tiene otra novela escrita, que se publicará después de su muerte

Por: Enrique Planas

Ha dejado las historias autorreferenciales y ha cogido una pistola con silenciador para salir a matar: en la primera novela de la trilogía “Morirás mañana”, Jaime Bayly nos presenta a Javier Garcés, escritor de calenturientas novelas de enorme éxito, que después de visitar al médico, descubre que le quedan solo seis meses de vida. Garcés no quiere morir como una buena persona. Quiere abandonar el mundo llevándose primero a las personas que más odia: a Alma Rossi, la mujer que amó y que lo traicionó, a un crítico-escritor frustrado, a un escritor que votó en su contra en el Premio Nacional de Novela, al periodista que lo echó del periódico donde colaboraba y a un editor ladrón y mafioso que publica sus libros sin pagarle regalías. “Quienes se sientan aludidos, saludos para ellos”, me dice.

“Yo no habría escrito esta novela si no hubiera leído la trilogía de Stieg Larsson —confiesa Bayly—. Larsson me humilló como escritor y me drogó como lector. Me mostró que unas pocas novelas pueden tener una sustancia narcótica, adictiva, que el escritor deliberadamente crea e introduce en ellas. Pensé que, si Larsson me había raptado de esa manera como lector, yo tenía que intentar hacer algo parecido. Antes de este libro, todas mis historias partían de experiencias propias. En ninguna me propuse introducir esa sustancia narcótica. Ahora quiero enganchar al lector, hacerlo adicto a una novela. Evidentemente, este es un esfuerzo minúsculo en comparación con la estatura colosal de la obra de Larsson”.

En “Morirás mañana: el escritor sale a matar”, escribes sobre lo que nadie se atreve: matar a los colegas escritores. ¿El odio puede ser el material de trabajo para un autor?
Estoy convencido de que el odio, el rencor, es un combustible. Sirve de estímulo para escribir. Raramente se escribe desde el amor o la alegría. Se escribe desde la frustración, el despecho, la venganza. Por otro lado, todas las personas queremos matar a un puñado de cabrones que bien merecen morir, solo que no lo hacemos porque el costo resultaría mucho más elevado que el beneficio. ¿Quién no ha fantaseado con matar a alguien? En ese sentido, creo que los escritores nos odiamos más entre nosotros que personas que ejercen otros oficios. Esta es una novela para escritores, en la medida que creo que revela cuánto puede odiar un escritor a otros escritores.

O al sistema literario…
Al “establishment” literario, sí. El libro intenta mostrar cuánto nos odiamos soterradamente los escritores con los críticos y los editores, ¡cuando deberíamos ser colegas!

Es sintomático que primero el protagonista mate a su crítico y al escritor que no le dio el premio, y luego al editor que le robó. ¿A los escritores le afectan más los ataques al ego que al bolsillo?
En la lista de sus enemigos, quienes la encabezan son aquellos que lo han humillado con una crítica venenosa o con un voto dirimente que le negó un premio. Esto tal vez revela que Javier Garcés es, como todos los escritores, vanidoso. La humillación pública a los escritores nos duele mucho, más cuando proviene de otro escritor. Yo llevo 20 años escribiendo, y uno nunca consigue blindarse emocionalmente contra las críticas más insidiosas. Siempre te hacen daño y te dejan con ganas de vengarte. ¡Y no puedes hacerlo! La novela tiene una dimensión sanguinaria, claro, pero más que una historia policial, es una novela sobre la miseria del mundo literario.

Además, con policías “más brutos que una pared”, como los llama tu protagonista, es difícil hacer una verdadera novela negra…
[Ríe] ¡Claro, saldría gris! Garcés, que no tenía planeado convertirse en un asesino en serie, se da cuenta de que vive en el mejor país del mundo para serlo. ¡Acá no te descubren nunca!

Creo que eres algo cruel cuando, en la novela, los policías presumen que un hombre con tres disparos en el pecho pudo haberse suicidado… ¿Te divertiste escribiendo este libro?
¡Mucho! Creo que, si bien es evidente que esta novela es una hija bastarda de Larsson, ¡la Zaraí de Larsson! [ríe], es evidente que es muy distinta. Hay muchos matices humorísticos, mucho venenillo sarcástico, uno está haciendo una sátira de la vida peruana. Me he reído mucho escribiéndola y matando a mis enemigos imaginarios. Porque, no te voy a mentir, cada uno de ellos está inspirado en una persona real.

Lo curioso es que, cuando el protagonista va matando escritores, a nadie le importa…
Exacto. La novela demuestra que los escritores, en el Perú, somos fantasmas. Y cuando tú matas a un fantasma, nadie se entera. Ni siquiera existimos los escritores de éxito. Nos lee muy poca gente, ganamos muy poco dinero, tenemos que trabajar en otros oficios para pagar las cuentas. Si en lugar de matar a tres escritores hubiera asesinado a tres políticos o a tres vedettes, ni te cuento la que se hubiera armado. La literatura ha dejado de interesar. Es algo descorazonador que los medios en este país ignoren por completo el mundo literario.

¿Alma Rossi, aquella masculina mujer que traicionó a Javier Garcés, es un guiño a Lisbeth Salander, la heroína lesbiana, gótica y punk de Larsson?
Sí. Ahora estoy escribiendo la segunda parte de la trilogía que se titula “El misterio de Alma Rossi”, allí se revela por qué Alma no se deja nunca penetrar, cuáles son los traumas que la han dejado tan jodida, por qué no confía en nadie. Sí, a Lisbeth le ocurre “todo lo malo” y como consecuencia de ello se convierte en una criatura desalmada, inescrupulosa, con una inteligencia y cinismo devastador. Alma Rossi podría ser Lisbeth con 20 años más. No es una pirata cibernética, no es lesbiana ni bisexual, pero sí es una criatura malherida.

Si Javier Garcés se lanza a la aventura de asesinar a sus enemigos, es porque no tiene nada que perder, condenado como está a morir por un tumor cerebral. Cuando confiesas tus problemas de salud, ¿es realmente una forma de meterte en el personaje protagónico de tu novela?
A mí me gusta contar las cosas como son. Y estoy obstinado a terminar esta trilogía antes de que la vida termine conmigo. Creo que, de todo lo que dejaré escrito, esto será lo menos malo. Esta novela parte de tres hechos más o menos dramáticos en mi vida: el primero fue drogarme con la trilogía de Larsson. El segundo, vivir en Bogotá, una ciudad cargada de muerte. Me sentía vivir en una ciudad donde la vida vale menos. Y el último hecho fue tener una crisis hepática. Mi hígado funciona a menos de la mitad. Algunos médicos me han recomendado que me haga un trasplante y yo he decidido que no. Todos me recomiendan que deje de tomar pastillas porque son ellas las que me han ocasionado el daño hepático y pancreático. Y no puedo dejar de tomarlas. He tomado la decisión de no cambiar de hígado y vivir con él hasta que no dé más. Esto, evidentemente, cambió mi percepción del tiempo: me siento como Javier Garcés, aunque por razones distintas. Todos tenemos los días contados, pero yo los tengo aun más contados. No creo que mi hígado aguante cuatro años. He dejado a Sandrita [su ex esposa] una novela escrita, que se titula “La sagrada familia”, con instrucciones muy precisas de que se publique cuando yo ya esté debidamente cremado y espolvoreado en alguna playa de la Costa Verde [ríe]. A propósito, uno nunca sabe por qué le dicen la Costa Verde, ¡si es tan gris!
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EL COMERCIO JULIO 23, 2010

Jaime Bayly reveló: "Necesito un trasplante de hígado"

Pese a que los doctores le han pronosticado dos años de vida si es que no se opera, el conductor de “El Francotirador” se niega a someterse a una cirugía

Jaime Bayly reveló que necesita un trasplante de hígado. No obstante, descartó seguir las recomendaciones de los médicos y operarse. Se limitará a continuar con su tratamiento a base de pastillas.

“Hace cinco años consumía drogas ilegales, pero decidí cambiarlas por las pastillas psicotrópicas. Entonces tuve una crisis hepática, por lo que me sometí a una operación, pero el médico se equivocó porque me extirpó el páncreas, y luego me pidió disculpas… Ahora los doctores me han pronosticado dos años de vida si es que no me hago un trasplante de hígado, pero no lo haré, porque uno debe morir con el hígado que nació”, sostuvo en conferencia de prensa el conductor de “El Francotirador”.

“Si mi muerte llegara de esa manera, no tendría nada que hacer. […] Les demostraré a los médicos que tomando mis pastillas viviré 40 años en la TV”, subrayó.

Cabe destacar que Jaime Bayly presentó ayer en la feria del Libro de Lima su reciente publicación “Morirás mañana”, que narra la historia de un hombre que se entera de que va a morir y decide matar a cinco personas.
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EL COMERCIO JULIO 21, 2010

Jaime Bayly pidió a Gisela no usar ‘reality’ para reconciliarse con Roberto Martínez

El ‘Francotirador’ dejó de lado los temas de campaña electoral para entrevistar a Vanessa Jerí y Roberto Martínez. En su programa reclamó que los concursantes en competencia sean los que mejor bailan

Jaime Bayly sumó su voz a los reclamos que se escucharon en los últimos días respecto a la eliminación de la curvilínea actriz Vanessa Jerí de “El gran show” y afirmó que si el ‘reality’ es un programa que se basa en la posible unión de Roberto Martínez y Gisela Valcarcel, entonces que no jueguen con los concursantes.

“¿Esto es un concurso de baile o un concurso para que Gisela vuelva a estar con Roberto? Si se trata de un programa para que Gisela se reconcilie sentimentalmente con Roberto, entonces que no jueguen con ustedes”, reclamó enfático mientras entrevistaba a Vanessa Jerí, consideraba una de las mejores bailarinas del ‘reality’.

La actriz también manifestó su asombro por el hecho de que Roberto Martínez declarase horas antes que “El gran show” no es solo un concurso de baile entre él y Gisela. “Si no es así, ¿entonces para qué se están esforzando mis compañeros?”, señaló.

‘ROBERT’ SE DEFENDIÓ DE CRÍTICAS
El ex futbolista también se presentó en el programa de Jaime Bayly y aclaró el tenor de sus declaraciones. “Lo que yo dije fue que cuando el jurado determina qué parejas obtuvieron las calificaciones más bajas, es el público quien finalmente decide quién se queda en el concurso con sus llamadas telefónicas. Así lo señala el contrato”, indicó.

Roberto Martínez reconoció además que para él no es fácil acudir cada semana al concurso y aceptar las merecidas bajas calificaciones del jurado, ni asimilar las burlas que se hacen en los programas cómicos por su actuación, ni las críticas al respecto.
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EL COMERCIO JULIO 19, 2010

Jaime Bayly defendió a Melcochita por discriminación sufrida por padres de Monserrat (http://elcomercio.pe/noticia/610587/jaime-bayly-defendio-melcochita-discriminacion-sufrida-padres-monserrat)

El ‘Francotirador’ se indignó por la actitud de la familia Seminario que descalificó al cómico Pablo Villanueva por ser negro

Jaime Bayly criticó duramente a los padres de Monserrat Seminario, ex pareja de Melcochita, por descalificar al cómico nacional como padre de la bebe Constanza por ser negro.

En su programa dominical, el ‘Francotirador’ cuestionó duramente a la familia Seminario por expresar “su alivio” porque Melcochita no es padre de la pequeña Constanza, según reveló una prueba de ADN practicada al humorista.

“A los papás de Monserrat que no salgan en otros programas periodísticos hablando mal de mi amigo Melcochita. Más respeto a Pablo Villanueva, Melcochita, cómo va a ser que digan que un moreno, que un negro no puede ser padre de la bebe. Eso se llama discriminación racial y este señor es un talento de lujo, un peruano de exportación; a este señor lo he visto en el prógrama de Letterman, que otro peruano ha ido, ninguno”.

Jaime Bayly pidió a los padres de la joven Monserrat permitir que Pablo Villanueva vea de vez en cuando a la bebita.

“No vayan a otros programas a decir que menos mal que no es el papá porque es negro, eso acá no se lo toleramos”, dijo el novelista.

MELCOCHITA QUIERE VER A SU HIJA
En diálogo en el programa “El francotirador”, Pablo Villanueva lamentó lo sucedido pero dijo que él siempre se considerará el padre de la pequeña Constanza.

“La bebe sigue en mi corazón”, afirmó el cómico, quien mostró su buen humor y bromeó en todo momento sobre la infidelidad de su entonces pareja.

Asimismo, Melcochita reveló que a sus 74 años está por iniciar un romance con la bailarina Kinder, de quien afirmó se está enamorando.

* Mamá, tú eres mi partido
Autor: Jaime Bayly

Me he mudado a Lima con la firme determinación de pasar un año sin subirme a un solo avión.

Estoy hastiado de tomar tantos aviones y me hace ilusión pasar un año recluido en mi casa, llevando una vida sedentaria y ermitaña.

Cuando tenía veinte años, empecé a viajar todos los meses a Santo Domingo para grabar un programa de televisión. Desde entonces, han pasado veinticinco años y los viajes, que al comienzo eran uno al mes, subieron a dos al mes, luego a tres y en los últimos años venía a Lima (desde Miami, desde Buenos Aires, desde Bogotá) todos los fines de semana, con lo cual viajaba cuatro veces al mes como mínimo, es decir ocho días de cada mes en los que debía someterme a la extenuante y descorazonadora rutina de los aeropuertos, las filas, las humillantes revisiones en los más íntimos entresijos y el tedio inevitable que viene aparejado al hecho de subirse a un avión.

Se puede decir entonces que en los últimos veinticinco años he viajado todos los meses y por consiguiente he viajado centenares sino miles de veces y los premios que me daban por viajar tanto eran más viajes que yo por supuesto no quería hacer.

Presiento que mis males de salud tienen algo o mucho que ver con la vida errática y saltimbanqui que he llevado tanto tiempo. Hubo unos años en que vivía en tres ciudades a la vez (Lima, Buenos Aires y Miami) y en aquel tiempo se trastornó por completo mi reloj biológico y me atacó con saña el insomnio y me hice adicto a las pastillas para soportar tantos aviones, tantos charlatanes indeseables, tantas fotos con sonrisas impostadas en los aeropuertos, tantos vuelos helados intoxicándome con las flatulencias de algún vecino descomedido.

Por suerte, encontré la manera de tolerar esa rutina que estaba matándome: escribía como un demente en los aviones y en los aeropuertos y en las salas de espera cuando el vuelo estaba demorado.

Pero ya estuvo bueno de viajar. Ya es hora de bajar un cambio y pasar un año tranquilo en una ciudad y no acercarme al aeropuerto.

Naturalmente, esa ciudad tiene que ser Lima, pues en Lima viven mis hijas y yo no puedo vivir felizmente sin verlas a menudo. De manera que si hubiera decidido vivir en cualquier otra ciudad (por ejemplo, seguir viviendo en Bogotá, donde tenía contrato hasta fin de año, contrato al que renuncié), hubiese tenido que venir a Lima cuando menos dos veces al mes para ver a mis hijas.

A veces las decisiones más difíciles son las que el destino toma por uno mismo. Si mis hijas están en Lima por ahora y hasta que terminen el colegio en dos y tres años, y si yo no puedo vivir lejos de ellas, entonces la ciudad donde debo organizar mi nueva vida sedentaria, ermitaña y alérgica a los aviones es sin duda Lima, al menos por un año, pero quizá por dos, y en el mejor de los casos por tres, hasta que mi hija menor termine el colegio. Cuando mis hijas terminen el colegio se irán a estudiar a universidades de los Estados Unidos, donde nacieron y tienen muchas amigas y donde ciertamente quieren ir a la universidad, y entonces, si estoy vivo (dudoso), será momento de repensar dónde quiero vivir. Quizá entonces me vaya a vivir a Boston o a Providence o a Nueva York para estar cerca de mis hijas y no tener que subirme a un avión cada vez que quiera verlas.

Pero este año que tengo por delante he jurado por mi honor (juramento que un notario declararía írrito) que no me subiré a un avión a provincias ni al extranjero. Si he de tomar un avión, será en julio de 2011, en ningún caso antes. Siendo francos, si el señor Humala ha ganado entonces la presidencia, es muy probable que tome un avión para no volver por cinco años. Si el gobierno está en manos digamos confiables (es un decir), y estoy contento con mi vida sedentaria y ermitaña, y he logrado completar la trilogía “Morirás mañana” que no debo dejar inconclusa antes de morir, tal vez decida seguir viviendo en Lima un año más o incluso dos, hasta que mis hijas se vayan al extranjero.

Siendo entonces optimista, pasaré un año en Lima sin subirme a un solo avión y quizá en julio de 2011 haga un viaje (o no) y, si todo va bien, es posible que me quede viviendo en Lima sin viajar más (recuerda: siempre decir que no a cualquier invitación que implique viajar) hasta que mis hijas terminen el colegio.

Tengo la corazonada de que no me quedan muchos años por vivir, y me gustaría que estos años, estos tres años que mis hijas y yo podemos estar juntos en Lima, ellas en el piso de abajo, yo en el de arriba, ellas terminando el colegio, yo metido en la trilogía vengativa y sanguinaria que ha raptado mis días y mis noches, y metido también en la televisión para pagar las cuentas de mi familia porque ya se sabe que los libros (o por lo menos mis libros) no alcanzan para cubrir el presupuesto familiar, sean años tranquilos, sosegados, de moverse poco, de dormir mucho, de escribir todo lo que sea posible y, lo más importante, de acompañar a mis hijas en estos años en que ya no son niñas y cada día son más mujeres y más adorables.

Luego, en dos y tres años, se irán a la universidad, y ya no las tendré cerca de mí, y ya todo cambiará si no cambió antes.

Lo más probable es que, si estoy vivo, cuando ellas vayan a estudiar a Providence y Boston (que es donde quieren estudiar), me compre una casita a mitad de camino entre ambas ciudades y espere a que un invierno crudo me mate allí.

Pero este año que tengo por delante quiero vivirlo en Lima y de aquí no me mueve nadie y no me suben a un avión esposado ni dopado ni deportado ni invitado a ningún congreso literario ni presentación de libros ni homenaje al gato techero: ya uno está viejo para creerse esas ferias inútiles que rinden culto a la vanidad.

Y si este año me resulta propicio y placentero y termino la segunda novela de “Morirás mañana” (titulada “El misterio de Alma Rossi”) y encuentro fuerzas para acometer la última inventiva narcótica de la saga de sangre derramada en homenaje a la venganza y el rencor como bellas artes incomprendidas, y si los asuntos de la televisión marchan sin sobresaltos como van de momento, y si los enredos sentimentales no acaban por matarme entre tantos celos entreverados que me estrangulan, y si mis hijas descubren que mi presencia en el piso de arriba les resulta conveniente o les mejora mínimamente la vida, y si no echo de menos el tedio insoportable de subir y bajar de aviones pedorros, y si el señor Humala no resulta elegido presidente del Perú, quién sabe si el destino, ese pendejo o ese comediante o ese cabrón, tenga reservado para mí un premio que no merezco: pasar tres años felices en Lima, cerca de mis hijas, escribiendo “Morirás mañana” (que será sin duda lo mejor que dejaré escrito), y viviendo una vida serena, predecible, rutinaria, signada por el silencio y la soledad, rara vez interrumpida por la visita de alguna de mis hijas que me deja el estudio donde escribo un vaho a perfumes cítricos, y quebrada cada noche, nada es perfecto, por la servidumbre de asistir a la televisión para que mis hijas, su madre y yo podamos vivir con todo el decoro que nos merecemos y al que estamos acostumbrados.

Lo que me lleva a una cuestión inquietante: si me he jurado no subir a un avión hasta julio de 2011 (a ningún vuelo siquiera a provincias), ¿cómo diantres podría ser candidato presidencial? Y si quiero seguir pagando, como corresponde, mi abultado presupuesto familiar (que tiende a crecer con los años y diría que con los meses y que sin duda será más cuantioso aún cuando las niñas se vayan a universidades en los Estados Unidos), ¿cómo diantres podría pagar mi oneroso presupuesto familiar ganando el magro sueldo de presidente de la República? No quisiera entrar en detalles contables, pero digámoslo así: mi presupuesto familiar llega a un monto diez o quince veces más elevado que el austero salario que cobra el abnegado presidente del Perú. Dicho crudamente: si fuera presidente, no me alcanzaría ni para pagar el presupuesto de una de mis hijas. Y como no soy ladrón ni tengo ganas de aprender dicho oficio, debo por consiguiente seguir trabajando para pagar el presupuesto de mi familia, que, ya está dicho, excede con largueza el honorario que percibe el presidente del Perú. Es decir que nadie en su sano juicio aplicaría a un trabajo cuya remuneración no le alcance para cubrir siquiera el diez por ciento de su presupuesto familiar.

Dicho todo eso, sólo se me ocurren dos salidas a este embrollo de alergia crónica a los aviones y déficit presupuestario familiar y diez por ciento en las encuestas: sólo podría ser candidato a la presidencia si el partido que me auspicia concuerda con mis ideas libertarias y progresistas (lo que ya parece una quimera) y además acepta que no viajaré a ninguna provincia ni haré ningún mitin y mi campaña será sólo por televisión y desde Lima y sin conocer los conos, Dios me libre de tanto cariño. Ya todo esto parece absolutamente imposible. Pero si partido hubiera que se aviene a aceptar mis caprichos, subsiste el irritante problema del dinero: ¿cómo puedo seriamente renunciar a mis trabajos y postularme a un trabajo para el que muy probablemente no seré contratado, el de presidente del Perú, si sé que el sueldo que me pagarían, en el remoto caso de ganar, no me alcanzaría para pagar las cuentas de mi familia? Aquí sólo se me ocurre una salida honrosa a este entuerto: antes de inscribirme como candidato, debo tener en el banco suficiente dinero para vivir cinco años de esos ahorros a buen recaudo. No los tengo ahora. No los tendré en diciembre. De modo que sólo hay dos posibles salidas a este laberinto: que gane la lotería peruana (lo que es imposible porque nunca compro boleto) o que mi madre se apiade de mí y me otorgue un legítimo adelanto de herencia que me permita postularme a presidente del Perú con la limpia y honrada tranquilidad de conciencia de saber que el sueldo no me alcanzará, pero mi familia seguirá viviendo tan bien o mejor de lo que vive ahora gracias al generoso donativo de mi madre, a quien Dios tenga en conserva.
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EL COMERCIO JULIO 15, 2010

Jaime Bayly apoya a Gisela: "Trata de volver con Roberto y le hacen esta cosa ordinaria"

El ‘Francotirador’ sostuvo que Raúl Romero tiene celos de la rubia animadora. “Gisela es la reina de la televisión peruana y es bastante más atractiva que él”, ironizó

En opinión de Jaime Bayly, la parodia que Raúl Romero hizo hizo en su programa de TV “Habacilar” con las ex parejas de Roberto Martínez representarían una burla a las supuestas intenciones que tiene Gisela Valcárcel de volver con el ex futbolista.

“Tal vez por eso le ha dolido tanto a Gisela, porque ella está tratando de volver a estar con Roberto y le hacen esta cosa un poco ordinaria, chabacana y chapucera”, comentó el conductor de “El francotirador”.

El ‘Francotirador’, quien además de analizar temas políticos parece que dedicará minutos a temas de farándula en su programa diario, dedujo que la conductora de “El Gran Show” ve con “ilusión o moderado optimismo un posible reencuentro sentimental con quien fue su esposo Roberto Martínez”.

“RAÚL TIENE UN PROBLEMA DE CELOS”
Sin embargo, el periodista y escritor también criticó la actitud de Raúl Romero al “hacer una broma un poco cargada de mala saña y de ‘venenillo’ y con la intención de fastidiar a Gisela”.

Según consideró el novelista, todo respondería a un problema de celos del también cantante de los “Nosequién y Nosecuántos”.

“Si Raúl tiene un problema de celos, porque el programa de Gisela hace más ráting que él, tiene que comprender que Gisela es la reina de la televisión peruana y es bastante más atractiva que él. Es más fácil en televisión ver a Gisela que a Raúl”, sentenció.
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PERU 21 JULIO 14, 2010

Jaime Bayly defendió a Gisela en polémica con Raúl Romero y le aconsejó pasarse a Canal 2

El ‘Francotirador’ se solidarizó con la rubia animadora de lo que consideró burlas malintencionadas del programa de TV “Habacilar”

(Frecuencia Latina)(http://elcomercio.pe/noticia/596167/jaime-bayly-defendio-gisela-polemica-raul-romero-le-aconsejo-pasarse-frecuencia-latina)
Jaime Bayly defendió a Gisela Valcárcel en la bronca mediática que mantiene con el conductor de “Habacilar”, Raúl Romero.

En su programa de TV “El francotirador”, Bayly le exigió a Raúl Romero disculparse con Gisela. Según sostuvo Bayly, aunque no lo haya hecho a propósito sí afectó el honor de la rubia animadora.

“Estamos contigo, nos solidarizamos contigo, deploramos lo que ha hecho el señor Romero contigo; es una burla malintencionada, un desafuero, una trasgresión de ir un poco más allá de los límites que deben existir entre compañeros de trabajo”, comentó el ‘Tío terrible’.

Como se recuerda, el lunes último el programa de TV “Habacilar” realizó una parodia en la que participaron las ex parejas de Roberto Martínez, Melissa Loza y Viviana Rivas Plata, y en la que Mariella Zanetti imitaba a Gisela.

En opinión del ‘Francotirador’, Gisela no merece que en su propio canal estén lanzando misiles teledirigidos con la intención de menoscabar su imagen.

“Gisela, yo estoy contigo, Nomi y Baruch (Ivcher) y Ximena (...) Si en el 4 te están tratando así, tu eres la reina de la televisión peruana, piensa en grande”, dijo el novelista.

Fiel a su estilo, Jaime Bayly invitó a la animadora de “El gran show” a analizar la posibilidad de cambiar de canal y pasarse a Frecuencia Latina, en caso no se solucione la crispada situación en América Televisión.
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PERU 21 JULIO 12, 2010

El mundial (6 y fin)
Autor: Jaime Bayly

SÁBADO, UNO
Alemania jugó con medio equipo suplente y sin embargo consiguió prevalecer sobre la bravura uruguaya. Alemania hizo un gran mundial y mereció el tercer puesto. Pero Uruguay también hizo un gran mundial y mereció el tercer puesto. No es fácil meterle dos goles a Alemania y Uruguay lo hizo y pudo hacerle tres si Forlán metía el tiro libre que pegó en el palo en el último minuto y que mereció ser 3-3, vamos al suplementario. Qué grandísimo jugador este Forlán: no sólo por el golazo de volea que marcó (Forlán patea mentalmente antes de que le llegue la pelota, de modo que está unos segundos adelante que todos los demás), sino por todos los goles que marcó, siempre pateando rabiosa y precisamente, siempre con la ambición insaciable del goleador de raza. Pero el otro gol uruguayo fue también un prodigio, una hazaña colectiva, una brillante suma de aciertos improbables: cómo roba esa pelota el ruso Pérez (el mejor jugador de Uruguay en el mundial, mejor aún que Forlán), cómo la abre con gran inteligencia Luisito Suárez sin pensar en él sino en quien mejor viene para convertir y cómo define con clase y fineza Cavani en dos tiempos. Brillante Uruguay, salvo el portero, culpable de los tres goles alemanes: en el tiro brutal, dinamitero, de Schweinsteiger, pelota que venía cargada de veneno, nunca debió dar rebote al medio, esa es una falla imperdonable en el manual del arquero, debió desviarla a un costado; y en la pelota aérea que sale a puñetear y termina cazando mariposas o moscas o luciérnagas o peor aún nada, ni un insecto, pues le da un manotazo al viento frío sudafricano y regala el gol, y en el último gol alemán, tal vez ya intimidado por la falla que cometió en el segundo cuando salió y no rasgó la pelota sino la nada misma, Muslera se queda clavado en su línea de gol cuando la pelota viene al área chica, y yo creo que debió salir a cortar pero ya tuvo miedo, ya estaba traumatizado por el despiste del gol anterior y entonces no arriesgó y pasó el desmadre que pasó: el jaleo en su área chica, los rebotes y la pelota adentro por pusilánime el arquero. No digo que Muslera sea un mal portero, no lo es: gracias a su habilidad los uruguayos consiguieron llegar tan lejos (sobre todo superar a Ghana en los penales), pero claramente Alemania prevaleció sobre Uruguay por dos razones: porque el arquero uruguayo cometió errores gruesos que costaron goles evitables y porque el palo, maldita sea, jugó para Alemania en el último minuto, qué pena que ese tiro libre de Forlán no entró, no hay justicia en el fútbol (ni en la vida) porque hubiera sido lindo que la pelota bajase un poquito antes y se metiera y Forlán se diera el gustazo de zamparle dos zapatazos en el orto a los alemanes y llevarlos a suplementario. Me quedé un poco rabioso o frustrado porque, a sabiendas de que Alemania, aun con suplentes, jugó mejor que Uruguay, me molestaba y aún sigue molestándome que el entrenador alemán se hurgue la nariz con tan obscena persistencia, se busque la mucosidad nasal solidificada en esas cavernas bávaras o bárbaras, la extraiga a vista y paciencia del mundo entero y nos enseñe en qué consiste exactamente el waka-waka: en comerse los mocos bien masticados, saboreados y deglutidos, sin importarle que mil millones de personas estemos viendo ese espectáculo repugnante, vomitivo, que la FIFA o la Corte de La Haya debería prohibir, por el amor de Dios. Sólo por eso, porque Löw resultó siendo un comemocos asqueroso (y porque para mi desgracia muchos me decían que se parece a mí o que yo me parezco a él, pero juro que yo no me como los mocos nunca, jamás), y porque los alemanes han matado a mucha gente en las guerras mundiales, y porque cómo carajo va a jugar por Alemania un moreno brasilero llamado Cacau (que se llame Cacao, bueno, pero Cacau es como Cau-Cau con Cacao, un asco, otro comemocos desertor, dónde se ha visto que un brasilero se nacionalice alemán y encima se llama Cacau: si se llama Cacau, tendría que haber jugado con Kaká, con Elano, con todos los otros brasileros de apellidos escatológicos, anales), y porque Diego Pérez no es un futbolista sino un campeón mundial de lucha libre y kick boxing, y porque Forlán hizo algunos de los goles más alucinantes del torneo, me quedé con la frustración de que ese tiro libre en el último instante del juego no fuera gol. Bueno, al menos no campeonó Alemania. Eso ya es un consuelo.

DOMINGO, DOS
España salió a ganar el partido, Holanda salió a trabar el partido. España salió a jugar, Holanda salió a que España no pudiera jugar. España quiso imponer su escuela y Holanda se propuso destruir esa escuela. España tuvo las mejores intenciones creativas y Holanda desplegó las peores intenciones destructivas. Siendo que ambos saben jugar con refinamiento estético, España salió a tocar bonito y Holanda salió a romper piernas, meter planchazos, enredar a patadas la fluidez endiablada de los españoles. Y lo consiguió. Salvo en los primeros quince minutos, cuando Sergio Ramos dispuso de dos clarísimas ocasiones de gol, una de cabeza desviada magistralmente por el portero Stekelenburg y la otra, un obús que raspó la pierna de un holandés y lo mismo que se fue afuera, pudo ser autogol. Hasta entonces, España era largamente superior y daba un poco de vergüenza ver a Holanda haciendo ese papel tan áspero, tan crudo, tan disminuido: vamos a jugar a que España no pueda jugar. El árbitro Webb pudo expulsar a algún holandés en el primer tiempo (sobre todo a De Jong, que le metió un planchazo artero en el pecho a Xabi Alonso, una agresión caníbal que casi le arranca el corazón), pero creo que fue sabiamente comedido en amonestar a cuanto holandés se la pasaba repartiendo patadas malevas y entonces fue un festival de tarjetas amarillas (catorce nada menos). Pero claramente era España el que proponía el juego limpio, el juego fino, el juego inteligente y vistoso, y era Holanda el que, con evidente complejo de inferioridad, se proponía neutralizar el juego español, se resignaba a ese objetivo bochornoso: por las buenas o por las malas, no dejar que el otro juegue, ya no importa si uno tampoco juega un carajo o la mitad de un carajo. Por eso el partido, en sus primeros noventa minutos, fue tan áspero y trabado, porque Holanda (y en esto tuvo mérito) consiguió su deplorable propósito: impidió que España jugase como sabe jugar, los sometió a una marcación violenta y sofocante y renunció a jugar como Holanda sabe jugar (que a veces puede ser incluso mejor de lo que España sabe jugar) para contentarse con obstruir, amañar, viciar, enredar y boicotear el admirable estilo español. Se puede decir entonces que España salió a ganar y Holanda salió a boicotear la final. España siempre quiso ganar y Holanda siempre quiso pegarle una patada a un español. Dicho todo esto, si contamos fríamente las oportunidades claras de gol que ambos equipos dispusieron en los noventa minutos de juego, diría que fue Holanda quien más cerca estuvo de ganarlo, y si no lo ganó fue gracias a la heroica actuación de Casillas: el portentoso arquero español salvó tres goles, los tres se los escamoteó a Robben, el primero cuando terminaba el primer tiempo y Robben disparó el zurdazo previsible y Casillas la sacó con las uñas del primer palo, el segundo y más claro cuando, a pase magistral de Sneijder, Robben se falló el gol de la copa (que se lamentará lo que le quede por vivir) porque Casillas se la sacó con el pie, y el tercero cuando, superando a Puyol, y empujado o desequilibrado por Puyol, Robben quiso esta vez no definir de zurdazo seco sino burlar a Casillas y éste le leyó la intención y se arrojó a los pies del pelado maldito y le birló la pelota. En esas tres ocasiones, Robben privó a Holanda de ser campeón del mundo por una vez en su historia, o más exactamente fue Casillas quien privó a Holanda de esa alegría de nuevo postergada. Claro que España también tuvo las suyas en los noventa minutos, sobre todo los dos cabezazos de Ramos, uno desviado por el arquero y el otro arriba, y el zurdazo de Villa al cuerpo del portero (gran arquerito el holandés Stekelenburg). Pero, y así es el fútbol de raro, si bien España salió a ganarlo y Holanda a sabotear el juego español, fue Holanda quien pudo ganarlo en el segundo tiempo con los dos mano a mano entre Robben y Casillas. Ya en el suplementario, los técnicos demostraron quién quería ganarlo y quién, llegar a duras penas a los penales (ya Holanda con un hombre menos), y todas las llegadas claras de gol (las más clara la que erró Fàbregas en el minuto noventa y cinco, tapadaza del holandés) fueron de España, todas en esa media hora fueron épicos afanes de España para alzarse con la copa, mientras Holanda, que ya no tenía energías para seguir neutralizando la fluidez del toque mágico español, se atrincheraba en la ilusión de los penales. Fue entonces, cuando aflojó la marca obsesiva y por momentos delictiva de los holandeses, cuando apareció todo el genio de Iniesta para decir acá mando yo, acá pienso yo, ahora tengo más espacio y ahora voy a demostrar quién es el balón de oro, quién es el más pendejo y genial y retorcido de todos los que sudaron en este mundial. Iniesta comprendió que ya Villa no estaba, que Fàbregas no pudo meterla cuando debió, que el Niño estaba malherido, Iniesta comprendió que era él quien tenía que deshacer este entuerto y darles una lección a los holandeses de que el que quiere jugar mejor y más bonito es quien al final mete el gol del triunfo y levanta la copa. Que no vengan ahora con el reclamo de que en el pase del Niño, Iniesta estaba en fuera de juego y luego en el segundo pase ya sale del fuera de juego: si hay protestas, que manden una carta a Indecopi o que lleven la querella al tribunal de La Haya, que no jodan con lamentos tardíos los holandeses. Porque España fue mejor. Porque España siempre quiso jugar y Holanda siempre quiso jugar a que España no jugase. Y porque en los treinta del suplementario había un equipo que quería ser campeón, que se sentía campeón, que sentía que la historia le exigía ser campeón, y que iba a por todas para ser campeón, y ese equipo era España, y el líder intelectual de esa selección de artistas era quien terminó siendo el héroe de la final: ese menudo y calvo y taciturno y algo melancólico jugador catalán, Andresito Iniesta, que a cuatro de terminar el suplementario la tuvo en sus pies, la controló con su habitual maestría y sacó el derechazo cruzado que hizo absoluta justicia en el partido y el campeonato entero: se alzó con el título el equipo que jugó con más inteligencia, con más astucia, con más impredecible sabiduría para inventar rarezas, maravillas, combinaciones imposibles y admirables en un mar de piernas ásperas. Viva España, coño. España jugó el mejor fútbol del mundo y se hizo justicia y es campeón del mundo. Y que Löw se coma los mocos de Del Bosque. Y que al Paseo de Gracia en Barcelona le cambien de nombre y se llame ahora y para siempre Paseo Andresito Iniesta de los cojones, Dios te bendiga, pelado inmortal.
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EL COMERCIO JULIO 11, 2010

Jaime Bayly: “Si tuviera que tomar la decisión hoy, no sería candidato”

Sin embargo, el ‘Francotirador’ indicó que de aquí a diciembre puede cambiar de opinión

(Foto: Archivo de El Comercio)
El periodista Jaime Bayly sostuvo que no puede ser escritor y político profesional al mismo tiempo, por lo que su posible candidatura a la presidencia de la República todavía no está definida y probablemente no se concrete.

“No estoy dispuesto a dejar de escribir para dedicarme al oficio acanallado y caótico de la política”, indicó en una entrevista al diario “Perú.21”.

El ‘Francotirador’ señaló que el trabajo de presidente es incompatible con su vocación de escritor y si tuviera que dejar de hacerlo sería una persona muy infeliz. “Supongo que no seré candidato”, añadió.

En referencia a su ‘coqueteos’ con el Partido Popular Cristiano (PPC), Bayly señaló que con él nada es muy serio, salvo cuando se encierra a escribir sus novelas o cuando ejerce sus responsabilidades como padre de familia.

“KEIKO NO ES EL SIDA”
Por otro lado, el autor de “Morirás mañana” dijo que no comparte la declaración del escritor Mario Vargas Llosa, según la cual Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza 2011, es el sida y Ollanta Humala, del Partido Nacionalista, el cáncer.

“Keiko es una mujer que ha sufrido mucho y que ahora tiene el coraje de sacrificarse para sacar a su padre (el ex presidente Alberto Fujimori) de la cárcel, yo siento mucha simpatía por ella. Me gusta su seriedad, muy rara vez la he visto perder los papeles y es a ella a quien más ferozmente critica. Pero ni Keiko es el sida ni Ollanta el cáncer”, subrayó.

UNA PUERTA ABIERTA
Bayly aclaró que sus pretensiones de ser candidato no son una broma, sino que obedecen a su vocación política, pero que sobre ella prevalece su “obstinación” por ser ante todo un escritor.

Para finalizar, el ‘Francotirador’ confesó que si tuviera que tomar la decisión de ser postular a la presidencia en este momento, la respuesta sería que no. Sin embargo, dejó abierta la posibilidad de que en unos meses cambie de opinión.
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EL COMERCIO JULIO 10, 2010

Jaime Bayly: "Me sentiría muy entusiasmado de ser candidato del PPC"

El periodista aseguró que ha dado instrucciones para que nadie pida firmas ni dinero: “No quiero fundar un partido”. Asegura que dejará la TV si postula a la presidencia del Perú

Por: Ana Valenzuela

Casi tres décadas después de su primera aparición en la TV como panelista del programa “Pulso” (1983), Jaime Bayly no se detiene en su trabajo frente a las cámaras de TV. Ahora el experimentado conductor, que no deja de coquetear con la posibilidad de postular a la presidencia del Perú, emprenderá desde este lunes una nueva aventura periodística: la conducción diaria de “El Francotirador”.

“Trataré de combinar la actualidad política con una cierta dosis de humor. Tongo es mi amigo y es siempre bienvenido en el programa”, adelantó Bayly a través del correo electrónico.

El periodista, que pasó por programas como “La noche es virgen” (2001-2002) y “Jaime Bayly” (2000), tampoco dudó en halagar a los programas “Prensa libre” y “Enemigos Públicos”, con los que competirá a las 11 de la noche.

El llamado “Niño Terrible”, antes de decidir volver a establecerse en el Perú, dejó el programa que tenía en el canal colombiano NTN24. No obstante, evalúa grabar ediciones para esa señal desde Lima.

¿Qué lo motivó a conducir “El Francotirador” a diario?
Fue una propuesta que Ximena [Ruiz Rosas, su productora] le hizo a Baruch Ivcher y que se desprendió de mi decisión de vivir en el Perú, de junio del 2010 a junio del 2011.

¿Cuál será la propuesta que traerá este programa diario?
Haremos nuestro mejor esfuerzo para que sea un programa periodístico inteligente y divertido. Prefiero no contar las sorpresas. El formato y el estilo se irán decantando cada noche.

¿Qué le parecen “Prensa libre” y “Enemigos públicos”, programas con los que competirá?
Ambos son muy buenos y les deseo lo mejor. Lo importante no es tener una obsesión con el ráting, sino tratar de sentirte contento con el programa que haces.

¿Cree que Alan García irá a su programa? ¿A quiénes más le gustaría tener en su set?
No, no creo que acepte. Alan tiene obligaciones y responsabilidades serias y es comprensible que no pueda o no quiera exponerse a los riesgos de venir. Me gustaría que vengan al programa Ollanta Humala, Lucho Castañeda, Alejandro Toledo.

¿Es cierto que algunos políticos no quieren ir a “El Francotirador”? ¿Quiénes, por ejemplo?
Prefiero no mencionar nombres porque tengo la ilusión de que, con un poco de persistencia, disuadiré sus temores y mis peores enemigos acabarán viniendo.

¿Ser un posible candidato presidencial le da alguna ventaja o desventaja (en cuanto a exposición mediática) ahora que conducirá un programa político diario?
No lo sé. Pero yo no soy un candidato presidencial, ni creo que lo seré en diciembre. Yo soy un escritor y un hombre de TV. Creo que no se puede ser escritor y político profesional. Puesto a elegir, prefiero seguir siendo un escritor. No veo el conflicto ahora, porque no soy ni tengo intención de ser candidato. Habría un conflicto si fuera candidato inscrito. Ahora bien, si en diciembre me inscribo como candidato, sí creo que debería renunciar a la televisión.

¿Las amenazas contra su vida contribuyeron a que decidiera establecerse en el Perú?
No tomo muy en serio esas amenazas. Pasé un año en Bogotá por la campaña parlamentaria y presidencial allá. Pero una vez elegido Juan Manuel Santos presidente, decidí que ahora quiero pasar este año que viene en el Perú por la campaña municipal y regional y luego la presidencial, que presumo tendrá primera vuelta en abril y segunda en junio.

¿Su alejamiento del canal NTN24 se dio en buenos términos? ¿Tiene planes de volver?
Tenía un contrato con ellos hasta diciembre, pero decidí renunciar para venir a vivir aquí, quiero vivir intensamente el proceso electoral peruano. Ellos quieren que en agosto haga una segunda temporada para NTN24 desde Lima y estamos tratando de ver si es posible, ojalá lo sea porque han sido muy atentos conmigo.

¿Se siguen recolectando firmas para inscribir su partido?
No. He dado instrucciones para que nadie pida firmas ni dinero ni nada. No quiero fundar un partido. No tengo tiempo, dinero, ni energía para meterme ahora mismo en las intrigas políticas, que son caóticas y extenuantes. Estoy escribiendo una novela y preparando las cosas de la tele y en eso ya se me va la vida.

¿Continúan las conversaciones con el PPC?
Me sentiría muy entusiasmado de ser candidato del PPC porque siempre he votado por los candidatos del PPC y porque tengo una gran admiración por Lucho Bedoya Reyes. Pero no hay que apurar las cosas.

¿Si llega a un acuerdo con el PPC, “No nos ganan” será el lema de su campaña?
Sí, será un lema de campaña, una arenga a la batalla y una actitud de arrojo torero ante los desafíos de la vida.
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PERU 21 JULIO 8, 2010

El mundial (5)
Autor: Jaime Bayly

MARTES, UNO
Yo quería que ganara Uruguay. Quién no quería en este país y en los países vecinos que ganara Uruguay. Pero Uruguay ya había ganado. Uruguay salió a jugar con Holanda con la sensación de que había cumplido sobradamente las expectativas, que ya se había metido entre los cuatro primeros, que había llegado más lejos que Brasil y Argentina, que había hecho un mundial heroico, impensado. Uruguay sabía además que había tenido suerte (y no poca) para llegar a batirse con Holanda. Porque le tocó un camino despejado, Corea y Ghana en cuartos y octavos, y aun así pasó sufriendo en ambos partidos y con una inmensa fortuna en la batalla épica con los africanos. Los otros tres que llegaron a semifinales tuvieron que dejar en el camino a equipos peligrosos de verdad: Alemania, a Inglaterra y Argentina, cuatro goles a cada uno, chúpate esa mandarina; Holanda, eliminando a Brasil, no cualquiera elimina a Brasil en un mundial y en noventa minutos y sin penales y jugando claramente mejor; y España sacándose de encima a Portugal y luego a esa selección ladilla, mañosa que es Paraguay (Paraguay parece una selección de once reos que si ganan quedan en libertad). De modo que cuando salieron a jugar unos con otros, los holandeses venían de despachar a Brasil, y con seguridad recordaban las dos finales perdidas el 74 y 78 (ambas creo que injustamente perdidas; en ambas pudieron y merecieron ganar) y tenían la serena o risueña convicción de que si habían mandando a casa a los brasileros, era sólo una cuestión lógica que prevalecieran sobre los uruguayos, porque hombre a hombre eran mejores y porque Holanda lleva casi dos años sin perder un partido y llegaba a la semifinal habiendo ganado todos sus partidos del mundial con holgura y altivez; y los uruguayos, en cambio, salieron a jugar sintiendo que ya habían cumplido, que habían tenido una suerte del carajo con Ghana porque esa combinación de dos hechos fortuitos y favorables (la mano de Suárez en el minuto ciento veinte y el penal fallado por el africano) fue ya demasiada buena suerte, una obscenidad de buena suerte, una borrachera de buena suerte, todos los dioses de la fortuna conjurándose o haciendo un aquelarre para que Uruguay pasara arrastrándose y de milagro a semifinales, y porque uno podía intuir entonces que Holanda llegó al mundial a ganarlo por fin, a lograr lo que les resultó esquivo el 74 y el 78, cuando una generación de virtuosos vio truncado su sueño porque los dioses de la fortuna no les fueron propicios y porque en ambos casos los locales (Alemania y Argentina) jugaron con once más el azar (que es invisible pero que juega también), mientras que Uruguay llegó al mundial con la meta de clasificar del grupo de la muerte (que resultó siendo mortalmente pobre) y, si acaso, ya con mucha suerte, pasar a octavos sin tropezar con Argentina, es decir que, sin haber hablado con ellos, me atrevería a apostar que los uruguayos llegaron a Sudáfrica no pensando siquiera remotamente en jugar la final ni obtener el título, sino en sortear el primer escollo que parecía insalvable, clasificar en ese grupo con franceses, mexicanos y sudafricanos (nunca un país anfitrión había quedado eliminado en primera rueda), y en tener la suerte de no chocar con la Argentina en octavos, que, en el papel, era lo que parecía más probable: que Uruguay quedase segundo en su grupo y Argentina primera y se encontrasen de nuevo en octavos, como en mundiales pasados. Esta es entonces mi primera conclusión: sicológicamente, los holandeses salieron a ganarlo y los uruguayos salieron sintiendo que ya habían ganado aun si perdían. Por eso ambos se fueron contentos: los holandeses porque pasaron a la final como era de estricta justicia, porque en todo momento jugaron mejor que sus rivales, y los uruguayos porque supieron perder con grandísima dignidad (aquello que precisamente se echó de menos en los argentinos cuando fueron humillados por los alemanes) y porque además se dieron el lujo de meterles dos golazos a los holandeses y terminar el partido asustándolos y haciéndolos pasar apuros. Holanda, insisto, lleva casi dos años sin perder. Holanda llegó a Sudáfrica a campeonar (y a campeonar jugando bien) y está a un partido de conseguirlo. Uruguay llegó a Sudáfrica a clasificar en un grupo que en teoría se suponía más arduo y enmarañado (nadie podía adivinar la rendición francesa ni la calamidad del juego de los anfitriones) y ya con llegar a cuartos había cumplido. Con toda la simpatía que tengo por los uruguayos, creo que es un hecho irrefutable que Holanda fue mejor, jugó mejor, y por tanto mereció ganar, ganó el mejor (lo que no siempre ocurre en el fútbol, como bien saben los holandeses cuando recuerdan las finales perdidas del 74 y 78). Pero, además, Holanda es un equipo inclasificable, porque no practica la clásica escuela europea ni es tampoco del todo sudamericano o español. Mezcla con impredecible sabiduría lo mejor de ambas escuelas. De pronto son europeos cuando se animan a meter un bombazo como el primer gol: me atrevo a afirmar que ningún sudamericano sería capaz de pegarle al arco desde tan lejos, con tanta potencia y con tan endiablada precisión como le pegó en el minuto 18 Gio Van Bronckhorst (Gio para sus amigos). Gio, cabrón, si pateas cien veces más, no lo haces, qué pedazo de gol te llevas a casa, joder. Fue, creo, el gol más espectacular que he visto en el mundial. En esto (y es algo que aprendí desde chico, cuando en las apuestas familiares el 74 y 78 yo siempre apostaba a Holanda campeón), los holandeses son superdotados y se tienen una fe inhumana para disparar un obús teledirigido desde una posición que parecería imposible y sin embargo terminan reventando el arco contrario. Desde chico aprendí que los holandeses tienen esa dualidad mágica: te hacen goles preñados de un ritmo o una sensualidad sudamericana, pero de pronto, cuando menos lo esperas, te avientan un zapatazo de cuarenta metros y te recuerdan que son europeos y que ninguna selección europea, ni la alemana, patea tan bien de tan lejos como estos holandeses que, para colmo, nunca se sorprenden de lo bien que juegan, de la maldita precisión con la que urden, traman, hilvanan y ejecutan sus goles, porque los tres goles holandeses contra Uruguay fueron de un refinamiento estético superior: el misil de Gio, el chanfle de Wesley y la cabeza pelada de Arjen para poner en evidencia una verdad irrefutable: que si haces tres goles así, mereces ganar el partido como sin duda ninguna mereció ganarlo Holanda. Honor a los caídos: Uruguay perdió sin resignar el espíritu guerrero y sin renunciar a la vergüenza deportiva (que aprendan los argentinos).

MIÉRCOLES, DOS
Yo quería que ganara España. Cuando me senté al lado de mi hija a poco de comenzar el partido, le dije: Si Serbia le ganó 1-0 a Alemania en la primera rueda, es que los alemanes no son invencibles. Si Serbia pudo, España puede. Ganará España 1-0. Mi hija me miró y no dijo nada por compasión, porque ya sabía que todos mis pronósticos terminaban siendo errados. Por suerte, por esta única vez, acerté. Aunque me pasé el partido gritando “por abajo, por abajo, no la tires por arriba Ramos, la concha de tu hermana, por arriba los alemanes son imposibles”, y estaba seguro de que el gol español sería obra de la picardía de los chiquitos para tocarla por abajo y aturdir a los gigantes alemanes, y de nuevo me equivoqué: en el primer tiempo la llegada más clara de los españoles fue por arriba, un cabezazo a fusilar de Puyol que falló por muy poco, y en el segundo tiempo, de nuevo este legendario Tarzán catalán que viene desde atrás, corriendo desde fuera del área, y salta como un gladiador a pesar de su corta estatura y mete un cabezazo tan violento y tan lleno de convicción que la pelota sale disparada como si Puyol la hubiera pateado con toda su furia descomunal y no la hubiera cabeceado con esa cabeza melenuda y de proporciones que ciertamente intimidan a cualquiera, incluso a un alemán, que, en promedio, es también de testa grande y mirada homicida. Pero Puyol me demostró que llevó cuarenta años viendo fútbol como un enfermo y no he aprendido un carajo de nada: el gol del triunfo contra Alemania fue por arriba, de cabeza, siendo Puyol un enano comparado con Mertesacker o Schweinsteiger, y sin embargo ese enano legendario, ese enano que resume toda la furia y toda la bravura y toda la frustración española porque nunca han ganado un mundial, ese enano que podría haber sido boxeador o sicario, ese enano que puesto a pelear cuerpo a cuerpo con cualquiera de los alemanes, incluso con los más grandes y fornidos, sin duda les arrancaría a mordiscos las orejas y los mataría como una bestia depredadora y luego pondría al fuego un dedo o un muslo y se lo comería eructando, ese enano que no juega bien ni bonito pero que literalmente se juega la vida en cada pelota dividida, ese enano se empinó sobre los sueños de todos los españoles y se agigantó sobre la ilusión de un país entero y voló más alto que nadie para meter ese frentazo que destruyó el mito de que Alemania era invencible. Alemania fue un gran equipo y metió cuatro goles por partido cuando se enfrentó a tres mamarrachos: Australia, Inglaterra y Argentina. Pero cuando Alemania tuvo que jugar con uno que sabe de verdad como España, entonces no pareció más la máquina demoledora e indestructible que dio la impresión de ser ante los argentinos. Lo que me lleva a este conclusión: Inglaterra y sobre todo Argentina no tuvieron mala suerte contra Alemania, no: es que jugaron como el culo, y le dieron todas las ventajas, y sobre todo en defensa fueron una coladera, y ya se sabe (aquí lo he dejado escrito) que los alemanes, cuando perciben la mínima debilidad en el rival, tienen un espíritu depredador, siempre quieren un gol más, te gasean a goles, el fútbol no es un juego para ellos sino la tercera guerra mundial. La victoria de España fue justa, merecida, indiscutible. España fue fiel a su escuela, jugó con aplomo y confianza en su estilo sereno, refinado y rompedor. España demostró además que Del Bosque es un gran entrenador, porque poner a Pedro y sacar al Niño Torres desde el comienzo fue un grandísimo acierto (aunque no le perdono a Pedro que no le diera el pase a Torres para asegurar el 2-0: aun así, hizo un partidazo y puso a bailar flamenco a los troncos alemanes). Queda entonces la sensación de que han llegado a la final los dos mejores equipos del torneo, Holanda y España. En ambas semifinales, prevaleció claramente el mejor. Por supuesto, quiero que España gane el domingo. Sin embargo, mucho me temo que será un partido endiablado porque Holanda llega a su tercera final y no querrá perderla una vez más, pero sobre todo porque con Holanda nunca sabes si estás jugando contra un europeo, un sudamericano o qué coño tienes enfrente vestido de naranja. Porque Holanda cuando quiere juega como España, pero España cuando quiere no sé si puede jugar como Holanda. Será además un duelo entre cuatro virtuosos del juego: Iniesta y Xabi, y Sneijder y Robben. Que gane España si España juega mejor. Pero si es Holanda el que juega más fino y el que dispara misiles inteligentes y el que, puestos a tocar por bajo con picardía, lo hace mejor, que gane Holanda, que gane el mejor. Maradona, papá, ¿y ahora a quién se la tenemos que mamar? ¿O se la mamás vos a Del Bosque?
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EL COMERCIO JULIO 5, 2010

Jaime Bayly tendrá programa de TV diario aunque aclaró que no ha renunciado a su candidatura

El ‘Tío terrible’ anunció que, desde el lunes 12, “El francotirador” se emitirá de lunes a viernes a las 11 p.m. y el domingo irá a las 10 de la noche

El ‘Francotirador’ no tiene descanso. Jaime Bayly anunció anoche que su programa de TV tendrá un nuevo horario de lunes a viernes y aparecerá en pantalla seis días a la semana.

En la parte final de su espacio dominical, el conductor de “El francotirador” adelantó que llegó a un acuerdo con Frecuencia Latina para el lanzamiento de su programa. Indicó que este tendrá un corte electoral con miras a los comicios municipales y regionales de octubre de este año, y los presidenciales del 2011.

Sin embargo, Jaime Bayly aclaró que su decisión de radicar en Lima en los próximos doce meses no significa una renuncia a su candidatura a la Presidencia de la República.

“No quiero que la gente crea que estoy renunciando a mi candidatura (...) esa puerta la dejo entreabierta, esa ilusión la tengo viva y la ilusión la tomaremos en diciembre”, sostuvo.

BAYLY BUSCA UN PARTIDO
Jaime Bayly descartó que vaya a salir a las calles a pedir firmas para inscribir a su agrupación “No nos ganan” en las próximas elecciones, porque está en busca de un partido ya inscrito en el que pueda postular.

“Yo no quiero pedir firmas, lo siento por Enrique Ghersi (...) estamos en conversaciones con un partido importante. Esto de la firma me abruma; soy un escritor estoy por lanzar una nueva novela en qué momento voy a recoger firmas”, dijo el ‘Francotirador’.

Sobre el partido político con el que estaría en tratativas, el controvertido novelista señaló que está en conversaciones “con un partido que es muy popular y que es muy cristiano”.

Aunque fue claro en cuanto al futuro de su programa de TV: “Si en diciembre decido inscribir mi candidatura presidencial, renuncio a ‘El francotirador’”.

Irreverente como él solo, Bayly intentó llamar por teléfono a Lourdes Flores, al parecer, para que le confirme si se lanzaba con el Partido Popular Cristiano. Sin embargo, su llamada no tuvo éxito y solo pudo escuchar, cuando intentó con otro número telefónico, una respuesta de la contestadora del celular de José Barba, quien le había ofrecido su partido Cambio Radical para postular pero terminaron distanciados por la candidatura de Álex Kouri a los comicios municipales.

“Yo soy un candidato importante pero sin partido, y ellos (PPC) son un partido importante pero no tienen candidato (..) Bueno la verdad es que ellos no me han llamado, yo los llamé y hemos quedado en sellar el pacto formalmente esta noche. Estoy en conversaciones con un partido que es muy popular y muy cristiano”, afirmó el periodista.
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PERU 21 JULIO 5, 2010

El mundial (4)
Autor: Jaime Bayly

UNO
Dunga es un matón, siempre fue un matón. Cree que el fútbol no es un juego en el que prevalecen los virtuosos sino los recios y tramposos, como recio y tramposo era él cuando jugaba con mala saña. Naturalmente, un matón desembozado como Dunga hizo una selección de matones. Todos en Brasil parecían malhechores tratando de hurtar un partido. En las caras de los brasileños no se advertía algo parecido al goce o al placer de jugar un juego, sino la tensión culposa del que se dispone a perpetrar una fechoría, el rictus delator del hampón con las manos en la masa. Todos, incluso Kaká, el predicador religioso con cara ñoña, parecían ensombrecidos por el espíritu zafio, vulgar de Dunga. Nunca jugó bien Brasil en este mundial. Hizo goles tramposos, no con una mano sino con doble mano. Tenía como defensores a unos sujetos patibularios, como Lucio o Melo o Juan, que parecían escapados de una cárcel de alta seguridad. Los brasileños, que antes jugaban bonito, ahora jugaban feo. Ganaban, pero jugaban feo. Y por suerte, les tocó jugar con Holanda, que es una selección que entiende el fútbol como un juego, como un disfrute de los sentidos, como una travesura, como un desafío pendenciero; una selección que juega con cierto aire distraído, como si igual le diera ganar o perder, con un espíritu risueño, como si lo más importante no fuera destruir a patadas al rival (la filosofía de Dunga) sino divertirse, pasarla bien, jugar bonito, hacer cabriolas imposibles y ver cuál de los pelados, si Sneijder o Robben, hace el gol más lindo. Holanda nunca jugó el mundial con el peso opresivo de representar a una tribu guerrera, Holanda siempre jugó el mundial como si fuera una pichanga entre amigos o un picadito después de un asado o una fiesta después de fumar hierba. Mi teoría (que no puedo probar) es que los holandeses juegan chispeantes de marihuana o han fumado tanta marihuana en su primera juventud que ya han quedado tocados de un cierto relajamiento ante todo. Y por eso Holanda le ganó a Brasil y sin duda mereció ganarle a Brasil. Porque Holanda jugó bonito, jugó relajadamente, jugó a sabiendas de que era un juego nomás, mientras Brasil se tensaba en unas asperezas de maleantes chapuceros que parecían conjurados para asaltar un banco o robarse el oro de la sacristía.

DOS
Tabárez es un maestro, Tabárez siempre fue un maestro. Escuche, usted, una conferencia de prensa de Tabárez y notará enseguida su humildad, su prudencia, su inteligencia con las palabras, su lucidez para decir sin jactancia ni aspavientos lo poco que tiene que decir. Como Tabárez es ante todo un hombre inteligente y educado, la selección uruguaya es la prolongación de su inteligencia y su educación y es también, por supuesto, la suma de once hombres entrenados en esa noble tradición uruguaya de que el juego del fútbol, cuando es al país al que se representa, lleva consigo el peso del honor, pone en entredicho ya no solo las aptitudes de esos hombres para jugar el juego, sino también su coraje, su nobleza, su lealtad, su entrega incondicional, como si esos once elegidos para llevar el emblema del país fueran un regimiento, un batallón, un cuerpo de élite que va a una guerra sin armas en la que habrán de demostrar heroísmo además de habilidad para prevalecer sobre los otros. Siendo un juego y estando sin armas, los uruguayos entienden el fútbol como una prueba de coraje y heroísmo, y solo por eso, no por ser más dotados técnica o físicamente, prevalecieron sobre los de Ghana, que a punto estuvieron de doblegarlos en esa batalla feroz. Pero hubo tres momentos cruciales en los que Uruguay demostró que, no siendo superior a su rival, poseía sin embargo esa cuota extra de heroísmo o de arrojo torero: cuando Luisito Suárez, en el último minuto del tiempo suplementario, sacó una pelota de la línea de su arco con los pies y otra con la mano, casi como Kempes contra los polacos en el 78, de pronto un delantero haciendo de arquero y perpetrando una trampa no para burlar las leyes del fútbol sino como un recurso desesperado para evitar la caída de los suyos, cosa que al parecer intuyó que habría de ocurrir cuando, ya expulsado, camino al vestuario, advirtió que el penal ejecutado con menos pericia que vehemencia pegó en el travesaño y entonces la mano de Luisito Suárez no fue una mano tramposa, mañosa, reprobable, sino una que expresaba la voluntad de inmolarse en aras del triunfo de su batallón; cuando, ya en la tanda de penales, el portero Muslera supo que la suerte del regimiento dependía ahora casi enteramente de su astucia para adivinar el destino de la pelota y su determinación para ir a desviarla y en efecto atajó dos penales tirándose hacia la izquierda y erigiéndose en el segundo héroe del pelotón uruguayo; y cuando, puesto a ejecutar el quinto y último penal, Abreu no se intimidó, no se puso nervioso, no se acobardó, sino que recordó que por algo Uruguay fue dos veces campeón del mundo y tal vez recordó que por algo tiene fama de loco, y entonces hizo lo que solo los locos y los genios podrían hacer en un momento cargado de tal dramatismo, un momento del que dependía la felicidad entera de un país, millones de miradas y corazones y alientos entrecortados que de pronto Abreu representaba en ese penal, millones de almas en vilo que cifraban su ilusión en que Abreu convirtiera, y entonces vimos lo que vimos y no olvidaremos: que Abreu, más que valiente, fue insolente en correr con su aire desgarbado, amagar un disparo potente y luego picar la pelota en cucharita para que hiciera un vuelo manso y aterrizara como una masita desdeñosa en el arco de Ghana, demostrando de ese modo quién sabía más, quién podía más. En ese momento, Uruguay fue campeón del mundo y es ya campeón del mundo, no importa lo que pase después.

SÁBADO, TRES
Maradona es arrogante, y más que arrogante, ignorante, y más que ignorante, agresivo en su ignorancia. Fue un virtuoso como jugador, pero no es un hombre inteligente, no es siquiera medianamente inteligente. Es un hombre lleno de complejos y resentimientos, un hombre turbado por las bajas pasiones, un enfermo en permanente rehabilitación, un hombre incapaz de ser humilde y escuchar las críticas y razonar serenamente. Es un hombre endiosado y adulado y por tanto un hombre engañado y mal informado. No posee inteligencia natural para razonar el juego del fútbol, como no posee inteligencia emocional para gobernar y expresar sus pasiones. Ama a sus hijas pero no reconoce a su hijo italiano. Ama y adora a Chávez y a Fidel Castro porque los gringos no le dieron la visa para ir a Disney. Se pelea hasta con su sombra. Está siempre molesto, crispado. Cuando la prensa critica el mal juego de su selección, se enfurece y dice bravuconadas de matón. Cuando clasifica a duras penas al mundial, sale con procacidades: que me la mamen ahora los que me criticaron. Pues ahora ¿quién es el mamón, quién debe mamársela a quién? Porque, por lo visto, quienes criticaron la natural incompetencia de Maradona para ejercer un cargo para el que no daba la talla (el entrenador de fútbol tiene que ser, ante todo, un estratega, y un estratega tiene que ser, ante todo, un hombre inteligente) tenían la razón. Maradona nunca debió ser entrenador de la Argentina porque no está dotado de las mínimas facultades para desempeñar ese cargo. Es comprensible que sus compatriotas lo amen con desmesura y prescindiendo de toda razón debido a las alegrías que Maradona supo darles como jugador de fútbol; es menos comprensible que ese amor los turbe y enceguezca al punto de no advertir lo que ya en las eliminatorias parecía evidente, y aun antes: que Maradona nunca será un buen entrenador porque si no puede gobernar su vida, sus palabras, sus turbias pasiones, sus odios y complejos y resentimientos, menos podría gobernar a la selección argentina. El fracaso de la Argentina ante Alemania puso en evidencia esa simple verdad: que el mariscal que comandó al regimiento argentino estaba lastrado por la torpeza, la ineptitud y la arrogancia. Como consecuencia de ello, no eligió a sus mejores hombres, sino a sus mejores amigos. Como consecuencia de ello, Alemania destruyó a un aturdido batallón argentino y humilló a quien se creía Napoleón.

SÁBADO, CUATRO
Martino es astuto y malicioso, siempre lo fue para enredar un partido y viciarlo de mañas y asperezas. Por eso Paraguay pudo haberle ganado a España sin merecerlo, de haber convertido el penal que Cardozo estropeó paralizado por el miedo escénico y que Casillas atajó siguiendo el consejo de Pepe Reina: Cardozo no tirará al mismo lado que eligió contra Japón. Pero Del Bosque es un viejo que ha visto casi todo el fútbol que se ha jugado en España desde que en España se juega al fútbol, un viejo tan viejo que ya nada lo emociona demasiado y es por eso un buen entrenador, porque no deja de pensar serenamente y razonar con frialdad y aun en el momento del juego, cuando las emociones se exasperan, está allí sentado como si estuviese pensando qué nicho le conviene comprar en qué cementerio, como si fuese consciente de que ya es poco lo que le queda por vivir y que aquello que sus ojos hinchados y acuosos están presenciando algún día será recordado por pocos, cuando él ya descanse en su nicho pagado a plazos en vida. Por eso, porque Del Bosque sabe por viejo y cazurro y se reconoce mortal y falible, España encuentra en el banquillo a un técnico sabio (sabio y en la sombra) que no duda en sacar al Niño Torres cuando el Niño no da pie con bola, y que deja en libertad a Iniesta y Xabi, y más atrás a Xabi Alonso, para urdir paciente y sigilosamente las conspiraciones, y recuesta sobre la izquierda, pegado a la raya, a ese demente afortunado que es Villa para que la meta cuando nadie más consigue meterla. Fue un partido digno porque ambos fueron fieles a su estilo y no escatimaron esfuerzos para obtener el triunfo, pero ganó España porque Paraguay tuvo miedo de ganarlo cuando Cardozo pateó el penal que atajó Casillas y porque cuando fue el turno de España, y Alonso metió el penal que no debieron anularle porque entonces tendrían que haber repetido también el de Cardozo (en ambos hubo invasión de área), y Villa encontró el rebote del palo que es su amigo, no tuvo miedo de ganarlo, supo que la historia ya le exige a España que este año sea campeón y por eso cada gol de Villa (que ya ha gritado cinco en este mundial y que Del Bosque ni se levanta a festejar) lleva consigo la bravura de un país entero que esta vez no tiene miedo de ser el mejor y sabe que merece ser campeón.
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SUPLEMENTO DOMINGO LA REPUBLICA JULIO 4, 2010

La politica desde una silla

Le han criticado mucho a Jaime Bayly el estilo irreverente con que ha abordado su anunciada candidatura presidencial. Está haciendo campaña desde un set de televisión. Esta nota recoge -entre otras- la visión de amigos que lo conocen desde las épocas del diario La Prensa e indaga en sus fortalezas y debilidades. Muchas veces parece que su principal enemigo es él mismo.

Por Raúl Mendoza

“Anuncio que me lanzo formalmente, me tiro a la piscina”, dijo Jaime Bayly en su programa del domingo pasado tras anunciar que se quedaba un año en el país. Después, fiel a su espíritu chonguero, se aflojó la corbata, se abrió la camisa y mostró un polo con su nombre y una hoja de marihuana. Hizo de ese lanzamiento ‘formal’, un show televisivo. Sintomáticamente, su ‘performance’ no apareció en las páginas políticas de los diarios sino en las de espectáculos. Como dice Mirko Lauer, columnista de esta casa, “da la sensación de que (Bayly) es una persona dispuesta a sacrificarlo todo por una buena broma”.

Por el contrario, para Federico Salazar, quien lo conoce desde cuando eran reporteros en La Prensa, Bayly ahora ha dado muestras de seriedad en su postulación al decidir quedarse en el país. “El asunto es que le falta recabar las firmas para lograr su inscripción. Ese es el trabajo que debería abordar en lo inmediato”. También señala que si Bayly se decide a trabajar realmente en su candidatura, tiene las mismas posibilidades de ganar que los demás. “Sus posibilidades son grandes, pero falta ver si está dispuesto a recorrer el país y hacer lo que hacen otros candidatos”.

¿Es Bayly un buen candidato? Más allá de su estilo provocador e hilarante, por supuesto que lo es. Sus fortalezas, según Salazar, son varias: 1) La gente está buscando alguien diferente al statu quo político. 2) Jaime tiene un innegable manejo de los medios y sus propuestas siempre tienen resonancia. 3) En la mayoría de los casos es más articulado que los otros candidatos defendiendo sus posiciones. Salazar cree que Jaime podría llegar al 10% en los próximos meses sentado sobre su silla. “Solo de él depende que su candidatura cobre fuerza y crezca”. Por el momento Bayly ni siquiera ha empezado a recoger firmas.

El conductor televisivo se mueve más bien en el límite de la delgada línea entre el tipo inteligente que hace planteamientos liberales y audaces, y el conductor bufo a quien hay que tomarle las declaraciones con pinzas. En rigor está haciendo política desde un set de televisión, ha farandulizado la campaña y a pesar de que insiste en que de todas maneras será candidato presidencial, tiene frases anárquicas como esta de hace dos semanas: “Solo tengo el nombre (del partido). No tengo firmas, no tengo comité provincial, no tengo estatuto, ideario, doctrina, ideología, nada”. Como se ve, él mismo se dispara a los pies. ¿Por qué votaríamos los peruanos por otro improvisado más en política? No sería raro que uno de estos domingos, antes de la medianoche, nos diga que todo era un joda para Tinelli.

No nos ganan

¿A quienes representa Bayly? Se sabe que son los más jóvenes quienes lo apoyan. La intención de voto es tres veces más alta entre los menores de 25 años, que entre los mayores. Esa gente lo respalda en las redes sociales. La página en Facebook “Camisetas Yo Bayly 2011” -creada esta semana y donde venden el polo que mostró- le gusta a 52 mil personas. Otra página “Yo voto por Jaime Bayly, presidente del Perú” tiene 1,300 seguidores. Y hay otra media docena de páginas con nombres parecidos. A todo esto, en la encuesta de CPI de mayo iba quinto con 5% de intención de voto. “Ojo, es la quinta fuerza sin hacer campaña explícita, sin mítines, solo manifestando el deseo de ser presidente”, dice Pedro Salinas.

Es decir, potencial tiene. Su agrupación “No nos ganan”, según Enrique Ghersi, empezará a recolectar firmas este mes y pretende inscribirse a fines de diciembre. Por el momento, lo único aparentemente partidario son los paneles instalados en varios distritos. Para el analista Luis Benavente, de la Universidad de Lima, esa propaganda –aun antes de inscribirse– puede ser un globo de ensayo para medir el impacto de su candidatura en las próximas encuestas. Siempre hay una suerte de componente lúdico en las acciones de Jaime”, dice.

Algunos, como Jaime de Althaus, también han querido ver a Bayly en el papel de líder de un hipotético Partido Liberal. Sin embargo, Pedro Salinas, liberal también, no es tan optimista. “No lo veo a Bayly haciendo vida partidaria. Tiene el legítimo deseo de postular y punto. Por ahora solo tiene a Enrique Ghersi –quien sería su vicepresidente– y no lo veo construyendo un partido”. Sobre el mismo tema Federico Salazar es más explícito: “Él representa buena parte de esas ideas, pero una cosa es la ideología y otra la propuesta política. Por ejemplo, legalizar las drogas es una idea del pensamiento liberal, pero no es tan práctica hacerla realidad, porque la gente tiene que estar de acuerdo”.

La carrera final

Todos los que lo conocen señalan que Bayly tiene posibilidades de lograr un gran respaldo, pero dicen “que todo depende de él”. Es la dualidad chonguera de Bayly la que establece reparos a su aventura electoral. Freddy Chirinos, periodista que también lo conoce desde el tiempo de La Prensa, señala que si Bayly se mete al 100% en su candidatura, será una opción interesante. “No puedo ser neutral porque soy su amigo, pero ha contribuido a poner en agenda temas que tienen que ver con las libertades individuales y otros más controversiales, que no se tocan en la campaña porque no son políticamente correctos. Además ha llegado a cifras de 6% y la verdad es que quienes van delante no le llevan mucha distancia”.

Pedro Salinas precisa que si bien el escritor es un hombre dado a la chacota, cabe preguntarse si la candidatura de Keiko Fujimori y su propuesta de indulto a su padre es seria, o la de Castañeda con las denuncias que tiene también lo es. “Creo que las posibilidades están por verse, si Jaime logra inscribirse”. Por su parte, Maritza Espinoza, crítica de televisión, se pregunta: “¿Qué tanto se toma en serio Jaime Bayly? No siempre es el mismo de la próxima semana y menos del próximo mes. Creo que así esté convencido de candidatear en este momento a menudo sus circunstancias personales determinan su futuro”. Ese personaje errático que es, le quita peso a su participación política. Falta ver si los jóvenes y toda esa gente a la que encandila con sus bromas los domingos creen lo mismo.
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EL COMERCIO JUNIO 28, 2010

Jaime Bayly reconoce que los carteles en Lima empiezan a calentar su campaña (http://elcomercio.pe/noticia/501968/jaime-bayly-reconoce-que-carteles-lima-empiezan-calentar-su-campana)

El ‘Francotirador’ anunció que la aparición de los paneles es el inicio de su lanzamiento. “Todavía no me he lanzado pero es una manera de ir calentando el agua”, dijo

Irreverente. Jaime Bayly mostró este polo como una manera de promocionar su candidatura en las elecciones presidenciales. (Frecuencia Latina)
Jaime Bayly ya cocina en su candidatura. En su programa del domingo, el ‘Francotirador’ habló de los carteles colocados en diversas calles de Lima, alusivos a su eventual lanzamiento como aspirante a la Presidencia de la República.

“Todavía no me he lanzado pero es una manera de ir calentando el agua”, admitió Bayly, quien reconoció que ha sido un esfuerzo económico importante que significa “el inicio de un lanzamiento”.

Muy a su estilo, el controvertido novelista mostró en imágenes los paneles que promocionan su candidatura en la capital. Mencionó entre ellos a los ubicados en las avenidas Salaverry, La Marina, Aramburú, y Holguín y Ferrero en La Molina.

Jaime Bayly anunció su intención de quedarse a vivir en el Perú hasta fines de junio del 2011 para poder afrontar su campaña electoral.

Según el ‘Francotirador’, una de las tres decisiones que ha tomado es la de lanzarse formalmente. “Me tiro a la piscina me lanzo”, dijo escuetamente sin explicar si se trataba de su postulación a la jefatura del Estado.

PROPAGANDA EN FACEBOOK
Finalmente, el escritor invitó a sus seguidores a adquirir los polos “Yo lanzo a Bayly” a través de la página en Facebook Camisetas Yo Bayly 2011. Dicha página duplicó su número de fans de 400 a 800 en menos de 15 minutos y hasta la publicación de esta nota seguía creciendo.
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PERU 21 JUNIO 28, 2010

El mundial (3)
Autor: Jaime Bayly

JUEVES, UNO
Cómo juegan de bien los holandeses cuando quieren jugar condenadamente bien. Qué formidable gol urdieron los magos de los países bajos para demoler a Camerún y clasificar con nueve puntos. Creo que no he visto un gol más lujoso en este mundial: pase largo de cachetada de Sneijder al pelado Robben, reloj de Robben buscando el perfil para disparar el obús, zurdazo seco y chanfleado de Robben al ángulo imposible, rebote en el palo y el pescador Huntelaar la mete porque hasta yo la metía. Pero fue medio gol de Sneijder por ese pase prodigioso y medio gol de Robben por ese disparo fulminante y esquinado. Ya va siendo hora de que Holanda sea campeón.

JUEVES, DOS
Bielsa debe de ser el mejor entrenador del mundo. Es un intelectual del fútbol o un vicioso del fútbol o un hombre que no tiene sesos y neuronas sino un balón de fútbol dentro de la corteza cerebral. Debe de haber visto quinientos videos de España antes del partido. Consiguió una proeza que parecía imposible: durante la primera media hora, Chile prevaleció en el juego, neutralizó los afanes españoles y, a base de un rendimiento robótico, de una disciplina casi militar, en la que cada jugador parecía la pieza de un juego de ajedrez que Bielsa movía hincado en cuclillas, dio la impresión de que la sola cabeza descomunal del mariscal Bielsa (en la que habitan todos los goles de todos los tiempos) conseguiría doblegar a las aturdidas huestes enemigas. No solo Chile enredó a España con una marcación sofocante y opresiva, sino que estuvo cerca de convertir un gol. Todo lucía bien para el napoleónico Bielsa hasta que el portero Bravo nos recordó que, por muy bueno que sea el entrenador, cuando un jugador se manda una cagada monumental, todo se va al agua, se estropea, se echa a perder, todo el trabajo de tantos años se jode en cinco segundos fatídicos en los que un pobre soldado asustadizo se emancipa del férreo control del generalísimo que comanda la batalla y decide rendirse a su miserable condición humana, ser falible, cagarla y cagarla mal, hacer la peor jugada de su vida, la jugada que nunca podrá olvidar, la jugada estúpida y babosa que seguirá atormentándolo en el instante en que, muchos años después, ya anciano, muera todavía corroído por la culpa de la idiotez que perpetró y provocó la derrota de su ejército tan bien entrenado. Bravo seguirá vivo, seguirá jugando como arquero de la Real Sociedad, con suerte vivirá algunas décadas más, pero el error que cometió al dejarle la pelota mansa a David Villa equivale a una deserción, a un suicidio en plena batalla, al suicidio más humillante y vergonzoso de mirar en este mundial, aún peor que el suicidio de su colega inglés, Mr. Green. Bravo, si hace honor a su apellido, debe acabar con su vida, o al menos reconocer que su vida ha acabado ya, aunque todavía siga respirando y caminando.

VIERNES, TRES
No deja de sorprender que Iniesta sea jugador de fútbol. Podría ser el dueño del banco Santander o del BBVA. Podría ser el dueño de Zara. Podría escribir como Javier Marías o como Javier Cercas o como Muñoz Molina. Podría ser el sucesor de Zapatero (esto último ya parece menos meritorio). Posee una inteligencia formidable, muy superior a la de un futbolista promedio, muy superior a la de un atleta promedio. La inteligencia de Iniesta refulge en todo su esplendor precisamente cuando la administra con tanto aplomo, con una serenidad casi desdeñosa, como si él mismo supiera que piensa más rápido y mejor que todos los demás, con una confianza ciega en sus aptitudes virtuosas. El gol que le hizo Iniesta a Chile fue como estar leyendo esas descripciones morosas, minuciosas, detallistas, riquísimas de Javier Marías en alguna atmósfera británica: fue el propio Iniesta quien robó el balón ante el pasmo de un chileno, fue Iniesta quien sembró un pase medido y otro más, dibujando la conspiración y el asalto, fue Iniesta quien al dársela a Villa ya le ordenaba tácitamente la devolución, ya le marcaba la pared, fue Iniesta quien se perfiló para pegarle no con potencia sino con suave fineza, fue Iniesta quien al marcar el segundo gol español nos recordó que es un accidente incomprensible que un hombre de su portentosa inteligencia se dedique a jugar el noble juego del fútbol.

SÁBADO, CUATRO
Por lo visto, el presidente uruguayo Pepe Mujica ha resultado siendo un talismán para los suyos. O tal vez sea El Veco, a quien recordamos con cariño como un sabio de este juego que es también religión y cruzada épica, el amuleto que desde el cielo propicia el bien a sus compatriotas. Lo cierto es que los dioses de la fortuna parecen haber decidido que este mundial sea de incalculable felicidad para el Uruguay. Es solo un acto de justicia. Uruguay clasificó a duras penas, pero, ya puesto a competir con los mejores, ha demostrado madera de campeón. El juego de Uruguay conmueve precisamente porque lo que está en disputa es el honor mismo de un país, de sus hombres más corajudos y aguerridos, y así lo entienden los once celestes en el campo, pero en particular el portero Muslera, ese gladiador que es Lugano, ese otro héroe sigiloso que es Diego Pérez, los dos Pereira, Luisito Suárez (maestro del gol, qué pedazo de gol metió en el minuto ochenta a los surcoreanos) y esa bestia indomable, chúcara, obsesionada con marcar goles orgásmicos que es el melenudo narigón de Diego Forlán. Me parece que, si no declina la bravura uruguaya, si no menguan la nobleza de su espíritu y su talante heroico, bien podrían despachar a Ghana en cuartos y me atrevo a soñar que hasta podrían eliminar a Brasil u Holanda en semifinales. Qué lindo sería que Uruguay, país pequeñito, civilizado, cálido y hospitalario con el forastero, apasionado del fútbol, llegase a la final de este mundial. Yo soy uruguayo de corazón porque soy argentino de corazón y porque el uruguayo es la versión refinada, depurada, exenta de arrogancia, del argentino promedio, o sea, es el argentino después de perder, herido de melancolía. Así como andan por la vida sin hacer mucho ruido y haciendo las cosas tranquilamente bien, así también podría llegar Uruguay bien lejos en este mundial: despacito, por la sombra, sin jactarse de lo que sabe, rindiendo culto a ese estilo tan suyo de no hacer aspavientos en la discreta búsqueda de la belleza y la excelencia. Maitena: si campeona Uruguay, espérame en tu casa de La Pedrera, que iré a festejar contigo.

SÁBADO, CINCO
Estados Unidos carece de malicia para jugar al fútbol. Salta a la vista que son advenedizos, principiantes. Sus mejores atletas se dedican al fútbol americano, al básquet, al béisbol, porque esos son los deportes más populares y los que mejores salarios pagan. Quienes se resignan entonces a practicar ese juego marginal y mal pagado que es el fútbol en los Estados Unidos son un puñado de perdedores que no tuvieron los cojones para triunfar en un Super Bowl o en la NBA o en las grandes ligas del béisbol y aprendieron tarde y mal a patear una pelota como patearían a un talibán en Guantánamo. Está claro que Estados Unidos juega un fútbol chapucero, tontorrón, desmañado, desgarbado. Ghana, sin ser gran cosa, pisó la pelota con autoridad y la supo tocar con pericia y elegancia y ganó con toda justicia. Salvo el portero Howard y algunos momentos empeñosos de Donovan, el equipo de Estados Unidos me pareció pánfilo y mamón. Como mamonas y hospitalarias han de ser las bembas africanas que Bill Clinton debe de horadar con su muy succionado colgajo (del que, sospecho, la señora Clinton guarda un pálido, avinagrado recuerdo).

DOMINGO, SEIS
Yo quería que ganara Inglaterra por una cuestión de respeto a mis antepasados borrachos y aventureros que terminaron varados en las costas del Callao (huyendo de alguna deuda o alguna mujer despechada), pero presentía que lo que mal había comenzado para los de Capello, mal acabaría, como en efecto mal acabó: Inglaterra apenas pudo ganar uno solo de los cuatro partidos que tan pobremente jugó. No tiene ya sentido alegar que el miope juez uruguayo anuló el gol legítimo de Gerrard que hubiera dado el empate a dos a los ingleses: el hecho es que, después de tamaña injusticia (y antes también), los alemanes demostraron una aplastante, demoledora superioridad sobre los tibios, apocados, pusilánimes hombres de rojo. Alemania fue mejor en todas las líneas y por eso la victoria holgada fue una consecuencia natural de su juego penetrante, vertiginoso, eficaz. Los ingleses, sobre todo el arquero y los defensores y el rechoncho y errático Rooney, parecían borrachos, alcoholizados. Jugaron fatal. Y los alemanes no jugaron, porque ya se sabe que para Alemania el fútbol no es un juego: los alemanes entienden el fútbol como una prolongación de las guerras que perdieron, como una revancha solapada de las rendiciones de Ludendorff y Hindenburg en la primera guerra mundial y de la rendición de Gustaf Jodl en el cuartel de Eisenhower tras la segunda guerra mundial: entienden el fútbol como una guerra en la que es preciso destruir y exterminar al adversario, y cada atacante es entonces un piloto redivivo de la Luftwaffe y cada gol, una bomba volante V-1 que deja caer en territorio enemigo. Qué miedo dan esos cabrones, joder.

DOMINGO, SIETE
Los mexicanos dirán que tuvieron mala suerte porque a los 8 minutos Salcido reventó el travesaño y a los 9 un zurdazo de Guardado besó el palo y porque el primer gol argentino fue posición adelantada de Tevez. Lo que los mexicanos llamarán mala suerte es lo que yo llamaría imprecisión: la de Salcido y Guardado, que no apuntaron suficientemente bien por centímetros, y la del árbitro, que no posee la inhumana facultad de congelar el vértigo del juego para advertir la posición ilegítima de Tevez. Pero seamos justos con los mexicanos: digamos que algo de mala suerte tuvieron en la primera media hora. Sin embargo, el error de Osorio no fue mala suerte, fue pura torpeza, un defensor congelado por los nervios, y la definición magistral de Higuaín, pisándola, arrastrándola, no fue cuestión de suerte, fue el sello de clase de un goleador avezado. Y si de suerte hablamos (cuando debiéramos hablar de precisión), el gol conmovedor de Tevez, que puso las cosas 3-0, no fue cosa de suerte, fue una suma de audacia, potencia y cálculo exacto en el disparo, un golazo memorable. No ganó entonces la Argentina porque México estuvo lastrado por la mala suerte. Ganó la Argentina porque se equivocó menos y acertó más que México y porque a la hora de sellar el gol los argentinos hicieron alarde de esa precisión de la que, por muy poco, carecieron los mexicanos. Si Salcido y Guardado hubieran estado finos en los minutos 8 y 9, México se ponía 2-0 y era otro partido y hacían chicharito a los argentinos. Pero es ley del fútbol que los goles que perdonas son los que luego te encajan (con suerte o sin ella, con errores arbitrales o sin ellos) y México fue víctima de esa ley no exenta de crueldad. El marcador no refleja fielmente lo reñido que resultó el juego, pero, hechas las sumas y las restas, me quedo con la sensación de que la Argentina merecía pasar a cuartos e ir por la revancha contra los alemanes. Cuatro años atrás, Messi y Tevez lloraron la eliminación, postergados por el necio de Pekerman. Ahora los bajitos vengarán esa humillación. No será un partido, será una guerra.
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EL COMERCIO JUNIO 27, 2010

¿Empezó la campaña de Jaime Bayly?

En las calles de Lima aparecieron carteles que promocionan su candidatura presidencial, pero el escritor aún estaría evaluando esa posibilidad.

Cartel ubicado entre la Vía Expresa y la avenida Angamos.. (USI)
Pese a que en distintas calles de Lima han aparecido paneles con el rostro de Jaime Bayly como candidato a la Presidencia por el proyecto político No nos ganan, Enrique Ghersi -abogado y amigo del escritor- aseguró que aún no están en campaña.

El letrado sostuvo que los letreros son detalles menores de la campaña y que lo fundamental es recolectar las 150 mil firmas requeridas para inscribir a la agrupación. “Propiamente la campaña electoral empezará en enero. Ahora no estamos en campaña sino en un proceso de organización y evaluación”, dijo a elcomercio.pe

Ghersi aseguró que El Francotirador esperaría que el presidente Alan García oficialice la fecha de las elecciones generales para decidir si reafirma su postulación e inicie sus actividades políticas en busca de votos.
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EL COMERCIO JUNIO 21, 2010

Jaime Bayly esboza un logo para su partido: “El francotirador o una cama”

Pero sobre su posible agrupación “No nos ganan”, el escritor reconoció: “No tengo firmas, comité provincial, estatuto, ideario, doctrina, ideología, nada”

Pese a reconocer que aún tiene muy pocos aspectos definidos y concretados para la instauración de su propio partido político, Jaime Bayly ya va bosquejando algunas ideas sobre el posible logo partidario de “No nos ganan” , como ha llamado a su posible agrupación.

Mientras conversaba del tema con Luis Castañeda Pardo , hijo del alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, el periodista señaló que el nombre de su partido le parece “cojonudo” y tuvo un primer acercamiento a lo que quería en cuanto a su logo.

“Mi logo tendría que tener algo que ver conmigo […] El francotirador”, dijo refiriéndose al programa del mismo nombre que conduce.

Pero luego, a su estilo, lanzó otro singular planteamiento sobre lo que tenía que significar su símbolo: “Una cosa que evoque placer. Una cama”, sentenció.

“SOLO TENGO EL NOMBRE”
En su programa “El Francotirador”, Bayly también habló sobre la realidad de su candidatura y su posible partido. “Solo tengo el nombre, no tengo firmas, no tengo comité provincial, no tengo estatuto, ideario, doctrina, ideología, nada”, reconoció.
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EL COMERCIO JUNIO 21, 2010

El mundial (2)
Autor: Jaime Bayly

LUNES, UNO
En Dinamarca, monarquía admirable, la ley permite lo justo: que dos hombres se casen. Número 3 de la selección danesa de fútbol, rubito Simon Kjaer, ¿quieres casarte conmigo? Desde que se retiraron los Laudrup, no pasa nada con los daneses. Holanda insinuó que sabe de fútbol, pero con Holanda siempre es igual: insinúa y al final no concreta. Si fuera mujer, sería lo que ordinariamente se conoce como una selección “calientahuevos”.

LUNES, DOS
¿Por qué tantos japoneses se pintan el pelo de un rubio chapucero, inverosímil? ¿Quieren parecer menos japoneses, levemente occidentales? ¿Les da vergüenza la historia genocida del Imperio del Gran Japón contra los chinos, mongoles y coreanos y la felonía de Pearl Harbor? ¿Por qué corren tan deprisa como jugándose la vida? Hay en los nipones una actitud Mishima, kamikaze, de jugarse la vida por el honor. Téngase en cuenta que los japoneses, al tiempo que juegan fútbol, miran de soslayo hacia arriba. No es casual. Es el único archipiélago del planeta donde cayeron dos bombas atómicas. No ha de ser fácil jugar bajo tal estrés.

MARTES, TRES
Brasil tiene un equipo anal. Padece de retención anal. No evacua. Juega como estreñido. Por eso hizo apenas dos goles. Uno lo hizo Maicon, que si se apellidase Maicón ya daría igual que fuese marica. El otro lo hizo El Ano. Recuerdo cuando el locutor dijo: “Brillante gol de El Ano”. Pensé: ¿puede hacerse un gol con el ano mismo? El mejor Brasil surge del entendimiento entre El Ano y Luis Fabi Ano. En cuanto al arquero norcoreano, jugó como el ano y tapó como un maicón.

MARTES, CUATRO
Definición de Narcisismo en el Diccionario de la Real Academia Española: Cristiano Ronaldo, en foto con calzoncillo Armani. Si las leyes portuguesas permiten las bodas homosexuales, deberían permitir también las bodas narcisistas, de modo que Cristiano Ronaldo se case consigo mismo.

MIÉRCOLES, CINCO
Definición de Loco Obeso Genial en el Diccionario de la RAE: Marcelo Bielsa. Bielsa no es un entrenador, es un hipnotizador. Sus pupilos juegan tal y exactamente como él les ha ordenado en previa sesión de hipnosis. Consigue entonces no un equipo de humanos falibles, sino uno de robots. Jugar contra Chile es como jugar contra la versión más avanzada de Play Station. Como todo nace y se desarrolla en la cabeza descomunal de Bielsa y el juego de sus muchachos es solo la prolongación de lo que el rosarino delira afiebrado, la cabeza de Bielsa crece varios centímetros de diámetro durante el partido. Deberían medirla antes y después del juego.

MIÉRCOLES, SEIS
España-Suiza. No lo vi. Dormía. Pero con toda la simpatía que siento por los españoles, no les vendrá mal este baño de humildad. Ya se sentían campeones y ahora tendrán que esmerarse para no quedar fuera en la primera ronda. Más vale que hoy le hagan seis goles a Honduras para que recuperen la confianza. Pero esos morenos hondureños (que son los que le dieron el golpe a Zelaya) son gigantes y comen rara vez y si el Niño Torres se descuida lo hacen anticucho y se lo comen crudo.

MIÉRCOLES, SIETE
Grande Uruguay. Grandísimo Forlán. Mis respetos, maestro Washington Tavárez (mejor que te llamen Washington a Lenin o Stalin). Forlán tiene una relación orgásmica con el gol. En la portería contraria, imagina la matriz vaginal de su novia argentina Zaira Nara, vedette de un culo poético. Forlán, cuando patea desde toda dirección y con toda potencia, no quiere hacer un gol, quiere penetrar a Zaira Nara, quiere venirse en ella. Forlán es la lujuria hecha fútbol, un adicto al orgasmo del gol. Si Forlán juega en la cama como jugó contra los sudafricanos, Zaira Nara debe ser la mujer más feliz del mundo (sin contar a su hermana Wanda, casada con el futbolista argentino Maxi López, otro libidinoso insaciable del gol). Que no me vengan después con la memez de que es bueno para los futbolistas no tener sexo.

JUEVES, OCHO
Vamos Argentina todavía. Lució menos Messi, lució más el equipo. Me gustó el Kun. Se entiende de memoria con La Pulga. Debe ser titular. Tevez le pone garra pero no acaricia la pelota, le deja cicatrices atroces como aquella que parte su cara. Demichelis, papá, ¿en qué carajo estabas pensando cuando el norcoreano te robó la pelota? Mucha peluquería, mucha colita con extensiones, mucha sesión de fotos en Caras, Gente, Paparazzi y Pronto. Dejate de joder, Demichelis, no te pueden hacer un gol así. Y para colmo, los que lo gritaron en la tribuna no eran norcoreanos sino actores chinos contratados como extras. Insisto: Verón juega mejor en la banca; el Kun debe arrancar en lugar de Tevez; es injusto que no juegue Milito. Maradona, si campeonas, ¿de veras nos vas a mostrar el maní y los guindones en el obelisco?

JUEVES, NUEVE
Como el mero culo los franceses. No dan pie con bola. Y a su entrenador no se le mueve un pelo, le da todo igual, es el cinismo personificado. Ribéry quiso espantar a los mexicanos con su cara espeluznante, pero los mexicanos son mucho más feos y por eso Ribéry se empequeñeció, se asustó, nunca había visto a once más horrendos que él. Porque los mexicanos son feos y con chili bien picante. Desde el arquero hasta el tal Cuauthémoc, son feos como una patada en los genitales, feos como un enema con vuvuzuela. Por eso perdió Francia. Porque lo que parecía imposible ocurrió: que Ribéry con su cara terrorífica no asustara al equipo rival y pareciera Paris Hilton al lado de la bestial fealdad mexicana. Por lo demás, el gol fue offside y el penal no fue penal. Pero que se jodan los franceses por arrogantes y por clasificar al mundial haciendo trampa con la mano descarada de Henry.

VIERNES, DIEZ
¿Problemas de sueño? ¿Insomnio pertinaz? ¿Angustia, estrés, pérdida del cabello? Vea Inglaterra-Argelia y todos sus males quedarán curados. Es una terapia de relajación insuperable. En diez minutos queda profundamente dormido.

SÁBADO, ONCE
Aunque Holanda no impresiona, gana sin dificultad. Los holandeses se divierten jugando al fútbol. Les interesa ganar, pero prefieren pasarla bien, preservar un cierto espíritu risueño, tocar en plan pichanguita. Holanda es como un equipo jugando en el recreo del colegio. Meten vicio. A veces también meten goles, pero la prioridad es meter vicio, hacer diabluras, insolencias estéticas, cagarse de risa en pleno mundial. Son tan hueveros que por eso nunca ganan el mundial, pero es un placer verlos jugar. Y tienen a dos cañoneros, Sneijder y Robben, que le pegan a la pelota honrando esa noble tradición holandesa: a cuarenta metros del arco disparan un misil teledirigido que le rompe las manos al portero (en este caso, al japonés que quedó manco con el obús de Sneijder).

SÁBADO, DOCE
Estoy con los daneses porque fui feliz en Copenhague y porque mi novio es el número 3, Kjaer. Dicho lo cual, y dejando a un lado las pasiones, Dinamarca parece un equipo de leñadores o de cuáqueros o actores porno. Son espigados, corpulentos, apuestos, infatigables, pero tienen una relación sádica con la pelota: la tratan mal, la torturan, no la acarician, no saben controlarla, pisarla, amansarla. Los daneses hablan su idioma áspero y la pelota no los entiende y cuando juegan da la impresión de que necesitan un traductor para que se entiendan con el balón ferozmente maltratado. Nada de lo cual rebaja mi turbia pasión por el número 3 danés, Simon Kjaer, rubito que algún día serás mío.

DOMINGO, TRECE
Perplejidad general: ¿cómo pueden jugar Eslovenia y Eslovaquia el mismo mundial? Eslovenia es república independiente que se emancipó del yugo de Tito en 1991. Es un país despoblado, dos millones de habitantes mayoritariamente católicos. Son, digamos, ex yugoslavos. Eslovaquia, que perdió ayer contra Paraguay, se inauguró como república el 1 de enero de 1993, partiéndose de la antigua Checoslovaquia, que quedó escindida entre la República Checa (que no está en el mundial) y Eslovaquia (que está con un pie afuera, a menos que consiga la proeza de ganarle a Italia). Eslovaquia tiene más de cinco millones de habitantes, el doble que Eslovenia, y la mayoría son católicos ex checos. Paraguay ganó con toda justicia a Eslovaquia. Bien por Martino, un entrenador de la talla de Bielsa (ambos argentinos). De momento, parece bastante probable que de los 32 (muchos) seleccionados que juegan el mundial, clasifiquen a octavos de final no pocos equipos americanos: Uruguay, México (con un empate aseguran el boleto a octavos); Argentina (aun perdiendo con Grecia debería clasificar y no creo que pierda); quizá Estados Unidos (le basta ganarle a Argelia); Paraguay (le toca Nueva Zelanda, el más vulnerable del grupo), Brasil y Chile (qué promesa de gran partido es Chile-España). Si América consigue meter a siete selecciones entre las 16 mejores del mundial, la FIFA debería repensar las cuotas por regiones. África ha sido un fracaso y Oceanía juega de mantequilla.

DOMINGO, CATORCE
Italia, siempre Italia. Italia en la primera fase agoniza, está en coma profunda, parece que va a morir. Pero si consigue clasificar a duras penas y dando lástima, luego es otra Italia que se agiganta y apasiona y por ahí llega a la final y campeona. Lo cierto es que, con un poco de mala suerte, podrían irse a casa Francia (si uruguayos y mexicanos amarran un empate); Italia (si Eslovaquia le gana); Alemania (si pierde con Ghana y Serbia suma seis al ganarle al más flojito, Australia); Inglaterra (si pierde o incluso empata con Eslovenia) y España (si, aun ganándole a Honduras, empata con Chile, se queda con cuatro puntos y Suiza le gana a Honduras y hace seis y Chile le gana Suiza y hace siete). No es del todo improbable que esos cinco colosos europeos queden fuera en la primera fase. Mi pronóstico: de esos cinco, al menos dos caen en la primera ronda. Qué fracaso sería para Europa que en primera rueda queden fuera Francia, Italia, Alemania, Inglaterra y España, y no es improbable que ello ocurra, los cinco están en graves apuros y los cinco necesitan desesperadamente ganar.

DOMINGO, QUINCE
Brasil y Argentina han sido las dos mejores selecciones en lo que va del mundial. Brasil guarda más equilibrio y es mesuradamente eficaz aunque sin grandes destellos. Argentina se permite altibajos, pero cuando está inspirada (y su inspiración ya no solo depende de Messi sino también del Kun) ha producido el mejor fútbol del campeonato. Mantengo mi pronóstico: la final será Argentina contra Brasil, gana Argentina, Diego nos muestra el maní y los guindones ajados en el obelisco, los Kirchner se quedan cuatro años más.
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PERU 21 JUNIO 10, 2010

Las leyes del fútbol
Autor: Jaime Bayly

En el fútbol no hay individuos, hay “individualidades”. Es de presumir que una individualidad es un individuo de notables cualidades. En una cancha de fútbol están las individualidades y están los demás, que son la mayoría.

Curiosamente, si bien hay individualidades, no hay colectividades. La suma de individualidades no hace una colectividad. Nunca un equipo de fútbol es una colectividad. Hay, sí, colectivos, en los que se desplazan las individualidades y los demás.

Por fortuna existen jugadores que “desequilibran”, pero no existen los que equilibran, o si existen, nadie los menciona porque son eclipsados por los que desequilibran.

Los futbolistas que desequilibran son “cerebrales”. Sólo las individualidades pueden ser cerebrales. Es de suponer que son llamadas así porque usan el cerebro durante el juego (y quizá también antes y después, aunque eso ya no está claro). Los demás, los que no desequilibran, al parecer juegan sin usar el cerebro o usándolo poco y mal.

Un gol muy vistoso no puede ser nunca una novela o un cuento, pero sí “un poema”.

Del mismo modo, un gol muy bello podría ser “una pintura” o “una pinturita”, pero nunca una escultura.

A un gol que es “un poema” habría que “ponerle un marco”, pero a un gol que ya tiene marco nunca habr á que escribirle un poema.

Un “cirujano” es alguien que hace daño físico a los deportistas, nunca alguien que los deja mejor de lo que estaban.

Los espectadores violentos son “desadaptados”, pero se ignora a qué se han adaptado los pacíficos (o si esa adaptación será duradera o es sólo provisional). No parece fácil que un desadaptado se adapte, pero sí que un adaptado se desadapte (para lo cual sólo hace falta que el árbitro sancione un penal inexistente a los ojos del espectador).

Cuando un jugador se arroja al césped “se tira a la piscina”, pero cuando lo arrojan no “cae a la piscina”.

Si bien suele decirse que un equipo que se defiende “juega al contragolpe”, nunca se dice que uno que ataca “juega al golpe”.

Hay equipos, sin embargo, que juegan, al mismo tiempo, al golpe y al contragolpe, lo que parecería una contradicción, pero no lo es.

Si un equipo “matemáticamente” tiene opción de seguir en la competencia, podemos considerar que sus opciones son ínfimas o nulas. Las matemáticas tienen muy mala fama en el fútbol.
Cuando alguien pierde un gol que prometía ser muy hermoso, ciertos locutores suelen decir “si lo hacía, cerrábamos el estadio”. Sin embargo, cuando se marca un gol vistoso, dichos locutores, ofuscados por la emoción, se olvidan de pedir que se cierre de inmediato el estadio.

Es frecuente que los jugadores que han perdido digan que el árbitro les robó el partido. No lo es que los que han ganado digan que el árbitro les regaló el partido.

Cuando un jugador no suelta la pelota, “se engolosina” con ella. Pero, si la suelta, no puede decirse que ha compartido la golosina.

Si un jugador “va al choque” y golpea al rival, se dice que “no entró con malas intenciones”. Sin embargo, no entrar con malas intenciones no equivale a entrar con buenas intenciones. Equivale a entrar sin intenciones, de modo que el golpe resulta un accidente, no un cálculo deliberado. Las intenciones sólo son evidentes en el fútbol, no en las demás actividades humanas.

Una “pelota dividida” no es una pelota partida o fragmentada, a ser repartida entre varios, sino una cuya disputa propicia un forcejeo o cierta aspereza física. A veces, una “pelota dividida” deja dividido, o casi, el cuerpo del atleta.

Un penal indudable es aquel que favorece al equipo de nuestras simpatías; uno dudoso es aquel que favorece a los demás.

Si un futbolista “hace una chilena”, no quiere decir que ha procreado a una mujer de esa nacionalidad, sino que ha ejecutado una complicada pirueta de espaldas al arco rival. La chilena goza de excelente reputación en el fútbol. Es la nacionalidad más admirada. Todos los días, muchas personas hacen chilenas (a veces ejecutando piruetas complicadas), pero la mayor parte de ellas no podrían “hacer una chilena” en un campo de fútbol (y no por razones de pudor).

El fútbol no parece un juego homofóbico. Si un varón “le hace un túnel” a otro, esa circunstancia será muy elogiada y aplaudida. Lo mismo ocurrirá si “le hace un caño”, que probablemente se trata de una perforación menos ancha. El diámetro del orificio suelen ser estudiado, precisado y celebrado por los locutores. Pero el hecho mismo de que un varón busque y ensanche el orificio del adversario es considerado un acto admirable, por lo arduo y peligroso de su ejecución.

Se presume que el árbitro es un ladrón hasta que demuestre lo contrario. Sólo puede demostrarlo favoreciendo solapada o descaradamente al equipo de nuestras simpatías.

El fervor religioso se multiplica en las tribunas cuando se cobra un penal. En los instantes previos a su ejecución, los ateos y los agnósticos virtualmente desaparecen, y no son pocos los que reanudan un diálogo encendido con Dios, hecho de súplicas, ruegos y promesas. Unos elevan sus plegarias para que el penal se convierta en gol; otros rezan de-sesperados para evitarlo.

Un jugador “pecho frío” es repudiado por su serenidad. Se espera que los futbolistas tengan el pecho caliente o, mejor todavía, ardiendo. El aplomo no está bien visto en el fútbol. Se lo considera un defecto.
Es un gran mérito que alguien haga “una palomita”. Los futbolistas que hacen palomitas son muy admirados. No lo son, en cambio, quienes las hacen en las puertas de los cines.

La “lotería de los penales” es la única en el mundo en la que los participantes tienen un cincuenta por ciento de probabilidades de ganar. Sin embargo, nadie quiere jugar esa lotería.

Si un futbolista “está concentrado”, no significa que está pensando, meditando o reflexionando, sino que se encuentra durmiendo fuera de su casa, en un hotel.

Los aficionados suelen exigir que los jugadores “suden la camiseta”. Por lo general, se considera que un jugador malo suda poco o no suda nada. La excesiva transpiración, que en otras actividades humanas sería indeseable, una señal de mala salud, es vista en el fútbol como una muestra de ética profesional. Pero esa copiosa sudoración debe confinarse a la parte superior del atleta si quiere ser admirado. Pues, si hubiera alguno que, en lugar de sudar la camiseta, sudase el pantalón, no merecería ya los mismos elogios y quizá sería víctima de reproches y suspicacias. No se recuerda a nadie pidiéndole a un jugador que sude más el pantalón.

Se dice que los futbolistas juegan “por amor a la camiseta”, pero, acabado el juego, cambian de camiseta con los rivales. Es un amor efímero e intercambiable.

Un partido dura noventa minutos. Nunca dura una hora y media. Dura noventa minutos, que no es lo mismo.

Un futbolista virtuoso es “un poeta”, nunca un narrador.

A un jugador alto se le pide que “vaya bien por arriba”, pero a uno bajo no se le pide que “vaya bien por abajo”.

Cuando alguien simula estar golpeado y exagera cierto dolor para ganar tiempo, se dice que “está haciendo teatro”, nunca que está haciendo cine o televisión, a pesar de que muchas veces está actuando en televisión.
En el fútbol, las cosas no ocurren, no suceden, no se ejecutan, no se cumplen: las cosas “se dan”. Cuando un equipo gana, “se dieron” las cosas. Cuando pierde, “no se dieron”. Se ignora quién da las cosas y por qué las da o deja de dar. A eso se le llama “la magia del fútbol”.
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PERU 21 JUNIO 7, 2010

Ficciones que he vivido
Autor: Jaime Bayly

UNO
Hoy pensé matarme. No había ninguna razón, solo la fatiga, supongo. Pensé matarme como quien piensa que ya toca irse a dormir: sin ningún dramatismo, hundido por el peso de la rutina, aburrido de mí. Me tomé el frasco grande de Listerine. No me cayó mal, no tuve dolores, creo que me hizo volar un poco. No lo recomiendo, puede generar adicción. Ahora mismo salgo al supermercado a conseguir otro.

DOS
En el avión me tocó el asiento 2C. Robé la almohada del asiento vecino y puse las dos almohadas en mi asiento y descansé mis nalgas sobre ellas. Minutos después llegó un señor y ocupó el asiento 2B. Buscó su almohada, no la encontró. Me preguntó si la había visto. Como estaba sentado sobre ella y él no podía ver las dos almohadas que mi trasero escondía, le dije secamente: “Yo no he visto ninguna almohada, señor, debe ser que ya no dan almohadas por la crisis”. Me puso mala cara. Luego llamó a una azafata y pidió una almohada. Cuando se la dieron, volvió a mirarme con hostilidad, sospechando que le había robado su almohada.

TRES
Luis me cuenta que nuestra vecina del sexto piso en Buenos Aires se arrojó del balcón. Al parecer era alcohólica y estaba deprimida, tal vez porque no tenía dinero para comprar más trago. La vieja se mató. Enhorabuena. Si tal era su deseo, celebro que le fuera concedido. Por suerte no le cayó encima a un peatón y lo mató de paso, como leí que ocurrió el otro día en una ciudad española: muere el suicida arrojadizo y muere el peatón que hizo de colchón. Lo peor es cuando el suicida mata al peatón y sobrevive. Luis parecía contento con el suicidio de la vecina. Yo también tomé la noticia con alegría. Espero que nuestros vecinos del edificio sigan saltando a la muerte. Pobre Ismael, el portero, que tuvo que lavar y fregar la sangre en la acera. Tendría que haberle contado a la vieja suicida que se tomara varios Listerines.

CUATRO
Ha vuelto el insomnio con su insidiosa crueldad. Apagué todo, me quité los zapatos, me eché en la cama a oscuras. Mi cabeza era un parque de diversiones. Me proponía un número de escenarios estimulantes y arriesgados. Tenía que escoger a qué montaña rusa quería subirme para jugar con mi vida y al final decidí que no subiría a ninguna, que seguiré escribiendo y andando por la sombra. El insomnio atacó entre cuatro y cinco de la mañana. Como nada de lo que tomé a esa hora me dejaba dormido, encontré un viejo frasco de Zolpidem Trartrate. Lo había comprado en Miami en 2008 y decía que había vencido en octubre de 2009. Pendejadas. Ninguna pastilla vencida me vencerá, joder. Me tomé las seis que quedaban y olían feo. Funcionó. Dormí hasta mediodía, desperté sedado, idiotizado y feliz, como en una película en cámara lenta, y me fui a que Paola me hiciera un masaje tipo Pilates. Fue una hora a solas con ella, yo desnudo, ella estirándome y contorsionándome como le daba la gana. Lo único bochornoso fue que a veces me flexionaba con tanta fuerza que se me escapaba una ventosidad.

CINCO
Andresito me acompaña siempre. Compré su último disco. Las mejores canciones: Todos se van, Los Divinos, El Perro. Todos se van: “Tendría que haber nacido antes o mucho después / además me da igual / Podría haber sido cualquier cosa / una flor en el balcón / algo vegetal / Y afuera donde es verano / todos se van / todos se van / nosotros parece que no (pero también)”. El Divino: “Cuando el cántaro se rompe / y no hay monedas en la fuente / Cuando uno se despierta / y ya no es indiferente / Y no existen los destinos / ni siquiera los divinos / La ciudad se queda sola / y nadie me da bola / Hoy es hoy / ayer fue hoy ayer”. El Perro: “Lástima Argentina / Eras un bizcochuelo / ahora sos gelatina”. No te mueras, Andresito. No antes que yo, por favor.

SEIS
Ha salido el Sol. Salgo a caminar. Me acompañan Carlos, Boris y Miguel. Carlos es el que me conversa, los otros van a unos metros, vigilando. Pasamos frente a la embajada de Venezuela, una mansión de estilo victoriano en el barrio más elegante de Bogotá, frente a la residencia del embajador inglés y a una calle de la embajada francesa. Discretamente, busco una flema en mis cavernas respiratorias y lanzo un deliberado salivazo en el césped de la embajada de Chávez. Va para ti, jabalí.

SIETE
“La verdad se vuelve inverosímil a veces con el paso del tiempo; se aleja, y entonces parece fábula, o ya no más la verdad. A mí mismo me parecen ficticios episodios que yo he vivido”. (Javier Marías, “Tu rostro mañana, Fiebre y lanza”).

OCHO
Aburrido en el canal de televisión, escribo esto:

Tengo suerte
Conocí el amor
O conocí que una mujer me amara
Y que un hombre me amase también

Tal vez entonces no conocí el amor
Solo la amorosa sensación
De sentirse amado
Y más que amado, deseado

Creo haber amado
Pero moriré pensando
Que el amor más genial y divertido
Se me escapó
Por marica nomás

Ese amor que se me escapó
Que no pudo ser
Que no será
Eres tú
Serás siempre tú

NUEVE
Madrugada inquieta del sábado, sabiendo que ni siquiera intentaré dormir porque a las seis salgo deprisa al aeropuerto. Se reúnen a danzar palabras en mi cabeza, resuenan en esa cavidad de paredes añosas, tengo que escribirlas para acallar el eco molesto:

Venimos de un lugar incierto
(o de ningún lugar)
y vamos a un lugar incierto
(o a un ningún lugar)

Quizá esto que somos
No sea nuestra dimensión verdadera
Definitiva

Quizá lo que de verdad somos
Es lo que fuimos
Y lo que seremos
En un lugar incierto
(o en ningún lugar).

DIEZ
Salgo a caminar por San Isidro con Camila, mi hija. Me enorgullecen su inteligencia risueña, su confianza en sí misma y la suave velocidad que le imprime a su vida, una velocidad que es perfectamente compatible con la mía, y eso que acabo de bajarme del avión y estoy fatigado. Pero caminar con Camila es como patinar o levitar y todo a su lado se ve más bello e inspirador y entre la niebla que se difumina con nuestros pasos sosegados se me aparece una idea nítida, rotunda: mi futuro es estar siempre cerca de mis hijas, adonde ellas vayan iré yo siguiéndolas.

ONCE
En el techo de la biblioteca de su mansión en Seattle, Bill y Melinda Gates han mandado escribir esta frase de The Great Gatsby: “He had come so far to realize his dream, he could hardly fail to grasp it”. (“Había venido de tan lejos para realizar su sueño, que no podía fracasar en su intento por conseguirlo”). No debo morir sintiendo que fracasé. No es, por supuesto, la candidatura presidencial la que me redimirá del fracaso: es completar la trilogía sanguinaria que estoy escribiendo. Luego me sentaré a mirar melancólicamente lo que acaso sea un fracaso literario más. Pero no para mí. Para mí es toda la diferencia entre morir ahogado y llegar nadando exhausto a la orilla, para luego dejarse morir entre cangrejos y gaviotas, sabiendo que el sueño de nadar hasta tierra firme se cumplió cuando hace ya más de veinte años naufragó el barco familiar y me arrojé al mar sin salvavidas.

DOCE
Carlos Salvador Bilardo: “Si salimos campeones, dejaré que el que hizo el gol en la final me haga la colita”. (Es decir, que lo someta a las asperezas no exentas de dolor del sexo anal). Por eso soy argentino. Y porque la Argentina era bizcochuelo y ahora es gelatina como dice Andresito, pero ninguna gelatina es más rica que la argentina y porque están todos locos, comenzando por Bilardo, y en un país de locos es donde naturalmente yo debería vivir.
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EL COMERCIO JUNIO 2, 2010

Jaime Bayly entrega una guía de las frases del fútbol a nueve días del Mundial

El escritor y periodista peruano publicó el artículo “Las leyes del fútbol” en la revisa SoHo de Colombia en el que habla de las peculiaridades y contradicciones de los términos más comunes en el fútbol

(Ilustración: Soho.com.co)
A pocos días del inicio de la Copa del Mundo, el periodista y escritor peruano, Jaime Bayly, publicó un texto en la revista colombiana SoHo en el que hace un peculiar análisis del origen de las palabras más usadas en el fútbol.

“El fútbol está lleno de expresiones que van de la mano con cada jugada, cada entrenamiento, cada gol. Pero, ¿de dónde salieron? ¿Por qué son ciertas palabras y no otras las apropiadas para definir este deporte?”, es la introducción del texto.

Con el humor que lo caracteriza, Bayly se mofa de las palabras que usualmente sirven para definir las jugadas y personalidades del fútbol. “Un gol muy vistoso no será nunca una novela o un cuento, pero sí ‘un poema’. Del mismo modo, un gol muy bello podría ser ‘una pintura’ o ‘una pinturita’, pero nunca una escultura”, dice Bayly.

Asimismo recuerda la buena fama que tiene la ‘chilena’ o ‘chalaca’ en el fútbol. “Si un futbolista ‘hace una chilena’, no quiere decir que ha procreado a una mujer de esa nacionalidad, sino que ha ejecutado una complicada pirueta de espaldas al arco rival. La chilena goza de excelente reputación en el fútbol. Es la nacionalidad más admirada”, escribe Bayly y agrega: “Los futbolistas que hacen palomitas son muy admirados. No lo son, en cambio, quienes las hacen en las puertas de los cines.”

Sobre la “lotería de los penales” dice que “es la única en el mundo en la que los participantes tienen un cincuenta por ciento de probabilidades de ganar. Sin embargo, nadie quiere jugar esa lotería”. También menciona a los “jugadores desequilibrantes”: “Existen jugadores que ‘desequilibran’, pero no existen los que equilibran, o si existen nadie los menciona porque son eclipsados por los que desequilibran”.

El texto se titula “Las leyes del fútbol” y es una muestra de que ni Jaime Bayly (famoso no precisamente por escribir sobre el fútbol) se escapa a la fiebre del Mundial.
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EL COMERCIO MAYO 31, 2010

Jaime Bayly aseguró que se enemistó con Crousillat por oponerse a reelección de Fujimori

El periodista contó que tuvo conversaciones muy ásperas por haber declarado en contra de la tercera postulación de Alberto Fujimori, por lo que finalmente renunció a América TV

Jaime Bayly reveló haber mantenido un enfrentamiento verbal con el ahora prófugo ex empresario José Enrique Crousillat cuando él trabajaba para América Televisión.

“Recuerdo haber tenido conversaciones muy ásperas porque yo hice declaraciones contra la reelección de Fujimori” contó en su programa “El francotirador”.

Jaime Bayly contó que se enfrentó a Crousillat luego de que un diario local publicara en portada que el popular ‘Francotirador’ se oponía a la reelección de Fujimori en el 2000.

Según indicó el novelista, Crousillat se habría comunicado por teléfono con él para recriminarle sus declaraciones, a lo que el periodista le aclaró que era su opinión.

“Pero tú no debes decir tu opinión”, habría sido la respuesta del otrora broadcaster, de acuerdo con Bayly a lo que Crousillat le dijo: “No eres un periodista de opinión”. Según Jaime Bayly, por este hecho se mostró ofendido y no le quedó mas que renunciar.

El autodenominado candidato a la Presidencia, prometió que de ganar las elecciones no indultaría a José Enrique Crousillat, a quien, pese a todo lo vivido, lo recuerda con cariño.
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PERU 21 MAYO 31, 2010

Te vas quedando solo
Autor: Jaime Bayly

“El artista es responsable solo ante su obra. Si es un buen artista, será completamente despiadado. Tiene un sueño, y ese sueño lo angustia tanto que debe librarse de él. Mientras no se libra no tiene paz. Arroja todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo, con tal de escribir su libro”. (William Faulkner)

Hay verdades que no por ser verdades deberías decir en público.
Cuando las dices en público y expones las verdades que otros querían ocultar, te dicen que eres un loco y un mentiroso y un patán, y que esas verdades, dichas en público, no son ya verdades, son una falsificación de la verdad.

Dicho de otra manera, cuando dices la verdad y solamente la verdad te vas quedando solo y te hacen fama de loco y ya nadie quiere contarte sus verdades ocultas porque saben que eres un peligro, una amenaza latente.
Esto es lo que creo que me ha pasado en Lima, la ciudad en que nací. Esto es lo que creo que me ha pasado desde que me propuse ser un escritor. Esto es lo que creo que me seguirá pasando hasta que muera.

No sé o no me interesa vivir la vida sin escribir. No sé o no me interesa vivir la vida sin escribir las historias que siento verdaderas o que mi imaginación me impone como verdades ásperas, inevitables. No sé o no me interesa vivir la vida sin escribir y decir lo que de verdad está en mi cabeza. No sé o no me interesa vivir la vida sin atreverme a escribir lo que necesito desesperadamente escribir.

Lo que no equivale, desde luego, a que me sienta en posesión de la verdad. Puedo estar equivocado, sospecho que casi siempre lo estoy. Pero lo que da un mínimo sentido a mi vida es la persistencia en ser leal a lo que creo verdadero y en atreverme a escribirlo o decirlo aun si corro el riesgo de que me llamen loco y me dejen solo.

Yo sé que es verdad que mi padre fue violento y abusivo conmigo. Yo sé que es verdad porque lo viví, nadie me lo ha contado. Como es verdad y todavía me duele, no pude evitar que esa verdad impregnase mis novelas. Pero por decir esa verdad, o por sugerirla en mis novelas, mucha gente (y no solo de mi familia) se molestó y dijo que no era verdad nada de aquello que yo había contado.

Ahora creo que lo que no me perdonaban era que hubiese tenido el atrevimiento de contar cosas que no por ser verdaderas debían contarse en público. La víctima era en ese caso mi pobre padre al que tanto hice sufrir, pero ya todos se sentían amenazados. Si había asesinado literariamente a mi padre, si era un parricida sin culpa, podía hacerlo con cualquiera. Desde entonces me fui quedando solo y para no enloquecer o suicidarme sigo escribiendo lo que siento que es verdad o lo que siento que debo escribir aunque no les guste a los que preferirían que ciertas verdades permanezcan ocultas, camufladas.

Yo sé que es verdad que mi madre, siendo noble y bondadosa en grado sumo, es también religiosa en grado sumo. Yo sé que mi madre, confundida por sus tutores morales, se opone al ejercicio del amor entre los del mismo género. Yo sé que no acepta mi bisexualidad y considera esa tendencia a desear a ciertos hombres como una desviación moral, una conducta aberrante, una enfermedad. Yo sé que, fiel a su moral intolerante, a su cofradía de fanáticos, peleará hasta el final para convencerme de ser heterosexual. Yo sé que ella sufre por eso. Yo sé que la hago sufrir. Yo también sufro por eso, pero no encuentro la salida a tan penoso embrollo.

Todas esas verdades las he escrito y las he dicho y ahora las repito solo para recordarme a mí mismo que no porque muchos me repudien por decirlas dejan de ser verdades para mí.

Parecería que el acto mismo de decir la verdad en público destruye tu reputación o lo poco que queda de ella. Lo que es verdad en privado, lo que puedes decir susurrando en privado, deja de ser verdad si lo dices en público, si rompes los códigos no escritos de la hipocresía y la duplicidad moral, unos códigos que no son vistos como formas de mentir sino como formas de ser bien educado.

Parecería entonces que decir la verdad en público es una grosería y que hay ciertas verdades que solo debes decir en privado para no quedar como un patán o un payaso. Parecería que decir la verdad en público es, en la ciudad en que nací, un acto reñido con los buenos modales y la decencia.

Yo sé que es verdad que el tío millonario que murió era homosexual y pagaba por servicios sexuales. Yo sé que es verdad porque lo encontré varias noches haciendo lo mismo que yo: buscando muchachos fornidos en los parques de Miraflores. Como esa imagen me resultó brutal y perturbadora, apareció en mis primeras novelas. No pude evitarlo. Había una belleza triste y mórbida en el espectáculo de contemplar a lo lejos, sin que él me viera, a ese hombre inmensamente rico y solo, desolado, buscando el amor mercenario de algún muchacho.

Por novelar esa verdad, mi tío me odió el resto de su vida y debe de seguir odiándome el resto de su muerte. Por sugerir esa verdad en mis ficciones, una verdad que casi todos en la familia comentaban en privado: que mi tío era homosexual y pagaba a muchachos por servicios sexuales, la familia me condenó por infidente, por desleal, por maleducado. Por atreverme a novelar en breves pasajes la soterrada vida homosexual de mi tío millonario, me gané el odio o el desprecio de ese tío y de casi todos mis tíos. Solo había dicho la verdad, una verdad que no pocos decían en privado, pero había cometido el crimen imperdonable de decirla también en público.

Por ese crimen contra la buena educación, mi tío me castigó en su testamento. Dejó una parte de su dinero a todos sus sobrinos (muchos de los cuales hacían escarnio de su homosexualidad), pero se cuidó de no dejarme nada a mí (que por otra parte no esperaba nada de él, pues nunca hubo afinidad entre nosotros y el tamaño de nuestros orgullos nos enemistaba).

Irónica y perversamente, mi tío homosexual me castigó por atreverme a hablar en público de mi homosexualidad y de la suya. Irónica y perversamente, mi tío homosexual legó una parte no menor de su cuantiosa fortuna a mi madre (que reprueba el ejercicio de la homosexualidad), pero no quiso dejarme un centavo porque tuve la mala educación de hablar y escribir en público a favor de los homosexuales (como él). Irónica y perversamente, mi defensa pública y abierta de la homosexualidad (que impregnó mis primeras novelas, mis apariciones mediáticas y mis convicciones políticas), me enemistó para siempre con mi tío homosexual.

Eso me pasa por decir en público ciertas verdades que solo son ciertas cuando las dices en privado pero que pasan a ser falsedades, impertinencias o insolencias cuando las dices en público. Eso me pasa por desafiar el orden establecido, la moral puritana, la vieja costumbre de ocultar o esconder las verdades que incomodan y nos recuerdan nuestras miserias humanas. Eso me pasa por creer que podía darme el lujo de decir y escribir lo que estaba en mi cabeza sin que hubiera un castigo, una reprobación moral y pecuniaria. Eso me pasa por creerme más listo y más fuerte que ellos, los que saben mentir, callar, disimular y encubrir. Pues no: al final son ellos los que se quedan con el dinero.

Y por decir la verdad, o por novelar tus verdades, te vas quedando solo, cada vez más solo, y te llaman loco y mentiroso, y te duele el repudio y el desdén de los que antes te querían y ahora te ven como una amenaza por decir las verdades que debías callar y no supiste callar, te duele, claro que te duele, y no por el dinero que ellos han heredado y tú no, eso no importa o importa poco, por suerte no necesitas ese dinero, te duele porque te quedas pensando que por decir la verdad, o por intentar ser fiel a tus verdades y pelear por ellas, tu familia te desprecia y hasta tu madre llama por teléfono a tu tío (el legendario idealista, el bravo luchador de causas perdidas) para pedirle que no vaya a tu programa (el programa al que ella asistió encantada), conspirando a tus espaldas para que no sigas diciendo en público esas verdades que ella se ha pasado la vida escondiendo debajo de la alfombra, al mismo tiempo que lloraba sus desgracias.

Que mi padre esté muerto no me impide recordarlo con cierto temor. Que mi madre sea mi madre no me impide recordar que reprueba el amor homosexual. Que mi tío esté muerto no me impide recordarlo como un discreto homosexual en el armario que tal vez me odió por atreverme a decir en público que me gustaban los hombres y por sugerir en mis ficciones que a él también le gustaban (y no poco, o no menos que a mí).

Lo que algunos llaman discreción, refinamiento o buena educación es lo que a menudo me parece falso. Lo que algunos llaman impertinente, grosero o maleducado es lo que con frecuencia me parece verdadero.

Al final no importa ya quién tiene la razón. Al final ya no sabes bien qué es lo verdadero y qué, lo falso. Al final solo importa quién se queda con el dinero. Y la lección que aprendes es dura: son ellos, los que mejor saben mentir, los que mejor saben callar, los que se quedan con el dinero, los que te ganan la partida.

Porque hay verdades que no por ser verdades deberías decir en público, y cuando las dices te hacen fama de loco y te vas quedando solo.
Acostúmbrate a estar solo. Es lo que te espera.
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EL COMERCIO MAYO 28, 2010

Jaime Bayly buscará inscribir su partido "No nos ganan" para postular a la Presidencia

Su amigo, el abogado Enrique Ghersi admitió que compró en la ONPE el kit electoral a nombre de esta agrupación política que impulsará la candidatura del ‘Francotirador’

¿Se lanzará? Jaime Bayly formará un partido político para postular a la Presidencia de la República en las elecciones del 2011. (El Comercio / Archivo)
(Andina / elcomercio.pe).- El abogado Enrique Ghersi confirmó haber adquirido un kit electoral para inscribir una nueva agrupación política que se denominará “No nos ganan” y promover la candidatura del periodista, Jaime Bayly a la Presidencia de la República en las elecciones generales de abril de 2011.

“Yo he comprado el kit electoral el 14 de mayo a nombre de la agrupación política ‘No nos ganan’ e impulsar la candidatura de Jaime (Bayly)”, informó.

Ghersi dijo que con la adquisición del kit electoral ante la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) se ha dado el primer paso para el proceso de inscripción de la agrupación, que comprende la recolección de firmas, constitución de los comités partidarios y elaboración de los estutos.

FAMILIA DE FERRANDO AUTORIZÓ USO DE LA FRASE
Informó que la familia del desaparecido animador Augusto Ferrando autorizó a Bayly el uso de la frase “No nos ganan”, que durante años hizo popular en el programa de televisión “Trampolín a la fama”, como nombre de la agrupación.

El abogado señaló también que por el momento no se ha esbozado la estructura ni quiénes van a dirigir el anunciado partido político, pero, indicó se ha conversado con mucha gente.

“A partir de ahora empieza una etapa de evaluación política para determinar si se va a seguir adelante con la constitución de una agrupación política y lo haremos a conocer a la opinión pública invitándolos a suscribir los planillones correspondientes”, expresó.

“En caso de llegarse a una decisión afirmativa, la idea es que Jaime postule con una organización política propia, sin que dependa de terceros”, acotó.

Hace unos días Jaime Bayly anunció públicamente, en su programa “El Francotirador”, su decisión de no ir como aspirante al sillón presidencial por la agrupación Cambio Radical, que lidera el ex congresista José Barba.
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PERU 21 MAYO 26, 2010

Jaime Bayly: “No quiero ser marioneta de nadie”

Afirma que evalúa la posibilidad de fundar su propio partido, con el que lanzaría candidatura. Sostiene que si forma el movimiento, llamará a gente joven y no a “políticos tramposos”.
Autor: CARMEN MENDOZA ARANA

Tendría partido propio. El periodista Jaime Bayly confirmó ayer que evalúa la posibilidad de fundar una agrupación política, con la que lanzaría su candidatura presidencial. En conversación con Perú.21, detalló que, con ese objetivo, el abogado Enrique Ghersi adquirió un kit electoral que les permitirá recolectar las firmas, tal como lo adelantó este diario.

Se trataría –sostuvo– de un partido “que desafíe al sistema de las viejas momias de siempre y que renueve y agite el debate intelectual”.

“Lo estamos evaluando Enrique y yo. La decisión la tomaremos en unas semanas. Yo todavía tengo mis dudas y le he pedido que esperemos un poco”, expresó 'El Francotirador’, quien hace 10 días rompió con José Barba, líder de Cambio Radical, tras conocerse que dicho partido se convertirá en el 'vientre de alquiler’ de la candidatura a la Alcaldía de Lima de Álex Kouri.

“NO QUIERO SER TÍTERE”. En ese contexto, el escritor aseguró que “no quiero ser títere ni marioneta de nadie” y que, por eso, desea “tener el control del partido que me postule”.

“No tiene sentido que yo sea el candidato y que otro picarón en la sombra tome decisiones políticas graves que afectan mi candidatura, como ocurrió con Barba. Por eso decidí bajarme de esa combi”, aseveró tras enfatizar que sus hijas tendrán la última palabra sobre su eventual postulación.

Adelantó que, de cristalizarse el proyecto, llamará a gente joven y a profesionales de éxito, mas no a los “políticos tramposos”. Señaló que Ghersi será el responsable de convocar al equipo que lo asesorará.

El partido se llamaría 'No nos ganan’, frase que hizo popular Augusto Ferrando. Incluso, Bayly reveló que el nombre lo eligió él y que la familia del desaparecido animador ya le otorgó, por escrito, la autorización.

EVALUACIÓN. Consultado por Perú.21, Ghersi estimó que en dos semanas definirán si siguen adelante con el proyecto. Reconoció que el camino no será fácil porque, primero, deben recolectar unas 150 mil firmas y cumplir con todos los requisitos que dispone la Ley de Partidos Políticos, como la constitución de comités en todo el país. “La candidatura de Jaime comenzó a pensarse hace 29 años. Está muy bien pensada”, enfatizó.

Reafirmó que el proyecto político de Bayly es “absolutamente incompatible” con el de Cambio Radical.
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EL COMERCIO MAYO 24, 2010

Jaime Bayly buscaría formar su propio partido político con miras al 2011

Su socio y amigo Enrique Ghersi adquirió un kit electoral en la ONPE para inscribir la agrupación “No nos ganan”, frase popularizada por el recordado Augusto Ferrando

Por Alonso Ramos

Después de anunciar públicamente su ruptura con Cambio Radical, el periodista Jaime Bayly dejó en suspenso su postulación a la Presidencia de la República.

Ayer, en el programa de TV “El Francotirador”, manifestó: “Mi verdadera campaña no es la presidencial, sino la que tengo que ganar para librarme de la adicción”.

Fue al comentar que la semana pasada inició una campaña para librarse de la farmacodependencia.

“NO NOS GANAN”
Sin embargo, Bayly tendría la intención también de formar su propio partido, pues en la página web de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) aparece que su socio y amigo Enrique Gershi ha adquirido un kit electoral para inscribir a una nueva agrupación bajo el nombre de “No nos ganan”, frase popularizada por el recordado animador Augusto Ferrando.

La adquisición del kit electoral se dio el pasado 14 de mayo, según el registro de la ONPE.

En la última encuesta nacional urbana de El Comercio, elaborada por Apoyo, Jaime Bayly aparece en el quinto lugar con el 5% de la intención de voto.

* Jaime Bayly teme que los psicofármacos lo maten: inició un tratamiento de desintoxicación
Entre las medicinas que el conductor de “El Francotirador” toma para dormir figuran: dormonid, dos stilnox, un klonopin y un remerón

“Mi verdadera campaña no es la presidencial, sino la que tengo que ganar para liberarme de la adicción a las pastillas”. El conductor de televisión, Jaime Bayly confió que inició un tratamiento para desintoxicarse de los psicofármacos, medicamentos que están perjudicando su hígado y que de continuar tomándolos podrían matarlo.

“Ayer leí que los psicofármacos son mortales para el hígado. Ya tuve una crisis hepática hace un año. He decidido dejar las pastillas. Si no las dejo, me matarán pronto: es lo que me dicen los médicos”, escribió el conductor de “El Francotirador” en su columna de Perú 21.

El irreverente personaje de TV reveló que consume dormonid, dos stilnox, un klonopin y un remerón para dormir, además de medicina natural: valeriana, melatonina, htp, passiflora y alcachofa.

Bayly confió que inició su tratamiento de desintoxicación sin la supervisión de un profesional. Por ello, recibió una severa amonestación de su ex pareja Luis Corbacho, quien le recomendó buscar los servicios de un médico para evitar un ataque al corazón.

“Me dijo que su tía Inés era adicta a los psicofármacos como yo y para dejarlos tuvo que quedarse en cama un mes, con un médico y una enfermera que la vigilaban y le daban otros calmantes. (...) Me riñó amorosamente por no ir al médico y por jugar a ser yo mismo mi propio médico y me dijo que esos dolores en el pecho no eran broma y que por favor le hiciera caso y tomara el dormonid completo”, remarcó.

Asimismo, Jaime contó que el domingo sostuvo una larga conversación, que se extendió hasta las seis de la mañana con Sandra, la madre de sus hijas. “No sé qué me haría sin ella. Le puedo contar todo y siempre me aconseja con generosidad y sabiduría”, precisó.

Finalmente, y con la esperanza de mejorar su estilo de vida y salud, el conductor de TV, manifestó que cuando termine la desintoxicación, viajará a Londres con su madre, sus hijas y Sandra para pasar unos días en Berkely.
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PERU 21 MAYO 24, 2010

Detox
Por Jaime Bayly

JUEVES, UNO.
Primer día de la desintoxicación. La semana pasada en Miami me dolió el hígado, tuve náuseas y me asusté.
Ayer leí que los psicofármacos son mortales para el hígado. Ya tuve una crisis hepática hace un año. He decidido dejar las pastillas. Si no las dejo, me matarán pronto: es lo que me dicen los médicos.

Lo haré solo, como dejé solo la cocaína. No me gusta la idea de internarme en una clínica y perder mi libertad. No será fácil dejar las drogas, pero no quiero morirme todavía.

Los doctores me dicen que debo reducir las dosis gradualmente. Si dejo todas la drogas bruscamente, me puedo morir.
Hace meses vengo tomando un dormonid, dos stilnox, un klonopin y un remerón para dormir. Esas son las drogas malas, las que debo ir dejando poco a poco. También tomo valeriana, melatonina, htp, passiflora y alcachofa: todas son naturales y se supone que no hacen daño al hígado, así que seguiré tomándolas.

Anoche tomé medio dormonid, un stilnox y no dos, un klonopin (era muy chico para partirlo por la mitad) y la misma dosis de remerón, el antidepresivo nocturno. Se supone que el más dañino y adictivo es el dormonid.

Dormí cuatro horas, desperté a las cinco de la mañana. No podía dormir más. Salí a caminar. Amanecía en Bogotá. Quise escapar de los escoltas, pero Boris, uno de ellos, estaba en la puerta y me acompañó. Caminamos una hora. Hablamos de política. El aire se sentía más limpio. Me sorprendió ver a tanta gente montando en bicicleta.

Al volver al hotel, eran las seis. Me eché en la cama y dormí o dormité. Fueron sueños cortos, tensos, los pies fríos, una insólita erección. La estufa se apagó, el celular hizo un ruido extraño cuando se cortó la luz. Soñé cosas feas, mezquinas, rencorosas, humillantes, como solían ser mis sueños antes de que me hiciera adicto a las pastillas.

Desperté a las diez de la mañana con una erección. Hacía mucho que no despertaba con una erección, las pastillas para dormir creo que anulan las erecciones y borran los sueños que uno recuerda al despertar.
Me levanté y a duras penas podía caminar. Me dolía mucho el pecho a la altura del corazón. Pensé que me daría un infarto. No tuve fuerzas para ir a la clínica. Me eché en la cama y esperé el infarto.

Por suerte el dolor fue pasando y ahora, mediodía, ya me duele menos el pecho. Hice bien en no ir a la clínica. Esta noche tomaré la misma dosis. Mi plan es mantener esta dosis recortada una semana o dos y luego rebajarla de nuevo a la mitad.
No he querido tomar medio prozac, he tomado la dosis habitual. Me da miedo dejarlo. Primero quiero dejar las drogas para dormir. Recuerdo que cuando regresé de la clínica a mi casa después de la operación hepática, llevaba cuatro días sin tomar prozac (me los quitó la enfermera) y me sentía muy triste y lloraba sin razón alguna. El prozac será la última droga que deje, pero puede que no sea capaz de dejarla.

VIERNES, DOS.
Luis me dijo por teléfono desde Buenos Aires que no debo dejar las pastillas sin supervisión médica, que puede darme un ataque al corazón. Me dijo que su tía Inés era adicta a los psicofármacos como yo y para dejarlos tuvo que quedarse en cama un mes, con un médico y una enfermera que la vigilaban y le daban otros calmantes. Me dijo que debo seguir tomando el dormonid completo y que solo deje uno de los dos stilnox y que siga con las demás pastillas y en ningún caso deje el prozac ni el remerón, el antidepresivo nocturno. Me riñó amorosamente por no ir al médico y por jugar a ser yo mismo mi propio médico y me dijo que esos dolores en el pecho no eran broma y que por favor le hiciera caso y tomara el dormonid completo. Insistió en que no podré dejar las pastillas sin ayuda médica. Le prometí que esa noche tomaría el dormonid completo.

Al llegar al hotel, Nelson, el camarero, me trajo dos jugos de naranja y dos de papaya. Extendí la servilleta de tela blanca sobre la mesa y vacié las pastillas. Se veían hermosas, como un cuadro de Seraphine de Senlis (es preciso ver la película de nuevo). Parecían flores vivas, o pececillos, parecía que se movían y me sonreían. Predominaban el azul y el blanco. Me quedé hipnotizado, viendo cómo los sedantes ejecutaban una coreografía ante mí.
Luego partí un dormonid en dos mitades casi iguales y no le hice caso a Luis y me tomé una mitad. Enseguida un stilnox, no dos, y todo lo demás, incluyendo las gotas de valeriana y passiflora, que tienen un sabor amargo, y las de alcachofa, que son más suaves.

Fui valiente al tomar la misma dosis que el jueves, tuve mi recompensa, dormí mejor. Desperté a las siete de la mañana. No me dolía el pecho ni la cabeza, aunque me sentía exhausto, como si hubiera corrido una maratón (solo corrí las maratones del colegio y siempre llegaba último, caminando de mala gana).

Bajé a tomar desayuno. Tomé cuatro jugos de naranja y una ensalada de frutas. Me costó trabajo abstenerme de comer las cosas grasosas que se exhibían en la mesa.

Subí, leí el diario y me acosté de nuevo. Tardé en dormir. Fue un sueño ligero, entrecortado. Dormí un par de horas. Desperté con una erección. Estaba soñando con Barin. En el sueño Barin venía en traje de baño y se echaba en la tumbona conmigo y me besaba y yo veía que nos estaba grabando la cámara de Magaly y se lo decía, pero a él no le importaba y seguía besándome. Luego desperté. Hace muchos años que no veo a Barin, ni siquiera recuerdo la última vez que lo vi. Deben de haber pasado veinte años. Sé que vive en Raleigh. Espero que le vaya bien. Lo recuerdo con cariño. Fue el primer chico por el que perdí la cabeza. Pero la vida no fue nada parecida a mis sueños: Barin nunca quiso besarme, dijo que no le gustaban los hombres. He pensado en ir a Raleigh a visitarlo, pero me da miedo verlo, creo que prefiero quedarme con el recuerdo de lo que fuimos o de lo que somos ahora en mis sueños turbados por el frío de Bogotá.

Llamé por teléfono a Lima y Camila me dijo que estaba extenuada después de cuatro días de campamento, durmiendo en una carpa, y que se iba a dormir la siesta. Durmió quince horas. Me sentí orgulloso de mi hija. Por ella, por ellas, tengo que dejar las pastillas. Si no las dejo, es seguro que no llegaré a los cincuenta.

SÁBADO, TRES.
Aeropuerto de Bogotá, esperando el vuelo a Lima. Tomé la misma dosis. Dormí apenas cuatro horas. No recuerdo sueño alguno. Desperté a las cinco de la mañana, una hora antes de que sonaran las alarmas, y salí al aeropuerto. Es el momento más duro del viaje, la espera, el dolor en la baja espalda, el mareo perpetuo. En este vuelo madrugador, solía tomar una extra dosis de dormonid, stilnox y remerón para dormir las dos horas y media sin sentir el olor a tortillas de huevos que me da náuseas. Pero ahora trataré de hacer el vuelo sin doparme de nuevo. Ojalá consiga dormir. Lo veo improbable. Sin el estímulo hipnótico de las pastillas, todo hace suponer que terminaré comiendo los huevos y sintiendo náuseas.

Como sea, aunque sea arrastrándome, tengo que llegar a Lima antes de las dos de la tarde para ver la final de la liga de campeones. Le voy al Inter. Mi hermano Javier le va al Bayern. Yo a los alemanes no les tengo simpatía por las atrocidades que les hicieron a los judíos. Ya sé que ningún jugador del Bayern es nazi o neonazi (al menos, que se sepa) y que la mayor parte de ellos ni siquiera son alemanes (lo mismo que en el Inter es difícil encontrar a un italiano), pero he visto tantas películas sobre el holocausto que sigo sin comprender cómo el pueblo alemán pudo ser tan malvado. No soy judío, pero me siento más judío que católico porque los judíos fueron perseguidos, humillados y exterminados durante siglos y no pocos católicos estuvieron entre sus verdugos. Si calculamos cuánta gente torturó y mató Hitler y cuánta torturó y mató la Iglesia Católica, creo que los Papas y los Reyes Católicos y los inquisidores y conquistadores salen ganando ese conteo infame.

SABADO, CUATRO.
No tomé pastillas en el avión. Aunque las tenía en el bolsillo, me contuve de abrir el frasco. Pedí desayuno (yogur y cereal), pero luego me cubrí la cabeza con mi bufanda y no sé si dormí o creí estar soñando que estaba en un barco, me tragaba una ola y me ahogaba. Fue un sueño largo. Siempre conseguía sacar la cabeza del agua y respirar. Luego volvía la muerte a jalarme de los pies y hundirme en el mar. Pasé dos horas soñando que me ahogaba. Luego aterrizamos y me descubrí la cabeza y allí estaban el yogur y el cereal, pero no los toqué y la aeromoza se los llevó. Me dolía la cabeza, en un punto situado exactamente detrás de mi ojo derecho.

DOMINGO, CINCO
Me dormí a las seis de la mañana. Me quedé hablando horas con Sandra. No sé qué me haría sin ella. Le puedo contar todo y siempre me aconseja con generosidad y sabiduría.

Luis llamó a las cinco de la mañana. Sandra estaba en mi cama. Contesté. Hablamos brevemente.
Antes de tomar las pastillas, Sandra me echó en la cabeza los tónicos mágicos del doctor Stucchi para que no se me siga cayendo el pelo. Cuando Sandra frota esas pócimas milagrosas en mi cabeza, siento una felicidad extraña, siento que la quiero más que nunca.

Dormí cinco horas, profundamente. Al despertar no sentía ningún dolor ni malestar, tampoco recordaba sueño alguno. Tenía alrededor del cuello la bufanda de cachemira que mi madre me trajo de Londres. Ahora bajaré a desayunar la mermelada de naranja que mi madre trajo ayer de Londres.
Cuando termine la desintoxicación, creo que me gustaría ir a Londres con mi madre, mis hijas y Sandra y quedarnos en el Berkeley y pasarnos los días hablando de cosas triviales y tomando el té.

Ayer por la tarde, tomando el té, mi madre me preguntó cómo va mi campaña presidencial. Estupendamente, le dije, y no quise decir más. Pero mi verdadera campaña no es la presidencial, sino la que tengo que ganar para liberarme de la adicción a las pastillas.
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EL COMERCIO MAYO 17, 2010

Barba reta a Bayly y anuncia que postulará a la presidencia para competir con 'Francotirador'

“Vamos a ver quién saca más votos: si él o yo”, declaró el dirigente de Cambio Radical. “A los 58 años un hombre está en edad de hacer locuras”, dijo

Salió a responder. Un día después de que el periodista Jaime Bayly anunciara su ruptura definitiva con Cambio Radical, el principal dirigente de este partido, “José Barba Caballero,”:http://elcomercio.pe/buscar/?b=José+Barba+Caballero anunció que postulará a la presidencia para competir directamente con el “Francotirador”.

“Vamos a ver quién saca más votos: él o yo”, retó Barba en Radio Programas del Perú.

Aunque no quiso responder a los duros comentarios de Bayly, el dirigente político sostuvo que la única crítica atendible del escritor es aquella que sostiene que no ha tomado el desafío de postular y siempre ha estado detrás de otros candidatos.

“Vamos al reto. Me gustan los retos y los desafíos. (...) a los 58 años un hombre está en edad de hacer locuras”, anotó, aunque sostuvo que la decisión oficial la tomaría en diciembre.

“UNA COMBI”
Bayly anunció su decisión de no postular a Cambio Radical tras el respaldo, sin consultarle, como candidato a la alcaldía de Lima que se le dio a Álex Kouri+, político que fue cercano al entonces asesor presidencial Vladimiro Montesinos.

“Esto ya no parece una combi. Parece una casa de citas y Barba parece una madame. Me bajo de esta puta combi”, añadió el periodista.

Al respecto, Barba sostuvo que Bayly fue quien lo buscó y no al revés.
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LA REPUBLICA MAYO 16, 2010

Ya no será candidato por Cambio Radical

El escritor, conductor de "El Francotirador" y aspirante a candidato presidencial, Jaime Bayly, irónicamente señaló en su programa este domingo que no postulará con el partido Cambio Radical de José Barba Caballero, porque no quiere estar en la misma fila de Alex Kouri.

Bayly dijo que a pesar de pertenecer al mismo partido no pensaba votar por Kouri, quien postula a la alcaldía de Lima por Cambio Radical.

Precisamente esto ha generado diversas críticas contra Barba, al punto que lo han denominado "Vientre de alquiler" por haber "prestado" su partido a candidatos sin compartir aparentemente ninguna ideología política o doctrinal, y solo para las elecciones del momento.

Lo cierto es que Bayly ha dicho tajantemente que Kouri es un corrupto y ha desempolvado incluso los famosos videos del ex alcalde chalaco en la salita del SIN junto a Vladimiro Montesinos.

"Me siento incómodo en la combi que han subido Kouri y Barba Caballero. En los videos Kouri estaba tratando de anular a gente que luchaba por la democracia, como Alberto Andrade, jugando al papel de pequeño peón con Montesinos y además le pedía plata", dijo.

"Yo siento que Barba me ha engañado porque él dijo: Yo te llevo a Palacio, pero pasa Kouri y lo levanta a él, y por eso me bajo de esa combi", sostuvo refiriéndose al partido Cambio Radical.
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EL COMERCIO MAYO 13, 2010

Alarma de bomba obligó a Jaime Bayly a suspender conferencia en Guayaquil

El ‘Francotirador’ iba a disertar en un seminario sobre libertad de información que se celebra en Guayaquil

Sano y salvo. Jaime Bayly tuvo que postergar su exposición en Guayaquil, Ecuador ante alarma de bomba. (Foto: AP / Archivo)
Una alarma de bomba obligó a Jaime Bayly a suspender su participación en un seminario sobre el derecho al acceso a la información que se realizaba en Guayaquil, Ecuador.

Según informaron medios ecuatorianos, esta mañana los organizadores de la conferencia recibieron una llamada telefónica que alertaba sobre un artefacto explosivo en el Centro de Convenciones de la ciudad norteña.

Ante la anunciada presencia de una bomba, la seguridad del lugar pidió a los asistentes desalojar el lugar para permitir la inspección por parte de efectivos del escuadrón antiexplosivos de la policía ecuatoriana.

Tras la revisión de las instalaciones, los expertos aseguraron que no existía peligro y que solo se trataba de una falsa alarma.

JAIME BAYLY ERA EXPOSITOR
De acuerdo con la organización, Jaime Bayly, el conferencista venezolano Alejandro Peña Exclusa y otros periodistas latinoamericanos iban a participar del conversatorio sobre la realidad latinoamericana.

Primeras pesquisas dan cuenta que la amenaza recibida estaba dirigida al expositor venezolano por lo que no debía dar su charla.

“Pretenden que la realidad no se divulgue con esta amenaza de bomba, pero en mi opinión se logra todo lo contrario, es decir, que la verdad cuando es información pública no hay manera de conculcarla”, refirió Alejandro Peña.

“Pretenden que la realidad no se divulgue con esta amenaza de bomba, pero en mi opinión se logra todo lo contrario, es decir, que la verdad cuando es información pública no hay manera de conculcarla”, indicó Peña.

En el caso de Jaime Bayly debía presentarse en la tarde por lo que llegó a pasar por esta preocupante situación que fue, en opinión de los organizadores, se trató de una seria amenaza.

Como se recuerda, el periodista y escritor peruano cuenta con protección policial en el Perú y Colombia ante riesgo de atentado contra su vida presuntamente por sus críticas al Gobierno de Hugo Chávez.
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PERU 21 MAYO 10, 2010

Caos puro
Autor: Jaime Bayly

La vida es caos, el caos puro, y los que mejor sobreviven son los que se adaptan al caos o los que consiguen divertirse en medio del caos.
Todo ocurre vertiginosamente y casi nada ocurre como uno había previsto y más vale no quejarse ni molestarse ni refunfuñar por la suerte contrariada o las sorpresas ingratas.

Más vale recordar que si estás vivo y no estás enfermo y tienes un buen pasar no tienes derecho a quejarte por el caos ponzoñoso y emputecido que es la vida. Se quejan los que equivocadamente esperan orden y justicia donde sólo manda el caos y donde el azar gobierna caprichosamente.

Tal vez las vidas de los otros no sean tan caóticas como la mía, no lo sé ni me interesa investigarlo. Lo seguro es que mi vida es un caos y un caos del carajo. Lo más probable es que el caos que rige mi vida sea la consecuencia de malas decisiones o pulsiones autodestructivas.

En cualquier caso, me he resignado ya a dejarme zarandear y vapulear por las fuerzas del caos y creo que he aprendido a divertirme con los desórdenes fortuitos que perturban y destruyen mis planes y esperar a que las cosas se enreden, se tuerzan, se emancipen de mi voluntad y ocurran no como uno quisiera que ocurran, sino como les da la jodida gana de ocurrir.

Es el caos cuando me dicen que vienen a matarme y tengo que dormir en un hotel distinto cada semana.
Es el caos cuando compro una camioneta y tengo que venderla con apenas ochocientos kilómetros recorridos porque no es blindada.
Es el caos cuando muere un tío rico y les deja dinero y acciones a todos mis hermanos menos a mí.
Es el caos cuando mi madre insiste en darme un dinero que no quiero recibir, que he prometido en televisión que no recibiré.
Es el caos cuando llego a casa y hay un cheque de gerencia esperándome.
Es el caos cuando mi madre quiere hacerme un regalo y yo quiero devolverle el regalo y nadie parece dispuesto a ceder.
Es el caos cuando corro al banco y está cerrado porque es el día del trabajo.
Es el caos cuando me niego a recibir protección de la policía porque soy un ciudadano privado y si mi seguridad está en peligro soy yo quien debiera pagar por reforzarla, pero por supuesto no pienso protegerme porque amo el caos, soy adicto al caos, me divierte que alguien quiera matarme: ya somos dos, bienvenido al club.

Es el caos cuando mi madre le dice a la madre de mis hijas que, aunque discrepa de mis ideas libertarias y progresistas, comparte mi defensa del estado laico y ante todo está dispuesta a colaborar con entusiasmo en mi campaña presidencial.

Es el caos porque no encuentro excusas para escapar de la campaña presidencial y presiento que si me inscribo como candidato el instinto ludópata de los peruanos puede darme la victoria o cuando menos una honrosa derrota.

Es el caos porque he vuelto a perder el control con las pastillas.
Es el caos porque ya sólo me interesa escribir novelas en las que muera la gente a la que odio y me gustaría matar, en las que el rencor y la venganza se entiendan como bellas artes incomprendidas.
Es el caos porque les pedí a mis hijas que pasáramos juntos el próximo mes de julio sin tomar ningún avión pero una de ellas, la menor, ya me dijo cuándo y adónde quiere viajar en julio y ya le compré los pasajes y ya entendí que el caos está reñido con la felicidad y por lo general te va dejando solo.
Es el caos porque yo no elegí que una chica linda se propusiera besarme y seducirme y hacerme suyo y tampoco elegí que mi cuerpo estragado se rindiera a sus encantos y mucho menos elegí que siendo suyo no pudiera a menudo hacerla mía porque las pastillas me han dejado lisiado, minusválido para las batallas del amor.
Es el caos porque la madre de mis hijas me ayuda a imprimir el contrato de alquiler del departamento que le pago a la chica linda a la que quiero y no puedo hacerle el amor.
Es el caos porque las amo a las dos pero no soy capaz de demostrarlo y ninguna palabra amorosa compensa una erección fallida.
Es el caos porque la madre de mis hijas me dice que le gustaría tener dos hijos y yo le digo que cuente conmigo como padre si así lo desea o estima conveniente y ella me dice que sólo lo desea si yo lo deseo y yo le digo que en realidad no deseo tener más hijos.
Es el caos porque la madre de mis hijas me pregunta si la chica linda que me sedujo es mi novia o mi pareja o mi amante y si cabe la posibilidad de que tenga un hijo con ella.
Como la vida es caos, el caos puro, caben todas las posibilidades, de modo que cualquier cosa que responda será falsa, mentirosa.
Es el caos porque le digo que no es mi novia ni mi amante, que es sólo mi amiga, que soy su protector, que mi cariño por ella es paternal, pero luego me escapo y el modo en que beso y acaricio a la chica linda no parece paternal.

Es el caos porque no puedo poseer a nadie y no quiero que nadie me posea y la única posesión que atesoro es la tozudez por seguir escribiendo palabras dictadas por el rencor.

Es el caos porque siento creciente simpatía y genuina gratitud por quienquiera que tenga la intención de matarme o hacerme daño.
Es el caos porque mi madre me hace llegar el testamento del tío rico que en paz descanse y al leerlo no me siento humillado sino dignificado porque soy el único de sus muchos sobrinos al que no quiso dejarle un céntimo partido por la mitad.
Es el caos porque tras saberme desheredado quiero ahora más al tío que me desheredó y no me explico por qué me resulta tan simpático su gesto desdeñoso y me digo que algo debo de haber hecho bien para que me detestara tan obstinada y cordialmente.

Es el caos porque sospecho que tengo más plata de la que me alcanzará el tiempo para gastar y por eso me importa poco que mi tío no me dejase dinero.
Es el caos porque no quiero que me quieran y porque no quiero verme obligado a querer a nadie y lo único que quiero es estar solo para terminar de escribir las novelas sanguinarias y vengativas que tengo que escribir antes de morirme.

Es el caos porque voy al banco a depositar el cheque que mi madre me ha obligado a recibir y abro una cuenta en el banco del tío que me criticó en clave de humor y en el papel que me entregan leo mi nombre y dice sexo: femenino.

Es el caos porque la misma gente que protesta y me silba y me insulta por burlar la cola de centenares de personas en el banco un domingo a mediodía es la que luego se acerca a pedirme un autógrafo o una foto.
Es el caos. Es la vida. Es mi vida. Es la muerte que espero con impaciencia.
Y si ya muerto es el caos de nuevo el que me reúne con mi padre, me tomaré un trago con el viejo y cantaremos una ranchera y dispararemos tiros al aire.

Y si quiere el caos que me encuentre con mi tío rico que no me dejó un centavo, le invitaré un campari y le contaré chismes divertidos a ver si consigo hacerlo reír.
Y si quiere el caos que no muera sino que gane las elecciones y sea presidente del país en que nací, seré un presidente caótico y cojonudo y gobernaré mejor que nadie porque dejaré que el caos o el libre albedrío gobierne lo que es ingobernable a la voluntad humana.
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EL COMERCIO MAYO 3, 2010

Jaime Bayly no teme a amenazas contra su vida: "Quienes me quieran matar, bienvenidos"

En su programa “El Francotirador”, el periodista también comentó una encuesta que lo ubica en quinto lugar en intención de voto, con 7%. “Yo pensé que estábamos más caídos”, dijo

Jaime Bayly reconoció que no esperaba que su posible candidatura lo ubique en una posición nada desdeñable en las encuestas. Y es que según la última realizada por Idice, a nivel nacional, el periodista se ubica en quinto lugar en la intención de voto con miras a las elecciones presidenciales de 2011, con 7,2%, por debajo de Castañeda Lossio (25,4%), Keiko Fujimori (22,6%), Ollanta Humala (17,1%) y Alejandro Toledo (11,8%).

“No está tan mal, yo pensé que estábamos más caídos, en 3%. Me ha dejado contento, optimista, porque la campaña no ha comenzado todavía. Tenemos 7% y estamos agazapados, preparados para saltar”, comentó Bayly en el set de “El Francotirador”.

Otro sondeo, realizado por la PUCP, arrojó una caída del escritor de 8% a 4% en las encuestas, a lo que él comentó: “Me he ‘achicado’ en las encuestas”.

NO TEME A AMENAZAS CONTRA SU VIDA
Por otro lado, Bayly se volvió a referir al plan que existe para acabar con su vida, que tendría al gobierno venezolano detrás de este intento de asesinato, y reconoció que prefirió no contar con seguridad del Estado porque él es “un ciudadano privado”.

“Yo dije: “Señor presidente, soy un ciudadano privado, no merezco protección policial. Si tengo amenazas, me pagaré mi propia seguridad”. La Policía está para servir a la gente que lo necesita, y no a mí. Entonces los guardaespaldas se han retirado”, explicó Bayly, quien, por último, les envió un mensaje a quienes estén planeando su muerte: “Quienes me quieran matar, pues bienvenidos”.
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PERU 21 MAYO 3, 2010

Por qué votaría por Santos
Autor: Jaime Bayly

Cuando me mudé a Bogotá en octubre del año pasado, pensaba que el presidente Uribe no debía aspirar a una segunda reelección y que Juan Manuel Santos había sido un gran ministro de Defensa y merecía ser presidente y que si yo fuera colombiano votaría por él y así lo dije varias veces en la televisión.
Luego Juan Manuel me llamó y me pidió que presentara su libro. Yo quería defender su candidatura, pero no presentar su libro. No quería que Juan Manuel pensara que yo era un incondicional, un propagandista suyo. Ciertas presiones amables me obligaron a presentarle el libro. Aquella noche le dije a Juan Manuel que quizás en un año ambos seríamos presidentes porque pensaba lanzarme como candidato. ¿Adónde te vas a lanzar?, me preguntó y sentí que la suya era una pregunta cáustica, socarrona, como si le estuviera diciendo que estaba pensando lanzarme como clavadista a una piscina sin agua. Al día siguiente no llamó a agradecerme y entonces pensé que si fuera colombiano ya no estaría tan seguro de votar por Juan Manuel.

Luego se celebró el primer debate presidencial y me pareció que Antanas Mockus era más inteligente que Juan Manuel. Siendo Juan Manuel inteligente, la suya es la inteligencia promedio de un político astuto, calculador y ambicioso, pero Mockus me pareció sabio, juicioso, reflexivo y además sentí que es un hombre auténtico, que no posa, que no sonríe si no tiene ganas, que no es falso, que no dice frases clichés ni eslóganes. Aquella noche Mockus me pareció mejor candidato que Juan Manuel y pensé que si fuera colombiano votaría por él.

Luego pude ver de nuevo las imágenes de Mockus bajándose los pantalones y poniéndose en cuatro y enseñando no sólo las nalgas sino la invicta cavidad anal (lo de invicta es una presunción), pude ver de nuevo a Mockus tirándole un vaso de agua a Serpa, a Mockus casándose a horcajadas sobre un elefante (cuando uno se casa normalmente quiere montarse a alguien, pero no a un elefante), y si bien sentí una enorme simpatía por sus irreverencias y extravagancias, pensé que si fuera colombiano me daría un poco de miedo votar por él, porque un loco nunca pasa a ser ex loco, un loco siempre es un loco, y me pareció evidente que Antanas había tenido su fase loca, aunque no tan pronunciada como la mía, claro está. Digamos que el recuerdo de que Antanas podía ser al mismo tiempo un pensador y un bufón me hizo pensar que si fuera colombiano sería más seguro votar por Juan Manuel, pues si Juan Manuel se bajara los pantalones en público mostraría pudorosamente media nalga (derecha), pero nunca se pondría en cuatro.

Luego me llevé una profunda decepción: pude ver la biografía hagiográfica de Juan Manuel en la que glorificaban su decisión, siendo joven, de enrolarse voluntariamente en la Armada de Colombia. No me gustó nada. Nadie lo obligaba a ser militar. Juan Manuel eligió serlo. Me pareció una señal inquietante Cierto es que era joven y que tal vez lo hizo para complacer a su padre. Pero tengo desconfianza por los que eligen vestir uniforme y entrenarse en el oficio de matar. Pensé que si un joven se inflige a sí mismo la tortura de ser militar no debe de ser muy inteligente. Pensé que sólo se justificaba ser militar si a uno lo habían obligado o si necesitaba el dinero o si quería ser presidente de su país dando un golpe de estado. No era el caso de Juan Manuel, por supuesto. Viéndolo retoño y con uniforme, pensé: no es tan inteligente como Mockus y también tuvo un pasado salpicado de locuras y extravagancias y, puesto elegir entre la locura de ser militar y la locura de bajarse los pantalones y enseñar el trasero a un público hostil, me resulta más comprensible la segunda locura, la de desvestirse de civil que la de vestirse de militar. Pensé entonces: si fuera colombiano, votaría por Mockus.

Luego Mockus dijo en una radio que admiraba ciertas cosas de Chávez. Pensé: la duda está resuelta, en ningún caso podría votar por un candidato que admira a Chávez, Mockus es brillante y es decente y tiene buenas intenciones, pero es indefendible que admire a Chávez, es demasiado naif, no tiene la malicia y la astucia que le sobran a Juan Manuel para jugar la peligrosa partida de ajedrez con Chávez. Si bien Mockus se corrigió y dijo que no admiraba a Chávez sino sólo lo respetaba, me quedó un mal sabor, me pareció que decir que admiraba a Chávez había sido un error grave, alarmante.
Luego Mockus dijo en una radio que si las leyes de su país lo obligasen dejaría extraditar a Ecuador al presidente Uribe para que lo juzgasen tribunales ecuatorianos. Pensé: Mockus es brillante, estimable, decente, el más inteligente de todos los candidatos, pero ¿cómo puede decir tamaña insensatez, semejante barbaridad? Pensé: ya está, mi primer instinto era el correcto, si pudiera votaría por Juan Manuel Santos.

Pero luego Mockus dijo en el tercer debate presidencial que se había equivocado, que no estaba bien informado, que Juan Manuel tenía razón, que no extraditaría nunca al Ecuador ni a Uribe ni a Juan Manuel. Me sorprendió la honestidad intelectual con la que reconoció su error y lo corrigió sin ambigüedades. Pensé: esto me gusta, Mockus se equivoca en la primera respuesta pero luego sigue pensando, se deja aconsejar, reconoce que dijo algo desafortunado, pide disculpas y le da la razón a su adversario. Me pareció algo infrecuente en un mundo en el cual los políticos nunca reconocen sus errores y cuando se equivocan raramente piden disculpas y dan la razón a su adversario. Pensé: aunque Juan Manuel Santos me da más confianza, Mockus me cae bien, no puedo evitar que me caiga bien, veo en él una dimensión ética y humana que adecenta la política.

Luego salió Chávez insultando a Juan Manuel, diciéndole Caperucita Santos, amenazando con que si gana Santos será imposible conversar con él y la guerra será inevitable. Entonces pensé: si fuera colombiano, votaría por el candidato al que Chávez insulta con más ferocidad, votaría sin duda por Juan Manuel. Me dije: si fuera colombiano, mi deber sería votar por quien está más preparado para defender al país de las agresiones de Chávez y sin duda esa persona es Juan Manuel y no Antanas.

Luego volví a dudar. Me dije: si bien Santos está más preparado para la guerra que Mockus, las posibilidades de una guerra se multiplicarían si ganase Juan Manuel y declinarían si ganase Antanas. Pensé: aunque Chávez no tiene derecho a ejercer esa forma de chantaje o terrorismo sicológico sobre los colombianos para que no voten por Santos amenazándolos con una guerra, es un hecho que si gana Mockus la guerra será bastante menos probable que si gana Santos. Y luego me dije: quizá Mockus dijo que admiraba a Chávez no porque realmente lo admire sino porque sabe que tiene a una bestia enfrente y quiere domarla, amansarla, neutralizarla sicológicamente diciéndole palabras que la sosieguen. Pensé: si a Mockus le gustaban tanto los circos que se casó en un circo y montado sobre un elefante, quizá es el domador perfecto para meterse al circo de Chávez y domarlo. Me quedé dudando: si fuera colombiano, ¿votaría por el que está más preparado para ganar la guerra o por el más preparado para evitarla?

Luego vi el debate de los candidatos a vicepresidente. El vicepresidente de Juan Manuel, un buen señor llamado Angelino Garzón, dijo que Santos y él son dos personas diferentes, pero luego, presionado por la periodista, anunció que Dios los ha unido y sólo Dios podrá separarlos. Pensé: está claro que no son siameses (Juan Manuel no aparecía adherido al cuerpo de Angelino), deben por lo tanto ser esposos. Para mí, que creo en el matrimonio homosexual, fue un momento inesperado y conmovedor. Pensé: si Juan Manuel y Angelino se han unido secretamente ante Dios y han forjado una indestructible alianza conyugal y se aman tanto que Angelino proclama que sólo Dios podrá separarlos, mis dudas han sido zanjadas por fin: si fuera colombiano, votaría por Juan Manuel y Angelino, porque son el primer matrimonio gay clandestino de Colombia y eso merece un respeto y una admiración.
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PERU 21 ABRIL 26, 2010

La tristeza del viajero
Autor: Jaime Bayly

UNO
(Barcelona, esperando el tren a Madrid).
He venido a Barcelona por Sant Jordi, el día del libro. Me han llevado a firmar a cinco librerías que habían montado casetas en las calles. Parecía que llovería pero al final no llovió. He firmado libros a numerosos peruanos residentes en España o sobrevivientes en España. Muchos me animaron a lanzarme como candidato.

Buenafuente me ha preguntado si me inscribiré como candidato presidencial.
–Creo que sí –le he dicho–. Sería un presidente cojonudo.
Antes me ha preguntado si sigo lastrado por la impotencia sexual.
–Ya no –le he dicho–. El pollo me ha curado. Ahora tengo erecciones, pero siento que mi pene se ha convertido en clítoris.

Debe ser verdad entonces lo que dice Evo Morales, porque yo desde niño he comido mucho pollo, nada me gusta más que una pechuga de pollo, comer pollo todos los días y hasta dos veces al día, ensalada césar de pollo o pechuga a la plancha o chicken fingers o empanadas de pollo, y se ve que por comer tanto pollo me he ido afeminando, afectando de suaves modales, amariconando sin darme cuenta, y ahora ya es tarde para cambiar de hábitos, ya me acostumbré al pollo y a la vida amariconada, rosa y altiva, y por mucho que mi madre insista en hacerme comer otras cosas para enderezarme en el camino de la santidad, yo seguiré comiendo pollo hinchado de hormonas femeninas y seguramente por eso me creció tanto la tetilla derecha y tuvieron que extirparme un seno más grande que los de Carla Bruni: por comer tanto pollo, pero la verdad es que no lo supe a tiempo, Evo Morales lo sabía y el muy pilluelo se guardó el secreto, de haberlo sabido quizá me habría puesto a masticar hoja de coca en el colegio y ahora sería un hombre muy macho, muy tosco y muy corto de entendimiento, digamos como el vicepresidente o el casto caballero que defiende a la nación con el mismo ahínco con que defiende que nadie le toque o roce tan siquiera la entrepierna invicta.

El lunes pasado llegué a Madrid y tomé tantas pastillas en el avión que dormí diez de las once horas de vuelo y cuando salí de Barajas (que ahora es un laberinto en el que la mitad de los viajeros se extravían, se desmayan y colapsan y no consiguen hacer el viaje que habían planeado y terminan atrapados en un viaje enrevesado, lleno de peligros, trampas y emboscadas, un viaje al centro mismo del infinito) me sentía tan contento de haber encontrado la manera de salir de Barajas que a la noche fui a un concierto de Mika en el palacio de los deportes y bailé y canté y salté como una quinceañera a la que acaba de venirle la regla después de pensar que había quedado embarazada accidentalmente y sin quererlo, o sea como una chica feliz, aliviada, liberada, sobre todo cuando Mika, ese lánguido y virtuoso heredero de Freddy Mercury, hijo de libaneses, criado en París y Londres, sorprendentemente fluido en lengua española, cantó la canción de Billy Brown, que tantas veces he oído manejando por autopistas y recordando mi propio y singular destino, y la canción a Grace Kelly, que me hizo sollozar como una chica a la que no le viene la regla y piensa que está embarazada accidentalmente y sin quererlo, mientras contemplaba a un niño que bailaba enloquecido junto a su padre, ambos dando unos saltos jubilosos, eufóricos, unos saltos lunáticos como los que daba Mika una vez que se quitó el traje de astronauta con el que entró a deslumbrarnos con su talento de chico-chica.
Los periodistas que me entrevistaron en Madrid al parecer no habían comido suficiente pollo y preguntaban todos lo mismo:
–¿Por qué escribiste una novela sobre un cojo y un loco?
No había respuesta posible y quién sabe si por comer tanto pollo frito, crocante, a la brasa, al horno y a la plancha, terminaba respondiendo:
–Porque un cura me sodomizó y me dejó rengo y me volvió loco.
Lo peor es que me creían, no se reían, me miraban con cierta lástima, tal vez pensaban que en efecto estoy loco y luego me preguntaban si es verdad que Chávez quiere matarme.
–Eso me han dicho– respondía. Sería genial morir juntos, como en las viejas películas de vaqueros, caminando de espaldas al otro, volteando de pronto y disparándonos al pecho, a ver quién dispara primero.

DOS
(Madrid, esperando el vuelo a Lima).
Lo mejor de esta semana ha sido caminar solo, sin protección, sin escoltas con metralletas, sin guardaespaldas locuaces que ignoran las virtudes del silencio e imponen su cháchara pugnaz. Lo mejor ha sido caminar por las calles que camino siempre que vengo a Madrid: descender por la calle Imperial que baja y se angosta en curvas añosas, persignarme frente a la parroquia de Santa Cruz, recorrer a paso lento la calle del Sacramento, detenerme en la plaza del Cordón, elevar una plegaria por mis enemigos frente a la Catedral de las Fuerzas Armadas (Armadas pero raramente Amadas), mirar el palacio donde vivió y murió Mariana de Austria, seguir por la calle Mayor, por la calle de la Almudena, tomar un café en el bar del Anciano Rey de los Vinos, perderme por la calle de San Quintín, recordar a los que caminaron esas calles conmigo, a los que creo que me amaban cuando caminaron esas calles, a los que no sé si me siguen amando porque ahora están lejos. No puedo volver a Madrid y no cumplir ese ritual melancólico: seguir las huellas imaginarias que dejamos, recordar a los que sigo amando, maravillarme de estar vivo a pesar de mí mismo.

Me gustaría volver en julio con mis hijas, llevarlas a Barcelona, a las chocolaterías de Barcelona adonde me llevaba Bolaño cuando se tomaba el tren desde Blanes para venir a comer chocolates sabiendo que su hígado no duraría mucho más, llevarlas a Blanes para comer arroz negro en honor a Bolaño y conocer la biblioteca que han inaugurado con su nombre, llevarlas a Sitges para meternos al mar y luego darnos un masaje en una carpa de la playa, llevarlas al hotel que Carmen Balcells ha inaugurado en su pueblo natal, llevarlas a mis barrios de Madrid, al barrio desangelado de la avenida Mediterráneo donde viví cuando soñaba con ser escritor, al barrio más señorial de Menéndez Pelayo donde solía montar bicicleta hasta que me hicieron volar por los aires, al barrio antiguo de las calles serpentinas por el que ahora camino buscando las huellas de los que me amaron y me dejaron. Sería estupendo traer a mis hijas y compartir con ellas todas esas cosas, pero seguramente no vendremos en julio ni vendremos nunca, suena demasiado bonito para ser verdad, recién estamos en abril y de momento julio es un punto incierto que no alcanzo a imaginar en el horizonte, cuántas cosas buenas o malas pueden pasar de aquí a julio si en apenas dos o tres semanas he conseguido algo que parece a un tiempo meritorio y alarmante: que un apuesto policía me diga susurrando que el dictador venezolano organiza conspiraciones para interrumpir mi vida itinerante, que el vicepresidente peruano pida mi censura (lo que no sé si equivale a que censuren mi programa o mi existencia), que el ministro de Defensa peruano pida igualmente mi censura y diga que no se chupa nunca el dedo (yo le prestaría encantado cualquiera de mis dedos para que lo chupase un poco, si ello contribuyera a sosegar su ánimo belicoso), que mis amigos peruanos me digan que los que quieren matarme no son los sicarios a sueldo de Caracas sino los militares peruanos cuyo honor he ultrajado y mancillado y, lo que es más grave, que un tío se muera y deje sus muchos millones de dólares a todos sus sobrinos con una sola excepción: la de su sobrino que más pollo ha comido, la de su sobrino que estas líneas escribe desolado, la de su sobrino que ya no sabe quién quiere matarlo y sólo sabe que no heredará fortuna alguna y está condenado a seguir trabajando para ganarse digna o indignamente la vida.

TRES
(En el vuelo a Lima).
Parece ser que es posible que las mismas cosas que te agravian y entristecen sean las que en cierto modo te enaltecen: por ejemplo, los enemigos que te censuran y amenazan, o los que murieron afirmando esa animosidad en su testamento.

Parece ser que es posible que el odio o la saña de tus enemigos (que cada día son más) te procure una sensación parecida al orgullo y te aliente a perseverar en las pocas cosas que sabes hacer.
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EL COMERCIO ABRIL 21, 2010

Primer vicepresidente, ministro de Defensa y comandante del Ejército pidieron censurar programa de Jaime Bayly

Luis Giampietri, Rafael Rey y Otto Guibovich rechazaron “las burlas” que el ‘Francotirador’ hiciera el domingo sobre el fallido lanzamiento de un misil Spike

Jaime Bayly sería censurado por el Gobierno, luego de burlarse de la capacidad operativa del Ejército Peruano.
Durante su presentación ante la Comisión de Defensa del Parlamento, el ministro de esta cartera, Rafael Rey, además de brindar explicaciones por el fallido lanzamiento de un misil Spike, el pasado sábado 16 de abril, solicitó que se censure el programa de Jaime Bayly por “hacer burlas sobre del Ejército Peruano”.

Pero Rey no fue el único en rechazar los ácidos comentarios de el ‘Francotirador’ sino también el primer vicepresidente de la República, Luis Giampietri, quien dijo que Bayly ofendió a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) con bromas de mal gusto.

“Ese señor (Bayly) no tienen licencia para decir las barbaridades que le da la gana. Pido la censura a su programa porque ese tipo de actitudes lo único que hacen es tirar abajo el honor de las Fuerzas Armadas. Probablemente sus amigos se rían pero sus burlas han afectado a las instituciones castrenses, donde se respeta la memoria de muchísimos muertos. Por consideración a estos, no debió haber hablado así”, sostuvo Giampietri.

El comandante del Ejército, Otto Guibovich, que acompañó al ministro en su presentación en el Parlamento, criticó de la misma manera las opiniones vertidas por el conductor de TV y agradeció las palabras del primer vicepresidente, respaldando su pedido de censura.

SOBRE LOS AUDIOS DE BTR
En cuanto a los nuevo audios propalados por el programa de TV “Prensa Libre”, donde Alberto Quimper y Daniel Saba, actual presidente de Perú-Petro, conversan sobre una aparente influencia del ex primer ministro, Jorge del Castillo, en beneficio de Petrolera Monterrico, Rafael Rey dijo que toda irregularidad debe ser investigada pero una persona no debe ser considerada culpable hasta que se demuestre lo contrario.

“A lo que tenemos que acostumbrarnos todos es a no condenar a priori a las personas por más sospechas que hayan. Uno es constitucionalmente inocente hasta que las investigaciones concluyan en que hay culpabilidad”, sostuvo.
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EL COMERCIO ABRIL 20, 2010

Jaime Bayly cuenta con protección policial ante riesgo de atentado contra su vida

Un equipo de Seguridad del Estado está asignado a su protección mientras se encuentre en Lima

El director de la Policía Nacional, general Miguel Hidalgo, señaló que el pasado jueves 8 de abril se dispuso que la Dirección de Seguridad del Estado designe un equipo de seguridad para brindar protección personal al periodista Jaime Bayly.

En la víspera se conoció que el servicio secreto colombiano (DAS) develó un plan para atentar contra el escritor, para quien el gobierno venezolano estaría detrás de esta amenaza.

“Se recibió información del DAS sobre un posible atentado contra Bayly en Bogotá o en Lima (...) se evaluó la información y el jueves 8 de abril se dispuso que la Dirección de Seguridad del Estado designe un equipo de seguridad para su protección personal”, detalló Hidalgo a Radio Programas.

Según el jefe policial, esta protección estará garantizada durante la permanencia de Bayly en la capital. Hay que señalar que este último también tiene un programa en la televisión colombiana.
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PERU 21 ABRIL 20, 2010

Giampietri pide que se "censure" a Bayly

El primer vicepresidente de la República calificó de “barbaridades” las críticas de ‘El Francotirador’ a las Fuerzas Armadas.

Las críticas de Jaime Bayly a las Fuerzas Armadas por la fallida demostración de la potencia de unos misiles israelíes trajeron cola. El ministro de Defensa, Rafael Rey, el primer vicepresidente de la República, Luis Giampietri, y el comandante general del Ejército, Otto Guivobich, arremetieron contra El francotirador.

El más molesto de todos fue Giampietri, quien sostuvo que ante las “barbaridades” expresadas por Bayly, “el sistema de los canales o la sociedad nacional de prensa debe autocensurar este tipo de actitudes”.

Para el también legislador aprista, los comentarios de Bayly “lo único que hacen es tirar abajo la moral de la gente”. Incluso, recordó que “muchísimos soldados han muerto defendiendo la patria y en honor a ellos no debió hablar así”.

“Podrá ser muy gracioso, probablemente sus amigos se rían, pero lo que ha hecho es una ofensa terrible para los miembros de las Fuerzas Armadas, ha denigrado a todos sus integrantes”, señaló Giampietri durante la presentación del ministro Rey ante la Comisión de Defensa.
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EL COMERCIO ABRIL 19, 2010

Jaime Bayly aseguró que sicarios venezolanos quieren matarlo

El conductor de “El Francotirador” señaló que desde hace varios años recibe amenazas de muerte provenientes de Venezuela. Hugo Chávez estaría detrás del complot

El irreverente periodista y conductor de televisión Jaime Bayly reveló a través de la columna que escribe semanalmente en el diario Peru21 que ha sido prevenido de la existencia de un grupo venezolano, liderado por el presidente venezolano Hugo Chávez, que tiene la misión de acabar con su vida.

“Hace ya varios años que me amenazan de muerte en correos electrónicos que por lo general provienen de Venezuela, pero la información que me suministra el jefe de la policía secreta colombiana es precisa y parece confiable”, escribe el conductor de “El Francotirador”.

LO MATARÍAN EN LIMA
“Me dice que el atentado puede ocurrir en Bogotá antes de la elecciones del 30 de mayo, pero los que me quieren matar han comprobado que en Bogotá me muevo en autos blindados y con escoltas armados y por lo tanto han decidido ejecutar el plan en Lima, pues han detectado que en esa ciudad ando solo y sin vigilancia”, agrega.

Bayly explica que el policía colombiano le recomendó cuidarse en la capital peruana, pero que si su candidatura presidencial sube en las encuestas, su muerte ocurriría de todas maneras.

“Desde que me mudé a Bogotá el año pasado sé que puede pasar una moto, dispararme y matarme, y no por eso dejo de salir a caminar en la madrugada. (…) Lo que no había pensado es que mis enemigos tramarían la emboscada en Lima. En Lima camino al banco, a comprar los diarios, a la farmacia. En Lima manejo solo la camioneta. Nadie me cuida”, remarcó.

HA TOMADO MEDIDAS DE SEGURIDAD
“Debo cuidarme. Debo tomar medidas de inmediato. No me asusta que quieran matarme. Me excita en cierto modo. (…) Solo quiero que si vienen a matarme esté esperándolos con una lluvia de plomo y que, si al final me matan, me dé el gusto de matar a uno de esos hijos de puta, y mejor si son dos”, refiere. “Hago un par de llamadas y me aseguro de que llegando a Lima me esperará un auto blindado y un escolta armado”, remarcó.

“Si me matan (en Lima), nadie pensaría en Chávez, nadie pensaría siquiera en los pocos terroristas que se esconden en ciertas regiones remotas del Perú, la prensa con seguridad convertiría mi muerte en un crimen pasional, en un lío de faldas, en un ajuste de cuentas de maricas, en algo acanallado, farandulero y de aire sodomita y putañero”, finaliza, tras señalar que de morir lo hará matando y así honrando la memoria pistolera “de mi padre”.
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PERU 21 ABRIL 19, 2010

Vendrán a matarte
Autor: Jaime Bayly

Miércoles. Cuatro y media de la tarde. Bar inglés de un hotel de Bogotá.
El jefe de la policía secreta colombiana me ha llamado por teléfono la noche anterior y me ha dicho que tiene algo urgente que decirme.

Es un hombre de mediana edad, apuesto, de modales refinados, vestido como si fuera el embajador inglés. No parece un policía, parece un espía sofisticado, como los espías de las películas.

Pide una ginger ale con hielo. Yo pido un café sin azúcar. El espía le pide al camarero que nos deje a solas.

Me dice en voz baja, mostrándome unos papeles y dándome nombres patibularios, lo que suponía que iría a decirme: que en Caracas hay un grupo que tiene la misión de matarme.

Hace ya varios años que me amenazan de muerte en correos electrónicos que por lo general provienen de Venezuela, pero la información que me suministra el policía colombiano es precisa y parece confiable.

Me dice que el atentado puede ocurrir en Bogotá antes de las elecciones del 30 de mayo, pero los que me quieren matar han comprobado que en Bogotá me muevo en autos blindados y con escoltas armados y por lo tanto han decidido ejecutar el plan en Lima, pues han detectado que en esa ciudad ando solo y sin vigilancia.

Te van a matar en Lima, me dice secamente el jefe de la policía colombiana. El plan ya está en marcha y sólo les falta reclutar a los sicarios, podrían ser colombianos o peruanos, añade.

La ventaja de matarte en Lima es que la conexión con Caracas no sería evidente, dice mi informante, las piernas cruzadas, corbata a rayas, traje negro y camisa blanca.

Tienes que cuidarte en Lima, me advierte. El atentado va a ocurrir, a menos que ellos se den cuenta de que has tomado todas las precauciones. Quizá en ese caso se desanimen, pero si tu candidatura presidencial sube en las encuestas, el plan se va a ejecutar de todos modos, sólo que se demorarían un poco más para que parezca que te han matado los terroristas peruanos y no que es una orden de Caracas.

Tienes que cuidarte en Bogotá, pero más en Lima, me dice el espía que parece salido de una portada de GQ. Es en Lima donde eres más vulnerable. Y Chávez no va a permitir que ganes las elecciones. Te matarán o tratarán de matarte. Mis fuentes son altamente confiables. El plan está en marcha. Mi jefe me ha ordenado informarte de todo (su jefe, supongo, es el presidente del país).
El jefe de la policía secreta se ofrece a redoblar mi protección en Bogotá y se va sin pagar la cuenta.

Desde que me mudé a Bogotá el año pasado, sé que puede pasar una moto, dispararme y matarme y no por eso dejo de salir a caminar de madrugada (los árboles del barrio son de noche un espectáculo fascinante, hechicero, y su elegancia centenaria empequeñece a una estatua al santo Escrivá de Balaguer, que esculpido en piedra parece más serio de lo que era predicando dicharachero) y no por eso dejo de burlarme del esperpéntico dictador de Caracas.

Lo que no había pensado es que mis enemigos tramarían la emboscada en Lima. En Lima camino al banco, a comprar los diarios, a la farmacia. En Lima manejo solo la camioneta. Nadie me cuida. No llevo un arma. Sería fácil matarme.

Además, en Lima muere alguien de la farándula casi todas las semanas y si no muere de muerte natural entonces alguien lo estrangula o lo envenena con raticida. Por eso, si me matan pensarían que el asesino es el ex novio despechado de mi chica o un prostituto mal pagado o una cantante folclórica o una ajada animadora de televisión o un fanático religioso que desprecia a los gays o un gay en el armario que desprecia a los gays. Si me matan, nadie pensaría en Chávez, nadie pensaría siquiera en los pocos terroristas que se esconden en ciertas regiones remotas del Perú, la prensa con seguridad convertiría mi muerte en un crimen pasional, en un lío de faldas, en un ajuste de cuentas de maricas, en algo acanallado, farandulero y de aire sodomita y putañero.

No sé si finalmente seré candidato presidencial el próximo año. Todo sugiere que será imposible evitarlo y que un mínimo sentido de la decencia y la hombría me obligarán a serlo. De ser así, debo creerle a mi informante, no tendría por qué mentirme, los sicarios vendrán a reventarme los sesos. Debo cuidarme. Debo tomar medidas de inmediato. No me asusta que quieran matarme. Me excita en cierto modo. Me dignifica o enaltece. Le da a mi vida una importancia que no tiene ni tendrá. Sólo quiero que si vienen a matarme esté esperándolos con una lluvia de plomo y que, si al final me matan, me dé el gusto de matar a uno de esos hijos de puta, y mejor si son dos.
Hago un par de llamadas y me aseguro de que llegando a Lima me esperará un auto blindado y un escolta armado.

Sin embargo, llegando a Lima no está el auto blindado ni el escolta armado o desarmado.
De inmediato me rodean cuatro hombres en trajes negros y corbatas y me dicen que son de Seguridad del Estado y me suben a una camioneta y me informan de que hay una orden de arriba para cuidarme todo el tiempo que esté en Lima. Llevan armas cortas y armas no tan cortas. Son profesionales. Me dicen sus nombres. Hablan poco, no se distraen.

No me parece justo que ellos lleven armas y yo no. Les pido que me vendan un arma, que me consigan un arma rápida y legalmente. No será problema, me dicen. Pero tiene que aprender a disparar, añaden. Sé disparar desde niño, les digo. Me enseñó mi padre. Quiero tener una pistola conmigo. Si vienen a matarme, quiero llevarme conmigo a uno de esos angelitos, les digo, y se ríen.

Ya nada es igual en Lima. Ya ordené un auto blindado. Ya no puedo caminar solo. Adonde voy, me siguen varios hombres. Les he pedido que no vayan de traje negro y corbata para no llamar tanto la atención. Ahora se visten más normalmente, pero no ocultan sus pistolas ni sus miradas hoscas y no se alejan de mí.

En el banco un señor malhumorado me reprocha porque al parecer he dicho alguna noche en televisión que la Universidad Católica es una madriguera de drogadictos y comunistas reciclados. Es una broma, no se moleste, le digo, pero el hombre levanta la voz y protesta y me dice que no tengo derecho de insultar a sus hijos que estudian en esa pontificia universidad. Mil disculpas, le digo, pero no quiere aceptar mis disculpas y sigue gritando. Entonces mis custodios se le acercan y no sé qué le dicen al oído, pero le muestran las armas cortas y el señor se retira como un conejo. Pedazo de idiota. Pusilánime. Es bueno esto de andar con cuatro matones. Por lo pronto espanta a los cretinos.

Voy a la casa de mi madre. Mamá cumple setenta años. Los escoltas se quedan afuera. Asumen que con mi familia estoy a salvo. Yo no estaría tan seguro. Siempre he pensado que hay personas en mi familia que tal vez quisieran matarme. No creo, sin embargo, que operen en combinación con los sicarios de Caracas. Tampoco creo que se atrevan a ejecutar tales deseos ocultos. Pero si me llegasen a matar, es seguro que hay personas en mi familia que tal vez sentirían algo parecido al júbilo o al beneplácito.

Todo está bien (la comida es rica; el servicio, impecable) hasta que llegan los mariachis. Son ocho o diez y hacen un ruido espeluznante, insufrible, y les veo las caras y pienso que cualquiera de ellos podría sacar una pistola de su sombrero de ala ancha y matarme a sangre fría mientras canta una ranchera cantinera. Si tuviera conmigo a mis guardaespaldas, empujaría a todos los mariachis a la piscina para que callen ese estrépito chillón. Como creo ver en sus miradas turbias el peligro, y como el bullicio crispa mis nervios, me pongo de pie y me voy de la fiesta de mi madre sin despedirme de ella ni de nadie y mentando la madre de los mariachis.

Un cuñado beodo sale a la calle y procura impedir que me marche ofuscado, pero mis hombres de seguridad le muestran las armas cortas (y las no tan cortas) y el cuñado ebrio huye como un conejo (o más exactamente como un cuy).

No confío en los mariachis, les digo a mis custodios, cuando nos alejamos en la camioneta. Esos mariachis primero cantan y a la noche regresan y te roban todo y te matan con arma blanca, son unos hijos de puta, me dice uno de los gendarmes.

Necesito una pistola y un revólver cuanto antes, les digo. No se preocupe, don Jaime, ya estamos haciendo las gestiones, me dicen. Si es posible con silenciador, les digo. Podemos conseguirle una pistola italiana con silenciador, me dicen. Usada pero en buen estado, y cuando dispara es una sedita, añaden. Estupendo, les digo. Pago lo que sea. Pero la quiero ya. Sí, don Jaime, lo que usted diga. Tenemos órdenes de arriba de estar a su servicio las veinticuatro horas. Gracias, gracias, les digo, y los despacho a sus casas y me atrinchero en mi fortín de San Isidro.

Si me disparan un mortero, un cohete instalaza, estoy jodido, pienso. No debo ponerme tan paranoico. Nadie en Lima, salvo mi suegra, podría disponer de los recursos y la sevicia de conseguir un mortero y dispararlo a mi búnker.

Lo bueno de que vengan a matarme los gorilas de Chávez es que, si tienen éxito, moriré rápidamente y con la gloria de perder la vida por defender mis ideas. Lo bueno de que me maten los sicarios de Caracas es que me ahorrarán el trabajo de hacerlo yo mismo cuando comprenda que ha llegado la hora de partir. No quiero morir como mi padre, después de una quimioterapia. No quiero morir como el tío Bobby, humillado por una enfermedad. Quiero una muerte repentina, calculada y a ser posible pública y gloriosa. Quiero una muerte en combate, una muerte en medio de un fuego cruzado, una muerte después del placer de ver morir a uno o dos de mis enemigos. Esa sería la muerte perfecta: cargarme a un par de los sicarios que me han emboscado, verlos caer despanzurrados, vomitar una lluvia de plomo sobre ellos y que uno de esos cabrones, ya caído, antes del último estertor, consiga disparar y reventarme el corazón y que mi cadáver quede tendido sobre una calle de Lima y lo cubran los peatones con páginas del diario Trome, sección La Malcriada del Día.

Vengan a matarme, cabrones. Los espero con entusiasmo. Moriremos juntos y me cubrirán de gloria inútil (pero gloria al fin) y me salvarán de una muerte mediocre, penosa, vulgar. Moriré matando y honrando así la memoria pistolera de mi padre.

Mequetrefes, bribonzuelos, cacasenos, hampones de pacotilla, sicarios baratos, flatulentos matones: vengan por mí, aquí los espero, no les tengo miedo, les agradezco de corazón que se tomen el trabajo de venir a matarme, vivir es un oficio extenuante y morir matando debe de ser la mejor manera de morir, sobre todo si alcanzo a matar a dos o tres crápulas al servicio del dictador de Caracas y los volteo como arepas y los dejo tirados en la calle como cachapas derretidas.
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PERU 21 ABRIL 12, 2010

Bayly: "El Metropolitano es una farsa"

El Francotirador cuestionó los retrasos, y que el desfile realizado en la Estación Central haya convertido la obra en “un lugar del meretricio”.

El Francotirador ironizó sobre desfile realizado en la Estación Central del Metropolitano. (Frecuencia Latina)
A las críticas al alcalde de Lima, Luis Castañeda, por los constantes retrasos e incrementos de presupuesto en el Metropolitano, se sumó el periodista Jaime Bayly, quien ayer cuestionó, fiel a su estilo, que dicha obra emblema de Lima no se haya terminado en los plazos prometidos, y se haya gastado más del doble de lo previsto.

“Todo esto huele mal. Esto es una farsa, es un engaño al pueblo”, remarcó, tras advertir, además, que en esta obra “se gastado tres veces más de los presupuestado y Castañeda dice que no le interesa hablar”.

En El Francotirador, Bayly recordó -mostrando videos- que en mayo de 2005 Castañeda prometió que el proyecto estaría listo en un año, junto con la Estación Central. Luego, en otra entrevista en 2006, dijo que estaría a mediados de 2008, y después en 2009. Finalmente, prometió que estaría en abril de este año, lo cual aún no ha ocurrido.

Bayly también criticó el desfile de modas en la Estación Central, realizado el sábado último. Según el periodista de televisión, esta decisión de Castañeda, ante la imposibilidad de echar a andar El Metropolitano, ha convertido la obra en un “lugar de meretricio o un burdel”.

* Bobby
Autor: Jaime Bayly

Ha muerto el tío Bobby. Ha muerto en su cama. Ha muerto bebiendo vodka y comiendo chocolates y mandando al carajo a los médicos que querían llevarlo a la clínica. Ha muerto gritando, insultando, vociferando a duras penas porque se ahogaba. Ha muerto en brazos de mi madre, ella sollozando no sé si por la pena de perderlo o por las tantas noches que durmió en el suelo, al pie de la cama de Bobby, sobre unas frazadas viejas, como una enfermera abnegada y servici al.

Ha muerto Bobby y ha muerto en su ley, en su casa fantasmagórica y vetusta y polvorienta, la misma casa ajada en la que vivió cincuenta años o más, en un cuarto enrejado y doblemente enrejado como si fuera una mazmorra de la que salió huyendo por los techos burlando a los sicarios que querían matarlo o secuestrarlo, pero Bobby era demasiado listo para dejarse atrapar por nadie y estaba siempre un paso adelante que todos los demás.

Ha muerto Bobby y ha muerto combinando vodka con suero y morfina y trufas belgas y suizas, haciendo lo que le daba la gana, siendo el pequeño déspota genial que siempre fue hasta la madrugada en que se aburrió de ser inteligente, tanto que, en uno de sus días buenos y sosegados o en uno de sus días revulsivos y volcánicos, era imposible no sentirse un tonto a su lado, era imposible no sentir que era un portento de la inteligencia y que el mundo le cabía en la cabeza porque en su cama tenía desperdigadas revistas inglesas, francesas, italianas, y hablaba cinco lenguas con perfecta fluidez y siempre parecía saber lo que el otro tenía en la cabeza y quería de él, era como un formidable jugador de ajedrez que, sea en el mundo del dinero, como en el más enrevesado de los afectos, leía con aterradora lucidez la próxima jugada de quien tenía enfrente, y eran muchos a quienes tenía enfrente y ganaba diez o veinte partidas simultáneas porque Bobby era un estratega de singular talento y nada le gustaba más que humillar al adversario con el poder desmesurado de su inteligencia.

Ha muerto Bobby y ha muerto como vivió, como un admirable cabrón, como un dictador malgeniado que multaba al mayordomo si olvidaba servir con guantes blancos, como un sátrapa refinado que vestía ropa vieja y ahuecada (finísima pero viejísima) y al que nadie osaba contradecir en esa mansión fantasmagórica (en la que a veces decían que aparecía, cuando Bobby estaba en la ducha, el primo que desapareció y nunca más apareció, el príncipe Juan Mauricio, bello entre los bellos), y ha muerto además Bobby como mueren los valientes, y por eso me saco el sombrero, Bobby querido y malquerido, aunque sea ya tarde y aunque te haya dicho cuando estabas enfermo (lo que ignoraba, no sabía que estabas con cáncer) que eras un avaro y un cabrón y que en la lista de los cabrones más insignes que he conocido no podías faltar tú, Bobby querido, y te pido perdón por haberte dicho la verdad cuando era una absoluta impertinencia decírtela, aunque quiero creer que te habrás reído leyéndola porque en el fondo sabías que no exageraba un ápice y al menos tenías la certeza de que no era yo uno de los buitres y aves de carroña que sobrevolaban sobre ti diciéndote zalamerías y untándote de elogios fariseos sólo para que te acordaras de esos avechuchos rapaces cuando escribieras tu testamento. A mí no me impresionó nunca tu dinero, lo que me fascinaba era el poder avasallador de tu inteligencia, el arte de tu conversación y la evidencia de que el mundo te cabía en la cabeza.

Ha muerto Bobby y ha muerto en su ley, espantando a los curas que le traía mi madre, negándose a confesarse, negándose a que le dieran la extremaunción, diciéndole a mi madre que él no tenía ningún pecado que confesarle a nadie y que se llevara a todos sus curas del Opus al carajo y que nada de estampitas ni rosarios ni agua bendita, nada de meterle miedo con el juicio final y el castigo eterno a los impíos, nada de sembrarle culpa porque se atrevió a vivir su espléndida vida con absoluta lealtad a sus instintos y sus afectos.

Ha muerto Bobby y no fuimos nunca amigos porque él tenía alma de déspota y yo no estaba dispuesto a adularlo y halagarlo y obedecerlo sumiso y lambiscón tal como hacían otros buitres de la familia sólo para que con suerte se acordase de ellos en su testamento, y por eso nunca le pedí plata ni consejos para ganar dinero en la bolsa ni procuré ser uno más de sus muchos cortesanos fariseos, sino que le dije en su cara y por escrito exactamente lo que pensaba de él (que sospecho que era exactamente lo que él también pensaba de sí mismo), y sin embargo siento esta noche, a una semana de su muerte, algo parecido a la tristeza o la melancolía, porque su ausencia desmejora y empobrece a la especia humana, su ausencia se sentirá crecientemente con los días, a pesar de que ya nunca lo veía y ya nunca lo veré más, y no será posible reírnos borrachos de toda la familia, y porque Bobby, y créanme que no exagero, era un genio del carajo, el tipo más extravagante y astuto y divertido y cosmopolita y brillante que he conocido (y vaya que he conocido cabrones brillantes, pero ninguno como Bobby, ninguno como él).

Ha muerto Bobby y quiero decir ahora que lo admiro por el modo en que eligió morir, el modo furioso y rabioso y enloquecido y ferozmente valiente como eligió morir, sin ceder a los chantajes morales de los puritanos y mojigatos, sin abdicar de sus más íntimas convicciones, sin abandonar la casa que fue su ruinoso palacio de gobierno del que tantas veces salió de madrugada huyendo por los techos porque venían a matarlo. Grande Bobby: vivió como le dio la gana, con todos los lujos y excentricidades, paseándose por Europa como yo por la calle Miguel Dasso, y cuando quisieron traerle curas para que se arrepintiera por su estilo de vida libre, libertino, libérrimo, se negó a gritos, cayéndose de la cama, ahogándose, y mandó al carajo a todos los curas y murió siendo fiel a sus instintos y sus amores y sus genes revoltosos, murió libre, libertino y libérrimo como vivió, con una botella de vodka y un chocolate suizo y despreciando los consejos de los médicos y sintiéndose, me temo, el hombre más solo del mundo, porque no sé si Bobby amó y fue amado, pero creo que al final el pobre era tan condenadamente inteligente y desconfiado que estaba solo y desolado allá arriba, adonde los demás no podíamos llegar a igualarlo.

Ha muerto Bobby y como murió Bobby sólo se atreven a morir los valientes y es así como me gustaría morir: como murió Bobby en su cama, sin arrepentirse de los amores que amó y de las extravagancias que el cuerpo le reclamó y sin acobardarse y dejar que vinieran los curas a obligarlo a confesarles que se arrepentía de haber vivido como le dio la gana de vivir, como quiso vivir y como fue feliz a su manera viviendo del único modo en que por otra parte él podía vivir, y en esto entiendo tanto a Bobby, porque Bobby estaba condenado a ser Bobby tal y como fue Bobby, no podía casarse falsamente y tener hijos para pasar por un señor honorable, no podía disimular la brutalidad depredadora de su inteligencia ni su ambición sin límites, no podía reprimir su lengua afilada y viperina, estaba escrito que aquella era la vida que Bobby debía vivir para gozar como a pocos he visto gozar (si por el goce entendemos el ejercicio pleno y descarado de la libertad y la celebración de la propia individualidad con todas sus grandezas y sus miserias) y, de paso, para enseñarnos a algunos que se puede vivir sin miedo y con coraje y siendo uno mismo y ser todo lo excéntrico y libertino que a uno le dé la gana y al mismo tiempo ser un señor honorable como lo fue Bobby, sin que para ello tuviera que recurrir a ningún embuste ni casarse mercenariamente con una mujer a la que no amaba ni falsear en modo alguno su formidable carácter de genio del mal y genio del bien según el humor veleidoso que prevaleciera en él en ese momento (porque con mi padre fue, al final, un genio del bien) y con la postura valiente de quien espera la muerte de pie y sin amariconarse y plantándole cara y echándose un trago prohibido y diciéndole ven por mí, cabrona.Fama de maricón y bien ganada fama de maricón tenía el legendario Bobby, y él no hizo nada por ocultar esa fama o disimularla, él amó a los hombres recios, viriles, a los cuerpos atléticos, a los soldados, a los marinos, a los navegantes, a los que amaban al mar como amaba él la bahía de Paracas. Fama de maricón tenía Bobby, pero cuando se metía al mar (y yo fui testigo siendo niño y ya adolescente), no había nadie que tuviera más coraje, hombría y virilidad que Bobby para entrar nadando sin vacilar hasta la pérfida rompiente de olas estruendosas de Villa y encontrar la manera de pasar su cabeza calva por ese matadero donde tantos y tantos habían perecido y luego flotar con olímpico desparpajo, mientras toda la familia y la playa entera contemplábamos con miedo y admiración las insólitas hazañas de Bobby en el mar de Villa, unas hazañas que hacían alarde de su hombría escondida, de su fantástica desfachatez para desafiar el peligro, de tan insolente confianza en sí mismo que ni siquiera los salvavidas se atrevían a meterse allí adentro, lejos de las olas, donde Bobby nos dejaba ver flotando su cabeza calva y pecosa, como diciéndonos: seré maricón, pero a ver quién de ustedes tiene los cojones de venir aquí adentro.
Podría recordar a Bobby paseando en su Jaguar por las calles de Lima cuando no había otro Jaguar en Lima, podría recordar a Bobby cuando mi padre le tenía prohibido entrar a casa, podría recordar a Bobby cuando le trajo de Londres a mi hermano un gigantesco ferrocarril en miniatura que no cabía en la sala, podría recordar a Bobby una tarde en su mansión en la que nos emborrachamos con vino blanco y nos reímos como nunca me había reído en Lima, qué tipo divertido era Bobby y qué vino espléndido servían los mayordomos con guantes blancos, pero elijo, ahora que ya no lo veré más, recordarlo nadando en el mar de Villa, cruzando la rompiente, sacando la cabeza calva cuando ya lo creíamos ahogado, demostrándonos aquellos domingos en Villa que no sólo era el más inteligente de su familia, y el más rico, y el más refinado y cosmopolita, sino, sobre todo, quién lo hubiera dicho, el más valiente y corajudo de todos los hombres de su familia.
Y con ese mismo valor con el que sobrepasaba las olas descomunales de Villa y salía bajándolas a pecho, con ese mismo coraje ha muerto Bobby en el mar encrespado en el que todos hemos de morir.
Bobby querido, fuiste un grande y supiste morir como un grande, mis respetos por eso.
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EL COMERCIO MAYO 5, 2010

Jaime Bayly se lamenta: "Me he ‘achicado’ en las encuestas"

Muy a su estilo, El ‘Francotirador’ cuestionó el último sondeo de la PUCP a la Presidencia que lo ubica por debajo de Ollanta Humala y arroja una caída de 8% a 4%

Jaime Bayly confesó estar apenado porque los números en las encuestas no lo favorecen y hasta le preocupan.

En “El Francotirador”, el escritor comentó el reciente sondeo de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) con la intención de voto a la Presidencia que refleja un bajón de 8% a 4% en su candidatura.

“Me he ‘achicado’ de 8% a 4% en las encuestas. Hay que tomarlo con calma puede ser un bajón temporal”, opinó el ex ‘Niño terrible’.

En el inicio de su programa de TV, Jaime Bayly expresó sus condolencias a su madre por la muerte de su tío Bobby, de quien dijo, tuvo altercados que ya han quedado en el pasado.

Jaime Bayly ironizó sobre la ayuda que podría recibir de su desaparecido tío con miras a su posible candidatura a la Presidencia.

“Es de presumir que en su testamento se va a acordar de sus hermanas más queridas siendo mi madre una de ellas. Él escogió a mi madre y a su hermana Josefina como las hermanas que lo acompañaron a morir y yo que quiero ser candidato presidencial la verdad que necesito algo de plata para echar a andar esa campaña”, dijo.

“Yo no tengo esa plata. Cada mitin es caro. Si quieres poner la pantalla gigante, tener a Tongo cantando, los fuegos artificiales eso cuesta plata (...) Necesito que el destino me provea de un dinero que me caiga del cielo”, dijo en tono burlón.
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PERU 21 ABRIL 5, 2010

Mi ángel guardián
Autor: Jaime Bayly

Todas las noches, después de dejarme en el hotel, Fabio conduce el auto blindado hasta su casa, se reúne con su mujer (que es veinte años menor que él), llaman a la vecina, se arrodillan y oran los tres tomados de la mano.
Oran Fabio, su esposa y su vecina como mínimo una hora y a veces oran hora y media y hasta dos horas.

Yo no los he visto orando, todo esto me lo ha contado Fabio, que es mi conductor y escolta armado y es ya mi amigo, al punto que, según me ha dicho, y me ha conmovido escucharlo, oran todas las noches también por mí.
Yo me imagino arrodillado orando una hora y oraría para que no me duelan las rodillas. Yo nunca he orado y nunca de rodillas una hora y menos tomado de la mano con mi mujer y la vecina. Por eso admiro a Fabio. Porque Fabio hace cosas que cualquier persona no haría.

Por ejemplo el otro día atropellaron a un motociclista y el muchacho quedó tendido debajo de la camioneta que lo arrolló y antes de que yo pudiera decir nada ya estaba Fabio de rodillas, debajo de la camioneta, consolando al accidentado, llamando a la ambulancia y la policía, orando por él, no con él porque el joven estaba lívido y temblaba y no parecía capaz de articular palabra, y Fabio le decía tranquilo, fresco, Dios está contigo, Dios te protege, Dios es tu amigo, Dios te llevará si es Su deseo, y la gente agolpada cerca del accidente le gritaba a Fabio oiga, ya, sáquelo, no le hable tanto, lo va a matar de tanto hablarle, y Fabio se molestó, se puso de pie, encaró a la multitud crispada y les dijo yo soy escolta profesional y a este joven no lo puedo mover, si lo muevo lo puedo dejar inválido o lo puedo matar, así que más respeto por favor, y luego se agachó y siguió diciéndole al pobre muchacho con las piernas machucadas fresco, tranquilo, Dios está contigo, Dios te protege. La ambulancia llegó una hora después y el chico seguía vivo y estoy seguro de que sobrevivió gracias al aliento y la presencia de Fabio debajo de la camioneta.

Fabio hace poco también chocó a un motociclista pero yo no lo vi, yo estaba en el hotel y él me lo contó, me lo contó riéndose porque no fue un accidente serio, apenas un topetón, me dijo, pero luego el motociclista se puso insolente con Fabio y le dijo cosas vulgares, cosas soeces, y Fabio le dijo que era escolta profesional entrenado y armado y que hablara con más respeto por favor y el joven, que según Fabio estaba ileso y sólo quería sacarle plata, se amansó y se contentó con los cincuenta mil pesos que Fabio le dio para la reparación de los mínimos daños que la colisión había provocado en la motocicleta.

Yo he chocado ya cuatro veces desde que me mudé a Bogotá y siempre ha sido mi culpa, en dos ocasiones he chocado con un pilar de cemento del estacionamiento del hotel, en una ocasión he chocado con un poste a la entrada del canal de televisión, y en la más infortunada ocasión he chocado contra un auto que estaba detenido pero no lo advertí porque estaba tratando de ajustar el reloj de la camioneta y cambiar de canción y marcar el celular de mi chica en Lima y por eso no lo alcancé a ver a tiempo y lo embestí por detrás y enseguida bajó el señor con toda su familia a decirme las quejas y protestas inflamadas a que tenían pleno derecho, pero antes de que pudieran acercarse a mí ya estaba Fabio, que es más rápido que un leopardo, interponiéndose entre la familia chocada y yo agazapado en la camioneta y disculpándose y diciéndoles que es escolta profesional armado y dándoles su tarjeta y diciéndoles que “El Grupo” se haría cargo de absolutamente todos los gastos por la reparación y que les daría un Mercedes del año por los días que el auto chocado estuviera en el taller, con lo cual la familia regresó feliz al auto chocado y Fabio una vez más me salvó de un trance bochornoso.

Fabio es mi ángel de la guarda y lo advertí cuando recién llegué a Bogotá y le dije que quería bajar de peso, que estaba muy gordo, que había tenido un preinfarto una noche caminando, y Fabio se preocupó tanto que me llevó a una tienda vegetariana en la calle Once y me compró avena, linaza, salvado, omega, oxígeno líquido, valeriana, pasiflora, alcachofa en gotas, alcachofa en cápsulas y luego me llevó a la frutería y me compró abundante borojó y me dijo que, si quería bajar de peso, tenía que seguir al pie de la letra sus instrucciones: tomar jugos de borojó con miel orgánica y una cuchara de avena, otra de linaza y una más de salvado, y antes de dormir tomar un vaso de agua con el oxígeno líquido, el omega, la valeriana, la pasiflora y la alcachofa. Yo sentí que Fabio era confiable, que era bueno, que era noble, que no era un charlatán, que estaba loco pero que debía hacerle caso, y le hice caso y bajé veinte kilos en dos meses y se cumplió la profecía que me dijo Fabio en el auto blindado que brinca como si fuera un potro chúcaro por las calles desiguales de Bogotá: ya verá usted, doctor Jaime, cómo esta dieta le asegura cuatro y hasta cinco deposiciones al día, y ya verá usted cómo le mejora el color y el olor de sus deposiciones, doctor, y perdone que le hable de sus deposiciones, pero somos cristianos y somos hijos del Señor y si no hace sus deposiciones como yo le digo va a terminar con cáncer de colon, doctor.

Mucho borojó, mucha linaza, mucho salvado, mucha deposición: tal fue el cambio que introdujo en mi vida el noble Fabio cuando llegué a Bogotá, y ahora él y yo nos reímos de cómo se me caen los pantalones y de cómo me he hecho adicto al jugo de borojó con linaza y salvado y cómo debo estar siempre cerca de un baño o servicio higiénico porque el estilo de vida de Fabio tiene ese pequeño inconveniente, que uno está siempre deponiendo o a punto de deponer su deposición, y esto puede ser incómodo y hasta angustiante si uno está haciendo televisión en directo y siente la urgencia de deponer, no de renunciar sino de ir a hacer las deposiciones que ya Fabio me advirtió que me tendrían atareado el día entero.

Fabio es muy querido por mi mujer y mis hijas y cuando las llevamos al concierto de Coldplay no se alejó de las chicas y soportó la humillación de que lo privaran de su pistola y sin embargo siguió siempre al lado de mis hijas, incluso cuando ellas se empecinaron en avanzar y abrirse camino a codazos y empellones hasta llegar a un metro de Chris Martin, a quien Fabio no conocía ni tenía el menor interés en conocer, pero allí estaba sereno, atento, resguardando con celo profesional a mis hijas y abriéndoles un paraguas para que no se mojaran con la fina garúa esquinada que cayó esa noche.

Cuando vamos al supermercado ya sé lo que le gusta comprar a Fabio, un mango grande y un jugo natural de mandarina, y muy rara vez compra también una palta y se la come así tal cual con cáscara y sin sal, y yo compro jugos de uva morada y artículos de higiene y revistas de toda índole y Fabio está siempre listo para cargar las bolsas, para abrirme camino, para alejar a algún borrachín que se me acerca balbuceando majaderías, para hacerme la vida más leve y llevadera y protegerme de cualquier peligro.

Curiosamente, lo mejor que me ha pasado desde que me mudé a Bogotá ha sido conocer a Fabio y escribir en las madrugadas y escaparme a las cuatro de la mañana a caminar sin rumbo cuando él duerme y ya no está escoltándome. De Fabio he aprendido la lealtad, la nobleza, la generosidad, pero sobre todo he aprendido que un escolta, como se pasa todo el día callado esperándote, cuando está contigo te habla y te habla y te cuenta las cosas más insólitas. Escuchando a Fabio cada noche camino al canal o ya de regreso al hotel, he aprendido muchas cosas religiosas que ya olvidé, pero que cuando Fabio me las dijo me asustaron y estremecieron, sobre todo porque Fabio recita de memoria salmos de las escrituras, las palabras de los profetas, y yo no entiendo mucho pero al final llega a la conclusión de que el fin del mundo está a punto de ocurrir y es muy tremendo cuando me describe cómo será el fin del mundo y cómo a un lado irán los justos y al otro lado irán (iremos) los pecadores y yo me quedo muy triste pensando en que no es justo que si recién nos vamos conociendo y haciendo amigos se nos venga encima el fin del mundo y el consiguiente fin de nuestra amistad, y por eso el otro día le dije Fabio, quiero pedirle un favor, y él me dijo fresco, doctor, lo que usted quiera, y yo le dije mire, creo que es demasiado que ore con su esposa y su vecina por más de una hora de rodillas, le ruego que no oren por mí, le ruego que el tiempo que dedican a orar por mí lo pasen en la cama descansando pero Fabio se rió y me miró por el espejo retrovisor y me dijo no, no, doctor, yo le voy a pedir un favor a usted, y yo dígame, Fabio querido, y él me dijo yo le pido a usted que todas las noches ore, no tiene que orar de rodillas, no tiene que orar con alguien, ore solo, ore sentado o parado o echado, pero ore doctor, ore porque sólo el poder de la oración lo va a salvar el día del fin del mundo que como le digo está acá nomás a la vuelta de la esquina, y yo le dije cómo no, Fabio, tomaré mi borojó y oraré por usted, pero por supuesto no he orado ni oraré porque cuando llego de la televisión a medianoche estoy tan cansado que no tengo fuerzas para orar y sólo puedo sentarme a escribir una novela sobre toda la gente a la que me gustaría matar, una novela que cuando sea publicada Fabio no debe leer, porque si la lee creo que dejará de orar por mí.
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PERU 21 MARZO 29, 2010

La siesta, el café y el carnaval
Autor: Jaime Bayly

Todos los fines de semana se parecen bastante y no me quejo.
No podría decir que descanso los fines de semana, tampoco que trabajo.
Digamos que cumplo una rutina calculada y meticulosa, no exenta de placeres.
El más grande placer es almorzar con Sandra y nuestras dos hijas.
No es sólo que la compañía de esas mujeres me resulta gratificante en grado sumo, lo es también todo lo que me dan de comer.

La rutina comienza el sábado a las seis de la mañana en Bogotá cuando suena la alarma y salto de la cama y jalo mi maletín negro y subo al auto blindado de Fabio, el conductor y escolta, quien me lleva al aeropuerto mientras habla y yo a duras penas balbuceo palabras adormecidas porque a esa hora no soy capaz de pronunciar una palabra completa.

Prosigue (y este puede ser el peor momento del fin de semana) cuando espero a que nos llamen a abordar el vuelo y cuando por fin ocupo mi asiento y aguardo bostezando a que nos repitan la insufrible letanía de consejos inútiles sobre cómo sobrevivir si se cae el avión y luego las demoras del avión avanzando remolón por la pista. Este es el momento más tenso o crispado y a veces se prolonga porque detectan una avería o porque el tráfico aéreo se ha espesado o porque el avión está detenido y nadie nos explica por qué coño tardamos tanto en despegar.

Yo espero con las seis pastillas en una mano y el vaso de agua en la otra. Sólo tomo las pastillas cuando hemos despegado. Nunca las tomo en tierra. Me ha ocurrido que las he tomado nada más subir al avión y luego han encontrado un desperfecto y nos han bajado del avión y no había modo de bajarme porque estaba dormido como un muerto fresco. Por eso la experiencia aconseja tomar los hipnóticos apenas el avión levanta vuelo, nunca en tierra firme. Enseguida me cubro el rostro con una bufanda y desaparezco, me voy a otro mundo, perezco, desfallezco, fallezco en cierto modo, muero dormido y bien dormido las tres horas del vuelo.

Dios, qué sería de mí sin las pastillas que tan generosamente me provees.
Al llegar a Lima soy un hombre de aspecto risueño, no sólo porque la gente me grita expresiones afectuosas (impregnadas menos de afecto que de picardía), sino porque las pastillas han sedado mi ánimo revulsivo y siempre le pido al conductor que me lleve a casa bordeando el mar, y la contemplación del mar, el olor del mar, los recuerdos que me traen aquellas olas turbias, me devuelven la sensación de estar en casa.

A pesar de que llego cansado, sólo duermo después de comer las cosas que Sandra vigila que cocinen. Todo es siempre una sorpresa, cada plato es una creación delicada que resume su buen gusto. Las niñas comen menos que yo, lo que me favorece, porque siempre termino comiendo lo mío y lo que ellas dejan y luego vienen los postres, una extravagante combinación de frutas, bizcochos, manás enviados por mi madre, chocolates, alfajores y helados. Cuando comemos los postres, a las niñas, que languidecían de apatía, les entra un segundo hambre descomunal, y de pronto las veo comer con una voracidad alucinante y es sobre todo el chocolate el vicio que más las pierde.

Luego todos nos vamos caminando, casi reptando, a nuestros cuartos, y se respeta con solemnidad religiosa el mandamiento de la siesta. Me enorgullece que mis hijas hayan heredado esa vocación obstinada por la siesta y que nada las desvíe de cumplir dicha obligación moral. En el momento de la siesta, dejamos de ser una familia y cada uno se encierra en sí mismo y duerme lo que le pida el cuerpo. Sandra y mis hijas, cada una en su cuarto y con sus manías y extravagancias (una de mis hijas necesita el televisor prendido para dormir; Sandra sólo puede dormir descalza y con un pie fuera del edredón), duermen naturalmente, quiero decir sin tomar pastillas. No es mi caso, desde luego. Yo duermo la siesta del sábado como si fuera un monaguillo preparándose para asistir la misa: visto tales y cuales prendas, enciendo artefactos que entibian el aire, escucho una bella canción religiosa de Juan Luis Guerra, ingiero mi dosis de pastillas, bebo valeriana, bebo pasiflora, bebo alcachofa en gotas, trago cuatro cápsulas de melatonina con sabor a naranja y luego elijo, guiado puramente por la intuición, la cama que me será más propicia para entregarme a la siesta: está mi cama oficial (pero ella conlleva el peligro de que las cornetas de los heladeros se oyen con irritante frecuencia) y están las camas de huéspedes que hice instalar en los cuartos de huéspedes sin saber que el único huésped de mi casa sería yo mismo.

Dios, me inclino reverente y te saludo por concederme la dicha sabatina de dormir siestas de tres y cuatro horas.

Ya después de la siesta todo me da igual, porque he dormido tanto y me encuentro tan felizmente dopado que ningún percance o contrariedad me afecta en modo alguno y soy como un monje budista imperturbable. Mi templo es mi habitación y en ella me recluyo ensimismado y me protejo de todo contacto con bípedo humano de cualquier género, incluyendo a los homínidos de mi familia. Esas horas de la noche son inciertas y no me tomo el trabajo de buscar a mis hijas porque sé que van de fiesta en fiesta y ni siquiera me molesto en llamarlas al celular porque sé que dará el contestador. Lo que hago es apoltronarme en un sillón de cuero y perderme en el mundo hechicero de las palabras, de las que leo o de las que escribo, y es entonces cuando soy consciente de que, al menos en mi caso, la felicidad consiste en olvidarme de que existo, leyendo o escribiendo.

No es posible precisar la hora en la que llegarán mis hijas de sus fiestas ni el número de mensajes que nos escribiremos Sandra y yo estando a pocos pasos (pero sabiendo que lo sabio es no vernos, querernos sin vernos) ni la hora en que volveré a tomar el coctelito de pastillas y hierbas que, ya en otra cama, me devolverá al viaje azaroso de los sueños.

Los domingos comienzan lentamente, como han de comenzar los domingos. Nadie da señales de vida antes de mediodía. Nos reunimos en el cuarto de Sandra y es allí donde desayunamos, ellas en piyama, yo bañado y vestido con ropa de domingo como si me fuera a jugar cricket, y leemos los periódicos y mis hijas se ríen cuando aparece alguna foto mía en la que salgo con cara de ganso o de gaviota o de pavo o de marmota. Mis hijas se ríen cuando alguien me ataca o me elogia en el periódico y se ríen más cuando aparezco con algún dígito modesto en una encuesta y les gusta recordarme que en la sierra sur tengo uno por ciento o cero por ciento. En esto, mis hijas son muy curiosas, porque quieren que sean candidato, pero también parecen desear (y no lo disimulan) que pierda de un modo bochornoso, que saque un puñado ínfimo de votos.

Le lectura de los periódicos dominicales no es, como se ve, un ejercicio informativo o un hábito estimulado por la curiosidad, sino un ritual más o menos sádico en el que mi familia y yo buscamos dónde ha salido mi cara de tonto y quién me elogia y quién me ataca. No son los elogios los que más risas despiertan, son sin duda las caricaturas y las insidias y los insultos los que más nos divierten.

El almuerzo del domingo suele ser más breve que el festín que nos convoca los sábados, pues se cierne sobre nosotros la sombra ominosa de la televisión que me espera. De eso, sin embargo, no se habla nunca en la mesa: ni de la televisión ni de las cosas que escribo ni de política. En la mesa se habla de cosas divertidas: chismes familiares, pequeñas maledicencias. El humor dominical, sea el de los periódicos, sea el del almuerzo, está inspirado en la burla, el sarcasmo y la ironía. No se aspira en mi familia a la santidad: se aspira a contar el chisme más divertido.

Ya después nos dividimos hasta el siguiente sábado: Sandra se va a leer o a ver películas en su cuarto, las niñas se van a hacer tareas o eso dicen, y yo me voy a bañarme, a vestir la ropa de la televisión, al estudio de televisión, a tomar quince o veinte cafés, a cumplir mi papel de señorito insolente y hablantín y a sacrificarlo todo (incluyendo el honor) en aras de que el público se ría. No crea que mi papel de bufón me exige esfuerzo alguno. Qué ocurrencia. No siento que trabajo cuando me entrego al público y procuro hacerlo reír. Es un momento inestimable. No se puede describir el placer que uno siente cuando consigue urdir una broma eficaz que desata la risotada general. Es el éxtasis puro. Todo se justifica si provoca risas. El que tiene razón es quien hace reír.

Los fines de semana terminan como comienzan: corriendo al aeropuerto. La diferencia es que los sábados a las seis de la mañana estoy tan idiotizado que no puedo decir mi nombre completo y los domingos a medianoche he bebido tanto café y me he reído tanto en el carnaval de la tele que no soy capaz de callarme la boca y me paseo por el aeropuerto como si fuera mi casa y saludo a los que me saludan y también a los que no me saludan y cualquiera que me viese caminar como un demente en el aeropuerto de Lima pensaría que soy un hombre enloquecido y obscenamente feliz porque voy sonriendo y saludando y bromeando y dejándome tocar y que me hagan fotos y más fotos y acariciando a viejitas y a bebés, y no es que esté feliz, es que he tomado tanto café que soy un energúmeno peligroso que camina a toda prisa con una sola misión: llegar a tiempo al vuelo, no perder el avión (y no perder votos en el camino).

Así terminan mis fines de semana: como estoy ahora, sentado en un avión que los vientos zarandean, golpeando las teclas de mi computadora ultraliviana, pidiéndole a la azafata que ya es mi amiga un café más pero sin azúcar por favor.

Que me sea concedida la dicha de muchos más fines de semana como los que he descrito y que Dios en su infinita sabiduría duerma también la siesta con nosotros.
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PERU 21 MARZO 22, 2010

No volverás a esa ciudad
Autor: Jaime Bayly

Llegar a Miami ya no es llegar a casa, es llegar a una ciudad que ahora siento extraña y distante, y por eso no me sorprende que el oficial de aduanas me interrogue con rudeza y me despache a la línea roja para que otro severo oficial me haga perder media hora buscando en mi maletín de mano, en los bolsillos de mi saco, en mi billetera, en mis frascos de medicamentos, algo ilegal que no va a encontrar.

Tal vez me han sometido a esas inspecciones algo humillantes y a tantas preguntas impertinentes porque he llegado desde Bogotá, o porque he llegado muy abrigado y con sombrero y con aire presuroso, o porque les ha resultado sospechoso que les diga la verdad, y es que he llegado a Miami a pasar la tarde porque esa misma noche debo tomar el vuelo a Lima para llegar a tiempo al programa de televisión, y cuando el rudo oficial de aduanas me pregunta por qué llevo tanta prisa, por qué me he obligado a pasar por Miami sólo unas horas para desviarme luego a Lima, le digo la verdad: he venido a pagar mis impuestos, oficial, y de paso he venido también a recoger mi correspondencia. Pero sus impuestos puede pagarlos en Bogotá, me dice él, con aire suspicaz. Sí, lo sé, le digo, sin insolentarme siquiera levemente. Sólo que mi contador me ha preparado los papeles acá y prefiero hacer las cosas a la antigua y firmar los papeles acá y despacharlos en el correo aquí mismo, como he hecho todos los años desde que me hice ciudadano, le digo, pero él no me cree, cree que soy un hampón de modales refinados, un traficante de algo indebido, un criminal con aires de señorito.

El oficial (que sospecho que habla español, pero que prefiere el inglés, lo que me parece inobjetable aunque levemente extenuante, dado que he llegado sin dormir y en un vuelo demorado) me pregunta cuántos dólares llevo conmigo. Cien, le digo, sin dudarlo. Exactamente cien. Le extiendo mi billetera y él comprueba que hay un solo billete de cien dólares. Luego se obstina en hurgar cada pliegue, bolsillo, entresijo, vericueto y doble fondo de mi maletín, tratando de hallar algo, un fajo de billetes, unos polvos, unas sustancias prohibidas, algo que me incrimine, pero su celo despiadado por revolver mis pertenencias resulta inútil pues no encuentra en ellas nada proscrito o sospechoso, a no ser por los muchos frascos de sedantes, hipnóticos, ansiolíticos y sicotrópicos en general. Por lo que veo, tiene usted problemas para dormir, me dice, examinando cada frasco, cada bendita pastilla. Yo diría que tengo problemas para dormir, pero especialmente para sobrevivir, le digo, y él me mira con un gesto canino de hostilidad y está claro que no le ha gustado que lo corrija o que me permita una ironía.
Gracias a Dios me mudé a Bogotá, pienso, cuando por fin me dejan entrar a Miami.

Una lluvia persistente me obliga a conducir lentamente, tan despacio que llego tarde a la cita con mi contador, un cubano que no parece cubano porque habla poco y en voz muy baja, como si hablar le resultara un esfuerzo. Firmo los papeles, escribo los cheques, le pago más de lo que él me pide (lo he hecho esperar y eso tiene un precio) y luego voy al correo y despacho mis declaraciones de impuestos, mientras el afeminado empleado del correo celebra con mohines coquetos mi reaparición en esa oficina pública tras algunos meses de ausencia que, ante sus preguntas y efusiones de afecto, me veo obligado a explicar: Es que ya no vivo más en esta ciudad, me he mudado a Bogotá. El empleado, con su camisa celeste y la placa que revela su nombre (un nombre que tal vez él quisiera cambiar por uno más femenino, un nombre que tal vez le resulta un estorbo), me mira con estupor y hace una mueca de espanto, como si le hubiera dicho que he muerto y descendido al infierno. Oh Dios, murmura para sí mismo, y yo hago un gesto de resignación y él me dice con una insólita solemnidad: Por favor regrese pronto, no sabe cuánto lo extrañamos en esta oficina.

El sombrero me protege a duras penas del aguacero que sigue cayendo a media tarde. Nunca tuve un paraguas en Miami y ahora que estoy de paso tampoco llevo uno conmigo, de modo que mis papeles se mojan, las copias de mis declaraciones de impuestos se humedecen, toda mi correspondencia y mis chequeras y mis agendas terminan chorreando gotas impregnadas de tinta y me parece advertir que sopla un aire contrariado, adverso, que todo parece encerrar la señal de que no debería estar allí, que esa ciudad se empeña en manifestarme su hostilidad, todo lo contrario de Bogotá, donde nunca me mojo cuando llueve porque llevo paraguas y porque mis guardaespaldas se pelean por guarecerme bajo sus paraguas, dejándose mojar por las gotas como si las gotas fueran balas que ellos eligen recibir por mí, lo que me resulta tremendamente conmovedor.

Bien, he cumplido con pagar mis impuestos para que el señor Obama, por quien voté cuando aún vivía en Miami, se ocupe de gastar mi dinero enviando más tropas a Afganistán.

No sé en qué estaba pensando cuando me hice ciudadano norteamericano, bastaba con ser ciudadano sudamericano (si tal cosa es posible y no una contradicción en sus términos), pero uno siempre quiere tenerlo todo y luego te das cuenta de que ese pasaporte azul te obliga a pagar tus impuestos dondequiera que vivas y ahora resulta que aunque ya no quieres vivir allí, sino más al sur, igual tienes que seguir pagando tus impuestos para que el señor Obama prosiga bombardeando las cuevas de Afganistán.

Como no tengo amigos en Miami o los pocos amigos que tenía son ahora mis enemigos porque eligieron el innoble atajo de la deslealtad y la felonía, y como el vuelo a Lima sale a medianoche y me sobran horas, hago lo que siempre termino haciendo en una ciudad que me aturde y fatiga: me refugio en el cine y veo una película y luego otra y en ambas me quedo dormido, cosa que antes no me ocurría, antes podía ver tres y hasta cuatro películas en un solo día en Madrid y no me quedaba dormido incluyendo la función de medianoche, pero ahora en Miami me duermo profundamente en ambas películas y cuando salgo del cine pienso que es así como me gustaría morir: durmiendo en una sala de cine en función de matiné en esta ciudad extraña, una ciudad que alguna vez sentí mía pero que ahora me resulta irreconocible y hostil y en la que me siento un forastero extraviado.

Cuando por fin despega el avión y me alejo de Miami, me invade una euforia absurda, una alegría pueril, adolescente, como si hubiera escapado del colegio o de la casa de mis padres: tal es mi felicidad que, tan pronto como se apagan las luces después de la cena, me procuro, bajo las frazadas, unos placeres discretos, largamente postergados, para celebrar que estoy vivo a pesar de Miami, esa pérfida ciudad que a punto estuvo de matarme y a la que no debes volver.
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PERU 21 MARZO 15, 2010

Esa ola brava que debo correr
Autor: Jaime Bayly

Cuando llego a Lima y salgo a caminar y converso con alguna gente amable que se acerca a saludarme, me sorprende que casi todos me pregunten con simpatía o con cierto aire de complicidad:
-¿Pero vas a ser candidato o es una broma, Jaimito?
Quizá no debería sorprenderme, porque llevo más de veinticinco años haciendo bromas en televisión y, por lo tanto, es razonable que la gente sospeche que esto de mi candidatura es sólo una broma más y que no voy en serio.
Pues resulta que no es una broma, que voy en serio, y así les digo a quienes me preguntan si se trata de una humorada para embaucar a los incautos:
-Voy a ser candidato de todas maneras. Ya soy candidato. No es broma.
Cuando les digo que la cosa va en serio, me parece que se alegran o que eso es lo que esperan de mí, esperan que no me tome este asunto a la ligera, frívolamente, y que tenga el coraje de dar la batalla sabiendo que lo más probable es que la pierda.
-Voy a ser candidato aunque está bien jodido que gane –les digo a mis amigos y simpatizantes en las calles que suelo caminar.
-No creas, Jaimito –me animan ellos–. En el Perú cualquier cosa puede pasar. Mándate, hermano. Por ahí la haces. En este país gana cualquiera.
He escuchado eso incontables veces y me lo dice gente que al parecer me tiene simpatía o tiene ganas de votar por mí y no sé si es un elogio (creo que no) o la resignada y melancólica conclusión de que en el Perú cualquier loco aventurero con fuego en el estómago puede llegar a ser presidente.
Y yo soy un loco aventurero con fuego en el estómago, que no queden dudas sobre eso.

Lo soy desde que mi padre me llevaba al colegio y me decía que sería un fracasado, un perdedor, un locutor de Ovación de Radio El Sol, un Perú en Sintonía, lo soy desde que decidí a los quince años empezar a ganar mi propio dinero en el diario La Prensa para emanciparme de la dictadura de mis padres, lo soy desde que me puse el terno de mi abuelo que me quedaba grande y decidí que aquella tensa mañana, a los dieciocho años, saldría por primera vez en televisión para demostrarle a mi padre que no sería un fracasado, un perdedor, un locutor de Ovación, para demostrarle que al menos podía ser columnista político de La Prensa y comentarista de televisión.

O sea que el fuego en el estómago (un fuego que no se apaga nunca, un fuego que crece con el tiempo) se lo debo a mi padre y el espíritu de loco aventurero lo debo a los genes de la familia de mi madre (solo una loca aventurera sería capaz de quedar embarazada doce veces y tener diez hijos, sólo una loca aventurera adorable como ella sería capaz de sobrevivir a mi padre).

O sea que la cosa va en serio, y si llego vivo a diciembre o enero, inscribiré mi candidatura presidencial porque siento (quizá es una ilusión megalómana, pero es lo que siento de veras) que hay un número no menor de peruanos que quieren que sea candidato, que se sienten representados por mi locura torera, que sienten que de algún modo defiendo sus ideas o sus ilusiones para que algo cambie por fin, y no quiero defraudarlos, no quiero darles la espalda y decirles no, compadrito, yo no estoy dispuesto a ensuciarme los zapatos en el sucio pantano de la política, yo me quedo tranquilo en mi casa escribiendo y haciendo televisión y juntando toda la plata que pueda, para qué coño me voy a meter a la política, que es como jugar a la ruleta rusa con cuatro de los cinco proyectiles cargados en el revólver, porque la política peruana es así, si no te matan, te meten preso, y si no te meten preso, te escupen y te insultan y te odian y mean sobre tu tumba los mismos que cuando fuiste candidato te dijeron buena, Jaimito, yo estoy contigo hermano, yo voto por ti, cuenta con mi voto, Jaimito.

Esa es una de las pocas certezas que poseo por estos días: que así como no me faltó valor ni fuego en el estómago para ir con mi uniforme escolar a pedir un trabajo en La Prensa a los quince años, y así como no se me extinguió el fuego en el estómago para madrugar un domingo de noviembre y vestir el terno de mi abuelo que me quedaba grande y dirigirme temblando de miedo a salir en televisión por primera vez y sin leer de la cámara el teleprompter, no, nada de trampas, diciendo tieso y de paporreta todo lo que había memorizado en la noche insomne, tampoco me faltarán ahora agallas, cojones, garra, desplante torero, tampoco me faltará ahora el incombustible fuego en el estómago que encendió mi padre sin saber adónde me llevaría esa hoguera que él prendió porque otros la habían prendido antes en su estómago maltrecho, un fuego que él intentaba apagar o sofocar a base de buen trago escocés.

Y entonces algunos de mis amigos o espontáneos que me saludan y se me acercan cuando salgo a caminar me preguntan lo que tiene toda lógica preguntarme:
-¿Pero por qué quieres ser presidente, Jaimito, si la política es una mierda y tú ganas más billete en televisión?
Yo los miro con una media sonrisa porque todas las noches me hago la misma jodida pregunta.
-¿Por qué quieres ser presidente, hermano, si en el Perú los presidentes terminan todos presos o fugados y a ti seguro que te van a matar en la campaña?
Y entonces yo suelo responder lo que me nace de los cojones:
-Si me matan en la campaña, sería una manera gloriosa de morir.
Y luego digo:
-Y si no me matan y llego a ser presidente, hay una sola cosa que me obsesiona, y es que no es justo que mis hijas se puedan educar bien porque tienen plata y que los niños pobres no puedan educarse bien.
Y ese es el sueño que me anima a ser candidato y a jugarme la vida para ser presidente:
-Si soy presidente, me dedicaré cinco años no a hacer bromas ni a hacer plata, sino a trabajar para que todos los niños del Perú puedan educarse igual de bien, tengan plata o no tengan plata sus padres, y para que los niños más pobres puedan educarse tan bien como se educan mis hijas y cuando salgan del colegio hablen inglés y sepan moverse en el mundo de las computadoras y puedan competir académicamente con mis hijas.

Y entonces yo siento (y luego lo veo reflejado en las encuestas, al menos en las encuestas de Lima) que la gente que me ha visto en televisión hace más de veinticinco años, y que se ha reído o no tanto con mis bromas, y que ha leído mis novelas o parte de mis novelas (o que no ha leído mis novelas pero sabe de ellas mejor que yo mismo porque alguien se las ha contado mejor de lo que yo hubiera podido contárselas), y que ha gozado o padecido con mis escándalos hedonistas, y que me tiene ya como un personaje familiar (no necesariamente estimable, pero familiar, como todo familiar), espera que ahora, ya con cuarenta y cinco años, ya con dos hijas que son unas mujeres que podrían hacerme abuelo, ya con doce novelas publicadas si no son trece porque uno va perdiendo la cuenta, ya con tantos kilómetros recorridos llevando de una ciudad a otra la pequeña carpa que monto para hacer mi circo deslenguado en todas las televisiones que me son hospitalarias, esa gente que ha crecido conmigo espera que ahora yo crezca ante ella y decida que ya estuvo bueno de ser humorista y novelista, que ya estuvo bueno de ganar dinero y vivir la vida loca, que ya estuvo bueno de jugar a ser el eterno adolescente malcriado y que ya viene siendo hora (porque la muerte se acerca) de tomarme las cosas en serio y estar a la altura del desafío que el destino me ha planteado y que, a la hora de la verdad, todo se reduce a tener ideas, pero sobre todo a tener un buen par de cojones para luchar por esas ideas, todo se reduce a no dejarse intimidar por el miedo, a no dejarse derrotar por la abulia o la apatía, a no abandonarse a la vida predecible, cómoda y aburguesada que ha vivido casi toda mi familia y a sentir que el fuego en el estómago que encendió sin querer mi padre sigue vivo en mí y que debo ser candidato a presidente para honrar la memoria de mi padre (una memoria que tantas veces he mancillado injustamente) y que si gano y termino siendo presidente y no locutor de Ovación o vendedor de tiendas Tía como él pronosticaba estragado por la resaca, miraré al cielo y le diré a mi padre esto es por ti, viejo, esto te lo debo a ti, y creo que mi padre estará por fin, allá lejos, donde quiera que esté, orgulloso de mí, que es algo de lo que no fui capaz cuando el viejo estaba vivo, pero ahora el viejo sigue vivo, vive en mí, vive en el fuego que arde en mi estómago, vive en los cojones que él me legó para no temerle nunca a la ola brava que viene levantándose allá lejos en la rompiente, como en aquellos tiempos en que mi viejo y yo nadábamos apretando los dientes sin saber si llegaríamos a sobrepasar la ola antes de que reventase o si la ola nos revolcaría, pero en cada brazada, en cada brioso y enérgico y desesperado movimiento que dábamos para llegar a ella ardía en nosotros el mismo fuego en el estómago, la pareja certeza de que los que vacilan o se acobardan ante la ola que viene creciendo allá lejos son los que terminan ahogados, arrastrados por ese olón malparido, y que para bajar esa ola brava a pechito como la bajábamos mi viejo y yo hacen falta tener cojones y saber que ninguna ola es más grande que las llamaradas del fuego que consume mi estómago y por eso, por ti, papá, iré dando brazadas a alcanzar esa ola del carajo que son las elecciones presidenciales y, como tú me enseñaste, bajaré la ola a pechito y no sé si ganaré o no, pero te prometo que no me quedaré acobardado a mitad de camino por grande y amañada que venga la ola y te prometo que cuando la baje a pecho y la someta al imperio de mis cojones miraré al cielo y sonreiré por ti, porque esa ola que debo correr te la debo a ti, viejo cabrón que te haces extrañar, esa ola brava que debo correr la voy a correr para que estés por fin orgulloso de mí, y si la bajo y gano, el triunfo será tuyo, irá por ti.
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PERU 21 MARZO 8, 2010

San Pedro no llamará mi nombre
Autor: Jaime Bayly

Una fina garúa esquinada cae desde el cielo de Bogotá y se ve en las pantallas gigantes como si fuera un efecto visual diseñado por la banda inglesa y apenas si moja y con seguridad entusiasma a las miles de personas que cantan en el esperanto de nuestro tiempo, saltando y bailando y besándose y tal vez llorando, esa canción que es una arenga, un himno de guerra, y que es también la confesión desolada y melancólica de la derrota que a todos nos espera

Yo solía reinar el mundo
Los mares se alzaban con mi palabra
Ahora en las mañanas duermo solo
Y barro las calles que solían ser mías

Mis hijas y sus amigas se han alejado de mí, se han ido a la batalla dejándose extraviar en esa multitud aliada y alocada, hacinándose y apiñándose y entreverándose entre una muchedumbre estimulada por el poder narcotizante de la música, acercándose con temeridad adolescente a pocos metros del lugar donde el cantante se agita como poseído por un trance frenético y nos cuenta a gritos la historia de los que tuvieron poder y cayeron en desgracia y sintieron el filo helado de la guillotina y ahora saben que no les aguarda la recompensa eterna, como yo presiento y mis hijas no saben (porque están demasiado felices para saberlo) que a nosotros tampoco nos llamará San Pedro ni santo alguno

Yo solía tirar los dados
Y sentir el miedo en la mirada de mi enemigo
Y escuchar a la multitud corear
El rey ha muerto, ¡viva el rey!

Aunque teníamos entradas para el sector “vip” y no para el más exclusivo sector “platino”, mis hijas y sus amigas estaban desesperadas por acercarse a él, por entrecruzar una mirada fugaz con él, por bailar, dando y recibiendo codazos y pisotones, con la ilusión de que en algún momento él se acerque y les roce la mano o les diga una palabra en el español que aprendió de su mujer, y por eso he forcejeado y he empujado y he dicho palabras deshonestas y he prevalecido con mi natural arrogancia y he logrado que los adustos hombres de seguridad nos dejen pasar allí donde mis hijas querían estar, a pocos metros del dios al que han venido a adorar en esta ciudad levemente fría y montañosa al que los dados del azar me han traído, nos han traído esta noche

Un momento tenía las llaves
Enseguida las paredes se cerraron sobre mí
Y descubrí que mis castillos se erigían
Sobre pilares de sal y pilares de arena

Los tres escoltas tenían entradas también para el sector “vip”, pero no los han dejado pasar porque llevaban armas de fuego y entonces se han despedido de nosotros, a pesar de que yo los animaba a dejar las armas en las camionetas y entrar al concierto desarmados, diciéndonos con resignación y severidad profesional que el manual en el que han sido educados les exige no dejar nunca las armas, “no podemos dejar las cortas solas”, me dice uno de ellos, de apellido Bocanegra, y me conmueve la lealtad de esos hombres a sus pistolas Jericó israelíes, una lealtad que en ese momento crucial prevalece inesperadamente (al menos, inesperadamente para mí) sobre la determinación de resguardarnos o la curiosidad por escuchar las canciones de esa banda inglesa que dicen no conocer, “no podemos dejar las cortas solas”, lo secunda el jefe, Fabio, y nos hacen adiós y nos quedamos sin escoltas pero protegidos por los ángeles guardianes de mis hijas y quizá por mi padre

Escucho que suenan las campanas de Jerusalén
Cantan los coros de la caballería romana
Sé mi espejo, mi espada y mi escudo
Mis misionarios en el campo extranjero

Alguna poca gente me pide una foto con la discreción y el refinamiento que son comunes en los habitantes de esta ciudad, alguna poca gente se me acerca a decirme que cuando me toque ir a la guerra vendrá conmigo y será mi espada y mi escudo, alguna poca gente me anima a dar la batalla por el poder sin advertir lo que el cantante nos dice como una profecía que habrá de cumplirse: que si me toca reinar no diré palabra honesta porque sólo así conseguiré reinar y hacerme respetar, y que tarde o temprano la turbamulta exaltada pedirá mi cabeza, y que tal vez sean ellos mismos, los que ahora me animan a conquistar el poder, los que en la hora de mi desgracia griten enardecidos que la guillotina ha de cercenar la cabeza con la que esta noche se hicieron una foto

Por alguna razón que no puedo explicar
Una vez que ibas allá, no había nunca
Nunca una palabra honesta
Y eso fue cuando yo reinaba el mundo
A mi lado está ella, a mi lado siempre estuvo ella, fue ella quien me dio dos hijas y es ella quien ahora me toma del brazo y me dice palabras de aliento porque me ve llorar discretamente cuando ya ha cesado de lloviznar, es ella quien me ve derramar un par de lágrimas y ninguna más por ninguna razón en particular o por una suma de razones particulares, por ejemplo ver a mis hijas y sus amigas tan descarada y espléndidamente felices, o sentir la complicidad de ella a mi lado después de todo, o saber que si debo ir a la batalla porque así está escrito en la arena ella estará a mi lado en las buenas y en las malas, o presagiar que en el fondo no consigo odiar a mi padre como quisiera porque me parte la tristeza de saber que la suya fue una vida mucho más desdichada que la mía, sí, es por eso que lloro, porque el cantante dice que su padre es su ídolo y mi padre nunca fue mi ídolo y me hubiera gustado que mi padre fuera mi ídolo o me gustaría que San Pedro no haya llamado su nombre porque el mío no lo llamará tampoco y así nos encontraremos y seremos amigos finalmente

Fue un viento malvado y salvaje
Derribó las paredes que me dejaron entrar
Destrozó ventanas y el sonido de los tambores
La gente no podía creer en lo que me había convertido

A ella le duele la rodilla que en una semana van a operarle y a mí me duelen los pies, la espalda, la zona oscura donde sospecho que algo sigue pudriéndose, y por eso nos alejamos del gentío enardecido y buscamos el pasto húmedo del parque que ha sido pisado esta noche por más de veinte mil personas desesperadas por evadirse de la realidad y meterse en las burbujas de unas canciones jubilosas, y ella se sienta, la espalda apoyada en un árbol del que aún caen gotas de agua noble, y yo me echo sobre el pasto mojado y veo las ramas que se bifurcan, las hojas que se mecen con el viento, el cielo que surca un avión, los brazos de mi padre que quisieron abrazarme aquella madrugada en la clínica cuando yo no quise ir a dejarme abrazar por él, y yo le pregunto a ella cuántos hijos más quiere tener, y ella no lo duda y responde, dos, dos hijos más y cuanto antes, mejor

Los revolucionarios esperaron
Por mi cabeza en un plato de plata
Era sólo un títere en una cuerda solitaria
¿Quién quisiera nunca ser rey?

Ahora vienen mis hijas y sus amigas levitando en una nube de éxtasis y mis hijas me piden plata para comprar camisetas y discos y no sé qué cosas más, y luego desaparecen y reaparecen con las chucherías que cargan como trofeos de guerra, y empezamos a caminar “a paso de hombre” como dicen los argentinos cuando están atascados en sus vehículos en una congestión de la que nadie se mueve ni siquiera “a paso de hombre”, y nos fundimos en un río de gente que serpentea por el pasto húmedo y que todavía canta la arenga, el himno de guerra, el lamento del rey caído, la historia del poder y la gloria y la traición y el desprecio y el olvido, y mis hijas me abrazan y me agradecen y me dicen que me quieren, y yo siento que todos caminamos lenta y seguramente no hacia el final del parque, donde nos esperan los escoltas que no podían dejar solas a sus “cortas”, sino al final de nuestras vidas, que está sólo un poco más allá, sólo que todavía no lo vemos, todavía no lo sabemos y creemos que esta es sólo una de las muchas noches más que nos esperan, y en ese momento, resignado a lo que esté por venir (que siempre será peor de lo que ya vino), me dejo llevar por mis hijas, ellas me toman de la mano y me guían y sé que ellas me tomarán de la mano y me guiarán cuando sea la hora de ir a la guerra o la guillotina

Por alguna razón que no podía explicar
Sé que San Pedro no llamará mi nombre
Nunca una palabra honesta
Pero eso era cuando yo reinaba el mundo

Tal vez no sea imposible ir a la guerra por la gloria y la ambición y el poder y decir sólo palabras honestas, tal vez no sea imposible reinar justa y honestamente, tal vez no sea imposible que San Pedro pronuncie mi nombre por error, pero tengo la corazonada de que todo está ya escrito por un viento malvado y salvaje y uno es sólo un títere jalado por una pita delgada a punto de romperse, tengo el mal presagio de que por alguna razón que no podría explicar yo seré un idiota más que se dejará envanecer por los cantos de sirena y saldrá a conquistar el poder y una vez en la batalla comprenderá que es preciso ser deshonesto para reinar y ser temido, y ya luego sobrevendrá lo que estaba escrito y hemos cantado llorando esta noche: el oprobio, la soledad, el repudio de los que antes nos aclamaron, y seré yo quien barra las calles que algún día fueron mías, seré yo decapitado quien esperará (con suerte, conversando con mi padre) a que San Pedro no llame mi nombre por alguna razón que podría explicar perfectamente, pero ahora ya es tarde y las chicas tienen hambre y hay que ir a comer para celebrar el pequeño milagro de que estamos vivos, juntos, mojados y felices una noche de marzo en Bogotá.
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PERU 21 MARZO 1, 2010

Por qué no me despidieron
Autor: Jaime Bayly

Al terminar el programa aquel domingo, salí del canal, miré mi foto gigante y pensé mañana la descolgarán, no volveré más a este canal, esto se ha terminado, aceptarán mi renuncia y me despedirán.

No había previsto salir tan molesto en el programa, pero después de dos semanas de abusos, vilezas, mezquindades y ensañamientos contra mí y mi familia por parte de un programa del canal, y ante el silencio cómplice del canal, decidí no sigo más, hasta aquí hemos llegado.

Todo el incendio pudo apagarse a tiempo si, cuando me quejé por el abuso contra la novela inédita de Silvia Núñez, perpetrado en un programa del canal, hubiesen leído un breve editorial en el noticiero, censurando ese ejercicio innoble e ilegal del periodismo y pidiendo disculpas a la escritora. Pero el canal no hizo nada.

¿Por qué no hizo nada? ¿Por qué no leyó un editorial en el noticiero reprobando el acto ilegal de piratería y pidiendo disculpas a la escritora? No lo sé. Pero creo que el silencio cómplice del dueño del canal dio luz verde para que los abusos y las injurias contra mí, contra mi familia, contra mi amiga, continuasen desde su propio canal.

Ahora creo, como lo dije el domingo 21 de febrero, en un tono quizá demasiado exaltado o virulento, que el tema de mi eventual candidatura presidencial jugó un papel en todo esto. En resumen: el crítico del periódico más influyente de Lima, El Comercio, había atacado al canal por apoyar mi candidatura; es más, había acusado al canal de apoyar mi candidatura falseando las encuestas. El dueño del canal, comprensiblemente, estaba preocupado por mi doble condición de periodista y probable candidato.

Su canal había sido acusado de apoyarme en todos sus programas y además trucando y falseando las encuestas. Tal vez el dueño pensó que la manera más eficaz de demostrar que esa acusación era falsa (como, en efecto, lo era) era permitiendo que otro programa de su canal se ensañase conmigo y me atacase sin piedad noche tras noche.

Por eso decidí el domingo antepasado hacer mi mejor esfuerzo para que el dueño aceptara mi renuncia y me despidiera. Porque estaba decepcionado de su conducta cómplice y de ciertos programas de su canal.

Cuando esa medianoche volé a Bogotá, estaba seguro de que me despedirían.
Ocurrieron entonces tres hechos pintorescos. Un periodista del canal, el señor Lúcar, me acusó de haber insultado al dueño del canal. Otro periodista, el señor Canales, se levantó muy temprano el lunes, fue al noticiero de la mañana y me acusó de haber insultado al dueño y haber incurrido en libertinaje. Esa noche, en el noticiero, la señora Cisneros dijo que yo había atacado e injuriado al dueño y que todos los programas del canal se sujetan a las leyes.

No dejó de darme un poco de risa todo eso. Porque yo no insulté al dueño del canal: yo lo reté, lo desafié, le hablé en tono insolente y crispado, argumenté que él no sabía qué hacer con mi candidatura, cómo desactivar esa bomba de tiempo, ni yo tampoco, la verdad, y que todo eso había provocado que, ante la acusación falsa de que su canal se había alineado tras mi candidatura y además difundía encuestas mentirosas a mi favor, el dueño del canal, comprensiblemente, quiso demostrar que no, que el canal no me apoyaba como un regimiento de combate dispuesto a ir a la guerra por mí, y, por ejemplo, un determinado programa de su canal me atacaba noche tras noche sin compasión.

El señor Lúcar me acusó de algo falso. Yo hice un programa insolente, pero no insultante. Yo desafié al señor Ivcher, pero no lo injurié. Yo reté al dueño del canal a despedirme, pero no mancillé su honor. Es más, no habiéndose el canal disculpado por la piratería intelectual contra la novela de Silvia Núñez, yo sí me disculpé aquella noche por el exabrupto que cometí con el dueño en el tema de sus impuestos. No fue, pues, un programa insultante sino insolente y de legítima defensa ante la campaña de linchamiento moral que el dueño del canal había permitido que se desatase contra mí.

El señor Canales madrugó el lunes y dijo que yo había insultado al dueño y había incurrido en libertinaje. Si insulté al dueño, es debatible y lo veremos luego. Si incurriré en libertinaje, es discutible. Lo que no es discutible ni debatible es que tres semanas antes, en un programa de su canal, se cometió un acto ilegal de piratería intelectual contra la novela inédita de Silvia Núñez y se la trató en términos humillantes. Eso ocurrió el miércoles 10 de febrero. ¿Al día siguiente se levantó temprano el señor Canales a denunciar ese acto grosero de libertinaje? No. No apareció nunca ni dijo una palabra al respecto. O sea que al señor Canales sólo le preocupa el supuesto libertinaje cuando se meten con su jefe y patrón, pero no cuando se meten con una escritora indefensa. Lo que hace que su alegato contra el libertinaje parezca más un acto adulón con el señor que le paga y menos un acto de defensa de unos principios éticos. Porque hasta hoy el canal, como canal, editorialmente, no ha reconocido que difundir sin permiso durante trece minutos en televisión nacional una novela inédita es un abuso y un delito.

A la noche del lunes (qué rapidez, qué presteza), la señora Cisneros leyó un comunicado afirmando que yo había atacado e injuriado al dueño del canal, que los abogados estaban estudiando enjuiciarme y que todos los programas del canal se sujetan a la ley.

La señora Cisneros mintió. Yo no injurié al señor Ivcher. Yo le hablé molesto y lo reté y lo desafié. Pero no mancillé gravemente su honor. De haberlo injuriado, el señor Ivcher no hubiese pasado el programa. Lo pasó porque le pedí disculpas en el tema tributario y porque él no quería quedar como un censor. Y al pasarlo, al autorizar su difusión, no podía luego alegar que lo había injuriado: si se sintió injuriado, entonces no debió autorizar su emisión.

Pero la señora Cisneros también mintió cuando afirmó que todos los programas del canal se sujetan a la ley. Falso. El miércoles 10 de febrero un programa del canal cometió un grosero acto de piratería intelectual. No se sujetó a la ley: violó la ley. Ese fue el origen de mi indignación y de mi legítima defensa ante el silencio cómplice del canal. Porque la señora Cisneros, cuando ese programa no se sujetó a las leyes y asaltó una novela inédita, ¿salió la noche siguiente leyendo un comunicado deplorando el robo, censurando el delito y disculpándose con la escritora? No. La señora Cisneros, como el señor Canales, como el señor Lúcar, bien calladitos se quedaron.

Mi impresión es que cuando te metes con el dueño del canal, salen sus voceros a atacarte y darte clases de ética periodística. Pero cuando abusan ilegalmente de una escritora, al canal le importa un cuerno.
Ahora bien, ¿es cierto o es falso que yo insulté e injurié al dueño del canal? He visto dos veces el programa completo y he tomado nota de las frases más agresivas que le dije. Le dije “paranoico” y creo que lo es: no fue insulto, sino una descripción exacta de su personalidad, del mismo modo que cuando él me llama vago y haragán. Le dije “prepotente” y creo que a menudo lo es. Le dije que “no sabe hablar sino gritar y bramar”: quizá fue una exageración humorística o satírica, pero no califica como insulto ni injuria. Le dije que “no nació en el Perú” y tal vez por eso no comprende a mi público. Es un hecho: no nació en el Perú. Le dije que “es el dueño del circo”. Comparar a un canal con un circo no es un insulto. Un circo da entretenimiento y diversión, lo mismo que un canal de televisión. Y ya quisiera canal 2 ser una empresa tan organizada y rentable como los mejores circos del mundo, como el Cirque del Soleil. Comparar a un canal con un circo no puede considerarse en modo alguno un insulto. Le dije que “yo lo creía mi amigo y me ha demostrado que no es mi amigo y que no puedo confiar en él”. Eso no es un insulto, es una opinión. Y le dije que “desayuna una botella de vodka”. Digamos que fue un exceso, un desafuero verbal. Me consta, porque he desayunado con él, que no desayuna una botella de vodka. Fue una exageración humorística, no una injuria o una difamación grave. Por lo demás, quienes conocen al señor saben que, si bien puede no ser exacto que desayune una botella de vodka, a las seis de la tarde es probable que haya bebido ya la botella. De modo que exageré en aras de la comicidad y el entretenimiento, pero no insulté. Si alguien me dice que duermo hasta las cuatro de la tarde, no podría yo decir que me ha insultado, sino que ha exagerado, porque duermo hasta mediodía. Por último, y esto fue un tanto procaz, dije que el dueño del canal había estado tan molesto conmigo que “quería meterme la antena del canal por el culo”. Obviamente, fue una broma, una broma insolente, una broma cáustica, pero no un insulto, no un agravio a su honor.

De modo que los tres periodistas del canal que dijeron muy consternados que yo había incurrido en libertinaje, no me había sujetado a las leyes y había insultado al dueño del canal mintieron.

Mi punto es simple: el programa del domingo antepasado fue insolente, furioso, indignado, un acto de legítima defensa ante los abusos innobles del canal, pero fue un programa en el que, en tono inflamado y a ratos desafiante, argumenté el origen de un conflicto, y no fue un programa en el que insulté e injurié al dueño del canal, como falsamente han dicho sus voceros asalariados.

Sigo pensando que todo esto pudo y debió evitarse si el canal hubiera leído oportunamente un editorial en el noticiero, reprobando la piratería intelectual cometida, pidiendo disculpas a la escritora y sacando a sus portavoces a deplorar tan descarado acto de libertinaje. Pero el canal no hizo nada y hasta hoy no ha dicho una palabra al respecto.

Por lo demás, seamos francos, ¿el señor Ivcher es un poco paranoico, tiene modales ásperos y prepotentes, toma bastante vodka, no nació en el Perú y es metafóricamente el dueño del circo que es canal 2? Pues sí: todo eso es verdad. Sólo que cuando le dicen esas verdades en su propio canal suena insolente y retador. Pero una cosa es ser insolente y otra insultante. Y mi programa fue insolente pero no insultante, y cuando me correspondió disculparme por el exabrupto de los impuestos, lo hice sin demoras ni medias tintas, cosa que el canal no ha hecho con la piratería contra la novela de Silvia Núñez.

¿Por qué no aceptaron mi renuncia y me despidieron? Porque el canal gana cuatro millones de dólares al año conmigo. Porque mi programa es un gran negocio. Por eso. Muy simple.

¿Y por qué no me enjuiciaron? Porque al autorizar su difusión, el dueño no podía alegar que yo lo había injuriado, calumniado o difamado, pues en tal caso su sentido del honor le habría exigido no difundir el programa.
¿Seguiré en canal 2? Presiento que sí. Porque para el canal mi programa es un gran negocio. Y porque, al final de cuentas, el dueño del programa no es el jefe del canal ni yo mismo: es el público. Si el público lo ve masivamente y los auspiciadores lo financian dejando millonarias ganancias al canal, parece improbable que, por muy insolente que yo salga una noche en un acto de legítima defensa, el canal me deje ir.

Gracias de todos modos por no censurar mi programa del domingo antepasado y por no aceptar mi renuncia ni despedirme y por renovarme su confianza y darme absoluta e irrestricta libertad de opinión, incluso para hacerle algunas críticas severas y algunas bromas cáusticas al dueño del canal. Bien por esa demostración de tolerancia y respeto a la libertad.
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EL COMERCIO MARZO 1, 2010

Jaime Bayly se siente “profundamente arrepentido” por los duros calificativos contra Baruch Ivcher

El novelista reconoció que incurrió en “golpes bajos” y “vulgaridades” contra el dueño de Frecuencia Latina. Los agravios afectaron la salud de la esposa del empresario

A pesar de “demostrar” durante 15 minutos que no insultó ni injurió a Baruch Ivcher en el programa que emitió la semana pasada, Jaime Bayly se manifestó “profundamente arrepentido” por los duros calificativos con los que se refirió al propietario de Frecuencia Latina.

El conductor de “El Francotirador” reconoció en su programa que incurrió en “golpes bajos” y “vulgaridades” al insinuar que el empresario de origen israelí es apegado al alcohol, que no es muy inteligente y por llamarlo paranoico y referirse a él con diversos epítetos.

El escritor informó que el programa de la semana asada había afectado la salud de la esposa de Ivcher y dijo que de haber sabido el efecto que sus palabras iban a causar en ella nunca hubiera dicho nada. “Solo al enterarme de que lo que yo dije en este programa ha afectado la salud de Nomy (la mujer de Ivcher), me siento profundamente arrepentido y a ti Nomy te reitero mi cariño, mi afecto, mi amistad y te pido mil disculpas”, sostuvo ante cámaras.

Jaime Bayly reiteró su agradecimiento a Baruch Ivcher y al gerente de la empresa, Javier Urrutia, por permitirle continuar en el Canal 2, por no despedirlo y por emitir íntegramente el programa de la semana pasada “a pesar de los exabruptos y golpes bajos”. “A veces, cuando uno se molesta se va de boca reconoció”, justificó.

“Estoy honrado y agradecido de seguir en este Canal y espero que la relación sea larga, profunda y provechosa”, aseguró desdiciéndose de todo lo dicho en tono furioso la semana pasada.

“YO NO INSULTÉ AL DUEÑO DEL CANAL”
Antes de sus disculpas y a pesar de las duras calificaciones que utilizó la semana pasada para referirse al presidente del directorio de Canal 2, el novelista rechazó que haya insultado al empresario de origen israelí.

“Yo no lo insulté. Hubo dos bromas un poco fuerte, e hice el programa un poco crispado, pero yo no diría que lo insulté”, aseguró el ‘Francotirador’, quien criticó además al gerente de informaciones Renato Canales por asegurar que Bayly le faltó el respeto a Ivcher.

TUVO DURAS PALABRAS PARA NICOLÁS LÚCAR, CLAUDIA CISNEROS Y RENATO CANALES
Con quienes sí tuvo palabras más duras fue contra tres periodistas de Frecuencia Latina que, al día siguiente de presentar su renuncia, criticaron a “El Fracontirador”.

El escritor reclamó a Renato Canales por afirmar que había “insultado” al dueño del local, lo cual negó tajantemente haber hecho.

También cuestionó a Claudia Cisneros, de quien dijo leyó un editorial en el noticiero de la noche afirmando cosas que no eran exactas. Una de ellas, decir que “todos” los programas de canal 2 se sujetan a las leyes. Bayly recordó, una vez más, que “en un programa” (refiriéndose claramente a “Enemigos Íntimos”) se leyó, de manera ilegal, un extracto del libro de Silvia Núñez del Arco, por lo que argumentó que es falso decir que todos los programas de dicha casa televisiva se sujeten a las leyes.

Por último, no se olvidó de Nicolás Lúcar, y se dirigió a él para criticarlo por también asegurar que había insultado a Baruch Ivcher, lo cual calificó de “falso”. En su columna de hoy, en Peru21, Jaime Bayly escribió: “Yo hice un programa insolente, pero no insultante”.
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PERU 21 FEBRERO 27, 2010

Bayly apadrinó a su amiga en lanzamiento de su libro

El polémico periodista cumplió su palabra con Silvia Núñez del Arco, a quien apoyó en la presentación de su novela Lo que otros no ven. uFFFC Mañana reaparece con El francotirador en el Canal 2.

Jaime Bayly reapareció ayer en la presentación del libro de su amiga Silvia Núñez del Arco en una conocida librería capitalina. Su presencia en Lima terminó por confirmar su retorno a El francotirador mañana, a las 10 de la noche, tal como lo anunció el Departamento de Relaciones Públicas de Frecuencia Latina.

Canal 2 no aceptó su renuncia, que presentó luego de su pleito con los conductores de Enemigos íntimos (Beto Ortiz y Aldo Miyashiro) por revelar pasajes del libro de Silvia Núñez del Arco y por ridiculizarlos a ambos. Recordemos también que Bayly despotricó de Baruch Ivcher en la última emisión de su programa.

APOY” A NOVIA. Después de todo el escándalo mediático que generó cuando se presentó, semanas atrás, en El francotirador, Silvia Núñez del Arco presentó la novela Lo que otros no ven. Con la sorpresiva aparición de Jaime Bayly (quien se suponía estaba en Colombia), la novel escritora dio alcances de su primer libro, basado en sus vivencias con el controvertido periodista. Además, se refirió a lo que le hicieron en Enemigos íntimos.

“Hablamos de ello con la gente de la editorial, pero decidimos que sería una pérdida de tiempo. Tengo muchas personas en mente que podrían haberles entregado el manuscrito, pero decirlas en público me podría ocasionar una demanda”, indicó. Asimismo, aseguró que se consideraba más “la amiga” de Jaime Bayly que su novia. “No puedo decir si es mi novio, mi chico o mi amante, porque son etiquetas. Lo que tenemos es una gran amistad. No piensen que el libro es mi relación con Jaime Bayly. No es una historia de sexo, sino la historia de una joven que está en búsqueda de respuestas”, agregó.

En todo momento, Silvia estuvo nerviosa y lo reconoció al empezar a hablar. “Estoy muy nerviosa”, dijo mientras Bayly (sentado a un extremo, entre el público y con sombrero) aplaudía y le hacía señales con los pulgares como muestra de apoyo. Al término de la presentación, se armó un desorden porque algunos asistentes botaron y hasta se llevaron algunos libros.
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EL COMERCIO FEBRERO 25, 2010

Jaime Bayly al igual que Mario Vargas Llosa perdería las elecciones, pronosticó "The Economist"

El prestigioso semanario inglés considera que “El Francotirador” solo se está divirtiendo con los peruanos al hablar de su posible candidatura a la Presidencia

La influyente revista “The Economist” analizó la posible candidatura de Jaime Bayly a la Presidencia y la comparó con la aventura política de Mario Vargas Llosa en la década de los 90.

En un artículo incluído en su sección “Sátira política” y que tiene como título “El respiro de aire fresco de Jaime Bayly”, “The Economist” afirma que la historia podrá repetirse.

“Cuando los escritores peruanos buscan la Presidencia de Perú, la historia parece repetirse como una farsa”, refiere la nota que califica a Jaime Bayly como un escritor de “novelas de humor”.

El semanario considera que muchas de sus propuestas “son políticamente incorrectas” pero que lo hace con afán de irreverencia. El artículo recuerda la vida desordenada del escritor, quien “reconoció su pasado cocainómano” y “habló públicamente de su bisexualidad”.

“En otra de sus propuestas constitucionales –este como un golpe de populismo- él mencionó que recortaría el número de congresistas de 120 a 25”, recordó la prestigiosa revista que en otros párrafos considera que Jaime Bayly está atravesando por un periodo en el que “el humor, la seriedad y el narcisismo se pelean por liderar su ego”.

Para “The Economist” Jaime Bayly “quizás se esté divirtiendo con el Perú teniéndolo en duda respecto a su candidatura”.
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EL COMERCIO FEBRERO 24, 2010

Bayly: "Solo quiero que mis hijas y su madre me recuerden como un hombre con coraje y lealtad"

El polémico periodista reflexionó sobre las virturdes humanas y los hechos que protagonizó en los últimos días

Miércoles 24 de febrero de 2010 - 12:58 pm
El periodista Jaime Bayly reflexionó en torno a las virtudes humanas y a lo que le ha tocado vivir en estos últimos días. Señaló que el día que muera espera que su ex pareja y sus hijas lo recuerden como un hombre que pese a sus años, demostró algo de coraje y lealtad.

“Que el poco tiempo que me quede por vivir me permita demostrarles a mis hijas, las dos causas más nobles y justas de mi existencia, que las grandes pulsiones que animan las batallas que elijo librar o que me resigno a librar, aún sabiendo que las perderé o que perderé en ellas la vida, son el coraje y la lealtad: dos maneras de entender la vida como una batalla que sabes de antemano que vas a perder, pero quieres pelear limpiamente, con arrojo y con dignidad”, señaló el polémico conductor de “El Francotirador” en su columna en “Peru 21”.

“Solo aspiro que un puñado de personas entre ellas mis hijas y su madre, me recuerden como un hombre que en sus años finales aprendió, nunca es tarde, a demostrar algo de coraje y lealtad, y que sea así como más fielmente me recuerden: como un loco, como un soñador, como un demente que, sin embargo, aprendió a no ser un cobarde ni un traidor, y que supo demostrar que, cuando fue llamado a la batalla desigual, no careció de coraje ni fue extranjero a la lealtad”, remarcó Bayly.

La aún figura de Frecuencia Latina, finalmente detalló que a su parecer, la gloria solo se alcanza cuando se posee coraje. “La sabiduría es un triunfo reservado a los que, sintiendo miedo, se sobreponen al miedo y libran la batalla con menos miedo que coraje, o con tanto coraje que el miedo se nos olvida por un momento porque nos recuerda que es el lastre y el baldón que hunde y condena a los pusilánimes, a los mediocres, a los serviles y lambiscones, a esos sujetos que despreciamos y que jamás quisiéramos ser”.
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PERU 21 FEBRERO 24, 2010

Jaime Bayly: El coraje y la lealtad

En exclusiva para Perú.21, el periodista y escritor reflexiona sobre las virtudes humanas.

Bayly dice que "solo los sabios son en verdad humildes y solo los leales son en verdad humildes". (Reuters)
Con los años aprendes que las virtudes más elevadas, y tal vez por eso mismo infrecuentes, son el coraje y la lealtad. Con los años comprendes que la inteligencia o la astucia es una virtud peligrosa de la que es preciso desconfiar. Por lo general, la gente inteligente y astuta no sabe ser leal y carece de coraje o cree ser prudente cuando, en realidad, es sólo cobarde, pusilánime, asustadiza…

No me interesa ya la gente inteligente, aun si posee una inteligencia superior, una mente brillante, si sé que esa persona me es desleal, que es pérfida porque no puede evitarlo, que no puedo confiar en ella porque me ha traicionado y, con toda probabilidad, volverá a hacerlo.

La gran virtud, la virtud por excelencia, la más noble y admirable de las virtudes humanas, es el coraje, si por coraje entendemos no la temeridad del idiota que ignora los riesgos que corre y decide correrlos sin advertirlos y cegado por su imbecilidad, sino el valor consciente y calculado del que, a sabiendas de los riesgos que enfrenta, no se deja intimidar por ellos y lo arriesga todo, aun la vida, por una causa noble, por una causa justa, por unos ideales.

No hay coraje, desde luego, en la fría ambición, en la ambición mezquina y egoísta. Sólo hay verdadero coraje cuando la empresa humana que se acomete está preñada de peligros no menores y es de una naturaleza noble y altruista. Sólo hay coraje cuando el que lo arriesga todo sabe que lo más probable es que lo pierda todo y, sin embargo, percibe la vida como una aventura que sólo tiene sentido si se la dota de una dimensión épica, de una textura poética no exenta de cierto arrojo torero.

Tengo para mí que la gloria personal sólo se alcanza cuando se posee coraje. La sabiduría, o cierta cuota de sabiduría o de comprensión de la naturaleza humana, es un triunfo reservado a los que, sintiendo miedo, se sobreponen al miedo y libran la batalla con menos miedo que coraje, o con tanto coraje que el miedo se nos olvida por un momento porque nos recuerda que es el lastre y el baldón que hunde y condena a los pusilánimes, a los mediocres, a los serviles y lambiscones, a esos sujetos que despreciamos y que jamás quisiéramos ser.

Siendo el coraje la gran virtud humana, aquella virtud que resulta indispensable para alcanzar el éxito cualquiera que sea la empresa que uno se proponga acometer (pues sólo triunfan los que son valientes en las buenas y en las malas, y son numerosos, incontables los que, siendo inteligentes e incluso muy inteligentes, se quedan a la mitad del camino por falta de garra, de firmeza, de determinación y espíritu combativo), no debemos menoscabar el magnífico valor de la lealtad, que es, en cierto modo, una forma de coraje, una forma no menor de coraje.

Todos hemos perdido amigos, y muchos de esos amigos eran inteligentes, brillantes, astutos, seguramente más inteligentes que muchos de nosotros, pero los hemos perdido porque tal o cual circunstancia adversa propició que esos amigos nos revelaran que no sabían ser leales, que no podían ser leales, que la lealtad era una noción que les resultaba ajena, extranjera. Desde luego, lamentamos haber perdido a esos amigos inteligentes y en ciertos casos brillantes, pero comprendemos que estaba escrito en el destino que esas amistades fuesen sólo pasajeras porque estaban envenenadas por el espíritu pérfido, felón, desleal que habitaba en aquellos amigos que nos traicionaron no porque nos quisieran menos, sino porque tal era su naturaleza, porque no sabían o no podían sernos leales, porque la lealtad es una virtud que resume o comprende una suma de no pocas cualidades: la humildad, la tolerancia, la grandeza de espíritu y el coraje para ser leales aun si el ejercicio de la lealtad nos pone en grave riesgo o nos resulta del todo inconveniente.

Sólo los sabios son en verdad humildes y sólo los leales son en verdad humildes y, en ambos casos, la humildad es entonces, y aunque no lo parezca, una forma asolapada del coraje, pues hay que tener coraje para entender que uno es bien poca cosa y siempre será más lo que se ignora que lo que se sabe y, también, hay que tener coraje para ser leal a sabiendas de que la lealtad es una forma de subordinarnos al amigo, de perdonarle sus defectos, sus miserias e imperfecciones, y de elegir un camino arduo, peligroso, al borde del despeñadero, sabiendo que es empinado y que, al recorrerlo, tal vez perderemos más de lo que ganaremos, pero que nos quedará, exhaustos al final, la sensación de grandeza o de gloria o la dimensión épica de que uno no vive para ganar siempre, sino para pelear por una causa noble (por ejemplo, la lealtad a un amigo) aun sabiendo que dicha pelea nos enredará en una maraña de problemas.

Digo todo esto porque con los años tiendo a desconfiar de los inteligentes y los taimados y los calculadores y los codiciosos; tiendo a desconfiar de los que convierten la vida en un negocio en el que todo debe someterse a un frío examen del costo y el beneficio; tiendo a desconfiar de los que sólo pelean las batallas que saben que con seguridad van a ganar y esquivan aquellas en las que reconocen que hay un alto riesgo de perder.

Digo todo esto porque con los años he aprendido a admirar a los nobles, a los valientes, a los soñadores, a los arrojados, a los altruistas, a los lunáticos, a los quijotescos, a los que pelean no las batallas que saben que van a ganar, sino las batallas que su sentido de la justicia les dicta que deben librar, no importa si en ellas se les va la vida, que nada es más glorioso que entregar la vida por una causa noble e incomprendida.

Digo todo esto porque los pocos amigos que me van quedando o los pocos amigos a los que ahora me aferro son aquellos que me han educado en el coraje y la lealtad, dos virtudes que sobrepasan largamente a todas las demás cualidades del espíritu y que algún día me gustaría que impregnasen los actos más importantes que animen lo que queda de mi existencia.

No sé si poseo todavía algo de coraje, no sé si he aprendido de mis buenos amigos el valor supremo de la lealtad, pero los que en las circunstancias más contrariadas me han demostrado coraje y lealtad, lealtad y coraje, son sin duda las personas que más admiro, las personas que necesito cerca de mí para aprender de ellas, de su sabiduría, de su grandeza de espíritu, y para, con suerte, aprehender de ellas un poco de coraje y otro de lealtad.

No guardo rencor a los traidores ni a los cobardes: tal es su naturaleza, tal su destino menor. Tal vez el coraje consiste también en comprender y perdonar a los cobardes y a los desleales, en mirarlos con la compasión que sólo poseen quienes son de verdad sabios; es decir, quienes son de verdad leales y valientes incluso con quienes no lo merecen.

Que el poco tiempo que me quede por vivir (siempre es minúsculo el tiempo que nos queda por vivir, si comprendemos la inmensidad de la historia que nos antecede, sólo que rara vez lo advertimos a tiempo) me permita demostrarles a mis hijas, las dos causas más nobles y justas de mi existencia, que las grandes pulsiones que animan las batallas que elijo librar o que me resigno a librar, aun sabiendo que las perderé o que perderé en ellas la vida, son el coraje y la lealtad, la lealtad y el coraje, dos maneras de entender la vida como una batalla que sabes de antemano que vas a perder, pero que, sin embargo, quieres pelear limpiamente, con arrojo, con dignidad, con el aplomo del torero que comprende que está en su destino morir en la arena y espera la muerte con la serena resignación del que reconoce que no por saber perdida la batalla no ha de pelearla con coraje y lealtad y con un cierto desplante torero que no es ajeno al miedo, pero que derrota al miedo o lo empequeñece porque lo que prevalece en aquel momento crucial es la certeza de que una vida vivida sin coraje es una vida ínfima, menor.

Que no me tiemblen las piernas cuando venga la bestia a cogerme, revolcarme y matarme. Y que sólo me acompañen los que me educaron en la lealtad y el coraje. Y que sean ellos los que me vean morir, y que sean ellos los que, con suerte, consigan reconocer que mi muerte es un testimonio tardío e insuficiente de coraje y lealtad hacia ellos, los que me quisieron en las buenas y en las malas, pero sobre todo en las malas, y los que pusieron el pecho cuando llovían las balas, y los que hubieran preferido dar la vida por mí, pero entendieron que era sólo justo que fuese yo quien la entregase por ellos.

Sólo aspiro a la modesta gloria humana de que un puñado de personas, y entre ellas, ciertamente, mis hijas y su madre, me recuerden como un hombre que en sus años finales aprendió, nunca es tarde, a demostrar algo de coraje y lealtad, y que sea así como más fielmente me recuerden: como un loco, como un soñador, como un demente que, sin embargo, aprendió a no ser un cobarde ni un traidor, y que supo demostrar que, cuando fue llamado a la batalla desigual, no careció de coraje ni fue extranjero a la lealtad.
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EL COMERCIO FEBRERO 23, 2010

Jaime Bayly habló desde Colombia de su candidatura presidencial y de su nuevo libro

Sobre su nueva publicación “El cojo y el loco”, el escritor peruano precisó que “se trata de una novela seguramente sórdida y llena de desdichas”

Madrid (EFE). Algunos creen que el escritor Jaime Bayly en todas sus novelas hace un ajuste de cuentas con algo o con alguien. Ahora, en su último trabajo publicado en España, “El cojo y el loco”, además de rendir cuentas con su padre, atiza a la estructura familiar de alta burguesía limeña, por castradora.

“Los ricos suelen ser muy estúpidos en el trato con el diferente. Los pobres suelen ser mucho más sabios para comprender la diversidad de la condición humana”, argumenta el escritor y periodista a Efe durante una conversación telefónica desde Bogotá, donde realiza el programa de entrevistas en televisión “El Francotirador”.

Y es que Jaime Bayly (Lima, 1965) cree que los miembros de la alta sociedad limeña están encorsetados en sus prejuicios y son capaces de esconder o de no sentir emociones o sentimientos por la pura apariencia y el qué dirán. “Es todavía una sociedad machista intolerante y clasista”, dice el escritor con conocimiento, por ser él mismo miembro de esta alta sociedad limeña.

Popular, polémico, controvertido, provocador y con una pluma aguda y sin tapujos, Jaime Bayly (Lima, 1965) en “El cojo y el loco”, que publica en España Alfaguara, narra de forma breve pero intensa y veloz la vida “sórdida” de dos desgraciados: “El cojo”, que no nació cojo pero “nació jodido” porque su destino era ser cojo desde niño, y por ello no lo quisieron sus padres y le arrinconaron, y el loco.

El loco no nació cojo, pero sí bruto y feo a rabiar, y con una lujuria incontrolable. Por todo ello está condenado a vivir aislado, para ver si así se endereza su destino. Dos jóvenes de la alta sociedad limeña a los que la crueldad en el trato de sus respectivas familias les convierten en seres marginales y sin límites, dispuestos a pedir cuentas por todo el odio engendrado.

“Se trata de una novela seguramente sórdida y llena de desdichas -sostiene-, pero es la manera de desarrollarse de dos humillados por unos padres imbéciles y castradores. Estas familias los condenan fuera del mundo por ser diferentes: cojos, maricas o lo que sea, y los tienen que esconder para que la sociedad no los vea y queden mal”.

“Y eso pasa entre la gente rica de mi país, que esconde al diferente”, añade este escritor y periodista, que se está pensando durante este año si será definitivamente candidato a la Presidencia de Perú para 2011.
CANDIDATURA
“No me imagino como presidente; pero, al menos, todo esto de ser candidato servirá para que se hable de temas que me parecen interesantes para debatir en Perú, como el aborto, la no discriminación de los homosexuales, la legalización del aborto o el sueldo de los políticos”, explica el escritor a este respecto.

En esta novela Bayly aparece con un lenguaje duro y procaz, y el amor brilla por su ausencia y la falta de piedad también: “Son los que te aman los que te matarán” dice un personaje en el libro, y es que para Bayly, el concepto que tenemos del amor es un poco falso.

“Yo creo que en vez de amor hay que decir deseo, y cuando éste se acaba se acaba todo los demás, el amor, como nos han enseñado, es una milonga”, recalca.

Y como en la mayoría de las novelas de Bayly siempre hay algo de elemento autobiográfico, en “El cojo y el loco” también.

“No es que yo haya conocido a estos personajes, pero parecidos hay muchos, y sí que conocí a un persona extraña que parecía loco y no lo estaba, tartamudo, y que quemó todo lo que demostraba que era él, porque no quería ser el que era”.
Pero, además -continúa-, yo creo que es un ajuste de cuentas con mi padre (ya fallecido) porque, en realidad yo no me sentí querido por él. Sentí que se avergonzaba de mi por mi opción sexual, por mi profesión, por todo, y que en el fondo me rechazaba”, añade.

Bayly, con su primera novela “No se lo digas a nadie”, publicada en España en 1994, en la que narraba la historia de un joven limeño de clase alta que descubre su bisexualidad, se alzó como uno de los escritores más importantes, referente de la nueva generación latinoamericana.

Finalista del premio Planeta en 2005 con “Y de repente un ángel”, es autor, entre otros títulos, de “Fue ayer y no me acuerdo”, “La noche es virgen”, “La mujer de mi hermano” o “El canalla sentimental”. Esta última novela, “El cojo y el loco”, se publicó a finales de 2009 en Latinoamérica.
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LA REPUBLICA FEBRERO 22, 2010

Bayly renuncia a Frecuencia Latina y le pide a Ivcher aceptarla

El conductor denunció en su programa que sufría de hostigamientos por parte del dueño del canal luego que anunciara su candidatura a la presidencia. "Yo no voy a dejar de postular porque a él no le parece. Lo haré de todas maneras”, dijo. Ver video

Bayly sostuvo que el maltrato de Baruch hacia él fue a raíz de su interés político, cosa que no le pareció y hasta lo llamó para que desistiera.

En un programa pregrabado y autorizado por la presidencia del directorio del canal, Bayly dijo que el origen "de esta guerra" era por la presión, la paranoia, el recelo y la desconfianza entre el señor Baruch Ivcher y él.

Dijo que solo está dispuesto a quedarse si Baruch le ofrece disculpas, tras señalar que éste tuvo temor a lo que pensara el presidente García.

"Si tú quieres seguir con El Francotirador tienes que comprar el paquete completo. Si él no quiere que yo sea candidato, yo no voy a abortar mi candidatura porque tu eres mi jefe y yo soy tu empleado", sostuvo.

“Bueno, si el no quiere que yo postule ese es su problema pues. Yo no voy a dejar de postular porque a él no le parece, así que lo haré y que se joda Ivcher”, enfatizó el "Tío terrible" en medio de las palmas de su público, al que según él Baruch le preguntó si su producción le pagaba para que gritaran "Jaime presidente".

Pero, sostuvo que otra de las razones de su renuncia es la divulgación del libro de su enamorada Silvia Núñez en el programa "Enemigos Intimos", quienes a su parecer mutilaron y piratearon el sueño de una joven escritora.

"Ellos han perjudicado a una chica indefensa de 21 años, cuya mayor ilusión es publicar su novela. Beto Ortiz se las ingenió para buscar un extracto de la parte del libro a uno de los editores que ella envió, que puede ser Alvaro Lazo o Sergio Vilela, que son amigos y seguidores de él", denunció.

Manifestó que Aldo Miyashiro y Beto Ortiz habían mutilado, ultrajado y violado el trabajo de una muchacha de su casa, y que si hubiera sido una novela de la hija de Ivcher, este los hubiera "denunciado y capado".

"Pero no. Él lo permitió y siguió permitiendo estas amenazas, que me hicieran una guerra, y hablaran mal de mí, que yo no tengo correa. Yo mandé un e-mail porque habían ultrajado la novela de mi chica y me jodió pues, por eso protesté, no porque no tenga correa, sino porque fue un delito", sostuvo.
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EL COMERCIO FEBRERO 23, 2010

Bayly calificó a Beto Ortiz de monigote, criatura esperpéntica, mequetrefe, jorobado de Notre Dame, alimaña, sabandija y alacrán

El intercambio de agresiones entre Jaime Bayly y Beto Ortiz tuvo anoche su pico más alto cuando el conductor de “El Francotirador” respondió los ataques de su compañero de canal

Este es el recuento detallado de las frases que usó el periodista y escritor Jaime Bayly cuando se dirigió al también periodista y escritor Beto Ortiz.

“El problema no es con los monos del circo (en obvia alusión a Beto y Aldo). No es con los monigotes, es con el dueño del circo (Baruch Ivcher)”

“No tengo vocación de monito amaestrado”

“Esos pequeños correveidiles…”

“Ese par de patanes”

“Él (Beto) quiere que yo sea gay de todas maneras. Que no sea así, que yo sea bisexual, le genera una frustración enorme”

“El problema es que a él no se le para con una chica. Yo no tengo la culpa que a él le gusten los pirañitas”

“Ese gordito envidioso me tiene una especie de odio gratuito”

“Beto no tiene entre sus virtudes la gratitud (en alusión a lo bien que lo había tratado Jaime en ‘El Francotirador’)”

“Este par de monos están cagando… están dejando mojones sobre el escenario”

“(Beto) Hace una edición venenosa, engañosa de la conversación con Silvia. Nunca sacó al aire cuando le dijo que él tenía su manuscrito. Bueno, ese es Ortiz”

“Eres un pequeño mequetrefe porque sabes que Baruch te respalda”

“Con todo esto me das una idea de la catadura moral que tienes”

“Nada me resultaría más repugnante que tener algún tipo de aproximación con esa criatura esperpéntica, con este jorobado de Notre Dame que trabaja aquí en canal dos, esta pequeña alimaña, esta sabandija, este alacrán venenoso. Créeme que yo te pagaría bastante no solo para que no me la chupes, sino para que no me la toques siquiera”

“La comparación con Jackson es desafortunada porque a mí nunca me han acusado de abusar sexualmente de menores. A Michael Jackson, sí. Y a ti también (...) Antes de compararme con Michael Jackson, solo recuerda eso. Que el que ha sido acusado de pedófilo no he sido yo, sino tú”.

“La rama de olivo te la puedes meter por el culo”
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LA REPUBLICA FEBRERO 18, 2010

Bayly dice tener a Zapatero como modelo político

El escritor peruano Jaime Bayly, probable candidato presidencial para las elecciones de 2011, dijo que su modelo político es el gobernante español José Luis Rodríguez Zapatero, modelo que definió como "izquierda liberal o libertaria".

Bayly, a punto de cumplir 45 años, aclaró que la decisión final sobre si se presenta o no a los comicios depende de su salud, de un cierto grado de apoyo en las encuestas (ahora tiene un 5 por ciento), de contar con un partido político que le respalde y de que sus hijas de 15 y 17 años no veten sus candidatura.

El escritor y conductor de televisión se refería así a temas ya resueltos en España y que él ha puesto en el debate por vez primera en Perú, como el matrimonio homosexual y la despenalización del aborto, además de otros como la desaparición de las Fuerzas Armadas y la legalización de las drogas.

Uno de los asuntos más polémicos en los últimos días es su apoyo a un eventual indulto para el ex presidente Alberto Fujimori, que reiteró, aunque lo condiciona a que se produzca después de que purgue al menos dos años más de cárcel y tras someter la decisión a un referéndum popular.

En este sentido, señaló que ha recibido amenazas de muerte "de fanáticos y religiosos y chavistas", pero, haciendo gala de su proverbial sentido del humor y la provocación, indicó que no ignora que algún día puede ser apuñalado en algún pueblo o aldea donde esté predicando en favor del matrimonio homosexual.

"Es lo que hace fascinante la vida: que un joven casto, reprimido, del Opus Dei, me apuñale por la espalda en nombre de la moral y con una estampita de Monseñor Escrivá (de Balaguer, fundador de esa orden católica), sería una muerte gloriosa". (Con información de EFE)
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PERU 21 FEBRERO 18, 2010

Bayly en guerra con Beto

Bayly en Prensa Libre: “Me siento incómodo en el Canal 2 y le cobraré a Baruch todos los impuestos que debe”. Beto Ortiz: “Es puro engreimiento”. ioioio Compartir Enviar
La guerra entre Jaime Bayly y Beto Ortiz continúa y se pone cada vez más candente. El popular 'Francotirador’ no dudó en presentarse el último martes en Prensa Libre, de América TV, competencia directa de Enemigos íntimos, de Frecuencia Latina, porque, según dijo públicamente, no está a gusto en el 'canal latino’, por lo que no descartó que cambie de televisora.

“Hay programas que enaltecen el periodismo y otros que lo envilecen y lo acanallan. Me siento incómodo en el Canal 2 porque es un canal cuyo lema es lealtad y transparencia y, sin embargo, permite que dos conductores (Ortiz y Miyashiro) asalten, roben y saqueen la propiedad intelectual de una obra inédita (manuscrito de Silvia Núñez del Arco) para leerla en público. Eso no es un acto de picardía, es un acto ilegal”, afirmó Bayly en entrevista con Rosa María Palacios.

El periodista también se refirió en tono irónico al dueño de Frecuencia Latina: “Ahora, espérate a que sea presidente, Baruch (Ivcher). Te voy a cobrar todos los impuestos que debes, y con intereses, para que sepas lo que es bueno”. Y remató con: “Yo no soy títere de nadie. Yo voy a ser candidato presidencial con programa presidencial o sin programa presidencial”.

A su salida de la entrevista donde hasta se disculpó con la conductora de Prensa Libre por no haberla tratado tan bien cuando la tuvo en El francotirador, Bayly comentó sobre un posible cambio de canal.

“Tranquilamente podría darse porque yo no estoy a gusto con el Canal 2. Eso depende de que en América TV me quieran contratar”, dijo y dejó abierta la posibilidad de rescindir su contrato. “Mis abogados lo están estudiando”.
BESO CON 'JAIMITO BAYBY’. Mientras, en el 4, Bayly se despachaba contra el 'canal latino’, Enemigos íntimos presentaba una parodia del escritor con Óscar Gayoso como 'Jaimito Bayby’, la misma que llegó al clímax cuando Ortiz lo besó.

Tras enterarse de las acusaciones de Bayly, Beto Ortiz contestó: “¿Quién se ha creído Bayly para pedir amonestación a un compañero de trabajo? ¿Esa es la persona que quiere gobernar el país, un niño engreído con ataques de ego? Él despelleja cada domingo a otros personajes en su programa, pero cuando lo tocan con el pétalo de una rosa, se pica. Le falta tolerancia”.

“Resultó de mal gusto ir a la competencia a hablar de nuestra propia casa (Canal 2). Si Bayly está descontento y le molesta tanto la situación, debería haber renunciado. Él pide que nos disculpemos, pero solo está satisfaciendo su vanidad. Es puro engreimiento”.

* Bayly le dice 'No a Keiko': "Ella actuaría como geisha de Alberto Fujimori"
El escritor y posible candidato presidencial indicó que los peruanos no se merecen que la hija del ex presidente maneje los destinos del país.

El periodista Jaime Bayly, quien en enero podría convertirse en un candidato presidencial más, continuó criticando a sus posibles contrincantes, y esta vez le tocó el turno a Keiko Fujimori, de quien dijo que de ganar la Presidencia, ella no gobernaría sino su padre.

“Keiko, lo primero que haría, sería liberar a su padre (condenado a 25 años de cárcel por violar derechos humanos)”, indicó Bayly en diálogo con la prensa extranjera, y tras hacer notar que el ex jefe de Estado sería el verdadero gobernante con “Keiko actuando como geisha con funciones protocolares”.

Cuando estuvo criticando a los militares por “haber usurpado el poder” en Perú y porque se “dedicaron a saquear el tesoro público” con el pretexto de la compra de armas, Bayly puso como ejemplo de esto el gobierno cívico-militar de Fujimori, donde según su posición “se cometieron trapacerías”. Y por eso añadió que los peruanos no se merecen que Keiko Fujimori sea elegida en 2011.

En otro momento, Bayly se autocalificó como “un liberal de izquierda”, defensor del aborto y de las bodas gay. Para él, los militares son “inútiles, un cáncer” y lo que se gasta en mantener a las fuerzas armadas es “una obscenidad”. Además cuestiona “abiertamente la injerencia de la iglesia católica en los asuntos de Estado”.

“Solo esos dos puntos demuestran que no soy del sistema porque tanto los militares como la iglesia son pilares fundamentales de este sistema, son los dos partidos políticos más importantes de Perú”, subrayó.
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EL COMERCIO FEBRERO 17, 2010

Jaime Bayly: “Yo voy a ser candidato con o sin programa presidencial”

El periodista reconoció que no es un experto en administración pública y dijo que no se considera el candidato ideal para gobernar el país

El periodista Jaime Bayly reiteró que su postulación a la Presidencia del Perú está motivada por su intención de ayudar a todos los niños pobres del Perú e intentó defender sus propuestas de Gobierno, aunque en varias ocasiones reconoció no ser ni un experto en administración pública ni el candidato ideal para ejercer la máxima magistratura de la Nación.

“Bueno, me gustaría que de aquí a 15 o 20 años, los niños pobres del Perú que hoy no pueden ir al colegio y están pidiendo limosna en las calles o los semáforos, puedan educarse tan bien como mis hijas o como tus hijas. Ese es un sueño que anima me candidatura”, dijo el conductor de “El Francotirador” sobre el motivo de su mentada candidatura.

“Yo no creo que sea el único que puede cumplir ese sueño (…) Yo no creo que sea el mejor (candidato), sino que defiendo unas ideas libertarias y pongo énfasis en la educación de los niños pobres y tengo una agenda que yo no veo en otros candidatos”, indicó el escritor de 44 años, quien admitió que aunque puede ser percibido como un “provocador” en la próxima campaña electoral, también puede ser visto como un candidato.

INTENTÓ DEFENDER PROPUESTAS
Con relación al tema de salud, el futuro candidato presidencial prometió llegar en buen estado a las elecciones presidenciales de abril del 2011. Confesó que se siente mejor después de las dos operaciones que le practicaron el 2009 y que actualmente se encuentra con estricto control médico.

Al referirse a la educación, sostuvo que “la gran bandera de su ilusión política” es su preocupación porque de acá a 20 años el Perú tenga colegios públicos de calidad con buenos maestros bien pagados y cursos de inglés con la finalidad de que los niños pobres reviertan su realidad sobre la base del conocimiento.

“Yo no soy un experto en salud ni en educación, pero creo que el Estado tiene la obligación de darle a los pobres una educación de calidad y una atención médica de calidad, tengan o no tengan trabajo”, acotó.

Sobre su doble nacionalidad, el novelista dijo que si gana la presidencia obviamente renunciaría a su ciudadanía y estadounidense “y si gana (Ollanta) Humala dejaría mi ciudadanía peruana y me iría a vivir a un país libre”.

Jaime Bayly también se refirió a la exposición pública de su bisexualidad, incluidas las exhibiciones televisivas de sus apasionados besos con hombres y mujeres del mundo del espectáculo; y dijo que en caso de ganar la presidencia sería más decoroso y respetuoso con la ciudadanía, aunque hizo una salvedad al respecto. “Yo no puedo negar lo que soy y presentarme de la noche a la mañana como un candidato varonil, heterosexual, macho; porque nadie me lo creería. Eso se pagaría caro porque la gente no es tonta. Lo que podría hacer es ahorrarle a la gente las confesiones de qué hago con quién”, precisó.

Bayly reconoció que su propuesta de legalizar la comercialización de las drogas podría romper algunos acuerdo alcanzados con Estados Unidos en lucha contra el narcotráfico pero dijo que se debería analizar el “costo-beneficio” de dicha ruptura.

Bayly también le dedicó unas palabras a sus críticos. “Los invito a que me den de alma. Nada me estimula más, que me ataquen. Yo ya he hecho una carrera literaria y estoy acostumbrado a que me digan de todo. No me escapo al golpe pero sé responder, así que estén preparados”, declaró en el porgrama Prensa Libre, en claro desafío ante quienes cuestionan sus ofrecimientos.

* Jaime Bayly: “Me siento incómodo en Canal 2 y le cobraré a Baruch todo lo que debe”
Luego de estas fuertes declaraciones contra el dueño del canal para el que trabaja, “El Francotirador” también volvió a apuntar contra Beto Ortiz y Aldo Miyashiro

Durante la entrevista con Rosa María Palacios, el novelista también confesó que se siente muy cómodo en Frecuencia Latina a raíz del incidente que sostiene con Aldo Miyashiro y Beto Ortiz por la revelación de los primeros extractos de la novela de su amiga íntima Silvia Núñez del Arco.

“Hay programas que enaltecen el periodismo y otros que lo envilecen y lo acanallan. Me siento incómodo en Canal 2 porque es un canal cuyo lema es lealtad y transparencia y sin embargo permite muy graciosamente que dos conductores asalten, roben y saqueen la propiedad intelectual de una obra inédita”, indicó indignado.

“Ese no es un acto pícaro y gracioso que hay que celebrar, sino un acto ilegal. Eso no es buen periodismo. Eso me molestó”, agregó el periodista visiblemente contrariado y a continuación lanzó una amenaza contra el dueño del Canal 2, Baruch Ivcher. “Espérate a que sea presidente. Le voy a cobrar a Baruch todo lo que debe y con intereses para que sepa lo que es bueno”, sostuvo en referencia a las deudas del empresario de origen israelí.

Finalmente, el autor de “No se lo digas a nadie” dijo que algunas personas de Frecuencia Latina se opusieron a su presentación en América TV. “Yo no soy títere ni marioneta de nadie. Yo voy a ser candidato presidencial con programa presidencial o sin programa presidencial”, sentenció.

* Jaime Bayly se disculpó con Rosa María Palacios por la acalorada entrevista del 2007
La conductora de “Prensa Libre” dijo que no tenía que disculparlo de nada porque “me la pasé muy bien” en aquella ocasión

“Quiero pedirte disculpas públicas por el modo indecoroso y áspero en que traté cuando visitaste a mi programa”, le dijo anoche el periodista Jaime Bayly a su colega Rosa María Palacios al recordar la accidentada entrevista que le concedió la conductora de Prensa Libre al ‘Francotirador’ a mediados del año 2007.

En aquella oportunidad, el también escritor le recordó a Rosa María Palacios los supuestos nexos que tuvo con el fujimorismo después de que su invitada le reprochara el daño que le hace a su familia con los insultos que publica en contra de ellos a través de sus libros y sus artículos periodísticos.

“No fui lo caballeroso y lo tolerante que debí ser, de modo que aunque sean tardías, mis disculpas a una dama”, indicó el periodista, ante lo cual Palacios aseguró que no tenía por qué disculparse porque “me la pasé muy bien” durante “la gran entrevista” que le hizo en aquella ocasión.
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EL COMERCIO FEBRERO 16, 2010

El candidato Jaime Bayly: demanda del Perú a Chile es "una bomba de tiempo"

El escritor consideró que el Gobierno hizo “muy mal” en plantear el reclamo ante la Corte Internacional de La Haya, y que era “lógico” que Chile interpretara la demanda como “una señal de hostilidad”

(DPA). El periodista de televisión y posible candidato presidencial Jaime Bayly afirmó hoy que el actual gobierno del Perú le está dejando “una bomba de tiempo” a su sucesor con la demanda presentada ante Chile por los límites marítimos, pues, indicó, es muy probable que se pierda.

Bayly consideró que el presidente Alan García hizo “muy mal” en plantear la demanda ante la Corte Internacional de La Haya, y encontró “lógico” que Chile interpretara la demanda como “una señal de hostilidad”.

El además novelista, cuyo precandidatura es la de más fuerte impacto mediático pese a que en las encuestas está aún rezagado, consideró que el Perú debió mantenerse al reconocimiento de los límites marítimos que están vigentes en la práctica desde años atrás.

CRÍTICAS CONTRA GARCÍA
En otro aparte de un encuentro con reporteros, Bayly criticó “el camino del populismo barato y la demagogia” que según él tomó García el año pasado con respecto a Chile, después de que se denunciara que un suboficial del aire peruano supuestamente espiaba en favor de ese país.

Según Bayly, García -quien vio con buenos ojos la eventual candidatura del escritor- debió manejar el tema en el ámbito privado y no recurrir a insultos como llamar “republiquetas” a los países que practican el espionaje y al insinuar una descripción de la presidenta Michelle Bachelet como “vecina chismosa y envidiosa”.

El probable aspirante presidencial dijo que esas posiciones “han provocado” que Chile se arme más. En ese marco, rechazó que el Perú entre en una carrera armametisma, pues es inútil en la medida en que el vecino sureño tiene “una superioridad bélica que no se va a poder equiparar”.
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GATOENCERRADO FEBRERO 16, 2010

Martes de licencia
Por: Mario Saldaña C.
La agenda Bayly

Más allá de que Jaime Bayly decida ser o no candidato presidencial, y por ende, transformarse o no en el "outsider" del 2011 (personalmente pienso que: 1), no postulará con una intención de voto menor a 10% nacional, 2), quien se está beneficiando de momento con todo este show es su programa televisivo con el mayor rating y la empresa que le da cabida, y 3), sí habrá un "outsider" en algunos meses, pero con un perfil ligeramente diferente al de Jaime), quien quiera romper no sólo con el establishment político sino con las ideas que le dan vida, generándose un posicionamiento electoral propio y diferente, debería tomar sus propuestas de reforma para redireccionar el eje del debate nacional.

No hay que ser experto para adivinar que, al igual que las últimas dos elecciones presidenciales, los temas de campaña serán los mismos: cómo mejorar la educación, cómo gastar adecuadamente la plata del Estado en las regiones más pobres, cómo ser más inclusivos, etc.

Aprovechemos la contribución de Jaime y cambiemos la agenda. Al tema del aborto, del rol de las FF.AA., del matrimonio gay, etc., agreguemos otros más, y obliguemos a los candidatos a pronunciarse sobre algunos temas muy puntuales del día a día de los peruanos, como por ejemplo la enorme dictadura que ejerce este Estado en todos sus niveles, que junto a la Iglesia católica deben ser las únicas instituciones que no han cambiado en el país en los últimos 30 años, acortando, limitando y encareciendo las posibilidades de desarrollo de los peruanos. O la seguridad de las personas, o las muertes en las carreteras y varios etcéteras.

Es claro que en el caso de la política y el fútbol (ya lo he dicho antes) lo que se ha producido es una involución. Entiendo por tanto la última medición de Apoyo, según la cual un alto porcentaje de la población es aún conservadora respecto a los temas de agenda planteados por Jaime, pero al mismo tiempo, el 81% de los encuestados no se siente representado en ninguna de las opciones políticas existentes.

Conclusión: la agenda de Jaime tiene un valor clave y sí habrá "outsider"; sólo hay que esperar a que aparezca.
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PERU 21 FEBRERO 15, 2010

Jaime Bayly dio 'mitin' en Chiclayo el fin de semana y confirmó su postulación

El escritor dijo que si conserva la salud, en 2011 inscribirá su candidatura. Añadió que su sueño es ver un país con niños bien educados.

Aunque el escritor Jaime Bayly no está seguro de que sigue contando con el respaldo del partido de José Barba Caballero, ayer en su programa dominical anunció que si conserva la salud, y si sus hijas le dan permiso, a inicios de 2011 inscribirá su candidatura a la Presidencia.

En ‘El Francotirador, también pasó imágenes de su última visita a Chiclayo, donde ante un nutrido público ya empezó a hablar como candidato en mitin proselitista.

“Me comprometo a que si tengo salud en un año y si mis hijas me dan permiso, porque son ellas quienes mandan en mi casa, inscribiré mi candidatura presidencial”, indicó Bayly, quien centró su presentación en la ciudad norteña en lo que llamó un sueño: el de ver bien educados a todos los niños del país, y acabar con la indigencia infantil.

En su faceta de candidato, también se mostró a favor de la pena de muerte para los violadores de niños, y refuró la tesis de los políticos que sostienen que la inversión extranjera sacará al país de la pobreza: según su posición, solo librará al Perú de la pobreza una buena y efectiva educación que alcance a todos los niños por igual.

En otro momento, Bayly se disculpó con el presidente Alan García, por haberse burlado constantemente de su sobrepeso, y por incluso haberlo llamado “ballena”. Agradeció, además, la simpatía con la que el jefe de Estado ve la postulación del “Francotirador”.

* Lo que otros no saben
Autor: Jaime Bayly

No exagero si digo que esta ha sido una de las semanas más intensas de mis casi cuarenta y cinco años de vida.

El domingo pasado se presentó en mi programa “El Francotirador” una amiga íntima, Silvia, que dejó la universidad para atreverse a escribir ficciones y que publicará muy pronto su primera novela, Lo que otros no ven, editada por Mesa Redonda.

El programa fue grabado para que alcanzara a tomar el vuelo a Bogotá esa medianoche. Cuando me encontraba en el taxi camino al aeropuerto de Lima, mi fiel amiga Ximena, la productora del programa, me dijo que debía cortarle dos minutos. Corta lo que quieras, le dije, pero no nos pasemos de tiempo.

Ximena decidió cortar los dos minutos en que habíamos mostrado en el programa una foto melancólica y hermosa de Luisito, mi amigo argentino, mientras yo decía que si bien quería mucho a Silvia, también seguía queriendo y amando a Luisito y que le enviaba besos y abrazos y que le agradecía por entender que las leyes del deseo y del amor a veces se entrecruzan, se entreveran, se yuxtaponen y superponen, y no por querer a una persona uno deja de querer a otra, y se puede querer mucho y muy genuinamente a ambas personas al mismo tiempo.

Esos dos minutos fueron mutilados y al día siguiente Luisito en Buenos Aires vio el programa y se sintió ofendido, dolido, humillado, porque yo había llevado a la televisión a una amiga muy querida y no había siquiera mencionado lo mucho que lo he querido y lo sigo queriendo estos últimos siete años en que él ha enriquecido mi vida con su amistad.

Comprensiblemente furioso y a la vez decepcionado de mí, Luisito renunció a trabajar como uno de los productores periodísticos de mi programa en la cadena de noticias NTN, que presento de lunes a viernes desde Bogotá, y me dijo que le parecía cobarde y oportunista lo que yo había hecho en televisión, pues pensaba que, por razones de puro cálculo político, por mi ambición desmesurada de querer ser presidente del Perú, había querido mostrar a una amiga íntima, ocultando o soslayándolo a él, mi muy querido amigo, y tratando de deslizar de contrabando la idea tramposa de que ya no era más bisexual, como lo he sido desde que conocí las leyes ingobernables del deseo y como sigo siendo y, desde luego, seguiré siéndolo hasta que muera.

Le rogué a Luisito que viniera al programa ayer domingo para que no se sintiera discriminado y para que tuviera la misma oportunidad o la misma tribuna o el mismo espacio que tuvo Silvia para contar nuestra bella historia de amistad y compañerismo y le aseguré que durante el programa con Silvia le había dicho que lo seguía amando y que había mostrado una foto suya muy linda, en la que salía guapo y con aire ensimismado, pero él me dijo que ya tenía planes para este pasado fin de semana: ir al concierto de Beyonce y luego manejar a Mar del Plata a pasar un fin de semana en la playa con sus mejores amigas.

Entretanto, Silvia fue expulsada del departamento de sus padres, que no le perdonaron su precoz ambición de ser una escritora y su coraje para venir a la televisión a contar que nos unía una curiosa e improbable amistad en la que no estaba del todo exenta el deseo, pero sobre todo la complicidad en darle forma a su sueño de publicar su primera novela, Lo que otros no ven. Silvia tuvo que mudarse a un hotel que Ximena le consiguió generosamente.
Desde luego, no fueron días fáciles para ella porque, tan pronto como apareció en mi programa, perdió ese tesoro inestimable que es el discreto anonimato, la libertad de salir a caminar por la calle sin que nadie sepa quién eres, y se convirtió, como era lógico suponer que ocurriría, en un personaje al que la prensa peruana quería conocer y cuyo pasado quería escudriñar y cuyos más recónditos secretos familiares, íntimos y amorosos quería revelar con urgencia. Ella había elegido libremente arrojarse a volar en el cielo en que vuelan los famosos con paracaídas o con parapente o a veces en caída libre, pero le parecía que su paracaídas no se abría, no se abriría nunca, y que acabaría machucada y despanzurrada en brutal colisión contra el cochino piso de Lima.

Silvia pasó unos días atroces, mucho peores que los míos ciertamente, no sólo porque sus padres le dieron la espalda y la echaron a la calle, sino porque muchos de sus amigos y amigas le dijeron que estaba loca y la dejaron aturdida, triste y confundida. Peor aún, como ella había repartido el manuscrito de su novela entre las cuatro o cinco editoriales de Lima, y la menor de esas editoriales, Mesa Redonda, le había comprado la novela y se había comprometido a publicarla, ocurrió que alguno de los editores que poseía el manuscrito (pero no los derechos de difusión sobre esa novela) se lo entregó a un programa de televisión conducido por dos talentosos escritores, quienes leyeron algunos de los fragmentos más escandalosos o morbosos de la novela sin tener derecho de hacer tal cosa y en abierta violación de la propiedad intelectual que el editor y la escritora tenían sobre dicha novela inédita.

Como era previsible, Silvia se sintió violada, manoseada, ultrajada, sintió que no había derecho de que difundieran su novela inédita sin su autorización y la de su editor y se pasó tres días vomitando y pensando que ya nada tenía sentido y que su sueño había terminado en una pesadilla.
Los editores y Silvia nos pidieron consejo a mi abogado y a mí sobre la conveniencia de enjuiciar a los dos escritores talentosos que habían difundido sin permiso, ilegalmente, el contenido inédito de una novela, algo que a ellos ciertamente no les hubiera gustado que hicieran con libros de su autoría. Mi abogado y yo les aconsejamos que no enjuiciaran a los dos escritores que leyeron sin permiso partes de la novela. El juicio, de plantearse, debía llevarse a Indecopi, y podía durar un año o más, y ni siquiera era seguro que el fallo les diese la razón a quienes sentían que sus derechos de propiedad habían sido violados, puesto que, al parecer, al leer los fragmentos de la novela, se habían cuidado de mencionar que podía ser o no ser la novela de Silvia, pues lo habían puesto entre signos de interrogación o usando el condicional. Mi consejo fue y sigue siendo: no los enjuicien: a veces el mejor juicio no es el que se gana sino el que se evita: miren cínicamente todo esto y comprendan que es promoción para la novela y salgan pronto con Lo que otros no ven. Espero que los editores de Mesa Redonda y la escritora de la novela me hagan caso y no pierdan su tiempo en un juicio largo, farragoso y probablemente inútil y concentren sus energías en lanzar la novela del mejor modo posible.

Para terminar, la madre de mis hijas, que estaba en Ginebra, me dio una conmovedora lección de inteligencia, nobleza y amor. No solo no le molestó la entrevista que le hice a Silvia el domingo pasado. Me escribió felicitándome, elogiando la entrevista tan audaz y divertida y diciéndome que me seguía queriendo igual que siempre y que contase con su amistad indeclinable y su complicidad en este viaje en el que estamos juntos hasta el final. Nunca he admirado y amado tanto a Sandra como estos días. El modo noble y sabio en que entendió las curiosas ramificaciones del amor y me renovó su amistad en estos días contrariados me demostró lo que ya sabía desde que la conocí: Sandra Masías es el gran amor de mi vida, la mujer a la que más he amado y a la que amaré siempre, y la primera, primerísima dama de mi vida, gane o pierda las elecciones.

Sigo queriendo a Silvia y animándola y alentándola a persistir en su cruzada quijotesca de ser una escritora. Sigo queriendo y amando a Luisito, mi amigo argentino, y lo llevaré siempre en el corazón y, por supuesto, no por querer a Silvia he dejado de ser bisexual ni de querer al adorable Luisito. Pero, sobre todo, después de una semana tan encrespada en el mar del amor en el que a veces sientes que te ahogas, me conmovió ir ayer al aeropuerto de Lima a buscar a Sandra, que llegaba de Ginebra, y abrazarla y besarla y sentir que estos días me ha dado una inolvidable lección de amor. Gracias, Sandra. Todavía me sorprende descubrir cuán refinada es tu inteligencia y cuánto amor cabe en tu corazón.
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EL COMERCIO FEBRERO 10, 2010

Jaime Bayly disparó contra los candidatos presidenciales y la Iglesia Católica

El periodista, y posible candidato a la presidencia en 2011, analiza uno por uno a sus posibles contendores e insiste en quitar la subvención estatal a la curia

En un artículo publicado hoy en el diario Perú.21, el escritor y periodista Jaime Bayly, quien evalúa postular a la presidencia del Perú en 2011, enfila sus baterías contra los políticos que han denostado su candidatura y contra los representantes de la Iglesia Católica que han defendido la subvención que reciben del Estado Peruano.

“El señor Alejandro Toledo dice que no debo tomar mi candidatura presidencial a la chacota. Es el mismo señor que se negó a reconocer a su propia hija. Es el mismo señor que se tomó “a la chacota” a su hija biológica.

El señor Yehude Simon dice que si soy presidente del Perú, sobrevendría el caos. Es el mismo señor que fue director de Cambio, pasquín que defendía los crímenes terroristas del MRTA. Es el mismo señor que fue a la cárcel acusado de terrorista o cómplice de terroristas. Es el mismo señor que fue primer ministro de este gobierno y no pudo impedir la matanza en Bagua. Es el mismo señor que, por pusilánime, fue incapaz de evitar el caos sangriento en Bagua.

La señorita Lourdes Flores dice que mi candidatura no es válida. La señorita debería aprender a usar mejor las palabras. Puede decir que mi candidatura no le gusta o le da miedo, pero la validez o invalidez no la decidirá ella, sino la autoridad electoral competente.

El señor Ollanta Humala dice que el poder económico está detrás de mi candidatura porque le conviene dispersar el voto de la derecha en la primera vuelta. La acusación es falsa e idiota. (...) s idiota suponer que el poder económico quiere dispersar el voto de la derecha. Eso favorecería al candidato de izquierda, el propio señor Humala. Sin embargo, este señor no parece capaz de advertir algo tan evidente”.

Sobre Pedro Pablo Kuczynski escribe: “¿Es razonable que un hombre de casi 73 años quiera gobernar cinco años el Perú hasta los casi 78? ¿Ha olvidado el señor Kuczynski que, a su edad, la muerte es un evento indeseado pero altamente probable?”

Sobre el señor general EP Edwin Donayre sostiene que “(Donayre) dice que no tengo autoridad moral para opinar al respecto porque no he combatido como soldado de la nación. El señor general, que quiere matar chilenos y meterlos en bolsas plásticas, es el perfecto ejemplo del militar peruano: tonto, incompetente, bravucón, comediante de pacotilla y, por supuesto, incapaz de ganar una guerra. Los militares peruanos son una plaga tóxica y peligrosa. La historia peruana así lo demuestra.

“El cardenal de Lima, monseñor (Juan Luis) Cipriani, me acusa de haber mentido por decir que recibe sueldo de ministro de Estado. En su defensa, alega que sólo recibe un sueldo de 1,400 soles. A su turno, el obispo (Luis) Bambarén (aliado de las tropelías de la dictadura militar de Velasco) afirma que es justo que el Estado peruano subvencione a la Iglesia Católica en compensación por la ayuda financiera que la Iglesia prestó al Estado en la guerra de 1879.

Mi acusación no ha sido desmentida: en efecto, los jefes del clero católico están en la planilla del gobierno peruano, incluyendo a los monaguillos, según decreto supremo en plena vigencia.”
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PERU 21 FEBRERO 8, 2010

Jaime Bayly responde a Alejandro Toledo: "Tu gobierno fue una chacota"

El escritor y posible candidato presidencial, también respondió las críticas de Pedro Pablo Kuczynski y de Ollanta Humala.

Jaime Bayly, quien reiteró que decidirá en enero próximo si postula o no a la Presidencia de la República, volvió a responder las críticas que en los últimos días han expresado algunos de sus posibles contendores electorales.

Esta vez, el personaje a quien se refirió con más énfasis fue el ex presidente Alejandro Toledo, quien le dijera hace días que ojalá la candidatura del “Francotirador” sea seria, pues la lucha contra la pobreza no es un asunto de chacota o broma.

“Tu gobierno fue una chacota. Creo que tú eres una chacota. Y te lo digo seriamente, porque creo que un hombre que no reconoce a su hija es una chacota”, indicó.

Asimismo, respondió a Ollanta Humala, quien hace poco dijera que la candidatura de Bayly era promovida por el poder económico. Al nacionalista le dijo que, a diferencia de él, que “no se sabe de qué vive”, él sí tiene hasta cuatro trabajos públicos que le permiten vivir con comodidad.

Finalmente, le recordó a Pedro Pablo Kuczynski que ya tiene 71 años y que en octubre cumplirá 72, por lo que debería dejar el campo de la política a alternativas más jóvenes. Reiteró que el popular PPK ya fue ministro de Belaunde y también ministro y jefe del gabinete del gobierno pasado.

* Buscando primera dama
Autor: Jaime Bayly

Lo que no te mata te hace más fuerte, o eso es lo que dicen.
Como estoy acostumbrado a recibir golpes desde niño, creo que he desarrollado una cierta destreza para encajar los golpes sin perder la calma y una cierta aptitud para devolverlos con cinismo en el momento apropiado.

No quiero que esto suene amenazante ni bravucón, pero los que creen que despreciándome o injuriándome me van a derrotar fácilmente tal vez subestiman mi largo historial de combatiente precoz y superviviente de batallas encarnizadas.

Yo no peleo con las manos o los pies, no poseo coraje ni pericia para tales técnicas o artimañas de combate. Yo peleo con las palabras, las que digo y las que escribo. Las palabras son proyectiles de grueso calibre que, disparadas con puntería, son capaces de abrir orificios en los cuerpos de mis enemigos y dejarlos malheridos, exánimes.

No hablaré ahora de mis enemigos políticos, mi técnica es dejar que me subestimen y me ataquen y luego yo respondo, respondo siempre y con toda la ironía que habita en mí. Cuanto más me menosprecien y más fango me arrojen, peor parados quedarán esos pendencieros aficionados después de la refriega, ya verán. No saben que he peleado con bestias salvajes y he logrado doblegarlas y liquidarlas. Soy un viejo gladiador y un francotirador de pulso firme y entrenada paciencia.

Esta semana he recibido algunos golpes que vinieron del campo personal, de la zona de la intimidad, un ámbito que tal vez había descuidado porque me hallaba ocupado repeliendo a mis enemigos políticos, que no son pocos y tienden a multiplicarse, siguiendo las instrucciones de su jefe, La Ballena Asesina.

El primer golpe me lo arrojó caprichosamente un amigo en el bar de un hotel en Bogotá. Perdió la calma, dijo cosas destempladas, dejó la ensalada a medio comer y anunció que se volvía de inmediato a Buenos Aires porque no me soportaba más. Lo que yo no soportaba más era que me despertase a toda hora un perro ruidoso del edificio, y por eso me volví al hotel y dejé a mi amigo solo en el departamento. Mi amigo tomó tal mudanza como una humillación, cuando era sólo una medida desesperada para conseguir dormir sin las odiosas interrupciones caninas.

Para evitar que mi amigo devenido enemigo volviese a Buenos Aires con el rostro torcido por el despecho, invité a una de sus amigas a Bogotá y la alojé en el departamento del que yo había huido. Fue una decisión repentina y por lo visto eficaz, que consiguió calmar la histeria de mi amigo y posponer su partida. Acompañado de ella, se sintió menos desdeñado o abandonado y se dedicaron a comprar ropa o peor aún a pedir ropa prestada o regalada en tiendas de lujo.

El segundo golpe fue el más doloroso y pude habérmelo ahorrado de haber sido prudente. Pero la prudencia, ya se sabe, no es virtud que adorne mi conducta. Pensando en el programa de televisión del domingo en Lima, le pedí a mi ex esposa y madre de mis hijas que me diera una entrevista. El propósito era simple: que ella dijera que veía con simpatía mis ambiciones políticas y que, ante mis ruegos, accediera a ser mi primera dama, si fuera el caso de que llegase a ganar las elecciones. Pensé que una entrevista en esos términos cordiales no podía sino ser de beneficio para ambos, puesto que dejaríamos en evidencia que a pesar de habernos divorciado hace años seguíamos preservando la amistad y el respeto, y al mismo tiempo no me cabía duda de que la audiencia disfrutaría conociendo a la inescrutable mujer que me dio dos hijas y ahora confesaba que apoyaba mis emprendimientos políticos, al punto que, de ser el caso, se manifestaba dispuesta a ser mi primera dama.

Desde luego, yo no olvidaba que ella ya me había rechazado dos invitaciones al programa, ambas con ocasión del día de la madre, pero esta vez estaba seguro de que me acompañaría en la aventura y no tendría temor, reticencia o reparos en salir conmigo en televisión y presentarse como mi primera dama, una primera dama de la que, huelga decirlo, me sentiría muy orgulloso.

Sin embargo, y sin tomarse mucho tiempo para pensarlo, me dijo que no quería venir al programa porque le daba miedo y porque le parecía prematuro apoyar una candidatura como la mía, que era todavía una intención entusiasta pero no una realidad. Dejémoslo para más adelante, me dijo, pero yo sentí que más adelante sería nunca y que si bien en privado ella me animaba a entrar a batirme con los gladiadores políticos, no quería dar ninguna señal pública de que me acompañaba en la desigual batalla por el poder.

Bien, me dije, así están las cosas: tu mejor amigo no es capaz de entender que has vuelto al hotel para dormir bien y tu ex esposa no es capaz de hacer el pequeño esfuerzo de ir a la televisión a decir que se sentiría honrada de ser tu primera dama.

Duele, pero pasará, pensé. Improvisa, me dije. Si en algo eres bueno, es improvisando, esquivando golpes y devolviéndolos con una sonrisa mansa y beatífica que confunde al adversario más sañudo.

Ya con mi amigo veleidoso había improvisado sagazmente al traerle a su amiga con aires de diva desde Buenos Aires, una maniobra de distracción que evitó que la tensión escalase y los golpes nos hicieran sangrar.

Dolido y humillado por el desaire de mi ex esposa, improvisé una venganza que me parecía tan eficaz como divertida. Si ella no quería ser mi primera dama, me vería en la obligación de buscarme otra dama (una segunda dama, digamos, o una dama suplente) y presentarla en el programa.

Por eso le escribí un correo a Lucía preguntándole si estaba dispuesta a venir al programa y responder a mi invitación a ser mi primera dama en caso de llegar a la presidencia (se puede alegar con fundamento que a esas alturas estaba alucinando, pero resulta que no sé vivir sin echar a volar la fantasía y sin convencerme de que los sueños quijotescos son posibles si peleo por ellos con bravura).

Lucía, mi chica, mi amante furtiva, la mujer en la que pienso cuando me procuro ciertos placeres solitarios, me respondió que vendría encantada al programa y que diría que estaba dispuesta a votar por mí y que eso de ser mi primera dama se lo pensaría, pero que en principio le parecía un coñazo.
Le dije que la amaba porque era una loca suicida del carajo.
Me dijo que ella también se tocaba pensando en mí.

Estupendo, pensé. Será un programa memorable, divertido, y de paso me vengaré del desaire que me infligió mi ex esposa.

Mi fiel amiga y productora del programa me advirtió que la idea le parecía de alto peligro y consecuencias catastróficas, pero ignoré sus advertencias y le dije que, ante todo, debíamos recordar que nuestra misión era entretener al público los domingos, y presentar a mi amante en televisión no podía resultar siendo aburrido.

En vísperas de viajar a Lima a consumar ese acto vengativo y al mismo tiempo juguetón, cometí la imprudencia de irme de boca y contarle a mi amigo (mientras su amiga dormía sedada) que mi ex esposa había rechazado me invitación al programa (“me arrecha, me arrecha, me ha rechazado”) y que, en su ausencia, había tramado la maldad de invitar a Lucía, mi chica.

No sabría decir si mi amigo odia más a mi ex esposa o a Lucía. No podría medir la intensidad sísmica de su odio. Lo cierto es que las odia a ambas y las odia sin tregua y a una la llama loca y a la otra la llama arribista y trepadora. Debido a eso, me dijo que le parecía una bajeza y una traición que las hubiese invitado a ellas al programa y no a él, que era mi amigo íntimo hacía no sé cuantos años, creo que siete.

Pero tú no puedes ser mi primera dama porque no eres una dama, le dije, sorprendido.

Eres un homofóbico, me dijo él, iracundo. Muestras a tus mujeres, pero a mí me escondes porque te doy vergüenza, añadió, replegado en un mohín.
No te escondo, le dije. Si quieres ven una noche al programa y cuentas que eres mi amigo gay y mi amante ocasional. Pero no puedo pedirte que seas la primera dama del Perú porque se vería ridículo, grotesco.

Jódete en ese país de mierda, me espetó. Ojalá seas presidente para que seas muy infeliz, me dijo.

Consideré oportuno batirme en retirada y no contestar sus insidias.
De regreso en el hotel, leí algo que me había escrito Lucía: “Mi novela saldrá en abril y quiero salir calata en mi foto de la contraportada”.
Esta chica tiene condiciones para ser mi primera dama, pensé, y luego le escribí diciéndole que me encantaría hacerle las fotos desnuda. Para mi sorpresa, aceptó.
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EL COMERCIO FEBRERO 8, 2010

Bayly presentó a Silvia porque su ex esposa no quiso ser su primera dama

El escritor convocó a quien ha llamado su “amante furtiva” en “venganza” por el rechazo de la madre de sus hijas a su candidatura

Jaime Bayly continúa alimentando la controversia cirucundante a su posible candidatura presidencial, ahora con la presentación de su pareja, Silvia, de 21 años. Al respecto, el escritor se explayó en su columna en Perú.21, donde explicó que antes de decidir presentarla en su programa, había pedido a la madre de sus hijas acompañarlo en el set de “El Francotirador”.

Según Bayly, su ex esposa Sandra Masías, desistió de unirse a él en su programa “porque le daba miedo y porque le parecía prematuro apoyar una candidatura como la mía, que era todavía una intención entusiasta pero no una realidad”.

El escritor, entonces, urdió “una venganza que me parecía tan eficaz como divertida”: buscó una primera dama suplente. La chica en cuestión -“mi chica, mi amante furtiva, la mujer en la que pienso cuando me procuro ciertos placeres solitarios”- es llamada “Lucía” en la columna y, según señala Bayly, aceptó gustosa la invitación.

El artículo también confirma que “Lucía” o Silvia, como la llamó en el programa, editará su novela en abril. Y que la invitación de esta a su programa no le cayó muy bien al mejor amigo, y eventual amante, de Bayly, según escribió.
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EL COMERCIO FEBRERO 4, 2010

Jaime Bayly amenaza: "Si el canal insiste en que no postule, no saldré el domingo"

No estoy dispuesto a decir este domingo que no seré candidato bajo ninguna circunstancia como quieren Alan y su candidato favorito Castañeda, aseguró El francotirador

Luego de que Perú.21 publicara en su sección Plaza de Armas que la emisión de “El francotirador” no estaba asegurada para este domingo debido a que Baruch Ivcher quería hablar antes con Jaime Bayly, supuestamente para pedirle que desista de su eventual candidatura presidencial para el 2011, el conductor explicó lo sucedido a El Comercio, vía correo electrónico

“Mi posición ante el Canal ha sido y será firme: no estoy dispuesto a decir este domingo que no seré candidato en ningún caso y bajo ninguna circunstancia (como quieren Alan [García] y su candidato favorito, [Luis] Castañeda) y si por eso me despiden, que lo hagan. No me dejaré intimidar por [...] nadie, no soy títere ni marioneta de nadie. Tengo derecho a hacer el programa limpiamente este año y, en enero [del 2011], tomar la decisión de ser o no ser candidato”.

Por su parte, Javier Urrutia, gerente general de Frecuencia Latina negó —a través del área de RR.PP.— que existan problemas con Bayly: “No hay injerencia en el contenido del programa de Bayly. Jamás ha sido presionado por el Canal. Él tiene un contrato vigente y realizará su programa normalmente”.

En la encuesta de la Universidad Católica, difundida ayer, Bayly obtuvo 6% de intención de voto de cara a las elecciones presidenciales. Mientras que en una encuesta de la U. de Lima, el 3,3% de los encuestados dijo confiar en el conductor.
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EL COMERCIO FEBRERO 3, 2010

Bayly: "Mi candidatura encierra una protesta contra la intromisión del Estado en la libertad personal"

Según el periodista, la mayoría de sus eventuales rivales son conservadores, antiliberales, clericales, pro militares y mercantilistas

El controvertido escritor y periodista Jaime Bayly, quien ha anunciado su deseo de postular a la presidencia de la República en 2011, aseguró que a diferencia de sus eventuales contendores, su candidatura encierra “un mensaje de protesta contra la intromisión del Estado en la libertad personal”.

Bayly Letts, quien aprovechó su columna en Peru.21 para desgranar uno por uno a sus posibles rivales electorales, coincidió con la mayoría de ellos en defender el modelo económico que se aplica en el Perú desde hace 20 años.

“La gran diferencia (...) es que ellos son, en esencia, conservadores, antiliberales, clericales, pro militares, mercantilistas, la vieja derecha peruana apoyada por las sotanas y las bayonetas, y Enrique Ghersi, Pepe Barba y yo queremos que los peruanos dejen de ser pobres, sí, por supuesto, y, al mismo tiempo (y aquí está la gran diferencia con los demás candidatos), que seamos más libres para elegir nuestro destino personal", reseñó.

“YO DIFIENDO EL DERECHO A ABORTAR Y A LAS MINORÍAS SEXUALES”
En temas de libertad individual y moral personal, añade El Francotirador, (Luis) Castañeda, Lourdes (Flores), Keiko (Fujimori), (Alejandro) Toledo, (Jorge) Del Castillo y (Pedro Pablo) Kuczynski son básicamente conservadores y antiliberales, y ya lo veremos cuando llegue la hora del debate y el cotejo de ideas.

“Yo defiendo la libertad de una mujer adulta para abortar, defiendo el Estado laico, defiendo que las minorías sexuales tengan los mismos derechos que los heterosexuales, defiendo despenalizar el consumo de drogas entre adultos, defiendo el derecho de los niños más pobres a ser educados igual de bien que los niños más ricos”.

Según Bayly, los mencionados líneas arriba quieren que el Perú sea como Chile en lo económico y él también. “Pero yo quiero que seamos como España en las grandes reformas de libertad personal (Estado laico, aborto, bodas gay, consumo de drogas), y ellos claramente se oponen a esas reformas liberales y defienden el viejo modelo conservador y antiliberal”, indicó.

“Por eso, mi eventual candidatura (...) tiene un sentido moderno, liberal, contestatario, y encierra un mensaje de protesta contra la intromisión del Estado en la libertad personal: porque no basta con defender la libertad en la política y la economía; también hay que defenderla (y principalmente) en el ámbito de la moral individual”, aseguró.
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PERU 21 FEBRERO 1, 2010

Miedo torero

Autor: Jaime Bayly
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Por lo general, una persona renuncia a un trabajo porque ha sido contratada para desempeñar un trabajo mejor remunerado (es decir, renuncia para ganar más dinero) o porque quiere dedicarse a un oficio que tal vez le procure un menor beneficio económico, pero en compensación le permita disfrutar de dicho oficio más intensamente del que renunció, o le permita disfrutar de ese oficio porque no disfrutaba para nada del que abandonó (es decir, renuncia para sentirse mejor).

Parecería insensato que una persona renuncie a unos trabajos muy bien remunerados y de los que disfruta bastante para postular a un trabajo mal remunerado y del que sospecha que no disfrutará tanto o bastante menos de los trabajos a los que ha renunciado.

Tal parece ser mi caso.
Tal vez debería preocuparme por eso.
Yo tengo no uno sino cuatro muy buenos trabajos y me dedico a ellos con pasión y no podría decir que recibo unos honorarios mezquinos (al contrario, me pagan bien y he podido ahorrar un dinero) y en general disfruto de los cuatro trabajos que desempeño, en buena medida porque son trabajos que he elegido y no hago por puro afán de lucro sino porque me gusta dedicarme a esas tareas (y que me paguen bien o muy bien es algo que viene por añadidura pero que no resulta la razón prioritaria para que yo trabaje en esos cuatro oficios).

Mi primer trabajo es dirigir y presentar un programa de lunes a viernes en un canal de noticias internacional con sede en Bogotá. Mi segundo trabajo es dirigir y presentar un programa los domingos en un canal de televisión de Lima. Mi tercer trabajo es escribir una columna semanal (esta columna) que publico en algunos periódicos y revistas de la región. Mi cuarto trabajo (y el que más me apasiona o el que hago sin importarme el dinero que me dejará) es escribir novelas, una novela al año por lo menos: eso es lo que me propuse el año pasado, cuando me enteré de que al parecer no me queda mucha vida. Según los médicos, tengo el hígado bastante dañado y puedo morir en cualquier momento si no dejo de tomar las pastillas que, como es obvio, seguiré tomando sin que me tiemble el pulso suicida. En consecuencia, si hemos de creer en los médicos (y yo no les creo o no quiero creerles), no me quedan muchos años por vivir, puesto que mi hígado estragado no soportará toda la basura tóxica que le arrojo y un día no muy lejano colapsará y me mandará al infierno en el que tantos colegas me esperan. Por eso me he obligado a publicar una novela al año por lo menos, y ya tengo escrita la que saldrá este año, en agosto, y la que saldrá el próximo año, el 2011, y estoy escribiendo la que con suerte saldrá el 2012, esté vivo o esté muerto. Lo que quisiera es terminar cinco novelas antes de morirme y ya llevo dos y voy por la tercera.

Esos son los cuatro trabajos que animan y dan sentido a mis días: dos provienen de la televisión y dos del vicio de escribir. Irónicamente, los que mejor me pagan (los que provienen de la televisión) son los que menos disfruto y los que a veces detesto y los que sueño con dejar algún día. Cruelmente para mi vanidad, los trabajos que más disfruto (los que seguiría haciendo aunque no me pagasen) son los que menos dinero me dejan. No se crea entonces que tengo cuatro trabajos porque me gusta trabajar. Tengo cuatro trabajos porque los dos que más me gustan no me dejan suficiente dinero para pagar las cuentas de mi familia. Como escribir novelas y columnas periodísticas son trabajos que dejan poco dinero (o al menos ese es mi caso, no necesariamente el caso de todo escritor), me veo obligado a trabajar también en la televisión de Lima y en la de Bogotá. Podría, sin embargo, trabajar solo en una de esas dos televisiones, y ya con eso tendría suficiente dinero. ¿Por qué entonces tengo cuatro trabajos cuando podría tener tres y con esos tres trabajos ganar bastante dinero, todo el que mi familia necesita para darse la buena vida que sin duda se merece? No lo sé. No tengo respuesta a esa pregunta. Pudiendo conformarme con tres trabajos, me obligo a desempeñar cuatro. ¿Lo hago por codicia, para ganar más dinero del que realmente necesito? No lo sé. ¿Lo hago por vanidad, para que me vean en muchos países y no solo en el que nací? No lo sé. ¿Lo hago porque, a despecho de lo que pienso de mí, no soy tan haragán como creo y en realidad soy sin darme cuenta un sujeto que no puede vivir sin trabajar? No lo sé. Sospecho que tengo cuatro trabajos pudiendo tener tres y hasta dos y hasta solo uno porque soy ambicioso, porque soy vanidoso y porque soy emprendedor y también porque no consigo disfrutar de la vida si no estoy haciendo algo útil que me permita no pensar en lo miserablemente jodida que es la vida: pensar en la vida, en mi vida, en el caos que ha sido y es y será mi vida, es algo que me entristece y confunde y llena de melancolía, y por eso necesito trabajar, porque cuando trabajo me distraigo de esa tentación peligrosa y destructiva que es la de tratar de dar sentido racional a mi vida.

Me fui por las ramas. Regreso al punto original: ¿Por qué estoy considerando dejar mis cuatro buenos trabajos para aplicar a un trabajo mal pagado, ferozmente estresante, que dura cinco años (cinco años que no sé si conseguiré sobrevivir) y para el que muy probablemente no seré contratado por mis empleadores? ¿Qué sentido tiene renunciar a cuatro trabajos para postular a uno en el que ganaría mucho menos dinero y en el que sospecho que la pasaría bastante mal?

Racionalmente, no tiene ningún sentido dejar cuatro buenos trabajos para postular a un trabajo que casi con seguridad no me darán (porque no me considerarán apto o calificado para desempeñarlo debidamente) y que, aun en el improbable caso de que me lo concedieran, me condenaría a ganar mucho menos dinero y a someterme a unas tareas extenuantes durante cinco largos años, unas tareas que racionalmente no podrían ser más gratificantes que los trabajos que he desempeñado en los últimos veinticinco años o más: escribir novelas y hacer televisión.

Ninguna persona cuerda debería dejar cuatro buenos trabajos, muy bien pagados, que le gustan mucho, para postular a un trabajo mal pagado, para el que seguramente no será contratada.

Ninguna persona sensata, prudente, racional, cambiaría cuatro buenos trabajos por la incierta posibilidad de un trabajo mucho peor (al menos, en términos de dinero y goce personal).

Ese trabajo mal pagado, que dura cinco años, que te abruma de opresivas e inesperadas responsabilidades, que casi con seguridad te condena a ser odiado por muchas personas, que puede costarte la vida a manos de un sicario o un loco o un fanático, es el de ser presidente del país en el que nací.
¿Por qué debería siquiera considerar postular a ese trabajo infernal si por el momento disfruto de cuatro buenos trabajos?

¿Por qué debería dejar de escribir novelas para dedicarme al oficio incomprendido y rara vez agradecido de servir a los demás?
¿Por qué me resulta tan seductora, hipnótica y fascinante la idea de joderme la vida, la poca vida que me queda?
No lo sé. No tengo idea.
Racionalmente, es una locura que piense siquiera en ser presidente de mi país o presidente de cualquier cosa.

Yo he nacido para estar solo y para escribir y para decir lo que me sale de los cojones y para que nadie me joda la vida pidiéndome que le resuelva sus problemas cuando a duras penas puedo yo con los míos.
Un simple cálculo racional me dice que si soy candidato a la presidencia perderé casi con seguridad y que en el caso improbable de que ganase me joderé la vida sin remedio.

Debiera entonces quedarme con mis cuatro buenos trabajos y olvidarme del sueño autodestructivo de ser el hombre más poderoso e infeliz de la tribu en la que nací.

Debiera ser capaz de olvidarme de ese sueño, pero no puedo olvidarlo y no me pregunten por qué no puedo olvidarlo, no lo sé, el hecho es que está allí, turbándome, inquietándome, desvelándome.
No me importa joderme la vida, dejar de escribir, morirme antes de tiempo, que me reviente el hígado o que me mate un imbécil lleno de odio: quiero ser presidente y sueño con ser presidente y trabajaré como un poseso para intentar ser presidente y lo más curioso es que no tengo la más puta idea de por qué carajo quiero tan obsesivamente ser presidente, solo siento que es algo que está en mi destino envenenado y que en esta hora decisiva no debo ser un cobarde y esquivar la cita con el destino malhadado como un señorito pusilánime y que debo plantarle cara a la bestia que viene bufando a cogerme y morir toreando como siento que han de morir los valientes.

Tal vez sea aquella la respuesta: quiero ser presidente por la misma razón por la que hace veinte años quise ser escritor: por puro arrojo torero, para sentir el miedo del que lo arriesga todo en nombre del coraje y de la poesía que habita en el coraje y la redención del que entrega la vida por un sueño que la embellezca aun perdiéndola.
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SUPLEMENTO DOMINGO LA REPUBLICA ENERO 31, 2010

¿Y si no es broma?

Jaime Bayly/candidato. Dos horas a la semana en televisión le han servido para insinuar una eventual candidatura presidencial en el 2011. Buscando las claves que le han dado puntos en las encuestas, Domingo planteó a analistas políticos y comunicadores sociales tres preguntas sobre el tema: 1) ¿Por qué alguna gente lo respalda cuando aún no es segura su participación? 2) ¿Cómo afecta su presencia y su estilo nada serio al debate político? y 3) ¿Le conviene a algún candidato –o afecta a otros– su ingreso a la campaña? Varios de los consultados reconocen que Bayly ha planteado temas que otros políticos jamás discutirán, pero también hay quienes creen estar ante una palomillada que solo les provoca un sonoro y prolongado ataque de risa.

Chacotero sentimental

Alberto Vergara
Politólogo. Hace un doctorado en Ciencia Política en la Universidad de Montreal, Canadá

Es una candidatura chacotera hablándole a un público chacotero. Todavía es una versión presidencial de Susy Díaz. En tal sentido me resisto a leerlo en clave ideológica (una candidatura liberal, conservadora o de derecha) y tampoco lo veo como la conspiración sombría de las fuerzas “capitalistas”. Estamos ante una chacota apitucada. Su intención de voto va paralela a la de su rating dominical: reina en A y B y abajo se ningunean recíprocamente. La candidatura de Bayly puede cosechar votos entre los prósperos y modernos del país, o sea, en las ciudades de la costa. Ahí puede saquear con red, sobre todo a Castañeda y a Keiko quien debe ver con horror la aparición de un candidato que también ofrece liberar a su papá. Lo que encuentro irresponsable es que cierta derecha económica lo vea con ojitos de simpatía. Si alguien de izquierda enfilara en los mismos términos, por ejemplo, contra el Congreso inmediatamente aparecerían los dedos índices señalando al chavista anti-sistema. Imagino que es la confirmación de que Eduardo Dargent tiene razón cuando afirma que nuestra política, tanto a derecha como a izquierda, está plagada de demócratas precarios. En conclusión, la candidatura parece estar diseñada para arruinar candidaturas de perfil “anti-político” más que para construir una propia. Porque Bayly parece confirmar lo que cantábamos en los ochenta: lo que para arriba es excéntrico para abajo es ridiculez.

Bayly es un payaso

Javier Arévalo
Escritor, editor y promotor cultural. Tiene varios libros publicados.

Bayly es tema para Maritza Espinoza y Fernando Vivas; él no hace política, hace televisión. Si fuera elegido sería porque los televidentes son masa, los ciudadanos peruanos, no. Bayly es el mejor payaso que tiene el Perú (no lo insulto, mejor diré claun). Desaparecer al ejército, quitarle a Cipriani el sueldo de ministro que recibe sin trabajar, que cada niño peruano tenga una educación que le permita salir de la pobreza, son políticas atrevidas y modernas, pero cuando las propone él, suenan a disparates. Bayly es el Susy Díaz de la política peruana. Si Susy fue congresista, Bayly puede ser presidente. Manrique también lo habría sido, pero lo metieron a la cárcel. 2 de cada 10 peruanos quisiera que Fujimori fuera presidente, pero robó, mató y lo pescaron; quizá dentro de 25 años. Ignoro qué intereses representaría Bayly que respondió a la marcha de los cuatro suyos con la marcha a Miami. Luego de perseguir a García por sus enfermedades mentales, parece que ahora los dos compran litio en la misma farmacia. Marusix como ministro de la Mujer sería un faenón y los empresarios no se asustarían, porque en un gobierno de Bayly gobernaría, como siempre, PPK. Si gobernara Bayly –digo, es un decir–, no habría mensaje a la nación, sino spot a la nación y seguramente sería un cague de risa.

No subirá mucho más

Eduardo Dargent
Dctor en Ciencia Política, autor del libro “Demócratas Precarios”

Ante todo, tal vez todos estemos cayendo en un juego de Bayly que, desde ya, sabe que todo no pasará de una broma. Sobre la encuesta: cuidado con esta cifra. La encuesta a la que se refieren es en Lima y los que responden son aquellos que dicen que “definitivamente” votarían por Bayly. Asumiendo el porcentaje como certero, no me sorprende. Creo que debe esperarse un crecimiento de algunos puntos de Bayly por ser una figura mediática y con un estilo mucho más interesante que el de otros candidatos. No me sorprendería si llega al 8-10% en Lima. Pero me inclino a pensar que no subirá mucho más.

Creo que los ‘outsider’ no pueden aparecer en cualquier lado del espectro político, sino donde hay cierto espacio para aprovechar. Que seamos un país con partidos débiles y opciones ideológicas poco claras, no implica que el electorado vote simplemente por simpatía. El ‘outsider’ emerge donde hay electores sin candidato. Así fue con el voto de Fujimori en el 90: la percepción del FREDEMO como muy a la derecha, llevaron a la centro derecha y centro a votar por Fujimori y llevarlo a la segunda vuelta, donde recibió el apoyo mayoritario del electorado. De manera similar, Ollanta Humala emergió en un flanco izquierdo que no ocupaba nadie con suficiente credibilidad en el 2006. Me parece que, dada la fortaleza actual de varios candidatos en diversas partes del espectro político, no hay mucho espacio para Bayly, a quien se asocia más con la derecha. Hay presencias muy polarizadoras en la elección, como Keiko Fujimori y Ollanta Humala, que hacen riesgoso jugar con nuestro voto. Entonces, no creo que en esta ocasión el voto estratégico del electorado peruano, que ha dado sorpresas y cambios bruscos en varias elecciones, lleve a Bayly a ganar o a la segunda vuelta.

No obstante, va a ser una campaña divertida y espero que (Bayly) introduzca temas que los demás candidatos ni plantean. Pero imagino que mientras avance la campaña y se definan los dos o tres primeros lugares, el voto estratégico de los electores dejará de lado opciones más pequeñas. No veo a Bayly colándose en el grupo de tres candidatos que suele concentrar votos al final de la elección.

Un espacio para la risa

Ezio Neyra
Escritor y sociólogo. Su último libro es “Todas mis muertes”

Hay un descontento generalizado entre los peruanos, que por lo general tendemos a desconfiar de todo aquel que se nos para en frente, y en especial de nuestros políticos. La candidatura de ‘Bayle’ (si llega a existir, que lo dudo) abre un espacio para la risa, que siempre viene bien. Y no creo que nos riamos de ‘Bayle’ sino más bien que nos reímos con él de nuestra clase política, tan desprestigiada.

No recuerdo ninguna elección en la que no haya tenido que optar por la opción menos mala. Nunca deposité mi voto realmente convencido de la propuesta de ningún candidato. La política peruana está bastante banalizada desde hace mucho tiempo (¿qué diferencia hay entre el baile del chino, los movimientos sensuales de Alan García en los estrados de baile o el hit que acaba de componer Tongo?) ‘Bayle’ quizá termine convirtiéndose no en la mejor opción, tampoco en la peor, pero sí en la más divertida.

Pensemos también en que la risa, la carcajada, conlleva su parte de crítica mordaz. Y es lo que ‘Bayle’ hace todo el tiempo. Criticar a través de la carcajada. En esta medida, varios temas de la supuesta candidatura de ‘Bayle’, de los que nunca se habla porque nos gana la mojigatería, no hacen más que enriquecer el debate.

Habrá que ver primero cuál es el porcentaje real de gente dispuesta a votar por ‘Bayle’. Pase lo que pase, espero que todos, políticos y sociedad civil, nos veamos beneficiados al poder discutir temas que han sido puestos al margen, y que nos siguen alejando de ser una democracia moderna.

Bayly, el antisistema

Alexandro Saco
Comunicador y abogado

Su posición en algunos casos apunta a modificar estructuras institucionales y mentales, y eso es positivo en medio del conservadurismo antiliberal de derechas e izquierdas. Varias de sus propuestas son atendibles y pueden servir para marcar nuevos límites políticos. El aborto pleno, la legalización de las drogas ilícitas por la absoluta ineficacia de su combate, un Estado realmente laico que no deba tener el visto bueno de la Iglesia Católica, y que las distintas opciones sexuales tengan los mismos derechos que los heterosexuales, son propuestas antisistema, porque van contra creencias establecidas.

El país necesita discutir sobre esos tabúes, que traducidos en políticas públicas, afectan a muchos peruanos restringiendo su libertad; lo criticable en todo caso son sus sesgos, sus actuales promotores y su desconocimiento de temas urgentes para el país. Si bien su estilo es lúdico, es preferible a los pishtacos, las encuestas que no existen y tanta arbitrariedad que recibimos a diario. Bayly puede ser el real candidato antisistema, pero difícil que sea un candidato anti modelo económico, aunque diga que las mineras tratan a sus trabajadores como acémilas. De hecho la campaña será mejor si él participa.

Solo quiere divertirse

Enrique Patriau
Periodista y magíster en Ciencia Política

No debería llamar a tanta sorpresa que un personaje como Jaime Bayly aparezca en las encuestas como seria opción presidencial. Es un escritor reconocido, inteligente, se expresa muy bien y derrama carisma. Encima, lleva adelante una exitosa carrera televisiva. Si yo me dedicara a la asesoría de campañas, mataría por un cliente así. Digamos que desde el punto de vista de la comunicación política, Bayly es un tremendo golazo.

¿Que su discurso tiene escaso (o nulo) contenido ideológico -programático? ¿Que es un outsider (otro más)? ¿Que Tongo le ha compuesto su primer jingle? Bayly no pretende ser lo que no es. Representa la anti-política en su manera más descarnada. Si antes votar por Belmont o Fujimori supuso buscar alternativas al político tradicional, hacerlo ahora por Bayly equivale, casi, a votar en blanco o nulo. Es como decir: “voto por Bayly porque no quiero votar por nadie”.

Dicho esto, mi impresión es que Bayly solamente aspira a divertirse un rato. Y su aventura –hasta donde llegue– no tendría por qué perjudicar el correcto desenvolvimiento de la campaña. Más bien, ha puesto sobre la mesa ciertos temas –aborto, matrimonio homosexual– que son superados por los demás candidatos y partidos.

Una reflexión final. Es verdad que las nuevas tecnologías en internet (Twitter, Facebook) vienen abriendo muy interesantes posibilidades de comunicación y movilización, pero el caso Bayly demuestra que la influencia que ejerce la televisión sobre la política permanece inalterable. Para pensarlo.

La payasada en eterno y corbata

Carlos Meléndez,
Sociólogo de la PUCP, con estudios de doctorado en Ciencia Política, Universidad de Notre Dame (USA).

El sistema peruano gira en torno a candidatos sin partidos y en muchos casos sin plataformas políticas. Es una democracia sin partidos (pero con candidatos). Una política de baja institucionalización y de alta personalización. Para construir una candidatura exitosa se requieren al menos 3 elementos: un candidato con atractivos personales, una organización política con inscripción válida para competir, y un equipo que elabore lineamientos de gobierno. En un sistema político como el peruano, que gira en torno a candidatos sin partidos y un descontento generalizado, lo primero que se evalúa es el atractivo del potencial candidato. En este caso, la irreverencia y desenfado políticamente incorrecto se convierten en la primera piedra de la candidatura de Bayly. Pero esta no está completa hasta que no intervengan los restantes complementos. Quienes los poseen y los pueden ofrecer como en mercado persa son los que han producido el respaldo existente y creciente a la probable candidatura del periodista y escritor; y son:

1. Partidos inscritos: José Barba madrugó a todos, ofreciendo la inscripción de su organización política “sin nada a cambio”. Similares casos suceden con Kouri (quien ha recibido la invitación de 4 organizaciones políticas), con PPK y la Coordinadora Nacional de Independientes, con Alfredo Barnechea y Jaime Salinas y UPP, con Yehude Simon tratando de convencer a Fernando Andrade a plegarse al Partido Humanista, etc.

2. Plataformas políticas: de derecha a izquierda existe una suerte de operadores políticos, periodistas “influyentes”, asesores e intelectuales que por distintos motivos (ideología, convicciones personales, pragmatismo, negocio) promueven y ofertan sus propuestas políticas. Claramente un sector liberal, tanto en lo económico como en lo social, que no se imaginaba representado por las alternativas existentes, ve a Bayly como un potencial portavoz de su agenda. No es casual el apoyo recibido tan enfáticamente por Fritz Du Bois (ultra liberal en lo económico), Pedro Salinas (liberal en la reivindicación de “derechos postmateriales” como la legalización de la marihuana, el matrimonio gay, etc.), etc. En la izquierda pasa lo mismo, como lo expresa el repentino apoyo de profesores universitarios de izquierda (Sinesio López, Nicolás Lynch) a Humala.

2. ¿Cómo afecta la forma en que está presentando su supuesta candidatura? ¿Banaliza las elecciones?

Los partidos ya no son esas organizaciones estructuradas y disciplinadas, con jerarquías, militantes, planes de gobierno enraizados en sus estructuras, y presencia territorial. Los partidos son vehículos para llegar al poder. Por lo tanto, son altamente dependientes de las candidaturas que las encabezan. En el caso de Bayly, su capital político proviene de la televisión y del espectáculo. Es normal que sea banal. Su banalidad proviene de su intento de generar un vínculo con el electorado, y este vínculo se basa en lo que puede ofrecer para ganarse a la gente: “show”. Mientras otras alternativas políticas pueden ofrecer clientelismo (el fujimorismo) o la garantía de una gestión eficiente en los sectores populares (los hospitales y las escaleras del alcalde Castañeda); Bayly –por la procedencia de su capital político– apuesta a lo que sabe: el intento de vínculo mediático con el mundo popular, pero que llega caricaturizado por la lógica en la que ha estado envuelto a lo largo de su carrera: canciones de Tongo, consultas de chamanes y adivinos, apoyos recibidos de parte de figuras del deporte. ¿De qué otra manera puede una candidatura originada en los sets de televisión luchar por el respaldo popular?

Ese tipo de banalidad existe en política y es, hasta cierto punto, necesaria para restar la seriedad que embarga los gustos masivos (sino recordemos a Tudela bailando cumbia en el 2000 o a Alan García y el reggaetón aprista). (…) La banalidad es el intento (¿frustrado?) de generar un vínculo con lo popular. Bayly no lo sabe hacer sino a través de la caricatura, de la payasada vestida en terno y corbata. Lo cual no es suficiente en un país heredero de la lógica clientelar y de la promesa de un puente o una posta de salud en cada comunidad.

3. ¿Cuáles serían los políticos o partidos políticos que se beneficiarían con la presencia de Jaime Bayly en la política peruana?

Dentro de la opción política de derecha –donde aparentemente se ubicaría la candidatura de Bayly- podemos distinguir a una derecha neoliberal de gran empresariado (PPK), una derecha económica de empresario emergente y empresario interprovincial con enraizamiento social clientelar (Fujimorismo) y sin él (Toledo), una derecha urbana tradicional (PPC),y una derecha pragmática focalizada en la gestión urbana (Castañeda). Dependiendo de su posicionamiento en este esquema, la candidatura de Bayly entraría a jugar en este espacio y terminaría restando apoyo a cualquiera de estas alternativas.

En contextos de transferencia de un gobierno democrático a otro de igual tipo (donde la división democracia/autoritarismo no está en juego como fue en el 2000), son los planteamientos en torno a la economía lo que termina definiendo el respaldo electoral. Por más que Bayly insista con reivindicaciones de derechos civiles liberales (i.e. matrimonio gay), que inclusive podrían ser atractivos para liberales de izquierda; o por más que hayan ciertos “issues” de importancia para cierto sector del electorado (i.e. indulto o no a Fujimori), el clivaje fundamental es el continuismo del modelo económico o no (léase: “sistema, anti-sistema”), y en ese sentido Bayly entra a jugar en este lado de la cancha, disputándose el electorado de derecha que considero es el mayoritario en un país en crecimiento. Las posibilidades que fragmente aun más este sector, por lo tanto, son muy altas.

Dependiendo de la oferta en el otro lado del espectro político, podría ser beneficiosa para una alternativa que aglutine a la izquierda y evite su fragmentación. Pero como es costumbre en este vecindario, quizás este lado sea igual de fragmentado entre Humala, Arana, Simon, Villarán, etc.; lo que es más preocupante dado que su electorado parece ser de menor magnitud.
El APRA, a pesar del desgaste propio de un segundo gobierno, y sin un candidato de peso, pero con la permanencia de la identificación política que genera, terminaría siendo el que menos se perjudica.
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PERU 21 ENERO 27, 2010

La Iglesia Católica enfila sus baterías contra Jaime Bayly

Están en contra de la propuesta del periodista para eliminar los beneficios económicos a dicha institución.

El monseñor Luis Bambarén descalificó moralmente al escritor y dijo que no tiene seriedad para tentar el sillón presidencial. (USI)
Se enciende la pradera. La propuesta del periodista Jaime Bayly para suprimir las subvenciones económicas y las exoneraciones que el Estado le otorga anualmente a la Iglesia Católica generó el inmediato rechazo de miembros de la institución eclesiástica. El más duro fue el ex presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Luis Bambarén, quien descalificó moralmente al escritor y dijo que no tiene seriedad para tentar el sillón presidencial.

“Voy a ser muy claro. Yo, con Jaime Bayly, nada. Lo he visto besándose en la boca con otro hombre, haciendo gala de eso, y midiéndoles el pecho a las mujeres. Con ese hombre, nada. No tiene principios morales. ¿Qué cosa va a transmitir a la juventud? Cada vez se ha ido deteriorando más su imagen. Cree que al hacer chistes puede permitirse cualquier grosería, cualquier inmoralidad”, enfatizó en diálogo con Perú.21.

Sobre la mencionada propuesta, publicada en Perú.21, Bambarén le pidió que estudie mejor el tema porque, dijo, no se trata de una subvención, sino de una compensación a la Iglesia por los bienes que entregó al Estado. “Es poquísimo (el apoyo)”, subrayó.

MÁS CRÍTICAS. Fuentes de la Conferencia Episcopal indicaron que el presidente de la institución, monseñor Miguel Cabrejos, expresó su total desacuerdo con el planteamiento. En la misma línea que Bambarén, manifestaron que la asignación es una forma de compensar a la Iglesia que, por ejemplo, en la lucha por la independencia y la Guerra del Pacífico, entregó objetos de gran valor para apoyar económicamente al Perú. “La Iglesia tiene más de 2,000 años y, en el Perú, es indudable su participación en la formación histórica, cultural y moral”, puntualizaron tras negar que el apoyo que reciben sea discriminatorio.

“NO ES JUSTO”. Perú.21 también quiso conocer la opinión del ex candidato presidencial y pastor evangélico, Humberto Lay, quien apoyó parcialmente el planteamiento de Bayly. Señaló que no es justo que, con sus impuestos, un evangélico le pague el sueldo a un sacerdote católico. No obstante, comentó que el Estado sí debe ayudar a las instituciones que realizan obras sociales en zonas donde no hay presencia del Gobierno.

Similar fue la opinión del suspendido sacerdote y líder del Movimiento Tierra y Libertad, Marco Arana. Dijo que no deben existir privilegios económicos para ninguna Iglesia. Sin embargo, indicó que Bayly “está un poco confundido” porque no todos los miembros del clero reciben una asignación. “Yo he sido párroco 15 años y nunca recibí nada”, anotó.

IGUALDAD. De acuerdo con el constitucionalista Samuel Abad, el único camino para que se eliminen los beneficios a la Iglesia es denunciando el concordato o tratado suscrito entre el Estado peruano y el Vaticano en 1980. Asimismo, se mostró a favor de una ley que otorgue iguales derechos a todas las confesiones religiosas y no solo a la católica.
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PERU 21 ENERO 26, 2010

Las causas perdidas: el plan de gobierno de Jaime Bayly

El escritor reveló en exclusiva a Perú.21 los principales temas que abordaría si llega a Palacio de Gobierno en 2011.

No sé si estaré vivo en las elecciones presidenciales peruanas de 2011.
Si estoy vivo (uno nunca debe olvidar que mañana puede estar muerto), me gustaría ser candidato a la Presidencia.

Sé que es altamente improbable que consiga ganar, pero eso no me desalienta; muy por el contrario, me llena de entusiasmo.

Sé que las ideas libertarias que defiendo son impopulares entre mis compatriotas, pero eso no me intimida ni menoscaba mi determinación de dar la batalla por las causas que creo justas.

Sé que estoy en minoría, pero eso me enorgullece y me convence de dar la pelea limpia por las ideas, no necesariamente por el poder.

Como decía Borges, sólo los caballeros defienden las causas perdidas. Yo no soy un caballero, pero siempre me ha gustado defender las causas perdidas, y por eso quiero ser candidato, porque sé que seguramente perdería, pero esa derrota sería una victoria ante mí mismo y ante los que me acompañen en la cruzada.

Yo sé que defiendo causas perdidas y causas impopulares, pero no por eso voy a cambiarme de bando como un tránsfuga o un oportunista más y defender mercenariamente unas causas populares en las que no creo de veras.

Si soy candidato, si la salud y el destino se conjuran para que ocurra tan improbable evento, defenderé con pasión y espíritu risueño las ideas en las que creo, aun si esas ideas me condenan a perder, puesto que esa derrota no sería tal cosa para mí: sería una contribución al debate político y una defensa de los derechos de las minorías.

TRATO IGUAL PARA CREDOS. Yo sé que la mayoría de los peruanos son católicos, pero yo soy agnóstico y creo que la Iglesia Católica ha hecho un daño incalculable a la causa de la libertad. Creo que es injusto que el Estado peruano otorgue subvenciones económicas y exoneraciones tributarias a esa religión, en abierta discriminación a otras confesiones religiosas. Yo quiero que el Estado peruano sea laico y no confesional, quiero que el dinero de todos los contribuyentes (católicos o de otras religiones o de ninguna) no se use para privilegiar a una confesión religiosa en desmedro de las demás. Creo en la libertad de cultos y en que todas las iglesias deben autofinanciarse y en que el Estado no debe darle dinero a ninguna religión.

LIBRE DECISIÓN EN ABORTO. Yo sé que la mayoría de los peruanos creen que el aborto debe ser penalizado como un crimen equivalente a un asesinato, pero yo creo que toda mujer adulta debería ser libre de decidir, ante su conciencia, ante sus valores y convicciones, si desea o no ser madre, y que nadie tiene derecho de obligarla a ser madre si ella no lo desea o lo siente conveniente; que nadie tiene derecho a entrometerse en el ámbito sagrado de su cuerpo y su libertad individual. Por cierto, creo que siempre es más admirable dar vida que interrumpirla, pero esa es una decisión que compete a cada mujer embarazada y no una decisión que debemos imponer arbitrariamente sobre ella, secuestrando su capacidad de decidir sobre su cuerpo y su destino personal.

FUERZAS ARMADAS. Yo sé que la mayoría de los peruanos creen que algún país vecino nos quiere invadir, pero yo creo que nadie quiere hacernos la guerra ni invadirnos. Yo sé que la mayoría de los peruanos creen que necesitamos fuerzas militares para protegernos de esa eventual invasión o guerra exterior, pero yo creo que nuestras fuerzas militares son incompetentes e inútiles y que, si tuvieran que protegernos de esa supuesta guerra (que yo creo que no ocurrirá), nos protegerían tan pobremente que casi daría igual si no existieran. Yo creo que el cuantioso dinero que gastamos en entrenar a miles de soldados en el oficio innoble de matar en una guerra ficticia y del todo improbable es dinero muy mal gastado. Yo creo que el cuantioso dinero que gastamos en comprar armas de guerra para una guerra que no ocurrirá (y que, de ocurrir, perderíamos de todos modos) es dinero inmoralmente malgastado. Yo creo que el dinero que el Perú gasta en militares y armas de guerra debería destinarse por completo a educar a los niños más pobres del país. Yo creo que el Perú, como Costa Rica, puede y debe vivir sin fuerzas militares: basta con una Policía moderna, bien equipada y dotada de vehículos más potentes y veloces que los que usan los malhechores para escapar: esa sí es una guerra real, la guerra contra los delincuentes, una guerra que necesitamos combatir con urgencia y para la cual es preciso dotar a la Policía de más hombres, más recursos, mejores armas y mejores vehículos.

UNIÓN ENTRE HOMOSEXUALES. Yo sé que la mayoría de los peruanos repudian la sola idea de que dos mujeres o dos hombres puedan casarse civilmente como pueden casarse un hombre y una mujer, pero yo creo firme y apasionadamente que la discriminación contra las minorías sexuales es una injusticia y que esa injusticia debe cesar y sólo cesará cuando todos los ciudadanos del Perú tengan los mismos derechos, independientemente de su identidad o preferencia sexual. Yo creo que mi país será más justo el día en que dos lesbianas puedan casarse, en que dos homosexuales puedan casarse, del mismo modo exacto, con los mismos derechos y obligaciones en que dos heterosexuales pueden casarse ahora ante la ley.

LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS. Yo sé que la mayoría de los peruanos ven con horror que los ciudadanos puedan elegir libremente el modo en que desean intoxicarse aun a riesgo de provocar su muerte, pero yo creo en la libertad y creo, por consiguiente, que cada adulto debe ser responsable de las sustancias que decide consumir, aun a sabiendas de que son nocivas para su salud. Si la ley permite que un adulto se intoxique con alcohol, con tabaco, con latas de bebidas estimulantes que contienen altas dosis de cafeína, con tales o cuales fármacos, creo que sería razonable dejar que cada ciudadano decida ante sí mismo, ante su conciencia, ante sus valores y convicciones, si desea o no intoxicarse fumando marihuana, aspirando cocaína o tragando pastillas de éxtasis, por ejemplo. Yo creo que el consumo de drogas, de todas las drogas, debería ser libre y legal si de adultos se trata, y que las drogas deberían venderse en las farmacias del mismo modo que se venden licores en las licorerías, cigarrillos en las bodegas o latas de cafeína líquida en las gasolineras. No creo que si se vendiera marihuana, cocaína y éxtasis en las farmacias (a personas adultas, desde luego) aumentaría necesariamente el consumo de dichas sustancias tóxicas (un consumo que, por experiencia propia, no recomiendo a nadie). Y aun si fuera el caso que aumentara, creo que cada persona adulta debería ser libre de hacer con su cuerpo lo que quiera, sea para bien o para mal, siempre que no le haga daño a nadie más que a sí mismo.

INDULTO A FUJIMORI. Yo sé que la mayoría de los peruanos (si hemos de creer en las encuestas) quisieran que el señor Fujimori muera en la cárcel, pero yo creo que sería justo convocar a una consulta popular para que el pueblo decida si desea o no concederle un indulto por razones humanitarias, teniendo en cuenta las cosas buenas que dicho señor hizo por el país y los años que ya ha pasado en la cárcel y los achaques de salud de los que padece.

REFORMA DEL CONGRESO. Yo sé que la mayoría de los peruanos sienten vergüenza por el Congreso, no sienten que ese Congreso nos representa debidamente; sienten que la mayor parte de los congresistas son sinvergüenzas, ineptos, pícaros, trepadores que se han postulado no para servir al país sino para asegurarse un buen sueldo durante cinco años, además de los numerosos privilegios de los que abusan con descaro. Yo comparto la indignación y el repudio que la mayoría de los peruanos siente por el actual Congreso. Por eso, si soy candidato presidencial, no llevaré listas al Congreso, como un gesto de repudio moral a ese Congreso que nos abochorna. Por eso, si soy elegido presidente, convocaré a un referéndum para refundar el Congreso, modificando (si el pueblo así lo aprueba) el artículo constitucional pertinente y estableciendo que el nuevo Congreso estará integrado solamente por 25 ciudadanos, uno por cada departamento y uno por la provincia del Callao. Ese nuevo Congreso, aprobado en consulta popular, deberá terminar con los sueldos de escándalo y las prebendas abusivas, que son un agravio y una humillación a los peruanos de buena fe. Esos 25 congresistas deberán ganar el mismo sueldo que gana un maestro de escuela pública y deberán entender que no van al Congreso a llenarse los bolsillos, sino a ser maestros de la democracia y, por consiguiente, a ganar un sueldo austero, equivalente al de un maestro de escuela.

REFORMA EDUCATIVA. Pero, si hay una sola idea que me provoca indignación moral y enciende el fuego de mis sueños políticos, es la espantosa injusticia de la que he sido testigo durante casi 40 años en el Perú: que los niños de familias ricas se educan bien y los niños de las familias pobres se educan pésimamente o no se educan del todo. Esto tiene que cambiar, y yo haré lo posible para que cambie. Si algún día soy presidente, no desmayaré hasta que ese sueño se cumpla: que todos los niños del Perú puedan educarse igual de bien, que los niños pobres puedan estudiar en colegios tan buenos como las mejores escuelas privadas, que los maestros de las escuelas públicas sean tan buenos o mejores que los de los colegios privados (e igual de bien pagados) y que los niños pobres del Perú terminen la secundaria con la misma preparación académica que los jóvenes egresados de los colegios más caros. El día en que el niño más pobre pueda ir a un colegio gratuito igual de bueno que el colegio al que van mis hijas (y aprenda a hablar inglés, porque el inglés debe ser curso obligatorio en las escuelas públicas, no así la religión, que debe ser curso voluntario), el día en que el niño más pobre del Perú pueda tener igualdad de oportunidades académicas con los niños más ricos, ese día sentiré que algo bueno y noble he hecho por mi país.

Estas son las causas perdidas que yo defiendo y por las que estoy dispuesto a batallar limpiamente y a dar la vida si fuera el caso. Que nadie rebaje a burla o sainete el tamaño de mi sueño y la nobleza de mi emprendimiento, que no es el de ser presidente sino el de pelear por esas causas perdidas por las que alguien, siento yo, tiene que salir a pelear.

Mi sueño no es ser presidente. Mi sueño es que los peruanos seamos más libres y que los niños, ricos y pobres, puedan educarse igual de bien y vivir en un país mejor. Cuenten conmigo para trabajar por ese sueño.

*-Los títulos temáticos son nuestros. *

* El infante terrible
Autor: Fritz Du Bois

Al lanzarse al ruedo político, hace un par de semanas, Jaime Bayly causó una irrupción de pretendientes presidenciales desesperados por asegurarse un lugar en el partidor electoral. Hoy, con la publicación de su manifiesto o plan de gobierno, esperamos que tenga el mismo impacto y que, con sus propuestas, logre generar un debate amplio. De esa forma, la próxima campaña se podría convertir en una verdadera contienda de ideas, en lugar del acalambrado proceso al que nos han tenido acostumbrados.

Cual infante terrible en un té de tías, reclamando en voz alta y haciendo preguntas que son embarazosas, Bayly irrumpe en un proceso electoral que parecía condenado al mutismo con la ocasional dosis de demagogia. Lo que no se vislumbraba de ninguna manera en el horizonte de la campaña era que se presentaran propuestas innovadoras. Si bien los temas que plantea son controversiales, y rara vez son discutidos abiertamente en nuestro medio, en todos ellos, tarde o temprano, deberemos de adoptar una posición.

Así tenemos que, para una enorme cantidad de ciudadanos, es inaceptable que el Estado siga pagando mensualmente parte del salario de los sacerdotes cuando un porcentaje importante de la población ni siquiera es católico. Sin embargo, es un tema pocas veces tratado. Creemos que, en el siglo XXI, la separación entre el Estado laico y la Iglesia Católica debe ser total o, en el peor caso, se debe dar el mismo tratamiento a todas las iglesias sin excepción. En realidad, como contribuyente, me inclino totalmente por la primera opción; no veo justificación alguna para cualquier subvención o exoneración.

Por otro lado, su propuesta de convertir a la fuerza armada en una guardia nacional no puede ser descartada en un país con muy serios problemas de seguridad ciudadana interna, sin tener, por ahora, un agresor externo. Es cuestión de priorizar nuestras necesidades, y ese debate tampoco se ha dado.

Asimismo, el derecho a la libertad de decisión sobre el aborto por parte de las mujeres, la unión legal entre personas del mismo sexo y la legalización de las drogas son temas fundamentales para ejercer el derecho individual a la libertad, pero nunca han sido discutidos de manera objetiva y alturada. Finalmente, sobre la necesidad de reformar tanto la educación como el Poder Legislativo, hay consenso generalizado, pero nadie hace nada al respecto. Démosle la bienvenida al debate.
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EL COMERCIO ENERO 26, 2010

Jaime Bayly presentó sus planes de gobierno: legalizar el aborto, las drogas y la boda gay

“El Francotirador” llamó a este grupo de ofertas electorales “causas perdidas”. Su principal aspiración es la reforma de la educación pública

Martes 26 de enero de 2010 - 10:40 am
Jaime Bayly decidió convertir su columna de opinión en Perú.21 en la presentación de los puntos clave de su propuesta política, con miras a las elecciones presidenciales de 2011. Aunque calificó de “improbable” su candidatura, Bayly afirmó que defenderá ideas libertarias que calificó de “impopulares”

Entre estas, el trato igual para los credos. Bayly, confeso agnóstico, señala que la Iglesia Católica ha hecho un gran daño a la libertad y que es injusto que el Estado peruano le dé subvenciones económicas.

Asimismo, el Francotirador defendió la legalización del aborto: “Toda mujer adulta debería ser libre de decidir, ante su conciencia, ante sus valores y convicciones”.

Nuevamente propuso disolver las Fuerzas Armadas y descartó cualquier invasión extranjera y la capacidad de nuestra milicia para afrontarla: “(Ese dinero) debería destinarse por completo a educar a los niños más pobres del país.(…)Basta con una Policía moderna, bien equipada y dotada de vehículos más potentes y veloces que los que usan los malhechores”.

La unión entre homosexuales y la legalización de las drogas son parte de su proyecto también, en nombre de las libertades individuales, según aseguró.

Renovó también su convicción en indultar al reo ex presidente Alberto Fujimori, decisión que sometería a consulta popular. Asimismo, propuso nuevamente reformar el Congreso, para que conste de solo 25 representantes, uno por cada departamento y uno por la provincia del Callao, que ganarán el mismo sueldo que gana un maestro de escuela pública

Finalmente, la *reforma educativ*a, confesó, será su mayor anhelo como candidato: “Que todos los niños del Perú puedan educarse igual de bien, que los niños pobres puedan estudiar en colegios tan buenos como las mejores escuelas privadas, que los maestros de las escuelas públicas sean tan buenos o mejores que los de los colegios privados (e igual de bien pagados)”.

Bayly, a la luz de los comentarios que han desmerecido su supuesta candidatura, concluyó pidiendo que no se rebaje “a burla o sainete” el tamaño de su sueño presidencial.
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PERU 21 ENERO 25, 2010

La inteligencia de un cuy
Autor: Jaime Bayly

No debí cambiar de vuelo, debí tomar el vuelo de la noche. Una impaciencia torpe, atropellada, me precipitó a tomar el vuelo de la mañana.
El vuelo de la mañana es una experiencia devastadora porque sale tan temprano que no duermes en el hotel y tampoco consigues dormir apropiadamente en el avión y cuando llegas a Lima al mediodía te enredas en el tráfico espeso y fragoroso de la ciudad y cuando por fin llegas a tu casa eres una ruina andante que a duras penas puede arrastrarse y balbucear unas pocas palabras envenenadas por el mal aliento, la fatiga y el desánimo, unas palabras lastradas por el hastío de tantos y tantos viajes para llegar no se sabe bien adónde.

Lo cierto es que cuando entro a mi casa estoy tan exhausto y malhumorado y espantado de la miserable rutina de seguir viviendo y viajando que procuro no hablar con nadie y encerrarme en mi cuarto y tomar un cóctel de somníferos y dormir todo lo que pueda para salir del pozo séptico en el que me hunden los viajes por la mañana.

Por eso fue particularmente humillante llegar a casa, abrir la puerta y descubrir que alguien había dejado cerrada con llave la puerta de mi cuarto y yo no tenía la llave y por tanto no podía entrar a mi habitación y echarme en mi cama, como lo tenía bien merecido.

¿Quién había echado llave a mi cuarto y quién tenía la llave? Este era un misterio insondable para mí. En las condiciones estragadas en que me hallaba, razonar pacientemente era una quimera, un empeño inhumano. Mis hijas estaban de viaje, una en Ginebra en un internado aprendiendo francés y sobre todo aprendiendo a esquiar (o perfeccionado sus dotes de esquiadora intrépida) y la otra en New Canaan, Connecticut, visitando a una amiga y desplazándose todas las mañanas a Manhattan para trabajar como practicante con una decoradora de los departamentos del viejo Hotel Plaza. La madre de mis hijas (que suele tener todas las llaves de la casa y las de mi vida en general) estaba también de viaje, haciendo nada en Nueva York, que sin duda es lo más placentero de estar en Nueva York en enero: hacer nada y ver caer la nieve y caminar unas pocas calles sintiendo el azote del viento helado en las mejillas, las orejas y los labios. ¿Se había llevado ella la llave de mi cuarto, dejándolo cerrado e impidiéndome la entrada? No cabía en mi taladrada cabeza tal hipótesis insana. No podía ser tan despistada. Alguien en Lima tenía que estar en posesión de las llaves que me conducirían a mi cuarto, es decir a mi cama, es decir a mis cuatro o seis horas de sueño inducido, es decir a recuperar mi condición humana antes de volverme un sicópata y matar a alguien.

Quise llamar por el celular a la empleada y al chofer, quienes se encontraban de vacaciones aprovechando el viaje de mi señora (que no sea ya mi esposa no impide que siga siendo mi señora, si me dejo entender) y mis hijas, pero tenía la batería descargada y no podía hacer llamadas. No me quedó más remedio que sentarme en la sala, enchufar el celular, tirarme en el sofá escuchando las cornetas de los heladeros y el canto de los gorriones, y esperar. (El teléfono fijo de la casa estaba en mi habitación y no podía acceder a él).

Fue un momento de feroz ensañamiento con todos los sospechosos del contrariado trance en que de pronto me hallaba, sospechosos que sólo podían ser tres: el chofer y custodio, celoso guardián de mi integridad física y entusiasta partidario de mi candidatura presidencial; la rolliza empleada que seguramente se encontraba bailando en una pollada de sábado a mediodía o chupando las patas fritas de un cuy recién apaleado; y mi señora, quien tal vez en un descuido había echado llave a mi cuarto y había viajado muy oronda a Nueva York con la bendita llave en su cartera.

Como a mí las llaves se me pierden o se me caen en el camino o me las roban o se me desaparecen sin explicación alguna, nunca tengo llaves conmigo y dondequiera que vaya me espera alguien con las puertas abiertas y un jugo de naranja con papaya para mitigar el mal aliento del viaje mañanero. Poseo algunas propiedades por aquí y por allá, pero no poseo las llaves de esas propiedades, quien las posee y las cuida es la digna señora paseandera que me dio dos hijas y tiene una colección de llaves que de solo verla me provoca estupor y un calambre holgazán.

Una vez que cargué la batería del celular, llamé al chofer y custodio, entrenado en el uso de armas de fuego para matar a mis enemigos. El joven negó con vehemencia que hubiera echado llave a mi cuarto y que tuviera la llave consigo. Le pedí el celular de la señorita empleada cuyo paradero ignoraba: podía estar en Lima, en provincias o en un lugar aún peor. Tomé nota de su número y la llamé. Me contestó con voz risueña, es decir con su voz habitual. Una de las virtudes de la señorita empleada es que nunca nada consigue crispar sus nervios y ponerla de malhumor. Es una señorita consistentemente feliz a pesar de que es una señorita que se gana la vida como empleada del hogar (si podemos llamar hogar al caos libertino y decadente que es mi casa, donde cada uno hace lo que le viene en gana y no hay reglas morales y si alguna dictadura impera es la del capricho de las mujeres de las que soy súbdito y esclavo). La feliz empleada me dijo que ella era la culpable del tormento en que me encontraba. Ella había echado llave a mi cuarto por temor a que alguien se metiera a robar mi computadora. Ella tenía la llave. Ella estaba de vacaciones en casa de su hermana, en uno de los conos de Lima, es decir en un barrio marginal que yo no había pisado ni pisaría nunca. Le rogué que viniera en mi auxilio con la llave. Solícita y cordial, me dijo que tomaría un Tico (lo que no era un cereal crocante, sino un taxi diminuto y amarillento y tal vez con manchas de sangre de una cantante folclórica) y vendría con la llave a rescatarme de la demencia rabiosa que martillaba mi cabeza y me carcomía las entrañas. No me pareció educado agredirla verbalmente por cometer tamaño error. Lo había cometido por temor a que algún rufián o pilluelo se introdujera en mi habitación, no había dolo ni mala fe en el crimen doméstico.

Esperé y esperé y tomé una pastilla y otra y otra más para no enloquecer y sucumbí a la rabia en estado puro y le escribí un correo electrónico a mi señora culpándola del incidente por no prevenir a la empleada de mi llegada y pedirle que me esperase con las puertas abiertas y el jugo recién exprimido y vomité en la pantalla de la computadora una frase injuriosa que la madre de mis hijas no merecía pero que no pude evitar en ese momento de desesperación: “Tienes la inteligencia de un cuy”. Esto fue doblemente agraviante, dado que 1) ella es una mujer muy inteligente y 2) no puedo afirmar con certeza que la inteligencia promedio de un cuy sea inferior a la mía o la suya. Podía, pues, ser un elogio, si hubiese algún estudio científico demostrando que el cuy es más inteligente que el humano promedio, pero la intención obvia de la frase no era halagarla sino humillarla y culparla de la desgraciada situación de estar en mi casa sin poder llegar a mi cama por culpa de A) el celo paranoico de la empleada rolliza que temía que un malhechor entrase a mi cuarto a robarse la computadora con mis novelas en ciernes, B) el inexplicable descuido de la susodicha empleada que se fue de vacaciones sin dejar en mi casa la llave de mi cuarto, y C) la imperdonable distracción o indiferencia de mi señora, que sabía de mi llegada a Lima aquel mediodía aciago y no se tomó el trabajo de llamar a la empleada para pedirle que suspendiera un día sus vacaciones y fuese a mi casa a esperarme con el jugo recién hecho y las puertas abiertas.

No siendo justo que culpase con más ferocidad a mi señora ex esposa que a la señorita empleada doméstica rolliza, eso mismo fue lo que hice, porque ya se sabe que el mundo es todo menos justo y que un hombre furioso, humillado, despechado, que no puede llegar a dormir a su cama, no podría ser justo aunque lo intentara. Por eso le escribí a mi señora: “Harías bien en quedarte a vivir en Nueva York”. Ella tuvo el buen tino de no responder mis agravios, tal vez por prudencia o más probablemente porque se hallaba paseando de compras y no leía mis correos vitriólicos.

Al final, tras una larga y desesperante espera, apareció la rolliza empleada, me abrió las puertas, me dejó las llaves, me dio jugos recién exprimidos, me pidió disculpas por las molestias ocasionadas y se retiró presurosa de regreso a la pollada o feria sabatina.
Cuando entré a mi cuarto y me lavé las manos y la cara y me despojé de la ropa y advertí mis pronunciadas ojeras reflejadas en el espejo, había tomado ya tantas pastillas que no sabía cuál de las muchas personas que soy era yo en ese instante: si el cínico suicida, el iracundo malvado, el perezoso genético, el candidato en campaña o el adicto a los sicotrópicos. La respuesta no tardó en llegar: abrí los frascos, tragué un número prohibido de sedantes hipnóticos (“si sigue usted tomando tantas pastillas se matará, señor Jaimito Baylys”, dicen los médicos, esos pájaros de mal agüero) y me costó trabajo caminar hasta la cama.

Tendido boca abajo, desnudo pero no descalzo, sintiendo una punzada en el hígado horadado que no resistirá muchas drogas más, pensé que la aventura de morir debía de ser bastante más divertida que la de ser presidente de cualquier país. Drogado y baboso como estaba, fui sin embargo capaz de llegar a una conclusión que me pareció simple e irrefutable: si hay alguna forma de vida después de la muerte, si hay un premio o un castigo, si hay una reencarnación según los méritos alcanzados en la vida anterior, si me voy al cielo y me encuentro con gente buena y aburrida o me voy al infierno y me reúno con gente malvada y divertida, o si una vez muerto simplemente me pudro y no hay nada de nada y dejo de ser el hablantín que soy, cualquiera de esos escenarios tiene que ser menos arduo y farragoso que el de gobernar a mi país, que viene a ser una forma de irse cinco años al infierno sin haberse muerto del todo y con la alta probabilidad de que luego te metan veinticinco años a una mazmorra dantesca sin tampoco haberte muerto del todo. Lo que más te conviene y le conviene a tu país es que te mueras después de las elecciones, pensé, y luego dormí con una idea seductora, reconfortante: ganaré las elecciones y a continuación me marcharé discretamente, dejando una nota que diga: “Mil disculpas, pero tengo la inteligencia de un cuy”.
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EL COMERCIO ENERO 21, 2010

La candidatura de Jaime Bayly: ¿Verdad o broma?

9:57 | El conductor de TV lanzó su candidatura presidencial como una broma del “Francotirador”. Pero el chiste comenzó a aparecer en las encuestas, ha hecho una primera alianza con José Barba y los brujos le dan posibilidades de llegar a la primera vuelta

Por: Fernando Vivas

Este no es el perfil de un político, ni la crónica de una candidatura, sino el festejo —con una mueca de fastidio— de la última “boutade” de Jaime Bayly.

El “Tío Terrible” tuvo una ocurrencia tan jocosa que carcajeó solo antes de contársela a sus íntimos, a su productora Ximena Ruiz Rosas, a su abogado Enrique Ghersi, a su amigo Luis Corbacho, a su esposa Sandra, a sus hijas Camila y Lola. Será candidato a la presidencia, sí señor.

Si en el 2006 se divirtió a sus anchas incitando a viciar el voto, en el 2011 será el vicio que viste y calza, con símbolo propio en la cédula, con banderolas (que él mandó a poner, no se haga el loco), aliados, ayayeros y hasta un tema de Tongo que no tiene nada que envidiar al “Baile del Chino”. Veinticinco años de TV aburren a cualquiera pero colarse en una campaña como la que prometen Castañeda, Keiko, Humala y los eternos pitufos es como si al niño espeso que pide el juguete más caro le regalaran, para saciar su gula, la juguetería entera.

Jaime tiene el monopolio de sus verdades y mentiras y las baraja de tal modo que nunca se sabe si la carta que muestra es firme o bamba. Todas las veces que he hablado con él me ha parecido el mismo simpático insondable. Por eso llamé a José Barba Caballero, el aliado indispensable porque tiene el “vientre de alquiler”, Cambio Radical, con los miles de firmas que Jaime no recabaría jamás: “Somos el partido más pequeño del mundo, Jaime, Enrique (Ghersi) y yo. Mi partido debió morir en el 2006, pero la ley le permitió seguir hábil y si a un auto destartalado se le acerca un piloto de Fórmula Uno, pues, adelante”. Le advierto a Pepe Barba que la metáfora vial puede llevar al barranco. “Falta mucho todavía, tienen que pasar las elecciones municipales, por ahora me estoy divirtiendo mucho”.

Pero estoy seguro de que ni Barba, ni Ghersi, ni la lista de notables, desde su difunto padre hasta Mario Vargas Llosa, que dan vida a la columna “Cabrones de mala entraña” (Perú.21, 18/1/10) se han divertido con el Bayly escrito. Cuando se esperaba que empezara a pergeñar ideas de gobierno, sale con esta diatriba para no gobernar con nadie. Por eso vuelvo a mi hipótesis del chiste.

STAND UP COMEDY
Si Jaime tiene un sueño político es pararse ante un podio en el Salón Dorado de Palacio y hacer “stand up comedy”. Aunque Barba me diga que “una cosa es el conductor de TV que canta con Tongo y otra el hombre de ideas centradas que quiere exponerlas al país”, no puedo dejar de pensar, si llegan a inscribirlo en el JNE, en “bloopers”, pisotones bajo la mesa de la alianza y pateadas de tablero por quítame esta paja.

Creo que Jaime sí es consciente de todo ello y por eso pone un límite a la travesura: no quiere llevar lista parlamentaria. Sucede que el candidato en broma sí podría meter, en serio, a un par de congresistas. Le dije a Barba que me extrañaba que un político como él aceptara tal sacrificio. “Jaime es el comandante general y si él dice que no, es no. Yo me conformo con el juego de ajedrez presidencial”. Insistí con mi extrañeza hasta que el dueño del “vientre de alquiler”, virtuoso ombliguista de tantas campañas, me dijo que todavía podían discutir ese sensible punto.

MEJOR COMO ENEMIGO
No me extrañó que Castañeda y Lourdes Flores marcaran distancia con quien podría apoyarlos. Supongo que su razonamiento defensivo es este: mejor tener a Jaime de enemigo cuyas pullas altaneras no sería necesario responder, que de aliado cuyas barrabasadas habría que explicar.

Desde el sofá de casa, iluminado sobre el centro de entretenimiento, un francotirador candidato es un espectáculo irresistible. El hombre tiene chispa e ingenio, además de ideas que ha mantenido con mayor consistencia que la de muchos candidatos adustos. Pero también tiene una furia vituperante y destructiva que solo puede ser neutralizada en el juego del “late night show”. Por cierto, si llegara el momento de una definición de candidatura, la televisión —por equidad— estaría obligada a prescindir de sus servicios.

Voto por Jaime solo en la tele, por el humor político como no lo soñó Carlos Álvarez, por reír otra vez, a carcajadas, con el brujo idiota que le pronosticó “no vas a ganar, pero vas a sacar un montón de votos, como el 60%”. En cambio, Bayly, como candidato real, no me da risa.
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EL COMERCIO ENERO 20, 2010

Casi un hecho: Jaime Bayly postularía a la Presidencia con un frente multipartidario

19:46 | El fundador de Cambio Radical, José Barba, confesó a elcomercio.pe que sin Bayly su partido morirá.

Con paciencia y sobre todo buen humor. Así asegura que se toma las cosas el fundador del partido Cambio Radical, José Barba, quien ha ofrecido su partido al periodista y escritor Jaime Bayly en caso se anime a postular a la presidencia de la República el 2011.

Según contó Barba a elcomercio.pe, si bien la candidatura de Bayly es “como un juego de ajedrez”, es casi un hecho que se concrete. Por eso a más tardar a fin de mes se sentarán a la mesa junto con el abogado Enrique Ghersi, su único socio por ahora, para diseñar la estrategia a seguir.

¿Puede tomarse en serio esta candidatura teniendo en cuenta la personalidad irreverente de Bayly? “Lo que pasa es que la gente poco a poco va a ir difereciando al Jaime que entretiene del Jaime serio, intelectual y político que es al que conocerán en campaña electoral”, asegura el ex militante aprista José Barba.

También dijo que compadece a quienes lo están subestimando. “Por eso reaccionan Luis Castañeda y Lourdes Flores, porque saben que pueden ser barridos en un proceso electoral”, agregó.

¿MÁS INTERESADOS?
Barba también deslizó que en los próximos meses habrán sorpresas. Adelantó que hay otros partidos interesados en este proyecto y que Bayly podría postular por un frente multipartidario. Sin embargo, evitó decir de qué agrupaciones se trata. “Eso es parte de una estrategia reservada que será revelada en su momento”, anotó.

SIN BAYLY MORIRÁ
Barba también reconoció que Cambio Radical es un partido “insignificante y casi inexistente”, que no cuenta con un sol en sus cuentas y que de no ser por una ley del Congreso de la República que prorrogó su inscripción, ya no existiría.

“Ahora estamos haciendo las adecuaciones para que postule Jaime Bayly y si esto deja de interesarle sencillamente morirá el 2011. Yo soy un retirado de la política competitiva y la practico como reflexión (...) con Jaime estamos jugando al ajedrez (...) me estoy divirtiendo y conmigo mis amigos”, manifestó.
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EL COMERCIO ENERO 19, 2010

Jaime Bayly: "Inscribiré mi candidatura en diciembre"

9:31 | Conductor de “El Francotirador” señaló que si José Barba Caballero lo sigue apoyando y las encuestas son alentadoras, postulará en las próximas elecciones a la Presidencia del Perú

Lo que para muchos no pasa de una broma, podría convertirse en una realidad en diciembre próximo, pues ese mes Jaime Bayly decidirá si se inscribe de manera oficial como candidato a la Presidencia del Perú 2011.

“ME INSCRIBIRÉ EN DICIEMBRE”
“Si José Barba (Caballero) sigue apoyándome y yo sigo animado como estoy ahora y los números de las encuestas son alentadores, me inscribiré en diciembre”, dice Bayly en un correo electrónico enviado a El Comercio al conocer que en la reciente encuesta publicada por este Diario obtuvo el 2% de la preferencia de los electores.

“A MIS ATACANTES LES RESPONDERÉ CON RESPETO Y BUEN HUMOR”
El escritor de la novela “El cojo y el loco” no dudó, además, en responder a sus opositores. “Cuando me ataquen desdeñosamente como me han salido a atacar (Luis) Castañeda y Lourdes (Flores Nano), les responderé con respeto y buen humor, tratando de demostrar que mis ideas son mejores que las suyas”.
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EL COMERCIO ENERO 18, 2010

Jaime Bayly despotricó sin reparos contra su hermano Miguel

13:33 | El escritor también descargó artillería pesada contra su ex amigo Álvaro Vargas Llosa, a quien tildó de “mal bicho, culebra escamosa, desleal, traidor, rencoroso, fariseo y vengativo”

Bayly no deja de repartir duros calificativos y severas críticas muy personales desde su columna en el diario Perú21.

Esta vez, sus víctimas variaron algo. Aunque el blanco preferido volvió a ser su hermano Miguel Bayly, quien se llevó la peor parte de toda la artillería pesada de “El francotirador”.

“Mi hermano Miguel es un cabrón de mala entraña y además es un subnormal, un oligofrénico, un loco maluco, un macho vacuno castrado, De niño le dieron tantas palizas y pastillas que ahora es un asno que rebuzna o un buey que arroja saliva espumosa”, dijo el conductor.

“Menudo cleptómano y cachafaz es mi hermano Miguel, que además, siendo gordo como una foca, dice que quiere pegarme. Que intente pegarme: yo llevo conmigo una pistola israelí Jericó con silenciador y ocho proyectiles en la recámara y además me acompañan dos escoltas armados. Nada me gustaría más que regalarle una lluvia de plomo a ese jabalí acojudado”, añadió Bayly.

CRITICÓ A SU EX AMIGO ALVARO VARGAS LLOSA
Del mismo modo, Bayly dijo todo lo que sentía de quien fue su gran amigo en algún momento: Alvaro Vargas Llosa.

“Con su cara de intelectual sabihondo y estreñido que se ha nombrado presidente moral del mundo y Dalai Lama del liberalismo global, es el cabrón de peor entraña que conozco. Mal bicho, culebra escamosa, desleal, traidor, rencoroso, fariseo, vengativo”, dijo sin guardarse nada Jaime, quien a su vez también se calificó como “un cabrón de mala leche”.

Días previos, Jaime Bayly ha anunciado una posible candidatura para las próximas elecciones presidenciales del 2011.
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EL COMERCIO ENERO 17, 2010

Se siente candidato: Jaime Bayly define a sus hombres ‘clave’ de ser elegido presidente

19:45 | Fiel a su estilo, el ‘Francotirador’ habló de Alan García, Mario Vargas Llosa, Keiko Fujimori y Lourdes Flores. Prometió traer a Carlos Bianchi a la selección.

Por Milagros Leiva Gálvez

Me queda claro que Enrique Ghersi es tu primer vicepresidente. ¿Quién más te acompañará?
No lo sé todavía. Estoy tratando de convencer a Ximena.

¿Ya pensaste en tu gabinete?
No.

¿No tienes ningún nombre en la cabeza?
Tengo dos. Pero prefiero mantenerlos en reserva.

¿Te ha llamado algún empresario?
No. Y que no pierdan su tiempo llamándome. Que hablen con Enrique Ghersi.

¿Te vas a poner polos rojos, amarillos ni vinchas que digan Cambio Radical?
No. Ni loco. Esta es una campaña presidencial, no un carnaval ni un baile de Halloween. Yo no me voy a disfrazar (ni en la ropa ni en las ideas) para ganar votos. Me seguiré vistiendo como siempre me he vestido.

Los que simpatizan contigo dicen todo lo contrario, que está muy bien que ingreses a la campaña porque así dirás las verdades sin temor…
Bueno, yo creo que hay dos formas de hacer una campaña política: una es decir todas las mentiras populares y convenientes para ganarla (en esto Alan es el supremo gurú) y otra es decir lo que uno piensa sin acomodar o maquillar sus ideas dependiendo de que sean populares o impopulares. Yo no quiero ganar diciendo mentiras ni insultando a nadie. Hay victorias en las que uno pierde y derrotas en las que uno gana. Si soy candidato, voy a decir exactamente lo que pienso y ya después veremos si gano o pierdo. Si pierdo por defender mis ideas con pasión, no sentiré que he perdido, sentiré que he cumplido mi deber, que he jugado limpio y que he respetado la inteligencia de los peruanos.

VARGAS LLOSA Y ALAN
¿Cómo vas a ganar el voto altoandino y selvático. En las elecciones pasadas Humala ganó en esas zonas e históricamente Bedoya, Flores Nano o Vargas Llosa no tuvieron arraigo. Es más, dicen que el pecado de Pedro Pablo es ser gringo y apellidarse Kuckzinsky. Tú eres blanco y te apellidas Bayly y tu primer vicepresidente se apellida Ghersi.
Los peruanos a veces prefieren un apellido extranjero que uno español. ¿No eligieron a Fujimori sobre Vargas Llosa?

¿Acaso Vargas Llosa no perdió porque decía la verdad? ¿No fue ese su pecado?
Yo creo que Mario perdió porque no supo llegarle al corazón de la gente, porque no supo conectar con las emociones de la gente.

¿Y tú sabrás conectar con las emociones?
No lo sé. Lo intentaré. Pero más de 25 años haciendo televisión es un buen entrenamiento, creo.

Hablando de la familia Vargas Llosa. Recuerdo tu iniciativa para el voto en blanco con Álvaro. ¿Se amistaron? ¿Te ha llamado ahora que tu candidatura parece ya una realidad?
No hemos hablado últimamente. Pero si me llama estaré encantado de atenderlo. Sería un magnífico Canciller de mi gobierno.

Has dicho que al presidente García no le interesa la memoria, que el museo que le ha encargado a Vargas Llosa es solo una maniobra para neutralizar a su enemigo. ¿En verdad no crees que Alan puede haber cambiado?
Bueno, es evidente que ha cambiado: ha engordado de un modo bastante llamativo y escandaloso, lo que me parece una falta de sensibilidad política en un país donde tanta gente pasa hambre. Pero para mí es evidente que Alan es un genio maquiavélico de la política. ¿Ya nos olvidamos que él saboteó la campaña de Vargas Llosa el 90 con las peores vilezas y los golpes más bajos? ¿Ya nos olvidamos que él apoyó a Fujimori en la campaña del 90? ¿Ya nos olvidamos del desastre de su primer gobierno, en el que hubo actos de corrupción y violaciones a los derechos humanos que no fueron castigados sólo porque los jueces de Montesinos decidieron que los supuestos delitos imputados a Alan ya habían prescrito, o sea que había pasado mucho tiempo y por lo tanto era inocente? Curiosamente ese argumento no se aplica a Fujimori y se alega que los delitos de lesa humanidad no prescriben.

Está el tema del Museo de la Memoria, también.
Alan dijo que se oponía, su vicepresidente fujimorista Giampetri dijo que se oponía, sus ministros dijeron que se oponían. De pronto Vargas Llosa dice que debe hacerse el Museo de la Memoria y da buenos argumentos para ello. Y súbitamente, tocado por un rayo de luz, Alan se ilumina con los argumentos persuasivos de Vargas Llosa y comprende que está equivocado y cambia de opinión.

Yo no creo eso. Yo creo que Alan es un gran cínico y calculó lo siguiente: si insisto en no hacer el museo, Vargas Llosa se convertirá en un crítico feroz de mi gobierno y eso no me conviene. Si le doy el museo a Vargas Llosa, halago su vanidad, lo tengo entretenido jugando con su Museo y lo neutralizo como adversario, lo seduzco políticamente. Es obvio que en ese juego de ajedrez (como en todos los que han jugado ambos) Alan fue el ganador y Mario el perdedor.

Yo admiro a Mario, pero me a veces me parece que es ingenuo políticamente y esta vez ha caído en la emboscada maquiavélica de Alan. Sin embargo, puede cobrarse la revancha: si va a hacer un Museo de la Memoria honesto sobre el terrorismo, no puede faltar una sala que recuerde la matanza de El Frontón y Lurigancho, ni la cita de Alan elogiando la mística de los terroristas, ni el recuerdo de que nunca creció más el terrorismo en el Perú que durante el primer gobierno de Alan, ni el recuerdo (debemos ser memoriosos, de eso se trata, ¿no?) de que los responsables de la horrenda matanza de terroristas en El Frontón y Lurigancho (o los autores intelectuales de dicho crimen) nunca fueron castigados. ¿Le recordará Mario eso a Alan en su Museo? Sería estupendo que Alan se lleve esa sorpresa.

¿Crees que se atreverá?
Sí.

Alan te podría decir que está llevando agua y luz a muchos pueblos, que está luchando por desterrar el analfabetismo…
Lo felicito por eso. Por supuesto que el gobierno de Alan ha hecho cosas buenas. Pero él dijo que se iba a desarmar y luego se rearmó. ¿En qué quedamos?

¿Y no es un pecado que en el actual gobierno no pase nada con el escándalo de los petroaudios?
¿No hay gente en la cárcel por eso? Yo no diría que no ha pasado nada. Lo que me pareció desleal fue que Alan llamara “rata” a Rómulo León cuando han sido amigos y compinches por tantos años. Y fue realmente escandaloso que Alan nombrase ministro de su gobierno a un joven que era empleado de esa empresa de espionaje telefónico. Tal parece que al señor García le gusta rodearse de pilluelos adulones.

KEIKO Y LOURDES
Hablemos de Keiko. Ella parece tener un solo plan de gobierno: sacar de la prisión a su padre. Tú también lo has prometido. ¿No crees que es una mala lección para quienes luchan por desterrar la corrupción?
Keiko es mi amiga y tengo la mejor opinión de ella y admiro el coraje con el que lucha por su padre. Yo he prometido que si gano indultaré a Fujimori por razones humanitarias, compasivas. Está claro que es culpable de ciertos delitos que se le imputan. Pero ya habría pasado años en la cárcel, ya sería casi un anciano y no seamos mezquinos: si bien Fujimori hizo cosas malas por las que ahora está pagando en la cárcel, las cosas buenas que hizo cuando fue presidente sobrepasan largamente las malas. El Perú que recibió en 1990 era el caos, el terrorismo estaba a las puertas de capturar el poder (gracias a la incompetencia de Alan).

El Perú que dejó Fujimori el 2000 era un país que había ganado la guerra al terrorismo y que había ganado la guerra a la hiperinflación que dejó Alan. Esta es una verdad histórica, el señor Fujimori ganó las dos grandes guerras de su gobierno, la del terrorismo y la de la economía. Y como el señor Fujimori hizo más cosas buenas que malas, y ya habría pasado varios años en la cárcel, me parece un acto justo y humanitario permitirle que viva sus últimos años fuera de la prisión y, si así lo desea, en Japón, país del que es ciudadano.

También me extraña que hayas cambiado de opinión. Antes decías que lo mandarías de embajador al Japón, ahora dices si es que desea…
Bueno, es que no se puede obligar a nadie a ser embajador contra su voluntad. Pero si gano, me encantaría que Keiko Fujimori sea embajadora en Tokio, Alan en París, Humala en Caracas y Toledo cónsul en Punta Sal y Máncora.

¿Por qué crees que Lourdes ya fue?
Yo no he dicho eso y nunca lo diría. Lourdes es una mujer muy inteligente, muy valerosa, con muy buenas ideas y con una virtud muy infrecuente en la política peruana: es leal a su partido y a sus convicciones. Yo la respeto y he votado por ella dos veces, el 2001 y el 2006 (y en ambas ocasiones la defendí públicamente). Por desgracia, el 2006 le hice una entrevista algo pícara que algunos creen que la perjudicó. Si tal fue el caso, no era mi intención y le ofrezco mis sinceras disculpas, porque yo quería que ella ganara la presidencia, y no Alan. Y creo que Lourdes será una candidata muy valiosa y, si gana, el Perú estará en buenas manos. Pero ella es conservadora y yo no comparto sus ideas conservadoras. Yo tengo un puñado de ideas libertarias muy distintas de las suyas.

Si ganaras la elección, ¿la llamarías a trabajar contigo?
La nombraría embajadora en Madrid o en Roma.

FÚTBOL Y TV
Has prometido que si sales elegido vamos a un mundial. ¿Cómo lo harás? Recuerda que además por tu destape, Chemo, Pizarro y compañía se fueron por el tubo de escape.
No sería prudente prometer que el Perú irá al mundial. Pero sí se puede prometer que el gobierno destinará un fondo de 5 millones de dólares para contratar a un entrenador de la categoría de Marcelo Bielsa. Eso no garantiza que iremos al mundial, pero al menos lo hace más probable. Chile está en el Mundial porque le pagó 2 millones al año a Bielsa.

Bielsa está en Chile. ¿Quién es tu Bielsa?
Carlos Bianchi.

¿A ti no te va a doler dejar de ganar el dinero que obtienes por tus programas de televisión?
Ciertamente. Si me eligen presidente, tendré que recortar mis gastos. Pero no todo en la vida es ganar dinero, ¿no?

Esta es mi última pregunta. Tú has sido parte de nuestras vidas durante más de 25 años. Hay gente que te ama y otra te detesta, pero a nadie le eres indiferente. ¿Porqué tendríamos los peruanos que votar por ti?
Yo no pienso votar por mí, me parece de mal gusto votar por uno mismo, de modo que no me siento cómodo diciéndole a nadie que tiene que votar por mí. Que voten por la persona en quien más confían y cuyas ideas les parecen las mejores.

* Jaime Bayly prometió "cerrar el caño a los congresistas" si llega a ser presidente del Perú

9:01 | El ‘Francotirador’ dijo a El Comercio que le rebajará el sueldo a los ministros. Su sueño –aseguró- es desmilitarizar el país y trabajar por los niños más pobres.

Por Milagros Leiva Gálvez

Cuando Jaime Bayly ingrese oficialmente a la campaña electoral, será la primera vez en nuestra historia que un candidato presidencial haya confesado abiertamente que es bisexual, agnóstico y que toma pastillas para dormir. Acostumbrado a decir lo que piensa, el “Francotirador” ha prometido que cuando sea presidente invertirá un presupuesto jamás imaginado en educación.

Entonces ya te estás lanzando…
Lanzando suena a que soy un proyectil o un cohete o a que me estoy arrojando de una azotea. Si Pepe Barba y su partido Cambio Radical apoyan formalmente mi candidatura, yo firmaré con entusiasmo, pero todavía muchas cosas pueden pasar.

¿Y Barba no te pasará la factura? Primero ayudó a Toledo, luego a Lourdes Flores. ¿Es un comodín, no?
Yo le he preguntado claramente y me ha dicho que no. Yo le creo.

¿Cómo creerle si armó un partido y ahora lo ofrece? Ahora eres tú, pudo ser cualquiera. ¿No es el juego sucio de la política? ¿No es avalar el transfuguismo?
No hay evidencias de que Barba haya jugado sucio. Cambiar de opinión no es ser un tránsfuga. Vargas Llosa fue comunista en su juventud, apoyó a Fidel Castro, aplaudió las reformas de la dictadura de Velasco, fue un crítico feroz de Alan García, ahora es su aliado. ¿Es por eso un tránsfuga? No. Es un intelectual honesto que evoluciona ideológicamente.

Hace unos meses me dijiste: “Mi candidatura depende de que un número importante de peruanos quiera que yo sea candidato y de que un partido me ceda su inscripción y unos contribuyentes financien la campaña”. Según Datum, tienes 3%, Barba te ha dado su partido solo falta lo tercero.
He cambiado de opinión. No quiero que nadie me dé plata [a menos que sea mi madre o mi tío]. Después quedas endeudado y esas deudas se pagan. Si soy candidato, haré una campaña austera y atípica. Esta es una campaña presidencial, no un carnaval ni un baile de Halloween.

Tus detractores aseguran que solo estás haciendo ráting…
Tal vez mis detractores no me conocen bien. Hay momentos para bromear y otros para tomarse las cosas en serio. Ser candidato es un asunto serio. Si yo fuera tan frívolo y holgazán como dicen, no sería candidato, me quedaría ganando dinero en la televisión y publicando mis libros y mis columnas. Ahora debo devolver lo mucho que el destino me ha dado. Hoy tengo otro sueño: trabajar cinco años por los niños pobres del Perú.

¿Qué les dices a quienes piensan que no tienes catadura moral para gobernar?
Si eso creen mis detractores, que no voten por mí. Yo no diré que soy virtuoso ni ejemplar. Creo que tengo un puñado de buenas ideas que no tienen los otros candidatos y un vicepresidente como Enrique Ghersi, que es el peruano más inteligente que conozco, y mi amigo más leal. Soy bisexual, y a mucha honra. No creo que me caiga un rayo en la cabeza y me convierta en un recto varón heterosexual, y al que no le guste, que no vote por mí. La sexualidad concierne a la intimidad de las personas y no descalifica para aspirar a un cargo público.

¿De verdad crees que Ollanta Humala o Alan García están detrás de las banderolas que han aparecido con tu nombre?
Sí. Habría que ser muy ingenuo para pensar que quienes me ven con simpatía se van a reunir espontáneamente para escribir mal mi apellido y, sobre todo, darse el trabajo de salir de noche a colgarlas. Mi sospechoso número uno es Humala: le conviene que yo le quite votos a Lourdes, a Toledo, a Castañeda. Mi sospechoso número dos es Alan: ya dijo que él decide quién gana y quién pierde. Mi sospechoso número tres es Fujimori, porque he dicho que si gano lo indultaré por razones humanitarias.

¿Y por qué no quieres aparecer en postes y paneles?
Me parece un atentado a la ciudad. Uno no tiene derecho a mandar a unos ganapanes a pintar las calles con nombres o lemas políticos. Uno tampoco tiene derecho a colgar esos afiches gigantes con fotos de un tamaño obsceno. La ciudad es de todos y no tengo derecho a mancharla. No lo haré, pero no descarto que mis adversarios lo hagan para fastidiar.

En los sondeos ya les ganas a PPK, al general Donayre, al padre Arana y a “otros”. ¿Qué harás para ganarles a Castañeda, Keiko, Toledo y Humala?
Supongo que la mejor estrategia es jugar limpio y decir la verdad y defender con pasión y buen humor las ideas.

¿Sigues pensando en no llevar lista al Congreso?
No llevaremos lista porque no creemos en este Congreso lleno de bribones e incompetentes. Y si ganamos, le cerraremos el caño al Congreso para que ganen un sueldo de mil soles mensuales como máximo y les quitaremos todos los privilegios abusivos que tienen ahora, que son un escándalo y una burla a los peruanos de buena fe. Ya quiero verles las caras.

¿Crees que algún político va a tolerarlo?
Enrique Ghersi dice que es perfectamente legal que el Gobierno rebaje el presupuesto del Congreso. Y si los parlamentarios se amotinan porque quieren seguir dándose la gran vida, convocaremos a un referéndum para reformar la Constitución y refundar el Congreso. Si el pueblo aprueba ese referéndum, se les acabará la fiesta a los que van al Congreso creyendo que son cinco años de vacaciones pagadas por el pueblo. Eso tiene que terminar.

Has prometido indultar a Fujimori…
Lo haré por razones humanitarias. Está claro que es culpable de ciertos delitos. Pero ya habría pasado años en la cárcel, ya sería casi un anciano y no seamos mezquinos: si bien Fujimori hizo cosas malas por las que ahora está pagando, las cosas buenas que hizo sobrepasan largamente las malas.

Los familiares de Barrios Altos y La Cantuta te pueden decir que no se inmutó, que no hizo nada para castigar esos asesinatos.
Todas las opiniones son respetables y más aun cuando están dictadas por el dolor y la pérdida de una vida. Sin embargo, y con todo respeto, yo creo que no se ha probado de un modo irrefutable, más allá de la duda razonable, que el señor Fujimori diera las órdenes para que se ejecutaran tales crímenes. Montesinos tenía bastante autonomía para perpetrar sus fechorías.

Esa es la defensa de Fujimori.
Si Fujimori no sabía que Montesinos dio esas órdenes criminales y se enteró de las matanzas después de ocurridas, debió despedir a Montesinos sin demora y castigarlo. Al no hacerlo, demostró una complicidad con los crímenes [no necesariamente dio la orden, pero sí necesariamente se abstuvo de castigar al culpable] y un temor a despedir a Montesinos, que ya entonces parecía saber cosas turbias de Fujimori. No es completamente seguro que Fujimori fuera el autor intelectual de esos horrendos crímenes, pero sí que fue cómplice pasivo de quien los ordenó, con su consentimiento o sin él.

¿Cuánto de nota le pones al gobierno de Alan García?
15 ahora. En el primero 05.

¿Cuál ha sido el peor pecado de García durante este gobierno?
En política no hay pecados. Los pecados existen en las religiones. En política hay promesas que no se cumplen, errores que castigan a los más pobres. El peor error de Alan en este segundo gobierno ha sido gastar plata comprando tanques chinos y otras armas cuando había prometido que no gastaría plata en armas de guerra y cuando esa plata hay que invertirla en los niños pobres del Perú. Gastar la poca plata que tiene el Perú en armas de guerra es una inmoralidad y una estupidez, porque con esos tanques chinos no le ganaríamos una guerra a nadie.

¿Quieres desarmar al Perú?
No. Yo quiero que el Perú tenga la policía más moderna y mejor armada y equipada de Latinoamérica. Quiero que los hombres que llevan uniforme y que portan armas de fuego, en lugar de estar entrenándose como militares para una guerra imaginaria, sirvan a la patria más eficazmente como policías, combatiendo una guerra que sí es real, la guerra contra los delincuentes.

Has dicho que jamás votarías por Ollanta Humala….
Jamás es siempre una exageración, ¿no? Ollanta me parece una persona con buenas intenciones y malas ideas. Su gobierno sería malo. Yo quiero que el Perú se parezca a Chile o a Uruguay, no a Venezuela y menos a Cuba.

¿Representas a la derecha?
Soy ambidiestro. Soy de derecha cuando esas ideas funcionan y de izquierda cuando esas propuestas sirven. Juego por las dos puntas y pateo con las dos piernas.

* ¿Jaime Bayly podría ser el 'outsider' 2011?
8:00 | En declaraciones para elcomercio.pe, el experto en temas políticos Fernando Tuesta habló sobre las ventajas y desventajas de “El Francotirador”

Se dice que sería el “outsider” en el 2011. Lo cierto es que la posible candidatura de Jaime Bayly ha concitado el interés de la opinión pública.

Para el director del Instituto de Opinión Pública de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Fernando Tuesta, Bayly tiene ventaja sobre el resto de sus posibles competidores debido a su popularidad en la televisión.

“Él (Bayly) juega mucho en ese filo entre la farándula y el mundo de la político. Puede tener un mensaje bien estructrurado y simplicarlo. Para muchos puede representar un canal de protesta sobre el conjunto de los candidatos”, declaró Tuesta a elcomercio.pe.

El experto en temas electorales refirió que Bayly puede encarnar el descontento que tiene la gente con los políticos formales y aseveró que el conductor de TV sí podría convertirse en un “outsider” ya que no ha participado como candidato en comicios electorales y tampoco ha integrado partidos políticos.

SU DESVENTAJA
Por otro lado, Tuesta refirió que una desventaja para “El Francotirador” podría ser su rasgo “limeño y cosmopolita”, lo que no es aceptado en provincias.

“Incluso, los alcaldes de Lima nunca han podido ser elegidos presidentes porque hay una asociación directa con lo que es la capital y hay un sentimiento anti-limeño en las provincias”, contó Tuesta.

Además, Tuesta declaró que Bayly necesita de un maquinaria electoral detrás, que no le garantiza su sola presencia en la televisión.
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LA REPUBLICA ENERO 17, 2010

Política chongo
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

¿Puede Jaime Bayly ser el outsider del año 2011?

Las banderolas sobre la candidatura de Jaime Bayly se han interpretado como el lanzamiento de la misma y, aunque él niega ser el autor, no oculta la intención de estar en Palacio dentro de 18 meses. ¿Puede hacerlo o solo chonguea como cada domingo en ‘El Francotirador’?

Las banderolas con los lemas ‘Jaime Bayle presidente sácalos a todos’ y ‘Bayle creemos en ti’ aparecen luego de que Bayly se pasara más de un año insinuando desde su programa, con ironía, sobre sus ganas de postular a la Presidencia principalmente porque su mamá se lo ha pedido y porque, como él le ha dado tantos disgustos en la vida, ahora debe complacerla.

Su rumoreada candidatura ha logrado en las encuestas una intención de voto de 1 a 3%. No es mucho aún pero sí es significativo si se considera que Bayly tiene un alto reconocimiento en la población, algo indispensable en este negocio.

Los principales columnistas del país –César Hildebrandt, Mirko Lauer, El Búho (PicoTV)– han escrito sobre su candidatura, cuyo promotor y operador sería el abogado Enrique Ghersi.

Por si fuera poco, acaba de recibir el ofrecimiento de un partido político con placa de rodaje habilitada en el JNE de llevarlo como candidato, lo que le facilita notablemente el tedioso e incierto proceso de solicitar firmas para la inscripción.

Se trata de ‘Cambio Radical’, el partido de José Barba Caballero, alguien que –como su socio Rafael Rey– posee más IQ que valores, mejor olfato que lealtades y más oportunismo que principios, quien ha visto en Bayly su vehículo para reingresar a la arena política luego de transitar por casi todas sus dunas.

Cuando en una entrevista reciente en la TV de Miami le preguntaron a Bayly sobre su real intención, respondió: “No me parece una mala idea, no me obsesiona pero, si está en mi destino y mis compatriotas quieren que yo sea presidente del Perú, yo no voy a esquivar al toro”. ¿Quiere realmente ser presidente o solo está, como cada domingo en ‘El Francotirador’, metiendo chongo? Quizá la repuesta sea ‘las dos anteriores’.

¿Puede llegar a Palacio? El espacio para el outsider existe, aunque las encuestas prevén que el espacio más propicio para este se encuentra por la centro izquierda y con una imagen cercana a los pobres, lo cual no encaja con la figura de Bayly.

El despegue de su candidatura requeriría algo complicado: sacarse de encima la imagen chonguera que proyecta cada domingo en la televisión, pero sí permitiría que en la campaña se planteen temas interesantes e importantes como la promoción de igualdades sexuales o religiosas. En todo caso, Bayly sí ayudaría a que el proceso electoral 2011 sea mucho más divertido y entretenido de lo que auguran la mayoría de candidatos ya lanzados que, la verdad, son unos verdaderos plomazos.
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EL COMERCIO ENERO 14, 2010

Jaime Bayly: "Yo no colgué las banderolas, no ensucien las calles usando mi nombre"

9:06 | El irreverente periodista cree que “partidarios de Alan o Humala” colgaron las pancartas en Lima. “Alguna maldad estarán tramando contra mí”, aseguró.

Por: Ana Valenzuela

A Jaime Bayly no le cayó nada bien conocer que ayer se colgaron pancartas —en diferentes puntos de Lima— con mensajes de apoyo a su eventual candidatura a la presidencia del Perú. Para el popular conductor de TV, serían sus detractores los artífices de estos afiches, en los que el apellido del “Tío Terrible” aparece de manera errada como “Bayle”.

“Todo esto de las pancartas me parece un horror y no creo que sea una muestra de afecto, sino una operación política de mis adversarios… Ruego que no ensucien las calles de la ciudad usando mi nombre”, dijo Bayly, en un correo electrónico enviado a este Diario, al conocer que en los puentes Canadá y Angamos de la Vía Expresa, así como en Santa Catalina, en La Victoria, se exhiben banderolas con mensajes como: “Jaime Bayle presidente. Sácalos a todos” o “Jaime Bayle presidente. Creemos en ti”.

El “Francotirador” explicó que, de postular a la presidencia del Perú, prescindirá en su estrategia propagandística de todo acto que afecte la belleza de la ciudad. “Si finalmente hago la campaña presidencial, prohibiré que mis partidarios pinten las paredes con mi nombre y prohibiré que cuelguen afiches, banderolas, pancartas o fotos mías en gigantografías, esa forma de hacer campaña me parece espantosa y canallesca, de muy mal gusto, un atentado a la belleza de la ciudad y a la seguridad de los conductores”, comentó.

Bayly expuso también sus motivos para sospechar que son sus adversarios políticos los creadores intelectuales de esta campaña. “Quienes han colgado esas banderolas no van a votar por mí, deben ser partidarios de Humala que quieren que yo sea candidato para dividir el voto de la centroderecha o partidarios de Alan [García], que alguna maldad estarán tramando contra mí. Quienes han escrito esas banderolas nunca han leído mis libros ni mis columnas, pues no saben que mi apellido se escribe Bayly, no “Bayle””, añadió el conductor de TV.

QUE SÍ, QUE NO
El pasado domingo en su espacio “El Francotirador”, Jaime Bayly volvió a expresar su deseo de postular a la presidencia en la entrevista que le realizó al político José Barba Caballero. En medio de las bromas del conductor, se deslizó la posibilidad de que el partido de Barba, Cambio Radical, apoye la candidatura de Bayly.

Al ser consultado sobre las pancartas, Barba señaló, esquivo: “Estoy investigando quién ha sido ese espíritu generoso que está apoyando la campaña de Jaime Bayly”.
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EL COMERCIO ENERO 13, 2010

No es broma: propaganda "Jaime Bayly presidente" se exhibió por la ciudad

17:32 | Mensajes como “sácalos a todos” o “estamos contigo” acompañaron el eslogan. El periodista y escritor anunció su candidatura el domingo pasado

Algo realmente inesperado se pudo observar hoy. Distintas banderolas con la inscripción “Jaime Bayle presidente” ocuparon varios puntos de la ciudad.

Al mensaje principal lo acompañaron frases como “sácalos a todos”, “estamos contigo” o “creemos en ti”.

Estos curiosos anuncios -que además muestran el nombre del escritor con un notorio error (“Bayl*e*” en lugar de “Bayly”)- se pudieron apreciar en el puente Canadá y Angamos, en la Vía Expresa, y otro en el barrio de Santa Catalina en La Victoria.

No obstante, se informó que habían más en otros lugares de la capital.

El domingo pasado, en entrevista con José Barba Caballero durante su programa y también en su columna de Perú 21, el escritor volvió a expresar sus deseos de ser el próximo presidente de nuestro país.
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EL COMERCIO ENERO 11, 2010

Jaime Bayly: “Mandaría a mi hermano a Afganistán y a Laura a Corea del Norte”

9:31 | El escritor habló con ironía de su eventual candidatura a la presidencia. Está entusiasmado porque en un reciente sondeo tiene 3% de intención de voto.

Jaime Bayly no ha descartado la posibilidad de ser candidato a la presidencia en las elecciones del 2011. A través de la televisión y los medios impresos ha mencionado que se trata de “su vocación” y que “está destinado a ello”. No obstante, el polémico escritor no deja de tomar con cierto humor su eventual participación en el proceso electorero.

“En la encuesta anterior tenía cero por ciento, ahora tengo tres. He crecido un 300 por ciento. Si sigo creciendo así en el 2011 todos los peruanos vivos y muertos votarán por mí”, dijo El Francotirador en su columna del diario Perú21.

Igualmente, destacó que su participación será “como una bola de nieve y que sin hacer campaña en diciembre tendrá 10 por ciento y se podrá inscribir en las elecciones”.

UNA SORPRESA PARA LAURA Y SU HERMANO MIGUEL BAYLY
“Si gano la presidencia, lo nombraré (A Miguel Bayly) embajador de Afganistán. Entre Afganistán y Paquistán, a ver si lo fumigan los gringos”, ironizó Jaime.

“A Laura Bozzo la nombraré embajadora de Corea del Norte. Y a su novio en Corea del Sur”. Su programa podría llamarse Laura en Pyongyang”, dijo el conductor, otra vez con sarcasmo.

Ayer en su programa, una ‘bruja’ de pallares le vaticinó que de participar en las elecciones no las ganaría y más bien, sería derrotado por un outsider.
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PERU 21 ENERO 11, 2010

Mi tres por ciento
Autor: Jaime Bayly

Suena el teléfono en el hotel en Bogotá. Contesto desganado, refunfuñando.
–Gordi, ¿has visto las encuestas?
Es la voz suave y amorosa de Sofía, que está en Lima.
–No, no he visto nada, estaba durmiendo.
–Pero es la una de la tarde.
–Es que yo escribo de madrugada y me duermo a las seis.
–Ay, lo siento, no debí despertarte.
–No pasa nada. ¿Qué dicen las encuestas?
–¡Tienes tres por ciento! ¡Felicitaciones!
–Gracias. Pero tres por ciento no es nada. Con tres por ciento no se gana una elección.
–Bueno, pero estás subiendo.
–De peso, no. Ya estoy en ochenta y seis kilos. Antes pesaba ciento tres. Que debe de ser lo que pesa una pierna de Alan.
–En la encuesta anterior tenías cero por ciento. Ahora estás en tres. ¿No está mal, no?
–Bueno, he crecido trescientos por ciento. Mirado así, es un éxito. Si sigo creciendo a ese ritmo, en abril de 2011 todos los peruanos vivos y muertos votarán por mí. ¿Dónde hicieron la encuesta?
–En Lima, creo. Y en la selva.
–¿En la selva? Yo nunca en mi vida he ido a la selva.
–Por eso tienes dos por ciento. Si te conocieran tendrían menos seguramente. Y en Lima tienes tres.
–¡Tres es una mierda, Sofía! Han encuestado a cien personas en la calle Miguel Dasso o en el óvalo Gutiérrez y de las cien personas encuestadas tres han dicho que votarían por mí. ¡Es una catástrofe! Deben ser tres malandrines que venden droga o que me compraban ropa usada cuando yo era drogadicto hace veinte años.
–No lo veas así, gordi, no seas negativo. La cosa es que estás subiendo en las encuestas.
–Bueno, sí, lo de la selva es alentador. Han entrevistado a cien aguarunas o shipibos y dos de ellos han dicho que quieren votar por mí. Debe ser que quieren desertar de la tribu y venirse a vivir conmigo y sacarse el tapa–rapo (que tiene que ser incomodísimo después de defecar) y lo más probable no es que quieran votar por mí sino que me quieran follar por turnos esos dos selváticos depravados.
–No creo, gordi. Es una encuesta seria.
–¡Seria los cojones! Nada es serio en el Perú. Y una encuesta en la selva es un acto heroico en el que te juegas la vida. Si haces una pregunta equivocada, te hacen anticucho.
–¿Entonces cómo explicas ese dos por ciento?
–De cada cien amazónicos lujuriosos, debe haber dos que son gays o bisexuales y quieren tirar conmigo. No quieren votar por mí, quieren sodomizarme. En política no hay que ser ingenuos, Sofía.
–No sé, creo que eres demasiado pesimista. Tu mamá está flotando en las nubes.
–¿Ha fumado un porro?
–No. Dice que si tienes tres por ciento ahora, sin hacer campaña, vas a seguir subiendo y en diciembre vas a tener diez por ciento y entonces te inscribes como candidato y te pones serio y no te para nadie, subes como una bola de nieve.
–Las bolas de nieve generalmente van de bajada. Y si hay una bola de nieve en el Perú no soy yo, es Alan. Yo he bajado más de quince kilos desde que me mudé a Bogotá.
–Te felicito, gordi. Se te nota en la tele. Ya no tienes papada.
–¿Cómo estoy en la sierra en esa encuesta?
–Tienes cero por ciento.
–Cojonudo. Es un buen comienzo.
–Pero en Lima tienes tres por ciento y la selva, dos.
–¡No es nada, Sofía! ¡Son cinco o seis personas!
–No, son más. La encuesta la hicieron entre mil personas, según leí abajito.
–Bueno, entonces son treinta personas en Lima y veinte en la selva. De esas treinta personas en Lima, seguro que la mitad es la familia de Tongo. Y los veinte en la selva deben ser parientes de La Tigresa del Oriente. Ella está conmigo a morir.
–Gordi, sé más optimista, cincuenta personas es un montón de gente, aunque incluyan a Tongo y a la Tigresa del Oriente. Un voto es un voto, después de todo.
–Es cierto. Tienes razón.
–Además, yo hice una encuesta en casa de tu madre y no sacaste cincuenta votos.
–¿Cuándo hiciste la encuesta?
–El 25, en Navidad, cuando no quisiste ir para no encontrarte con Miguel.
–¿Y cuántos votos saqué?
–Entre tu mamá, tus hermanos, tus cuñadas y cuñados y todos sus sobrinos (al menos los que sabían hablar), éramos como veinte.
–¿Y? ¿Cuántos votaron por mí?
–Dos.
–¡Dos! ¡Qué cabrones! ¡Era navidad, coño!
–Sí, pero Miguel hizo una contracampaña muy fuerte.
–¿Quiénes votaron por mí?
–Tu mamá y yo.
–¿Nadie más?
–No, gordi. Lo siento. Nadie más. Pero dos de veinte es un buen porcentaje, es el diez por ciento.
–¡Es una mierda, Sofía! Si saco dos votos en mi familia en navidad, ¡en navidad, coño!, estoy frito. ¿Qué dijo Miguel?
–Que eres un cabrón. Que te quiere pegar. Pero creo que estaba borracho porque se cayó a la piscina con ropa y gritaba ¡Vivi, Vivi, auxilio, te amo!
–Es un papanatas. Si gano la presidencia, lo nombraré embajador en Afganistán.
–Gran idea.
–Sí, en la frontera entre Afganistán y Pakistán, a ver si lo fumigan los gringos. Y a su Vivi la nombraré embajadora en Irán para que venda sus jeans a las mujeres de Teherán.
–Me parece una gran idea. ¿Qué otras embajadas has pensado?
–No muchas. Dos o tres. Pero son claves. A Laura Bozzo la nombraré embajadora en Corea del Norte. Y a su novio en Corea del Sur.
–Buenísimo. Al menos van a estar cerca. Y a Laura le gusta conquistar fronteras.
–Sí, sí, es muy emprendedora, es infatigable, quiere ser famosa en el mundo entero. Su programa podría llamarse “Laura en Pyongyang” y al degenerado al que ella echa a gritos y salivazos del estudio le meten una ovija nuclear en el culo y lo hacen estallar en el atolón de Mururoa.
–¡Tendría un rating buenísimo, gordi!
–A Álvaro Vargas Llosa lo nombraría embajador en Yemen. Ahora en Yemen, por el nigeriano que se puso la bomba en el calzoncillo en el avión que no explotó, está prohibido usar calzoncillos. Sería un embajador sin calzoncillos en Saná, Yemen.
–Y es muy culto y habla muchos idiomas.
–Y Yemen le sentaría bien para que lleve sueltos los testículos sin la presión a veces agobiante del calzoncillo. Además, en Yemen no hay farándula y a él la farándula le repugna.
–¿Ya ves gordi? ¡Ya estás gobernando! ¡Ya ganaste!
–Es que me acabo de tomar dos Prozac.
–Cuéntame más embajadores. Eso me encanta.
–A Fujimori lo indultaría y lo nombraría embajador en Tokio y a Keiko embajadora en Taipéi. A Humala lo mandaría a Santiago de Chile con una misión: tráenos el Huáscar, Ollanta, tú puedes, carajo. Y a su padre, don Isaac, lo mandaría a reconquistar Arica a pingazo limpio. A Lourdes la mandaría como embajadora en Ámsterdam, en la zona rosa, ella dice que le gustaba ver enanos eróticos moviendo la poronga en shows muy libertinos, o eso me dijo una vez en el programa, que se la pasó bomba en un sex club de Ámsterdam donde los enanos se le trepaban y le sobaban la cosa y que extraña a los pigmeos aventajados de los Países Bajos.
–La entiendo. ¿Te acuerdas cuando fuimos a la zona rosa de Ámsterdam? ¡Es tan divertida!
–Sí, fue muy divertida hasta que te pusiste a tomar fotos a las putas en las vitrinas y vinieron unos rusos o rumanos mafiosos y nos quitaron la cámara y me entraron a patadas. ¿Cómo carajo se te ocurre tomarles fotos a las putas, Sofía, por el amor de Dios?
–Pero estaban exhibiéndose, gordi.
–Sí, pero para ganar clientes, no para que les hagas un álbum de fotos. Sus cafichos están en cada esquina y son unos rusos sanguinarios como los que se pelean con Viggo Mortensen en un sauna de Londres en esa película, todos calatos a cuchillazos, ¿te acuerdas qué buena escena?
–No, no me acuerdo, tú siempre tienes mejor memoria para las escenas de calatos. ¿Y a Moscú a quien mandarías?
–A mi tío Ricardo, por supuesto.
–Brillante. ¿Habla ruso?
–No sé y no importa. Pero es un hombre honorable y si me pide Moscú y Pekín, lo nombramos embajador itinerante, incluyendo Trípoli, por supuesto.
–¿Y a Toledo? ¿Qué hacemos con Toledo?
–A Toledo lo nombramos ministro.
–¿De la producción?
–No. De la prostitución.
–Buena idea.
–Toledo es un experto en eso. Se ha pasado la vida estudiando el fenómeno de la prostitución.
–¿Y si ganas, qué le ofrecerías a Alan?
–Dos cosas, primero, la embajada en París. Alan es un político muy afrancesado, muy refinado, habla francés mejor que Sarzoky y si Carla Bruni lo ve, seguro que piensa que es un antropófago maorí que se la quiere comer y sale corriendo y se pone a dieta. Y segundo, le regalaría una moto para que siga dedicándose al servicio de mensajería en el que trabajó tan abnegadamente durante ocho años en París. ¿Te imaginas a Alan en una moto Vespa repartiendo pizzas en París? ¡Sería un espectáculo del carajo! Los franceses pensarían que Papá Noel llegó en una moto Vespa cantando La Marsellesa. Y atrás iría sujetándose de su cintura Mantilla, cargando las pizzas.
–¿Maju Mantilla?
–No, tonti. Agustín Mantilla.
–Imposible. Alan y Mantilla juntos pesan trescientos kilos por lo menos. No hay Vespa que los aguante.
–Tienes razón. Mejor Alan solo, pero vestido de Papá Noel.
–¿Qué otras embajadas se te ocurren?
–A Diego Bertie lo mandaría como cónsul en el barrio de Chueca en Madrid y a Christian Meier lo nombraría cónsul ante su espejo.
–¿Ya ves cómo te nace gobernar? Tú has nacido para ser presidente, gordi.
–Y tú para ser mi primera dama, Sofía.
–¿Pero no me vas a sacar la vuelta como Alan a Pilar, no?
–No, no, cómo se te ocurre. Dicho sea de paso, ¿sabes dónde está Pilar?
–No tengo idea, nadie la ha visto últimamente, está desaparecida. Pero el otro día una amiga fue a ver Avatar en tercera dimensión y me jura que vio a Pilar escondida en el bosque de Pandora con la tribu de los na’vi, haciéndose pasar por Neytiri.
–Pobre. Lo que el gordo de Alan la ha hecho sufrir. ¿Sabes el último chisme?
–No, cuéntame.
–Que Elián Karp se ha dejado crecer las orejas y es la nueva jefa de los Omaticayas en Pandora, el jefe era Eytukán pero murió y ahora la jefa es Elián y anda volando en dragones como una loca del carajo.
–Ojalá no se encuentre con Pilar en el Bosque de las Almas.
–No creo. Dicen que Fernando Olivera ha puesto una cafetería en el Bosque de las Almas y vende unos sánguches de unobtainium con flores riquísimos. Dicen que curan la impotencia.
–Te convienen, gordi. Pídele a Fernando que te mande esos sánguches a ver si te resucitan a tu Junior. Mira que si ganamos, tenemos que tener un hijo por lo menos.
–¡Cinco hijos! Y los ponemos a cantar como El Grupo de los Cinco y nos hacemos ricos.
–¡No nos ganan, gordi! You’re my man!
–¡Nos nos ganan, Sofía! La próxima semana estaremos en seis por ciento y después en doce por ciento y después en veinticuatro por ciento y después en cuarenta y ocho por ciento y después en noventa y seis por ciento.
–Entonces te conviene que las elecciones sean en cinco semanas, gordi.
–Tienes razón. Hablaré con Alan.
–Mejor que tu mamá hable con Alan.
–Tienes razón, amor.

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