lunes 13 de julio de 2009

TRASPLANTE SALVA A INGLESA QUE SE NEGABA A RECIBIR NUEVOS CORAZON


EL COMERCIO JULIO 30, 2009

Trasplante salva a inglesa que se negaba a recibir nuevo corazón
Joven decía que quería “morir con dignidad”

LONDRES [EL COMERCIO/AGENCIAS]. Hace ocho meses una adolescente inglesa de 14 años consternó a todo el mundo cuando se supo que rechazaba recibir un corazón nuevo y que prefería morir con dignidad. Sin embargo, finalmente se sometió al trasplante en un hospital londinense y ahora se recupera de la intervención que le salvó la vida, informó el diario británico “The Sun”.

MUCHO SUFRIMIENTO
La historia de Hannah Jones se hizo pública en noviembre del 2008, cuando en declaraciones al “Daily Mirror” dejó en claro su determinación de no someterse a un trasplante de corazón. “Ya tuve suficiente de hospitales y quiero volver a casa”, aseguró en esa oportunidad.

En su corta vida, Hannah se había sometido a una decena de operaciones. Todo empezó cuando muy pequeña le diagnosticaron un tipo raro de leucemia.

Cuando los especialistas lograron la remisión del cáncer y todo señalaba que la vida de la pequeña mejoraría, otra nube apareció en el camino: le descubrieron una cardiomiopatía; su corazón tenía un agujero y era necesario cambiarlo para que ella siguiera con vida.

Los médicos le advirtieron en ese entonces que había un alto riesgo de que falleciera durante la operación y que, incluso, creían que en 10 años podría ser necesario someterla a un nuevo trasplante.

Entonces Hannah les dijo a sus padres y a las autoridades de salud que prefería pasar el tiempo que le queda en su casa, fuera del hospital.

NUEVA ESPERANZA
“Mi esposa y yo acordamos apoyar a nuestra hija en lo que quisiera hacer. Hannah sabe que puede cambiar de opinión”, dijo en ese entonces Andrew Jones, padre de la adolescente. Ocho meses después las cosas cambiaron.

Según el diario “Telegraph”, la nueva decisión fue tomada luego de que Hannah sufriera una falla parcial en el riñón el pasado 7 de julio, cinco días antes de su cumpleaños 14.

No pudo recibir una diálisis debido a que su corazón –que por su condición solo late de un lado– era demasiado débil para el tratamiento.

Así, las opciones de Hannah se reducían a volver a la lista de receptores de un corazón donado o el riesgo de sufrir una falla renal total y una muerte segura.

“Sé que había decidido que no quería esto de ninguna manera, pero todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión”, sostuvo la adolescente.

En declaraciones al mismo rotativo, señaló como beneficios adicionales al trasplante que disminuiría considerablemente su tratamiento de medicinas. “Ahora estoy tomando 27 pastillas, pero luego solo tendré que tomar unas 12”.

Kristy, madre de Hannah, se mostró “absolutamente encantada” con el cambio de decisión de su hija. “Sin duda, estoy muy feliz con su cambio de parecer, pero estoy más feliz de que ella misma haya decidido”.

CLAVES
Una polémica que continúa
A. Cuando Hannah dio a conocer su decisión, los médicos que la atendían hicieron todo lo posible para que se sometiera al trasplante.

B. Primero, el hospital envió a un trabajador social para entrevistar a la menor por su decisión. Luego, se comunicaron telefónicamente con los padres para informarles que el hospital tomaría acciones legales contra ellos si no la volvían a internar. Los padres se negaron.

C. Finalmente, el hospital intentó obtener una orden judicial para obligar a Hannah a regresar, incluso contra su voluntad. Esa acción legal nunca fue admitida.

D. La decisión de Hannah de no someterse a más tratamientos médicos y luchar por su derecho a morir en su casa recibió respaldo en todo el mundo. Medios de comunicación de diversos países informaron sobre su caso.
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EL COMERCIO JULIO 15, 2009

LA HISTORIA DE HANNAH, UNA JOVEN BRITÁNICA DE 16 AÑOS, CONMUEVE AL MUNDO

Diez años con dos corazones
Recibió trasplante para darle descanso al suyo

LONDRES [DPA]. Hannah Clark vivió durante años con dos corazones: el propio y el de un donante. El suyo tenía una cardiomiopatía, un defecto tan grave que no latía por sí solo. Sin embargo, después de diez años y medio, el corazón del donante se pudo retirar en una operación sin precedentes. Ahora la niña británica, que en tanto ya tiene 16 años, puede llevar una vida normal sin ayuda y sin su dosis diaria de medicamentos.

Desde bebe, Hannah tenía una falla en el músculo del corazón que ponía en riesgo su vida. En 1995, cuando tenía dos años, los médicos adosaron a su corazón el de un donante de cinco meses en el hospital Harefield de Londres. “Si esta familia no nos hubiera dado el corazón de su hijo muerto, Hannah no estaría aquí. Estamos tan agradecidos”, dijo el padre, Paul Clark, en una conferencia de prensa en Londres, con lágrimas en los ojos. La historia de Hannah fue difundida ayer en la versión en línea de la revista especializada “The Lancet”.

PROCEDIMIENTO PELIGROSO
El corazón del donante asumió las funciones del propio, ya que fue “asociado” de forma paralela al de Hannah. “Le dio un largo descanso al corazón de Hannah para que pudiera recuperarse”, explicó el cirujano, Magdi Yacoub, que lideró el equipo de médicos junto a Victor Tsang del Great Ormond Hospital de la capital británica.

Afirmó que fue “un milagro” que Hannah se haya recuperado. En muchos trasplantes aparecen complicaciones: para que el cuerpo de Hannah no rechazara el corazón ajeno tuvo que tomar medicamentos que suprimieran el sistema inmunológico.

Esta supresión inmunológica desató un cáncer especial que se da muchas veces en casos de trasplante. Hannah tuvo que someterse a quimioterapias y por momentos estuvo en silla de ruedas.

Algunos años después de la operación se demostró que el corazón donado se había visto afectado cuando los médicos redujeron los medicamentos para la supresión inmunológica. El cuerpo de Hannah comenzó a rechazar el segundo corazón. Los médicos decidieron en el 2006 eliminar el órgano ajeno, ya que el propio de Hannah ya se había recuperado hasta ese entonces.

“Este método es único bajo las actuales circunstancias”, dijo Yacoub. Él mismo no siempre creyó en el éxito del tratamiento. “Por periodos Hannah estaba muy, muy enferma. No podía respirar… muchos se hubieran rendido, pero ella no”.

Hannah dejó de tomar los medicamentos y ahora, tres años y medio después de la segunda operación, se recuperó completamente de las enfermedades. “Gracias a esta operación tengo una vida normal como mis amigos”, contó.

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