miércoles, 2 de septiembre de 2009

DANZA CON LOBOS

LA RAZON DICIEMBRE 23, 2008

Opinion

Chile- Perú: Otro motivo de quiebre

Prof. Pedro Godoy P.
Desde Santiago de Chile

Siempre escucho ¿por qué nos odian? Se refieren a peruanos, bolivianos o argentinos... Recuerdo la amargura colectiva ante el fallo de Laguna del Desierto que favorece a Buenos Aires. Estimo que nuestras repúblicas están enfermas de revanchismo unas y de triunfalismo otras. Así no se llega a ninguna parte. El Presidente Lagos “mira pal lao” cuando el Presidente Toledo propone un gran acuerdo conosureño para el control del armamentismo con supervisión de ONU y aval de OEA. Por el contrario, se embarca en adquisiciones de armas que no poseen parangón.

En plena democracia, 1994 -durante la guerra del Cenepa entre Perú y Ecuador- aviones Hércules ecuatorianos aterrizan en Pudahuel y se llevan la panza repleta de armas. Barcos nuestros anclan en Guayaquil con “municiones”. Allá estaba el embajador Haddad y en el MINDEF el connotado líder democristiano Jaime Ravinet. ¿Tendrán algo de chilenos? ¡Cómo habrán sido “mojados”, es decir, “coimeados” por Quito! Es lo mismo que la venta de armas a Croacia. Lo de Ecuador vulnera el Tratado de 1942, viola la neutralidad y es puñalada al Perú. La misma que Pinochet y Mathei propinan a Argentina apoyando a Gran Bretaña en Malvinas.

Miremos el ayer distante: la patria de González Prada estuvo ocupada cuatro años por tropa analfabeta conducida por oficiales blanquitos, rubiecitos y manilargos. Si aquí -durante el golpe y por lo menos durante tres años- hicieron las de quico y caco y con chilenos -y mi hogar no es una excepción- imagínese en Perú. Sin embargo, Francisco Frías Valenzuela, autor de textos escolares de Historia de Chile, sostiene que Patricio Lynch es gobernante excepcional y ordena el país siendo un óptimo administrador. Eso lo aprenden de memoria los docentes y lo repiten los discípulos.

Una gran ceguera es no entender que hubo violaciones, pillaje y brutalidades. Estas pobres patrias lo que requieren es armonía para desarrollarse y lo que hay es aquí prepotencia y allá rencor. ¿Que aquí no hay jactancia? Por favor, observe el fastidio con que el “hospitalario” Chile, ese cantado por Chito Faró, recibe a 50 mil peruanos olvidando que hay 500 mil chilenos viviendo en Argentina. Además se olvida que O´Higgins es acogido como hijo predilecto en 1823 con motivo de su expulsión del territorio y ni hablar cómo se acoge a mis paisanos que huyen en 1973 del golpe de Estado.

Hay círculos patrioteros en cada república. ¿Qué duda cabe? Proliferan en los cuarteles para legitimar incremento de contingente, becas de perfeccionamiento, adquisición de artefactos bélicos. Después no hay parkas, anteojos, raciones hipercalóricas, ni bototos ad hoc. Dudas: analice la tragedia de Antuco donde reclutas de origen campesino mueren como moscas congelados por efecto de una tormenta de nieve.

Proliferan los chauvinistas en el periodismo para incrementar venta de periódicos y en la TV porque el tema aumenta el rating. Rústicos como Donayre aquí existen. Basta recordar al relamido y grosero almirante Merino. Nos falta apenas un avispado que filme a uno de ellos en alguna francachela de caserna y suba la grabación a Internet. También hay “diplomáticos” como Sir Foxley -¿chileno? o ¿shileno?- que no conforme con la explicación del Alan García pide un castigo mayor ¡Por favor! Es no entender nada de la complejidad de las RREE. y de las sensibilidades de un pueblo.
Siempre se escucha la letanía “Allá no nos quieren”. Error, porque en todo país hay gente sensata y gente desorbitada. Así en Perú y Chile hay resentidos y altaneros.

Esto no tiene nada que ver con la edad, el billete, la escolaridad o el apellido. Vean la discriminación que padecen “paitocos” y “llamos” que son los motes infames con que los alumnos de básica y media de escuelas y colegios de Arica e Iquique bautizan a los que vienen del altiplano o las burlas de sargentos y cabos a los conscriptos mapuches.

Esas son nuestras trancas racistas. Lea un libro que se llama “Siútico” de Oscar Contardo. Está de moda y es aleccionador. También mi nuevo libro “Bicentenario e identidad” que está próximo a salir de imprenta. Hay mucho que meditar sobre la delimitación marítima y el incidente protagonizado por el militar peruano. Lo importante es que en la discordia nos empobrecemos y sólo obtienen recursos los mercachifles que trafican con artefactos bélicos y la clase política corrupta que se enriquece comprándolos.
(*) Centro de Estudios Chilenos- CEDECH Email: director@cedech.cl
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COMERCIO 11 de septiembre de 2008

CHILE. EN IQUIQUE
Intentan recuperar propiedades de Ramón Castilla

Descendientes, ahora chilenos, han iniciado trámites amparados en el Tratado de Ancón
Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. Son chilenos, pero aseguran ser descendientes en cuarta generación del ex presidente peruano Ramón Castilla y Marquezado, quien, como cuenta la historia, nació en Tarapacá el 31 de agosto de 1797, cuando esa ciudad todavía pertenecía al Perú.

Los hermanos Pedro, Héctor y Hermelinda Marquezado Castro han iniciado los trámites para recuperar por lo menos unas setenta propiedades ubicadas en la región de Tarapacá que habrían pertenecido al gran mariscal antes de la Guerra del Pacífico.
Según publicó el diario "La Tercera", esta familia pertenece a uno de los diez grupos de personas que descenderían del ex gobernante peruano. De acuerdo con los demandantes, su solicitud está amparada en el Tratado de Ancón, firmado en 1883 por los gobiernos del Perú y Chile, al final de la guerra.

En este documento se dejó constancia de que Tarapacá pasaba a formar parte de Chile, mientras que Tacna y Arica quedaban bajo jurisdicción chilena por diez años para luego dar paso a un plebiscito, que nunca se produjo. El diferendo se zanjó recién en 1929 con la reincorporación de Tacna al Perú.

Según los Marquezado, cuando Arica e Iquique quedaron en poder de Chile, muchos peruanos abandonaron ese territorio sin saber que ese país se había comprometido a respetar las propiedades privadas, algunas de las cuales se devolvieron a sus dueños.
"Intentamos recuperar las propiedades que fueron parte de los nuestros. Queremos identificar la totalidad de los grupos familiares que descendemos del mariscal Castilla", dice uno de los hermanos.

Su demanda la sustentan en una interpretación del Tratado de Ancón y en algunos títulos de propiedad. Las setenta propiedades que reclaman están en la zona antigua de Iquique (capital de Tarapacá). Entre ellas está la casa del gran mariscal, ubicada en el barrio El Morro.
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EXPRESO 09 de septiembre de 2008

El tonel de diógenes
Polémica sobre O’Higgins
Alejandro Tudela Chopitea

A raíz de la visita de una delegación parlamentaria chilena, se ha hecho pública la posibilidad que en la galería de los próceres americanos existente en Palacio de Gobierno se coloque el busto de Bernardo O’Higgins, padre de la patria mapochina.
La noticia se conoció por boca del presidente del Senado chileno, quien, tal vez, no era el mejor vocero para ello, y desató no pocas críticas, principalmente de personalidades tacneñas. Un distinguido pastpresidente del Club Tacna apostrofó: “No tenemos nada que agradecerle (a O’Higgins), no veo por dónde, por que él estuvo en Chile como director del gobierno chileno de 1818 hasta el 23, de modo que entre estos años él no estuvo en el Perú por lo que no podemos decir que participó en nuestra independencia”.

No sabemos si al final se instale en la Casa de Pizarro la dichosa escultura de O’Higgins, pero creemos que este incidente da pábulo para dedicarle unas líneas a Bernardo O’Higgins, despojadas de chauvinismos y patrioterías.

Es cierto que O’Higgins no integró el Ejército Libertador ni estuvo en Lima con el generalísimo don José de San Martín para la proclamación de la independencia del Perú. Pero, así como es verdad que San Martín y O’Higgins fueron los artífices de la emancipación chilena –mal que le pese a nuestros vecinos del sur tan dados a “desanmartinizar” su proceso independentista–, O’Higgins fue fundamental para la preparación de la Expedición Libertadora que zarpó de Valparaíso, sin la cual San Martín –y los peruanos–, no habríamos declarado, proclamado y jurado la independencia del Perú en julio de 1821.

No hay libro de historia prestigioso que no reconozca el decidido apoyo que prestó O’Higgins –entonces, director supremo de Chile–, a la preparación de la expedición libertadora del otrora virreinato peruano. Thomas Cochrane, décimo conde de Dundonald, a la sazón comandante de la armada chilena, narra sin reparo en sus “Memorias” el importante rol promotor que le cupo a O’Higgins y su desprendimiento personal al poner la fuerza expedicionaria, bajo el mando supremo de San Martín y bajo la bandera del Ejército Libertador. En esos tiempos, los próceres no eran peruanos, argentinos o chilenos, sino americanos; las patrias chicas no existían.

Bernardo O’Higgins gobernó Chile hasta comienzos de 1823 en que fue derrocado, y decidió comer el pan del destierro en el Perú. Aquí vivió los últimos 19 años de su vida, acogido por el Estado como Gran Mariscal del Perú, y gozando de la hospitalidad general. O’Higgins alguna vez escribió: “Siempre he mirado las diferencias enemistativas entre Chile y el Perú como calamidades públicas”.

En 1868, en la ceremonia de entrega de sus restos mortales al gobierno chileno, el canciller peruano José Antonio Barrenechea pronunció estas certeras palabras: “Esas cenizas os dirán que están naturalizadas en el Perú. Ellas son el glorioso recuerdo de una gloriosísima unión. Singular destino el del Capitán General, Gran Mariscal O’Higgins. En el poder, en la proscripción y en la tumba sirviendo a la misma causa, a la gran causa de la unión americana”.

Pasiones y apasionados aparte: ¿no se merece O’Higgins el dichoso busto palaciego? ¡Amén!
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COMERCIO 29 de agosto de 2008

TACNA. A 79 AÑOS DE SU RETORNO AL PERÚ
Tacna y sus heroicas mujeres

Para homenajear a Tacna es obligatorio agasajar a sus mujeres, a aquellas damas que no pierden el carácter, que no pierden el amor por el Perú y que celebran, cada 28 de agosto, un año más del día de su reincorporación al territorio nacional. Si en esta región fronteriza hay quienes pueden sentir el orgullo en carne propia, son aquellos que viven para contarlo, aquellos que vieron recompensado su largo y paciente sacrificio, especialmente aquellas honorables mujeres, las mujeres tacneñas.
Lourdes Guevara de Suárez, presidenta de la Sociedad de Señoras, fue la encargada de dar el discurso en la ceremonia que se realizó ayer y en él pidió a las autoridades "privilegiar por sobre todas las cosas la dignidad nacional". Ella comentó, además, que la única manera de lograr objetivos regionales a corto, mediano y largo plazo es manteniendo la unidad del pueblo tacneño para contrarrestar, así, las persistentes taras del centralismo limeño.

Esta ceremonia fue una de las tantas que se organizaron para esta importante celebración. Una fecha en la que no faltó la procesión multitudinaria hacia el centro cívico y la plaza de armas, decorada por las canciones que se entonaban durante el recorrido y la copiosa lluvia de pétalos de flores y buganvilias.
Tampoco faltaron el ya tradicional desfile militar y una sesión solemne en el municipio.

Pero, como cada año, el momento más emocionante para los tacneños fue aquel en el que apareció por las calles de su ciudad la flamante bandera peruana, la más grande del país y la que carga aquellas emociones que solo se vivieron en Tacna.
Ya han pasado 79 años desde aquel día, pero los tacneños de la tercera edad lo recuerdan como si fuera ayer. Y es que un fuerte aliciente a la memoria es el orgullo.
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CORREO 29 de agosto de 2008

Cuando Morales Bermúdez depuso a Juan Velasco Alvarado

A 33 años del Tacnazo

Cuando el 29 de agosto de 1975 el general EP Francisco Morales Bermúdez asumió la Presidencia del Perú, luego de oficializar con el llamado pronunciamiento de Tacna el golpe militar contra el general EP Juan Velasco Alvarado, pocos creyeron que con ese acto se iniciaría el camino de retorno a la democracia.

Tras haber participado el día anterior, en su condición de Primer Ministro, en la ceremonia de la Procesión de la Bandera, Morales Bermúdez y los jefes de las regiones militares afinaron, la madrugada del 29, los últimos detalles del golpe –conocido también como el Tacnazo– en el cuartel Tarapacá, situado en las faldas del cerro Arunta, ubicado en nuestra ciudad fronteriza.

Al despuntar el alba, un primer flash informativo lapidario fue emitido por Radio Bicolor de Tacna: Velasco ha sido destituido... por haber desviado el proceso revolucionario de la Fuerza Armada... y por su personalismo... y (él) no se encontraba en la posesión de sus facultades mentales para seguir en su tarea de gobernante.
En Lima, el dictador que derrocó al gobierno constitucional de Fernando Belaunde el 3 de octubre de 1968 decía irse con la satisfacción de haber cumplido y sentado las bases para un nuevo Perú.

Javier Soto
jasoto@epensa.com.pe
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EL COMERCIO 25 de julio de 2008

Los últimos repatriados de Tarapacá

Tras la ocupación chilena ellos se negaron a cambiar de nacionalidad y vinieron a Lima con lo que tenían puesto. Tuvieron que soportar ataques de compatriotas hasta hacerles entender que aún eran peruanos
Por Elizabeth Salazar Vega

"Hoy cinco de marzo de 1929 se procedió a inscribir en este Registro al menor (Guillermo) Santiago Salinas nacido en la provincia cautiva de Tarapacá el día doce de mayo de 1919... Queda, así, dicho menor inscrito como peruano por la voluntad de su padre y a mérito de haber nacido en territorio peruano durante la dominación chilena..."

Acta 285 - CAUTIVAS
Municipalidad de Lima
Las nudosas manos de Guillermo cogen el papel color canela y lo llevan de regreso al cartapacio de cuero donde guarda pedazos de la nueva vida que se vio obligado a iniciar a los 10 años, cuando su familia no tuvo más alternativa que venir a Lima solo con lo que tenía puesto.

Afuera de su casa, en las cercanías de lo que en otro tiempo fue una planta cervecera de El Callao, los chiquillos retan al frío jugando a la pelota en short y mangas cortas. Guillermo se asoma por la ventana, mira la pista sin asfaltar y se queja de que a sus 89 años aún no pueda vivir en un barrio cómodo y moderno, pero se queja más cuando recuerda que esos chiquillos, y casi todos los jóvenes que viven en la urbanización Tarapacá, ignoran la historia que esconde su suelo.

A la altura de la cuadra 38 de la Av. Colonial se ubica este barrio de solo doce manzanas, cuyas calles llevan nombres de otroras importantes oficinas tarapaqueñas, como Huantajaya, Canchones o Pozo Almonte, pues precisamente este fue el terreno que el gobierno de Augusto B. Leguía asignó en 1926 (Ley 5443) a las cientos de familias que, tras la Guerra del Pacífico, fueron repatriadas por negarse a aceptar la nacionalidad chilena.

"Iquique, 24 de diciembre de 1918
Sr. José de Botto
Muy señor mío: Por la presente nos dirigimos a Ud en representación de la Liga Patriótica... La Comisión ha tenido conocimiento de que Ud. sigue en el país y parece que no piensa moverse. En vista de lo expresado rogamos a Ud. por primera y última vez emprenda su viaje al Perú, dándole el plazo de dos días (...) sino desea que tenga el mismo resultado de sus paisanos o lo saquemos de su propia casa para hacerlo embarcar..."

Archivo Ministerio de RR.EE. Los Tarapaqueños Peruanos
Luego del Tratado de Ancón, firmado en 1883 entre el Perú y Chile, hubo poco más de diez años de coexistencia pacífica entre las familias de ambas nacionalidades, como explica Rosa Troncoso, historiadora de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Incluso los tarapaqueños no tuvieron problemas para integrarse a la comunidad salitrera.

Pero en 1907 empezó el éxodo. "Fueron cuatro grandes oleadas migratorias. Primero, a causa de una gran huelga, luego vino la campaña de chilenización implementada por la Liga Patriótica (1911), después se sumó la crisis de la industria salitrera (1914), y las expectativas reinvindicatorias del Perú (1918-1919)", dice.

Los tarapaqueños confiaban en que el territorio iba a ser recuperado, pero sorpresivos despidos, saqueos, casas señaladas con cruces y otros ataques hicieron que nuestros compatriotas abordaran precarias embarcaciones rumbo a Ilo, Arequipa y Lima, según refiere Sergio González en su libro "El Dios Cautivo", aunque cabe indicar que no todos fueron agredidos.

"Recuerdo que vinimos en una barca de nombre Chancay. Yo tendría 12 años. Solo un día antes el cónsul chileno juntó a todos los tarapaqueños. Dijo que el lugar ya no era nuestro y que debíamos irnos o renunciar a la nacionalidad. Lloramos, todos lloraban, grandes, chicos. No queríamos dejar la casa, el colegio, los animales. Pero nos fuimos y hasta los chilenos nos escoltaron", nos cuenta Alejandro Caballero, de 96 años.

Él es el más longevo de los tarapaqueños que viven en el Callao, y aún en las noches un llanto rabioso lo despierta, poniendo en evidencia su nostalgia por el terruño. "Mis primos se quedaron allá, nunca los volví a ver. Mi padre decidió seguir siendo peruano a muerte, pero aquí nos trataron mal". Alejandro y Guillermo recuerdan las ofensas y ataques que le lanzaban nuestros compatriotas apenas llegaron al puerto del Callao.

"Parias, rotos, chilenos, váyanse, nos decían", cuenta Guillermo. "Tuvimos que mandar a coser una bandera grande, de seda roja y blanca, y la paseamos por las calles gritando ¡viva el Perú carajo! ¡viva el Perú! Somos peruanos, oiga, hermanos, hermanitos". Las lágrimas se le escapan a Alejandro al rememorar esos absurdos meses gritando, como si fuera una señal de rendición, que ellos aún eran peruanos y que querían seguir siéndolo.

En la urbanización Tarapacá no quedan más de diez repatriados vivos. Otros, si aún viven, se mudaron a distritos como La Victoria, Ate, Miraflores, y no necesariamente por voluntad propia. Troncoso explica que la Ley 5443 no tuvo efectos prácticos sino hasta 1948, cuando el Gobierno les autorizó a ocupar sus correspondientes lotes, pero diversas normas dadas en 1969 propiciaron que los predios que no estaban construidos de material noble --que eran la mayoría-- fueran revertidos al Estado. Por eso pocos de los que aún viven ahí no son descendientes.

No se tiene certeza de cuántos repatriados llegaron a Lima. Las cifras varían entre 18 mil y 50 mil, y hubo quienes se regresaron a Chile o enrumbaron a provincias como Madre de Dios ante las dificultades laborales y sociales que veían en Lima. En la urbanización Tarapacá, hijos como Sara Torres, de 56 años, representante de la Sociedad Patriótica Tarapaqueña, recuerdan con nostalgia las penas sufridas al empezar de cero y tratan que los repatriados que quedan sigan reuniéndose cada 27 de noviembre. Pero parece que el olvido está ganando la batalla: aquí son pocas las casas que han izado la bandera.

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LA RAZON 19 de agosto de 2008

Reflexión sobre la necesidad de reconstruir una comunidad de memoria que nos proyecte como naciónEl Perú:Una memoria colectiva, una nación y una república

Jorge Basadre Ayulo

¿Es el Perú una Nación? ¿Es el Perú una auténtica República? Ante el pesimismo, por estas interrogantes, las respuestas negativas nos suelen agobiar. “Una Nación -señalaba el insigne francés Ernest Renan en el año 1882, que aún recordamos pese a los años que han pasado- es un alma, un principio espiritual”. De un lado está el ayer, el pasado que vivieron nuestros ancestros: años dulces, trágicos, ingratos, en un conglomerado de sentimientos vividos con patriotismo, amor y gratitud.
Una es la posesión en común de un rico legado de memorias; el otro es el consentimiento actual, el deseo de vivir juntos, la voluntad de seguir apreciando la herencia que uno ha recibido como una posesión en común. ¿Cuál es ese “principio espiritual” para hacernos sentir peruanos? ¿De dónde nace el entusiasmo que nos ha movido y nos mueve como pueblo, como Nación, como República?

¿Cuál es la herencia común que se ha ido formando a través de los a menudo contradictorios episodios de nuestra agitada y azarosa historia republicana, y que nos hace mirar el futuro como compatriotas? Son preguntas que rondan entre nosotros como fantasmas malignos, y como tales, a veces aterran a los peruanos.
Releamos otra vez las vibrantes y sabias páginas de Renan, el insigne pensador. Para este filósofo el “rico legado de memorias” no está constituido por el pasado en sí mismo, sino por el relato o la narrativa que se construye y cuenta acerca de qué pasó. La memoria es un acto selectivo que recolecta e ilumina ciertos acontecimientos, mientras los dejan pasar o los suman en el olvido.

Mi amigo Pablo Macera me refirió que al preparar su libro de Historia del Perú en el tema de la guerra con Chile de 1879, detuvo el tiempo y postergó el tema, así como lo acontecido posteriormente. Lo que nos hace la Nación que somos, es lo que recordamos, y también lo que olvidamos. “Olvidar -señaló Renan-, y hasta diría que el error histórico, son factores esenciales en la creación de una Nación” y a veces nos escapamos de esa coyuntura.

En esta misma línea reflexiona el filósofo israelí Avishai Margalit. Para éste, “la Nación es una comunidad de memoria”; más específicamente, una “memoria compartida”, que “integra y calibra las diferentes perspectivas de aquellos que recuerdan un episodio”. No se trata de algo natural, que está ubicado como la geografía: al contrario, la memoria compartida viaja de persona a persona a través de instituciones, monumentos, archivos, conmemoraciones, literatura, cine, radio, televisión y todo tipo de medios de comunicación para las masas.

Ave Fénix
Margalit admite (igual que Renan) que la memoria compartida está usualmente confrontada con la historia, pues su construcción navega “entre la búsqueda de la verdad y la búsqueda de mentiras nobles”. De estas “mentiras”, nobles o deliberadas, nacen, precisamente, los mitos, epopeyas, leyendas y héroes, nutrientes básicos de un ente que, como la Nación, “necesita una constante dimensión épica para sobrevivir”.

Dejemos las leyendas y las pequeñeces. Por ejemplo, Alfonso Ugarte fue patriota y mártir cayendo al abismo del morro de Arica. Otras almas amargas dirán que la cabalgadura para en seco ante la evidencia de un abismo. Pero, ¿qué importancia tiene? Alfonso Ugarte, joven y millonario, tenía pasajes en barco para viajar a Europa con su madre y padrastro, y enrolóse en el ejército peruano a sabiendas que marchaba a la muerte. Peleó con inusitada valentía con los colores bicolores adheridos a sus testículos y tuvo muerte heroica a caballo o desmontado de él en la lucha bravía en defensa de la Patria, dulce y cruel, por una bala disparada o el cuello cercenado por el filo de un corvo alevoso.

¿El Perú es una Nación? Hay que repetir la pregunta sobre el extinguido siglo XX. La respuesta es afirmativa, sin hipérbole alguna. Existió el fracaso de la democracia y la violencia sistemática y masiva de los derechos humanos que ello trajo consigo, pero a puchos. En el siglo XX, sangriento, tuvimos las orgías de Sánchez Cerro y Velasco Alvarado que sin querer queriéndolo destrozaron al Perú.

Pero resucitamos como ave Fénix, sumidos en las llamas para seguir con vida y volver a nacer. ¿Estaremos dispuestos los peruanos a reconstruir una memoria compartida que integre las perspectivas de cada uno? ¿Tendremos la voluntad de renunciar a la mentira a la que nos hemos sujetado y aceptar el olvido, con el fin de alcanzar una comunidad de memoria? ¿Desaparecerán los funcionarios que sólo trabajan para sí? ¿Las injusticias?

Justicia democrática
Sería fatal para Perú dejarse arrastrar por la desesperanza, renunciando al esfuerzo de reconstruir una comunidad de memoria que nos proyecte como Nación, superando los quiebres de la última mitad del siglo XX.

Desde otro punto de vista rechacemos el contrato social y proponemos la democracia basada en el consentimiento del pueblo (Barbara Goodwin. El uso de las ideas políticas. Barcelona, 1987. p. 233). En la República, el gobierno busca el bien del pueblo y a veces lo olvida.

Los principios de esta justicia democrática son las siguientes: 1) La supremacía del pueblo a través del sufragio; 2) El consentimiento de los gobernados; 3) El imperio de la ley, lo que fue desmentido en los años de Sánchez Cerro y Velasco Alvarado; 4) La igualdad de oportunidades; 5) El conseguir la seguridad jurídica para cada individuo, rico o pobre, cualquiera sea su raza, credo o filiación política. Queda tinta para muchas páginas sobre esta temática.

Pero, no todas estas ideas están conectadas, pero si interferidas. Mi eminente profesor universitario de la asignatura de Derecho Constitucional doctor Raúl Ferrero Rebagliati, fue quien hizo conocer a sus alumnos y futuros abogados, que el Perú “era una republiqueta”. Lamentablemente, el Perú resulta un país distorsionado en la teoría y en la práctica. Continuemos en esta feliz metáfora de “republiqueta”. Tuvo razón el maestro. Pero además, constituimos una democracia en el sentido amplio de la palabra, pero cada ideología distorsiona este término, sumida muchas veces en la decadencia moral y espiritual. Preguntemos a los vientos: ¿ha fracasado la democracia en el Perú?

Contrato tácito
El pueblo muchas veces es libre sólo durante la elección del Presidente de la República, y de los parlamentarios, y, una vez realizado el acto de sufragio “el pueblo viene a ser nada” (Barbara Goodwin. El uso de las ideas políticas. Barcelona, 1987. p. 248).

Rousseau decía en el Contrato Social que existe en el hombre el contrato tácito, por el que cada individuo renuncia a su libertad para estar sujeto a la ley con el denominado reaseguro mutuo. Este no resulta del todo aceptable, ya que la frustración de algunos no es aceptado por todos. El individuo resulta ser el sujeto básico y la razón de las leyes “resulta un ideal desacreditado”.

El Perú constituye una Nación y una República libre e independiente desde antes del 28 de julio de 1821, cuando el General José de San Martín sentó las bases de principios autónomos e independentistas en diversos lugares del país. La igualdad política fue alcanzada, pero muchos peruanos estuvieron sometidos a mil farsas, empezando por la Corte Suprema a la que un eminente profesor sanmarquino, doctor Eduardo Mimbela de los Santos, nos decía que “era la sede de la fatalidad humana”.

Pero, en Perú, no cabe “sociedades plurales”, como sostenía Rousseau (El contrato social. Libro II. Cap. VII), grupos con intereses antagónicos, destructores. Quitémonos el barniz de las tomas de calles, de las huelgas ilegales, la sanción a los que no conforman o quieren conformar una Nación pacífica, una República sana. Busquemos la sal de la vida.

Todos unidos en esta Nación y República que a pesar de todos nuestros defectos, no busquemos el exceso del totalitarismo. No imitemos a nuestros vecinos y no nos introduzcamos en sus problemas. Admiremos la Nación y la República. Habrá que abogar por ella; busquemos la homogeneidad de intereses comunes. En este recuerdo invoquemos a don José de San Martín y su hueste heroica, busquemos la capacidad plena para autogobernarnos.

República con fe
La paradoja es la debilidad conceptual de la Nación: crear el caos y el desorden. Evitemos la desestabilidad. Creer en algo digno para convertirnos en una Nación, quizá fatal, pero unida por sus integrantes, una República con fe y esperanza. No “una republiqueta”. Debemos adaptarnos a la mayoría, sin cometer deslices. Ello viene a ser un compromiso racional ya pasado el 28 de julio y las fiestas patrias celebradas.

Debemos responder con énfasis que constituimos una Nación, bajo la forma de República. Esta es mantenida incólume desde los años de José de San Martín y ha sufrido resquebraduras e intentos de fraccionamiento desde que las proclamas independentistas culminaron en Lima, después de haber sido lanzadas al viento y ante la aceptación de las masas.

Postulados democráticos no ocurren en la realidad
La forma aceptada por nosotros, además una posesión dentro de los cauces de una teoría democrática clásica: la supremacía del pueblo, el consentimiento de los gobernados, el imperio de la ley con métodos pacíficos para resolver los conflictos, la existencia de bienes comunes o intereses públicos, el valor del ciudadano como tal, y, la igualdad en los derechos civiles para todos los individuos.

Es lamentable que desde hace años pasados, estos postulados no ocurren en nuestra realidad. La supremacía del pueblo no existe, sino éste constituye una rama de los grupos dominantes de los poderes ejecutivo, legislativo, y judicial. Existe un lamentable caos entre ellos sin intelligentsia, con muchos parlamentarios mediocres, fariseos y sin conocimiento de nuestros problemas.

Las normas legales, en muchos casos, están dirigidas a satisfacer intereses de grupos de poder, y, la justicia peruana es de los ricos, ante una terrible lentitud que desespera. Además, constituye un medio caro en la que no existe igualdad en la báscula: ésta muchas veces tarda años que la hace ya ilusoria.

Sentimos que perdemos la fe en la República y existe un tufo latente contra los principios democráticos básicos por lo que quizá la única posibilidad es la introducción de normas ad hoc para tal eventualidad que no debe ocurrir. Levantemos un clamor: no cabe la mentira en esta República quizá no auténtica, pero sentimos una fe terca e inquebrantable en ella.

La Nación y la República del Perú atraviesan un momento excepcional dentro de su azarosa historia republicana. Dejemos de lado las variantes económicas. Podemos evitar el concepto “nefando”. Sigamos adelante.

¿Nación y República? La respuesta es afirmativa, aunque los peruanos debemos evitar la destrucción material, la destrucción espiritual, y esperamos la nueva política educacional que fue empezada en los años 1956-1958 y luego cortada. Los responsables de la Nación y la República -todos ellos- debemos evitar la crisis que puede ocurrir. ¿Cuándo? No la podemos predecir.
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EL COMERCIO 13 de Junio de 2008

TRATANDO DE MINIMIZAR LAS PROVOCACIONES
Diputados chilenos no llegarán al Hito 1 por acuerdo de cancillerías de los dos países
Los congresistas solo verán el que consideran su límite a cien metros de distancia desde tierra
Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. Lo verán, pero no podrán tocarlo. Los nueve integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores y de Defensa de la Cámara de Diputados de Chile realizarán esta mañana una visita de observación del Hito 1, tanto desde tierra como desde el mar, para constatar la proyección de la línea marítima que su país intenta fijar como frontera con el Perú.
Sin embargo, un acuerdo entre las cancillerías de Lima y Santiago de Chile les impedirá ir más allá de los 100 metros de cercanía del punto demarcatorio en cuestión. Esto fue confirmado por el diputado Jorge Tarud, miembro del grupo de trabajo que visita la ciudad fronteriza con el Perú.

"No queremos que esto se tome como una provocación. Ambos gobiernos decidieron cumplir con esto, aunque los camiones militares se pasen a este lado", dijo Tarud, en alusión al incidente de hace unas semanas, en el que un camión del Ejército Peruano cruzó accidentalmente la línea de frontera con Chile.
Tras su arribo a Arica, la tarde de ayer, los parlamentarios, liderados por Renán Fuentealba, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, y María Angélica Cristi, titular de la Comisión de Defensa, llevaron a cabo una sesión secreta en el fuerte militar Rancagua, el más grande de la ciudad.

Se trató de una sesión reservada, en donde recibieron información sobre la labor de las Fuerzas Armadas de Chile en la zona de frontera.
Mientras tanto, en Tacna, al menos un centenar de ciudadanos se congregaron en la Plaza de Armas de la llamada Ciudad Heroica con el fin de manifestar su incomodidad por la visita de los legisladores chilenos al Hito 1, situación que calificaron de inoportuna.

PRECISIONES
El pequeño triángulo
Chile considera que su proyección al mar se inicia en el paralelo geográfico trazado desde el Hito 1. En la visita que harán mañana los diputados no llegarán a ese punto.
Para el Perú, la frontera terrestre se inicia, conforme al Tratado de 1929, en el Punto de la Concordia.
Entre las dos líneas de frontera declaradas se forma un pequeño triángulo de unos 37 mil m2 de superficie, en el que ninguna de las partes puede poner un pie.
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EXPRESO 12 de Junio de 2008

Autoridades tacneñas reconocen interés de Chile por captar estudiantes peruanos

Ante la denuncia presentada en la víspera por EXPRESO, en el sentido de que existen escolares de Tacna que van a Chile a recibir clases de educación primaria y secundaria, el director regional de Tacna, Ángel José Alejo Tunco, reconoció que algunos centros educativos del país sureño tendrían interés de captar a sus aulas a estudiantes peruanos.
En ese sentido, mencionó que a pesar de ser “excepciones”, existen. Ante ello, dijo, vienen trabajando para proteger ese aspecto “tan delicado” que se presenta en la actualidad.

Refirió que ese tipo de actuación por parte de instituciones educativas del país sureño se dan, sobre todo porque existe un gran descuido por parte del gobierno central para dar el apoyo necesario, tanto a “los docentes como a los colegiales”. “Por nuestra parte estamos más atentos que nunca”, dijo.

Al respecto también se pronunció el presidente de la UGEL Tacna, Juan Javier Salas Pilco, quien sostuvo que el referido tema no es de ahora sino que desde inicios de abril es que se han conocido casos similares, sin embargo mencionó que a partir de esa fecha empezaron a realizar visitas a las escuelas ubicadas en las denominadas fronteras vivas.

Luego de ello, comentó que tuvieron conocimiento del caso específico de la institución educativa Río Caño N° 4222, donde la directora les informó que el encargado de un colegio chileno le solicitaba el traslado de un alumno peruano. Aclaró, no obstante, que nunca se llegó a concretar el envío del estudiante.
Frente a esta situación, informó que ahora se viene realizando una coordinación constante entre la UGEL de Tacna y la dirección regional de la localidad, a fin de contratar a otro grupo de profesores para que acudan a las escuelas ubicadas en las fronteras y refuercen la calidad de la educación.
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EL COMERCIO 11 de Junio de 2008

EDITORIAL
Chile: Tiempo de prudencia y no de más provocaciones

En todos lados hay desubicados y termocéfalos, pero afortunadamente también gente prudente que valora la paz y el derecho al progreso de sus pueblos. Así, ante la inopinada y temeraria decisión de las comisiones de RR.EE. y de Defensa de la cámara baja chilena de sesionar en el Hito 1, es atendible y oportuna la invocación del ex canciller peruano y ex secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, a actuar con serenidad.

No podemos caer en el peligroso juego de ese grupo de legisladores chilenos, sobre todo en momentos en que las más altas autoridades del Perú y Chile han reiterado su voluntad de tratar los temas limítrofes pendientes por cuerdas separadas, para seguir bregando por el desarrollo de ambas naciones. Es más, el caso marítimo ha sido llevado hasta la Corte Internacional de La Haya, donde se presentarán argumentos de ambos lados para dirimir el conflicto.

Fuera de eso no caben maniobras dilatorias, desorientadoras ni provocadoras, como también lo ha dicho el canciller chileno Alejandro Foxley. La premisa básica es que el desarrollo económico solo puede darse en un ámbito de paz.

Y ahora que el Perú reafirma sus sobresalientes indicadores económicos, su capacidad de atraer inversiones también chilenas y cuando en el país del sur reconocen la excelencia de nuestra gastronomía y otros productos de exportación, no podemos dejarnos distraer por decisiones absurdas y patéticas, que solo demuestran la falta de coherencia y de argumentos por parte de algunos radicales o chauvinistas.
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LA RAZON 10 de Junio de 2008

Danza con lobos

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe

En Chile han atacado ayer al presidente García por opinar que la visita de un grupo de parlamentarios de ese país a la zona fronteriza en disputa obedece a un afán de figuración. A nuestro entender, los exabruptos sureños son consecuencia del desafortunado comentario respecto a que no hay que hacer cosas que puedan molestar al vecino. Se han envalentonado.

Y nos vino a la memoria una fábula de Fedro. El lobo y el cordero, sedientos, llegaron al mismo arroyo. El lobo estaba aguas arriba y más abajo el cordero.
El lobo, movido por su voracidad desenfrenada, buscó un pretexto para discutir. “¿Por qué enturbias el agua que bebo?” El cordero dijo: “perdona, lobo, pero ¿cómo puedo hacerte eso, si el agua que yo bebo me llega desde tu sitio?”
Entonces, desmentido por la evidencia, el lobo dijo: “hace seis meses hablaste mal de mí”. Y el cordero contestó: “pero si entonces aún no había nacido”. “Tu padre habló mal de mí”, replicó el lobo. Y diciendo esto agarró al cordero y, contra todo derecho, lo descuartizó.

Hay países lobos que, como Chile, solo entienden el lenguaje de la firmeza. Y firmeza es lo que nos falta en nuestra relación con los mapochos. Pareciera que estamos tan obsesionados con los árboles de la diplomacia y de las “cuerdas separadas” que por momentos no vemos el bosque de los intereses nacionales.
Ya lo dijo Publius Flavio Vegetius hace más de 2,300 años: Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum (quien deseara la paz, se debería preparar para la guerra, popularmente conocida como si vis pacem, para bellum).

No estamos hablando por supuesto de invadir Santiago ni mucho menos (Más bien es allá donde existe una concepción que incluye asegurar el acceso incondicional a los mercados decisivos, a los suministros de energía y a los recursos estratégicos de los vecinos si fuera necesario por la fuerza).

Lo que intentamos decir es que los intereses nacionales exigen que a veces enseñemos los dientes para algo que no sea sonreír. Para eso, sin embargo, se necesita una buena dentadura. Y la nuestra, lamentablemente, tiene caries muy profundas en el sector Defensa.

Es cierto que económicamente estamos más sólidos que antes y que allá nos miran con admiración por eso. ¿Pero nos respetan? No. Para que nos respeten debemos hacer lo que aconsejaba Vegetius en su Epitoma Rei Militaris.
Claro que como paso previo deberíamos deshacernos de ministros como Carranza, que consideran a los militares la última rueda del coche. Pararle el carro a las ONG que persiguen a los uniformados en nombre de los “derechos humanos”. Y adoptar, de una vez por todas, una política de prevención, en vez de ésta que más se parece a la capitulación preventiva.
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LA RAZON 10 de Junio de 2008

Ofendidos porque se les señaló el afán de figuración
Diputados chilenos atacan al Gobierno peruano

Ante las declaraciones del Gobierno peruano y del presidente Alan García que señaló que el viaje de los diputados chilenos a la frontera con Perú tenía como un único fin el de la figuración, los legisladores del país vecino saltaron hasta el techo para cuestionar estos comentarios e incluso reclamaron la intervención de su cancillería.

Como era de esperarse, el primero en opinar y llevar a la exageración estas declaraciones, fue el diputado Jorge Tarud quien emplazó a la cancillería a intervenir, porque en su opinión estas declaraciones eran un insulto "a una institución independiente del Estado".
Tarud agregó que en el ministerio "tienen que salir al paso de esta insolencia a la Cámara de Diputados de Chile" y acusó a García de actuar de la misma manera que su antecesor, Alejandro Toledo, quien apelaba a este tipo de temas para remontar su popularidad.

Intromisión

Por su parte, el presidente de la comisión de Exteriores de la cámara baja chilena, Renán Fuentealba, dijo que "mientras más griten sobre la materia, más decisión hay que ir".

Sin embargo, el tema no quedó ahí y exacerbados por un reciente nacionalismo, continuaron los cuestionamientos.
Tanto es así que el diputado Iván Paredes cuestionó a García Pérez por lo que llamó una intromisión. "A mí no me parece que el presidente Alan García tenga una intromisión de esta categoría, en lo que respecta al gobierno de Chile podemos ir a donde queremos dentro del territorio nacional y no tenemos que andarle pidiendo permiso a nadie y menos a los peruanos porque ellos tampoco nos piden permiso a nosotros cuando presentan recursos en La Haya. Me parece que Alan García no estuvo a la altura", dijo citado por el diario La Estrella de Arica.
"Tierra conquistada"

Por su parte, la diputada Ximena Valcarce también desestimó las palabras del presidente García.
"Sobre los dichos del presidente Alan García tiene todo el derecho de opinar, nosotros vivimos en democracia, pero eso sí, no nos van a venir a pautear desde ningún país", dijo.

Finalmente el presidente de la Unión Demócrata Independiente, José Durana expresó su molestia ante los argumentos del Perú. "La verdad es que nos parece bien que el parlamento vea la importancia de esta tierra conquistada, todo lo que sea bueno para mejorar la situación de Arica es positivo y poco importa lo que hagan los países vecinos, menos aún cuando ellos desconocen un tratado de más de cien años y que nos llevan a un diferendo en La Haya", expresó Durana.
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EXPRESO 13 de Junio de 2008

La revolución posible
¡Bueno, pero no se enoje!
Isaac Mekler (Partido Nacionalista)

La tan famosa frase dicha una y mil veces por un muchachito de gorra a cuadros, camisa a rayas, con pantalón amarillo sostenido por dos tirantes sobre su hombro izquierdo, y que usa los zapatos que le regaló Don Ramón el día que llegó a la vecindad y que son negros con cordones amarillos, se ha vuelto desde el día previo a la conmemoración de la jura de la bandera, regla de oro en nuestra relación con Chile. A partir de ese día y por orden directa del Presidente de la República, los peruanos no podemos hacer nada que ofenda a los vecinos del sur.
No vaya a suceder que se molesten y nos pongan “mirada de desprecio” o, peor aún, dejen de comprarnos nuestros productos. Por eso la orden está dada, de rey a paje, nadie puede actuar de forma tal que perturbe a los connacionales de Pablo Neruda. Porque eso sí, si resulta que los compatriotas de Gabriela Mistral se molestan, pues dejan de comprarle al Perú. Así que, cual “Chavo del ocho”: Bueno, pero no se enojen adorados superiores chilenos.

Me parece fundamental saber que el Perú es básicamente un monoexportador a Chile. En un porcentaje cercano al 100 por ciento le vendemos molibdeno. Este es un metal y se usa sobre todo en aceros aleados. Es apreciado porque puede soportar temperaturas y corrosiones sumamente altas. Es muy importante como catalizador en la industria petrolera. Con estas características, es imposible aceptar que Chile es el único país del mundo dispuesto a comprar este metal. Cuando la industria del petróleo y sus derivados están en una carrera absolutamente desenfrenada, hacernos creer que si Chile se enoja entonces no habrá más remedio que comernos nuestro molibdeno, porque nadie más lo comprará, es como hacernos creer que se ha reducido la pobreza y vamos todos cantando y felices hacia un mundo pleno de felicidad y alegría.

Así que peruanos, ya estamos notificados a cambio de que Chile no se enoje, debemos hacer y aceptar todo lo que ellos quieran y decidan. Tal vez deberíamos aceptar que el pisco es chileno, y que el suspiro a la limeña es un postre típico de Santiago de Chile, y que la papa es oriunda de los andes de la tierra de Diego Portales, aceptarles y concederles, en fin, todo cuanto pidan porque el fin supremo que nuestro Presidente ha establecido es que no vaya a suceder que la digna señora Bachelet, o su gabinete, se molesten y ordenen suspender las espectaculares compras que su país le hace al nuestro.

Para verdadera lástima de la dignidad, hemos caído en una situación de sumisión frente a Chile. Porque es una condición fundamental de la sumisión, según cualquier libro de análisis, que el individuo considere como apropiado el castigo de su dominante. Es clarísimo que García no sólo considera apropiado el castigo de Chile, sino que además le teme.

Voy a apuntar la frase de García en un libro especial, donde apunto, entre otras curiosidades, aquellas conjunciones que no logro entender: gas natural, penosa enfermedad, revestimiento cerámico, alivio sintomático, tiempo muerto, vivo retrato, etc.
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CORREO 06 de Junio de 2008

FUERA DE JUEGO Por: CARLOS ESPA
Chile, Chile, Chile

Hasta hace un par de años la palabra Chile era casi anatema; una calavera escondida en el ropero que ocasionalmente desempolvábamos para llorar sobre la leche derramada o para incitar gastos militares. Es verdad que Chile nunca dejará de ser una herida abierta. Nunca dejará de serlo no tanto por el salvajismo de Lynch o los pensamientos de Portales, sino por los vicios de nuestras mal llamadas “clases dirigentes”, sus taras y cainismo, que en aquella infausta guerra de 1879 salieron a flote como una obesa desnuda, descarnada y obscena.



UNO: Pero hoy, así como Japón ante Estados Unidos o Alemania ante Inglaterra, Chile ha pasado de enemigo a adversario; es el competidor en el camino del crecimiento, libre comercio, reducción de la pobreza, progreso y modernidad.



DOS: Recordemos a Luis Alberto Sánchez: “El Perú era hasta 1930 un pueblo que creía en su destino. Ciertamente uno de los ingredientes de su fe era el odio. Durante 50 años mantuvo encendido su rencor a Chile. González Prada fue el gran abanderado del odio como elemento unitario de la patria. A la caída de Leguía, la cruenta persecución de 20 años transfirió a los movimientos reivindicacionistas un aire religioso o por lo menos místico. Empero, a nuestro regreso del exilio nos sorprendió encontrar una juventud materialista y cínica, teñida de existencialismo inaplicable, de marxismo conceptual, de supuesto ateísmo que concluía en un no creo en Dios en su nombre”.



TRES: Prosigue LAS: “Me sorprendió encontrar una juventud que había reemplazado mística por cinismo; estrategia por táctica; ideal por transacción; persuasión por violencia. Mi regreso a la universidad fue el encuentro de un mundo de rabiosos y descreídos. Se reflexionaba después de haber actuado. De allí el número de ”niños bien“ que eran los más jacobinos y que aparecían como líderes de un proletariado que ignoraban. De allí el número de revolucionarios de 20 años que se convierten en burgueses a los 30 y tratan de ser oligarcas a los 50”.



CUATRO: Vendrían más dictaduras: las de Odría, Velasco y Morales Bermúdez y la entronización de un nacionalismo chauvinista, resentido, acomplejado, tercermundista y antidemocrático. Mientras Lima se calcutizaba, el no alineamiento nos ponía al borde de un africanismo que se debatía entre la barbarie, el feudalismo y el racismo; prolegómeno del terrorismo de Sendero y MRTA.



CINCO: El que odia, pierde. El que compite, gana. El Maestro Sánchez solía decir: “Somos un país que no ha encontrado aún su clave: daríamos la vida por hallarla cuanto antes”. Hoy resulta claro que parte de la clave es Chile, país al que podemos y debemos superar.
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EXPRESO 05 de Junio de 2008
Reporte imparcial

¿Se viene la noche en Chile?

Rafael Romero

Cómo asegurar el suministro de combustible y energía eléctrica a largo plazo es una de las cuestiones que la administración Bachelet tiene que enfrentar ya mismo. Pero debe hacerlo en un momento contorneado por el manto de la crisis que cubre ahora a Chile. Es decir, en medio del recorte del gas natural argentino y del alza del barril de petróleo. Para muchos, estos problemas han puesto en vilo la competitividad y productividad de las empresas mapochinas. En su tercer informe ante el Congreso chileno, la presidenta Bachelet sostuvo el pasado 21 de mayo que acelerará la entrega de concesiones eléctricas y la construcción de represas. Sin embargo esto no será suficiente, reiteramos, a largo plazo. Además la dirigencia política y económica de Chile sabe perfectamente que el panorama se complicará. Algunas de estas voces señalan, incluso, que esto se debe a la falta de previsión de los gobiernos de la Concertación.

Por otro lado, buscar alternativas no es tan cómodo cuando hay malestar en la calle, malestar que se agrava con las protestas de los estudiantes de secundaria que se oponen a la Ley General de Educación, aunque después de todo estas protestas juveniles sólo son parte de un ruido mayor que tiene ribetes más serios en los reclamos provenientes, por ejemplo, de la confederación de camioneros de carga, que ha parado el martes y miércoles de esta semana ante la suba de los precios de los combustibles. La grita de los jóvenes –para algunas autoridades– podrá diluirse lentamente; pero –para otros representantes concertacionistas– no ocurrirá lo mismo con los reclamos de un sólido gremio, como el de los transportistas.

Pese al anuncio del ministro de Hacienda, Andrés Velasco, con relación a la entrega de mil millones de dólares al Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles, los especialistas y la ciudadanía saben que el monto resultará insuficiente para mover la otrora pujante economía chilena, y que se evaporará en poco tiempo. Al respecto los camioneros de carga dicen: “Estamos soportando alzas de precios semanales y no podemos traspasarlas a los generadores de carga; por lo tanto, estamos bajo la línea azul en los costos”. Al final de cuentas, inyectar más recursos del fisco chileno a ese fondo es proporcionar antalginas para calmar la fiebre producida por un mal energético que requiere otras soluciones. Pero, ¿cuáles ante un panorama petrolero incierto? La presidenta Bachelet convocó recientemente a reuniones urgentes para evaluar esta delicada situación.

Inclusive el ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, ha dicho que la crisis es “gravísima” porque Chile no produce petróleo ni gas. En esta coyuntura, desde el Perú, el presidente de la República Alan García y su Gabinete parecen extenderle una tabla de salvación a Chile, con anuncios que hablan de una posible venta de electricidad para paliar en algo el trance energético sureño. Pero, como ha puntualizado Carlos Ferrero, premier del gobierno toledista, ¿sería automática esa transacción, mientras no veamos que Chile aceptará el fallo del Tribunal de La Haya si éste le es adverso?

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