jueves, 11 de septiembre de 2008

BARACK OBAMA DIJO "MI FE MUSULMANA"....UN COSTOSO LAPSUS

EL COMERCIO SETIEMBRE 29, 2008

Barack Obama aventaja por 8 puntos a su contendor John McCain, según encuesta

7:45 | El candidato demócrata logra esta ventaja luego de que sondeos previos determinaran un empate con su par republicano. Otro estudio le da una ventaja de solo 4,8%

Washington (EFE).- El candidato presidencial demócrata Barack Obama aventaja por 8 puntos porcentuales al republicano John McCain según una encuesta de la firma Gallup, divulgada hoy, y tomada en parte después del primer debate de los candidatos.

Gallup, que encuestó a 1.000 votantes entre el jueves y el sábado pasado, encontró que el 50 por ciento favorece a Obama y el 42 por ciento a McCain.

"Estos resultados comprenden el período desde que McCain anunció que suspendía temporalmente su campaña hasta un día después del debate de los candidatos presidenciales", indicó Gallup.

A comienzos de la semana pasada los sondeos de opinión mostraban un empate de Obama y McCain por las preferencias de los votantes, pero en las encuestas de los últimos tres días el demócrata ha tomado ventaja.

Obama ya había mostrado una ventaja similar en otras dos encuestas de Gallup: la primera vez cuando retornó de una muy publicitada gira internacional que incluyó escalas en Afganistán, Irak, el Oriente Medio y Europa en julio, y la segunda al término de la Convención Nacional Demócrata que oficializó su postulación.

En ambos casos se trató de ventajas que duraron poco.
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PERU 21 17 de septiembre de 2008

Styron: novela, historia y presente

Una evocación de la obra del novelista William Styron nos conduce a una reflexión sobre el racismo en EE.UU. y la candidatura de Barack Obama.
Autor: José Miguel Oviedo

Si no hubiese leído un artículo de Jess Row en el Book Review del New York Times, no habría recordado que se cumplen ahora los cuarenta años de la publicación de la novela The Confessioms of Nat Turner, de William Styron (1925-2006). Lo que sí recuerdo con bastante claridad es la enorme impresión que el libro me produjo cuando lo leí en la edición castellana aparecida en Barcelona muy poco después; incluso conservo viva en la memoria la imagen del famoso fotógrafo Richard Avedon en la carátula: el retrato de un viejo esclavo negro, cuyo rostro sudoroso y surcado por profundas arrugas era una especie de mapa de una historia dolorosa y trágica.

Se considera, con mucha razón, que esta es la primera gran novela del autor, y que puso definitivamente su nombre entre los más importantes escritores norteamericanos y entre los mejores herederos de la rica tradición literaria sureña, cuyo indiscutible padre es William Faulkner.
La obra se presentaba, a la vez, como un documento, una autobiografía y una composición ficticia. Luego, ese modelo se haría popular bajo el membrete de 'faction’ (fact/fiction) en Estados Unidos y, posteriormente, en América Latina.

Styron investigó exhaustivamente los hechos para establecer el trasfondo de su historia y el ambiente donde vivió o debió vivir un esclavo negro a comienzos del siglo XIX. Pero, operando siempre como un novelista, se apartó bastante del Turner documental (cuyas 'confesiones’ a un abogado de oficio antes de ser ejecutado lo presentaban como un simple tipo raro) e hizo de él un conmovedor ser humano, más real que el otro.

La verdadera hazaña literaria del autor, un sureño blanco, fue asumir la voz de su personaje negro, con sus modismos e inflexiones y, sobre todo, con la perspectiva sin esperanzas de un hombre condenado a vivir y morir en el infierno de las plantaciones de sus amos.

En esta novela, Styron descubrió el poder de la fusión artística de una historia particular y la gran Historia que la enmarca; es decir, la posibilidad de crear personajes insertados en contextos objetivos que son parte de la experiencia cultural común a los lectores. Varios años después, Styron volvería a intentar esa fusión a gran escala –evocando tiempos y espacios completamente distintos– en su última obra maestra: Sophie’s Choice (1979), cuyo terrible tema es el de los campos de exterminio nazi. El novelista trata de reflexionar sobre esa incomprensible aberración de la mente humana que condujo a la brutal muerte de millones de judíos.

La monstruosa maquinaria del odio –que, como la esclavitud, se basa en la superioridad de una raza sobre otra– está admirablemente sintetizada en la escena que da la explicación del título: Sophie, una judía polaca que ha ido a parar a un campo de concentración con sus dos pequeños hijos, es obligada por un oficial nazi a elegir la salvación de solo uno de ellos, condenando así al otro a una muerte segura. Es una escena memorable y desgarradora.

En varios sentidos, la miserable y anónima vida de Nat Turner es un símbolo de la tragedia de un país como Estados Unidos, que ha sido, a lo largo de su historia, una sociedad con valores democráticos, un imperio expansionista y una sociedad carcomida por el cáncer de la discriminación racial. No es exagerado decir que, hasta hace solo medio siglo, Estados Unidos era un apartheid apenas menos repudiable que el de Sudáfrica, pues incluía, sobre todo en el Sur, la segregación en escuelas, universidades, restaurantes y otros lugares públicos, sin olvidar la presencia tolerada de organizaciones como el Ku-Klux-Klan.

Recuerdo siempre el testimonio de la famosa cantante de jazz Sarah Vaughan, quien era aplaudida en elegantes clubes nocturnos, pero que no podía usar los baños reservados para el público blanco, odiosa hipocresía que la gran mayoría de gente aceptaba.

Era un país distinto al de ahora, lo que no quiere decir que la discriminación racial haya desaparecido del todo (ahora se ha trasladado a los inmigrantes latinos), pero sí que hay al menos un sistema legal que protege a la población negra.

El artículo de Jess Row –al que hice referencia al comienzo– hace un útil repaso de las circunstancias en las cuales The Confessions... apareció: eran tiempos turbulentos conmocionados por las masivas protestas contra la Guerra de Vietnam, los movimientos de abierta rebeldía de los negros (algunos violentos, como los Black Panthers), las revueltas universitarias y callejeras tras el asesinato de Martin Luther King Jr., la histórica Convención Demócrata en Chicago –de la que Norman Mailer, otro gran escritor de 'factions’, ofrecería un apasionado testimonio–, etc.

El reconocimiento de los derechos civiles de la comunidad negra es el mayor fruto del activismo social y político de esa época, donde obras como las de Styron cumplieron un papel decisivo.

Un buen ejemplo para mostrar el profundo cambio que en medio siglo ha transformado al país es señalar que ha ocurrido algo antes impensable: un hombre de piel oscura llamado Barack Hussein Obama, de padre keniano y nacido en la isla de Hawái, es el candidato oficial del Partido Demócrata a la presidencia de la nación.

Gane o pierda, ya hizo historia: es el primer político afroamericano (uso el término en su sentido literal, no como el eufemismo ahora tan aceptado) con una opción real de llegar a la Casa Blanca. Las consecuencias de eso las veremos en menos de dos meses.
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COMERCIO 10 de septiembre de 2008

EE.UU. COSTOSO LAPSUS
Barack Obama dijo "mi fe musulmana"

Candidato demócrata cometió el error cuando se defendía de los ataques de John McCain
WASHINGTON [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Un peligroso lapsus ha colocado en la mira de sus críticos al candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama.

Durante una entrevista transmitida por la cadena estadounidense ABC, Obama soltó la frase "mi fe musulmana", hecho que ha generado que se lo vincule con la religión que él niega profesar. Luego de que el entrevistador le hiciera ver su error, el senador por Illinois se corrigió y ratificó su fe cristiana.
Según informes de la prensa estadounidense, justamente, Obama fue a hacer frente a los rumores de que él es musulmán y sugirió que su rival republicano, el senador John McCain, estaba detrás de ellos.

Sin embargo, Obama recordó que el republicano negó la propagación de rumores. "Esa es la razón por la que John McCain no ha hablado de mi fe musulmana", dijo Obama, antes de ser corregido por el periodista George Stephanopoulos. "Mi fe cristiana", se retractó de inmediato.
El lapsus se convirtió de inmediato en objeto de críticas y comentarios en el portal You Tube.

Pero no solo los demócratas están envueltos en escándalos. Ayer el diario "The Washington Post" informó que la candidata republicana a la vicepresidencia de EE.UU., Sarah Palin, que también es la gobernadora de Alaska, cobró dietas para un total de 312 días pese a pernoctar en su propia casa durante sus primeros 19 meses en este cargo.
La gobernadora también utilizó fondos de su estado para cubrir los gastos de viajes de su marido y sus hijos, según el rotativo, que se basa en un estudio de los documentos oficiales.

Palin, quien cuenta con un salario de 125.000 dólares anuales como gobernadora, ha percibido 16.951 dólares por concepto de dietas mientras que el estado de Alaska se ha hecho cargo de 43.490 dólares para los pasajes en avión de su marido e hijos.
La portavoz de la gobernadora, Sharon Leighow, explicó que como cuestión de protocolo, se espera que la gobernadora y la primera familia asistan a actos públicos a lo largo del estado.

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