miércoles, 9 de diciembre de 2009

MIKI GONZALEZ: "AQUI HAY ROCKEROS QUE QUIEREN SER GRINGOS"


PERU 21 DICIEMBRE 12, 2009

“Aquí hay rockeros que quieren ser gringos”

Miki González es un músico que no se cansa de fusionar. Luego de haber pasado por el rock, el jazz, los ritmos negros, las melodías andinas, el blues y la electrónica, ahora presenta Landó por bulerías, un disco donde mezcla lo afroperuano y lo gitano.
Autor: Gonzalo Pajares Cruzado

Llegué a Lima el 6 de octubre del 61. Me chocó mucho la neblina y el olor a harina de pescado. Nos alojamos en el hotel Bolívar. Un día abrí la ventana de mi habitación y me encontré con un gallinazo… me pegué un susto: nunca había visto un ave tan cerca, tan grande y tan negra (ríe)”. Miki González nos relata su primera impresión del Perú. Cuarenta y ocho años después, sigue en nuestro país y demostrando su cariño por esta tierra a través de su música. En Landó por bulerías, su nuevo artefacto sonoro, fusiona los ritmos negros peruanos con los gitanos.

¿Se sintió extranjero al llegar?
Siempre me he sentido extranjero. Cuando llegué el Perú era manejado por unas pocas familias. Mi primer contacto con Lima, por el colegio al que fui, fue con la sociedad dominante. La discriminación era y es muy grande. Esto no ha cambiado: a partir de Velasco ha cambiado quién tiene la plata. En mi casa, como no éramos de una familia de ricos ni herederos de ninguna tradición peruana, nunca se discriminó a nadie. Entonces, la gente me decía: “¿Cómo a ti, siendo español, te gusta la música peruana?”. Quizás por ser extranjero, este nuevo mundo me parecía súper interesante. Hoy hay una moda, pero mi interés es antiguo: tenía un cajón en una banda de rock, cantaba en español cuando aquí se cantaba en inglés. Es más, hasta ahora hay un montón de rockeros que tratan de ser gringos… en vez de ser peruanos a quienes les gusta el rock.

¿Por qué su gusto por lo popular?
Hay varias influencias. Cuando fui adolescente hubo una serie de revoluciones mundiales muy importantes: los pacifistas, aparecieron los Beatles –quienes cambiaron la música del mundo–, la liberación femenina –las mujeres vieron al sostén como una opresión y se lo sacaron, lo que era fantástico–, el black power, etcétera. Con todas estas cosas, y siendo adolescente, lo chévere era usar ponchos, ir a la sierra y contactarse con nuevas culturas. Luego, alrededor del 79, fui a El Carmen. Así me interesé en las identidades culturales.

¿Cuándo decide ser músico?
Tenía 23 años. Un año antes había sido padre y me separé. Todo mi mundo cambió rápido, pero lo que se quedó conmigo fue la música. Me aferré a ella y me dio claridad para saber qué quería hacer. Mi primer trabajo profesional fue en el 77. Tocaba bossanova, canciones de Chabuca, música 'lounge’.

¿Alguna vez se sintió rockero?
Cuando me gustaba el rock, yo no era músico. Después me gustaron más el jazz y la música afroperuana. Cuando estudiaba Jazz en Berklee, empecé a tomar contacto con el punk y el new wave. El rock de los 60 era una recreación del blues negro de los 50. Entonces, era mejor escucharlos a estos. Por eso, en los 70 yo dejé de escuchar rock y volví a él en los 80, cuando pude escuchar a Devo y su rollo político.

¿Es más melómano que músico?
Durante muchos años no escuché música, solo lo hacía en el carro. Si todo el día uno está creando música, no tiene tiempo para escucharla. Yo tuve suerte porque soy muy flojo: para mí, era más fácil, más bacán, inventar una canción. Justo aparecí cuando se puso de moda hacer música propia. Así pude hacer una carrera. En otra circunstancia, quizás no me hubiera convertido en músico profesional.

¿Le es fácil componer?
No. A veces se te ocurren cosas en los lugares más extraños. Antes tenía una grabadorita. Ahora llamo a mi casa y me dejo un mensaje en el contestador. Hoy, el estudio se reduce a una computadora, y yo paso todo el día sentado frente a una, es decir, siempre con la posibilidad de crear. Antes no era así. Gracias a esto tengo bastante producción, varias cosas paralelas –de jazz, de huainos, ritmos negros–, y siempre saco lo que acabo primero.

En los 80, usted integró a su banda a un par de 'rockeros salvajes’: Wicho y Pelo, de Narcosis…
Yo veía al músico, no al floro. En los 80 había mucho floro y los músicos eran malísimos. Pelo y Wicho eran buenos y, por eso, los invité a mi banda. Wicho era feroz en el escenario y, abajo, mansito. Ese contraste me gustó. Ese año vino Charly García a la Feria del Hogar, me hice su amigo, y le pedí a Wicho algunos discos para entregárselos a Charly. Me envió el de Leusemia y el Primera dosis, de Narcosis. Cuando escuché a Narcosis me volví loco porque todo lo hizo con dos grabadoras en su garaje. Me pareció una cosa de gran talento. Él tenía un gran talento, pero no sabía nada. Lo jalé a mi estudio, le enseñé los rudimentos, empezamos a trabajar juntos y, luego, yo ya le preguntaba a él (risas).

Creo que su mejor disco es el Akundún. ¿Piensa lo mismo?
Sí. Sin embargo, como tengo muchos discos, uno ya puede mirar en perspectiva y ver quién es Miki González. Todos mis discos son conceptuales. Akundún lo es, es mi experiencia con la cultura afroperuana en un contexto de afropop… allí todo es festejo y panalivio. Landó por bulerías es un nuevo Akundún por la variedad de sus propuestas y por su idea conceptual. Además, creo que es algo nuevo, al menos en el Perú.

¿Qué tan integrado está el cajón a la música gitana?
Un 99%. Solo los extremadamente puristas no lo usan. El cajón vino de África y de acá se fue a España. Hoy es un instrumento español. Su origen es peruano, y si el gran público no lo sabe, no es una cosa que deba interesarnos. No debe haber fronteras para la música. Yo creo que es bueno que, hoy, la gente admire lo peruano… pero recordemos que en los años 20 ya estaba el indigenismo.

Siento que tiene buena vibra. ¿Le pasa con todos?
Con todos. Sucede que nunca me enseñaron a despreciar a nadie: negro, cholo, blanco, gitano, etcétera.

¿Se siente blanco, negro, indio?
Humano (ríe). Lo bueno es que la gente siente que yo soy de sus pueblos. El otro día, en Migraciones, al sellar mi pasaporte, que es español, me dijeron: “Oye, ¿tú no eras cusqueño? La gente dice que eres de allá”. Ese es el mayor premio que he recibido: que me digan “él es nuestro, él es de acá”. Lo mismo me pasa con Chincha.
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Mi esposa, yo y toda la negritud de mi Mamama. Una mujer que se hizo sola, que vivió las dos guerras mundiales en Alemanía, que luego se fue a Italia y de allí vino al Perú. Laboró toda su vida y nos enseñó a ser gente. Nunca le escuche nada irrespetuoso y siempre tuvo esa alegría de la gente de pelo. Nunca olvidaré su sabrosa comida y su gracia para bailar. En honor a ella una de mis hijas lleva su nombre.

LA REPUBLICA DICIEMBRE 9, 2009

Familia
Por Mirko Lauer

El pedido de perdón y las disculpas presentados por el Estado peruano a sus ciudadanos afroperuanos por siglos de maltrato en este territorio son de una enorme importancia. Se trata de un rescate de la memoria histórica, que incluye un reconocimiento de lo que han padecido, y aún padecen, los condenados a la discriminación en esta tierra.

La experiencia de la esclavitud bastaría para justificar un malestar nacional. Pero todos sabemos que con las sucesivas manumisiones no terminó el problema. Por debajo de la ambivalente alegría criolla, aquí la vivencia del pueblo negro ha sido de una honda postergación. Las cifras de desarrollo social son de una preclara elocuencia.

Como dice en Nasca Maura Figueroa, la voz final de Canto de sirena, la novela de Gregorio Martínez, “nadie sabe cuánto hemos sufrido, carajo”. Sufrimiento que está, sobrecogedor, en la música, y ahora último en los movimientos para la reivindicación de la cultura. Los afroperuanos no han esperado pasivamente las disculpas del Estado.

Algunas voces cínicas han desestimado el pedido de perdón con el argumento de que se tendría que volver extensivo a muchos otros grupos humanos del país. Tienen razón. El Perú colonial y republicano ha sido construido sobre muchas exclusiones, postergaciones y discriminaciones, para no mencionar afrentas mucho peores.

Es cierto que hoy el mundo está lleno de disculpas como las que acaba de producirse en el Perú. El Congreso de Connecticut acaba de expresar su “profunda contrición” por su papel en la esclavitud y la discriminación racial. Es el séptimo que lo hace. En julio pasado los hizo la Cámara de Diputados de los EEUU, y el Senado va en camino.

Una de las ideas detrás de este movimiento mundial, parte de los de los derechos humanos y de las comisiones de la verdad, es que las cosas duras tienen que ser dichas con todas sus letras, como condición para que las sociedades superen traumas históricos que a menudo dan la engañosa impresión de haber desaparecido.

No es necesario insistir en el enorme aporte de la negritud (el concepto propuesto por Aimé Césaire y Leopold Senghor en los años 30) a la idea de Perú. Pero sí es preciso no olvidar en qué condiciones de penuria ese aporte ha sido entregado para provecho de una sociedad entera. Pero la gratitud no equivale a reconocer una culpa.
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EL COMERCIO DICIEMBRE 8, 2009

MANDATARIO DESTACÓ SU APORTE CULTURAL, ARTÍSTICO Y GASTRONÓMICO
"Ayúdenme a desterrar la exclusión"
García pidió perdón a los afroperuanos

Todo se inició el pasado 29 de noviembre cuando en la gacetilla oficial del diario “El Peruano” se publicaba una resolución suprema en la que se pide perdón al pueblo afroperuano por los abusos, exclusión y discriminación cometidos en su agravio a lo largo de la historia. En la misma norma se reconoció su esfuerzo en la afirmación de nuestra identidad nacional, difusión de valores y la defensa del suelo patrio.

Ayer, el perdón fue solicitado por el mismo presidente Alan García. Lo hizo en el gran comedor de Palacio de Gobierno donde decenas de rostros afroperuanos, algunos sonrientes y otros reflexivos, escucharon el pedido del jefe del Estado.

“En este día que limpiamos las culpas del Estado y la historia, pedimos perdón… Les digo que necesito su ayuda para desterrar del Perú la exclusión y el racismo”, dijo García ante la mirada atenta y silenciosa de todos los que, de alguna manera, representaban a todos los miembros de la comunidad afroperuana.

Algunos de ellos, incluso, dejaron correr algunas lágrimas cuando el jefe del Estado recordó la forma como hombres, mujeres y niños eran arrancados de las estepas africanas para ser negociados en Europa y luego traídos como esclavos al Perú y al resto de América.

“Se me estremece el alma al pensar en la esclavitud [...] Entonces eran considerados como cosas y no como humanos”, dijo García, quien no tuvo tapujos para recordar que en la historia se cometieron excesos, como ocurrió durante la etapa de la Independencia, cuando se les prometió la libertad a cambio de sumarse a los ejércitos libertadores.

Recordó que, incluso, en la época republicana se logró la libertad de la raza negra, pero no por el principio de igualdad y hermandad, sino por intereses económicos de los grupos de poder que lucraron por este derecho.

DESTACÓ APORTE CULTURAL
Aun así, García Pérez no dejó escapar la oportunidad para destacar los valores culturales de la comunidad afroperuana a lo largo de la historia.

En ese sentido destacó el aporte en las artes de Victoria y Rafael Santa Cruz, el acuarelista Pancho Fierro, así como de Nicomedes Santa Cruz, entre otros exponentes afroperuanos que colaboraron en la cultura de la nación.

“¿Qué sería de la cultura peruana, en sus diversas manifestaciones como la gastronomía, la música, la religiosidad, entre otros, sin el aporte de los afroperuanos?”, se preguntó.

Por ello, García hizo un llamado a todas las instituciones del Estado, así como a las organizaciones privadas, para no caer en la exclusión.

“Mi llamado a todas a las instituciones del Perú, los clubes desde los más ricos hasta los más humildes, pedirles nada de exclusión con peruanos que representan a millones de peruanos”, señaló.

Minutos antes, la ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Nidia Vílchez, recordó que “el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las demás formas conexas de intolerancia son amenazas y agresiones claras contra la dignidad del ser humano, razón por la cual es prioridad del Estado la lucha frontal contra estos males que aquejan a la humanidad”.

Del mismo modo se pronunció la congresista (AF) Martha Moyano, quien —no obstante llegar tarde a la ceremonia— señaló que con este acto de desagravio a la comunidad afroperuana, “el Estado Peruano estaba siendo noble y se engrandecía”.

En la ceremonia también participó Paul Colinó, del Movimiento Francisco Congo, y el historiador Germán Peralta, quien describió el terrible panorama que vivió la comunidad afroperuana.

MÁS DATOS

Alonso Prieto fue el primer negro que llegó al Perú en 1532 con Francisco Pizarro. A mediados del siglo XVI la ley tipificaba a los esclavos negros como bienes semovientes.
Todos sufrieron abusos y explotación en las plantaciones y haciendas costeras. Algunos amos obligaban a sus esclavas negras a prostituirse.
El 3 de diciembre de 1854, el entonces presidente Ramón Castilla mediante una ley dictada desde Huancayo decretó el fin de la esclavitud y la libertad de los negros.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 29, 2009

DIVERSIDAD
De Valle Umbroso a Ballumbrosio
Por: Maruja Muñoz *

“El Carmen era un villorrio y cuando estaban los esclavistas era zona de los que se venían Escapados. Aquí vivieron mis abuelos, le ponían los grilletes y su argolla como si fueran bueyes. [...] ¡Le marcaban como a la res! Era tiempo de los patrones. Y se corrían los pobres “yanas’ (negros en quechua). Se iban también para el Guayabo”, contaba Amador Ballumbrosio a sus hijos, a sus nietos, a Milagros Carazas quien lo reproduce en “El canto del tordo”. Eusebio, el segundo de los 14 hijos de Amador dice, “mi padre contaba que a sus ancestros los llevó al Cusco el marqués de Valle Umbroso. Abolida la esclavitud los trajeron a Chincha”. Asegura que su ascendencia es swazi, una etnia sudafricana famosa por sus hilados, coloridas vestimentas, ceremonias y rituales. En 1652, ingleses y holandeses se peleaban por el té y por el territorio, mientras los nativos se disputaban lo que hoy es Swazilandia. Muchos swazis fueron capturados por los zulú y vendidos como esclavos.

El poderoso marqués
Luis Nieto Degregori dice de Valle Umbroso que “su voluntad se hacía ley”. Hijo ilegítimo de Diego de Esquivel, Marqués de Valle Umbroso y de Jarava y Esquivel, asentado en el Cusco a finales del siglo XVI, labró una formidable fortuna que engordaba al rey de España por lo que Carlos II lo recompensó con el marquesado en 1687. No se sabe si estuvo vinculado al comercio de esclavos pero sí a las Casas de Monedas Españolas en el Sur.

“Pues Amador, más que arquitecto graduado en la pobreza, es esa mezcla de danzante y músico“ (César Calvo).

El Valleumbroso que los abuelos de Amador conocieron debió ser Pedro José Zavala Bravo de Rivero, el VII y último de la dinastía. Heredó el título, varias casonas y una hacienda con 50 esclavos y 5 trabajadores libres. El historiador Tauro del Pino indica que en la Guerra de la Independencia fue apresado y “canjeado” por un coronel independentista. Valle Umbroso volvió al Perú en 1849, con dos hijos, Toribio y Juan. En 1866, mientras que Juan servía a España como ministro de Marina, Toribio defendía el Callao del ataque español en el Combate del 2 de Mayo.

“Con su toque de violín
mi abuelito me enseñó
a seguir bien el compás
y a mí no se me olvidó“
(A. Maguiña y C. Hayre)

“Le decíamos Champita”, de cariño. Amador era consciente de que las danzas y cantos que se hacían en los galpones no era juerga sino ritual de protesta y oración”, cuenta Silvia Villa Cartagena, madrina de varias promociones de negritos del Hatajo de El Carmen.

Canto antiguo
“Hace más de 350 años existen los cánticos del negro carmelitano, vienen de una inspiración ancestral que mi padre continuó porque así se lo prometió a su abuelo. Ahora, sus hijos somos la evidencia de que el panalivio, el zancudito, el festejo están en nuestra sangre”, dice su hijo Chebo.

“Me fui por un caminito,
me encontré con San Benito
y me dijo: mira hijito pórtate bonito”

No hay poblador de El Carmen y alrededores que no fuera rezado por Amador, asegura Silvia Villa. “Decía: se ha caído, se ha golpeado pero también asustado. Al caer la tarde, con un huevo y una estampita de la Virgen te rezaba. Inventábamos sustos para que nos rece porque acompañaba las oraciones con giros histriónicos y fábulas como “Me fui por el callejón, me encontré con San Hilarión y este me abrazó tan fuerte que me llegó al corazón”. “Lo de rezador lo heredó de mi abuela Isabel —dice Chebo— otros primos y yo también rezamos, es un don”.

Vamo” pa Chincha, familia
“Un día llegó a El Carmen el congresista César Larrabure y le dijo a mi padre que invite a la gente al Verano Negro. Amador dijo ¡Vamo pa´ Chincha familia! Larrabure le prometió muchas cosas, nunca cumplió. Mi hermana Marcela patentó la frase pero no sé si tendrá regalía”, recuerda Eusebio Ballumbrosio.

Alegría y continuidad
“Amador tenía tranquilidad, decía que hablar del racismo o discriminación era perder el tiempo. Y cantaba y creaba temas como Chinchibí y Papá Antonio sobre el trabajo en el campo”, reflexiona Eusebio.

¿Quién dará ahora, que Amador no está, la orden de inicio al Hatajo de los negritos de El Carmen?

“Alsicia, en su calidad de bailarina y quinta hija. Es la mayorala encargada desde que Amador quedó postrado. Ella está dirigiendo los ensayos y el 23 empieza el recorrido, casa por casa”, responde Silvia Villa y nuestro diálogo termina con este villancico carmelitano: “para adorarte, llegaremos, soberana Majestad, para que seas feliz en las noches y en pascua de Navidad”.

Murieron como muy muy
El Decreto de Huancayo (3 de diciembre de 1854) no puso fin a la esclavitud: “En 1965, en Chincha, había toque de queda. El negro Neptalí Joya, caporal de la hacienda San José y exhibía la “carimba” (marca) en la piel, contaba que después de la Guerra con Chile hubo un levantamiento exigiendo libertad. Murieron negros como muy muy. A raíz de esto se instauró el toque de queda que duró 100 años”, cuenta José Campos Dávila, doctor en Educación, docente universitario (“Cheche”, para sus amigos). Hermes Palma Quiroz, ex alcalde de El Carmen, precisa que el 24 de diciembre de 1879 hubo un levantamiento de campesinos negros de las haciendas Hoja Redonda, Alto Larán, San Regis y San José, “su lucha no era por libertad sino por mejores condiciones y trato. Había abusos, marginación, racismo, bajos salarios, falta de escuelas y servicios. Amador puede haber sufrido el régimen de las haciendas por su padre o cuando tempranamente tuvo que trabajar”.
[*] Periodista, investigadora de la cultura afroperuana.
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EL COMERCIO OCTUBRE 20, 2009

DESTINO NACIONAL
Festeje a ritmo de cajón
LA CUNA DEL FOLCLOR AFROPERUANO CELEBRARÁ SUS 141 AÑOS DE CREACIÓN POLÍTICA Y LO ESPERA PARA QUE GOCE CON SU COLOR Y SABOR

Por: Milagros Vera Colens

La ciudad de Chincha, ubicada a 200 kilómetros al sur de Lima, lo espera desde este viernes con el calor y la alegría de siempre para que disfrute de su tradicional zapateo y se deje seducir por un atrevido movimiento de caderas durante los festejos de su aniversario.

PARA TODOS
Serán días intensos donde usted podrá ver sus calles vestidas de mulatos danzarines, coloridos trajes y mucha diversión. Desde el primer día y con la participación de grandes y chicos se desarrollarán pasacalles, concursos de baile y espectáculos al aire libre.

Las mujeres harán gala de su belleza en la elección de Miss Chincha, que se realizará la noche del 23 en el coliseo cerrado que lleva el nombre de la provincia. Bailando festejo y landó, decenas de jovencitas demostrarán que el sabor afroperuano corre por sus venas.

El amor también tendrá un espacio en esta celebración, ya que el sábado 24 parejas de todas las edades sellarán su noble sentimiento en el matrimonio masivo que organiza la Municipalidad Provincial de Chincha.

Deportistas y aficionados competirán en diversas disciplinas. Campeonato de fulbito, ajedrez y hasta de motaxis son algunas de las actividades previstas, pero sin duda las más resaltantes serán el rally Chincha Baja —que se llevará a cabo el domingo 25 por la mañana— y la carrera de motos, planeada para el domingo 1 de noviembre.

A GOZAR SABROSO
El festival de marinera, el show de cumbia y el IV Concurso Regional de Danzas Folclóricas denominado Por la Reconstrucción y el Fortalecimiento no serán las únicas oportunidades que tendrá para mover el esqueleto y practicar sus mejores pasos de baile. La Plaza de Armas lo recibirá el lunes con el Gran Festival Musical y la noche Afrochinchana, que reunirá a grandes exponentes locales y nacionales.

Además, el miércoles 28 se rendirá un homenaje a don Amador Ballumbrosio en una verbena artística que promete y en el mismo escenario podrá disfrutar de la gran serenata de Chincha, que se celebrará el jueves 29.

El sábado 31, la Gran Peña Negra lo espera en el característico distrito El Carmen para que conmemore el famoso Día de la Canción Criolla.

¡A COMER!
Como el sabor no estará solo en el contrapunto del zapateo, anímese a probar un riquísimo tamal chinchano, una suculenta carapulca o un plato de la tradicional sopa seca.

Y para cerrar esta gran jarana, no deje de probar el típico frejol colado o una dulce chapana (hecha a base de yuca) y brindar con la famosa cachina.

1 comentario:

Marcelo dijo...

PRIMICIA: FOTO DEL HIJO DE MICKY GONZALES!! http://imageshack.us/photo/my-images/850/hijodemickygonzales.jpg/

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