viernes, 24 de julio de 2009

ALVA CASTRO ES EL NUEVO PRESIDENTE DEL CONGRESO DE LA REPUBLICA


EL COMERCIO JULIO 27, 2009

Votos tránsfugas dan el triunfo a Luis Alva Castro y es el nuevo presidente del Congreso

7:14 | Legisladores José Luna (SN), Margarita Sucari (BP), Gustavo Espinosa (NA), David Waisman (PP) y Aldo Estrada (UPP) votaron súbitamente por el Apra.

Por Jorge Saldaña R.

Vaya elección. El aprismo retuvo una vez más la conducción del Congreso. Es el cuarto año consecutivo desde el 2006. Sin embargo, a contrapelo de los anteriores procesos electorales parlamentarios, esta vez la diferencia de votos entre la lista oficialista y la de la oposición fue más ajustada.

Así, el congresista Luis Alva Castro, del Partido Aprista, se impuso sobre su prima, la legisladora Rosa Florián Cedrón, de Unidad Nacional, por una diferencia de 12 votos. De los 106 legisladores que asistieron a la sesión parlamentaria electoral, la lista oficialista obtuvo 59 adhesiones frente a los 47 votos conseguidos por la nómina de la oposición.

La realidad pudo ser otra de haber votado los siete legisladores humalistas suspendidos el 10 de junio hasta fin de año por protagonizar un bochornoso incidente en el hemiciclo. La diferencia entre las dos candidaturas se habría reducido a cinco votos.

Mientras la perdedora de la contienda lamentaba que algunos de sus colegas no cumplieran la palabra empeñada, pues a última hora contribuyeron con el triunfo aprista, su par humalista Daniel Abugattas fue más directo y acusó al aprismo de haber “comprado algunos votos opositores” para continuar dirigiendo los debates en el Congreso hasta el 26 de julio del 2010.

Incluso mencionó a algunos parlamentarios con nombre y apellido. Así, le llamó poderosamente la atención que los congresistas Margarita Sucari (Bloque Popular) y Aldo Estrada (Unión por el Perú) hayan ocultado el marcado en la cédula de votación cuando el acuerdo político era que todos los opositores lo hicieran público.

El caso del legislador independiente Gustavo Espinoza Soto no es extraño. Desde el 2006 siempre ha votado a favor del aprismo. Empero sí fueron reveladoras las actitudes de los congresistas David Waisman (Perú Posible) y José Luna Gálvez (Solidaridad Nacional).

Waisman estaba voceado hasta el jueves para postular a la tercera vicepresidencia del Congreso en la lista de Florián. Es cierto que a última hora su candidatura fue desestimada, pero aun así su colega peruposibilista Carlos Bruce se pregunta por qué nunca reveló la orientación de su voto.

El caso de Luna es otra perla. Hasta el viernes por la tarde no había seguridad de su reincorporación a las funciones parlamentarias, a pesar de que el oficio de la Corte Suprema (que lo declaraba inocente de un proceso judicial) había llegado a la presidencia del Parlamento el martes pasado.

Dicen que la propia Florián y el upepista Isaac Serna intercedieron ante la saliente Mesa Directiva del Parlamento para que Luna reasumiera sus funciones ayer, lo cual sucedió pero con un sorpresivo resultado. Luna votó por la lista oficialista y hasta expuso su cédula marcada ante la algarabía aprista. Quizá por eso Alva Castro esperó conocer el resultado oficial del escrutinio para acercarse hasta el escaño del solidario Luna y agradecerle su voto con un elocuente abrazo.

En su discurso de orden, el electo presidente del Congreso, Luis Alva Castro, estableció que su propósito en la conducción parlamentaria durante los siguientes 12 meses será el de la concertación.

“Superemos las reticencias y los prejuicios y conversemos. Olvidemos las afrentas y concertemos para mantener la continuidad democrática del país”, dijo.

El humalista Fredy Otárola le tomó la palabra y por eso anunció que muy pronto pedirá que se levante el castigo a sus siete correligionarios suspendidos por probada inconducta.
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LA REPUBLICA JULIO 26, 2009

Alva Castro juramenta por la Patria y memoria de Haya de la Torre

Luís Alva Castro, el nuevo titular del Parlamento para el período 2009-2010, dedicó su juramentó en el cargo a Dios, la Patria y la memoria del fundador del Apra, Víctor Raúl Haya de la Torre.

En seguida, Alva Castro tomó juramento a su mesa directiva que estará integrada por los legisladores Cecilia Chacón (fujimorista), en la primera vicepresidencia; Wilson Michael Urtecho (Alianza Nacional) en la segunda vicepresidencia y Antonio León Zapata (Bloque Popular), en la tercera vicepresidencia.

Urtecho es el primer congresista con discapacidad que forma parte de una mesa directiva.
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EL COMERCIO JULIO 26, 2009

Alva Castro es el nuevo presidente del Congreso de la República

12:10 | La lista del congresista oficialista ganó con 59 votos mientras que la opositora Rosa Florián (Unidad Nacional) sumó 47 votos. El partido Aprista retiene por cuarto año consecutivo la Mesa Directiva del Parlamento.

El legislador aprista Luis Alva Castro fue elegido hoy como nuevo presidente del Congreso de República al superar a la legisladora opositora Rosa Florián (Unidad Nacional) al obtener 59 votos de respaldo frente a los 47 de su contendora.

El ex ministro del Interior del actual gobierno estará acompañado en la Mesa Directiva por los legisladores Cecilia Chacón (fujimorista), en la primera vicepresidencia; Wilson Michael Urtecho (Alianza Nacional) en la segunda vicepresidencia y Antonio León Zapata (Bloque Popular), en la tercera vicepresidencia.

En total sufragaron 106 legisladores en un proceso de votación que duró una hora con cinco minutos. Entre los que acudieron a votar estuvieron el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, y los ministros de Justicia, Aurelio Pastor, y de la Mujer, Nidia Vílchez. El legislador José Luna Galvez, reincorporado esta mañana, también cumplió con sufragar.

La lista de oposición que encabezó la legisladora Rosa Florián (Unidad Nacional) estaba integrada por Yonhy Lescano (Alianza Parlamentaria), Isaac Serna (UPP) y José Saldaña Tovar (BP), a la primera, segunda y tercera vicepresidencia, respectivamente.
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LA REPUBLICA JULIO 26, 2009

El Apra, ¿un partido zombie?
Por Mirko Lauer

Muchos cuadros apristas ven con cierto pesimismo las elecciones regional-municipales del 2010. En el 2002 el partido ganó la mitad de las regiones, y en el 2006 eso se redujo a un par. El temor en el Apra es que una ola de izquierda vuelva a arrinconar al partido, confinándolo otra vez a un par de regiones del norte del país. Un resultado con ribetes plebiscitarios.

Quizás más importante que si el Apra gana o pierde es si se volverá a repetir o no el amplio triunfo de figuras moderadas e interesadas en llevar adelante una buena administración. Son las que se llevaron la pasada elección, con la excepción de Ancash y Puno, donde ganaron políticos contestatarios e ineficientes, que hoy buscan la reelección.

Los cuadros apristas ubicados sobre el terreno en todo el país no esperan mayor ayuda del gobierno saliente, y hoy expresan temor por el avance del radicalismo de izquierda, algo que para ellos incluye la presencia de agentes externos con recursos e influencia. Ese sería el origen del comentario de Alan García sobre una guerra fría en territorio peruano.

Hoy el Apra no es un partido gobernante, y ha sido reducida a los términos de una maquinaria electoral. Pero hay problemas para esto último: la organización funciona en base a la disciplina, pero sin el menor punche ideológico, condición indispensable para dar una batalla política exitosa en un terreno social radicalizado.

La varita mágica del Apra es Alan García, que ha hecho la diferencia entre obtener votaciones ridículas y ganar la presidencia de la República más una bancada considerable en el Congreso. ¿Funcionará el encanto endosado de García en el 2010 y en el 2011, en el entendido de que él lo desee? No parece haber en el Apra un solo interlocutor capaz de emplazarlo en estos términos.

La versión de algunos cuadros distantes del gobierno es que el Apra existe hoy como un partido zombie, que además de realmente no gobernar se dedica a una vida partidaria esencialmente sin ideología, dedicada al ancestral culto al líder máximo. Esto último expresado en una inacción por la que se le ha reclamado en el 2006.

Lo anterior calza bien con la difundida idea de que el Apra no tiene cómo ni con quién ganar las elecciones del 2011, y que su papel se limitaría a evitar el triunfo de un candidato inconveniente para ella. Una versión de lo que en cierto modo hizo en 1990, en lo que terminó siendo un bumerán para el partido como organización.

¿Qué dicen las bases? Muy poco. Hay voces descontentas en la red, pero no realmente movimientos disidentes como los de otros decenios. La antigua ideología ya no es convincente, y no parece haber más ideas nuevas que la modernización de derecha del alanismo. El sueño social-demócrata de los años 90 ha quedado perdido en la traducción de lo viejo a lo nuevo.
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EXPRESO JULIO 22, 2009

Cada ministerio potenciará prevención de conflictos
Cambia estilo de antecesor Yehude Simon.

“Estimularemos la prevención en todos sus niveles, por ellos hemos decidido asignar recursos y convocar el impulso de la inversión”, precisó el premier Javier Velásquez Quesquén en declaraciones a la prensa en la ciudad de Chiclayo, a donde viajó para entregar cuatro millones de soles que serán destinados para la prevención del Fenómeno del Niño en la región. El titular de la PCM reafirmó su deseo por desconcentrar el diálogo y sectorizarlo. “El Premier no puede levantar falsas expectativas en las mesas de diálogo, porque esto sólo lleva a la frustración”, dijo. En tanto, anunció que institucionalizará la oficina de prevención de conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros, (PCM), ya que en el anterior Gabinete ésta no existía.

“Lo que existió en el antiguo Gabinete fue sólo un esfuerzo de buena fe. Nosotros necesitamos personas expertas en temas de conflictos para poder beneficiar a los sectores que tienen problemas. Por ello es necesario un seguimiento y monitoreo de las zonas”, propuso Velásquez Quesquén, quien a su vez aclaró que con esto no quiere desestimar el estilo de su antecesor, Yehude Simon, sino que considera que a través de este nuevo estilo de trabajo puede ayudar mejor al gobierno del presidente Alan García.

“Yo no me opongo al diálogo, puesto que considero que es la base de todo, pero de eso debe encargarse gente especializada”, afirmó. En tanto cuando se le consultó si la población en zonas de conflicto exigía su presencia en la zona, el Premier no dudó en manifestar que esa no es su labor.

“No voy a ir, es importante que los problemas no los resuelva yo, sino el ministro a cargo. Para eso cada ministerio potenciará sus oficinas de prevención e investigación de los conflictos. Yo sólo hablaré con los implicados y estableceré plazos de diálogo. Uno no puede sentarse a dialogar sin saber cuándo terminará”, acotó.

Asimismo, comunicó la participación de 14 funcionarios, evaluados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quienes han sido capacitados para ver todo lo relacionado con la agenda pública y el destrabe de las inversiones.

Irá al Sur
De otro lado, el jefe del Gabinete reafirmó su visita al sur del país. Su primera estadía la tendrá en la ciudad de Puno, donde se reunirá con los alcaldes locales y regionales para trabajar con ellos sus proyectos y solucionar las trabas que aquejan e impulsar la inversión.
“Desde el mismo lugar, hablaremos con los ministros y altos mandos de la zona para que automáticamente se puedan romper las trabas que impiden el avance de los proyectos. Nosotros debemos facilitar a las regiones, gobiernos locales y al propio gobierno neutral todos los mecanismos necesarios para poder invertir los 18 millones de soles que están en banco”, enfatizó el Premier.
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EL COMERCIO JULIO 19, 2009

EL EDITORIAL
La prioridad: orden, paz social y desactivar conflictos

Según anuncio del jefe del Gabinete, Javier Velásquez Quesquén, para afrontar las tensiones sociales en adelante cada ministerio formará su unidad de prevención y solución de conflictos, con lo cual se desactivarían las mesas de diálogo ya instaladas.

Es bueno que este nuevo enfoque proponga mecanismos de negociación más institucionalizados en el interés de dejar de lado la llamada política del bombero, según la cual cualquier brote conflictivo demanda la presencia del presidente del Consejo de Ministros en cualquier punto del país, para apaciguar los ánimos y evaluar alternativas de solución improvisadas.

Por tanto, la idea de Velásquez es positiva, pero hay dos aspectos que deben evaluarse con mucho cuidado: las mesas de diálogo no son malas o innecesarias en sí mismas, pues funcionan como una buena válvula de escape en situaciones extremas en las cuales los interlocutores sociales tienen representaciones imprecisas (como los frentes, movimientos, etc.). Lo que debe evitarse es el abuso de este mecanismo democrático y que su funcionamiento no esté bien regulado en cuestiones medulares como su alcance y carácter vinculante con los estamentos del Estado.

Asimismo, si bien no pueden alentarse formas de negociación social paraestatales, antes de desactivar lo que ya existe, aunque sea de modo precario, es urgente hacer un balance de los conflictos en curso, para lo cual es fundamental el apoyo de la Defensoría del Pueblo, que mantiene un registro actualizado de ellos.

Se necesitan también mejores sistemas de prevención, para lo cual debe irse a una reingeniería total de la Unidad de Prevención de Conflictos de la PCM para detectar tempranamente los problemas políticos y sociales que enervan a la nación. En otro plano, la colaboración del Ministerio del Interior y la Policía Nacional es importante para mantener el orden, pero es obvio que su función antes que represiva debe priorizar la prevención.

En ese enfoque urge reforzar las labores de inteligencia para descartar y denunciar cualquier injerencia de grupos desestabilizadores, muchas veces vinculados a fuerzas extremistas de la izquierda radical y subversiva, o a grupos que responden a intereses foráneos.

Luego debe mejorarse la coordinación entre los ministerios, no solo para compartir la metodología de detección y desactivación de conflictos, sino para evitar que se dupliquen esfuerzos.

Otro aspecto sumamente importante es el que concierne a los gobiernos regionales y locales. Como se ha visto en tiempos recientes, muchos conflictos sociales son de naturaleza local y tendrían que haber sido resueltos por los presidentes de los gobiernos regionales. Sin embargo, estos, de modo facilista e irresponsable, eluden esta responsabilidad y la endilgan al Gobierno Central, lo que al final causa gran perturbación a la gobernabilidad y la paz social.

Finalmente todos debemos entender que la apertura al diálogo no debe ser vista como un signo de debilidad, sino, por el contrario, como una expresión de una voluntad democrática que debe guardar el equilibrio entre diálogo, orden, respeto a los demás (para evitar bloqueos indiscriminados de vías) y, por supuesto, desarrollo e inclusión social.
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EL COMERCIO JULIO 16, 2009

“Hay racismo en críticas contra el primer ministro”

12:57 | El congresista Jorge del Castillo manifiesta que le reprochan a Javier Velásquez Quesquén “por ser provinciano y un hombre de pueblo”

El congresista del Apra Jorge del Castillo sostuvo que hay una carga racista en las críticas vertidas contra el jefe del Gabinete Ministerial, Javier Velásquez Quesquén.

“Lo que hay que pedir es tolerancia y aceptación democrática. Acá veo hasta ciertos rasgos de racismo en este comportamiento. Realmente es insólito”, manifestó Del Castillo a Canal N.

El legislador, quien también ejerció el cargo de primer ministro, restó importancias a los pronósticos que le dan un máximo de seis meses de duración a Velásquez Quesquén al frente de la PCM.

“Por el hecho de Javier Velásquez, un hombre del pueblo y que viene de las provincias (…) dicen que no está preparado. ¿Qué cosa quieren? Él tiene suficiente camino y recorrido como para poder asumir una función de estas”, indicó el parlamentario.

Diversos analistas consideran a Velásquez Quesquén un personaje cercano de Del Castillo.

El actual primer ministro inició su carrera parlamentaria en 1995, junto con Del Castillo, Edgar Nuñez, Agustín Mantilla, entre otros.
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LA REPUBLICA JULIO 15, 2009

"Si no hay acuerdo al dialogar, entonces se pondrá orden"

Advierte premier Javier Velásquez Quesquén ante posibilidad de protestas. Dice que se desconcentrarán los conflictos regionales.

El premier Javier Velásquez Quesquén anunció que si en un “determinado plazo” el gobierno no se pone de acuerdo con quienes se han instalado mesas de diálogo, se utilizarán “las herramientas que le provee la Constitución” para restablecer el principio de autoridad y orden.

En tal sentido, el jefe del gabinete dijo que ordenará las mesas de diálogo, pues ellas deben tener plazos y materias debatibles.
“Yo no me voy a sentar a dialogar y suscribir un acta en virtud de la cual me comprometo a derogar una ley cuando esa no es mi prerrogativa constitucional”, expresó el flamante jefe de la PCM.

Velásquez reconoció que hay 300 potenciales conflictos sociales en todo el país, pero dijo que solo cien tienen que ver con el gobierno central, y el resto es responsabilidad de los gobiernos locales y regionales.

Por ello indicó que si bien no se desactivará la Unidad de Conflictos de la PCM, sí se van a “desconcentrar” los conflictos a fin de que cada gobierno local, regional o ministerio asuma su responsabilidad.

“¿Por qué el primer ministro tiene que dedicar su tarea a sentarse a resolver conflictos que son sectoriales?”, se preguntó.

El dato

A provincias. Velásquez Quesquén viajará este fin de semana a cinco regiones del interior para ver las trabas que tienen los gobiernos locales y regionales para ejecutar sus inversiones.

* Premier light
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

El ‘coordinador’ Javier Velásquez Quesquén

Cuando anteayer le pregunté a Javier Velásquez Quesquén si va a ser un premier con voz propia o –como varios han criticado, incluida esta columna– solo un ‘secretario chicheñó’, ofreció una respuesta contundente: será el coordinador del gobierno.

“¿Cómo un primer ministro va a tener una agenda que confronte al presidente? Para eso está el Parlamento, que tiene que ser el contrapeso. Yo soy solamente coordinador de la política del gobierno”, respondió en la cabina de RPP.

Las personas ejercen estos puestos políticos según su estilo, personalidad y objetivos, que son las mismas razones por las que un jefe de Estado las elige. Es obvio que Alan García escogió a Velásquez Quesquén porque no quiere ser un presidente prescindente. Si José Antonio Chang –el otro rumoreado– hubiera sido designado premier, habría respondido igual.

Ahora bien, es evidente que ese tipo de interpretaciones las hacen los que no están pensando usar la PCM como trampolín a la fama para una candidatura presidencial, como sí fue el caso de Jorge del Castillo y de Yehude Simon.

Quizá muchos esperábamos un premier con mayor grado de autonomía, especialmente cuando al gobierno le conviene convocar y abrir nuevos espacios, pero la interpretación de su puesto de Velásquez Quesquén encaja con la Constitución.

El artículo 123 establece que al presidente del Consejo de Ministros le corresponde: “1. Ser, después del presidente de la República, el portavoz autorizado de gobierno; 2. Coordinar las funciones de los demás ministros; 3. Refrendar los decretos legislativos, los decretos de urgencia y los demás decretos y resoluciones que señalan la Constitución y la ley”.

Cabe discrepar de la manera como el nuevo premier está enfocando su tarea, y hasta puede desilusionar a los que esperaban un papel más protagónico, pero no deja de ser una manera realista de plantear lo que tiene que hacer al frente del gabinete, pues esa es la función que el presidente García espera de él. Él no quiere que nadie le haga sombra.

En esa línea también está el anuncio del nuevo premier de que, a diferencia de Del Castillo y Simon, no será comandante del cuerpo de bomberos porque ahora cada ministro bailará con su pañuelo y será responsable de los conflictos de su sector, para lo cual se desconcentrará la Unidad de Prevención de Conflictos Sociales de la PCM. Como es obvio que esta oficina es un tremendo mamarracho, cada ministerio debe crear una desde cero.

Velásquez Quesquén se ha planteado un estilo light de ser premier, lo cual le dará mayor protagonismo al presidente y a los ministros. Pero si las cosas salen mal, el que volará es él, como corresponde al premier.
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EL COMERCIO JULIO 15, 2009

El punto de enganche de Velásquez
Por: Juan Paredes Castro

Sin más rodeos, Alan García le ha señalado a su nuevo primer ministro el punto exacto en la elevada roca social, en el que tendría que enganchar y tensar la más floja de las cuerdas del Gobierno: la del gasto presupuestal.

No hacía falta que el presidente saliera a quejarse del Gobierno Central y de los gobiernos regionales sobre la mala administración del dinero de todos los peruanos. Esta deficiencia burocrática ya estaba cantada hace tiempo. Ocurre que como no tenemos un sistema de control sancionador, nadie resulta siendo responsable de nada.

Por ejemplo, las arcas de la región Áncash se pudren en dinero y no es una sorpresa que esta misma región viva, por eso mismo, tan descontenta como otras que no tienen nada que esperar. Claro, no hay hospital que funcione bien, no hay escuela que merezca llamarse así, no hay seguridad que responda al miedo ciudadano.

Sin embargo, los gobiernos regionales como este no están preocupados por lo poco que gastan del abundante presupuesto asignado. Están preocupados por asegurar su reelección con la mínima perfomance que para ello se requiere. Unas cuantas redes de agua y desagüe por acá, unas cuantos postes de electrificación por allá, bastan y sobran, no dentro de un compromiso de inversiones sociales de largo aliento, sino de adhesiones electorales de corto plazo.

Si Javier Velásquez Quesquén sabe o imagina lo que es un ascenso en una montaña, comprenderá que lo que García quiere es que él enganche la cuerda en la roca no para quedarse colgado y salvar los seis meses de gracia que tiene el Gabinete, sino para impulsar modos, métodos y estrategias que hagan posible volver eficientes a los gobiernos regionales, focalizar en estos el control y la queja públicos, y hacer que precisamente el gasto tenga un sentido social, real y efectivo.

Aquí está la gran tarea del primer ministro. No necesita de otras. El trabajo del Gobierno Central lo van a hacer los demás ministros y el presidente.

En suma: lo están poniendo a cargo de la inclusión social y, de paso, del orden, como consecuencia de lo primero, pero a una escala regional, justo la que calza con su perfil político.

¡Bueno, a trabajar se ha dicho, desde ahora mismo!
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EL COMERCIO JULIO 14, 2009

Velásquez Quesquén define cambio de estilo: “A los ministros hay que devolverles autoridad”

8:56 | El nuevo titular de la PCM afirmó que los miembros de su equipo deberán resolver los conflictos sociales en los lugares donde estos se producen.

El jefe del Gabinete Ministerial, Javier Velásquez Quesquén, indicó que en su gestión devolverá la autoridad a los ministros, en una clara distancia con su antecesor Yehude Simon.

“A ellos (los ministros) hay que devolverles autoridad. Ellos son los titulares de pliego. Ellos son los que resuelven”, manifestó Velásquez Quesquén a Frecuencia Latina.

En ese sentido, el primer ministro refirió que los titulares de pliego acudirán a las zonas de conflictos sociales, puesto que “cada problema sectorial tiene que afrontarlo el titular del sector”.

Velásquez Quesquén evitó juzgar el desempeño de Simon Munaro y refirió que la diferencia de concepto corresponde a un “problema de estilo de trabajo”.

Al respecto, el saliente ministro de Trabajo, el aprista Jorge Villasante, sostuvo que el principal error de Simon fue pretender los problemas de todos los sectores del Ejecutivo.

“(El error de Simon) fue pretender que el primer ministro pueda resolver todos los problemas e involucrarse él directamente en los temas muchas veces sectoriales o focalizados en alguna provincia o en una región”, indicó Villasante en CPN Radio.

En el último tramo de su gestión, Simon se dedicó a viajar a lugares donde se realizaban protestas, como en Andahuaylas (Apurímac) y Sicuani (Cusco).

Los viajes lo realizaba a pedido de los líderes de las manifestaciones, quienes no querían conversar con ninguna otra autoridad.

* EDITORIAL
¿Qué debe priorizar el nuevo Gabinete Ministerial?

Definido el nuevo Gabinete Ministerial —el tercero en lo que va de la administración aprista—, la opinión pública ha tomado nota de la aspiración expresada por el presidente de la República de que este Consejo de Ministros sea el último, es decir, que lo acompañe en el tramo final de su gobierno. Sin embargo, el cumplimiento de esta meta depende de muchos factores, empezando por la priorización de los asuntos que este régimen puede y debe cumplir hasta el término de su mandato.

Este es en realidad el primer reto del actual equipo ministerial que integrado como está, principalmente por miembros del Apra, tiene hoy más que nunca la enorme responsabilidad de demostrar que puede asumir el desafío señalado por García el día de su juramentación: instaurar el orden y reducir la exclusión social que golpea a un importante sector de peruanos.

Y, para ello, es medular que el Gobierno evalúe lo hecho en el período 2006-2009 y, luego, planifique de manera prudente y realista qué acciones puede realizar hasta el 2011, cómo las puede concretar y con base en qué recursos. Sería nefasto sobredimensionar las promesas o alentar falsas expectativas considerando que si bien quedan dos años por delante, en realidad, solo uno es de gestión efectiva.

La sistematización de la agenda gubernamental es urgente, pero requiere voluntad política. Y el país tiene derecho a conocerla, por ejemplo, en el mensaje por Fiestas Patrias que dirigirá el presidente García a la nación y durante la presentación ante el Congreso que debe cumplir el Gabinete Ministerial para solicitar el voto de confianza.

En principio, es claro que un tema prioritario en el siguiente año electoral será enfrentar la tensión social. Cerca de 300 conflictos, que se multiplican a razón de 10 a 15 por mes, y se resuelven solo dos o tres en el mismo período, señalan el peligroso grado de confrontación que vive el país; un clima eventualmente alentado por sectores radicales interesados, pero sustentado también en demandas sociales que deben resolverse de manera anticipada y no después de que estallen protestas.

Como hemos reiterado en esta columna, esto requiere no solo establecer mecanismos de resolución de conflictos, sino garantizar que estos sean eficaces, es decir, que se sistematicen legalmente, que no generen instancias paraestatales de resolución no vinculante, y que permitan coordinar los esfuerzos de los gobiernos central, regionales y locales con la población.

Además de una comunicación más fluida y de mejor calidad, es urgente que el Gobierno restablezca el principio de autoridad dentro del país, algo que debe estar basado en un diálogo fluido, la ausencia de discursos oficiales confrontacionales y, muy especialmente, una gestión sectorial eficiente y acorde con la economía social de mercado que la Constitución garantiza.

Asociado a ello, otro reto del Gobierno radica en su política económica, que hoy más que nunca debe acelerar el plan contracíclico, para promover la inversión, fomentar el empleo y recuperar los niveles de recaudación; sin abandonar el desarrollo de programas sociales no contaminados por la politización.

En el plano internacional, debe mantener su política de relaciones exteriores, con especial énfasis en los temas derivados de la defensa de los intereses del Perú en el diferendo marítimo del sur, sin descuidar las políticas de integración con Chile y el resto de países de la región. Del mismo modo, responder como se ha venido haciendo a los afanes intervencionistas de países como Bolivia, Venezuela y otras naciones.

Prueba de que es necesario difundir más activamente la posición de la cancillería ante las campañas mal intencionadas contra el Perú es el último informe de Amnistía Internacional sobre el conflicto de Bagua, que si bien luego fue rectificado, expresaba inicialmente que el Gobierno había cometido un crimen de lesa humanidad.

* COMENTARIO DEL EDITOR
¿Operadores del país o del partido?
Por: Juan Paredes Castro

A diferencia de los gabinetes anteriores, el perfil partidario aprista es más nítido y preocupante en el actual.

Si el Perú fuese un país con un sistema de partidos siquiera regularmente estructurado, ello no llamaría la atención. Al fin y al cabo, las reales democracias se fundan y ejercen sobre la base de los partidos políticos. Lamentablemente, en Sudamérica, con excepción de Chile, Uruguay y Colombia no hay muchos ejemplos que exhibir.

De ahí que ante la desconfianza que suscitan los partidos, en los que la gente cree solo en tiempos electorales, la mayoría demanda ministros y gabinetes independientes como garantía de tecnicismo y eficiencia, más que de perfomance política.

A propósito, la presencia en el equipo de gobierno de Aurelio Pastor, Nidia Vílchez, Enrique Cornejo, Dante de Córdova y del propio Javier Velásquez Quesquén debe probar, en corto tiempo, si constituye un enjambre de operadores del partido, volcados a los menesteres de las campañas electorales municipales y regionales, o, en el mejor de los casos, el “staff” ideal que a Alan García le ha quebrado la cabeza escoger para tender puentes y articular humores con el Perú profundo, como parte del objetivo hasta hoy postergado de la inclusión social.

Se trata de dilucidar si estos apristas responden a los azarosos cubileteos de las últimas semanas, al objetivo de afianzar las metas del Gobierno, principalmente en la puesta de orden (no solo en calles y plazas sino en el manejo de la gestión pública), y en la atención de la estabilidad económica y de la estabilidad social, o cumplir con una cuota partidaria que puede dejar muy contenta a la secretaría general del Apra y a nadie más.

Esto no es un regaño gratuito. Sencillamente nace de la suspicacia que despierta la obsesión con que el Apra reclama permanentemente una presencia de autoridad en el Gobierno. Bueno, pues, ya la tienen nuevamente. Ofrézcanos ahora los resultados que queremos ver. También en el Congreso el partido oficialista tiene una presencia de autoridad que ya va por su tercera gestión y no podemos decir que legislativamente estemos mejor.

Hay que no solo aspirar a estar (allá o acá), sino saber ser (allá o acá).

* RINCÓN DEL AUTOR
Cambios que no son tanto
Por: Mariella Balbi

Un nuevo gabinete siempre trae algo de expectativa. La frase es válida dependiendo del lugar del Perú donde uno viva. Alguien promedio de Yurimaguas o de Chincheros no se sentirá muy concernido —por ejemplo— con la nueva ministra de Trabajo o con cualquier otro nombramiento ministerial. A esos varios países en uno que aún somos podemos sumarle la indiferencia de los jóvenes —también promedio— limeños, sean de clase alta, media o baja. Aunque el remozamiento del Gabinete ha polarizado a quienes les interesa la política. Una mirada realista indica que la diferencia entre un equipo ministerial y otro nunca es de 180 grados. El nuevo primer ministro, como ocurrió con Yehude Simon y Jorge del Castillo, tiene al frente un berenjenal de conflictos sociales por resolver.

A estos hay que añadirle el manejo de la crisis económica, que si bien no es tan fuerte como en otros países, el pronóstico oficial de crecimiento bajó de 5% del PBI a 3%, dándole un pinchazo al optimismo gubernamental. Pero la economía es —en el buen sentido— el feudo del ministro Carranza. El presidente confía en él y el sector productivo también. Desde la PCM Javier Velásquez tendrá más bien que impulsar el gasto de los ministerios, de las regiones y de los municipios. El Gobierno ha destinado más de 100 millones de dólares al fondo municipal (Foncomún). Algunos ven en esta medida una pincelada de populismo. Verdadero o falso, el dinero solo servirá si se usa, si se gasta. Y el régimen aprista no ha podido superar el nudo gordiano de la gestión estatal: saber invertir.

En el partido a Javier Velázquez se lo reconoce como un buen negociador. Le atribuyen la hechura y el triunfo de las tres mesas directivas de este Congreso; tendrá que hacer uso de esta virtud en las mesas de diálogo. Traer a un embajador ya nombrado e instalado a la cartera de Defensa no da una buena imagen diplomáticamente hablando. Internamente parecería que hubiera escasez de gente. En el Ministerio del Interior se nombró a alguien cuestionado —con razón o sin ella— en el Congreso y en su propia institución por el “moqueguazo”. Será un pasivo que tendrá que cargar el nuevo titular del Interior. Para ser ministro no es necesario ser hiperconocido, tal es el caso de las carteras de Trabajo y de Agricultura, convirtiéndose en una incógnita. El Gabinete no parece garantizar la inclusión social que desea el presidente, tampoco la necesaria lucha ideológica contra el “chavismo”. De cualquier forma, al Gobierno le falta el segundo round: la elección de la Mesa Directiva del Congreso.
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LA REPUBLICA JULIO 14, 2009

Velásquez: "Diálogo no desplazará a la ley"

Premier advirtió que buscará mecanismo para restablecer el principio de autoridad. También afirmó que existe confusión en cuanto a las funciones del primer ministro, pues no le corresponde una agenda propia.

Rocío Maldonado

Frente a los cuestionamientos de organizaciones y analistas que observan en su designación una clara señal de que se viene una mayor confrontación contra las protestas sociales, el presidente del Consejo de Ministros Javier Velásquez Quesquén aseguró que la defensa del principio de autoridad no es sinónimo de represión.

Señaló que los peruanos esperan que se mantenga el orden y se restablezca el principio de autoridad, valores que –subrayó– son fundamentales en un estado democrático y que no son incompatibles con el diálogo.

“Vamos a ser muy firmes en eso. Esas líneas las vamos a fijar claramente y eso no tiene nada que ver con lo que algunos insinúan, que se avecina una represión”, afirmó Velásquez, tras la ceremonia de transmisión de cargo en la Presidencia del Consejo de Ministros.

El flamante primer ministro dijo que se reunirá en breve con el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein; la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz, y la defensora del Pueblo, Beatriz Merino, para buscar un mecanismo que permita restablecer el principio de autoridad.

Velásquez dejó en claro también que las mesas diálogo deben tener plazos, pues no se pueden extender más allá de 60 días. Asimismo, consideró indispensable que la agenda a debatir incluya temas coherentes y no los que plantean la vacancia presidencial.

“Una vez que se acaba el diálogo, se deben imponer la Constitución y la ley. El diálogo no puede ser una instancia que desplace a la ley”, recalcó el premier.

MINISTERIOS PROACTIVOS

Velásquez refirió que a diferencia de su antecesor, él buscará que los ministerios tengan mayor participación en la solución de conflictos bajo su ámbito de acción.

“Si hay un conflicto laboral, hay un ministro de Trabajo que tiene que proveer su prevención, yo no puedo desplazar las atribuciones de un ministro de Estado”, señaló.

Aclaró que esto no significa la desactivación de la Unidad de Análisis y Prevención de Conflictos de la PCM, sino que por el contrario será fortalecida a fin de que realice un seguimiento de los sectores y cómo va el proceso de diálogo.

SIN AGENDA PROPIA

Velásquez Quesquén respondió también las críticas que lo señalan como un “incondicional” y “subordinado” al presidente García, sin ninguna capacidad para desarrollar una agenda propia.

“Creo que hay una confusión. El diseño de nuestro Estado no es un régimen parlamentario. Por ahí algunos dicen que el primer ministro debe tener una agenda propia que contrapese al presidente de la República, pero los contrapesos en un sistema republicano los hace el Congreso”, explicó el premier.

En ese sentido, el ex presidente del Congreso reconoció ser “un funcionario de confianza del presidente de la República”, que es quien diseña la política general, correspondiéndoles a los ministros llevarla adelante.

En otro momento, frente a los analistas políticos que solo le dan seis meses de vida al nuevo gabinete, Javier Velásquez no se inmutó y dijo sarcásticamente que algunos analistas son expertos en interpretar la realidad nacional y algunos se vuelven pitonisos.

“Hay que respetar esas ideas, aunque no las comparto”, afirmó.

Plan anticorrupción

El premier aseguró también que continuará con el Plan Anticorrupción diseñado en la gestión Simon, así como en otros programas.
Sobre el control de recursos en publicidad estatal (desde el fin de semana aparece un spot que promociona las obras del gobierno, resaltando la figura presidencial), Javier Velásquez refirió que se evaluará el criterio de racionalidad en la difusión de logros y acciones del gobierno.

Al respecto, mencionó también que personalmente es de la idea de que debe concentrarse el esfuerzo de comunicación del Estado en una sola área.

Javier Velásquez Quesquén asumió ayer formalmente la presidencia del Consejo de Ministros en una breve ceremonia que se inició con más de una hora de retraso. Culminada la misma, Yehude Simon se marchó raudamente sin prestar declaraciones a la prensa.

Claves

Fonavi. Interrogado sobre la resolución del Jurado Nacional de Elecciones que convocó a referéndum para el próximo año, pese a que el Gobierno desarrolla su propio proceso para la devolución de aportes al Fonavi, el premier dijo escuetamente “que se hará cumplir la ley”.

Evaluación. Dijo que se evaluará al personal de confianza en la PCM para contar con el personal calificado y que pueda contribuir a los objetivos planteados.

“No hay orden con ministros timoratos”

Durante la ceremonia de transferencia de cargo, el nuevo ministro de Justicia Aurelio Pastor dijo que para ese portafolio es muy importante imponer “el orden que el país está pidiendo y que el presidente nos ha encargado a todo su actual Consejo de Ministros”. Sostuvo que esa tarea no va a ser fácil porque hay muchas personas que promueven el desorden.

En relación con las protestas sociales, también señaló que quien infringe la ley tiene que pagar y cumplir una sanción. “Hemos venido al ministerio a tomar decisiones. No se ejerce orden y se afianza la democracia con funcionarios, y menos, con ministros timoratos. El que tiene temor, no tiene por qué aceptar un cargo en la administración pública. Acá hemos venido a tomar decisiones por el Perú que todos queremos”, afirmó.

Por su parte, el flamante ministro de Defensa Rafael Rey anunció que será drástico para “imponer la ley” frente a las protestas sociales que deriven en actos de violencia. “Si hay que ser duro para exigir que se cumpla la ley por respeto a los ciudadanos que quieren vivir en paz, pues habrá que ser duro, pero eso no significa que uno no comprenda el derecho de quienes protestan”, afirmó.

Rey dijo que la ciudadanía debe entender que la autoridad ha sido elegida para ejercer las funciones que la Ley le da. “A veces el ejercicio de esa autoridad puede resultar aparentemente duro, pero qué vamos a hacer. Si una persona comete un delito, hay que detenerla y hacerle pagar”, expresó quien se desempeñaba como embajador en Italia.

* El que no llora no mama
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

¿Cuánto desorden soportará la inclusión?

Que no es fácil combinar bien el orden con la inclusión se comprobó el sábado en Palacio en la juramentación del gabinete cuando, por el exceso de entusiasmo de compañeros, familiares, invitados, allegados y ayayeros de los nuevos enfajinados, la ceremonia no pudo ser ni inclusiva –pues muchos se quedaron afuera– ni ordenada, porque la cosa estuvo francamente despelotada.

‘Orden e inclusión’ es el mandato fijado por el presidente Alan García al nuevo gabinete coordinado por Javier Velásquez Quesquén. Suena bien como lema –parecido al orden y progreso brasileño–, pero habrá que ver cuánta protesta por inclusión puede soportar el orden deseado por el jefe del Estado.

Demandas por eso que se llama ‘inclusión’, que no es otra cosa que la pretensión legítima de los segmentos más pobres de la población por engancharse a la locomotora del progreso, hay por todas partes, y no es, en modo alguno, conspiración.

Una manera de poner en números esas demandas son los 273 conflictos sociales –más del doble que hace un año– registrados por la Defensoría del Pueblo, y los 325 compromisos suscritos por el ex premier Yehude Simon en los últimos días de su pasión ministerial, entre los cuales hay papas de todo tipo: rellenas, sancochadas, fritas, pero todas muy calientes.

Simon ha dicho que le deja la cancha lista al nuevo premier para que pueda resolver todos los conflictos, pero la verdad es que la cosa es más compleja, y es ahí donde entra a tallar el nivel del desorden que el gobierno está dispuesto a aceptar dentro del objetivo de orden señalado por el presidente.

El problema es que este gobierno ha demostrado –como los anteriores– que la única manera para que un grupo de la sociedad logre algún beneficio concreto es piteando fuerte. Acá, el que no llora no mama, y eso puede alterar el balance de orden con inclusión que pretende el nuevo gabinete.

Habrá que ver a cuánto diálogo está dispuesto el gobierno. Una buena señal del premier Velásquez Quesquén es que haya aceptado conversar con la Asociación de Municipalidades del Perú (AMPE), a la cual –aunque suene increíble– el gobierno aprista se ha negado a recibir desde su inicio.

Asimismo, un aspecto crucial para lograr el balance armonioso de orden con inclusión es que el gobierno cuaje, por fin, una agenda priorizada que le dé sentido a su accionar.

¿Habrá más orden o más inclusión con el nuevo gabinete? En el equipo hay desde los que prefieren el diálogo –como el premier– hasta cabezas calientes como ese par de nuevos ministros ansiosos por demostrar mano dura. Al final, sin embargo, el libreto lo pondrá –como siempre– el presidente García, y todos los ministros repetirán lo que él les diga.
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PERU 21 14 07 09

Yehude Simon
Autor: Carlos Basombrío

Confieso que si hace un año me preguntaban por quién votaría si las elecciones fuesen mañana, quizás habría respondido que por Yehude. (Nada bueno para el aludido, dado que, muy rara vez, mis instintos coinciden con los de la mayoría). Es verdad que no habría sido fruto de un entusiasmo desbordante, pero ante el desolador panorama de nuestra política criolla, una combinación de eficiencia y honestidad en la gestión, con modernidad en las ideas económicas y sensibilidad social, me parecían valiosas.

Reconozco, también, que mi juicio sobre su paso por la PCM está marcado por lo que creo un pecado de origen: aceptar un premierato a la primera de bastos, pese a que (se suponía) tenía grandes discrepancias con el estilo, las prácticas y las ideas de García. Creo que en política se debe mantener coherencia entre lo que se dice y lo que se hace; que subirse al carro para hacerse “popular” y reforzar sus pretensiones presidenciales no era correcto.

Es verdad que Alan García también tenía con Simon una relación utilitaria. De hecho, Yehude fue muy funcional para difuminar la imagen de un gobierno marcado por la corrupción luego del escándalo de los 'petroaudios’.

Así, y al ser la lucha anticorrupción la prioridad en su gestión, el destino de León Alegría se convierte en una metáfora perfecta de lo que terminó ocurriendo. Cuando Simon llegó a la PCM, aquel era una “rata” buscada por la Policía. Ahora está en su 'depa’ en San Isidro, los principales cargos ya desechados y su computadora sellada (por lo menos oficialmente).

¿Qué hizo Simon para enfrentar la corrupción? Digámoslo crudamente: un 'spot’ en donde dice que ya no somos tan corruptos. Es que cualquier persona medianamente informada sabe que, hoy, el problema está igual o quizás peor que antes. Y el tema no es solo ético. La corrupción es una de las grandes amenazas a la credibilidad de la democracia y un freno al crecimiento.

En general, Simon tuvo un premierato más que discreto. Peor aún, en varias ocasiones, su afán de ser más papista que García lo hizo defender lo indefendible o maltratar a personas a las que, por muchas razones, debía respeto y agradecimiento.

¿Tiene Simon futuro político? Lo ayudan sus 10 días de activismo post-Bagua en los que se desmarcó de García y, pensando exclusivamente en su propio futuro, jugó por la libre, se reinventó como el “amigo de los apus” y “el político que sí escucha al pueblo”. Ese Vía Crucis final, interpelación incluida, lo ha ayudado a mejorar su imagen en algunos sectores. (¡Qué diferencia con el descontrol de Cabanillas!).

Aun así, no creo que muchos vean a Simon como una alternativa viable o confiable. Peor aún si sigue creyendo tan candorosamente que el Apra lo pondrá a la cabeza de una coalición con la “izquierda responsable”.
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EL COMERCIO JULIO 13, 2009

Velásquez Quesquén buscará dialogar para resolver conflictos sociales

20:07 | El presidente del Congreso anunció que se reunirá con los titulares del PJ y el Ministerio Público con miras en lograr consensos a favor del orden y la paz social

(Andina).- No son incompatibles el diálogo con el mantenimiento del orden y el principio de autoridad, afirmó esta tarde el presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, quien añadió que el Gobierno será firme para garantizar la tranquilidad y paz social en el país.

“Vamos a ser muy firmes en eso, esas líneas las vamos a fijar claramente y eso no tiene nada que ver con lo que algunos insinúan, que se avecina una represión”, sostuvo.

Velásquez ratificó su disposición al diálogo y la búsqueda de consensos como mecanismo para resolver eventuales conflictos, dentro de los principios básicos del respeto y el orden, y lo que establecen la ley y la Constitución.

En ese contexto, adelantó que próximamente visitará al presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein; a la fiscal de la Nación, Gladys Echaíz; y a la defensora del Pueblo, Beatriz Merino, para tratar esos aspectos.

“No son incompatibles el diálogo con el mantenimiento del orden y el principio de autoridad (...), el principio de autoridad es un valor fundamental para garantizar una pacífica convivencia social”, dijo.

Velásquez Quesquén descartó que tenga una agenda personal y remarcó que es un funcionario de confianza del presidente de la República, y que los ministros son los encargados de llevar adelante la política general diseñada por el Gobierno.

Agregó que su gestión contribuirá a lograr los grandes objetivos que el Gobierno se ha trazado como reducir la pobreza, acabar con el analfabetismo y promover la inclusión social.

Asimismo, dijo que se dará impulso a los programas sociales y se procurará generar una relación más fluida con los gobiernos locales y regionales.

EVALUACIÓN DE PUBLICIDAD ESTATAL
En otro momento, el jefe del Gabinete Ministerial refirió que se evaluará el criterio de racionalidad de la publicidad estatal en la que se difunden los logros y las acciones del Gobierno.

Asimismo, se evaluará al personal de confianza en la Presidencia del Consejo de Ministros, a fin de contar con el personal calificado y que pueda contribuir a los objetivos propuestos.

Sobre la decisión del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de convocar a un referéndum para el tema de la devolución de los aportes al Fondo Nacional de Vivienda (Fonavi), aseguró que se “hará cumplir la ley”.

Respecto a un informe congresal que señala presunta responsabilidad del ministro Octavio Salazar en hechos ocurridos durante el paro agrario (2008), Velásquez indicó que se trata de un preinforme pendiente de aprobación en el pleno del Legislativo y que ello no lo descalifica.

Javier Velásquez declaró a la prensa tras la ceremonia en la que su antecesor, Yehude Simon, le hizo entrega del cargo, acto que se desarrolló en la sede de la Presidencia del Consejo de Ministros, en Miraflores.

* Velásquez Quesquén afirma que no impondrá una agenda al presidente García
9:44 | El nuevo jefe de Gabinete declaró que se orientará al diálogo con diversos sectores sociales. Criticó la liberación de Rómulo León Alegría

El presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, se calificó como un “coordinador de la política general del Gobierno” y manifestó que su función no representa confrontar al presidente de la República, Alan García.

“El primer ministro es un funcionario de confianza del presidente de la República. Cómo un primer ministro le va a poner una agenda y un programa de Gobierno”, afirmó Velásquez Quesquén a RPP Noticias.

El flamante primer ministro aseveró que la labor fiscalizadora corresponde al Parlamento y a los órganos constitucionales.

Analistas y políticos de oposición han cuestionado la designación de Velásquez Quesquén al considerarlo un “operador político” de García, incapaz de discutirle una idea.

“¡Habrá que ver si este (Velásquez Quesquén) buen operador político de área chica (en el Congreso) se convierte en un hombre de Estado en el área grande! Es evidente que el Gobierno ya no tiene la capacidad de convocatoria luego de la crisis de Bagua”, señaló la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores Nano.

En una entrevista concedida a El Comercio en octubre, Velásquez Quesquén se autocalificó como un “soldado” de García Pérez.

“Hay mucho escepticismo en cuanto a mi gestión. Yo no voy a resolver los problemas de todo el país”, expresó el dirigente aprista.

En ese contexto, mencionó que su gestión se caracterizará por la apertura con los alcaldes y los gobiernos regionales, en contraposición a los cuestionamientos de diversos sectores que indican que su nombramiento representa un endurecimiento de la posición del Gobierno hacia los opositores.

INVERSIÓ Y ANTICORRUPCIÓN

El titular de la PCM indicó que su gestión se orientará a la ejecución rápida del gasto, con la supervisión de la Defensoría del Pueblo y la Contraloría General de la República.

Asimismo, reiteró que honrará los acuerdos adoptados por su antecesor Yehude Simon en diversas mesas de diálogo con diversas organizaciones sociales. “Pero no vamos a dialogar sobre la vacancia presidencial o reformas constitucionales”, aseveró.

RÓMULO LEÓN

Sobre el arresto domiciliario del ex ministro aprista, Rómulo León, Velásquez Quesquén dijo que el fallo de la Tercera Sala Especial de la Corte Superior de Lima “indigna a todos los peruanos”.

En ese sentido, aseveró que el nuevo ministro de Justicia, Aurelio Pastor, tiene el encargo de modificar la legislación para que más de cuatrocientos efectivos policiales dejen de custodiar en sus casas a detenidos por narcotráfico y corrupción, y no por razones humanitarias.

* EN BUSCA DE INTERLOCUTORES VÁLIDOS
Piden al Gabinete comunicación con las regiones

El flamante presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén, se estrena en el cargo cuando en el país existen 273 conflictos sociales, según el último reporte de la Defensoría del Pueblo.

Por ello una de las primeras tareas que desde el ámbito empresarial, político, intelectual y social le piden es establecer una relación fluida con los gobiernos regionales que permita a la ciudadanía reconocer como interlocutores válidos a sus autoridades locales y regionales para discutir y solucionar sus demandas.

“El jefe del Gabinete Ministerial debe hacer que los presidentes regionales, los alcaldes y los parlamentarios sean interlocutores de sus votantes para tratar sus reclamos. Ya no deben instalarse más mesas de diálogo porque las autoridades locales deben actuar, esa es su responsabilidad”, manifestó el presidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), Ricardo Briceño.

Por su parte, el antropólogo Carlos Eduardo Aramburú considera necesario que los gobiernos regionales y el Gobierno Central establezcan una relación más fluida que permita evitar los conflictos sociales o solucionarlos de manera rápida. “Cada vez que hay un conflicto, los dos personajes son la población y el Gobierno Central. La ausencia parcial de los presidentes regionales es evidente. Debería haber, en cada región, un representante de alto nivel del Poder Ejecutivo que actúe como un intermediario entre el gobierno regional y el Gobierno Central”, explicó.

El ex defensor del Pueblo Jorge Santistevan de Noriega indicó que el nuevo presidente del Consejo de Ministros debe estar dispuesto a trabajar con las autoridades regionales para, de ese modo, sortear los efectos que desataron los actos de violencia en Bagua, donde murieron 34 personas entre policías y civiles.

DESDE EL CONGRESO
Los congresistas fujimoristas Alejandro Aguinaga y Carlos Raffo dijeron ayer que el nuevo Gabinete Ministerial que dirige Velásquez Quesquén debe garantizar la gobernabilidad y la tranquilidad del país para atraer inversiones y asegurar el crecimiento económico y el empleo.

“El primer ministro debe transformar el desaliento que se vive en un sector de la población en confianza, para que de ese modo el país retome la ruta del progreso”, manifestó Aguinaga.

Por su parte, el legislador Raúl Castro (UN) sostuvo que una de las misiones del nuevo Consejo de Ministros deberá ser recuperar el principio de autoridad en el Perú. “Ello se logrará cuando el Estado tenga presencia efectiva en todo el país”.

El vocero humalista Fredy Otárola considera que uno de los principales retos del nuevo Gabinete Ministerial es evitar que estallen los potenciales conflictos sociales identificados por la Defensoría del Pueblo.

De igual modo, dijo que es necesario garantizar el cumplimiento de todas las actas firmadas por el Poder Ejecutivo en las mesas de diálogo que se crearon para poner fin a las protestas sociales que protagonizaron diversos gremios sindicales en las últimas semanas.

Aún no hay fecha exacta para la presentación del nuevo Gabinete Ministerial en el Congreso.

VELÁSQUEZ DICE QUE SE RESPETARÁN LOS COMPROMISOS
El jefe del Gabinete Ministerial, Javier Velásquez Quesquén, garantizó que durante su gestión se respetarán los compromisos adoptados por el Gobierno en diversas instancias de diálogo.

“Se dará continuidad a las políticas públicas que se iniciaron con este gobierno, y los acuerdos adoptados se cumplirán dentro del marco del respeto de la ley y de la Constitución”, aseguró.

De igual modo, manifestó que se ocupará de reafirmar la lucha contra la corrupción, y que desarrollará, desde la Presidencia del Consejo de Ministros, un trabajo colectivo cuyo centro será la atención a los sectores más pobres del país.

Finalmente, recalcó que tomará contacto con la ciudadanía, por lo que anunció que estará fuera de Lima varios días de la semana.

Por su parte, la ratificada ministra de la Mujer y Desarrollo Social, Nidia Vílchez, indicó: “El diálogo será la herramienta de trabajo del nuevo Gabinete Ministerial, cuya composición, con ministros provenientes del interior del país, afirma la vocación de descentralización del Gobierno”.

Desmintió, en tal sentido, que el nuevo Consejo de Ministros sea uno de choque y confrontación, como comentaron algunos sectores críticos al Poder Ejecutivo.

El ratificado titular del portafolio del Ambiente, Antonio Brack, estuvo de acuerdo con Vílchez y sostuvo que el nuevo Gabinete trabajará no solo para restablecer el orden y pacificar el país frente a la acción de algunos grupos que usan los conflictos sociales para promover la violencia, sino también para atender a los menos favorecidos.

EL DATO
Hoy se producirá el cambio de posta en la Presidencia del Consejo de Ministros y en los portafolios de Justicia, Defensa, Comercio Exterior, Interior, Trabajo, Agricultura y Producción.

EL COMERCIO LO DIJO
Gobernabilidad
“Uno de los peores problemas del Poder Ejecutivo es la ausencia de una adecuada política de comunicación. Cuando no se informa a la ciudadanía sobre los problemas e intereses involucrados en los conflictos sociales, esto se percibe como falta de transparencia o abona en favor de quienes soliviantan el orden público”.
EDITORIAL. 8 DE JULIO DEL 2009

* EDITORIAL
La inclusión es imposible sin diálogo y negociación

¿Cómo estamos y adónde vamos en materia de prevención y resolución de conflictos sociales en el país? La nota podría ser desaprobatoria si no fuera porque existen 32 mesas de diálogo que, de manera mayoritaria, se instalaron después del estallido de la violencia.

Lo que sucede, como ha resumido muy bien el adjunto para la prevención de conflictos sociales de la Defensoría del Pueblo, Rolando Luque, es que nuestros gobiernos no saben dialogar, prima la espontaneidad o la reacción tardía; y tampoco manejan herramientas adecuadas para sostener una buena negociación que permita resolver definitivamente los problemas sociales.

Frente a este desalentador escenario, probablemente, sociólogos, historiadores y politólogos tendrían que estudiar si el fenómeno tiene vinculación con nuestras raíces más profundas como nación. No obstante, la duplicación de los conflictos sociales de un año a otro (132 en el 2008 a 273 en lo que va del 2009) no soporta más inacción sino una reacción responsable e integral para reducirlos y evitar que se repitan una y otra vez.

La tarea es urgente e impostergable no solo porque el Gobierno ha comprometido a su nuevo gabinete en la instauración del orden y la inclusión, sino porque dichas metas serán de difícil cumplimiento si no se establecen y se validan canales de diálogo que reformulen la relación Estado-ciudadanía.

No olvidemos que el crecimiento y el desarrollo del país no son seguros para nadie mientras no alcancen a todos, a esas grandes mayorías que, como revela la Defensoría del Pueblo, hoy tiene hasta nueve razones para protestar: por asuntos socioambientales (primer lugar en las demandas), laborales, electorales, de demarcación territorial, comunales, problemas de coca y otros vinculados con los gobiernos nacional, regionales y locales. En medio de tantas insatisfacciones, no puede descartarse que quienes protestan sean presa fácil de aquellos que sí desconocen las reglas de la democracia, incluyendo a ciertos seguidores del MRTA, Sendero Luminoso y otras facciones radicales que la defensoría ha reconocido detrás de algunas protestas sociales. Es más, todo indica que a estos grupos lo que les interesa es aprovechar los conflictos y capitalizarlos para sus fines, para politizar demandas que son legítimas.

El Gobierno no puede exponer al país a esta burda manipulación, polarización ni a conflictos que tardan en resolverse. No es posible que de cada diez problemas solo dos se solucionen en la mesa de diálogo. Tampoco es admisible que mensualmente surjan de 10 a 15 conflictos nuevos que se suman a ciertas acciones colectivas de protesta.

Ahora que se viene un año electoral, todas las instancias de gobierno tienen que instaurar espacios de diálogo para responder a las demandas sociales, levantar ciertas percepciones falsas que persisten en algunos sectores y acercar el Estado a la población. Los poderes públicos deben reconocer que no están representando al ciudadano cabalmente y que esa es la primera causa de los conflictos.
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LA REPUBLICA JULIO 13, 2009

"Habrá diálogo pero respetando el orden"

Premier Javier Velásquez dice que la PCM desconcentrará la solución de conflictos. Reclamos al margen de la ley, como la vacancia presidencial, no serán tomados en cuenta sino los de índole social.

Redacción de La República.

Ante las críticas que ha recibido su designación como presidente del Consejo de Ministros, Javier Velásquez Quesquén respondió que debería ser juzgado por su gestión, en la que hará prevalecer el diálogo y el orden.

“Soy un hombre político y un terco demócrata”, dijo a La República. “En consecuencia, vamos a honrar cada una de las actas de compromiso firmadas”, señaló en alusión a los acuerdos suscritos por su antecesor, Yehude Simon Munaro. “Vamos a fomentar el diálogo eficaz, con plazos y resultados, respetando el principio de autoridad y del orden, condiciones que necesita el país para garantizar su estabilidad y desarrollo”.

LO QUE SE VIENE

La prioridad en la agenda del nuevo gabinete es la solución de los 226 conflictos sociales que, según el último reporte de la Defensoría del Pueblo, estaban activos al 30 de junio.

Al respecto, Javier Velásquez señaló que su gestión enfatizará la prevención de los conflictos, “desconcentrando el manejo de los mismos entre todos los ministros, asignando responsabilidades a todos los miembros del gabinete, porque no se trata de un trabajo individual sino en equipo”.

El nuevo premier expresó que se dará prioridad a los reclamos que se enmarcan dentro de la ley y el respeto al Estado de Derecho y no a los que amenazan las libertades de la mayoría. “No vamos a dialogar con quienes pretenden exigencias al margen de la ley, como los que reclaman la vacancia presidencial”, dijo.

Señaló que se concentrará en estimular la inversión pública, especialmente en proyectos de los gobiernos regionales y locales, mediante la ejecución eficaz de los recursos. “No podemos permitir que los fondos públicos se congelen –indicó–. El país reclama mayor inversión pública. Vamos a presentar al Congreso un proyecto para que los gobiernos regionales y locales puedan acelerar el gasto público. El país vive una situación de excepción: necesitamos más inversión”.

Otro aspecto de su agenda es que también se alentará la ejecución de los programas sociales.

“Los peruanos debemos confiar en nuestro nuevo gabinete, en que haremos prevalecer el diálogo y el respeto al orden”, señaló. “Yo soy un hombre de provincia, por lo tanto conozco el interior del país. Yo no tengo ambiciones electorales. No voy a postular a nada”.

Ni borrón ni cuenta nueva

1] Preguntado sobre si en su gestión hará un quiebre respecto a la administración de su antecesor Yehude Simon Munaro, Javier Velásquez Quesquén respondió que hará una labor de continuidad y no de continuismo, y que no habrá borrón ni cuenta nueva.

2] “Haremos una alianza con los gobiernos regionales y los gobiernos locales”, explicó. “Necesitamos el concurso de todos los organismos que manejan recursos públicos. Para nosotros, son importantes las pequeñas obras como los regadíos, hasta las grandes obras públicas”, anotó.

* Los sueños de Yehude Simon
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

El poco realista frente que quiere formar.

CUSCO. La reciente reiteración que Yehude Simon ha hecho de su iniciativa para formar un ‘frente social de centro’ para la elección del 2011, con su Partido Humanista, el Apra, frentes regionales e independientes, tendrá el mismo efecto que tuvo la mayoría de propuestas que hizo cuando fue premier: se las escucha con respeto –pues se trata de una buena persona, de un caballero– pero sin hacerles mucho caso. Casi ninguno.

Con la franqueza que lo caracteriza, Simon nunca ha ocultado su intención de ser candidato. Lo anunció al inicio de su gestión como premier, lo repitió durante la misma, y lo reiteró cuando dejó el cargo. Lo que no es muy claro es la perspectiva real que podría tener dicha postulación.

Simon deja la PCM con un capital político derivado, en primer lugar, de un mucho mayor reconocimiento en la opinión pública nacional –un factor indispensable en cualquier candidatura– que cuando era presidente de Lambayeque.

En el activo, tiene una demostrada voluntad de diálogo y reputación de honesto que le sirvió al gobierno cuando se le nombró premier después de los graves escándalos del gabinete de Jorge del Castillo. Simon sale del gobierno con la misma imagen de honrado, pero la verdad es que esta no sirvió para nada con el fin de establecer una política anticorrupción que no produjera ganas de reír o –más bien– de llorar.

Así, tras su paso por el gobierno, Simon tiene en el pasivo la imagen de alguien bien intencionado pero muy poco eficiente, al que se le escapan las tortugas, y fama de chicheñó de Alan García, además de cargar con la tragedia de Bagua por no haber hablado con claridad, desde el inicio de la crisis, sobre la necesidad del diálogo en un gobierno que no lo quería.

Otro factor importante en el futuro político de Simon es qué hará de aquí hasta la elección, y aquí la gran decisión es si actuará como independiente o seguirá como funcionario del gobierno. Pareciera que Simon prefiere la segunda opción.

Ha dicho que tiene dos ofertas laborales del presidente. Una sería la presidencia de una ‘Comisión de Diálogo Social’ para monitorear el cumplimiento de los acuerdos con las comunidades amazónicas y andinas. Pero una comisión como esa sería gaseosa y podría estar invadiendo espacios del gabinete ministerial que acaba de dejar o, también, del Acuerdo Nacional.

La intención de voto por Simon es hoy menor al margen de error de las encuestas. Si insiste en ser candidato presidencial quizá le convenga desligarse del gobierno y no recibir más encargos de este. También, pensar en una estructura más realista del frente que quisiera que lo ponga en Palacio dentro de dos años, porque el que propone es un sueño sin fundamento.
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EXPRESO 13 07 09

El reto del Gabinete
Luis García Miró Elguera

Javier Velásquez Quesquén es un político que destaca por ser ponderado, en una emergente generación del APRA caracterizada por jóvenes exacerbados. Maneja su agenda con celo. Su acceso a la presidencia del Congreso lo refleja, y el ejercicio democrático que hizo del cargo lo confirma. Hace poco le estuvo quitando el sueño la presidencia regional de Chiclayo, al extremo que deslizó su intención de alejarse no solo de la presidencia del Legislativo sino inclusive de renunciar al Parlamento.

Hoy ocupa el influyente –aunque sin duda complejo, por el momento– cargo de primer ministro. En el período de un lustro fijado para los regímenes democráticos, el tercer año marca el tiempo en que empiezan a complicarse las cosas. No respecto a los problemas de fondo como luchar contra la pobreza; promover inversiones; encarar la crisis internacional; mejorar los servicios de salud, educación y seguridad; resguardar la soberanía; insistir en la reforma del Estado, etc. Nada de eso. Es más bien que la oposición lleva al extremo el asunto de lidiar con las formas democráticas, retando al gobierno a descifrar la fórmula mágica para evitar que las marchas y los paros violentos –así como otras asonadas mayores– acaben con muertos y heridos. Porque de producirse éstos, el gobierno acabará sentado en el banquillo, acusado por la izquierda de violar derechos humanos y cometer actos genocidas contra los pobres extremistas. Así la democracia aparecerá sentenciada por crímenes contra el pueblo y la izquierda sacando pecho en su rol de eterna Robin Hood de las masas, acumulando puntos para auparse al poder.

Es que al tercer año comienza la campaña electoral para el siguiente proceso, y con ella se desatan las iras de una oposición intransigente. La oposición ultra desestabilizadora que encarna la izquierda, convencida que con su salvajismo callejero –manejado con no más de tres mil mercenarios que toman carreteras, marchan amenazantes por las calles, destruyen propiedad pública y privada, etc.– afirma el aura de un inexistente apoyo popular; o en todo caso vuela en pedazos la gobernabilidad. Con esto último cocinaría el caldo de cultivo que invite a la poblada a sumarse a la intentona de traerse abajo al régimen democrático a través de un “golpe de masas” –estilo Bolivia–, para luego encaramarse en el poder mediante una espuria Asamblea Constituyente que le confiera “legitimidad” a la revuelta. El guión es archiconocido.

El día de la juramentación ministerial el jefe de Estado habló del “último gabinete”, aduciendo que habrá de perdurar hasta el fin de su mandato. En consecuencia a la gestión Velásquez Quesquén le aguarda un escenario sumamente complicado. La violencia irá multiplicándose porque los rojos saben que es su único instrumento para conquistar el gobierno. Bien acusando de criminal al régimen de turno –con lo cual resquebraja la imagen de la democracia– o a través de un “golpe popular” producto de instigar permanentemente a la revuelta de las masas. La pendenciera marcha de los cuatro suyos, prevista para setiembre, es la primera de una serie de pruebas de esfuerzo que la izquierda tiene preparada para el gabinete. Ojalá los ministros de Defensa e Interior activen antes los servicios de inteligencia pulverizados por Toledo.
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LA PRIMERA 13 07 09

Aquí tenemos un Pastor que funciona como búfalo y un Rey acomodaticio a los intereses de cualquier poder.
Joyitas en el gabinete

Alguna vez se dijo que el nombramiento de José María de la Jara como ministro del Interior, en 1980, luego de haber sido intensamente perseguido por el gobierno militar, era un acto poético. Efectivamente “Delajarita” como le decían, no esperó la confirmación de la responsabilidad de la policía en la muerte de un estudiante y renunció a su cargo. Casi treinta años después, el presidente García ha querido hacer algo así como un poema bizarro, al nombrar al compañero Aurelio Pastor, sobre el cual penden denuncias de participación en un hecho criminal en el departamento de San Martín, de donde es oriundo, en el que se eliminó a dos dirigentes apristas de la zona, rivales de Pastor. A este diario llegaron hace algunos meses diversos documentos acumulados por militantes apristas de San Martín sobre la relación entre los asesinos de Cronwell Villacorta Torres y William Vela Paredes, en mayo del 2003.

El homicidio fue llevado a cabo por los sicarios Wellington Ríos Cumapa y Nelvin Bardales Sánchez, que confesaron haber sido reclutados por José Gonzales Fernández, alias “Cambori”, que señaló a su vez sus vínculos con Pastor. El proceso de investigación y judicialización del caso, por cierto, ha sido obstaculizado por el poder que se obtiene de la condición de congresista, que Pastor logró a partir del año 2001, gracias a su cercanía con Jorge del Castillo, y desde 2006, con el simple expediente de representar al partido de gobierno.

Durante la evaluación de candidatos para el Congreso del 2001, la esposa de Cronwell Villacorta, Lelith del Águila, fue parte de la comisión encargada de San Martín que vetó a Pastor, que sólo pasó la valla con la ayuda de Del Castillo. Tal parece que en esta animadversión mutua es que nace el plan para “tumbar” a Villacorta. En todo caso la historia del nuevo ministro está lejos de ser transparente. En 2000, cuando hizo su primera postulación al Congreso y no fue elegido, renunció al APRA y se pasó a trabajar como asesor del fujimorista Rolando Reátegui. Sólo la reapertura del ciclo electoral en los meses siguientes lo convenció de regresar, seguro de contar con el mejor padrino. Así se hizo de una curul contra sus propios compañeros de San Martín y fue escalando posiciones en el partido hasta llegar al Comité Ejecutivo Nacional de la mano de Jorge del Castillo.

En el último año, Aurelio Pastor ha sido vocero del APRA dentro del Congreso, actuando en pared con el presidente de este poder del Estado, el impresentable Javier Velásquez Quesquén. Todos lo hemos visto ahí, convertido en hombre de choque del gobierno y del partido dentro de la peor crisis. Es casi seguro que García lo ha estado mirando y en su busca de ministros dispuestos a usar la fuerza, las leyes y las armas, para aplastar los movimientos sociales, le ha parecido que se trata del individuo adecuado para un delicado cargo. Algunos dirán que Pastor es un tipo que no le teme a la muerte, de otras personas se entiende.

Rafael Rey
Apareció en la política detrás de Vargas Llosa, en el movimiento Libertad y el Fredemo. Y la tarde en que ya se sabía que el escritor no sería presidente, estaba al frente del grupo de señoras de copete que gritaban por un golpe, que no permitiera que un “chino” impresentable se pusiera al frente del país. En el Congreso del 91, formó parte de la acusación a García por enriquecimiento ilícito. Pero al año siguiente ya era furibundo fujimorista, defensor del golpe de Estado y parte de la “nueva mayoría” reaccionaria encabezada por Alberto Fujimori.

Rey sin corona
En la primera mitad de los 90 justificó todo lo que podía justificarse los crímenes por los que ahora su antiguo líder está condenado a 25 años de prisión. Y, como pocos, defendió ardorosamente la ley de amnistía a los criminales de guerra, que de seguir vigente salvaría a Fujimori de la justicia. Justificó la re-reelección y reconoció la “victoria” del dictador en la elección fraudulenta del año 2000. Pero el 2001 ya era aliado de la “demócrata” Lourdes Flores, que no se hizo bolas de cargar con el ex golpista, y partidario de la dictadura y el fraude, que poco tiempo después se convertiría en uno de los puntales de la crítica militarista del Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

Renovador
En las dos vueltas del 2001 y en la primera del 2006 fue parte de Unidad Nacional, y adversario de Alan García. Pero en la segunda vuelta se pasó al campo del inminente ganador, y no lo hizo con las narices tapadas como sus compañeros, sino directamente como aspirante a ministro. Y lo logró. Él, que en su vida nunca había trabajado en su profesión (ingeniero industrial), ni en ninguna otra, es decir nunca había producido nada, se convirtió en ministro de la Producción.

Rey de las Parranditas
De su paso por Produce hay muchas historias. Por ejemplo, haber recomendado personalmente a la candidata mentirosa a la Contraloría, la inefable Soraya Suárez, que terminó estrepitosamente defenestrada por el Congreso. También por haber formado una claque de altos funcionarios del Opus Dei, varios de ellos residentes en la misma vivienda de la congregación. Haber sacado la ley de cuotas pesqueras, para favorecer a la Sociedad de Pesquería. Haber descuidado las normas sanitarias de alimentos marítimos, que ha llevado a la expulsión del Perú del mercado europeo, etc.

Embajador soplón
Dicen que en el cambio de gabinete de octubre de 2008, nuestro personaje movió todas sus influencias, incluido el purpurado de la Plaza Mayor, para quedarse en algún ministerio. Pero parece que este fue el único “no” de Simon, al que García hizo caso. Entonces le quedó el premio consuelo de tomar la embajada del Perú en Italia, para seguir viviendo del presupuesto público. Fiel a su estilo, sin embargo, inició una gestión llamada a ser breve, con una contribución a los servicios de inteligencia del Vaticano: la lista de los sacerdotes de la selva que apoyaron la huelga de los indígenas.

De regreso al trono
Pero lo de embajador no es lo suyo. Después de algunas semanas en Roma, ya lo tenemos de regreso en Lima, otra vez con un fajín, ahora del sector Defensa, sector sobre el que sabe tanto como sabía de producción cuando aceptó ese cargo. En fin el problema es estar. A este rey de las cabriolas, se supone ahora que le corresponderá manejar la carrera armamentista de Chile, parar al actual Sendero del VRAE, usar a la Fuerzas Armadas como soporte de la policía en los desórdenes sociales, enfrentar la corrupción militar y reducir el descontento uniformado. Nadie tiene una idea de qué podrá aportar este político inescrupuloso a estas responsabilidades.
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LA PRIMERA 13 07 09

“Con este gabinete vamos a una mayor represión”

En opinión del sociólogo y analista político Alberto Adrianzén, el panorama se presenta oscuro con el gabinete ministerial presidido por Javier Velásquez Quesquén. Una agudización de la crisis, el aumento de los conflictos sociales y un incremento de la represión, es lo que, en opinión de Adrianzén, se puede esperar del nuevo gabinete, al que califica como una mezcla de alanistas y lobbistas de grandes grupos económicos. En la siguiente entrevista, advierte que el sistema democrático puede estar en riesgo si el gobierno no cambia el rumbo.

-¿Cómo observa al nuevo gabinete encabezado por Javier Velásquez Quesquén?
-El nombramiento de Velásquez Quesquén ratifica la centralidad del poder de Alan García. Este gabinete es más alanista que aprista. Es una mezcla de gente muy cercana a Alan García y de otros relacionados con grandes grupos de poder económico, como Martín Pérez, vinculado al Grupo Romero, o como Mercedes Aráoz -que debió salir al comprobarse que no era cierta su afirmación de que la derogatoria de los decretos sobre la Amazonía ponía en riesgo el TLC con Estados Unidos- y Pedro Sánchez, que han sido ratificados en el gabinete. Lo que me extraña es que el ministro de Salud, Óscar Ugarte, permanezca en este gabinete. No hay ninguna razón para que él continúe; debió acompañar a su amigo y compañero de partido Yehude Simon.

-¿Qué se puede esperar de este gabinete?
-Este nuevo gabinete es más de lo mismo; es la ratificación de la política de este gobierno, lo que conduce a una mayor crisis política. Con este nuevo gabinete se agudizará la crisis y los conflictos sociales volverán con mayor fuerza.

-¿El diálogo con los movimientos sociales no tiene futuro con este nuevo gabinete?
-Ese diálogo no tiene ningún futuro con este gabinete. Estamos frente a una crisis del modelo económico y de la representación política, y la gente quiere un cambio global, pero con Velásquez Quesquén, que ha ratificado la expulsión de siete parlamentarios del Partido Nacionalista, como primer ministro, no veo un cambio posible. En su último artículo, García plantea la profundización del modelo, una confrontación abierta y una guerra política. Esto puede terminar en una gran confrontación.

-Mauricio Mulder ha dicho que este nuevo gabinete deber ser un gabinete de guerra.
-Esa afirmación revela que el gobierno no va a cambiar y confirma que vamos a una confrontación y a una mayor represión. La lógica del gobierno es dividir y reprimir a los dirigentes sociales, por eso Mulder habla de guerra, igual como lo hace el presidente García. El poder reacciona con una lógica de guerra para defender el modelo económico y los intereses que están detrás de este modelo.

-¿Cuáles son las medidas urgentes que debería tomar el nuevo gabinete?
Lo primero que se debe hacer es cambiar la política económica, pero eso no va a ocurrir con este gabinete…

-Descartada la posibilidad de un cambio del modelo económico, ¿qué medidas podría adoptar el gobierno para aliviar la crisis y calmar el descontento social?
-Debería atender algunos temas cruciales, como la renegociación de los contratos de Camisea para que el gas sea para el Perú y no para la exportación; frenar los tratados de libre comercio; establecer un diálogo serio con los movimientos sociales para buscar salidas concretas; crear mecanismos de protección a los sectores afectados por la crisis económica, como las empresas nacionales; preservar el empleo y aumentar los ingresos de los trabajadores; terminar con la penetración de los lobbies empresariales dentro del Estado; y debería bajarse el tono presidencialista del gobierno.

-¿Cree que este nuevo gabinete adopte algunas de estas medidas?
-No lo creo.

-Entonces, ¿cuál es el panorama de los próximos meses?
-Vamos a una polarización, a una confrontación social y a una mayor represión del gobierno. Y sospecho que el gobierno va a poner a Yehude Simon para que siga meciendo al movimiento social.

-¿El nombramiento de Rafael Rey en el Ministerio de Defensa y de Aurelio Pastor en Justicia, responden a esa línea de endurecer la represión?
-Así es. Rey propone una respuesta más dura contra la protesta social y la oposición, al igual que Pastor, que representa al sector más represivo del alanismo.

-¿El incremento del autoritarismo del gobierno pone en riesgo el sistema democrático?
-El Apra está poniendo en riesgo el sistema democrático, porque en lugar de buscar el diálogo para solucionar las demandas sociales, está incrementando la confrontación. Yo espero que se cumpla el calendario electoral, pero el gobierno está poniendo en peligro la democracia y la convivencia pacífica entre los peruanos.

-El gobierno acusa a Ollanta Humala y a los movimientos sociales, que califica de antisistema, de buscar terminar con el sistema democrático.
-Decir eso no es serio. Yo me pregunto en qué es antisistema Humala, que tiene un partido legal y quiere competir en las elecciones. Proponer un cambio del modelo económico no es ser antisistema, eso está dentro de los parámetros democráticos. Lo que hay es una campaña contra quienes proponen cambiar el modelo económico.

-El oficialismo también habla de una conspiración internacional en contra del gobierno.
-El discurso de la conspiración internacional es un instrumento político para generar un clima para excluir a los opositores y para justificar la represión. La información dada en los últimos días por el diario El Comercio sobre una supuesta infiltración chavista plantea abiertamente la represión contra los líderes sociales, autoridades locales, dirigentes de partidos políticos de izquierda. Si esa conspiración internacional de la que habla el gobierno fuera real, yo me pregunto por qué no rompe relaciones con los países que supuestamente conspiran contra el Perú.

-¿Es posible un golpe militar para evitar un cambio del modelo económico a partir del 2011?
-Yo pensaba que los golpes militares habían sido eliminados de la historia de América Latina, pero con lo ocurrido en Honduras los golpes militares vuelven. No es descartable un golpe militar en el Perú. Podría haber un golpe que conduzca a una transacción política que suponga frenar a las fuerzas progresistas. Algo como lo que se pretende hacer en Honduras.

“Alan García le hace mucho daño al gobierno”

-Usted ha señalado que se debería bajar el tono presidencialista del gobierno. ¿El rol protagónico de Alan García le hace daño al gobierno?
-La permanente presencia del presidente García le hace mucho daño al gobierno. Eso lo dice incluso un sector del Partido Aprista. El Buró Nacional de Conjunciones del Partido Aprista emitió el viernes diez un comunicado en el que recuerda que Haya de la Torre nunca estuvo a favor de un presidencialismo excesivo. En ese comunicado también se critican las rápidas concesiones mineras, la baja de aranceles, las exoneraciones tributarias a algunas empresas, los procesos de licitación. Ese comunicado está firmado por miembros importantes del Partido Aprista, como Carlos Roca, José Luis Pérez Sánchez Cerro y otros. Esto revela que hay un sector significativo del Partido Aprista muy descontento con el gobierno de Alan García.

-Lo que dice este sector del partido aprista coincide en varios puntos con lo que exige la oposición y por lo que el gobierno la acusa de buscar desestabilizar la democracia.
-Así es. Un sector importante del Partido Aprista está señalando que las protestas sociales responden a demandas justas y no son parte de una supuesta conspiración. El gobierno debe entender que el sentimiento nacional mayoritario quiere un cambio de la política económica y social del gobierno, y de su manejo político. Estamos en un momento de ruptura con el pasado, en el que se está creando una nueva representación política, con liderazgos nuevos, como los de Ollanta Humala, Alberto Pizango o Mario Huamán.

-¿La falta de una conducción política que la unifique no es uno de los grandes problemas de la protesta social?
-Sí, efectivamente, eso falta. Es fundamental que se entienda que este es el momento de construir una representación política de la protesta social, porque sin representación política la protesta corre el riesgo de ser disgregada y de generar una cultura autoritaria por los miedos que despierta el incremento de los conflictos. Se debe politizar el conflicto, dándole una conducción política a las protestas.

-¿Cuáles son las dificultades para construir esa representación política?
-El problema es que priman las reivindicaciones y los intereses corporativos de algunos sectores. Deben dejarse de lado los intereses corporativos y los caudillismos para apostar por el movimiento social en su conjunto. El movimiento social debe evitar el fraccionamiento de la protesta, debe centralizarla y darle conducción política. Eso se ha intentado en alguna medida en esta última protesta.

Carlos Noriega, Redacción
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PERU 21 13 07 09

Jugando los descuentos
Autor: Fritz Du Bois

Para los buenos equipos, los partidos no terminan hasta el pitazo final y nunca bajan los brazos. Los cuadros sin ambición se repliegan en su campo para tratar de mantener la ventaja de un solo tanto. No ha sido, por tanto, sorprendente el resultado del Clásico del fútbol peruano.

Tampoco es sorprendente la mínima posibilidad de éxito que se le da al flamante gabinete. Es alarmante que el Gobierno esté agotado tan temprano en su mandato, como bien dice Lourdes Flores, pese a que aún le restan dos años. Este cansancio se evidencia en el Gabinete Velázquez Quesquén, el cual denota orfandad en los cuadros partidarios y falta de capacidad de convocatoria. Suena alentador para la estabilidad gubernamental que el presidente confíe que será su último gabinete, pero la desafortunada realidad es que ese deseo es poco probable que se cumpla ya que es el más débil que él ha juramentado.

Por ello, a riesgo de ser repetitivo o caer pesado, no puedo sino insistir que a dos años luz del fin del mandato no es el momento para tirar la toalla y en lugar de buscar un independiente de estatura que reconstruya la credibilidad que ha perdido el Gobierno, han cometido una equivocación monumental y optado por rascar la olla partidaria como si este fuera el último año.

En esas circunstancias, la falta de ascendencia y experiencia de quien está a cargo del premierato, reflejada en la falta de entusiasmo con la que su nombramiento ha sido recibido, debe de ser compensada con un buen programa de trabajo. Se trata de contar con políticas concretas en lugar de frases gaseosas sobre orden e inclusión, o de introducir populismo presupuestal con fondos para gobiernos locales y regionales. Es vital elaborar un plan de gobierno, incluyendo reformas en muchos campos, que debe ser ambicioso, amplio, detallado. No debemos olvidar que los primeros dos años se le dio el beneficio de la duda al Gobierno esperando reformas que nunca se materializaron. En la actualidad, la mayoría ya no está esperando.

Por tanto, si no hay un plan creíble se trataría solo de un gabinete de choque con pocas posibilidades de llegar siquiera a Navidad. En ese caso uno se preguntaría qué motivación podría haber detrás para que el Gobierno ponga en riesgo la estabilidad de los peruanos condenándonos a sufrir frecuentemente de crisis.
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EL COMERCIO JULIO 12, 2009

El Gabinete restablecerá el orden y atenderá a los más pobres, señala Brack

12:45 | El ministro del Ambiente dijo que el Gobierno priorizará la atención a aquellos grupos minoritarios marginados que se sienten apartados del Estado

El nuevo Gabinete trabajará no solo para restablecer el orden y pacificar el país frente a la acción de algunos grupos que usan los conflictos sociales para acciones de violencia, sino también para atender a los menos favorecidos, sostuvo hoy el ratificado titular del portafolio del Ambiente, Antonio Brack.

“(Uno de los objetivos será) afrontar los movimientos sociales, pacificar el país y restablecer el orden, porque ha habido mucho desorden en los últimos tiempos, donde cualquier grupo cerraba una carretera, pedía la derogatoria de leyes. Y esto hay que ordenarlo”, señaló en declaraciones que recoge la agencia Andina.

Brack explicó que el Gabinete encabezado por Javier Velásquez también priorizará la atención a aquellos grupos minoritarios marginados que se sienten apartados del Estado y del progreso.

“Tenemos que tener en cuenta que el 70 por ciento del Perú es informal. Y hay que tener en cuenta que las leyes no tienen la prevalencia necesaria, y tenemos que ir al encuentro para formalizar y hacer llegar la distribución de la riqueza a las zonas más apartadas del país, y esa es precisamente la Amazonía”, subrayó.

Reconoció por ejemplo que en torno a los denominados Decretos Legislativos de la Selva, las comunidades amazónicas no fueron consultadas y que, en adelante, es importante informar directamente a la población comprometida, porque no es suficiente publicar una norma en el diario oficial.

“Tenemos que hace esfuerzos para informar, explicar, dentro de un país tan heterogéneo y de tanta diversidad cultural”, reafirmó.

Adelantó, por ejemplo, que esta semana su despacho ha firmado con la Defensoría del Pueblo un convenio para trabajar en la prevención y solución de conflictos de carácter socioambiental.

“Y hay varios (conflictos) latentes muy fuertes que tienen que solucionarse en los próximos meses”, expresó.

* PRESIDENTE GARCÍA ENCOMIENDA MISIÓN A SU TERCER GABINETE
"El país espera orden e inclusión"
Mandatario dijo confiar en que el equipo de Velásquez Quesquén salga airoso del reto. Abrumadora presencia de militantes apristas rebasó el Salón Dorado de Palacio de Gobierno. Primera decisión del nuevo Gabinete fue asignar S/.432 millones a los municipios

El misterio sobre quién reemplazaría a Yehude Simon como primer ministro se había develado el viernes. Pero si aún quedaba alguna duda, ayer por la mañana la congresista Mercedes Cabanillas, lo confirmó: “En esta etapa comienza el señorío, no voy a decir de Sipán, sino de Velásquez”.

Tal como se esperaba, ayer el presidente Alan García le tomó juramento en Palacio de Gobierno al titular del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, como nuevo jefe del Gabinete Ministerial, así como a los nuevos ministros y a los que se mantuvieron en sus cargos, quienes se convirtieron en los miembros del tercer Gabinete del Gobierno.

“Por Dios, por el Perú, sí, juro”, fue la escueta respuesta de Velásquez, ante las arengas y las conocidas palmas apristas de algunos presentes. La euforia se desató aun más cuando Velásquez posó junto a sus antecesores, Jorge del Castillo y Yehude Simon

Los nuevos ministros, además de Velásquez, son: Aurelio Pastor (Justicia), Octavio Salazar (Interior), y el legislador de Unidad Nacional Martín Pérez (Comercio Exterior). Mercedes Aráoz pasó de Comercio Exterior a Producción y Rafael Rey regresó al Gabinete como titular de Defensa.

Las sorpresas —a juzgar por los pocos aplausos que recibieron— fueron Manuela García, como flamante ministra de Trabajo, y Dante Adolfo de Córdova, como titular de Agricultura.

Los ministros ratificados son Pedro Sánchez (Energía y Minas), José A. García Belaunde (Relaciones Exteriores), Enrique Cornejo (Transportes), Nidia Vílchez (Mujer y Desarrollo Social), Antonio Brack (Ambiente), Francis Allison (Vivienda), Óscar Ugarte (Salud), José Antonio Chang (Educación) y Luis Carranza (Economía).

A la salida de tres independientes como Yehude Simon, Rosario Fernández (Justicia) y Carlos Leyton (Agricultura), se nombraron a tres apristas para mantener la cuota del partido del Gobierno en el Gabinete.

INCLUSIÓN SOCIAL Y ORDEN
El presidente Alan García dio a sus ministros la difícil misión de generar orden e inclusión social. “Hay peligros en este camino, pero ahora el conflicto ideológico sudamericano es mayor. Además la agitación crece y vemos con inquietud que ya se asoman los espíritus electorales, que siempre van a complicar la acción de los gobiernos”, afirmó.

Expresó que espera que este sea el último equipo ministerial que lo acompañe. Agradeció a Yehude Simon, de quien dijo: “Es el amigo descentralista, independiente, comprometido, que quiso ayudar al país, al presidente y al Partido Aprista”.

PRIMERAS MEDIDAS
Velásquez Quesquén anunció que como primera medida transferirá S/.432 millones a todos los municipios del país, dinero que se entregará entre este lunes y el martes.

Sobre las críticas en su contra, dijo que forman parte de la democracia. Señaló que las versiones de copamiento aprista en el Gabinete son especulaciones sin asidero.

El desorden de la juramentación
Una vez más, como en cada ceremonia de juramentación de ministros de Estado, reinó el desorden y el caos en Palacio de Gobierno. Y ayer no fue la excepción.

Minutos antes de las cinco de la tarde, hora en la que se tenía prevista la juramentación del Gabinete Velásquez, cientos de personas intentaban —a gritos y empujones— romper la barrera policial para conseguir un lugar en el Salón Dorado de la Casa de Pizarro.

Los policías apostados en la puerta lateral de Palacio de Gobierno llamaban al orden, pero los invitados no hacían caso, argumentaban tener altos cargos o haber estado esperando durante largas horas. La puerta de Palacio se abría y cerraba constantemente producto de los empujones.

No todos los invitados pudieron ingresar a la hora y algunos tuvieron que contentarse con ver la ceremonia desde un televisor. En el Salón Dorado la situación no mejoró. Incluso la esposa del presidente García, Pilar Nores, tuvo que pedir paciencia a las personas que buscaban desesperadamente saludar y felicitar a los nuevos ministros. Al término de la ceremonia, algunas personas comentaron que durante el alboroto para ingresar a Palacio, se habían robado celulares y hasta una billetera.

* COMENTARIO DEL EDITOR
Los otros gobiernos del otro país
Por: Juan Paredes Castro

Quizá ha llegado la hora de que el Gobierno Central empiece a ver la paja en ojo ajeno y a meter las narices donde antes no debía.

Sería muy grave que el presidente Alan García y el nuevo primer ministro, Javier Velásquez Quesquén, dejaran que las cosas vayan de mal en peor en los gobiernos regionales, con el consiguiente rebote de mayor descontento social no contra estos sino contra el Gobierno Central.

No estamos proponiendo una violación de las autonomías regionales, sino pura y simplemente el uso de una prerrogativa constitucional que reconoce al Perú como Estado indivisible y a su gobierno como unitario.

Parte del principio de orden y autoridad que se requiere imponer en el país pasa por tener claro que no estamos para jugar al federalismo ni al separatismo, sino para apostar por una regionalización y descentralización que no sea fuente de desastre ni de frustración.

Se trata de corregir un problema de gobernabilidad que tiene su origen en competencias y recursos transferidos a los gobiernos regionales, sin los mecanismos de administración y control eficientes. Así, los gobiernos regionales terminan alejando más al Estado de la gente y a la gente del Estado. En Salud y Educación, por ejemplo, buena parte del mango de la sartén la tienen los gobiernos regionales. Y ya vemos lo que ocurre en el centro y sur: unos niños mueren por falta de vacunas y otros siguen esperando un profesor que no sea menos que analfabeto.

Al tiempo de reconocer la viga en el ojo propio, el Gobierno Central debería hacer descansar en Velásquez Quesquén la tarea de articular más racional y gerencialmente las competencias y recursos transferidos a los gobiernos regionales. La cadena de ineficiencia en el manejo de inversiones y del gasto corriente es tal que el Gobierno Central acaba asumiendo todos los pasivos de las provincias.

No nos quejemos del abandono del otro país, el del Perú profundo, si no mejoramos el desempeño de los otros gobiernos, los regionales, comenzando por elegirlos bien y por exigir de ellos una rendición de cuentas.

He aquí una agenda para Velásquez Quesquén, que puede asumirla a tiempo completo, mientras coordina un gabinete donde el liderazgo lo ejercerá enteramente Alan García.

No habrá Gobierno Central exitoso si no está acompañado del éxito de los otros gobiernos del otro país: el del Perú profundo.

¿Velásquez Quesquén podría volcar a esto su fama de gran componedor político? Pasa tanta gente con fama de todo en la política que es preferible ver para creer.
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LA REPUBLICA JULIO 12, 2009

De choques y achaques
Por Augusto Álvarez Rodrich
alvarezrodrich@larepublica.com.pe

Aciertos y errores en el nuevo gabinete.

ABANCAY.– Aunque el presidente Alan García dijo ayer, en la juramentación del gabinete, que espera que Javier Velásquez sea el último premier, el nuevo equipo parece de mecha corta.

La permanencia de Luis Carranza y José Antonio García Belaunde en el MEF y en RREE es un acierto por el papel que ambos cumplen como ejes del gabinete, mientras que unas papas calientes justifican la continuidad de Enrique Cornejo en Transportes por el reglamento de tránsito; del recién llegado Francis Allison en Vivienda por el escándalo de Taboada; y de Óscar Ugarte en Salud por el avance del AH1N1.

Otros que se quedan: Nidia Vílchez en Mujer tiene la lógica partidaria del control de los programas sociales; Pedro Sánchez por su conocimiento del sector Energía; Antonio Brack recibe otra oportunidad para echar a andar una agenda ambiental que por ratos desilusiona; y es una buena noticia que José Antonio Chang no haya llegado a premier, pero la mala es que siga en un sector clave como Educación, pues, salvo que se tenga alguna vinculación con la Universidad San Martín, es imposible afirmar que ahí se está haciendo un buen trabajo.

De los nuevos, el ingreso del general Octavio Salazar en Interior confirma que ahí no podía estar alguien que –como Mercedes Cabanillas– reconocía no saber del sector y andaba con el lavatorio portátil para el rápido lavado de manos.

En Justicia, en breve se va a extrañar a Rosario Fernández, quien no dudó en poner el capricho político del presidente delante de la legalidad, pues con Aurelio Pastor –la cuota de Jorge del Castillo en el gabinete– estamos ante un activista político que no entra en vainas y tiene trayectoria en la defensa de lo que sea, aun cuando parezca un sicario de la verdad.

Martín Pérez en Comercio Exterior deja al MEF sin un enganche valioso en el Congreso para detener tanta iniciativa desatinada. Además, cada decisión suya será analizada en función de si beneficia o perjudica al Grupo Romero. De paso, su ingreso al Ejecutivo confirma que Lourdes Flores es pésima para escoger gente, algo clave en política, pues casi todos los que invita se pasan al enemigo sin ponerse colorados.

Mercedes Aráoz en Producción es un premio consuelo para quien debía salir del gabinete por su responsabilidad en la crisis de Bagua, pero aún aspira a dejarlo como ‘campeona’.

Y Rafael Rey no llega a Defensa por saber del tema sino para actuar como el político tradicional para la labor de choque de perseguir a ‘enemigos políticos, ONG, conspiradores y afines’. Mala señal, pues su presencia en el gabinete significa que el presidente no está muy interesado en el diálogo y sigue aferrado a su tesis absurda del perro del hortelano.
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PERU 21 JULIO 12, 2009

Juramentación de nuevo gabinete fue acto partidario

Composición del nuevo equipo confirma influencia del ex premier Jorge del Castillo.
El presidente Alan García tomó el juramento al nuevo gabinete ministerial –que preside el aprista Javier Velásquez Quesquén– en medio de una ceremonia que dejó el característico protocolo de otros tiempos para dar paso a una manifestación partidaria, con una 'portátil’ que desplazó a los familiares de los nuevos ministros y copó el centro mismo del Salón Dorado de Palacio de Gobierno.

Aproximadamente a las 5:15 p.m., Velásquez se convirtió en el tercer primer ministro de este gobierno y en la cabeza de un equipo renovado en el que destacan otras seis nuevas figuras y el traslado de Mercedes Aráoz a la cartera de la Producción.

Uno a uno pasaron por el juramento los integrantes del nuevo equipo ministerial: Rafael Rey (Defensa), Octavio Salazar (Interior), Aurelio Pastor (Justicia), Adolfo de Córdova Vélez (Agricultura), Manuela García Cochagne (Trabajo) y Martín Pérez Monteverde (Comercio Exterior). También juraron los nueve ministros ratificados.

La composición del Gabinete Velásquez es una confirmación de que el Apra ha ganado mayor presencia en la toma de decisiones del Gobierno y de que el jefe del Estado ha terminado por ceder ante los reclamos del partido.
El presidente García tampoco ha escuchado los cuestionamientos que se han centrado en torno al nuevo premier. Por el contrario, afirmó que espera que este tercer gabinete sea el último de este período.

PREMIER EN LA SOMBRA. Sin embargo, más allá de la juramentación y de los nuevos rostros, la composición del nuevo gabinete demuestra una marcada influencia del ex primer ministro Jorge del Castillo. No solo Velásquez Quesquén es una persona cercana a él, también lo es Aurelio Pastor, por citar a los apristas incorporados.

Asimismo, son conocidas las buenas relaciones entre Del Castillo y Martín Pérez, y el entendimiento que existió entre el ex ministro aprista y el general Salazar cuando este se desempeñaba como director de la Policía.

Del Castillo fue invitado por el presidente García a colocarse a su lado, en el grupo de autoridades entre los que destacaban el saliente premier, Yehude Simon, el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein y el titular del Tribunal Constitucional, Juan Vergara, así como la primera dama Pilar Nores. Al final fue presentado por el jefe de Estado como un triunfador ante la militancia que coreaba su nombre.

No puede pasar por alto lo sucedido con el saliente titular de Trabajo, Jorge Villasante, quien al ingresar en Palacio de Gobierno fue directamente al Salón Grau, donde estaba el gabinete. Nadie tenía duda de su continuidad. Minutos después, con rostro de desconcierto, abandonó la sala y se ubicó al pie del estrado, en el lugar donde se encontraban los otros ex ministros.

Datos:
La exagerada presencia de simpatizantes y funcionarios apristas generó desorden al momento del saludo. No se midió la capacidad del Salón Dorado, que se vio abarrotado con personas que no eran necesariamente autoridades ni familiares de los ministros.

El desorden era tal que el presidente y algunos ministros se retiraron antes de que terminara la inmensa cola de los que querían saludar al gabinete.

Solo Aurelio Pastor y Nidia Vílchez, los más saludados por la 'portátil’ en Palacio de Gobierno, juraron por la memoria de Víctor Raúl Haya de la Torre.

* Sin luna de miel
Autor: Fritz Du Bois

Cuando uno está extraviado en el bosque, hay dos maneras de salir. Una, la lógica, es regresar por el camino que se tomó para tratar de retomar la ruta correcta. La otra es seguir irresponsablemente, entrando en la profundidad del bosque con la esperanza de encontrar –sin saber cómo– el sendero adecuado.

Cuando era evidente para tirios y troyanos que lo que requería el Gobierno en estos momentos era un independiente a cargo del gabinete, con credibilidad y capacidad de convocatoria, se ha optado por hacer exactamente lo contrario. En lugar de llegar a la claridad de la llanura y de convocar abiertamente al mejor talento en la sociedad, se ha decidido cerrarse en la protección del partido, en la comodidad de lo conocido.

No tengo duda de que es un error la designación de Javier Velásquez Quesquén como premier, ya que no hay ningún indicio en su comportamiento en el Congreso que permita abrigar la esperanza de que lo pueda hacer bien. El cargo de primer ministro requiere de experiencia ejecutiva y ascendencia para poder dirigir a un vasto y burocrático aparato. Lamentablemente, en momentos de crisis para el partido oficialista parece que pesa más la disciplina del 'compañero’ que la capacidad de liderazgo. En todo caso, el presidente tomó su decisión y ya cometió la equivocación, por lo que no queda sino tratar de lograr que el daño para el país sea el menor.

Es claro que lo que nuestro país está empezando a sufrir es una crisis de expectativas. Hemos pasado del optimismo desbordante que teníamos hace unos nueve meses a una creciente desconfianza, que está siendo magnificada por los sucesos de las últimas semanas. El Gobierno tiene que tratar de revertir esta tendencia para recobrar el entusiasmo del inversionista y del ciudadano.

Usualmente, la luna de miel de un nuevo gabinete ayuda a generar esperanza en la población, se cree que las cosas mejorarán. Sin embargo, en este caso, por los actores involucrados, se ha perdido esa oportunidad. No obstante, esto se puede recuperar con un planteamiento coherente cuando el nuevo gabinete se presente al Congreso con su plan de trabajo. Allí se podría revertir la falta de entusiasmo que han despertado, presentando medidas concretas para mejorar la competitividad, para hacer más eficientes los programas sociales, para mejorar la calidad del gasto, para promover mayores inversiones, entre otros.

Asimismo, podrían aprovechar que, tanto el nuevo ministro de Justicia, como el presidente de la Suprema dicen ser reformistas para tratar de iniciar, finalmente, la reforma del Poder Judicial. Lo cual podría ir de la mano con la aparente intención del ministro del Interior por acercar la Policía a los vecindarios y al ciudadano. De esa manera, la justicia y la seguridad, que estaban abandonadas y que han sufrido un marcado deterioro en los últimos años, puedan empezar a figurar por primera vez en la agenda de cosas con posibilidad de mejorar. Con lo que ya habrían dado un gran paso en el camino a ser reivindicados.

* "La figura del premier ha desaparecido"
La semana de cambios ministeriales y agitación social bajo la mirada de Carlos Basombrío, quien, desde este martes, vuelve con sus filudos análisis a las páginas de Perú.21.

Por Óscar Miranda

Sentado en un parque frente al mar de Miraflores y bajo una melancólica garúa invernal, el ex viceministro del Interior Carlos Basombrío analiza una semana como pocas, que comenzó con protestas sociales y que terminó con la –para algunos inconcebible– asunción de Javier Velásquez Quesquén a la jefatura del gabinete, nada menos.

¿La elección de Javier Velásquez como premier es la peor que pudo haber hecho Alan García?
Bueno, siempre se puede elegir peor. Se me vienen rápidamente a la mente varios otros que pudieron haber sido peores, pero claramente fue un error.

¿Tenía de dónde escoger más?
Depende. En el Perú hay políticos con capacidad de hacer cosas interesantes. El problema es la forma en que García ve la realidad. Velásquez Quesquén viene de una gestión desgastada en el Congreso, donde enfrenta denuncias sobre copamiento y donde tuvo mucha responsabilidad en la crisis social de Bagua. Recuérdese que él manejó las cosas, bajo la órdenes presidenciales, con mucha incapacidad.

Pese a ese pasivo, García lo eligió. ¿Por qué cree que lo hizo?
Creo que García está privilegiando tener el control absoluto de los asuntos del Estado. No quiere arriesgarse a que pase lo que pasó en los últimos 15 días con Yehude Simon, en los que este jugó a ser una especie de outsider dentro del Gobierno. Él quiere el control absoluto. El problema con eso es que no ensanchas la base del Gobierno sino la adelgazas. El Gabinete Simon fue visto como una salida audaz, creativa, ideal para el problema de ese momento, que era la corrupción…

En este caso, fue todo lo contrario.
Todo lo contrario. En nuestra democracia –que no tiene elecciones intermedias– el único camino de oxigenación política que tenemos es el cambio de ministros. Y ese mecanismo, en esta ocasión, ha sido desperdiciado.

¿Qué impresión tiene de Velásquez? ¿Cómo ve su relación con García?
Lo digo con total honestidad –y creo que eso vale para casi todos los dirigentes del Apra–, Velásquez Quesquén le debe todo a Alan García. Él va a hacer lo que García le diga y punto. En cierta medida, la figura del premier ha desaparecido. Ya Simon había sido poco premier para fines prácticos. Jorge del Castillo sí había sido premier; había jugado hábilmente esa función sin perder lealtad con el presidente; y creo que en el gobierno de (Alejandro) Toledo hubo premieres con peso político propio, que podían decirle no al presidente. Esa figura ya se había debilitado mucho con Simon y creo que con Velásquez desaparece.

¿Por qué cree que García no consideró la posibilidad de encargarle la tarea, otra vez, a un independiente?
Primero, no descartemos la posibilidad de que no haya tratado. Puede haber tratado y fracasado en el intento. Y probablemente eso se habría debido a que si bien hay muchísima gente dispuesta a aceptar cargos ministeriales, hay mucha menos gente de valía dispuesta a aceptar una relación como la que se establecería con este presidente. Además, el riesgo de convertirse en “chicharrón político’ es muy alto.

Si ya es difícil conseguir que alguien acepte ser ministro de Estado, convencerlo de que sea ministro del Interior debe ser algo casi imposible.
Bueno, ha convencido a (Octavio) Salazar. Él quería ser ministro desde hace tiempo; lo conozco desde que era coronel, es un hombre inteligente, ambicioso. En la práctica, ya fue ministro con (Luis) Alva Castro porque a este nunca le interesó el sector. Se paseó por ahí porque, digamos, debía tener un cargo para luego convertirse en premier, lo que se frustró rápidamente.

Pero el general vuelve con una carga pesada de cuestionamientos.
Uno es que es el protagonista del “Moqueguazo’. Y después está la denuncia por gravísimos malos manejos de la caja chica de la Dirección General de la Policía. Es una persona que entra en el Gabinete con bagaje propio.

Otra vez: cómo Velásquez, pese a su pasivo, terminó siendo el elegido.
Creo que, cada vez más, al presidente este tipo de consideraciones le importan bien poco. Me da la impresión de que en García el pecado de la soberbia, que siempre lo ha caracterizado, no disminuye en tiempos de crisis. Toledo reaccionaba bien ante las crisis, cuando estaba contra las cuerdas. En García, la capacidad de reacción no es tan buena en tiempos difíciles.

¿Cómo encuentra a la Policía este retorno de Octavio Salazar?
Desmoralizada totalmente. Por distintas circunstancias, tengo mucho contacto con miembros de la Policía y sé que hay una profunda desmoralización. Más que por la muerte de su gente, por el hecho de que no se asumieran las responsabilidades políticas. Además, la entrega de (la medalla) Corazón Policial a (Mercedes) Cabanillas ha sido una decisión que ha remecido a la Policía. Incluso, hubo conatos de rebelión en el interior de la Diroes.

¿De rebelión?
Conatos de rebelión en el sentido de no querer ir a la ceremonia en protesta por esta condecoración. Entregarle el Corazón Policial a una mujer que es la responsable política de la muerte de 24 policías y que después de todo dijo que la responsabilidad era de la Policía, es una ofensa a la institución. Otra característica actual es que la Policía está muy dividida. Y están los problemas de corrupción, que crecen y crecen. Hay un ambiente muy feo en la institución, que requiere de un liderazgo muy fuerte para el cambio.

¿Salazar tiene ese liderazgo?
Con los temas complicados que tiene es bien difícil que lo pueda tener.

¿Cómo vio a Simon como jefe del gabinete? ¿Lo decepcionó?
Totalmente. En primer lugar, creo que no debió aceptar porque, supuestamente, tenía una idea política diferente de la de García. En segundo lugar, no aportó ideas nuevas al Gobierno sino que se mimetizó muy rápidamente con García; fue subsumido por su personalidad. Creo que contribuyó más a la pérdida de la confianza de la población en la lucha contra la corrupción.

Pero la lucha anticorrupción fue su bandera cuando entró al Gobierno.
Bueno, ¿y en qué se convirtió eso? En un spot de televisión.

¿Por qué cree que aceptó ser jefe del gabinete?
El poder es muy seductor. Además, el razonamiento de Simon –él lo ha dicho públicamente, no estoy especulando– es que quería convertir su paso por el premierato en un trampolín más eficaz para la Presidencia en 2011.

¿Cree que le haya servido?
Creo que hasta el 4 de junio (día anterior al “Baguazo’) no le había servido absolutamente para nada. Luego, utilizó sus últimos 15 días para “reempaquetarse’ como figura electoral para el 2011, pero yo, sinceramente, no ubico el espacio político donde va a crecer.

Bueno, él quiere juntar al Apra con lo que llama la izquierda moderada.
Esa es una fantasía, un delirium tremens. Que Simon vaya a encabezar un frente en el que el Apra va a estar detrás, ¡por favor! Él admite ser ingenuo pero, por lo visto, es mucho más ingenuo de lo que cree. Creo que no existe ninguna posibilidad de que llegue a ser presidente del Perú en 2011. Creo que acabó su carrera política y que su tragedia va a ser arrastrar con la muerte de estas 34 personas.

¿Cómo vio el paro de esta semana?
En términos políticos, ha sido un fracaso. Ha sido muy parecido a lo que pasó en julio de 2004, en el tercer año de Toledo: un conjunto de organizaciones sociales que se subieron al carro de la protesta social y quisieron convertirla en una cosa política.

Aquella vez fue el Apra…
Fue el Apra y, ojo, con Antauro Humala, con Patria Roja, etcétera. Y ahora fue Ollanta Humala. Y, en términos políticos, ha sido un fracaso.

Pasado el paro y con nuevo gabinete ministerial, uno podría pensar que estamos en un momento de inflexión en el país. ¿Usted qué piensa?
Creo que lo que va a suceder es que se va a confundir, una vez más, la tregua con la solución de los problemas. Hoy día la gente está en otra; está en Abencia Meza; hoy (ayer) ha entrado este tema de Marco Antonio; mañana (hoy) es el Clásico y después vienen Fiestas Patrias. Estamos en un punto de distensión por factores vinculados a la estacionalidad. Pero no dude que, bajo un modo u otro, los graves problemas políticos que se manifestaron en los últimos dos meses van a reaparecer en agosto. Es sumar dos más dos.
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EL COMERCIO JULIO 11, 2009

Conozca al Gabinete Ministerial de Velásquez Quesquén que tiene como objetivo la inclusión social y el orden

20:10 | Pese a este misión, dada por el presidente Alan García, se nombraron a políticos confrontacionales. Los noveles, Pérez, García y De Córdova, tienen trayectoria técnica.

Un Gabinete Ministerial con un perfil más político y liderado nuevamente por el Apra tendrá la misión, según el objetivo trazado por el presidente Alan García, de generar orden e inclusión social en el último tramo del Gobierno.

Bajo un contexto de “conflicto ideológico sudamericano”, García dijo confiar que el nuevo Consejo de Ministros logre salir airoso de este problema y del crecimiento de la agitación social que perturba la “tranquilidad de los hogares del país”.

Para ello, García reclutó a políticos como Javier Velásquez Quesquén (Presidencia del Consejo de Ministros), Aurelio Pastor (Justicia), Rafael Rey (Defensa) y Martín Pérez (Comercio Exterior).

Asimismo, sumó al ex director general de la Policía, Octavio Salazar; y a técnicos como Manuela García Cochagne (Trabajo) y Adolfo de Córdova (Agricultura).

El Apra, con Velásquez Quesquén a la cabeza, logra mantener su cuota de asientos en los diversos ministerios.

Velásquez Quesquén, Pastor y Rey han suscrito en anteriores oportunidades la tesis de García de que el Perú afronta “una guerra fría, en la que participan gobernantes extranjeros” y, por ende, han adoptado una postura más confrontacional.

En esa misma línea se encontraría el ex director general de la Policía, Octavio Salazar, quien tuvo una polémica gestión como director general de la Policía.

De otro lado, el congresista de la alianza opositora Unidad Nacional (UN), Martín Pérez, logró cercanía con Palacio de Gobierno al presidir la comisión del Congreso encargada de monitorear el Plan Anticrisis.

Su designación le podría costar su salida de UN, de acuerdo una primera reacción del legislador de dicha agrupación, Javier Bedoya.

NOVELES
Por su parte, García Cochagne se desempeñó por 10 años como Directora Nacional de Relaciones de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. No tiene militancia aprista y se convertirá en la segunda mujer en la historia en dirigir dicho portafolio, después de Susan Pinilla.

A su vez, el ingeniero Adolfo de Córdova Vélez tuvo la función de ser por un tiempo el presidente del directorio de la Empresa de Generación Eléctrica (Egasa), la principal de su tipo en el sur del país.

REACCIONES
El secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú, Mario Huamán, dijo que con la elección del nuevo Gabinete se endurece la posición del Gobierno frente a las protestas sociales y no cambiará en nada el modelo económico. Huamán argumentó su postura tachando de “proaprista” a García Cochagne.

Por su parte, el vocero de la bancada aprista, José Vargas, indicó que la nueva composición contribuirá a distribuir la riqueza a los sectores más desfavorecidos.
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* ¿Qué ministros dejaron el Gabinete Ministerial junto a Yehude Simon?
21:18 | El gabinete Simon duró nueve meses y su gestión se caracterizó por buscar el diálogo, pero también por lamentables hechos de sangre

Yehude Simon. Ex presidente regional de Lambayeque, Yehude Simon ingresó como jefe del Consejo de Ministros en octubre del año pasado para intentar levantar la imagen del gobierno tras el escándalo de los petroaudios que derivó en la caída del gabinete presidido por Jorge Del Castillo.

Simon Munaro ha durado nueve meses como cabeza de la PCM, tiempo durante el cual su gestión se caracterizó más por evitar conflictos sociales que por delinear políticas de Estado. La intervención judicial a Panamericana Televisión y, sobre todo, los sucesos registrados en Bagua apuraron su salida. Dato curioso: la misma semana en que Simon deja el gabinete, Rómulo León, ex ministro aprista y principal involucrado en el caso petroaudios, deja el penal de San Jorge para cumplir arresto domiciliario.

Mercedes Cabanillas. Entró en febrero de este año a Interior para suceder al general PNP Remigio Hernani, quien había tenido una actuación criticada durante el desalojo de invasores en el Santuario Nacional Bosques de Pómac, en donde fallecieron dos policías.

Cabanillas, quien había presidido el Congreso, ingresó a Interior con actitud de mano dura y sancionó a unas efectivas del escuadrón Fénix por la divulgación no autorizada de un video en que les veía semidesnudas. Pero luego vino Bagua. Cabanillas permitió el operativo y el saldo fue 24 policías y 9 civiles muertos. La peor operción policial de la historia republicana. Pese a ello, no asumió su responsabilidad política y culpó al director general de la Policía, José Sánchez Farfán.

Antero Flores Aráoz. El ex congresista, vinculado durante años al Partido Popular Cristiano (PPC), histórico rival político del Apra, aceptó sin chistar el encargo del presidente Alan García para reemplazar al embajador Allan Wagner en el ministerio de Defensa. Flores Aráoz asumió el cargo el 20 de diciembre del 2007. De su gestión se recuerda que pretendió vender 16 hectáreas del Cuartel General del Ejército (Pentagonito) pero fue desautorizado por el presidente. También se recuerda la muerte de 12 soldados y un capitán del Ejército peruano en una emboscada ocurrida el 11 de abril en el valle de los ríos Apurímac y Ene. Una de sus últimas actividaees oficila fue poner en marcha la Defensoría del Personal Militar.

Rosario Fernández. Ex abogada del prófugo Ernesto Schutz, asumió la cartera de Justicia en reemplazo de María Zavala Valladares. Una de sus primera medidas fue destituir al Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH), Luis Alberto Salgado por declarar que el empresario Baruch Ivcher se resistía a pagar deudas de Frecuencia Latina a la Sunat. También se recuerda la fuga de dos narcotráficantes del penal de Luirgancho, lo que le costó el puesto al entonces jefe del INPE Leonardo Caparrós. El 6 de julio de este año anunció la implementación del nuevo Código Procesal Penal.

Elena Conterno. Esta economista de 40 años llegó al gabinete en octubre de 2008 para reemplazar en el ministerio de la Producción al ahora ministro de Defensa Rafael Rey. Durante su gestión en Produce, Conterno logró implementar el sistema de cuotas pesqueras, al que ella misma calificó “como la reforma más importante en los últimos cincuenta años” en el sector. La bancada aprista le criticó no saber comunicar los logros de su gestión.

Carlos Leyton. Vicepresidente de la región Arequipa, fue convocado al gabinete por Yehude Simon y se ha ido con él. Impulsó el debate sobre el ingreso de proudcutos transgénicos al país y advirtió que sería perjudicial para nuestra economía. Defendió el programa Sierra Exportadora y negó que le gobierno busque la privatización del agua. Intervino como mediador en el paro agrario de Huancavelica pero no fue considerado por los campesinos como interlocutor válido.

Jorge Villasante. Abogado cusqueño de filiación aprista especializado en Gestión Tributaria llegó al gabinete en reemplazo de Mario Pasco Cosmópolis, quien renucnió en octubre de 2008 luego de que Produce le arrebatara al Mintra la titularidad de la promoción y el desarrollo de las pequeñas y microempresas (Mypes). La gestión de Villasante se caracterizó por el perfil bajo.

* El nuevo Gabinete tendrá la misión de generar orden e inclusión social en el país
17:04 | Así lo dio a conocer el presidente Alan García antes de tomar juramento a Javier Velásquez Quesquén como el nuevo primer ministro

El presidente Alan García afirmó que el nuevo Gabinete Ministerial, presidido por Javier Velásquez Quesquén, tiene la misión de generar orden e inclusión social en el país.

En la ceremonia, realizada en Palacio de Gobierno, García dijo confiar que el remodelado Consejo de Ministro logre salir airoso del reto planteado.

“Ahora, el conflicto ideológico sudamericano es mayor, más activo e invasivo. Además la agitación crece perturbando la tranquilidad de los hogares del país”, indicó García antes de tomar su juramento.

“Vemos con inquietud que se asoman los espíritus electorales que siempre van a complicar la situaciones y la elección de los Gobiernos”, acotó.

García Pérez refirió que el cargo de ministro es ingrato.

Asimismo, agradeció la labor como titular de la PCM de Yehude Simon, de quien dijo “es un hombre descentralista, independiente y comprometido”.

En reemplazo del saliente primer ministro, Yehude Simon, juró el aprista Javier Velásquez Quesquén, quien se desempeñó como presidente de Congreso en el último periodo legislativo.

Velásquez Quesquén exclamó al jurar el cargo que lo hacía “¡Por Dios y por el Perú!, en medio del aplauso de los presentes.

Los nuevos ministros, además de Velásquez Quesquén, son: Manuela Esperanza García (Trabajo), Adolfo de Córdova Vélez (Agricultura), Aurelio Pastor (Justicia), Rafael Rey (Defensa) , Octavio Salazar (Interior), Martín Pérez (Comercio Exterior) y Mecedes Aráoz (Producción).

Los ratificados: Pedro Sánchez (Energía y Minas), José Antonio García Belaunde (Relaciones Exteriores), Enrique Cornejo (Transportes), Nidia Vílchez (Mujer), Antonio Brack (Ambiente), Francis Allison (Vivienda), Óscar Ugarte (Salud), José Antonio Chang (Educación) y Luis Carranza (Economía).

El nuevo Gabinete es el tercero del presente mandato del presidente García. El primero fue presidido por Jorge del Castillo y el segundo por Yehude Simon.
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GATOENCERRADO JULIO 11, 2009

Nuevo gabinete deja áura de incertidumbre

Un Gabinete Ministerial con un perfil más político y liderado nuevamente por el Apra tendrá la misión, según el objetivo trazado por el presidente Alan García, de generar orden e inclusión social en el último tramo del Gobierno.
Bajo un contexto de “conflicto ideológico sudamericano”, García dijo confiar que el nuevo Consejo de Ministros logre salir airoso de este problema y del crecimiento de la agitación social que perturba la “tranquilidad de los hogares del país”.

Para ello, García reclutó a políticos como Javier Velásquez Quesquén (Presidencia del Consejo de Ministros), Aurelio Pastor (Justicia), Rafael Rey (Defensa) y Martín Pérez (Comercio Exterior).

Asimismo, sumó al ex director general de la Policía, Octavio Salazar; y a técnicos como Manuela García Cochagne (Trabajo) y Adolfo de Córdova (Agricultura).

El Apra, con Velásquez Quesquén a la cabeza, logra mantener su cuota de asientos en los diversos ministerios.

Velásquez Quesquén, Pastor y Rey han suscrito en anteriores oportunidades la tesis de García de que el Perú afronta “una guerra fría, en la que participan gobernantes extranjeros” y, por ende, han adoptado una postura más confrontacional.

En esa misma línea se encontraría el ex director general de la Policía, Octavio Salazar, quien tuvo una polémica gestión como director general de la Policía.

De otro lado, el congresista de la alianza opositora Unidad Nacional (UN), Martín Pérez, logró cercanía con Palacio de Gobierno al presidir la comisión del Congreso encargada de monitorear el Plan Anticrisis.

Su designación le podría costar su salida de UN, de acuerdo una primera reacción del legislador de dicha agrupación, Javier Bedoya.

NOVELES
Por su parte, García Cochagne se desempeñó por 10 años como Directora Nacional de Relaciones de Trabajo del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. No tiene militancia aprista y se convertirá en la segunda mujer en la historia en dirigir dicho portafolio, después de Susan Pinilla.

A su vez, el ingeniero Adolfo de Córdova Vélez tuvo la función de ser por un tiempo el presidente del directorio de la Empresa de Generación Eléctrica (Egasa), la principal de su tipo en el sur del país.

REACCIONES
El secretario general de la Confederación General de Trabajadores del Perú, Mario Huamán, dijo que con la elección del nuevo Gabinete se endurece la posición del Gobierno frente a las protestas sociales y no cambiará en nada el modelo económico. Huamán argumentó su postura tachando de “proaprista” a García Cochagne.

Por su parte, el vocero de la bancada aprista, José Vargas, indicó que la nueva composición contribuirá a distribuir la riqueza a los sectores más desfavorecidos.

* Alan se salió con su gusto y hace jurar a ''Sipán'' como Primer Ministro
El Presidente peruano, Alan García, tomó hoy juramento al legislador oficialista Javier Velásquez Quesquén, actual presidente de Congreso, como nuevo presidente del Consejo de Ministros, en lugar de Yehude Simon, quien dimitió por el conflicto amazónico que dejó 34 muertos.

Velásquez Quesquén, de 49 años, encabezará el tercer gabinete ministerial del gobierno del Presidente Alan García (2006-2011).

"Ahora el país espera orden e inclusión social y estoy convencido que el gabinete que presidirá Velásquez Quesquén cumplirá esos objetivos devolviéndole al país confianza y optimismo", dijo el Mandatario momentos antes de tomarle juramento al cargo.

El Presidente García dijo que espera que este tercer gabinete tenga éxito, continúe la obra física de los dos anteriores gabinetes y cumpla los objetivos que el país espera.

Indicó que "comenzamos en el Gobierno proponiendo con el gabinete de Jorge del Castillo, crecimiento, austeridad; el segundo gabinete de Yehude Simon enarboló la anticorrupción y continuó con la reducción de la pobreza".

"Espero que el Primer Ministro con paciencia y confianza sabrá continuar el camino que los dos gabinetes anteriores se propusieron buscando reformas sociales para nuestro país", dijo.

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