viernes, 8 de mayo de 2009

ESTADOS UNIDOS ENDURECE SU POSICION FRENTA A LAS EMPRESAS DOMINANTES

GATOENCERRADO MAYO 11, 2009

Estados Unidos endurece su posición frente a las empresas dominantes

La jefe de la división antimonopolios del Departamento de Justicia, anunció que retirará un informe de políticas que sacó el Gobierno de Bush y dijo que el departamento "perseguirá agresivamente" a las empresas que abusen de su posición dominante.

El mayor funcionario antimonopolios del Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el lunes que volverá a tener un enfoque más agresivo para enfrentar a las empresas dominantes de un mercado, que usan su posición para aplastar a la competencia.

Christine Varney, jefe de la división antimonopolios de la agencia, anunció que retirará un informe de políticas que sacó el Gobierno de Bush y dijo que el departamento "perseguirá agresivamente" a las empresas que abusen de su posición dominante.

En un discurso ante el Centro para el Progreso Americano, Varney dijo que los funcionarios antimonopolios del Departamento de Justicia "volverán a la jurisprudencia y a los precedentes de la Corte Suprema para hacer cumplir la ley antimonopolios".

En septiembre del año pasado, el Departamento de Justicia bajo la presidencia de George W. Bush emitió un reporte indicando los lineamientos dirigidos a frenar los abusos, aunque evitaba "interferir en el áspero juego de la competencia beneficiosa".

En problemas están las conductas monopólicas de firmas líderes como el gigante del software Microsoft y de los chips Intel, que obtuvieron grandes participaciones en sus mercados y luego fueron acusadas de abusar de su dominio para seguir al frente.

La Sección 2 de la Ley Sherman prohíbe los intentos ilegales de monopolizar o mantener un monopolio.

"Por lo tanto, estoy retirando el informe (Bush)", dijo Varney, con lo que levantó "demasiados obstáculos" a la aplicación efectiva de la ley antimonopolios.
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PERU 21 ABRIL 22, 2009

La economía mundial cayó en una recesión severa, dice el FMI

El Fondo Monetario Internacional dijo que el índice de crecimiento global se contraería un 1.3% este año, una tasa muy por debajo de sus proyecciones anteriores. El PIB se contraerá en países que representan tres cuartas partes de la riqueza del mundo, añade.

(Reuters). El Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó que la economía mundial cayó en una recesión severa, tras revisar su estimación anterior que apuntaba a un crecimiento para este año. El PIB se contraerá en el 2009 en países que representan tres cuartas partes de la riqueza mundial.

En la nueva edición de su Panorama Económico Mundial, el FMI señaló que la economía global se contraería un 1.3% este año, en lo que sería la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y pidió medidas enérgicas para contrarrestar la crisis.

El crecimiento retornaría el año próximo a un ritmo del 1.9%, una tasa más débil que en recuperaciones anteriores, debido al impacto de la crisis financiera.

En sus estimaciones de enero, el FMI había proyectado un crecimiento global del 0.5% para este año, aunque el mes pasado ya había advertido que la economía podría caer en territorio profundamente negativo.

La institución multilateral dijo que las revisiones provienen de cálculos que sostienen que los mercados financieros tardarán en estabilizarse más de lo pensado.

Asimismo, advirtió que la recuperación dependerá de las medidas de los Gobiernos para lograr que el sector financiero recobre su salud al limpiar las hojas de balances de los bancos, y de las iniciativas fiscales y monetarias en las economías más avanzadas del mundo.

“Una preocupación clave es que las políticas resulten insuficientes para detener la retroalimentación negativa entre un deterioro en las condiciones fiscales y un debilitamiento de las economías ante un apoyo público limitado a las medidas”, alertó el FMI.

El Fondo sugirió que las medidas de estímulo deberían mantenerse, o acaso aumentarse, en el 2010, advirtiendo que un retiro prematuro de las iniciativas podría demorar la recuperación.

Las tasas de interés en las principales economías avanzadas seguirían bajando o cercanas a cero, y donde hay espacio para un mayor recorte, las autoridades deberían actuar con rapidez, señaló el FMI.
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LA REPUBLICA OCTUBRE 3, 2008

‘‘La recesión será profunda y prolongada"

El mundo financiero hoy se mantendrá expectante a la votación de Cámara de Representantes para ratificar el salvataje.

Agencias.

Otra vez. Los operadores de la Bolsa neoyorquina no salen de su asombro tras la nueva caída de la plaza bursátil.

Puja. Bush asegura que el rescate es "esencial" para los estadounidenses.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que Estados Unidos podría encaminarse a una "profunda y prolongada" recesión económica como consecuencia de la actual crisis financiera, mientras que opina que la zona euro se mantendrá a salvo de ese extremo debido a la mayor fortaleza económica de los hogares.

Las conclusiones que el FMI incluye en su último informe semestral sobre "Perspectivas Económicas Mundiales" se basan en comparaciones con pasados episodios de crisis económicas.

"El actual brote de tensión financiera es uno de los más intensos en EEUU y uno de los más extensos, ya que afecta a casi todos los países de la muestra. Por ello persiste una probabilidad importante de que se produzca una fuerte desaceleración en EEUU", refiere el informe.

Subir Lall, subdirector del Departamento, recordó que las tensiones financieras, sobre todo cuando se concentran en el sector bancario, amplifican la gravedad de la desaceleración económica y ocasionan "pérdidas acumuladas de producción dos o tres veces mayores" y durante periodos muchos más largos.

De momento, el FMI dejará sin cambios su pronóstico para el crecimiento económico del 1.3% de EEUU en 2008, mientras que para el 2009 se recortará su previsión al 0.7%, cuando inicialmente se esperaba un crecimiento de 0.8%.

EUROPA A SALVO

La situación en la zona euro, por el contrario, es diferente. "El panorama corresponde más a una desaceleración que a una recesión", prosigue el organismo.

La diferencia se debe principalmente a la "relativa fortaleza" económica de los hogares entre la Europa de los quince, donde el ahorro per cápita supera al de los estadounidenses.

Los primeros síntomas de una probable recesión justamente se dieron a conocer ayer con los anuncios de un crecimiento de las solicitudes de beneficios por desempleo a niveles no vistos en siete años.

Asimismo, se registró una caída más marcada de lo esperado en los pedidos a fábricas.

TENSIÓN POR VOTACIÓN

Mientras tanto el presidente de EEUU, George W. Bush, les pidió ayer a los líderes empresariales que presten su apoyo al plan de rescate, señalando que es "esencial para todos los estadounidenses".

El paquete de US$ 700,000 millones –que fue aprobado por el Senado de ese país el miércoles– será debatido hoy y votado por segunda vez en la Cámara de Representantes, donde aún persiste un sentimiento de rechazo a la propuesta.

El paquete tuvo que ser modificado para ser aprobado por la Cámara Alta del Congreso. Sin embargo aún persiste el escepticismo entre los economistas que todavía dudan sobre la real efectividad del plan de rescate.

CLAVES

Dólar. Pese a la intervención récord del Banco Central de Reserva (BCR) en el mercado con la venta de US$ 443.8 millones, el billete verde tuvo un repunte de 0.6% y se elevó a S/. 3.004 soles, nivel superior a los S/. 2.986 de la víspera.

Petróleo. Asimismo, el crudo cayó ayer debido a la turbulencia financiera. El Petróleo Intermedio de Texas (WTI) cerró en Nueva York con una baja de US$ 4.56 a US$ 93.97 el barril.

Incertidumbre golpea bolsas

Los mercados bursátiles del mundo experimentaron una nueva jornada de pérdidas ante la incertidumbre sobre la suerte del plan de rescate de EEUU. El índice Dow Jones en Wall Street bajó más 3.2%, la bolsa de Londres cayó 1.8%, mientras que los índices en Alemania y Francia perdieron 2.5% y 2.3%, respectivamente.

Asimismo el Índice General de la Bolsa de Valores de Lima cayó ayer en 4.42%, en una jornada en la que se vieron afectadas especialmente las acciones mineras (-5.18%) y agrarias (-4.52%).
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EXPRESO 01 de octubre de 2008

Las vacas flacas
Luis García Miró Elguera

El pánico financiero del lunes en Wall Street –desatado tras la reticencia de la Cámara de Representantes a aprobar un rescate económico monumental ensamblado por la Casa Blanca– provocó la caída récord de 7% en el índice Dow Jones y afectó a todas las bolsas del planeta.

De acuerdo a estadísticas, sólo el colapso de ayer en Wall Street –bajó 777 puntos en un día– implicó que en 24 horas los tenedores de acciones en el mercado de Nueva York perdieran algo más de un trillón de dólares. Se desconoce la magnitud del daño bursátil en el resto del mundo. Sin embargo el volumen acumulado entre las bolsas europeas, asiáticas, latinoamericanas, etc., digamos que cuando menos equivale a la pérdida en Wall Street. De modo que sólo anteayer el mundo se empobreció en más de dos trillones de dólares. Si bien ayer recuperó la mitad, las megapérdidas acumuladas desde el año pasado son casi imposible de graficar por exceso de ceros.

El caos en los mercados internacionales proviene del terror tras el crac inmobiliario en EE UU y su impacto en la gran banca del norte. Una catástrofe con efecto cascada que afecta a todo el sistema financiero mundial. El daño emerge a raíz de la pérdida de garantías hipotecarias por la banca tras reventar la burbuja inmobiliaria hace un año –inflada por los mismos banqueros y corredores de bolsa inescrupulosos que hacían creer que vivíamos en el mejor de los mundos para inflar su negocio–; y asimismo por el incumplimiento en el pago de las hipotecas basura.

Ambos fulminantes llevaron a la mayoría de bancos a graves problemas de falta de capital e iliquidez. Y aquello hizo que el sistema entero se inhiba de continuar el ciclo normal de préstamos interbancarios, especulando que todos andan en serios problemas. Es decir, la interrupción de la cadena financiera. Y esta parálisis hará que las operaciones de los bancos peruanos no sólo se reduzcan –por el recorte de las líneas de crédito que viene haciendo la banca internacional– sino que se encarezca el crédito al haber mayor demanda que oferta.

Este proceso decadente lo venimos advirtiendo en EXPRESO hace un año. No por pesimistas –alguien dijo que el pesimismo no crea puestos de trabajo… aunque tampoco el optimismo– sino por realistas. La magnitud del primer huracán económico de siglo XXI es impresionante. El mundo entero acabará empapado de lluvia tóxica financiera.

Y una consecuencia inmediata es la reducción de los mercados. Porque EE UU atravesará por tal torbellino recesivo que lo obligará a redimensionar su comercio exterior reduciendo la importación de materias primas, por ejemplo, pues la gente en el norte comprará menos autos, computadoras, espárragos, etc. Ergo, sufrirán nuestras exportaciones. De manera que nada de pregonar que estamos preparados para soportar la crisis internacional. De hecho esta vez no nos coge con los pantalones abajo porque desde mediados de los noventa se acabó el déficit fiscal como doctrina y aseguramos nuestras reservas en el BCR. Pero es evidente que, por lo pronto, los créditos, las exportaciones y los servicios relacionados a ambos van a sufrir.
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CORREO SETIEMBRE 24, 2008

La crisis financiera mundial y el Perú

Ex ministro de Economía escribe en exclusiva para Correo

En las últimas semanas, conforme algunas de las más grandes instituciones financieras entraban en problemas y los precios de los activos financieros colapsaban en los mercados, empezaron los comentarios pesimistas sobre lo que puede pasar con la economía mundial y cómo eso nos podía afectar a los peruanos.

a) ¿Cómo llegamos a esto? Hace algunos años, los bancos de inversión empezaron a comprar los créditos hipotecarios de baja calidad o muy riesgosos (llamados subprime) a los bancos comerciales. ¿Qué hacían con estos créditos? Los descomponían en tres partes: una primera parte calificada como AAA, que eran papeles de corto plazo y con rendimientos más o menos altos para su calificación. Debido a su alta calificación crediticia, estos papeles fueron adquiridos por una gran cantidad de inversionistas.

Luego teníamos una segunda parte, llamada mezzanine, que eran papeles más o menos riesgosos. Finalmente, una parte muy pequeña llamada equity, que era muy riesgosa y se quedaba con el banco que estructuraba la operación.
Esto generó un gran incentivo en los bancos comerciales a otorgar créditos subprime a mayor velocidad, porque los podían vender a estos estructuradores y ya no tenían el riesgo en su balance.

La primera ola de la crisis financiera ocurrió a mediados del año pasado, cuando algunos de estos papeles AAA (que se suponía que tenían mínimo riesgo) empezaron a tener problemas. Ahora estamos viendo la segunda ola, en la que las acciones de las instituciones financieras que el mercado cree más expuestas a estos riesgos han perdido mucho valor. No encuentran efectivo en el mercado -ni en forma de deuda ni en forma de capital- y están quebrando o están siendo rescatadas por el gobierno norteamericano.

Aquí es donde nos encontramos en una encrucijada. ¿Qué va a ocurrir? La respuesta depende de tres cosas: liquidez, liquidez y liquidez. El gobierno norteamericano está haciendo grandes esfuerzos para lograr que las condiciones de liquidez se restablezcan en el mercado interbancario. Esto se hace a través de paquetes en los que parte de la pérdida es asumida por el propio gobierno. Si lo logra, tal como parece que ocurrirá, el impacto de la crisis será importante pero controlado y se podrá distinguir más claramente a instituciones solventes pero ilíquidas de instituciones insolventes.

Si las tasas de corto plazo a las cuales se prestan los bancos permanecen altas durante mucho tiempo, el número de bancos comerciales en problemas empezará a crecer (hasta ahora los bancos de inversión son los más problemáticos), las condiciones crediticias para todos los segmentos de la economía empeorarán drásticamente y la recesión se agudizará. Ocurrirá algo parecido a lo que nos pasó en 1998, cuando la falta de liquidez de los bancos -debido a la crisis rusa y al recorte de las línea de crédito del exterior- se trasladó a las empresas directamente a través de créditos mucho más caros en el mejor de los casos, o no renovando las líneas de crédito en el peor de los casos.
Ya sabemos lo que nos pasó: una aguda recesión, con caída de la inversión privada y pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo. ¡La recuperación tomó 7 años!

b)¿Qué sigue?
En la medida en que se logre el objetivo del Tesoro de calmar al mercado, lo que seguirá es que las pérdidas se irán realizando, tendremos algunas réplicas menores y la economía norteamericana entrará en una fase de desaceleración, pero con la suficiente fortaleza para salir del hoyo relativamente rápido. Hay dos razones que nos llevan a ser optimistas con respecto a que esta crisis puede contenerse y no ser tan larga.

Primero, la economía norteamericana es una economía muy sólida y muy flexible: sus mercados se ajustan ante las nuevas circunstancias y sus instituciones permiten procesos de quiebra rápidos y ordenados. Esto garantiza que la economía pueda absorber las pérdidas de una manera muy eficiente.

Segundo, existen factores estabilizadores que otras economías, especialmente las emergentes, no tienen: los flujos de capitales. Cuando algún país de Latinoamérica o Asia entra en crisis, los capitales huyen despavoridos. Esto hace que las monedas se desvaloricen rápidamente (afectando a los que tienen deudas en dólares), las tasas de interés suban abruptamente y a niveles muy altos durante mucho tiempo y que al gobierno le sea muy difícil financiar su déficit, con lo cual tiene que recortar su gasto, agravando más la recesión.

En Estados Unidos eso no pasa, al ser ésta una crisis que afecta a todo el mundo, pues los capitales buscan refugiarse en activos seguros. Uno de los activos que mantiene esa característica es el bono del tesoro norteamericano, por lo que debería verse un flujo importante de recursos financieros del resto del mundo a Estados Unidos.

c) ¿Cómo nos va a afectar?
En el corto plazo, la respuesta depende de tres palabras claves: Inversión Directa Extranjera. En economía los procesos toman tiempo para consolidarse y la economía peruana ya entró en esa fase en la que es un destino potencial para las inversiones del exterior. Los montos de inversión prácticamente asegurados para el 2009 nos ponen un piso de crecimiento entre 3% y 4% (solamente el proyecto de Perú LNG representa cerca de 1% de crecimiento de PBI).

Esto nos garantiza que en la peor parte de la crisis -que será el 2009- la economía se expandirá en por lo menos 7%.
Esto permitirá que el empleo siga creciendo y que la pobreza continúe cayendo. Si bien es cierto que se debe esperar algo de impacto en los sectores más expuestos al mercado norteamericano, la economía en su conjunto mantendrá un crecimiento cercano a su potencial.

Lo importante es no sobrerreaccionar, especialmente porque el mundo entra en fase recesiva.
Así, la inflación -si se mantiene la tendencia decreciente de los precios de las materias primas- debería empezar a ceder, por lo que el BCR hace bien en moverse cautelosamente con pequeños ajustes en las tasas de referencia, sin aumentarlas agresivamente.
Más bien debería ir reconsiderando la posición de encajes, dado que la situación externa ya cambió.

El crecimiento de los créditos se irá moderando, sin sorprender que sigan creciendo por encima del producto nominal, en la medida en que siga aumentando el empleo y el nivel de bancarización de la economía. Además, en un ambiente de adecuada regulación y supervisión bancaria, la posibilidad de excesos generalizados de sobreendeudamiento no existe. Asimismo, el ritmo de creación de infraestructura debería mantenerse, debido a que la brecha de infraestructura es enorme. Mayor y mejor infraestructura son elementos sustanciales para incrementar la productividad de la economía.

d) ¿Qué pasará con la economía peruana en el largo plazo?
Aquí la clave es la productividad. En los últimos años, en especial con los decretos legislativos en el marco de la adecuación con el TLC, se han tomado medidas que implican un cambio cualitativo sustancial en las bases productivas del país. Empezando por la reforma más importante y de más largo plazo, en el tema educativo, poniendo las bases para aumentar los logros de aprendizaje en las escuelas públicas del país; pasando por la apertura de la economía, a través de tratados de libre comercio, pero también a través de agresivas rebajas arancelarias, que ponen a la economía peruana como una de las más abiertas de la región; y por los esfuerzos para reducir la informalidad en el país, modernizar el agro, promover la eficiencia en pesca, entre otras importantes reformas.

Esos son los pilares para sostener el crecimiento en el largo plazo, que al final se traducirá en más empleo y menor pobreza.

MAS DATOS:

El ex ministro de Economía y Finanzas, Luis Carranza Ugarte, es un destacado economista que ha desempeñado diversos cargos estatales en nuestro país. Además, fue jefe para América Latina y mercados emergentes del Banco BBVA y consultor del Banco Interamericano de Desarrollo. Carranza se graduó como licenciado en Economía en la PUCP e hizo posgrados en Minnesota, EEUU.
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LA REPUBLICA OCTUBRE 3, 2008

Auscultando las vísceras de la crisis
Mirko Lauer

Una crisis de las proporciones de la actual es también un gran festival de la interpretación. La búsqueda de causas, responsables, dinámicas, significados profundos, o consecuencias previsibles no se ha detenido un solo día desde que quebró el primer banco gigante en Nueva York. Hay explicaciones para todos los gustos.

Dos de las opiniones más dramáticas son que este es el fin del capitalismo tal como lo conocemos, y que estamos viendo el comienzo del fin de la hegemonía de los Estados Unidos. Pero también hay los que afirman que la crisis es solo financiera, y que las bases de la economía estadounidense se mantienen sólidas.

La búsqueda de antecedentes se ha fijado sobre todo en el crac de 1929, pero el profesor Scott Reynolds Nelson ha lanzado la idea de que el verdadero antecedente, y espejo lejano, es el llamado pánico de 1873, que también surgió de problemas inmobiliarios, y movió el eje del poder financiero de Europa a los Estados Unidos.

La cacería de culpables va por diversos caminos, y no todos se contradicen. Las acusaciones más difundidas hasta el momento son a las doctrinas neoliberales y su rechazo a la regulación estatal, a la complacencia cómplice de los Estados, a la avidez y hasta delincuencia de los banqueros, y a la cultura popular del crédito sin respaldo.

Los pronósticos también son variados, aunque estos tienden a cambiar día a día. George Friedman, de Stratfor.com, identifica tres grupos de analistas: quienes dicen que la crisis ya se consumió los recursos sociales disponibles, por la cual no hay solución estatal o de mercado. La salida sería a través de un largo periodo de recesión.

Un segundo grupo piensa que los recursos sociales sí son suficientes, por lo cual la crisis financiera puede ser contenida, si se ataja la crisis de liquidez. El tercer grupo piensa que la intervención estatal puede hacer el milagro. Estos son los que han puesto sus esperanzas en el rescate recién aprobado en el Capitolio de los EEUU.

En el terreno de los significados profundos hay la polémica entre quienes consideran que la crisis es solo un serio accidente de ruta en un curso económico esencialmente sano y positivo, y quienes ven en la crisis la expresión de la hora en que un sistema económico esencialmente falluto ya no puede maquillar sus viejas inconsistencias internas.

La aparición de una teoría unificada de la crisis en curso va a demorar en llegar. Es casi seguro que muchos efectos claves, dentro y fuera de los EEUU, todavía no han asomado siquiera. Mientras tanto las hipótesis sobre qué pasó y qué va a pasar, qué significa y quién tiene la culpa, va a seguir brotando, como la sangre de una herida abierta.
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EL COMERCIO OCTUBRE 2, 2008

UNA VERSIÓN DE LA CRISIS
¿Una revancha de quiénes?
Por Fernando Vivas. Periodista

Mi primera estúpida lectura de la crisis es que el pánico financiero en Wall Street es una equivalencia tardía al derrumbe del Muro de Berlín. Ahora sí, con el estatismo de Bush, todas las ideologías se hicieron añicos. Que Fukuyama reescriba "El fin de la historia" y que los marxistas se rían donde quiera que estén, en sus ONG ambientalistas, en sus partidos pequeñines, en sus sindicatos golpeados, en sus minicumbres chavistas.

Riámonos del susto sistémico todos aquellos a quienes la frase "es la economía, estúpido" (la que se acuñó en la campaña de Bill Clinton contra papá Bush) fue alguna vez lanzada con soberbia. Pero nuestra risueña y humanista reacción sería una estúpida revancha. Tenemos ante las narices una olimpiada de la estupidez con récords invertidos --a la baja-- y hay que ser muy estúpidos para desaprovechar el espectáculo y quedarnos en las ironías de bandos anacrónicos.

No se pregunten por la estupidez de los que jugaron con la confianza ajena y perdieron la sartén pues no han soltado el mango, y si esgrimiéndolo ante el Estado logran ejecutar un rescate que salga del tesoro de los que tienen mucho, poco y nada, es que no tienen un pelo de estúpidos. Una crisis como esta solo confirma quiénes siguen arriba y abajo en la política y en el mercado.

Pregúntense por las cifras, por los mitos, por el pensamiento corporativo hecho de místicas invocaciones a cumplir con fines que no necesariamente figuran en los contratos. Todo ello es lo que lleva a los hombres sin apariencia de estúpidos a prestar más de lo que pueden cobrar y a prestarse más de lo que pueden pagar y a trabajar con sentimientos de culpa al saber que están ahondando los abismos entre ricos y pobres, o entre países ricos y pobres, o entre el esfuerzo y el bienestar de cada uno de tus prójimos consumidores.

Tal es la real estupidez tras la aparente estupidez de bolsas y rescates, de lobbies congresales e intervencionismos ejecutivos.

Pregúntense pues por la sumisión de jefes y chupes a mandatos que no chocan frontalmente con la ley (aunque por acumulación puedan llevar a ello), pero sí, frecuentemente, con mandatos éticos y prácticos aprendidos en la casa y en la escuela. El crédito basura es el chivo expiatorio de esta crisis, pero detrás de él, y saltando un par de principios con un brinco que quedará impune o se juzgará con indulgencia, está la lógica de las ganancias corporativas, a la que se rinde culto en las mejores empresas.
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LA RAZON SETIEMBRE 29, 2008

El papel que jugó Clinton en la crisis financiera estadounidense

Hace 10 años obligó al mercado hipotecario a aumentar colocaciones en grupos de menores ingresos
Charles Philbrook

Debo confesar que no pensaba escribir sobre esta megacrisis por un buen tiempo. Y no pensaba hacerlo porque todo lo que he escrito en relación a ésta, hace más de dos años, se encuentra, en blanco y negro, disperso por toda la galaxia virtual de Internet. Ya no quedaba mucho por decir. El exceso especulativo en los mercados era demasiado grande como para que no llame la atención de cualquier economista medianamente informado en el tema, era demasiado grande como para que uno no se pregunte de dónde venía ese oxígeno que alimentaba ese fuego infernal y demasiado grande como para no escribir sobre este Armagedón financiero en cierne.

Y eso hice, hasta que el recuerdo de la maldición de Casandra me llevó por otros rumbos, alejados de la redacción y la prosa. Pero en las últimas semanas, el colapso en los mercados ha llevado a que la izquierda económica salga, en tono triunfal, a declarar la muerte del libre mercado -que aseguran fue por suicidio. Seguir callado, como comprenderá, dejaba de ser una opción. Un reducido número de economistas advertimos sobre el tsunami que se nos venía encima. La inmensa mayoría de nuestros colegas en la profesión no vio la ola o si la vio, supuso que las nuevas condiciones oceanográficas favorecían la práctica del surfing.

Crisis poliédrica
Ahora que la naturaleza y la magnitud de la crisis quedan al descubierto, son estos economistas, precisamente, los que han cambiado la trusa de baño por el traje de tres piezas de analista económico y pontifican en cuanto medio de comunicación pueden acerca del rol que el Estado debe tener en la solución del problema, un problema que atribuyen a una “falla de mercado”. ¿Falla de mercado… o falla de gobierno? (Esta gran pregunta es la que me lleva a tomar la pluma, una vez más.)

¡Pero no…, no se apresure en responder! Esta gran crisis financiera, poliédrica y de la cual la inmobiliaria es uno de los lados tiene en William Jefferson Clinton, el ex presidente norteamericano, a uno de los tantos responsables. Y no lo afirmo yo: es lo que se deduce de esta nota publicada hace casi diez años en el órgano oficial de la izquierda norteamericana, el neoyorquinísimo New York Times, firmada por Steven A. Holmes, donde ya el título dejaba presagiar lo que se estaba fraguando: “Fannie Mae flexibiliza crédito para estimular el préstamo hipotecario”.

Pruebas al canto
Como la nota es larga transcribo algunos de los párrafos relevantes:

“Con el fin de ayudar a que las minorías y la población de menores ingresos se hagan de una casa, Fannie Mae Corporation planea reducir los requerimientos crediticios que le pide a la banca al momento de comprarle su cartera hipotecaria”.

(…)

“Este plan piloto, en el que en un comienzo participarán 24 bancos en 15 ciudades (incluyendo el área metropolitana de Nueva York), busca incentivar a los bancos a que concedan préstamos hipotecarios a personas a las que su historial crediticio no les permite obtener préstamos convencionales”.

(…)

“Fannie Mae, el suscriptor de préstamos hipotecarios más grande del país, se encuentra presionado en gran forma, por un lado, por la administración Clinton, que insiste en que aumente su cartera de colocaciones hipotecarias entre los grupos de menores ingresos, y, por otro, por sus accionistas, que buscan que mantenga su alto nivel de rentabilidad”.

“[Por su parte], los bancos, las instituciones de ahorro y crédito y las compañías de préstamos hipotecarios también presionan a Fannie Mae para que los ayude a otorgar cada vez mayores préstamos a personas de alto riesgo crediticio (“subprime borrowers”). Los ingresos, el historial de crédito y los niveles de ahorro de estos deudores les impide acceder a préstamos hipotecarios convencionales y es por eso que cuando obtienen préstamos, éstos vienen con tasas de interés altas -de 3 a 4% por encima de las tasas convencionales”.

(…)

“’Fannie Mae ha logrado que millones de hogares accedan a la casa propia al reducir los requerimientos del depósito inicial’, afirma su presidente, Franklin D. Raines”.

(…)

“Este nuevo segmento crediticio [los clientes ‘subprime’] lleva a Fannie Mae a que asuma un progresivo riesgo, el cual no presenta problemas en épocas de crecimiento económico. Sin embargo, podría encontrarse en graves apuros cuando los vientos cambien, obligando al Gobierno a emprender un rescate financiero, como el de los bancos de ahorro y préstamos [Savings & Loans] en los noventa”. (“Fannie Mae eases credit to aid mortgage lending”, New York Times, 30/setiembre/1999).

“No, problem, sir”
Queda claro, entonces, que todo este caos y pánico financiero tiene su origen en el hecho que a alguien en la Casa Blanca se le ocurrió que el populismo económico no tenía por qué ser monopolio de las democracias tercermundistas -de ambos lados del espectro político- y si John no tenía ahorros para adquirir una vivienda, “no problem, sir”, se le reducía o eliminaba el depósito inicial, y si ahora era Peter el que no tenía los ingresos necesarios, “no problem, sir”, había que ver la manera de utilizar algo de alquimia financiera y contabilidad creativa para que el pago mensual, los primeros tres o cuatro años, fuese artificialmente bajo, aunque luego se duplicara y hasta triplicara.

Estas personas de bajos ingresos, que las medidas clintonianas buscaban capturar en una versión primermundista de clientelismo político, despiertan ahora del sueño de la casa propia a la pesadilla de la casa embargada. Quienes desde el Gobierno planearon y ejecutaron esta política de Estado, olvidaron algo fundamental: en la historia económica de la humanidad no existe un solo caso exitoso de creación de riqueza por decreto. Toda creación de riqueza es un largo y complejo proceso de reconversión de ahorro en inversión. Sin ahorro no hay inversión y sin inversión no hay crecimiento económico. Así de simple.

Juego de espejos
Pero el demócrata Clinton especuló que la dinámica del juego de espejos, por el cual se genera la sensación de un túnel sin fin cuando éstos se colocan uno frente al otro, podía aplicarse con buenos resultados colocando al mercado inmobiliario frente al mercado de valores (¡como dos espejos!). Y se equivocó rotundamente, y ahora la gente tiene que abandonar sus casas, y ahora a él le queda el juicio por la historia.

Cómo podía saber el New York Times que, diez años después de pareja nota, ésta se usaría como prueba para responsabilizar a un ex presidente norteamericano de asesinato en primer grado del mercado hipotecario. Sí, los mercados no cometieron suicidio: fueron amordazados, atados de pies y manos y posteriormente estrangulados por la intervención estatal, por las distorsiones y los efectos perversos que ésta trajo consigo. Ahora viene la gran purga de todos los excesos en la economía y por eso tiembla el gran edificio financiero global. Adam Smith, finalmente, ha decidido realizar una limpieza general de la casa y cuando hace la limpieza -nos enseña la historia-, siempre empieza por los rincones más sucios. Ayer fue el mercado hipotecario; hoy, el crediticio; mañana, quién sabe. And, boy, is he pissed!
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EL COMERCIO OCTUBRE 2, 2008

Cuando el futuro ya no es el que era
Por: Juan Paredes Castro |

¿Por dónde ir ahora? Es muy probable que esta sea la pregunta más acuñada a lo largo de los más grandes cambios dados en la historia, incluidos los que podemos contar de 1989 hacia acá, es decir desde la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría hasta el actual desplome financiero mundial, pasando por los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001.

Mucho antes, la depresión económica y financiera de 1929 y las dos guerras mundiales también llegaron a suscitar, en su momento, la misma pregunta, aunque poco tiempo después surgiría un nuevo orden internacional diplomático y militar y también aquello que se conocería como los acuerdos de Breton Woods, que en adelante configurarían las nuevas reglas de juego del sistema monetario mundial.

¿Por dónde ir ahora?
Esta pregunta viene pues pisándole los talones a cada punto de quiebre internacional, y lo que también es importante, cambiándole el sentido a cada uno de los futuros construidos, de modo que respecto de la suerte de la economía y las finanzas podríamos decir, parodiando el título de un libro de Felipe González y José Luis Cebrián, el futuro ya no es el que era, por lo menos el que era hasta hace poco.

Si el futuro anterior de pronto ha quedado en el pasado el siguiente empieza recién a tomar forma en medio de la incertidumbre que vive el mundo desde Wall Street hasta Europa, desde Tokio hasta Sao Paulo, sin que la dimensión y proyección de la crisis pueda siquiera ofrecer el mínimo de datos seguros acerca de lo que puede esperarnos todavía.

La falta de sentido de futuro hace que valoremos más que nunca su importancia y necesidad, principalmente en países como el Perú donde la estructura política, con su fragilidad, no es la aliada propicia de una económica que, por el contrario, se ha rodeado en los últimos tiempos de fortalezas cuantitativas y cualitativas, que hoy constituyen su reserva de defensa frente al derrumbe financiero mundial.

Siempre hemos dicho aquí que los gobiernos tienen que distinguirse no solo por generar un sentido de futuro para sus electores sino asegurar que ese sentido de futuro tenga contenido confiable y realizable.

¿Qué sentido de futuro estuvo incubándose en Wall Street que de pronto despertamos ante un derrumbe financiero que no sabemos adónde aun puede llevarnos? La libertad de mercado tiene que hacer que sus agentes reguladores y fiscalizadores funcionen en defensa de los consumidores y contribuyentes antes que sorprenderlos con su ineficiencia y falta de transparencia, como en verdad ha ocurrido.

Si hoy el futuro económico y financiero ya no es el que era, preparémonos para construir el nuevo con mejores bases y proyecciones sobre la tierra.
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EL COMERCIO OCTUBRE 1, 2008

Experto de EE.UU. rechaza plan de rescate financiero propuesto por Bush

23:30 | El catedrático de economía de Columbia Unversity, Xavier Salas Martin, aseguró que la iniciativa es de corto plazo y posteriormente tendrá efectos negativos

El catedrático de economía de Columbia Unversity, Xavier Salas Martin, rechazó el plan de salvataje que respalda el presidente norteamericano George W. Bush al asegurar que la iniciativa es de corto plazo y posteriormente tendrá efectos negativos. Sin embargo, indicó que no hay duda que el gobierno aprobará por presiones políticas la referida iniciativa.

"Estamos plantando las semillas de las futuras crisis económicas de los próximos diez años", refirió el experto al programa "Rumbo Económico".

A su vez, Salas aseguró que las empresas bancarias intentarán aprovecharse del plan de salvataje para vender sus acciones al gobierno norteamericano por encima de lo razonable.

Asimismo, precisó que el mercado financiero es el único responsable de las crisis. "Ahora todos están actuando de manera irresponsable esperando lo que el gobierno va hacer", comentó el economista.

Por otra parte, recomendó tomar con calma la recuperación temporal de las bancas internacionales, pues dijo que los mercados aún están en crisis.

Con respecto a los efectos en América Latina, indicó que Perú quedará aislado del impacto internacional debido al buen estado de la economía nacional. Sin embargo, sostuvo que habrá algunos problemas de liquidez.

"El mercado ha quedado bastante debilitado", puntualizó el econmista.

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