viernes, 6 de noviembre de 2009

EL NEGOCIO DE LOS KARAOKES EN LIMA CRECE Y ES RENTABLE

EL COMERCIO NOVIEMBRE 8, 2009

El negocio de los karaokes en Lima crece y es rentable

9:01 | La inversión promedio para comenzar es de US$ 100.00. Los clientes gastan hasta 70 soles durante la noche de canto

Por Mayra Castillo

Los amantes del canto a viva voz necesitan algo más que olvidar el ridículo al entrar a un karaoke. Es vital que en el espacio escogido el mal oído no importe, que haya canciones variadas y en varios idiomas, que el sonido sea lo más fiel posible al original, que haya una barra surtida… En fin, ni los aplausos son tan importantes como todos estos factores que hacen del negocio del micrófono algo muy especial.

Una inversión mínima puede empezar con US$100.000, monto que está creciendo debido a la nueva oferta en el mercado y las mayores exigencias del público. Si bien las dos zonas donde se concentra la mayoría de locales para cantar siguen siendo la Av. Aviación (San Borja) y la Av. La Marina (San Miguel), el crecimiento ya alcanza a muchos más distritos de la periferia limeña.

PLAY DE INICIO
Pero vayamos por el principio. No es casual que detrás de los 4 negocios de karaoke consignados en este informe haya miembros de la colonia japonesa dirigiéndolo todo, pues fue en Japón donde nació la tradición del canto aficionado en público. “Aquí llegó recién en los ochenta dirigido netamente a la colonia japonesa o nikkéi, las canciones incluso estaban en ese idioma”, cuenta David Sakihama, gerente general de Stragos —cadena de 3 karaoke— quien recuerda que en sus inicios en el 2001 el 80% de su clientela era de ascendencia nipona.

Hoy esos porcentajes han desaparecido. Y es que durante los 90 se han exigido más canciones en castellano y en inglés, mientras que el público peruano fue integrándose a esta forma de diversión, dotándola de una espontaneidad y gracia sin precedentes. “Quienes van a un karaoke están buscando algo más tranquilo que una discoteca, pero igual de divertido. Nadie juzga al que no canta bien, todos se ríen, se comparte entre amigos”, agrega Sakihama. Aunque parezca banal, esa intimidad define cómo se realizan las estructuras de costos y manejos dentro de un local de karaoke.

Para empezar, es usual que un karaoke no sea demasiado grande ni con muchas mesas, para que haya una rotación del micrófono más o menos fluida. En el caso de Stragos, el aforo de cada local está entre 90 y 95 personas, pero hay pocas mesas, lo que permite que haya menos pedidos por vez. “La ronda de canciones debe durar 1 hora como máximo, si no, la gente se aburre”, añade.

En cambio, en el caso de Sopranos —cadena de 10 karaoke del grupo Roky’s— los locales tienen un promedio de 25 mesas (para 4 personas c/u) y la rotación suele ser más lenta. Por ello, tener un consumo mínimo garantiza que se recupere lo que se está perdiendo en volumen de clientela.

En general, los costos de las bebidas y tragos en los karaokes suelen ser más caros que en cualquier otro local nocturno o restaurante. “El consumo por persona suele pasar de largo el monto mínimo y varía según la ubicación del local”, afirma Rocío Pagén, coordinadora del área de márketing de Sopranos. También se toma en cuenta la oferta existente en la competencia, pero el consumo mínimo fluctúa entre S/.25 y S/.35 (los fines de semana cuesta más).

Otra particularidad del negocio es la relación con el cliente.

“El público frecuente sí existe en un karaoke, a diferencia de una discoteca. Es por ello que la atención personalizada es muy importante y la que más trabajo cuesta capacitar”, sostiene Sakihama, quien llama cariñosamente viciosos a quienes suelen ir hasta 4 veces por semana a Stragos.

He aquí otra característica importante de los karaokes en Lima: funcionan desde un improbable lunes hasta los convencionales sábados y domingos, en horarios imposibles hasta las 4 a.m. y hasta 6 a.m. (según sean las restricciones de cada distrito). Esto marca una enorme diferencia respecto a la rentabilidad de una discoteca.

Otra particularidad la tiene The Stage. “Decidimos ofrecer karaoke en vivo los sábados y domingos, que es cuando viene gente nueva o turistas. Mientras que de lunes a jueves viene la gente de siempre a cantar con los discos”, sostiene Richard Tagami, gerente general de The Stage, cuyo único local del parque Kennedy (en Miraflores) se ha hecho harto conocido entre los aficionados. Para Tagami, esta modalidad en vivo le permite hacer que todo el aforo (195 personas) del local se sienta a gusto coreando y bailando con la orquesta que tiene cantantes de turno según la mesa.

NUEVAS NOTAS
Con una inversión aproximada de US$90.000 —que según los cálculos, recuperará en los próximos 2 años— Haus nació hace 4 meses, en la cuadra 6 de la Av. Larco (en Miraflores), luego de un proyecto empresarial que el gerente general Kenyi Echazú trabajó en la Universidad San Ignacio de Loyola.

Su estudio de mercado arrojó una tendencia a la preferencia por los boxes y el uso del sistema remoto que evita el engorroso seguimiento de los pedidos musicales con las meseras.

“Eso es lo que los clientes valoran más: hay mayor independencia y libertad; aunque eso supuso un costo extra para nosotros porque es como armar 4 minikaraokes, además de la sala convencional”, añade.

Otra posibilidad del negocio es la captura de ese público de entre 25 y 50 años que gusta de las baladas del recuerdo, salsas y rock en español. Para ellos, Stragos creó un sistema de Karaoke Delivery, que lleva equipos, música y parlantes a tu casa y oficina, a un costo de US$40 por hora. “Surgió de la alta demanda de los boxes, como solución que ya habíamos probado en Asia en los últimos tres veranos”, comenta Sakihama.

En el caso de Sopranos, se han concentrado en atraer a los oficinistas (After Office 2×1 en precios de cocteles) y a jalar público más joven, para lo cual ellos realizan sus propios videos con las canciones de moda. “Nosotros mismos trabajamos las canciones, le ponemos las letras y el logo de Sopranos”, sostiene Pagén, quien asegura que solo así se puede garantizar una buena calidad de imagen y sonido.

A FUTURO
Para Tagami, con más de 15 años de experiencia en el mundo de los karaokes, este negocio tiene potencial solo si se trabaja en cadenas o como franquicia. “No existe otra forma de rentabilizar las ganancias más que con una economía de escala”, asegura el gerente de The Stage. En ese sentido, el gerente de la competencia (Stragos) nos contó que viene trabajando el proyecto de hacerse franquicia, pues hubo un inversionista interesado en replicar el modelo en tierras mexicanas. “En el Perú hemos conseguido latinizar el karaoke, hacerlo menos formal que el de estilo japonés, pero aún quedan muchos espacios por llenar tanto en provincias como en Lima”, asegura Sakihama.

Por lo pronto, el negocio de los karaokes nos enseña que, más que tener un listado de miles de canciones y tragos a discreción, el servicio personalizado y la innovación tecnológica son las señas que dan la pauta para marcar la diferencia. Solo hay que estar atento a la voz de nuestros clientes.

EN PUNTOS
OPCIÓN POCO CONOCIDA. Según el último Perfil del Ama de Casa 2009 (Ipsos Apoyo, Opinión y Mercado) apenas el 3% del sector A-B menciona al karaoke o discoteca como destino de diversión y entretenimiento.

PARA NIÑOS. Además de las estrategias mencionadas en el texto, Stragos ofrece la posibilidad de hacer fiestas infantiles con karaoke en sus locales (en horario de matiné).

APDAYC. Suele recibir un pago de todos los locales nocturnos (sean karaokes, discotecas o bares) por el uso de la música en sus instalaciones.

TENDENCIA. Los modelos a seguir para los empresarios de karaoke provienen de Japón. Allá, el uso de boxes es cada vez más fuerte e incluso algunos locales ya no tienen área común.

CANCIONES. Existen proveedores piratas de DVD con karaoke subtitulado, pero los locales de este informe poseen sistemas propios o importados para acoplar música y letra.

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