miércoles, 12 de agosto de 2009

WOODSTOCK, EL FIN DEL SUEÑO HIPPIE

EL COMERCIO AGOSTO 22, 2009

Jimi Hendrix es el mejor guitarrista de la historia, según la revista ‘Time’

20:15 | “Nunca nadie ha combinado con una guitarra eléctrica el blues, el rock y la “psicodelia” con tanta facilidad y carisma” como el artista estadounidense, asegura crítico

Nueva York (EFE). Jimi Hendrix es el mejor guitarrista de la historia, según la revista ‘Time’, que elaboró una lista en la que también incluye a otros iconos de la música como Slash, B.B. King, Keith Richards, Eric Clapton o el recientemente fallecido Les Paul.

“Nunca nadie ha combinado con una guitarra eléctrica el blues, el rock y la “psicodelia” con tanta facilidad y carisma” como Hendrix (1942-1970), asegura el crítico musical de Time, Josh Tyrangiel, encargado de elaborar un listado que solo se centra en los maestros de la guitarra eléctrica.

Según Tyrangiel, el legendario Hendrix se impone a artistas de todas las épocas y géneros, aunque le sigue de cerca el ex guitarrista de la banda Guns N” Roses Saul Hudson, merecedor del segundo puesto gracias a su “precisión” con las seis cuerdas y a su paciencia con Axel Rose, el cantante de su antiguo grupo.

Slash, como se le conoce, es desde 2002 uno de los miembros de la formación Velvet Revolver, junto con sus compañeros de Guns N” Roses Duff McKagan y Matt Sorum y el guitarrista Dave Kushner.

El tercer puesto de esta lista de diez lo ocupan la leyenda del blues B.B. King y su guitarra “Lucille”.

Con éxitos como “(I Can’t Get No) Satisfaction”, “Gimme Shelter” o “Start Me Up”, el guitarrista de los emblemáticos Rolling Stones Keith Richards también encuentra su rincón en esta lista, seguido de Eric Clapton, cuyos melódicos solos le han valido el apodo de “Manolenta”.

Jimmy Page, ex miembro del grupo de rock Led Zeppelin, marca el ecuador de este clasificación.

“La guitarra de Page suena como seis y el característico sonido de Led Zeppelin se debe plenamente a la fuerza de su mano derecha”, señala Tyrangiel para justificar su elección.

‘Time’ también incluye en su particular lista al pionero del rock’n“roll Chuck Berry, de quien la revista destaca su popular “staccato” que “todavía se escucha en la mayoría de canciones” de este género y lo coloca en la séptima posición.

En una lista de este tipo, no podía faltar el estadounidense Les Paul, conocido como el padre de la guitarra eléctrica y de varias técnicas de grabación que revolucionaron el rock.

“Les Paul fue un guitarrista de gran talento que contó con varios éxitos de sonido futurista en la década de los cincuenta. Sin embargo, su música quedó ensombrecida por su invento, que enriqueció al resto de artistas de esta lista”, subraya Tyrangiel de este músico, que falleció la semana pasada a los 94 años.

El sueco Yngwie Malmsteen, de quien el crítico señala su “rapidísimo estilo neoclásico”, y el estadounidense Prince cierran el “top 10” de ilustres de la guitarra eléctrica.

Sin embargo, ‘Time’ reserva una posición adicional para mencionar también al guitarrista de “The Ramones”, Johnny Ramone.

“Nadie odiaba los solos más que Johnny Ramone, por lo que no es ninguna sorpresa que perfeccionara el “punk” pisando bien las cuerdas sin dejar margen alguno al estilo libre”, agregó el crítico musical.
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LA REPUBLICA AGOSTO 16, 2009

Ellos fueron WOODSTOCK

Las historias de quienes protagonizaron el festival de rock que este fin de semana cumple cuatro décadas han oscilado entre la fatalidad, la consagración y el olvido. La siguiente nota es un certero vistazo sobre el devenir de aquellos entrañables hippies que, frente a un millón de almas, se unieron para protestar contra la guerra de Vietnam.

Por Rafael Robles

A diferencia de los conflictos bélicos, Woodstock estuvo protagonizada por soldados con instrumentos musicales y mensajes pacifistas como principal armamento. Con el tiempo el destino haría que estos guerreros libraran luchas internas y momentos de treguas dignos de contarse: varios de ellos se extraviaron en el oscuro camino de la heroína, mientras que otros se consolidaron como artistas de talla mundial, pero ninguno de ellos pudo olvidar jamás aquel fin de semana en el que hasta pareció posible un mundo de fraternidad y libre de violencia.

La mujer que combate

Joan Baez ahora tiene 68 años y viaja por el mundo llevando mensajes a favor de los derechos humanos y la conservación del medio ambiente, pero cuando tocó en Woodstock no pasaba de los 30, estaba embarazada y le dedicó una canción a su esposo encarcelado por haberse negado a combatir en la guerra. Nadie mejor que ella para llevar un mensaje de paz a través de la música. La consecuencia con su pensamiento antibélico fue tal que en la Navidad del 71 viajó al corazón de Vietnam. Fruto del terror que vivió es que publica un conmovedor disco titulado “Where are you now, my son?”, en el que se escuchan grabaciones reales del llanto de personas bajo el fuego librado por los yanquis. Algo parecido hizo con el disco en español “Gracias a la vida”, grabado como muestra de repudio al golpe de estado en Chile. Su preocupación por Latinoamérica creció en los ochentas, década en la que visitó varios de los pueblos oprimidos por los regímenes dictatoriales. ¿Cuál fue el precio que tuvo que pagar por su gesto solidario? Pues en Argentina se colocaron bombas en el hotel donde se hospedaba mientras que en Brasil los militares le prohibieron presentarse minutos antes de un concierto. Baez, indomable como ella sola, ofreció el recital desde la ventana de uno de los baños que daba al escenario.

La vejez de un hippie

Antes del mítico cover de “With a little help of my friends”, de The Beatles, Joe Cocker había cantado para auditorios con un máximo de 300 personas. Luego, en los setentas, se vio involucrado en problemas con sustancias tóxicas. Fue en la década siguiente que tuvo un regreso triunfal con éxitos como “You can leave you hat on” (que puso a desnudarse a Kim Basinger en “9 semanas y media”), “You Are So Beautiful”, “When The Night Comes” y “Up Where We Belong”. Cocker además participó en la inauguración de Woodstock 94, siendo uno de los pocos músicos del festival original que repetía el plato.

En la actualidad da giras ocasionales y luce una prominente barriga que poco recuerda al hippie chiflado que agitaba los brazos cuando cantaba el que sería el tema principal de “Los años maravillosos”.

Latinoamérica presente

Después de Woodstock (donde logró una de las mejores perfomances de su carrera), Carlos Santana hizo un recorrido colmado de altibajos. En el Perú cobró notoriedad en 1971, cuando el general Velasco Alvarado le prohibió tocar tras tildarlo de “hippie imperialista”. Pero después, durante más de una década fue muy poco lo que se supo de él. La calidad innegable de su música regresó en el 99, con el lanzamiento de “Supernatural”, que contó con las colaboraciones de Eric Clapton, Wyclef Jean, Rob Thomas, Lauryn Hill y Dave Matthews. Este ha sido hasta el momento su álbum más vendedor y el que mayores reconocimientos ha recibido: fue platino 25 veces, alcanzó el número uno en la lista Billboard durante un año y se llevó nueve Premios Grammy. Su última producción “All that I am”, también con la participación de invitados, no ha tenido el éxito esperado.

Los que se fueron pronto

Un año después de Woodstock, en setiembre del 70, Jimmy Hendrix murió ahogado en su propio vómito luego de una explosiva mezcla de pastillas y alcohol. Un mes después, Janis Joplin lo seguiría, aunque “La bruja cósmica” elegiría la heroína, sustancia que supuestamente había dejado de consumir. Si bien la presentación de ambos en el festival fue memorable, la de Hendrix se lleva las palmas por haber ejecutado un bizarro himno de los Estados Unidos en señal de que, más allá de la protesta pacifista, todos seguían siendo norteamericanos ahí. Después de su muerte, en el 92, fue introducido en el Salón de la Fama del Rock. El 2003 la prestigiosa revista Rolling Stone lo eligió como el mejor guitarrista de todos los tiempos y al año siguiente lo ubicó como el sexto mejor artista de la historia.

Joplin no pudo ver cómo su disco “Pearl” (que apareció seis semanas después de su muerte) fue un suceso musical y se mantuvo en el número uno de los más vendidos durante 14 semanas. Por supuesto, en 1995 también ingresó al Salón de la Fama del Rock y en el 2004 fue nombrada por la Rolling Stone como la número 46 en su ranking de los 100 mejores artistas y la 28 en el de los cantantes de todos los tiempos.

Los excesos y las separaciones

Jefferson Airplane fue la banda pionera del movimiento psicodélico. Se inspiraban a punta de LSD y sus actuaciones eran consideradas entre las más exitosas en Estados Unidos. Inmediatamente después de su actuación en Woodstock, la banda inició la grabación de Volunteers, que alcanzó el álbum de oro en el 70 y que fue el último disco con la formación original. Caracterizado por una fuerte carga política y con una postura contra la guerra, el grupo sufrió cambios que provocaron la separación. En 1989 se reunirían de nuevo para la grabación de un último disco y desde 1991están repartidos en dos bandos: Jefferson Starship y The Next Generation.

El caso de los Grateful Dead (Muertos Agradecidos) es diferente. En cuanto a Woodstock, su líder Jerry García recordó aquella presentación como la peor en su historia, por exceso de sustancias. Durante el siguiente cuarto de siglo la banda publicó una veintena de discos, muchos de ellos de sus presentaciones en vivo. En el 95 un García venido a menos y obsesionado con hacer resurgir a Grateful Dead, falleció víctima de un infarto en una clínica de desintoxicación. El grupo se desintegró ese mismo año.

The Who es el último componente de esta galería de personajes que hicieron de Woodstock una jornada inolvidable. Al inicio Pete Townshend y compañía llevaron una promisoria carrera pero los problemas, que marcarían su disolución, llegarían en el 74, cuando el guitarrista y compositor sufrió un colapso nervioso. El 78, el golpe más duro significó la muerte por sobredosis de Keith Moon, el baterista. La separación llegó cuatro años después: con una trayectoria que incluía 14 discos de platino y uno de oro, The Who dejaba de existir. En el 2006 el grupo regresa para grabar el que hasta hoy es su último álbum: “Endless Wire”. Como para demostrar su vigencia, el año pasado se embarcaron en nuevas giras internacionales. Cuando uno los ve tocar se da cuenta de que sí, todavía viven.

¿Por qué no fueron?

•The Beatles: Lennon rechazó la invitación. Temía que Nixon ordenara represalias contra él por su militancia pacifista.
•The Doors: Las presentaciones monumentales les producían espasmos a los comandados por Jim Morrison. Cancelaron a comienzos de agosto.
•Led Zepellin: Según dijo su representante, se negaron a participar porque no querían ser una banda más. Querían un Woodstock para ellos solitos.
•Bob Dylan: No asistió porque su hijo había enfermado. En esa época vivía en la misma localidad del festival, por lo que no pocos hippies acamparon frente a su casa, algo que enfureció al cantautor. Finalmente, en el Woodstock del 94, Dylan pudo cobrarse la revancha y tocar durante hora y cuarto. Según los críticos, esta presentación marcó el resurgir de su carrera.
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PERU 21 AGOSTO 15, 2009

Woodstock, el fin del sueño hippie

Del 15 al 18 de agosto de 1969 se celebró el Festival de Música y Arte de Woodstock. Cuarenta años después, ¿queda algo de ese espíritu libre?

Jimi Hendrix ante medio millón de oyentes, la mañana de un lunes 18 agosto de 1969.
Érase una vez, hace cuarenta años, un jovenzuelo de 24 años de edad llamado Michael Lang. Él, con un poco de ayuda de tres amigos suyos, consiguió erigir el festival de música más trascendental que se recuerde: el Festival de Música y Arte de Woodstock. Tres días de amor, música y paz eran la consigna.

Corría el año 1969. El hombre había conquistado la luna y Estados Unidos estaba convulsionada por una generación de jóvenes melenudos, vestidos de pies a cabeza con batik y calzando sandalias franciscanas, quienes ya habían sacudido a la sociedad con sus conceptos de amor libre y tendencias feministas.

Pero ahora, esa misma generación, muchas veces subestimada, pretendía rechazar una de las políticas gubernamentales más controversiales: la guerra de Vietnam, donde miles de jóvenes luchaban y morían al parecer sin razón alguna. La música y la comunión que sus padres no podían lograr, serían la mejor forma de protesta.

Cierto es que Lang no se propuso realizar el festival para renegar contra la guerra. Él solo quería reunir la mejor constelación de estrellas de la música y, claro, hacer algo de dinero. Y aunque esperaba la presencia de 50 mil asistentes, sabía perfectamente que tanto los artistas (casi todos comprometidos en causa políticas y sociales) como el casi medio millón de personas que finalmente llegaron, usarían el festival como una plataforma para levantar su voz.

WOODSTOCK NO FUE EN WOODSTOCK. Cuando ya todo estaba listo surgieron problemas con la alcaldía del pueblo de Woodstcok, quienes se negaron rotundamente a prestar su tranquila comunidad para que un grupo de ‘rebeldes’ hiciese de las suyas e influyera negativamente en los adolescentes que vivían en aquellas armoniosas casas cercadas por rejas de madera blanca.

Así, Lang consiguió hacer el concierto en un campo de 600 acres en Bethel, propiedad de un granjero productor de leche llamado Max Yasgur. En un inicio el granjero recibió amenazas de algunos vecinos suyos, pero fue su hijo Sam quien lo convenció de hacerlo.

“Ustedes han demostrado al mundo que medio millón de jóvenes se pueden reunir y tener tres días de diversión, música y no tener más nada que diversión y música y que Dios los bendiga por eso”, dijo Yasgur cuando los organizadores le permitieron dirigirse al público que rabió en aplausos en forma de agradecimiento.

Como lo evidencia el documental ganador de un premio Oscar en 1970, dirigido por Michael Wadleigh con la colaboración de Martin Scorsese y Thelma Schoonmaker, tanto las autoridades y los vecinos resaltaron las cualidades de esos jóvenes que un inicio creían unos monstruos.

CANTA EL ALMA Y EL ESPÍRITU. Richie Havens, vestido de túnica blanca, abrió el festival un viernes 15 de agosto, cerca de las cinco de la tarde. En el escenario era solo él, un banco de madera y su guitarra acústica. Pero no necesitó nada más para enloquecer al público, especialmente cuando cantó Freedom.

“Esta noche cantaremos un millón de canciones. Todas son canciones sobre lo mismo. Espero que sea lo que vinieron a escuchar. En verdad todas son canciones sobre ustedes, nosotros y todos los que están en el escenario y en camino. Mañana habrá gente que leerá sobre esto y sabrá lo maravillosos que estuvieron ustedes. El mundo entero sabrá lo grandioso que es esto”, dijo Havens. Tenía razón.

Luego vendría la bendición de un asombrado Sri Swami Satchidananda, uno de los maestros de yoga más venerados del siglo XX, quien no podía creer que esos cientos de miles de jóvenes eran ‘americanos’ y que en nada se parecían a la imagen encopetada que en oriente se habían hecho sobre la juventud de Estados Unidos.

Son también inolvidables las presentaciones de Country Joe, quien con su Give me and F expresó sin tapujos lo que opinaba sobre Vietnam. Luego siguieron Ravi Shankar, Arlo Guthrie, una embarazada Joan Baez, Santana, The Who, Jefferson Airplane, Janis Joplin, Canned Heat, Sly & The Family Stone, Grateful Dead, The Band, Blood, Sweat & Tears, Jhonny Winter, Crosby, Stills, Nash & Young Paul Butterfield Blues y, cerrando con broche de oro, Jimi Hendrix, quien interpretó una versión eléctrica y desenfadada del himno estadounidense.

NADA QUEDA. La lista de presentaciones es larga. Muchas de los integrantes de esas bandas están ya tres metros bajo tierra. Sin embargo, su enseñanza fue clara pues más allá de los estereotipos que ese verano del amor pudo haber dejado, todo en esos días se trataba de comunión, de armonía, de naturaleza, de amor, de paz, un monosílabo tan sencillo que ahora ya no provoca mayores sensaciones en nosotros y hasta nos suena absurdo.

Con el fin de Woodstock se acabaron los sueños, las luchas sociales y el proceso de transformación y evolución interna. Tal veaz ahora, cuarenta años después, valga la pena olvidar los clichés y preguntarnos por qué ya no podemos volver a ser una generación como aquella.

DATOS

Por el aniversario se ha reeditado una nueva edición en DVD de la película del concierto, un CD remasterizado, la comedia de rock “n” roll “Taking Woodstock” del director chino Ang Lee y las memorias del promotor Michael Lang.

En Bethel se erige ahora un museo sobre el Festival. Ha registrado más de 70.000 visitantes desde hace un año, gran parte de ellos estudiantes universitarios que nacieron mucho después de Woodstock. “Es casi una peregrinación”, dijo Wade Lawrence, director del Museo.

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