miércoles, 18 de noviembre de 2009

BARTOLA: "ME HE GANADO MI ESPACIO A PURITA VOZ, A PURITO ESFUERZO"


PERU 21 NOVIEMBRE 19, 2009

“Me he ganado mi espacio a purita voz, a purito esfuerzo”

En la televisión es 'Portola’, sobre el escenario se hace llamar 'Bartola’ y, en su vida, es Esther Fernández Dávila. Con 39 años de carrera, se une en el escenario con los Hermanos Ardiles para rendirle culto a nuestra música y al teatro Segura en su primer centenario. Escúchela. Autor: Gonzalo Pajares C.

"El don te lo da Dios. Te pueden poner Juana o Chana, lo que sea, pero uno siempre termina siendo la persona que es. Por eso, en el escenario, yo me siento Esther Fernández Dávila”. Bartola, la famosa cantante criolla, reafirma su origen. Mañana y el sábado, como parte de las celebraciones por los 100 años del teatro Segura, ofrece –junto con los Hermanos Ardiles– el espectáculo 'Juntos, un solo corazón’. Purita peruanidad. Entradas en Teleticket.

¿Cómo es Esther?
Una mujer muy apasionada. Para mí, el arte es pasión; el amor a mi familia, pasión; el amor a mis amigos, pasión; el amor a la naturaleza, pasión. Me sobra amor, y creo que despierto cariño en las personas. Una canción de Manuel Acosta Ojeda resume esta situación: “Hiéreme sin temor, que los dolores son muy amigos míos desde niña, y mi pecho está lleno de cariño y en él no pueden anidar rencores”.

¿Es extrovertida?
Yo he sido medio timidona, con pocos amigos. En el colegio, lo que más me gustaba era jugar, no estudiar (risas); mentira, alguna vez he estudiado (ríe). Como decía Juan Gonzalo Rose: “Los inteligentes no estudiamos” (risas).

¿Recuerda a su primer enamorado?
¡Cómo no! Lo llamaban 'Vitoco’, pero no tocaba nada (risas). En ese tiempo yo tenía 15 años, había inocencia, éramos enamoraditos de 'manitos sudadas’. Después, de miraditas, hubo varios… si le contara.

Cuénteme...
Yo he sido muy enamoradiza. No he tenido tiempo para llorar la partida de uno. No he sido jamás infiel: terminaba con uno y, al día siguiente, ya estaba con otro, pero antes había terminado (ríe). Yo soy muy honesta en mis sentimientos y muy fiel, no ando en la vida desconfiando de las personas.

Muchas canciones criollas presentan a las mujeres como infieles, malas...
Víbora, Tu culpa, Mala mujer, Tronco seco… parece que nos estuvieran pasando lista (risas). Las mujeres peruanas somos unos bombones, qué pasa. Yo creo que, así como hay canciones fuertes, también las hay celebratorias.

Cita mucho a canciones...
Vivo mi música y expreso todo lo que siento a través de canciones: mis amores, mis depresiones.

¿Qué impone en el escenario?
Yo no soy ni la más simpática, ni la más esbelta, ni la más histriónica, pero cuando subo al escenario hay magnetismo. Me he ganado mi espacio a purita voz, a purito esfuerzo, a purita constancia. Ya van 39 años, una vergüenza de años (risas).

¿La música criolla no se ha quedado en el pasado?
La música peruana ni agoniza ni muere, solo hay que ir a las peñas para comprobarlo. Los jóvenes cantan a viva voz, y no importa que canten los temas más conocidos, pues ya va quedando en ellos el gusto por lo nuestro. Imagínese lo maravillosa que es que, a través de ella –y como hago yo–, podemos expresar todos nuestros sentimientos. Y, repito, aquí destaca Manuel Acosta Ojeda, quien a veces se pone malito y yo lo llamo para decirle que lo amo, que la música peruana lo necesita.

¿A quién más llama para decirle 'Te amo’?
Ya pues, todo no se tiene que decir. Me llaman para decirme que me aman (risas). Tengo mi jale, aunque ya estoy un poco retirada: puedo con uno, ya no con varios (risas).

O sea, sí pudo con varios...
¡Qué cosa! (ríe). Ya le he dicho, he sido fiel, respetuosa de los afectos… nadita parecida a usted (risas).

¿Qué siente cuando Carlos Álvarez la imita?
Nada, 'mi amor’ (risas). Yo creo que no se fijarían en mí si no me hubiera ganado mi espacio. 'Portola’ ha sido muy agradable para mí. La gente en la calle me dice –sobre todo los niños–: “Ya pues, Bartola, la frase”. Y yo les tengo que decir “Sí, mi amor” (risas).

¿Es cierto que Chabuca Granda la apreciaba mucho?
A los 17 años, Chabuca me dijo “Señora Bartola”. Días después, en la peña El Embrujo, me dedicó Cardo y ceniza y Torre de marfil, y me explicó que me llamaba así porque yo ya era una señora en el escenario.

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