lunes, 10 de agosto de 2009

"MUCHO PUCHO" BARBA Y LA RULETA RUSA...UNA NOTA PEDRO SALINAS

GATOENCERRADO AGOSTO 13, 2009

Barba y la ruleta rusa por: Pedro Salinas

José Barba Caballero, quien ha vuelto a la política, bronceado y con un puro panameño entre los dedos, declara en Correo que a Alan García lo ve bien, con ganas de reivindicarse con la historia y con muchos deseos de concluir su mandato en olor a dignidad. Pues, no sé usted, pero a mí me parece que Barba, siendo un tipo listo, no ha estado revisando las noticias peruanas por Internet durante los últimos tres años o, si lo hizo, se dedicó a informarse solamente a través de la agencia Andina, pues el Alan que describe no es el Alan que nos gobierna hoy.

Probablemente se refiera a un Alan de alguna dimensión alternativa o paralela, porque el actual se la pasa pidiendo a los medios que lo retraten guapo, rubio y esbelto, cosas que debería pedirle al genio de la lámpara, a su hada madrina, a Papá Noel o a Sarita Colonia, digo. Y es que, hasta ahora, la acción política alanista, me disculparán los compañeros, merece el reciclaje. Ergo, atribuyo ese juicio de Barba a su veta satírica, que la tiene.

No me parece desechable, sin embargo, la recomendación que le hace a su ex aliada Lourdes Flores, cuyo tiempo considera que ya pasó. Le sugiere que se lance a la Alcaldía de Lima o que postule a la presidencia de la región Lima. De esa manera dejaría de ser la “doctora palabra” para convertirse en la “doctora hechos”. ¿Por qué no?, se pregunta, y la verdad es que la interrogante es tan buena y tan oportuna y tan vigente como aquella de “¿quién mató a Kennedy?”. Pero, ya sabemos, la política –como la fe y la justicia y el amor y las estatuas– es ciega. Y créanme que quisiera ser optimista con Lourdes, pero no me sale. Claro, tampoco la veo como si tuviese colocado en el dedo gordo izquierdo del pie un cartelito de la morgue, de esos que ratifican la muerte y la causa que la produjo. No. No llego a tanto. Empero, no le haría mal pasar de estas elecciones y aterrizar en algo más tangible, como aquello que desliza Barba. Porque eso de plantear una alianza política desde ahora no se percibe como idea de estratega, sino como morisqueta derrotista. ¿A veces no les da la impresión de que Lourdes se parece al unicornio pelirrojo de Calabozos y Dragones? Como que le falta malicia, o algo así, ¿no?
Coincido plenamente con José Barba en la impresión que tiene de Ollanta Humala, ese humorista involuntario, a quien ve “como un radar o una torre de señales; es decir, basta que él señale un camino, para optar por el otro, y con ello tenemos una aproximación interesante hacia la verdad (…) Si él grita a la derecha, hay que ir hacia la izquierda; si él dice para adelante, con toda seguridad hay que ir para atrás”. O sea, Barba ha verbalizado lo que para mí era una percepción extrasensorial. Y es que a Humala no es que se le olviden las ideas, es que no las tiene, y las que parecen serlas huelen a fritanga velasquista.

Eso sí, discrepo con sus apreciaciones sobre Castañeda Lossio, a quien considera un político con el pensamiento claro y que, “en el caso de llegar a ser presidente, revolucionaría las instituciones”. No lo creo así. A mí, los candidatos mimos, con grapas en los labios, sin banda sonora, que evitan hablar sobre las decisiones que adoptan y toman la sierra eléctrica como si se tratase de una cimitarra, me despiertan desconfianza, una desconfianza instintiva, aguda, persistente. Una desconfianza total, vamos.

Como sea. A este paso y con el calibre de estos candidatos vamos a lo de siempre, y lo de siempre en los comicios peruanos es jugar a la ruleta rusa. Porque a los peruanos nos unirá el cebiche y Gastón Acurio, pero nos separan las elecciones.

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