jueves, 2 de julio de 2009

LAS AMISTADES PELIGROSAS DEL DEPORTE PERUANO

EL COMERCIO JULIO 3, 2009

Las amistades peligrosas del deporte peruano

10:49 | ¿Existen los amigos en el fútbol? ¿Y en el vóley o la tabla? Estas son algunas respuestas extraídas del anecdotario nacional

Por Miguel Villegas

[UNO] Eran compadres desde chibolos, en su barrio de Magdalena, hasta que los separaron los chismes de adultos. Roberto Chale y Ramón Mifflin se querían y se odiaban a la vez. Eran los capos de la selección de los setenta. Una tarde de inicios del 2000, un periodista quiso amistarlos a escondidas. Ninguno sabía de la emboscada. Mifflin llegó primero al restaurante de parrilladas miraflorino y cuando vio a Chale casi se pone a llorar. “Mi compadre, mi compadre”, cantaba con esa voz sacada de “El Padrino”. Robertito, en cambio, fue un auténtico niño terrible: “Yo no me siento con ese”. Y tomó un Tico amarillo y se fue. .

[DOS] La “U” de los noventa llevaba la marca del “Puma” y Roberto Martínez. Fue en esas circunstancias que José Luis se graduó de filósofo erótico. “La Roberto (sic) es mi mujer”, le decía a los periodistas, cada vez que ganaba un clásico o levantaba una copa. Hasta que volvió Chemo y ahí la cosa se puso fea para el “Puma”. Exhibiendo sus criollas credenciales de terapeuta de parejas, Carranza sacó otra lapidaria. “Bueno, si la Roberto (sic) es mi mujer, Chemo es mi amante”. Y listo. Tanto amor correspondido le dejó a la “U” un bicampeonato (92-93) y un “tri” (98-99-2000).

[TRES] Aunque están enemistados desde la selección, hay algo que los une. Ñol es amigo de Juan Reynoso, que a su vez es íntimo de Percy Olivares, que es chochera del Chemo, que es amigo/ahijado del “Ciego” Oblitas, que es papá del Chorri… y de Ñol, quienes aunque lo nieguen y se detesten vienen a ser como hermanitos.

[CUATRO] Una tarde del 2006, en la tienda Umbro de Magdalena, Óscar Ibáñez salía de una producción fotográfica. Y en ese instante llegó el “Puma”. El cruce cortó el ambiente. Los ex amigos y ex tricampeones con la “U” dejaron de serlo a fines del 2002. Esa tarde de invierno, Carranza iba a contar por qué con la locuacidad de un cómico ambulante. “Él… cobraba debajo de la mesa… yo tengo códigos… no me pidan hablar… para mí existen los valores… yo puedo ver de frente a todos… etee… y… códigos, códigos…”. Carranza acusaba a Ibáñez de algo tan sencillo como imposible en la “U” de Aspauza: cobrar su sueldo. Óscar, con grandeza, le dijo a este periodista una vez y para siempre: “No puedo responderle a un ídolo”.

[CINCO] Aunque Uribe niega la bronca y Oblitas dice que ya está abuelito para líos de adolescentes, sí se pelearon. En 1991, Julio César era un brillante jugador sin intenciones de jubilarse y Juan Carlos un promisorio técnico que no aguantaba rebeldes en el camerino. Lo sacó del plantel de Cristal en esa temporada y el “Diamante” no se lo perdonó.

[SEIS] Diálogo (imaginario) entre dos “amigazas”, campeonas del mundo, tablistas y vecinas de Punta Hermosa.

Habla “Chata”, cómo estás dice Kina.

Pero si es la campeona del mundo, qué bravazo responde Sofía bien chévere.

Tranquila, “Chata”, que te agarro como a la gatita de sofá, ja, ja.

Sofía y Kina. Amigas y campeonas. Yo sí sé..

[SIETE] ¿Saben quién condenó a Paolo Guerrero a tan afeminado sobrenombre? Carlos Álvarez no. Chemo tampoco. ¿Burga? No, está de viaje. Fue su amigazo Claudio Pizarro el que, una mañana en Múnich de la que casi nadie se acuerda, se acercó al delantero del Hamburgo y, por atrás, lo atacó delante de un avispado enviado especial de canal peruano. “Ese Paolíiiiiiin”, dijo con poca inocencia.

[OCHO] Cuando Ñol era un flaquito talentoso con cara de Pluto, el papá de “Puchungo” Yáñez, don Alfonso, le daba comida y propina. Eran los tiempos en que el “Maestrito” soñaba con el primer contrato profesional. Desde entonces, “Puchungo” y Nolberto no son patas; son hermanos. Una rareza en el fútbol.

[NUEVE] Con motivo de los 20 años de la obtención de la medalla de plata en Seúl 88, El Comercio planeó un opíparo homenaje a las chicas en un restaurante miraflorino bien “ficho”. Allí, Cenaida Uribe y Gaby Pérez del Solar, o sencillamente Cenaida y Gaby, se volvieron a ver después de algunas diferencias políticas en el Congreso. Pero son nuestras campeonas y se portaron como tales. Hasta un beso fraterno se dieron. Y salieron en la foto de recuerdo… separadas. Maldita política..

[DIEZ] ¿Usted en serio tiene amigos?
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EL COMERCIO MAYO 4, 2009

Conozca a la mejor selección peruana de fútbol de los últimos 30 años

7:43 | Miles de lectores de elcomercio.com.pe escogieron a los jugadores nacionales que marcaron época en cada posición. Conozca cuáles son.

¿Esta podría ser la selección peruana de los últimos 30 años? Deporte Total planteó la interrogante y este es el resultado: un equipazo.

RAMÓN QUIROGA
Desde que se mudó a esta vecindad, es imposible no decirle Don Ramón. Quiroga fue el primer futbolista extranjero que entendió que en el Perú todos tienen que jugar a la pelota. El argentino se vestía de “1”, pero era más bien un líbero, un central que en sus ratos libres hacía paredes con Chumpitaz. Llegó al Perú, tierra de arqueros, en 1973 y desde entonces fue el mejor: cinco años después atajó en el Mundial de Argentina 78, en esa selección peruana en la que él fue un privilegiado hombre que aplaudía las jugadas a ras del campo. Capítulo aparte: hay quienes dicen que el 6-0 de Argentina llegó por eso: Quiroga estaba distraído. Con el “Loco” se fue un estilo. Por eso, pese a tener competidores de la altura de Ibáñez o Balerio, la gente no olvida que Quiroga fue el arquero que nos hizo creer que los peruanos también podíamos ser atrevidos. Y en copas del mundo.

JUAN CARLOS OBLITAS
Nunca tuvo competencia. El “Ciego” siempre fue titular en las selecciones peruanas a ojos cerrados. En él se juntaban las dos características básicas en un delantero por fuera: velocidad y gol. Oblitas jugó en la “U”, donde fue ídolo, viajó a México, España y a Bélgica y regresó a Lima para retirarse con la camiseta crema en 1985. Inolvidables son los goles que marcó con la selección a Chile en Matute en 1975 (el de la famosa chalaca) y a Argentina en Lima, en 1985. Como lo es su fútbol hasta hoy.

NOLBERTO SOLANO
Ñol Solano es uno de esos jugadores que necesitan estar en desventaja para sentirse superiores. Le bastó el pie derecho para ingresar a la galería FIFA de los mejores. De hecho, el actual jugador de la “U” fue elegido por la federación internacional de fútbol el mejor rematador de tiros libres en el 2008. No compitió con otros futbolistas, sino con transnacionales; David Beckham, por ejemplo. Y con un solo pie, ganó.

Nació en Cristal, creció en Boca y dictó clase en el elegante fútbol inglés. Allí estuvo diez temporadas y supo graduarse de carrilero derecho contagiado por futbolistas que no corren, vuelan. En Perú ya había insinuado algo: fue el mejor marcador de la Copa Libertadores 1997 con Cristal, además de uno de los goleadores.

Este jugador que piensa con el pie siempre estuvo a beneficio de la selección.

HÉCTOR CHUMPITAZ
Si, como dicen, la selección de un país es comparable con su ejército, Perú tuvo al único capitán que era respetado por todos los generales. Anote: Cubillas lo ve y aún le dice “mi capitán”, Velásquez lo abraza con reverencia, Meléndez le da la mano y después de hablar de la vida a los 60, le pide algún consejo. Su importancia en el fútbol peruano de hace treinta años fue tal que no solo llevó la cinta de la franja; fue el Capitán de América. Uno le pregunta a don Héctor por qué tanto respeto y él dice que solo jugaba al fútbol. Y qué fútbol.

Jugó dos mundiales solo para confirmar que él era un defensor de fama internacional.

JULIO MEÉNDEZ
Fue un defensor a pedir de Boca.

De piernas largas y pantalones cortos, Julio Meléndez fue el único futbolista peruano que le bajó el volumen a La Bombonera y la convirtió en un inocente palco de teatro. Cuando había que ir a verlo, era porque en verdad tocaba disfrutar del peruano y su ballet. Su pasarela era el área grande, donde quitaba pelotas pidiendo permiso e infundía respeto (o temor) con esa enorme sonrisa Kolynos. Fue campeón de la Copa América de 1975, después de haber sido ídolo de Boca Juniors, ese club de fútbol que elige héroes solo si tienen la talla de Maradona. Antes de eso, había sido bicampeón xeneize 69-70.Nada menos.

JUAN VARGAS
Hace cinco años nada más le hacía golazos de 30 metros a Cienciano y ahora hace lo mismo, pero en el arco del Milán. Pocos jugadores asombraron tanto como Vargas desde su aparición: agresivo, de buena pegada y fuerte personalidad. Arrancó en la “U”, donde hizo un gran 2004 y fue fichado por Colón de Santa Fe. Desde entonces el costo de su pase se ha multiplicado por 15: Fiorentina le pagó al Catania 15 millones de dólares por quedarse con el marcador izquierdo más caro de la historia del fútbol peruano. Varguitas es uno de los líderes de la nueva generación de futbolistas nacionales. Es imposible imaginar a la selección sin su presencia.

JOSÉ VELÁSQUEZ
Era un peón en el campo, pero nadie dudaba en decirle, con respeto, el “Patrón”.

El Veco decía de él que su trajín en el medio era tan imponente que parecía estar “caminando siempre como en el living”. Velásquez era un volante mixto alto, de buen pie y mejor panorama, que consideraba necesaria la pierna fuerte tanto como los goles vistosos, en un tiempo en que esos jugadores eran un lujo. Y ese lujo lo tenía el Perú de fines de los años 70. Fue mundialista en 1978 y fue elegido por la revista “El Gráfico” en el equipo ideal de la primera fase. Fue, pero sigue siendo.

TEÓFILO CUBILLAS
Un día de 1970, Pelé dijo que había nacido su sucesor.

Lo declaró a los medios después de ver a Teófilo Cubillas jugando para la selección de Perú en México 70. Ya para entonces, Cubillas era el mejor “10” del fútbol peruano y era, además, el “10” más goleador (74 tantos). Lo que vino después fue una carrera impecable que lo convirtió en el jugador peruano más reconocido en el ámbito mundial.

Si hasta la gente quiso que nunca creciera (y que su fútbol no se fuera) y le puso de chapa un inmortal “Nene”.

CÉSAR CUETO
¿Usted ha visto a Messi? Cueto la llevaba pegadita al pie hace 25 años. ¿Usted ha visto a Platini? Cueto fue mejor que Michael en su casa, el Parque de los Príncipes. ¿Usted ha visto al pibe Valderrama? Cueto fue el talentoso volante que fue su modelo. ¿Usted ha visto a Maradona? Cueto también es zurdo.

Fue un mediocampista generoso con los hinchas: solo sabía jugar bien al fútbol. Jugó los mundiales 1978 y 1982. Nació en Alianza, pero lo quiere el Perú. Y es mejor verlo en video antes que describirlo.

GERÓNIMO BARBADILLO
“Patrulla” es el gran puntero derecho de los años ochenta. Era una mezcla rara: tenía habilidad de “10” y efectividad de “9”. Cuando llegó a México a jugar por los Tigres de la UANL, deslumbró tanto que los dirigentes pronto pensaron en el futuro. Para que nadie borre su recuerdo —y sus más de 60 goles con la camiseta auriazul— decidieron quitar la camiseta número “7” para siempre. Nadie podía llevársela en coche después de que la había usado “Patrulla”.

Y si toca comparar, se necesitarían dos Jefferson Farfán para tener un Barbadillo.

FRANCO NAVARRO
En la época de los Pizarro y Guerrero, Franco habría sido el mejor de todos. Lejos. La franja siempre le quedó bien: debutó con la camiseta de Deportivo Municipal en 1979 haciendo lo que mejor sabía: dos goles. Era el típico centrodelantero: grandote, de buen juego aéreo, mejor rematador. Desde que se retiró en 1995 con Alianza, la camiseta número “9” de la selección peruana ha sido malgastada por todo tipo de impostores. Ninguno como el “Pepón”.

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