lunes, 15 de marzo de 2010

LOS PLATANOS INHIBEN LA TRANSMISION DEL VIH


PERU 21 MARZO 15, 2010

Los plátanos inhiben la transmisión del VIH

La lectina de esta fruta, un componente químico natural en las plantas, es tan potente como dos fármacos para el virus.

La lectina podría abrir la vía a nuevos tratamientos para prevenir la transmisión sexual del virus.
La lectina de las bananas, un componente químico natural en las plantas, es tan potente como dos fármacos para el VIH, según un estudio de la Universidad de Michigan que se publica en la revista Journal of Biological Chemistry.

Los investigadores han descubierto que este componente podría abrir la vía a nuevos tratamientos para prevenir la transmisión sexual del virus. Investigaciones previas han demostrado que la lectina tiene la capacidad de detener la cadena de reacciones que conduce a una variedad de infecciones. El estudio actual describe las acciones complejas de las lectinas y su capacidad para superar el VIH.

Las lectinas son proteínas que se unen al azúcar y pueden identificar invasores extraños, como un virus, y unirse al patógeno. Los autores descubrieron que BenLec, la lectina de las bananas, puede inhibir la infección por VIH al unirse a la proteína del VIH-1 rica en azúcar, gp120, y bloquear su entrada en el organismo.

Los investigadores desarrollaron un método para aislar BanLec de las bananas y descubrieron que es una eficaz lectinas anti-VIH y que es similar en potencia al T-20 y el maraviroc, dos fármacos anti-VIH que se utilizan en la actualidad.
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EL COMERCIO FEBRERO 2, 2010

El plátano: El verdadero alimento universal

De esta fruta se pueden obtener las vitaminas, carbohidratos y proteínas necesarios para el organismo

Nutritivo. En varios países del mundo el plátano ha sido integrado a la dieta diaria. Tiene alto contenido de vitamina A y complejo B. (Foto: Juan Ponce)
Por Tomás Unger

El plátano, además de rico, fácil de transportar y guardar, es un excelente y accesible alimento, fácil de cultivar, de rápido crecimiento y alto rendimiento. Con solo 10 a 15 meses entre el día en que se planta y la primera cosecha, rinde entre 16 y 48 toneladas por hectárea, por lo que es alimento básico y protagonista político en varias regiones. De la producción mundial, de 72 millones de toneladas, solo entre el 10% y el 15% se exporta.

DE ASIA VíA ÁFRICA
Cuando Alejandro Magno entró a la India, vio plantaciones de plátanos. Originario de Asia, el plátano ya era conocido y cultivado hasta Indonesia. Luego pasó al África y en 1402 llegó a las islas Canarias, entonces portuguesas. De allí el sacerdote portugués Tomás de Berlanga lo llevó al Caribe, de donde pasó al resto de América. El nombre “banano” le vino del norte de África, la palabra árabe “banan” quiere decir “dedo”. En varias regiones de África ya era parte de la dieta popular.

El plátano es una rareza botánica: no es un árbol sino una hierba. Pariente más cercano del césped que de un rosal o un papayo, el plátano tiene un tallo compuesto de hojas (como la hierba). Este falso tronco remata en una roseta de 10 a 20 hojas y puede alcanzar 6 metros. Con hojas de hasta 3,50 m de largo y 65 cm de ancho, puede llegar a los 9 metros de altura.

TUMBA MUROS
Llamado “Musa sapientium”, el plátano pertenece a las musáceas. Su pariente más cercano, el plátano verde, es más largo, no es dulce, tiene hojas ovales y da una gran variedad de alimentos (harina, frituras, etc.) que son comunes a tres continentes.

En ambas variedades el plátano es alimento básico en diversas regiones del mundo y, donde no se da, es la fruta tropical por excelencia. En Alemania, país que importa más plátanos por persona (25 kg al año), tuvo poder político. Cuando cayó el muro, dijeron que lo tumbó la carencia de plátanos en la Alemania comunista.

La Comunidad Europea instauró un protocolo bananero, que periódicamente fue motivo de pleito, porque España, Portugal y Grecia producen plátanos. Pero Centroamérica es donde el plátano pesó más en la política. El peyorativo “república bananera” tiene una base histórica. A fines del siglo XIX el plátano tuvo gran demanda y dio muy buenas utilidades. La United Fruit se convirtió en una potencia política en el Caribe y Centroamérica, donde ponía y quitaba gobiernos, pagaba mal y ganaba dinero a manos llenas. Por décadas símbolo del imperialismo económico, decidió cambiar de nombre y desde 1989 se llama Chiquita, aunque chiquita no es.

DE ISLA Y SEDA
Cultivo rápido y fácil, el plátano es uno de los alimentos naturales más completos. Las decenas de millones de toneladas que se consumen cada año son para muchos pueblos la única fuente de compuestos esenciales. Con alto contenido de caroteno (vitamina A), complejo B, y una larga lista de minerales, al peso, el plátano contiene más vitaminas que la mayoría de las frutas. Escaso en proteínas y casi sin grasas, el plátano es un excelente complemento de alimentos que los contienen.

Hay una gran variedad de plátanos. Nuestro plátano de la isla viene de Filipinas, cosa no comprobada. También tenemos el de seda, el de Guayaquil, el bizcochito, el carioco y varios más. Comemos chifles y plátano frito. Nuestros picarones deben su sabor a la harina de plátano y el Quaker que comía de chico llevaba rodajas de plátano.

HASTA LA HOJA
La hoja de plátano es la envoltura para los tamales y la pachamanca. En varios lugares del Caribe la he visto en techos. El platanero, con sus hojas y cabezas de plátanos verdes, me ha hecho sentir en casa desde Guatemala y Brasil hasta Tenerife y Zambia.

El alto rendimiento es una de las razones de la importancia económica del plátano. Una planta produce entre 50 y 100 frutos por vez. Una cabeza de nueve manos puede pesar de 22 kg a 65 kg. A esto se añade que desde que se planta en 10 a 15 meses da fruto, florece todo el año, y dura varios años. Aun en climas sin lluvia, como nuestra costa, el plátano se cultiva con irrigación.

Cosechado verde, el plátano madura (por calor) fuera del árbol (proceso que se puede acelerar con acetileno). Esto hace posible calcular el tiempo de cosecha para que el fruto madure en el transporte.

Por razones estéticas, y por no conocer de plátanos, los grandes mercados del norte lo consumen amarillo y no lo aceptan cuando ha comenzado a ennegrecer (no saben lo que se pierden). A diferencia de los tomates y tantas otras frutas que en otros climas no saben a nada, he podido comprobar que sabe lo mismo en Alaska, Suecia, Japón y Australia. Pero “mosqueado” sabe mejor.

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