lunes, 20 de abril de 2009

NADIE RECUERDA A NUESTRA HEROES DE "CHAVIN DE HUANTAR"


EXPRESO ABRIL 22, 2009

Nadie recuerda a nuestros héroes de ‘Chavín de Huántar’

“Cuando reina la paz e impera la calma, el pueblo olvida a Dios y desprecia al soldado; cuando viene la guerra y cunde el peligro, el pueblo implora a Dios y llama al soldado”.
(frase atribuida al comandante Juan Valer Sandoval)
A las 3:23 de la tarde del martes 22 de abril de 1997 se escuchó una fuerte detonación proveniente de los túneles cavados debajo de la residencia del embajador japonés en Lima, Morihisha Aoki, donde el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) tenía como rehenes a 72 personas. Era el inicio de una de las operaciones antiterroristas más exitosas de todos los tiempos.

“¡Viva el Perú! Rescatados 71 de los 72 rehenes”. Con esta portada EXPRESO informaba a todos los peruanos sobre la valerosa acción militar ejecutada un día antes en el distrito de San Isidro, la misma que fue elogiada alrededor del mundo y catalogada como una de las operaciones militares de mayor éxito.

Y no era para menos. 142 comandos de Chavín de Huántar lograron liberar a 71 de las 72 personas secuestradas 126 días antes, mientras se reunieron para celebrar el 63º aniversario del natalicio del Emperador de Japón Akihito.

La operación
El 17 de diciembre de 1996 los más de 800 diplomáticos, funcionarios del gobierno, militares y hombres de negocios que se encontraban en la residencia del embajador japonés en Lima fueron tomados como rehenes por 14 miembros del MRTA que, en una rápida acción, se atrincheraron para exigir la liberación de algunos de sus “camaradas”.

Desde ese momento, los altos mandos militares y el propio presidente Alberto Fujimori comenzaron a establecer la estrategia más adecuada para lograr liberar, sanos y salvos, a la totalidad de los rehenes.

La operación se dio tras diálogos con autoridades extranjeras y la liberación de algunos secuestrados por parte del grupo sedicioso encabezado por el tristemente célebre Néstor Cerpa Cartolini, quien había dispuesto a sus subordinados ingresar a este recinto con la mayor cantidad de armas posibles.
Inspirados en el complejo arquitectónico Chavín de Huántar, funcionarios del Ejecutivo convocaron a expertos mineros para la elaboración de unos túneles por donde se trasladarían los miembros del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea que se habían preparado en una réplica de la residencia construida en el distrito de Chorrillos.

Y el día llegó. 140 miembros de las Fuerzas Especiales de los tres institutos armados aprovecharon una distracción de los emerretistas para ingresar con toda rudeza al complejo diplomático, desatándose una balacera que hirió y, lamentablemente, terminó con la vida del magistrado Carlos Giusti y de los valerosos oficiales Juan Valer Sandoval y Raúl Jiménez.

Los ojos del mundo estaban en el Perú y en la histórica acción militar que, hasta ahora, es catalogada como una de las operaciones antiterroristas más exitosas de todos los tiempos.

En el olvido
Pero esta monumental acción se vio opacada poco tiempo después cuando algunas ONG, autodenominadas defensoras de los derechos humanos, denunciaron a nuestros héroes de guerra. Guerra, sí, porque fue una batalla la que se libró frente a estos subversivos muy bien equipados.

Han pasado 12 largos años desde aquel martes y casi nadie recuerda la osadía de estos uniformados, que en su gran mayoría participaron en el rescate como voluntarios, sólo con el interés de servir a su Patria.

“Fuimos doce los denunciados”, recuerda hoy el coronel EP (r) Hugo Robles, del grupo Delta, uno de los miembros de Chavín de Huántar que participó en las acciones de aquella tarde.

Así como Robles, algunos de los oficiales que participaron en esta operación fueron acusados de ejecuciones extrajudiciales, lo cual fue corregido años después cuando el fuero militar no encontró pruebas para denunciarlos penalmente. Sin embargo hoy en día existen denuncias ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que aún están en proceso, y que no dejan dormir a estos verdaderos héroes.

“Creo que el mejor homenaje que podemos hacer a nuestros héroes es preocupándonos porque nuestra justicia no sea tan ingrata, tan deshumanizada, con gente como aquellos soldados que pusieron en riesgo su vida”, consideró Hugo Robles.

Francisco Tudela
El ex canciller Francisco Tudela, uno de los rehenes en la residencia del embajador japonés, recuerda los terribles días que pasó junto a los demás prisioneros, aunque para él tiene un significado especial este acto ya que estuvo muy cerca de perder la vida.
“Tuve dos ejecuciones ficticias dentro de la residencia, un juicio popular y, al momento del rescate, un terrorista hizo todo lo posible por matarme, me tiró una granada”, recuerda el diplomático.

Tudela recordó además que los propios subversivos lo escogieron como intermediario entre ellos y los demás rehenes, función que compartió con la de autoridad de los rehenes y como informador de la situación de los secuestrados ante el grupo de intermediarios, encabezado por el entonces Arzobispo de Ayacucho y hoy de Lima, Juan Luis Cipriani Thorne.

Pero lo que el ex canciller no olvida es el eterno agradecimiento hacia los militares que arriesgaron su vida para salvar a los más de 70 rehenes, acción ejemplar para cualquier ser humano.

“La gente ve al militar como alguien que cumple una acción, pero no ve que se expone físicamente, si es herido su familia y él mismo lo sufren, ponen un bien privado, que es su cuerpo, en riesgo. Lamento mucho que las ONG, las izquierdas peruanas, sean incapaces de ver eso”, dijo.

Luis Giampietri
Otro de los personajes conocidos que estuvieron secuestrados por más de cuatro meses en esta residencia de San Isidro es el hoy vicepresidente de la República, Luis Giampietri Rojas, quien tuvo un papel importante en la operación militar, pues fue él quien informó constantemente sobre los movimientos de los subversivos.

El almirante en situación de retiro pudo dar datos de lo que pasaba al interior de la residencia a través de un micrófono que fue camuflado al interior de una guitarra que, supuestamente, su esposa le había obsequiado para que pase los largos días en cautiverio.

“Este es un secuestro que continúa de alguna u otra forma, ya no físicamente, pero sí espiritualmente”, recuerda Giampietri al ser consultado por EXPRESO sobre este suceso.

Giampietri, oficial de la Marina de Guerra en situación de retiro, también se muestra muy orgulloso de la forma en que actuaron nuestros militares, acción que aún es tomada como ejemplo en algunas Fuerzas Especiales del mundo.

“Lástima que algunos organismos de derechos humanos se encargaron de distorsionar la imagen y creo yo que no se le ha hecho todavía el reconocimiento que el pueblo debió haberle hecho al Ejército, a la Marina, a todos los artífices de la operación”, comentó.
BORIS PUÉMAPE LOSTAUNAU

Hoy habrá homenaje
Con la presencia del Ministro de Defensa y los jefes del CCFFAA, Francisco Contreras; del Ejército, Otto Guibovich; de la Marina, Rolando Navarrete; y de la FAP, Pedro Minaya, el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas realizará hoy una ceremonia en homenaje a la operación Chavín de Huántar.

Cronología
17 de diciembre de 1996: Miembros del MRTA toman la residencia del embajador de Japón en Perú con más de 700 rehenes. Rápidamente liberan alrededor de la mitad de los rehenes.

20 de diciembre (día 3):
Otros 38 rehenes fueron liberados.
21 de diciembre (día 4): El presidente Alberto Fujimori declara que no habrá conversaciones.

22 de diciembre (día 5):
255 rehenes fueron liberados.

26 de diciembre (día 9): Se escucha una explosión en la residencia. La policía dice que un animal detonó una mina.

28 de diciembre (día 11):
20 rehenes fueron liberados.

31 de diciembre (día 14): Se permite a un grupo de reporteros ingresar en la residencia.

1 de enero (día 35): Miembros de la policía y del MRTA intercambian disparos.

2 de marzo (día 75): Los miembros del MRTA se niegan a recibir asilo en Cuba y República Dominicana.

22 de abril (día 126): Fuerzas especiales peruanas irrumpen en la residencia. Un rehén, dos comandos y todos los miembros del MRTA resultan muertos.
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LA RAZON ABRIL 22, 2009

Así se inmolaron los héroes comandos Valer y Jiménez

CHAVÍN DE HUÁNTAR, DOCE AÑOS DEL RESCATE
Luis Alatrista Rodríguez
General EP (r)

En la noche del 17 de diciembre de 1996, a las 20.23 horas, en mi condición de coronel al comando del Batallón de Comandos “Comandante Espinar” N° 19, recibí la orden de organizar y constituir una Fuerza de Intervención, en condiciones de participar en cualquier momento en el rescate de los rehenes de la residencia del embajador de Japón, que minutos antes había sido tomada por los terroristas del MRTA.

Ante esta situación esa misma noche se empezó a organizar la Fuerza, contando para tal efecto con los oficiales y suboficiales comandos del batallón y algunos elementos de tropa reenganchada que tenían instrucción de dominación de inmuebles, tiro instintivo selectivo y protección de personajes muy importantes.
Inicialmente solicité el apoyo de los oficiales comandos de la Escuela de Comandos del Ejército y posteriormente de los pocos oficiales comandos pertenecientes a las otras unidades de la 1a División de Fuerzas Especiales, lo cual fue concedido; esa noche se hicieron los reconocimientos correspondientes.

Al día siguiente, el 18 de diciembre, se continuó con la organización, planeamiento y reajustes respectivos que se iban haciendo en base a las informaciones disponibles, adoptándose la reserva que la situación requería.

Aproximadamente a las 07:30 horas del mismo día observé a inmediaciones de la Guardia del Batallón de Comandos Nº 19, al comando Valer, que al verme, se presentó y a manera de saludo le inquirí “a qué se debía su visita”. En esas circunstancias, no se requería “extraños”, ante lo cual me respondió que “el comando se la huele” y que venía a presentarse voluntariamente.

Por su gesto lo felicité, pero le señalé que había un inconveniente y era el que se encontraba realizando el curso de oficial de Estado Mayor en la Escuela Superior de Guerra del Ejército y que sería difícil mantener la cubierta del caso, por el carácter reservado y secreto de la operación.

Su respuesta fue incisiva: deseaba participar, quería estar con sus hermanos comandos y que esos “inconvenientes” eran superables, por lo que más adelante se lo acogió y debo expresar en honor a su memoria que en esas circunstancias pensé que “hombres y comandos como Juan Valer Sandoval se requerían en esos momentos que demandaban valor y coraje”.

Una vez organizada la fuerza de Intervención, a Valer se le dio el comando de la patrulla de seguridad, en parte para “frenarlo” un poco por su carácter vehemente; él entrenaba a su personal con mucha responsabilidad, profesionalismo, iniciativa e ingenio, participaba en el planeamiento como siempre muy optimista, efectuando aportes. No escatimaba esfuerzos, contagiaba el entusiasmo a su personal y a sus compañeros, se le veía feliz de integrar la fuerza.

126 días después
El 20 de abril de 1997, aniversario de la Primera División de Fuerzas Especiales (DIVFFEE), al final de la ceremonia central y parte social por tal efemérides (empleada como cubierta); iniciamos la infiltración a las casas aledañas a la residencia del embajador de Japón, Morihisa Aoki, burlando el control permanente que realizaba la prensa, la policía y los mismos terroristas.

El 21 de abril, nos instalamos en los diferentes ambientes de las casas (ONG, casa 1, 2, 3 y 4 respectivamente) y efectuamos un ensayo previo a la acción en el objetivo. En la noche, adoptamos nuestras posiciones acorde con las instrucciones para el inicio de la incursión del día siguiente, que debería ejecutarse si se daban las condiciones (que los terroristas, entre ellos los principales cabecillas, bajaran a jugar fulbito y particularmente que no hubiera ningún rehén). Mientras esperábamos la hora, se procedió al descanso.

En la casa Nº 4, en un ambiente del segundo piso, nos ubicamos para pernoctar, el coronel Williams, los comandantes Meza Prado y Valer y el suscrito; estuvimos conversando una serie de aspectos y dentro de las anécdotas recordábamos habernos encontrado en la zona de emergencia en el Batallón de Infantería Motorizado “Mariscal Cáceres” Nº 43 en Pampas – Tayacaja- Huancavelica a fines del año 1983.

Valer me contaba una anécdota que le ocurrió en Piura cuando al formar de emergencia al mando de la escolta para una ceremonia de izamiento de bandera en la Plaza de Armas, él vio a la banda que empezó a dar vueltas por el lugar, lo cual le llamó la atención y observó que la escolta de un colegio se dirigía a la Catedral, por lo que optó por ingresar a la misma.

Desde el interior un oficial de grado superior le hace una señal con los brazos. Valer interpretó ese ademán como que debía ingresar al paso de desfile, por lo que ordenó realizarlo. El oficial muy molesto se acerca apresuradamente y le indica que salga inmediatamente de la catedral en absoluto silencio, porque su lugar era estar emplazado en la Plaza de Armas. La señal de los brazos, era para que saliera.

Creo oportuno que se sepa que Valer se caracterizaba por ser siempre muy atento y respetuoso. En una oportunidad me ofreció un sandwich de pan de molde con jamonada, con las palabras siguientes: “comando coma, que mañana no se va a comer”. Al poco rato, mientras continuábamos la conversación, me ofreció un cigarro con la expresión: “comando, fume que mañana no se va a fumar”. Le respondí: “Chizito, estás fumando… y le remarqué que efectivamente no íbamos a tener tiempo.

Al amanecer del día 22 de abril nos aprestamos a ocupar nuestras posiciones iniciales previas a la hora “H”, prevista para la tarde. En eso estábamos, y el comando Valer me manifestó: “Comando voy a bañarme porque de repente pasa algo y van a decir ¡Comando sucio!”.

Le respondí entre molesto y sonriente: “Chizito, estás pensando en tonterías, además, dentro de unas horas vamos a estar todos completamente enterrados”. Fue el único que se bañó.

2.23 horas de la tarde
La operación de rescate se inició a las 15:23 horas. Aproximadamente a los 15 ó 25 minutos nos fuimos enterando de los resultados y conocimos la muerte de los comandos Valer y Jiménez, la pérdida de un pie del comando Cruz Jarama, sobre las heridas de bala en los brazos y piernas de los comandos Miranda Vera, García Chávez, entre otros.

La operación de rescate concluyó aproximadamente a las 19:30 horas. Nos reunimos en la casa Nº 1 con el objeto de verificar efectivos, ya que todavía había comandos que estaban siendo evacuados por presentar complicaciones de asfixia, circunstancias en las que dan cuenta que dentro de las pertenencias del comando Valer se encontró una carta a la cual se dio lectura, por lo que me sentí conmocionado recordando las conversaciones que tuve con él. Creo, que en todas sus expresiones, se había estado despidiendo.

Recién pude enterarme que por la boca Nº 2 de salida del túnel principal, por la cual debería haber salido su grupo de seguridad, después del segundo grupo de asalto de la patrulla Alfa, no lo había podido emplear porque las raíces de los árboles impidieron utilizarlo, y que lo obligó a salir por la boca Nº 3 en sentido inverso.

Por esta razón, Valer pasa a ser uno de los primeros en llegar a la terraza, lugar donde encontró la muerte en el cumplimiento de su misión de proteger al canciller Francisco Tudela, que era la prioridad 1 de los terroristas para victimarlo.

Expresiones y hechos que se concatenaron con el deceso de un comando, que sin embargo pese a tener la premonición, enfrentó a la muerte.

Valer es un héroe contemporáneo que tuvo como mística el cumplimiento de la misión a costa de su propia vida y que venció a la muerte, y que vivirá entre nosotros mientras nuestra memoria lo recuerde.

Constituye un ejemplo a seguir, representa la expresión auténtica de lo que es un verdadero profesional de las armas que ama a su patria, ejemplo que recobra mayor relieve en las circunstancias actuales que vive nuestro país y que las generaciones venideras deben emular.

Capitán de Infantería comando “Raúl Jiménez Chávez”
El 17 de diciembre de 1996, fecha en que los terroristas del MRTA tomaron la Residencia del embajador de Japón y en cumplimiento de la orden de organizar la fuerza de intervención, ya se habían procesado los cambios anuales, dentro de los cuales algunos oficiales iban a ser cambiados, entre ellos estaba el teniente de Infantería Raúl Jiménez Chávez.

Cuando reúno a la corporación de oficiales y suboficiales comandos del Batallón para informarles sobre la toma de la Residencia por los terroristas del MRTA y la orden recibida, les comunico que los cambios en la División de Fuerzas Especiales quedarían sin efecto.

La noticia no era grata, pero el teniente Raúl Jiménez Chávez, quien expresó en voz alta: “¡Que todo sea por la Patria!”, con lo cual exteriorizó su sentir frente a la exigencia de sacrificios demandado por la situación.

Al teniente Raúl Jiménez Chávez lo conocí en la ex 5ta División de Infantería de Selva (El Milagro-Bagua-Amazonas) cuando prestaba servicios en la Compañía Especial Contrasubversiva “Tigre” y el suscrito se encontraba al comando del Batallón de Infantería de Selva “Callao” Nº 25 en la Guarnición de Pinglo (Provincia Condorcanqui-Amazonas) en el año 1992- 1993.

Jiménez era un joven oficial comando muy entusiasta y sobre todo operativo. Más adelante lo tengo bajo mi mando, cuando asumo, con el grado de coronel, el comando del Batallón de Comandos Nº 19 en el año 1996, después de haber participado ambos en el Conflicto del Cenepa el año 1995.

Constituida la fuerza de intervención para el rescate de los rehenes, el teniente Jiménez perteneció a la patrulla de asalto “Delta” (a cargo del 2do piso), que estaba al mando del comando Hugo Robles del Castillo, e integraba el cuarto grupo (al mando del comando Alfredo Tackas Cordero), cuya incursión para la dominación del inmueble se realizaba por el acceso Nº 8 (casa ONG - Área de Servicio).

Este acceso llevaba a un pasadizo que conducía a los cuartos de los rehenes jueces, cuarto “G” (puesto de comando de los terroristas) y cuarto de los rehenes empresarios japoneses- nissei respectivamente. Su objetivo el cuarto “G” y su pareja el comando Cruz Jarama.

Previo a la incursión en circunstancias que nos encontrábamos en la Casa de la ONG (lugar por donde los terroristas ingresaron a tomar la residencia) con el Grupo Nº 4 referido, el teniente Jiménez, en ese momento, operaba el teléfono de campaña para ir retransmitiendo la cuenta regresiva para la ejecución de las explosiones subterráneas simultáneas que darían inicio a la incursión. El suscrito se encontraba a su costado. Una vez realizado el conteo, su exclamación fue: “¡Que todo sea por la Patria!”.

En el cumplimiento de la misión el comando Jiménez cayó abatido gravemente, herido por arma de fuego en el pasadizo próximo al cuarto “G”, falleciendo durante la evacuación.

Su pareja, el Comando Cruz Jarama, perdió el pie izquierdo al tratar de rechazar una granada de guerra. Los comandos Tackas, Camino y Vargas presentaban heridas de esquirlas en los ojos y brazos, siendo evacuados inmediatamente; el comando Félix se encontraba semiasfixiado, entre otros.

Este lugar se convirtió en una batalla campal, que casi vuela por completo al explotar una granada antitanque RPG, que se produjo segundos después de haber evacuado a los rehenes.

La explosión, esto lo consideramos un milagro, no logró activar las trampas explosivas que estaban colocadas al costado de los balones de gas gigantes que se encontraban en el piso de abajo.

Honor y Gloria a la Fuerza de Intervención que cumplió con una misión noble, cual era la de rescatar con vida a los rehenes arriesgando la propia y restablecer el Estado de Derecho que había sido violentado. Honor y Gloria al Comando Raúl Jiménez Chávez… ¡Que todo sea por la Patria!
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LA RAZON 01 de Agosto de 2008

Bêtes noires

Uri Ben Schmuel
uribs@larazon.com.pe

La lista de bestias negras de los caviares la encabeza sin sombra de duda Alberto Fujimori. Le sigue, pisándole los talones, Alan García. Y en tercer lugar Giampietri. Un diario suele dedicarle tanto espacio desde hace años que el aguerrido ex FOES, quien fue rehén del MRTA en la embajada japonesa y tuvo un papel protagónico en el rescate (¿lo odiarán por eso?), suele bromear con que debería ser ya accionista del medio.

La inquina a García volvió a ponerse en evidencia ayer. Varios matutinos prefirieron destacar en primera plana las declaraciones de Lourdes Flores sobre “el presidente de los ricos”, que fueron hechas muy temprano en la mañana, y no un hecho producido a última hora y que era mucho más noticia que la boutade de Lulú: la ruptura con Castañeda Lossio.

Aquí hemos mencionado en varias ocasiones que el próximo mandatario al que los caviares quisieran ver sentado en el banquillo es justamente García (con Giampietri a su lado) y cada día que pasa eso se hace más evidente. Ya se lo advirtió el oenegista Ernesto de la Jara meses atrás: mejor que se ponga a derecho ahora que es presidente, porque cuando deje el poder “será mucho peor”.

Pese a esta guerra avisada, García no ha hecho nada por poner coto a la infiltración caviar en su gobierno, propiciada con entusiasmo digno de mejor causa por su premier. Sus razones tendrá el mandatario para dejar hacer a Del Castillo. Pero está pintado en la pared que los progres criollos sueñan con “judicializarlo”.

Ahora, si de odios se trata, como anotamos al inicio, el palmarés es del ex presidente. Ya empezó el cargamontón porque le cambiaron el régimen penitenciario de cerrado a ordinario.

La ministra de Justicia aclaró que el Poder Judicial reconoció un error en la calificación que se le había otorgado a Fujimori y ordenó el cambio del régimen; y que el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) se limitó a tramitar y ejecutar la disposición del fuero judicial. La explicación cayó en saco roto y el escándalo que ha armado la argolla mediática caviar por esto recién empieza.

Y miren el barullo que hacen porque dos cantantes lo visitaron, siguiendo los procedimientos legales, para cantarle a capella por su cumpleaños. Si por los caviares fuera, Fujimori debería estar a pan y agua, con grilletes y de ser posible en un sitio parecido al infame Castillo de If que Dumas imaginó para Edmond Dantès.
Si fueran menos viscerales y más meditativos, se darían cuenta que con su proceder están subiendo los bonos de Fujimori y, de rebote, los de Keiko (echen un vistazo a todas las encuestas). Pero el odio los ciega.

La gente no se chupa el dedo, y se da cuenta que el “megajuicio” no tiene nada que ver con asuntos de justicia. Es venganza pura. Los caviares jamás le perdonarán a Fujimori que haya vencido al terrorismo. Como tampoco a García que durante su mandato se haya arrasado la “luminosa trinchera de combate” de El Frontón. Ese es el quid del asunto. El resto es puro onanismo progre.

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