jueves, 9 de octubre de 2008

LULA: "AMERICA LATINA YA NO DEPENDE DEL FMI"

LA REPUBLICA OCTUBRE 15, 2008

Lula le cae bien a toda Iberoamérica

Según el Barómetro de gobernabilidad en Latinoamérica y la Península Ibérica. Mandatario brasileño es el que goza de mayor simpatía, mientras que el colombiano Álvaro Uribe es el más aprobado en su país.

Bogotá. EFE.

El más simpático. El presidente Lula da Silva recibe el saludo de una niña, durante una visita oficial en el interior del país.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, cuenta con la mayor simpatía en Iberoamérica, mientras que el de Colombia, Álvaro Uribe, tiene el nivel más alto de aprobación en su país, según un estudio internacional divulgado en Bogotá.

Los datos aparecen en el Barómetro de Gobernabilidad Latinoamericano y de la Península Ibérica, Iberobarómetro, divulgado por el Consorcio Iberoamericano de Investigaciones de Mercados y Asesoramiento (CIMA) con sede en la capital colombiana.

Como líderes más influyentes en Latinoamérica fueron considerados los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Estados Unidos, George W. Bush, enemigos acérrimos, que registran un respaldo del 13 por ciento.

A ellos les siguen, con el 5%, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero,
el rey Juan Carlos y Lula da Silva, y con el 4% el ex presidente de Cuba Fidel Castro.

Sin embargo, Bush aparece como uno de los que tiene mayor porcentaje negativo de aceptación, ya que el 72% de los latinoamericanos no tiene confianza en él.

Al ser entrevistados sobre la simpatía que sienten hacia diez de los líderes de Iberoamérica,
los encuestados situaron en los lugares más altos a Lula da Silva (53%), al rey Juan Carlos (51,2%), a Rodríguez Zapatero (48,2%) y a la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, con un 45,9%.

LOS MÁS APROBADOS

En cuanto al nivel de aprobación, Uribe tiene el más alto (85%), seguido por Lula da Silva (67%), el uruguayo Tabaré Vásquez (67%), el mexicano Felipe Calderón (61%), el ecuatoriano Rafael Correa (57%), el costarricense Óscar Arias (57%), el boliviano Evo Morales (56%) y el dominicano Leonel Fernández (55%).

A continuación se encuentran Chávez (54%), seguido con un 52% que comparten Rodríguez Zapatero y el gobernante de Honduras, Manuel Zelaya.

El estudio, que se elabora cada año desde 1992, se basó en 12.401 entrevistas en 22 países de América, entre ellos Estados Unidos, y Europa (España y Portugal).

La medición se hizo en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos. El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico,
República Dominicana, Venezuela y Uruguay.

Según este estudio, los tres problemas más graves para los latinoamericanos son: la inseguridad (17%), el desempleo (15%) y la corrupción (15%).

Para los encuestados, las Fuerzas Armadas son las instituciones con mayor prestigio.

En Colombia y Puerto Rico el 70% de la población siente confianza hacia los órganos castrenses, en España el 68%, en Brasil, Costa Rica y México el 65%, en Nicaragua el 63%, en Bolivia el 61%, Chile y Venezuela el 58%, República Dominicana (54%) y El Salvador (52%).

ONU: 57% OEA: 40%

En materia de entidades multilaterales, la encuesta demostró que la Organización de Estados Americanos (OEA) solo tiene un 40% de confianza entre los latinoamericanos, mientras que las Naciones Unidas (ONU) alcanzaron un 57%.

Si bien las Fuerzas Armadas son la institución con mayor prestigio entre la mayoría de países latinoamericanos, donde menos confianza existe hacia los estamentos militares es en Argentina (30%), Guatemala (23%) y Paraguay (20%).

Pero la Policía solo tiene reconocimiento en un 31%, en promedio, en los países latinoamericanos, en tanto que los partidos políticos tienen una media de confianza del 14%. Llama la atención que entre los líderes más influyentes figuren el rey Juan Carlos y Fidel Castro.
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LA REPUBLICA OCTUBRE 14, 2008

Lula: ‘‘A. Latina ya no depende del FMI"

Presidente Brasileño defiende autonomía del continente al recibir premio Español Cervantes. En la cumbre de su popularidad, que roza casi el 80% de aprobación, mandatario es optimista por Brasil y el continente.

Madrid. El País. Agencias.

En Madrid. Lula da Silva, con Carlos Fuentes, el Rey de España y Zapatero, luego de recibir un premio internacional.

Luiz Inácio Lula da Silva está convencido de que la crisis financiera mundial dará paso a profundos cambios en el mundo. "Se acabó esto de que el mercado lo puede todo (...). Se acabaron los tiempos en que las economías emergentes dependíamos del FMI (Fondo Monetario Internacional). Se terminó una América Latina sin voz propia", ha sentenciado el presidente brasileño. Oyéndolo hablar da la impresión de que Lula se siente seguro. Es un hecho que tiene el 80% de popularidad a mitad de su segundo mandato y que su país acumula un largo periodo de cifras macroeconómicas alentadoras.

SUCESIÓN AMENAZADA

Se puede decir que lo único que le ha torcido el gesto a Lula recientemente han sido las elecciones locales del pasado 28 de setiembre, en las que ninguno de sus candidatos logró imponerse ni en Río de Janeiro, ni en Belo Horizonte, ni en Sao Paulo, las ciudades más importantes.

La última de esas urbes es la que más le duele porque los paulistas ya le han dicho "no" dos veces a su candidata, Marta Suplicy. Ella es una de las favoritas del presidente y este está empeñado en que logre la alcaldía. Da la impresión de que sin la figura de Lula el Partido de los Trabajadores (PT) aún es incapaz de andar solo.

CRISIS TAMBIÉN ES POLÍTICA

Para el presidente, la crisis financiera también es ya una cuestión política y requiere una solución por parte de los dirigentes de Estado. "La crisis ya no es un problema solo de los bancos, es de los ahorristas. Y cuando es de los acreedores, ya es una cuestión de Estado. El tesoro público de cada país debe garantizar la liquidez para mantener el acceso al crédito y es necesario garantizar los ahorros de la gente", ha dicho el presidente.

Lula quiere una nueva regulación del mercado financiero mundial. "Todo ser humano está sometido a reglas, o de sus países o de instituciones multilaterales, pero los bancos no. En Basilea (refiriéndose al Banco de Internacional de Pagos, el central de los centrales) se decidió que un banco no podía endeudarse en más de 10 veces su patrimonio. En EEUU no existía ese límite. Mientras en Brasil ese límite no superaba las 10 veces, en EEUU llegaba a 35. La llamada economía de los papeles estaba sometiendo a la economía productiva. Esto se tiene que acabar", añadió.

PAÍS EMERGENTE

Industria naval. Buscamos recuperarla de un olvido de casi 40 años, declara Lula. "En los setenta éramos el segundo fabricante naval del mundo, solo detrás de Japón, y 36,000 personas trabajaban en este sector. En el 2003 eran solo 1,900 y ahora hay 40,000 trabajadores. Plataformas petroleras submarinas, que cuestan 2,000 millones de dólares y que antes las encargábamos a Noruega, ahora las hacemos en Brasil", explica. Y en pocos años seremos uno de los grandes exportadores de crudo del planeta.

Preparado para capear la crisis

Brasil, según Lula, está preparado para hacer frente a la crisis. "Algunos piensan que soy muy optimista", dice, "pero ninguno de nuestros proyectos de infraestructuras ha sido cancelado por la crisis. Petrobras presentó un plan de inversiones por valor de 112,000 millones de dólares (83,000 millones de euros) hasta el 2012. El presupuesto está hecho sobre la base de un barril a 35 dólares. Pronto seremos uno de los grandes productores de petróleo del mundo", cuenta. Brasil también tiene planes para construir una fuerte industria de derivados del petróleo y petroquímica. El presidente ha dicho que se construirán cuatro nuevas refinerías.

Para proteger su industria petrolera, la producción en plataformas marítimas –"Algunas están a 300 kilómetros mar adentro", aclara Lula–, Brasil dará impulso a su industria naval.

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