viernes, 14 de noviembre de 2008

FRITZ DU BOIS FREUND ES EL NUEVO DIRECTOR DE PERU.21


PERU 21 DICIEMBRE 2, 2008

Fritz Du Bois Freund es el nuevo director de Perú.21

Desde 2001 y durante siete años trabajó en el Diario El Comercio. Fue columnista y asesor editorial del decano, y durante los últimos cuatro años también tuvo el cargo de editor central de las ediciones de fin de semana.

Du Bois se integró ayer al equipo de Perú.21.
Fritz Du Bois Freund asumió desde ayer la Dirección del diario Perú.21. Estudió Letras y Humanidades en la Pontificia Universidad Católica del Perú y se graduó en administración de negocios en el Politécnico de Londres.

Hasta la víspera, Du Bois se venía desempeñando como gerente del Instituto Peruano de Economía (IPE), una organización sin fines de lucro dedicada a la promoción del desarrollo equilibrado y sostenido de la economía de mercado en el Perú.

Desde 2001 y durante siete años trabajó en el Diario El Comercio. Fue columnista y asesor editorial del decano, y durante los últimos cuatro años también tuvo el cargo de editor central de las ediciones de fin de semana.

CARRERA. En su trayectoria ha sido jefe de la Oficina Comercial del Perú en Londres. Asimismo fue presidente de la Organización Internacional del Azúcar y de la Junta Ejecutiva del Convenio Internacional del Café.

Posteriormente se desempeñó como presidente del Instituto de Comercio Exterior (ICE). Fue asesor y jefe del Gabinete de Asesores del Ministerio de Economía y Finanzas, entre 1991 y 1998.

Es coautor de diversas publicaciones entre las que destacan los libros Un balance de las políticas sociales y La Reforma Incompleta.

Antes de que Du Bois asumiera el cargo, la dirección interina estuvo a cargo de los editores Claudia Izaguirre Godoy y Manuel Tumi Guzmán, quienes han retomado sus anteriores funciones.

Perú.21 tiene más de seis años de circulación. Desde su lanzamiento en agosto de 2002, el diario tiene una creciente lectoría y cuenta con redactores, fotógrafos y diseñadores cuyo espíritu de equipo e innovación lo ha llevado a la posición de liderazgo que hoy ostenta.
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PERU 21 NOVIEMBRE 18, 2008

Augusto Álvarez Rodrich deja la Dirección de Perú.21

La empresa le agradeció por haber consolidado la posición que hoy ostenta el diario. El ex director explicó los motivos de su alejamiento y agradeció al equipo que lo acompañó por más de seis años.

El economista Augusto Álvarez Rodrich ha dejado de ejercer el cargo del director del diario Perú.21, tras más de seis años al frente de su equipo de trabajo. La empresa le agradeció por los servicios prestados en este lapso y haber consolidado la posición de liderazgo de este medio.

Sobre su alejamiento de Perú.21, Álvarez Rodrich comentó esta mañana en RPP lo siguiente: “Lo que ha habido, digamos, que es una discrepancia sobre temas editoriales tan importantes que en opinión del grupo accionista requiere el cambio del director del diario. Ahora, más que recodar este momento que siempre es triste, quiero recordar con agradecimiento estos más de seis años tan bonitos que he tenido en mi vida y agradecerles a la plana de redactores del diario y a los lectores. Se armó un equipo muy valioso, para mí personalmente fue una experiencia magnífica haber liderado este esfuerzo, y ahora desearles la mayor de las suertes y que el diario siga creciendo y que Perú.21 sea un gran diario”, dijo.

Desde el lanzamiento de Perú.21, junto con un equipo creativo, colaboradores y columnistas, el diario también publicó innovadores especiales y suplementos, así como novedosas secciones que contribuyeron a colocarlo en la posición que hoy ostenta.

Álvarez Rodrich, graduado con excelencia en Economía en la Universidad del Pacífico, también estudió en prestigiosas universidades de Estados Unidos. Es Master en Administración Pública de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard. Trabajó en el Grupo Apoyo desde 1980 hasta 2002. Fue director gerente de Apoyo Comunicaciones y editor de las revistas Perú Económico, Semana Económica y Debate; y director de Apoyo Opinión y Mercado y del Instituto Apoyo. Ha sido vicepresidente de la Comisión de Acceso y Salida del Mercado del Indecopi, vicepresidente de Osiptel, director de Interbank y asesor de diversos procesos de privatización en el país.

También fue panelista del programa de análisis político Rueda de Prensa de Canal N, co-conductor del programa Dos dedos de frente de Frecuencia Latina y actualmente es integrante del panel del programa Ampliación de Noticias de Radio Programas del Perú.

La dirección interina del diario estará a cargo de los editores Claudia Izaguirre y Manuel Tumi.
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De: Alexandro Saco [mailto:alexandro09538@gmail.com]
Enviado el: Martes, 18 de Noviembre de 2008 02:45 p.m.
Para: ForoSalud Prensa
Asunto: Guillotina 21 ..

Guillotina 21
No es una confrontación entre izquierdas y derechas, sino entre liberales y conservadores.
http://www.civilizacionperu.blogspot.com/

Lo más interesante de AAR es que aprendió mucho desde su incursión en los medios de comunicación allá en 1999, en el programa Rueda de Prensa en Canal N. Ahí compartía la mesa con Mirko Lauer, Juan Paredes Castro y Fernando Rospigliosi. En aquellos tiempos finales del fujimorismo, Lauer y Rospigliosi demolían los argumentos oficialistas, mientras que AAR los procesaba de una forma distinta. Luego de la tercera juramentación de Fujimori producida en el pentagonito el 2000, y con un clima insostenible, AAR comentaba que en unos meses, con un par de grandes inversiones se produciría una vuelta de página y todo para adelante.

Por eso creo que AAR aprendió mucho; el periódico le permitió superar la mirada del mundo desde la lógica económica y tecnocrática de APOYO. Ahí la inteligencia. Los años al frente de Perú 21 le permitieron llevar a niveles interesantes el análisis y la opinión política, con una sencillez admirable en el leguaje escrito, y coloquial en el hablado desde que es parte de RPP. Perú 21 fue tomando la forma de la libertad y la pluralidad que se reflejaba en sus páginas, hasta que la falange conservadora dejó caer la guillotina.

Y es que en el país no sólo existe una confrontación entre izquierdas y derechas, sino otra más trascendente entre liberales y conservadores, que tanto en la derecha como en la izquierda se ubican. El liberalismo, al que AAR se acerca en derechos y libertades, pierde. Varios que se proclaman liberales son proto fascistas, cucufatos y no saben dialogar con la gente común y corriente. AAR respondía los correos sin una pizca superioridad, mientras otros en su lugar no aceptan la mínima observación y exigen disculpas por criticarlos.

De hecho Perú 21 se ha dejado llevar en algunas ocasiones por determinadas fiebres políticas; pero no ha sido parte de las confabulaciones a las que otros medios se suman. Al contrario, durante sus años ha reflejado en sus páginas causas que pocos levantan o reseñan en un medio de llegada nacional. Y en la sección opinión, ha permitido que la batalla de las ideas se mantenga vigente, como debe ser.

A El Comercio le queda grande esa pretensión de ser el referente escrito deliberante en política nacional. Apuesta a reflejar que vivimos en un país en el que los problemas se solucionarán por inercia, cuando los conflictos se resuelven con acciones que deben apuntar a variar ciertas estructuras. Si el país mantiene vivos una serie de choques y estos se expresan en algunos casos en violencias, lo que compete a los medios es encontrar y explicar las razones de ese desborde, y no convertirse en ecos del conservadurismo. Si se necesita conocer audios en los que se vende el país al peso, es inapelable que los medios lo hagan público, sin dejar de investigar los intereses que existen detrás.

¿Pueden decidir las empresas propietarias de medios de comunicación qué se dice, cómo se dice y hasta cuándo se dice? Los comunicadores y periodistas crean un espacio que está más allá de la propiedad legal de los medios de comunicación y que no es patrimonio de nadie, sino de todos los que se sienten parte de él. Los recientes hechos demuestran otra vez lo caduco de la relación entre periodismo y propietarios de ciertos los medios; pero a su vez atisban con mayor interés las nuevas posibilidades de comunicación.

Como vemos, no se trata de limitar las expresiones de lo que se denomina izquierda o grupos antisistema, sino de recortar, disimuladamente y hasta negociando intereses empresariales, la libertad de expresión y de confrontación a un gobierno y a un partido que de mafia tienen mucho. El nuevo director de Guillotina 21, se deslegitima desde el momento en que asume esa conducción; de hecho parece que ese cargo recaerá en alguien tan opaco y cuadriculado como los voceados Althaus o Valenzuela.

Los tiempos son perfectos para ver la cara, oír la voz, leer los textos de todos los actores de la escena política. Como otros hechos antes, la guillotina aplicada por el grupo El Comercio, nos permitirá ver quiénes se acomodan y quiénes ejercen su libertad de expresión y de pensamiento, en esta pugna de fondo entre conservadores y liberales.

Alexandro Saco
16 11 2008
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LA PRIMERA 29 de septiembre de 2008

César Hildebrandt

“El Comercio” puede cambiar

El cambio en la dirección de “El Comercio” puede ser decisivo para esa casa editora.

Decisivo porque “El Comercio” había caído en los últimos años en lo que don Luis Miró Quesada de la Guerra -su director más importante en el siglo XX- nunca imaginó. O sea: ser un negocio más que un periódico, terminar como un enredo de intereses en conflicto, sonar como una caja registradora.

Esos fueron los años malos e infecundos de don Alejandro Miró Quesada Garland, de cuyas pocas luces “El Comercio” padeció durante demasiados años. Y los peores años de su hijo, Alejandro Miró Quesada Cisneros, mucho más listo que su padre pero enamorado de las expansiones y las compras y los avales y no demasiado de la prensa.

Estos dos Alejandros sucesivos construyeron “El Comercio” que hoy conocemos: un imperio plagado de prudencias. Hicieron mucho más rica a la familia -es cierto-, pero distanciaron al histórico periódico de la veraz independencia que el extraordinario Luis Miró Quesada de la Guerra consideró siempre el patrimonio invisible de “El Comercio”.

Conocí a Miró Quesada de la Guerra cuando a la editorial “Mosca Azul” se le ocurrió juntarnos para un diálogo que habría de cerrar el ciclo que las conversaciones Basadre-Macera y Sánchez-Oviedo habían empezado.

Durante más de treinta noches acudí a su casa en Javier Prado. El carácter noctámbulo de don Luis me obligaba a llegar a las 11 de la noche.

Las conversaciones, que grababa con su consentimiento, fueron de lo más interesante gracias a las confesiones del legendario personaje. Duraban unas dos horas por noche y se hacían en una salita que su hija Viruca, a quien el viejo adoraba, había preparado. A eso de la medianoche, Viruca le hacía una seña a un mayordomo y éste traía un carrito donde había cosas que beber o masticar. Yo me tomaba un café y don Luis siempre tomaba un té inglés poco cargado y mordisqueaba lentamente galletas untadas con esos quesos holandeses que hasta ahora se venden en forma de triángulos.

-Mi padre parece un ratoncito- decía Viruca, aludiendo al infaltable queso.

Viruca, que moriría de cáncer poco después, era la única que se podía quedar como testigo. Con ella, don Luis se sentía a sus anchas.

Una vez se asomó, pipa en ristre, Alejandro Miró Quesada Garland, hijo de mi entrevistado y que por esa época dirigía la compañía de publicidad “Causa”. Fue notorio el fastidio que sintió don Luis al ver a su hijo tratando de espiar. Una sola mirada bastó para alejarlo.

Yo estaba estupefacto. Cuando su hijo ya no estaba al alcance de su voz, don Luis me dijo:

-Este hijo mío es muy bueno para la publicidad.

No fue una descripción paternal. Fue una profecía.

Seis meses después de esos diálogos que habían llenado decenas de cintas magnetofónicas, el hijo que debía dedicarse a la publicidad heredó el periódico tras la muerte de su ilustre padre. Los Miró Quesada eran nuestros Borbones republicanos y la línea de sucesión había que mantenerla.

Seis meses después, con don Luis muerto y su hijo encumbrado, Abelardo Oquendo, fundador de “Mosca Azul”, puso a consideración de la familia Miró Quesada los cientos de papeles que contenían la trabajosa transcripción de las conversaciones Miró Quesada-Hildebrandt. Fatalmente, una cláusula del contrato que don Luis había firmado con la editora había consagrado esa exigencia.

La venganza de Alejandro Miró Quesada Garland, el hijo no preferido de don Luis, fue vetar la publicación del libro. Esas conversaciones, en efecto, permanecen inéditas.

Yo hice público el veto de este poco magno Alejandro. Mis problemas con “El Comercio” y el odio de ese periódico en contra mía nacieron con ese libro que la rabia de un hijo que siempre se sintió postergado canceló con un “¡No!”

Don Luis Miró Quesada de la Guerra hizo de “El Comercio” un periódico ajeno a los intereses de la derecha cavernaria y lo más distante que pudo de sus empresas endogámicas y sus conexiones bizarras.

Los norteamericanos lo odiaron por su histórica campaña en contra de la International Petroleum Company por la ocupación ilegal de los pozos petroleros de Talara.

“El Comercio” era el diario conservador que no se casaba con nadie. El diario de los negocios era “La Prensa”.

Los sucesores que don Luis hubiese amonestado, los Alejandros que hace dos noches terminaron felizmente su misión, convirtieron al diario nacionalista y centrista en un remedo de “El Mercurio”, el diario que recibió dinero de la CIA durante la gestión de Allende, el diario que aplaudió el golpe de Pinochet y se entregó a sus designios.

Hoy esa etapa sombría parece haber terminado. Ojalá sea así. El Perú se merece que “El Comercio” sea rescatado de las manos de quienes lo vieron tan sólo como una mina. Buena suerte, señor Miró Quesada Rada. Tiene ante usted un enorme desafío de navegante y ojalá que logre usted derrotar a la piratería de los huesos cruzados. Pero no crea que será algo fácil.
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Posdata: en la columna publicada el viernes se deslizaron dos gruesos errores: “petit histoire” en vez de “petite histoire” y aun sin tilde ortográfica siendo que en el contexto era sinónimo de todavía. Sorry

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