sábado, 11 de julio de 2009

LA CORDILLERA BLANCA POSEE 834 LAGUNAS ALTOANDINAS

PERU 21 JULIO 13, 2009

La Cordillera Blanca posee 834 lagunas altoandinas

El Inventario nacional fue realizado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Se tomaron imágenes por satélite de los cuerpos de agua.

El estudio contabiliza lagunas de más de media hectárea. (AP)

La Cordillera Blanca posee unas 834 lagunas altoandinas, según los primeros resultados de un inventario nacional realizado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Así lo informó Marco Zapata, de la Unidad de Glaciología de la ANA,
El experto explicó que dicha cifra constituye un primer avance del trabajo que se lleva a cabo en esa zona con la utilización de imágenes satelitales. Según precisó, el proceso de inventariado de lagunas ha comprendido a cuerpos de agua mayores a media hectárea de superficie.

Como se sabe, la formación de algunas lagunas y el incremento del nivel de las mismas obedecen también al proceso de deglaciación, que en los últimos años experimenta una aceleración importante.

Cabe señalar que junto con el inventario nacional de lagunas se trabaja el inventario nacional de glaciares del Perú, cuyos primeros resultados se concentran en la Cordillera Blanca, la que por años ha sido la de mayor presencia en el país.

De acuerdo con Marco Zapata, la superficie glaciar de este lugar alcanza 527 kilómetros cuadrados frente a los 723 que poseía en el año 1970, un retroceso de aproximadamente 27%, en base a imágenes satelitales de 2003.

Asimismo, en 1997, la Comisión Nacional del Ambiente realizó un inventario y dio cuenta que hasta entonces se había perdido 112 kilómetros cuadrados de la Cordillera Blanca, pues registraba 611.

“Entre 1970 y 1997 la pérdida fue de 21%, y entre 1997 y 2003, de 11%, lo que indica cuánto se ha acelerado el proceso”, acotó el investigador.
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LA PRIMERA 08 07 09

Cordillera Blanca perdió 30% de su extensión

Por el calentamiento global, la superficie de la Cordillera Blanca, en Áncash, retrocedió 27% desde 1970 y ahora posee sólo 527 kilómetros cuadrados, según primeros resultados del último inventario de glaciares, señaló Marco Zapata, de la Unidad de Glaciología y Recursos Hídricos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Este estudio, basado en imágenes satelitales, confirma la aceleración de la deglaciación. En 1970, la Cordillera Blanca poseía 722 glaciares, pero hoy registra 755, lo cual se explica en función al proceso de fragmentación de algunos, como el propio Pastoruri que se dividió en dos áreas y ahora es considerado una capa de hielo.
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LA PRIMERA 17 de septiembre de 2008

Cordillera Blanca: Negro futuro

(1) En la laguna Parón los efectos del cambio climático son evidentes. La situación empeora por el uso arbitrario de sus aguas. (2) Laguna Parón: Antes y ahora. (3) Huaraz defiende el agua y su entorno ecológico. (4) Alcalde de Huaylas, Fidel Broncano, preocupado por el uso del agua.

El boom agroexportador de la costa peruana y la agricultura del Callejón de Huaylas corren el riesgo de una irreversible crisis por la escasez de agua. Las lagunas y ríos que nacen de los nevados tienen cada día menos caudales, inclusive durante las lluvias del verano. En prevención de mayores consecuencias, miles de comuneros de Caraz vienen pidiendo diálogo con el gobierno para encontrar salidas al brusco cambio climático y la arbitrariedad del capital transnacional. Desde el 29 de julio una representación de más de tres mil comuneros controla el desaforo de la laguna de Parón, fuente principal de la hidroeléctrica del Cañón del Pato.

Si en el Sur Chico la intensa perforación de pozos es una solución temporal, en La Libertad los fértiles valles de Chao, Virú y Moche, irrigados con las aguas del Santa, corren el riesgo de reducir bruscamente su producción de espárragos y frutas. El Santa, el río más caudaloso del litoral, nace en Áncash, en la laguna de Conococha y se alimenta con las aguas de todos los ríos que bajan de la Cordillera Blanca, entre ellos el Llullán, procedente de Parón, la laguna más extensa del Parque Nacional Huascarán.

En Parón, los efectos del cambio climático son ostensibles. Y la cadena de distribución de sus aguas se va tornando cada vez más conflictiva. Los comuneros de la provincia de Huaylas vienen reclamando desde hace un año la modificación de los contratos de la empresa Duke Energy International Edelnor, para evitar los daños sobre la actividad agraria local.

Los comuneros huaylinos lideran actualmente un movimiento social que requiere la urgente atención del Estado. El solitario alcalde provincial de Huaylas, Fidel Broncano Vásquez, desde el municipio de Caraz ha pedido a la población que abandone las rivalidades ancestrales entre Yungay, Caraz, Huaraz y otros pueblos del Callejón de Huaylas y de Conchucos “para impulsar el Corredor Turístico, aprovechando la belleza del paisaje y el mejor uso del agua”. Para plasmar ese sueño, Broncano considera indispensable la prometida Red Vial Nacional, que integraría a las provincias con las regiones, la construcción y mejoramiento de canales de regadío, y el procesamiento de la cadena de lagunas de las cordilleras Blanca y Negra.

Uso arbitrario
Estudios realizados por los glaciólogos indican que Parón es el depósito de agua dulce más importante del Callejón de Huaylas. Se encuentra al pie del nevado Paria, cerca del Huandoy, a 4,185 metros de altitud, con una profundidad máxima de 76 metros. Se estima su contenido en 55 millones de metros cúbicos.

La problemática de Parón se complica por el uso arbitrario de sus aguas y las descargas fluviales inusitadas. Técnicamente se debería descargar hasta un máximo de 4 m/s. Sin embargo, el alcalde huaylino precisa que se estuvo liberando, irresponsablemente, hasta 10 m/s, ocasionando que el nivel disminuya por debajo de los 4 mil metros, cifra de cuidado si continúa abasteciendo –como hasta ahora– a la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato, en Huallanca, y no se construyen sucesivas represas para que el agua no se pierda en el Pacífico.

Ingenieros y otros profesionales indican que la empresa Duke Energy ha llegado al extremo de disminuir casi un 50% de la capacidad de la laguna, de los 80 millones de m3. Esta irresponsable gestión se complica con los daños causados en la ribera de la laguna, como consecuencia de las descargas desmedidas. Se observa el profundo deterioro de los canales de regadío y la sedimentación del fondo de la laguna.

¿Quiénes son los responsables? Parlamentarios ancashinos, que arrastran el desprestigio del Congreso y por ello no gozan de audiencia, culpan a la vieja INRENA de la fallida regulación del agua, porque esta institución siempre ha carecido de recursos presupuestales y de personal para cumplir la función esperada por los agricultores.

Necesaria convocatoria
El problema de Parón es serio, muy serio. Por eso el gobierno provincial de Huaylas convoca a la unidad de todos los municipios distritales: Pueblo Libre, Mato, Huallanca, Caraz y otros, y a todos los hijos de Áncash, en especial a los ex alumnos del Colegio Dos de Mayo, muchos de ellos profesionales que destacan dentro y fuera del país.

Esos municipios requieren de una drástica reorganización en la parte administrativa, contable y financiera. En cuanto a recursos económicos, sólo el municipio de Huaylas recibió aproximadamente cinco millones de soles del canon minero, un porcentaje menor del Fondo de Compensación Municipal (FONCOMUN) y recursos propios que hacen un total de ocho millones de soles.

La provincia de Huaylas cumplió 150 años de fundación el 25 de julio del año pasado. La limitación de recursos dificulta la proyección turística. Poner en valor la casa donde Bolívar planeó su travesía por los Andes y abrir una biblioteca atractiva para el turista y pobladores de la zona son algunas de las propuestas que el Instituto Desarrollo y Descentralización hizo recientemente durante un intenso ciclo de capacitación sobre gestión municipal a los empleados de Caraz. La Universidad Mayor de San Marcos ha comprometido su apoyo en la restauración de las ruinas arqueológicas e instalar museos de sitio.

No se toma en cuenta el impacto ambiental
Recientemente una delegación de ancashinos visitó el Congreso para exigir la revisión de la licencia que tendría Duke Energy Egenor en cuanto a los recursos hídricos de Áncash, “porque viene operando sin tener en cuenta el estudio de impacto ambiental”, según informó la oficial Agencia Andina, recogiendo opiniones de más de un congresista.

Parón es una bomba de tiempo que debe prevenirse. En principio los comuneros solicitan la declaratoria de emergencia de la laguna por peligro ecológico. La célula parlamentaria de Áncash presentará un proyecto de ley para que esa fuente sea declarada intangible. También se plantea que Duke

Energy compense a la provincia con un canon equivalente a un 30% de sus utilidades.

La Duke Energy no se ha pronunciado sobre el punto, pero sí anuncia varias inversiones en otros proyectos eléctricos.

Desde enero de 1998, Duke adquirió la propiedad de Egenor y desde julio del 2000 la denominación cambió a Duke Egenor S.A.

La compañía norteamericana es una de las 278 empresas que el gobierno fujimorista premió con contratos de “estabilidad” tributaria y jurídica, dejando de pagar hasta el 80% de la renta imponible y remitir libremente las utilidades al exterior, además de exoneración del pago del impuesto general a las ventas, entre otras ventajas. Al fusionarse con la estatal Edelnor, logró la doble depreciación acelerada de sus activos.

Parón forma parte del intangible Parque Nacional Huascarán, pero en la práctica Duke Egenor administra la posesión, no esclarecida aún, de las 450 hectáreas asignadas a Electroperú en la zona de la laguna.

Según versiones de prensa, Duke Energy Egenor ha enfrentado un proceso seguido por la Sunat por beneficio indebido. También se le acusa de negociar con oro de contrabando. La empresa ha pedido un arbitraje.

Jorge Zavaleta
Colaborador
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PERU 21 21 de Julio de 2008

Deglaciación de nevado dejaría sin agua a Cátac

Cambio climático viene afectando el agro de comunidad de la provincia de Recuay.
La comunidad campesina de Cátac, en la provincia de Recuay, ya se está viendo afectada por la falta de agua debido a la acelerada deglaciación del nevado Yanamarey, como consecuencia del cambio climático, reveló Jeffrey Bury, especialista de la Universidad de Santa Cruz, California (EE.UU.).

“Hay comunidades que poseen bastante agua porque los glaciares se están derritiendo, pero en algunas de las cuencas, como es el caso del Yanamarey (4,890 msnm), se experimenta un retroceso. Se ha notado que hay menos agua, lo que está afectando a las actividades agrícolas de los pobladores de Cátac”, explicó Bury a la agencia Andina. El especialista viene desarrollando estudios sobre cambio climático en la zona.

Bury agregó que el nevado Yanamarey ha sufrido un gran retroceso de sus nieves perpetuas. “Su cubierta casi ha desaparecido, por lo que la falta de agua en Cátac es inminente”, advirtió.

Al respecto, sostuvo que las poblaciones que dependen del recurso hídrico que desciende de los glaciares deben implementar formas de obtener el agua de manera sostenible para evitar que el recurso desaparezca del lugar donde habitan.

“Creo que para Cátac ya es tarde. Se necesitaría un tratamiento especial del nevado y de la zona para evitar que el agua deje de bajar por las cuencas”, indicó Bury. Recomendó a los agricultores que ya están siendo afectados por la falta del recurso, buscar otra alternativa de empleo, porque no hay una solución a la vista.
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LA PRIMERA 16 de Julio de 2008

Científicos peruanos e internacionales en Lima confirman pérdida del 26%. Lo peor es que también están en peligro las fuentes de agua naturales.
La Cordillera Blanca está condenada

(1) Considerada uno de los principales atractivos turísticos, la Cordillera Blanca se pierde lentamente. (2) Marco Zapata dirigió los estudios sobre los glaciares. (3) Pastoruri también pierde su encanto para el turismo.

La perpetua nieve de las cumbres en la Cordillera Blanca, que contrastan con la oscura tonalidad de la Cordillera Negra, quedará sólo en el recuerdo, pues el hielo está derritiéndose velozmente por las ascendentes temperaturas a causa del calentamiento global, que amenaza también la futura provisión de agua del Perú, situación que se repite en el resto del mundo. Esta situación fue analizada en el ciclo de conferencias “Estudios e Investigaciones Glaciológicas y Cambio Climático en el Perú”, organizado por Inrena, que reunió a especialistas del mundo en nuestro país. Ya no es una amenaza. Es una triste realidad.

El director de la Unidad de Glaciología del Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), Marco Zapata, señaló que la Cordillera Blanca de Perú, la cadena montañosa tropical más alta del mundo, perdió al menos 26 por ciento de su superficie desde la década de 1970 como consecuencia del cambio climático. Los especialistas en glaciología mostraron su preocupación por la actual situación de los nevados del mundo, que es un indicador del calentamiento global. Advierten que lo comprobado en Perú confirma la existencia de potenciales problemas.

El calentamiento global, consecuencia del incremento de la emisión de gases, provoca serios trastornos en la naturaleza y en la preservación del hábitat. En el caso del Perú ha ocasionado en los últimos 35 años la pérdida del 22 al 26% de sus glaciares y el 12% de agua, advirtió el Consejo Nacional del Ambiente (Conam), el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) y el Programa de Cambio Climático y Calidad del Aire.

¿Qué hace el Perú?
César Campos, director para el Área Andina del Foro Mundial Alternativo del Agua conversó con LA PRIMERA sobre este tema y señaló que el Perú ha realizado mayores esfuerzos en la mitigación del cambio climático que en la adaptación a él, lo que demuestra que nuestra capacidad de respuesta es limitada. “El Perú se presenta como una institución facilitadora más que participativa, pues no pone recursos.

Eso hace que la capacidad de iniciativa no esté a la altura de las necesidades. De lo disponible en el Fondo Mundial del Ambiente no hemos gastado ni el 18%”, afirmó.

Campos, quien también integró la comisión nacional del cambio climático (2002-2005), explicó que, si bien es cierto que el cambio climático y su repercusión en el medio ambiente es un problema que no sólo atañe a un país sino al mundo, está en manos de cada nación realizar acciones reales y efectivas.

Puso como ejemplo la gravedad de lo que representa la exposición de los restos de basura al sol, ya que ello produce más gases nocivos que el parque automotor.

Glaciares no se regeneran
“Para mí el promedio de pérdida de hielo es algo realmente preocupante”, señaló Lonnie Thompson, un geólogo de la Universidad del Estado de Ohio, en Estados Unidos, e influyente experto en glaciares, quien advierte que, con la rapidez del derretimiento, el hielo no puede generarse nuevamente.

Thompson, quien observó el deshielo en los Andes, los Himalayas y la cima del Kilimanyaro, dijo que los glaciares tropicales están derritiéndose en todo el mundo debido a las altas temperaturas y que “en los sitios donde tenemos información para probarlo, el promedio de pérdida del glaciar está acelerándose realmente”.

Nuestro país tiene casi el 70% de los glaciares tropicales del mundo y ellos alimentan los ríos que proveen agua a las ciudades y barrios marginales de la costa desértica de Perú; el agua no sólo sirve para el consumo humano sino para la agricultura y para generar electricidad.

Los agricultores peruanos que cultivan pequeñas parcelas de sembrados de papas, trigo y alcachofa al este del río Santa, dependen enteramente de los deshielos de los glaciares de la Cordillera Blanca durante la temporada seca. Si el agua se secara ocurriría, metafóricamente, lo mismo con sus vidas.

El otrora imponente nevado Pastoruri sigue agonizando
A consecuencia de la deglaciación, desde hace unos años el nevado Pastoruri está cerrado al público entre diciembre a marzo, a fin de protegerlo, pero este año no lo reabrieron pues los especialistas evalúan si permiten ingreso de turistas o prolongan el plazo de cierre, señaló Lorenzo Beck, de la Intendencia de Áreas Naturales Protegidas del Inrena.

El nevado, con una altitud de 5,240 metros, durante décadas ha sido el principal centro turístico para deportes de aventura de alta montaña del Parque Nacional Huascarán. Recibe unos 60,000 visitantes al año.

“Hasta hace 15 años se llegaba a Pastoruri y no se tenía que caminar porque la nieve la tenía en los pies, ahora hay que caminar bastante para encontrarla”, señaló Beck.

El nevado, al experimentar un retroceso en su casquete de hielo, sufrió la pérdida de “una bella cueva de hielo de 40 metros, que era el centro de las familias que acudían a visitarla para tomarse fotos”, acotó.

Derrumbe fue un espectáculo
Todo un espectáculo para el mundo fue hace algunos días el derrumbe del puente del patagónico glaciar Perito Moreno, situado en la provincia de Santa Cruz, Argentina. El arco de 60 metros de altura de hielo del glaciar se rompió después de varios días de expectativa, reeditando su majestuoso y periódico espectáculo, aunque en esta ocasión ocurrió en el invierno austral, un fenómeno que los expertos vinculan al cambio climático y que no ocurría desde 1951. El derrumbe del glaciar es uno de los espectáculos naturales más imponentes del mundo, que atrae a miles de turistas. La caída del puente se producía a intervalos de cuatro a seis años.

Dayhana Cam
Redacción
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La Razón Mayo 14, 2008

Cordillera Blanca destinada a morir por cambio climático
Proceso de reducción de los glaciares es irreversible, afirma experto de Inrena

La Cordillera Blanca, cuyas atracciones turísticas son los nevados Huascarán y Pastoruri, sufre una enfermedad terminal y no hay cura para salvarla de una muerte segura, debido a los agresivos efectos del cambio climático que amenaza con acabar con los glaciares de Perú.
La llamada “Suiza peruana”, ubicada en la ciudad de Huaraz, Región Ancash, es parte del Parque Nacional Huascarán, declarado en 1985 Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco.
Entre 1948 y 1976 las nieves de la Cordillera Blanca retrocedieron en promedio 9 metros pero desde 1977 a la fecha el retroceso fue de 19 a 20 metros , dijo a la AFP Marco Zapata, jefe de la Unidad de Glaciología del estatal Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena).
El tiempo de vida de la cordillera es incierto, todo dependerá de la temperatura, “pero se conoce que el proceso de reducción de los glaciares es irreversible y nada se puede hacer”, precisó.
En 1989 se hizo un inventario nacional de glaciares que determinó que en las 18 cordilleras de Perú había 3.044 glaciares, que cubrían un área de 2.041 km2.
En 1997 un estudio del estatal Consejo Nacional de Ambiente reveló que el área de glaciares era de 1.595 km2: en ocho años la masa de glaciares se había reducido en 25%.
Zapata aseguró que la imagen de la Cordillera Blanca será igual a la de la Cordillera Negra , que está frente a la cadena de nevados, es decir “una cadena de montañas rocosas”.
Un claro ejemplo de lo que está pasando es el nevado Pastoruri, una de las joyas del turismo peruano. “Se ha convertido en un casquete de hielo, porque sus nieves se derriten aceleradamente”, anotó.
Con una altitud de 5.240 metros , el nevado ha sido por décadas el principal centro turístico para deportes de aventura de alta montaña del Parque Nacional Huascarán. Recibe unos 60.000 visitantes al año.
En 1995 se midió el perímetro del nevado y se determinó una superficie glaciar de 1,8 km2, pero en 2001 ya había perdido medio kilómetro y el año pasado sólo tenía 1,1 km2.
El nevado ha experimentado un retroceso en su casquete de hielo de tal manera que ahora está dividido por un área oscura como una fea cicatriz en su piel blanca.
Pastoruri ya sufrió la pérdida de una bella cueva de hielo donde era tradicional tomarse una foto.

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