viernes, 6 de noviembre de 2009

LA CAIDA DEL MURO DE BERLIN FUE EL DIA DE LA LIBERTAD EN LA CARA

LA REPUBLICA NOVIEMBRE 10, 2009

Berlín 1989: el hueco en la pared
Por Mirko Lauer

Después de la caída del muro de Berlín la izquierda empezó a avanzar en América Latina. La Concertación chilena ganó su primera elección en ese año 1989 (ya había ganado un plebiscito contra Pinochet el año anterior). Aunque todavía en 1993 Jorge Castañeda en La utopía desarmada veía el futuro de esta izquierda, que nunca fue una sola, con pronóstico reservado.

Un efecto importante para la izquierda de la región fue que sus ideas y su presencia dejaron de ser vistas en Washington como extensiones de potencias enemigas. En eso el Comunicado de Shangai (1972) fue tan importante como la caída del muro. Así, Berlín 1989 deprimió a las izquierdas pro soviéticas, pero a su manera liberó a buena parte de las demás en América Latina.

La debacle de la URSS no produjo el fin de la historia, como arriesgó Francis Fukuyama, sino un mundo paradójico. Buena parte del futuro del capitalismo está en manos de un Partido Comunista. Desde su primer momento la crisis global del año pasado fue considerada una suerte de caída del muro de Berlín para el capitalismo ultra-liberal. Todavía estamos esperando esa Perestroika occidental.

Mientras tanto el poder soviético propiamente dicho ha desaparecido, pero aun antes de la crisis una parte del mundo no estaba convencida al 100% de las bondades del modelo occidental. El autoritarismo tiene seguidores firmes y el libre mercado críticos decididos. Extrañamente esto sucede incluso entre quienes no quieren volver al modelo soviético, y preferirían vivir en versiones de Europa o los EEUU.

A comienzos de este año en la encuesta Pew las cifras más bajas de apoyo al libre mercado estaban en Europa del Este (56%), seguida de (55%) en América Latina (10 y hasta 15% por debajo de otras regiones). Hay incluso países recalcitrantes como Bulgaria (42%). El Latinobarómetro muestra a Perú como el país que menos valora su democracia frente a las del resto de la región (7%).

En la Federación Rusa el Partido Comunista ocupa el segundo lugar, y entre 2003 y 2007 pasó de 12% a 16% del voto nacional. En Europa del este los PCs han ganado elecciones, e incluso formado gobiernos. La idea es que se trata de nostalgia por un pasado percibido como grandioso, o al menos más cómodo que el actual. Algo así como un malo conocido frente a las incertidumbres de la promesa capitalista.

Otro aspecto es que el discurso de izquierda, y dentro de ello el de los PCs supérstites, está entre los mensajes que canalizan el sentimiento de protesta en las sociedades, precisamente entre aquellos que no logran captar los beneficios de la caída del muro de Berlín.
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EL COMERCIO NOVIEMBRE 8, 2009

La caída del Muro de Berlín fue el día de la libertad en la cara

8:12 | Los cambios políticos, sociales y económicos que generaron este acontecimiento fueron analizados en mesa redonda organizada por El Comercio

¿Por qué fue tan importante en la historia universal?
Después de la Segunda Guerra Mundial, es la fecha más significativa de cambio de una era histórica en el siglo XX.

“El 9 de noviembre marcó un cambio fundamental en un mundo que ya se estaba globalizando, en cuestiones de ideología, en cómo tratar el tema de las armas nucleares, las alianzas militares, económicas, políticas”, expresó el embajador de EE.UU., Michael McKinley, al enfatizar la relevancia universal de este hecho al inicio de la mesa redonda.

Mijaíl Troyansky, embajador de Rusia, estuvo de acuerdo con su par estadounidense, su ex rival de la Guerra Fría: “Marcó la caída de las dictaduras, del sistema unipartidario, de la falta de la libertad… Como dijo nuestro presidente Putin: el pueblo alemán era rehén de la lucha entre dos superpotencias, de la Guerra Fría entre dos mundos opuestos. Gracias a Dios ese tiempo ya pasó”.

Fue un suceso tan vital que aún seguimos viviendo las transformaciones positivas —y en algunos casos, negativas— del derribamiento de la Cortina de Hierro.

OTRO ORDEN MUNDIAL
Fabián Novak, director del Instituto de Estudios Internacionales de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), destacó su principal consecuencia en la historia universal: “Provocó la caída del comunismo, con su recorte de libertades ciudadanas y la transgresión de derechos fundamentales”. También ocasionó el surgimiento de un nuevo orden internacional con EE.UU. “como único líder político y militar”; y motivó no solo la reunificación alemana —y su posterior evolución como la principal potencia del Viejo Continente— sino la misma unificación de Europa.

El internacionalista Farid Ka-hhat, catedrático de la PUCP, señaló que fue una lección de humildad para quienes creían haber descubierto el devenir de la historia (los marxistas y los liberales “que tampoco lo hicieron ahora con la crisis económica”). “La caída del muro fue una gran anomalía, nadie podría prever que sucediera y que causaría en menos de año y medio la desaparición del pacto de Varsovia y la propia URSS”. Y hasta desapareció el comunismo en países que no eran parte del eje de Moscú: Yugoslavia, Albania, Rumanía: “Hubo un efecto de contagio”.

¿Cuáles fueron las causas decisivas que la originaron?
“No fue una casualidad. Fue parte de un proceso”, enuncia el embajador de Polonia, Przemyslaw Marzec. Antes hubo intentos de oponerse a la dictadura hegemónica soviética, como en 1958 en Hungría, en 1968 en Checoslovaquia, “pero la única sublevación pacífica que sí se pudo dar fue en Polonia En 1979 recordamos que Juan Pablo II dijo en la plaza de Varsovia: “No teman” Se dieron las famosas huelgas de Lech Walesa. La caída era inevitable, el sistema no podía soportarlo. Así, 1989 fue el año de los pueblos, recuerden que antes del 9 de noviembre, nosotros el 4 de junio ya teníamos elecciones semidemocráticas”.

El nuncio apostólico Bruno Musaró enfatizó la importancia del pontificado de Juan Pablo II, desde su elección en 1978, en la caída del bloque del este. Sus discursos y sus viajes en 1979 y 1983 a Polonia fueron determinantes “en el nacimiento de Solidaridad, un sindicato de trabajadores inspirados en una ética, en la religión católica Juan Pablo II sabía que el comunismo se desmoronaría, pero no esperaba que fuera tan rápido”.

EL PAPEL DE GORBACHOV
El embajador de Alemania, Christoph Müller, también remarcó que “no fue un hecho aislado, sino parte de una aventura más grande: la culminación del proceso de Solidaridad en Polonia y de la perestroika y el glasnot de Gorbachov”. Esta aventura fue parte de un drama mundial que se vivió al final con alegría, según Müller. El embajador de EE.UU. subraya a Mijaíl Gorbachov: “Sin un cambio de liderazgo en la URSS, era impensable un cambio así”.

El nuncio Bruno Musaró rememoró entonces que el 1 de diciembre de 1989 se dio el encuentro entre Gorbachov y el Papa en el Vaticano.

¿Qué consecuencias vivimos y hacia dónde va el mundo ahora?
El estadounidense Michael McKinley recordó que el cambio fue en todo el orbe: “También en América Latina. Por ejemplo, se produjo el retiro de tropas cubanas de África y en Asia sucedió el cambio [liberal] en sus economías Los cambios económicos en los años 80 ayudaron a cambios políticos y ya no existe debate entre sistemas, sino por el balance entre el Estado y el sector privado en cómo se beneficia al mayor número de la población, con énfasis en la democracia”.

Para el alemán Christoph Müller, la caída del muro demostró que “un país no se puede gobernar contra la voluntad de los pueblos, que los derechos humanos son parte de la condición humana, que la libertad no se puede oprimir a largo plazo, aunque por sí sola no garantiza estabilidad, sino requiere responsabilidad, instituciones. Y además mostró el fracaso del modelo económico del socialismo estatal para asumir una economía social de mercado que produce mejores resultados”.

EFECTOS NEGATIVOS
El polaco Przemyslaw Marzec reflexionó: “Cuando terminó la Guerra Fría, el mundo se hizo mucho mejor, pero aparecieron nuevos desafíos: quedó más unipolar y aparecieron fenómenos como estados fallidos y, sobre todo, el conflicto de los Balcanes: ¿Quién podría pensar que podríamos tener una guerra de las dimensiones graves en el corazón de Europa?”.

El ruso Mijaíl Troyansky muestra también una visión crítica, pues la caída del muro tuvo impactos penosos: “Se produjo el desmoronamiento de mi país, la pérdida de independencia en política exterior y la ruina de la política interior. Vino el capitalismo y pensaban que era el horno de la abundancia, que todo iba a caer desde el cielo. Pero llegó la desesperanza, bajo una dirección inepta y anárquica por una década. Mi país sufrió una reducción del 17% de territorio, y tenemos un enorme arsenal nuclear, el 95% junto con EE.UU., lo que es un asunto difícil. Pero las correcciones comenzaron con una nueva dirección, Putin y Medvedev. El país necesitaba a los jóvenes y enérgicos. Y si antes estábamos arrodillados, nos levantamos”.

PELIGRO DEL NACIONALISMO
El analista Farid Kahhat no ve la conveniencia de volver a un mundo multipolar, como se vivió en la primera mitad del siglo XX, la época de las colonizaciones y la Primera y Segunda Guerra Mundial. “La alternativa no es la multipolaridad, sino el multilateralismo, que el derecho internacional restrinja el accionar de los estados, y no prevalezca el más fuerte sino quien tenga la razón”. La otra vía es la peligrosa que propone el nacionalismo étnico y cultural, otro fenómeno desagradable tras la caída del muro.

Para el analista Fabián Novak, luego de que EE.UU. se convirtió en el único líder mundial político-militar, “la gran pregunta es: ¿cómo ejerce ese poder: con respeto al derecho internacional o con unilateralismo?”. Novak recuerda la política de defensa preventiva de George W. Bush, que no era admitida por el derecho internacional. También sostiene que las políticas internacionales de dicho país se ubicaron sobre un péndulo con Bush padre, Bill Clinton y Bush hijo. “Pero ahora Obama da esperanzas”.

Sobre Alemania: “La reunificación fue un proceso complicado y costoso, era un país de 60 millones de personas que recibe a 17 millones. Aún están presentes los problemas del empleo y la equidad entre este y oeste. Pero Alemania se ha levantado de las peores calamidades”.

Ni África se libró de las consecuencias: “Hasta 1989, gracias a las dos potencias, se mantenía un cierto orden y estabilidad, aunque de gobiernos de partido único. Luego de la caída de la URSS, EE.UU. pierde interés, y se desatan crisis en Ruanda, Sudán, Congo, Costa de Marfil”. Y en el ámbito de los organismos internacionales se da “un mayor protagonismo de la ONU, tiene más intervenciones, en más de 25 países con operaciones de paz”.

Novak estima que el mundo podría volverse hasta tripolar: “Está China, se calcula que en dos años será la segunda economía del mundo, desplazando a Japón. Y se habla de India y hasta de “Chindia”. Asia va a reemplazar a Europa como punto de gravedad del poder. Y se consolidarán los poderes regionales: Brasil, Alemania, Sudáfrica”.

Un diálogo sustancioso de ideas
La mesa redonda sobre el aniversario 20 de la caída del Muro de Berlín se llevó a cabo el martes 3 de noviembre en las instalaciones del diario El Comercio. Participaron los embajadores de Estados Unidos, Michael McKinley; de Rusia, Mijaíl Troyansky; de Polonia, Przemyslaw Marzec; de Alemania, Christoph Müller; el nuncio apostólico del Perú, Bruno Musaró; así como los analistas internacionales Fabián Novak y Farid Kahhat.

La mesa fue moderada por el director de este Diario, Francisco Miró Quesada Rada; el editor central de Política, Juan Paredes Castro; y el editor de la sección Mundo, Carlos Novoa. Participaron también los periodistas de la sección Mundo: Miguel Ángel Cárdenas, Jorge Moreno y Roger Zuzunaga.

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