sábado, 8 de noviembre de 2008

PARA LA MANO...NO SEAS MALO...O COBARDE

-----Mensaje original-----
De: Guillermo Tejada Dapuetto [mailto:gtejadad@speedy.com.pe]
Enviado el: Sábado, 08 de Noviembre de 2008 10:11 a.m.
Asunto: Para la mano...no seas malo....o cobarde

Sr. Director:

Para la mano, no seas malo

Es sumamente indignante escuchar, leer o ver a una persona de mayor edad abusar de un niño. Sobre el tema de maltratos físicos a niños inocentes se habla mucho y se hace poco o nada. Estos niños lo único que quieren, es sentirse felices y tener una niñez plena, disfrutar de sus derechos y cumplir con sus deberes, sin ser víctimas de estos salvajes que se hacen llamar padres y no tienen ese sentido común ni el criterio apropiado para saber educar a sus hijos con cariño, amor, rectitud y ejemplo.

Los padres de familia, al engendrar a un hijo, tienen o deberían tener claro qué es lo que quieren para su futuro. Este niño nace y evidentemente se le tiene que proteger y mientras va creciendo, se le va educando según los principios que practiquen en el hogar y se le inculca esos ideales que los padres desean para con un hijo (normalmente un padre quiere que su hijo llegue a ser mejor y que lo supere cuando sea adulto) y es así que el niño se desarrolla y al crecer, se convierte en una persona de bien por las enseñanzas que recibió de sus progenitores. En realidad, esto es un modelo de buena familia en una sociedad, que dicho sea de paso, está al revés.

¿Pero qué pasa en la mayoría de los casos? - Pues no se entiende - se supone que el hijo es producto de un acto de amor, entonces ¿Por qué no crían a sus hijos con ese mismo amor con la que fueron engendrados? ¿Acaso sus padres no los amaron? ¿Por qué maltratar a un niño? ¿No entienden que ellos están aprendiendo lo que les inculcamos? Ellos no nacieron sabiendo, ellos no nacieron caminando ni hablando, ellos nacieron inocentes y por tal motivo no comprenden lo que pasa a su alrededor, la vida les va enseñando las cosas buenas y malas, ellos aún no saben diferenciarlas, pero son unas “esponjitas” que absorben todo. Para eso estamos nosotros los padres, para corregir sus pasos con cariño y darles la orientación adecuada para que eso les sirva, cuando sean adultos, a desenvolverse y afrontar sus problemas con personalidad.

Estos seres denominados padres que maltratan a los niños creen que sus hijos ya piensan, coordinan y actúan como adultos y les exigen cosas que no pueden realizar aun, por ello es que recurren a la violencia, los golpean fuertemente, dejándoles esas huellas de maltrato físico y mental, para que de esta manera, esos niños inocentes se vayan transformando en seres despreciables y resentidos sociales que harán del futuro, una sociedad cada vez más violenta.

Otros casos y lamentablemente los más frecuentes, son la de esos padres que llegan al hogar en total grado de alcohol o drogados, solamente para agredir a sus esposas e hijos sin tener motivo alguno (como dicen el trago te transforma) haciendo denotar algún tipo de frustración que llevan dentro y que su subconsciente los hace aflorar cuando están borrachos, con estos actos violentos: ¿Qué tipo de ejemplo le dan a sus hijos? Pues “ninguno”.

Hay otros que no comprenden a la niñez y golpean a sus hijos porque realizaron - lo que es para los adultos - alguna travesura pero, ¿Será que aquellos padres no se acuerdan cuando fueron niños? Como dice ese famoso y reconocido refrán “la vaca no se acuerda cuando fue ternera”; y efectivamente demuestran todo esa furia y se desquitan con esas pequeñas criaturas, que lo único que hicieron fue jugar y ser niños. Esos inocentes ni siquiera saben que significa la palabra travesura, pero reciben ese castigo cruel. Sin embargo, lo más despreciable es ver a maestros abusar de niños, a padres usar a sus hijos para robar, prostituirlos, usarlos como “mendigos” u otra aberración. Es necesario y urgente trabajar en ello, todos juntos: sociedad y gobierno.

Y para todos ellos que por algún motivo sea pequeño o grande, de alguna forma maltratan a sus vástagos, dense cuenta que los niños están en un proceso de aprendizaje, si decidimos algún día ser padres, es porque alcanzamos la madurez emocional suficiente para poder afrontar esa gran responsabilidad de criar a un hijo. Recordemos que todo buen padre de familia tiene un par de reglas primordiales no escritas en nuestra coherente Constitución, y se llama “la tolerancia y la paciencia”, estas dos son fundamentales para que nuestros hijos crezcan en un ambiente de paz, tranquilidad y que esto les ayude a tener ese equilibrio emocional que les enseñará a ser grandes seres humanos y que ellos mismos difundirán a sus hijos, formándose una cadena de buenos principios con el transcurrir del tiempo, porque si la familia como célula de la sociedad está bien, todo el país lo será.

Guillermo Tejada Dapuetto
DNI 07541222
www.guillermotejadadapuetto.blogspot.com

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