miércoles, 19 de agosto de 2009

CARLOS RAFFO: YO SERE VALIENTE, PERO NO COJUDO"


LA REPUBLICA AGOSTO 23, 2009

Impune y faltoso

Hay una frase de Carlos Raffo que dice mucho de su estilo de hacer política: “Yo seré valiente, pero no cojudo”. Así resume su terca resistencia –actitud que él califica de rebeldía– a acudir a las insistentes citaciones del Poder Judicial que lo procesa por dos motivos: (1) complicidad en un delito de peculado promovido por Vladimiro Montesinos Torres, y (2) traición a la Patria.

Por Edmundo Cruz

La pelota está ahora en la cancha del Congreso de la República. El congresista Carlos Raffo goza de inmunidad. Por lo tanto, la “orden de conducción compulsiva a juicio” dictada en contra de él por la Corte Superior de Lima (Cuarta Sala Penal Especial) deberá contar obligatoriamente con la autorización previa del Congreso. Es lo que ha resuelto la Corte Suprema (Segunda Sala Penal Transitoria) luego de la audiencia llevada a cabo el 16 de julio último, según informaron fuentes extraoficiales de la propia entidad dictaminadora, a media semana.

Ahora le toca resolver y votar a la mesa directiva y al pleno del Congreso. Lo más probable, dados los antecedentes, posiciones y alianzas en curso, es que el Congreso no apruebe tal autorización. Por lo tanto, puede afirmarse que Carlos Fernando Raffo Arce, electo congresista por la Alianza para el Futuro (AF) con 19,303 votos para el periodo que vence el 26 de julio del 2011, no podrá ser llevado a los tribunales sino un mes después de esta fecha, o sea recién a partir del 26 de agosto de 2011. Y si fuera reelegido se acercaría a la prescripción o impunidad perfecta. Esto, pese a que los hechos materia de juicio son delitos comunes y no tienen que ver con el ejercicio parlamentario. Y pese a que ocurrieron nueve y cinco años antes de que fuera ungido representante.

Jueces hicieron su trabajo

No se puede negar que el sistema judicial hizo lo debido. El jueves 26 de marzo, la Cuarta Sala Penal Especial de la Corte Superior de Lima declaró reo contumaz a Carlos Raffo, después de que este no se presentó a una segunda citación, sin contar las ausencias en primera instancia. Sin embargo, la sala no ordenó su captura y más bien le dio una nueva oportunidad, lo llamó para el 2 de abril. Pero Raffo tampoco hizo caso.

A fines de junio, la Corte Suprema hizo suya la calificación de reo contumaz que había aprobado la Corte Superior de Lima, decisión que la defensa del congresista pidió que se anulara. Lo que no fue obstáculo para que, en tanto se resolviera la nulidad, otra Sala Penal de la Corte Superior autorizara el viaje de Carlos Raffo a China, a un evento sobre contaminación ambiental.

En una primera etapa la defensa de Carlos Raffo se apoyó en la prerrogativa de inmunidad de proceso para tratar de impedir que se le abriera juicio alguno (la inmunidad parlamentaria tiene dos aspectos: inmunidad de proceso e inmunidad de arresto). Pero no le fue bien. El 19 de marzo la Cuarta Sala Penal Especial le cerró esa posibilidad. Le recordó la jurisprudencia sentada por el Tribunal Constitucional y el artículo 16 del Reglamento del Congreso que impiden acogerse a la inmunidad de proceso cuando se trata de hechos ocurridos antes de que el congresista sea electo, como en el caso que nos ocupa. El propio Raffo, con quien “Domingo” sostuvo un amplio diálogo para efectos de esta nota, ha reconocido su derrota.

“Mi inmunidad de proceso está en tela de juicio porque hubo un cambio reglamentario. Aplicarla con efecto retroactivo podría ser anticonstitucional. Digamos pues que les regalo ese partido. Pero hay otra inmunidad, la inmunidad de arresto, en la que me apoyo. Y con mi rebeldía estoy queriendo que el Poder Judicial pida la suspensión de ese derecho, y el Congreso, discuta mi caso, y yo pueda decir toda la verdad que se desconoce sobre esas acusaciones de que yo recibí plata de Montesinos”.

¿Por qué no sigue el ejemplo de su jefe y se somete a la justicia?, le preguntamos. “Son casos totalmente distintos. Yo sabía que Fujimori iba a volver, con una escala previa para llegar con esa armadura que es la extradición. Yo no tengo ninguna armadura”.
Quien no la debe, no la teme, replicamos. “Es que yo soy valiente pero no cojudo”, retrucó en su característico estilo.

José Antonio Peláez Bardales, titular de la Primera Fiscalía Suprema en lo Penal, en un esfuerzo por llevar a Raffo a juicio e imponer la autoridad del Poder Judicial y el Ministerio Público, sostuvo que la “orden de conducción compulsiva a juicio” finalmente aprobada por la Corte Superior en el caso de Carlos Raffo no era ninguna forma de apresamiento, sino una retención determinada para que el convocado cumpliera con una regla de conducta establecida dentro del proceso judicial.

Este planteamiento lo expuso el jueves 16 ante la Corte Suprema, pero la última instancia consideró que la conducción compulsiva sí implicaba una forma de detención y, por tanto, según una versión extraoficial de la propia Corte, la Suprema pidió a la Sala Superior que se dirija al Congreso y solicite el levantamiento de la inmunidad de arresto del congresista Raffo, petición que ya veremos el curso que sigue.

Negociaciones sospechosas

La otra alternativa, que el Congreso acoja el pedido del Poder Judicial y obligue al congresista Raffo a comparecer ante la justicia y someterse a derecho, se torna ilusoria. Sobre todo luego de algunos comportamientos sintomáticos de los actores.

Cuando fue miembro de la Comisión Investigadora de los Petroaudios, Raffo observó una desconcertante conducta, no tanto por su protagonismo mediático como por el radical viraje de su posición. Al comienzo de la investigación: incisiva y agresiva respecto al papel de los ministros apristas, en particular del entonces premier Jorge del Castillo. Al final, a la hora de discutir el informe final, totalmente concesiva.

¿Por qué razón? “En política no hay casualidades. Atando cabos podría pensarse que el congresista Raffo construía una tabla de salvataje al futuro en torno a su situación judicial”, opinó su colega Edgard Reymundo, miembro de la misma comisión.

Raffo no halló contradicción en su accionar. “Yo he atacado a Jorge del Castillo cuando él reinaba, no solo en el tema de los petroaudios, sino del Canal 11 y muchos otros. Pero el hecho de que sea mi enemigo político no quiere decir que yo judicializara esa lucha política. No iba a hacerle lo que ellos hicieron con Carmen Lozada y Luz Salgado. Y estando en curso el juicio a Fujimori en el que se le iba condenar sin pruebas, yo no iba a hacer lo mismo. Esa fue una lección. Ahora, suspicacias siempre habrá”.

Un congresista nacionalista aportó una revelación. “Cuando empezamos a conversar con los líderes de cada una de las bancadas –contó– con el fin de acortar la suspensión por 120 días impuesta a siete parlamentarios del Partido Nacionalista, la única bancada que nos puso condiciones fue la fujimorista. Condiciones relacionadas precisamente con la petición de levantamiento de la inmunidad parlamentaria solicitada por la Corte Suprema para determinado congresista”.

Movidas congresales

El reciente reparto de cargos congresales también llama a alerta sobre probables alianzas pactadas mirando al 2011 y2016, al penal de Diroes y a los congresistas con problemas judiciales.

Cecilia Chacón, fujimorista connotada con problemas judiciales similares a los de Carlos Raffo, es la primera vicepresidente de la Mesa Directiva del Congreso. Y presidente de la decisoria Comisión de Justicia es nada menos que Rolando Sousa, del bufete de abogados que defiende al ex presidente Fujimori y a otras connotadas personalidades del régimen de la década anterior hoy procesadas o en prisión. El posicionamiento de Souza les es propicio.

LAS ACUSACIONES

Para Carlos Raffo las incriminaciones contenidas en los expedientes judiciales son totalmente falsas. “Montesinos utilizó –según el congresista– a sus compinches, a los mismos que señalaron a Martha Chávez, que ya fue absuelta. Y ojo, con los cuatro testimonios que existen contra mí: el de Montesinos, Maria Angélica Arce, Matilde Pinchi y Rozas Bonucelli. Solo los dos primeros dicen que yo he recibido dinero directamente de Montesinos, porque Pinchi solo dice que preparaba sobres para Raffo, y Rozas declara que sabía que había dinero para Raffo pero que no vio”.

Cuatro testimonios

Para contrastar su opinión rescatamos algunos momentos de las declaraciones judiciales de Matilde Pinchi Pinchi y María Angélica Arce, ex secretarias personales de Montesinos. Ambas han testimoniado que, por orden de su jefe, Vladimiro Montesinos, entregaban al congresista Carlos Raffo dinero de los fondos SIN (Servicio de Inteligencia Nacional) para financiar la reelección de Alberto Fujimori.

1 María Angélica Arce
“Le entregué dinero a Carlos Raffo en cantidades de hasta 20,000 dólares. Había oportunidades en que las cantidades podían llegar a 5,000 u 8,000”, testificó Arce.

Matilde Pinchi Pinchi

Matilde Pinchi dijo ante la justicia que, “en un principio, Arce era quien entregaba dinero a Carlos Raffo y posteriormente recibí tal encargo por orden de Montesinos”. “Llegaban sobres desde Palacio (de gobierno) con la firma de Fujimori requiriendo dinero que tenía que pagarse a Carlos Raffo por los gastos de los mítines que se realizaban en provincias. Las cantidades iban desde los 18,000 hasta los 30,000 dólares”, narró.

Humberto Rozas Bonucelli

El ex jefe del SIN, el vicealmirante en retiro Humberto Rozas fue más directo: “Sí, es cierto que de los fondos que manejaba Montesinos le pagaba a Carlos Raffo. Recuerdo que en dos oportunidades le entregué dinero a Montesinos para Carlos Raffo y que fueron 50,000 dólares en cada oportunidad”.

Vladimiro Montesinos

Hasta el mismo Montesinos confirmó los testimonios. “Conozco a Carlos Raffo pues me lo presentó el ex presidente Fujimori en Palacio de Gobierno, en la época que el Perú estaba en conflicto con Ecuador (1998). He mantenido con dicha persona estrechas relaciones. El objetivo era lograr la reelección de Fujimori para el periodo 2000-2005. Raffo ha concurrido en múltiples oportunidades al SIN para coordinar sobre el particular y recibir dinero”, añadió el ex asesor presidencial.
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-----Mensaje original-----
De: Jairo Doidao [mailto:doidao_jairo_2000@yahoo.com]
Enviado el: Viernes, 25 de Julio de 2008 10:21 a.m.
Para: Jairo Doidao
Asunto: Raffo una vez más hace meter la PATAZA!!

Sr. Director:

Alguién me podría explicar qué está pasando con el grupo fujimorista? Acaso el Raffo Panda está más que manejando las riendas de lo que dejó el ex presidente Alberto Fujimori? Cómo podemos entender que su supuesta líder sale a la palestra a decir a voz en cuello que este gobierno no "gobierna" para los pobres y de otro lado, su partido de gobierno en el Congrezoo apoya al candidato oficial, un tipo que ha quedado demostrado es un farsante, un manipulador (como todo político asqueroso) y un caído del palto, porque no se dio cuenta que lo grababan ni por audio, ni por video, ni cuando le tomaron la foto en el escandalo de Brasil....lo recuerdan? No fue este tipo a quien un zambo carioco lo punteo, cuando este "padrastro de la patria" estaba totalmente borracho luego de una juerga, al mas puro estilo aliancista....con el perdón de los íntimos?

Una pena y una total decepción que los fujimoristas se hayan allanado a este juego asqueroso en la idea de que con este apoyo se "guardará" en un seguro sarcofago la gobernabilidad.....jajajajajajajjajajajajajajjaja, que buen chiste de fiestas patrias mi querida Keiko...

Ojalá que gane el "mete pata" Vitocho y que en vez de matar gente (como lo hizo con don Valentin) haga algo bueno en su vida política. Si esto sucede se le bajará un poco el copete a Sancho Panza García.
¡Dios nos coja confesados!

Jairo da Silveira Doidao
CEP 41940-000
Salvador de Bahia
Brasil
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GATOENCERRADO JUNIO 29, 2009

Fujimontesista ''Kung Fú Panda'' en la picota

La Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema estableció que al congresista fujimorista Carlos Raffo no lo protege la inmunidad parlamentaria en el proceso que se le sigue por presuntamente recibir dinero del ex asesor Vladimiro Montesinos para la campaña reeleccionista de Alberto Fujimori, en el 2000.

Dicha sala estableció que el levantamiento de inmunidad de Raffo Arce no corresponde, toda vez que el proceso se inició dos años antes de que fuera elegido parlamentario.

La Primera Sala Penal Transitoria ratificó la decisión de la Cuarta Sala Anticorrupción, que desestimó inicialmente la solicitud del legislador.

La acusación contra Raffo parte de una declaración judicial de la secretaria de Montesinos, María Angélica Arce, quien dijo que le entregó dinero a Raffo por orden del ex asesor presidencial.

LO QUE HABRÍA RECIBIDO
En una reciente entrevista a Caretas, Arce ratifica su versión y menciona que le entregó cuatro sobres con dinero al parlamentario de Alianza por el Futuro, con montos de 20,000, 8,000 y 5,000 dólares.

“Sí, él fue al SIN. A mí me dijo Montesinos ‘va a venir esta persona y va a traer unos documentos, papeles, y le vas a entregar el monto que figura allí’. Efectivamente, no me acuerdo si fue ese día mismo, pero llamaron de la guardia y dijeron que se encontraba presente el señor Calos Raffo de Palacio de Gobierno”, declaró Arce a la revista.

De acuerdo a la declaración de Arce, otra entrega se le hizo efectiva a un hermano de Raffo.

CHOQUE DE PODERES
En abril del 2009, una orden de captura dictada contra el congresista por la Cuarta Sala Penal de Lima al no asistir a las citaciones judiciales.

Sin embargo, el Congreso, a través de su procuraduría, rechazó el mandato de detención y denunció a los miembros del referido tribunal por prevaricato y abuso de autoridad.

El procurador del Parlamento, Julio Ubillús, dijo en ese entonces que lo que correspondía es que la sala eleve su pedido de levantamiento de inmunidad a Raffo ante la Corte Suprema, y sea dicha instancia la que determine su procedencia y los presente al Congreso para una decisión final.

Aún está pendiente que la Corte Suprema dicte la apelación presentada por Raffo para que se deje sin efecto la orden de captura.
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EL COMERCIO 05 de agosto de 2008

ANÁLISIS
Crisis moral y política
Por Henry Pease García. Ex presidente del Congreso

Estamos tocando fondo, pero ante el nuevo escándalo causado esta vez por una congresista de UPP no podemos limitar nuestra reacción a repetir "más de lo mismo", reiterar condenas que son justas y necesarias junto con la demanda de sanciones rápidas. Es evidente que hay una crisis moral que afecta la legitimidad del sistema político y puede devenir en su momento en crisis política.

En la conducta de la congresista denunciada es evidente que no sabe distinguir entre intereses particulares y funciones y recursos públicos, que se cree con derecho a maltratar a una trabajadora solo porque se siente poderosa y que está dispuesta a burlar las reglas administrativas y presupuestales. Su invocación a compartir es inaceptable en la función pública y muestra que la legisladora opera armando su clientela con sus propias reglas de juego y engaña al Congreso.

Pero este escándalo no se da en el vacío ni es mera repetición de lo que antes hicieron otras congresistas individualmente. Se produce cuando el país contempla boquiabierto las evidencias de trato preferencial al ingeniero Fujimori, enjuiciado por gravísimos delitos en la acusación que se está procesando y ya con una sentencia que lo confirma delincuente. Se sospechaba que se habían negociado los votos para la directiva del Congreso con "favores" de este tipo y las declaraciones contradictorias de funcionarios del Gobierno lo están confirmando, al extremo que la fiscal de la Nación ha salido a recordarles que la ley obliga a dar igualdad de trato a los presos.
Ya mucha gente siente que la impunidad que reinó en el fujimorato no solo se resiste a desaparecer, sino que le valdrá al máximo responsable de ese gobierno delictivo.

Pero la crisis moral, que se siente por todas partes, comienza a mostrar visos políticos de consecuencias imprevisibles. Ya hay una segunda bancada de tránsfugas cuya única justificación es aferrarse a los favores del partido de gobierno. Los legisladores de Unidad Nacional no pueden escudarse en sus partidos para cambiar de bando porque fueron elegidos como alianza y a ese voto se deben. El Parlamento aparecerá aun más fragmentado --eso se ha dado también en UPP y por el mismo motivo--, pero no porque el electorado lo hizo así al votar sino por la falta total de escrúpulos en estos y otros representantes, por la ausencia de lealtades firmes, por el oportunismo a toda prueba que hace que mucha gente sienta náuseas al observar la escena política.

Se requiere un golpe de timón, un ¡basta!, y un esfuerzo por construir partidos que merezcan tal nombre, que no sean simples "vientres de alquiler" ni entelequias dóciles a su caudillo. Esta crisis se debe en mucho a la persistencia en desinstitucionalizar, imponer caudillos, negándose a dar normas que en forma rápida permitan salir de gente cuya conducta escandalosa está arrasando las instituciones democráticas.
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LA REPUBLICA 08 de agosto de 2008

¿Amarraditos los dos?
Mirko Lauer.

Para algunos una alianza Apra-fujimontesinismo es un asunto viejo, con raíces en los años 90. Para otros es más bien un desarrollo nuevo, nacido de la necesidad de Alan García de votos y simpatías a su derecha. En ambos casos, la pasada votación en el Congreso y su secuela de polémica penitenciaria ha puesto el tema en las primeras planas.

La preocupación no puede ser exclusivamente histórica, pues el aprismo ya había subido a bordo a prominentes figuras del fujimontesinismo desde la campaña del 2006. Tampoco parece realmente inmunológica, pues la oposición hubiera aceptado de buen grado la docena de votos fujimoristas para llegar a la presidencia del Congreso el mes pasado.

La inquietud es más bien prospectiva, y se centra en la posibilidad de que el entendimiento Apra-Alberto Fujimori vaya a producir frutos indeseables hacia el futuro: un indulto del ex presidente preso, un intento de legitimar a ese sector, o incluso un entendimiento electoral más institucionalizado que el anterior, camino del 2011.

Algo de esto hay en las recientes declaraciones de Mario Vargas Llosa, admirador de las políticas de García, pero hoy preocupado de que un pacto apro-fujimorista termine liberando a Fujimori. Lo cual a su vez convertiría en farsa a un juicio que viene mereciendo la aprobación de una mayoría de la población.

La cercanía al partido de gobierno no ha sido tan rentable para el fujimorismo como lo siente la oposición. El juicio nacido de la extradición sigue adelante inflexible. Por mucho que le canten o le lean las cartas en su celda, Fujimori está, por diversos motivos, fuera de carrera para las próximas elecciones generales.
Sin embargo los fujimoristas del Congreso han demostrado ser un grupo disciplinado, compacto y con un alto sentido de propósito, algo que no se puede decir realmente de las bancadas opositoras. Ese propósito se centra en salvar a su líder y volver al poder, dos objetivos en los que no ha avanzado en los últimos dos años.

La pasada elección en el Congreso le ha dado nueva vida a la idea de que el Apra sí necesita a los fujimoristas. En cambio hoy los fujimoristas no necesitan tanto al Apra. Más aun, es probable que conciba su futuro político como un proceso de denuncias a García por anti-pobres, como las que lanzó a los medios Keiko Fujimori en julio pasado.

Pero un efecto inesperado de la elección y su secuela ha sido reavivar la memoria pública de qué fue el fujimontesinismo en su paso por el poder. Si eso crece, la utilidad de ese sector para García puede volverse decreciente. Para usar un lenguaje marítimo, terminará siendo más caro tenerlos a bordo que echarlos por la borda.

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