domingo, 26 de octubre de 2008

LA MISERIA DEL POBRE

-----Mensaje original-----
De: Guillermo Tejada Dapuetto [mailto:gtejadad@speedy.com.pe]
Enviado el: Domingo, 26 de Octubre de 2008 06:16 a.m.
Para: 'gtejadad@yahoo.com'
Asunto: La miseria del pobre

Sr. Director:

La miseria del pobre

Ver a niños en las calles trabajando vendiendo golosinas, limpiando autos o pidiendo dinero (limosna), es cosa de todos los días, es una lástima observar tanta pobreza y, que aquel mal social sea de perjuicio directo a esas criaturas que sin saber lo que pasa, se limitan a obedecer a sus padres para ganarse un pan diario, o en algunos casos, sufren de explotación laboral por aquellos holgazanes que se aprovechan de estos inocentes que son abandonados o simplemente se escaparon de sus hogares víctimas del maltrato familiar.

Pero estos niños son inocentes, no tienen la culpa de nada, ellos merecen vivir su infancia a plenitud y ser relativamente felices en un hogar que les brinde amor y respeten sus derechos de niños. Estos niños nacieron como angelitos enviados por Dios, pero por las circunstancias de la vida y el ambiente social que los rodea, los convierten ya de grandes en terribles diablos, porque se dedican a robar, matar, drogarse, etc., es decir, terminan siendo delincuentes y por ende, en el cáncer de la sociedad.

Si consideramos que este mal social arrastra de muchos años atrás, nuestras autoridades políticas y sobretodo la Iglesia no hacen mucho al respecto, siempre caen en la demagogia y lo dogmático, y esa incompatibilidad hace que a las finales no aporten nada en la sociedad, siendo los perjudicados los más pobres porque no hay una difusión exhaustiva de educación para la paternidad responsable. De esta manera, vemos todos los años que los índices de madres solteras son muy altos y ni hablar del nivel cultural, cada vez hay más ignorantes y analfabetos en el Perú y esto se concentra básicamente en los sectores de bajo nivel socio-económico.

Es por esa razón que podemos encontrar en los barrios populares, asentamientos humanos e invasiones marginales, gran cantidad de familias cuyo promedio por cada hogar es de 7 a más hijos, convirtiéndose en un gran problema para estas madres (la mayoría madres solteras) que tienen que alimentar a todos esos angelitos que inocentemente viven en un mundo que no les brinda aquellas necesidades que realmente merecen. Por ese motivo, se ven obligados a trabajar de muy niños exponiéndose al peligro constante de la calle, y a veces no son comprendidos por los transeúntes y son rechazados y hasta humillados.

Este rechazo y humillación que menciono, hace que estos niños crezcan con un resentimiento y una frustración por la falta de amor y por no haber tenido una infancia normal, pasando de un infante inocente a ser un temible pirañita, para luego ya de adultos, convertirse en delincuentes de alto vuelo, y se sabe que ya en este mundo delincuencial, su vida no vale nada y sólo esperan la muerte en una balacera o ser acuchillados en una guerra o pelea en la cárcel.

Aunque parezca mentira, a los políticos no les nace las ganas de hacer algo al respecto, porque es conveniente para ellos que el pueblo sea ignorante, que no tenga cultura ni educación, ya que serán más fácil de manipular. Por eso es que somos pobres, y si seguimos marginándonos a nosotros mismos, nunca saldremos de este hoyo social en el que nos encontramos. Tomemos conciencia y ayudemos al Perú y sobretodo a estos niños que son el futuro del país para que se respeten sus derechos y tengan una vida normal como Dios manda y la Constitución lo establece.

A este paso, nosotros y Usted amigo lector, tal vez no vivamos para ver un cambio de esta lastimosa realidad, pero si no empezamos de una buena vez, ni nuestros hijos lo podrán ver., Hagamos algo AHORA.

Guillermo Tejada Dapuetto
DNI 07541222
gtejadad@speedy.com.pe
www.guillermotejadadapuetto.blogspot.com
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COMERCIO 30 de setiembre de 2008

ECONOMÍA DE MERCADO Y BIENESTAR GENERAL
Trabas al repliegue de la pobreza

Por Pablo Bustamante Pardo. Empresario

En medio de una coyuntura sumamente difícil para el conjunto de la humanidad, permítanme destacar aspectos positivos de carácter estructural que están generando bienestar.

"Setenta millones de personas entran cada año a la clase media". "Esto continuará por los próximos 20 años". "Hacia el 2030 serán 90 millones de personas las que accedan a la clase media, cada año". "Sin China e India, 20 millones de personas entran anualmente a la clase media". "La desigualdad declina significativamente a nivel global". "Es evidente que la pobreza baja dramáticamente alrededor del mundo". "El porcentaje de gente que vive con menos de US$2,75 por día ha bajado de 50% al 17% en el año 2000 y puede llegar al 6% el 2015".

Esta fantástica y dramática información no es ciencia ficción ni ilusionismo, es el corazón de una reciente publicación de Jim O'Neill, jefe de Economía de Goldman Sachs: "Boom Time for the Global Bourgeoisie" ("The Financial Times", 15 de julio, 2008).

O'Neill agrega: "En el medio del generalizado abatimiento y fatalidad que hoy recorre el occidente, es importante no perder de vista los verdaderos temas estructurales que están formando nuestra era".

"En vinculación al sentir actual, muchas veces los comentaristas describen a la clase media como acosada y empequeñecida en medio de una abrupta y creciente desigualdad. Sin embargo, a nivel global, esto simplemente no es verdad. Sigue desenvolviéndose alrededor del mundo, uno de los más positivos y sorprendentes fenómenos en muchas generaciones. Estamos en el medio de una explosión de la clase media mundial" (ingresos entre US$6.000 y US$30.000 dólares al año ajustados por poder de compra).

Efectivamente, en Occidente estamos en medio de una ola generalizada de pesimismo. Pero más allá de la coyuntura actual, la mayoría de los analistas y medios sigue insistiendo en hacernos ver un mundo que se empobrece en beneficio de las grandes corporaciones y unos cuantos ricos.

En el Perú es igual o peor. Estamos en el mejor momento económico y social en largas décadas; económico por el crecimiento de la producción y la inversión, y social por el crecimiento del empleo y la reducción de la pobreza en buena parte del país, tanto en el Perú urbano, incluyendo las ciudades de la sierra y de la selva, como en la costa rural. Si bien no atinamos aún a promover la solución de la pobreza en la sierra rural, la situación política del país y la sensación que nos transmiten los medios es de una crisis que no se condice con la realidad, ni con la propia ni con la global, que nos demuestra, como dice O'Neill, que la economía de mercado está llevando hacia el bienestar a una gran parte de la humanidad.

Dicho esto, tampoco se entiende cómo el Gobierno deja de aprovechar la oportunidad de iniciar el repliegue de la pobreza en la sierra rural, abrazando el programa de Sierra Productiva, que ha demostrado, con más de 30.000 familias, su positivo e importante impacto en la productividad, los indicadores sociales, e institucionales como el advenimiento de ciudadanos frescos, que con su salto en el bienestar entierran sus frustraciones y resentimientos para abocarse a ser parte de la modernidad, de la sociedad del conocimiento y de la economía de mercado.

Lo que es peor, no solo no se apoya a Sierra Productiva, se la ataca, se acusa a los yachachiq de ser 'cadres' políticas, no se castiga al gobernador de Canas, Javier Anahui, quien en nombre del presidente de la República prohíbe las pasantías y se discrimina a los yachachiq en Juntos.

Difundamos la realidad del avance estructural del bienestar en el mundo y en el Perú, estamos ganando la batalla económica y social, pero estamos perdiendo la batalla política.
Con Sierra Productiva podemos consolidar también nuestro éxito en la sierra rural, ¿qué esperamos para reaccionar y dar la batalla política?
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Publicado el Sábado, 3 de Mayo del 2008

Los niños del Perú
Columnista invitado: Carlos Espá

Estamos ante una noticia extraordinaria. El Perú ha reducido en más de la mitad el número de niños que fallecen antes de cumplir un año de nacidos. ¿Por qué muere un niño antes de cumplir un año? Por una de tres razones primordialmente: por diarrea que lo deshidrata hasta extinguirlo; por pulmonía que lo conduce a un paro respiratorio; por infección tetánica contraída al momento de cortar el cordón umbilical.

Se trata de tres razones propias del subdesarrollo y que pueden ser absolutamente evitadas a través del parto digno en un centro de salud y de mínimos cuidados e higiene al que todo ser humano tiene derecho.

UNO: Hace diez años en el Perú, de cada mil niños que nacían vivos, morían 43. Era una tasa terrible, una afrenta social que nos colocaba a la cola del continente junto a Bolivia y Haití. Hoy la cifra es de 21 y nuestro país se encamina a cumplir una de las Metas del Milenio fijadas para el 2015.

DOS: No hay ni puede haber desarrollo social sin desarrollo humano. Y no hay desarrollo humano sin respeto a los derechos de la niñez, particularmente entre la gestación y los 3 años, período en el cual se marcan de manera definitiva e indeleble las facultades físicas, cerebrales y espirituales de la persona. Una sociedad que no respeta los derechos a la vida, a la salud, a una adecuada nutrición de sus niños, es una sociedad enferma, extraviada. Por eso, para el que quiera anticipar qué es lo que depara el futuro al Perú, no es necesaria una bola de cristal. Para el que quiera anticipar el futuro del Perú basta ver el rostro de la niñez de hoy.

TRES: En las sociedades desarrolladas la mortalidad infantil es de menos de 5 por mil. En la Europa Nórdica los recién nacidos no mueren por infecciones diarreicas o respiratorias ni por tétanos sino por razones congénitas. Tenemos un largo camino por recorrer, es verdad. Pero estamos encaminados y hay razón para ser optimistas.

CUATRO: Junto a la mortalidad infantil hay otro indicador social que es crucial en el desarrollo de los pueblos. Es el de la mortalidad materna, es decir, el número de mujeres que fallecen a consecuencia de su embarazo sea por hemorragia, por hipertensión inducida o por infecciones. Junto a ello están las tasas de desnutrición y anemia que aún afectan grandemente a los niños empobrecidos del Perú. En todos los casos la responsabilidad no es sólo del gobierno. Es una responsabilidad que toca también directamente a los padres de familia.

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