jueves, 11 de septiembre de 2008

LA OTRA MITAD DEL CIELO ISLAMICO

COMERCIO 30 de setiembre de 2008

Ma Shaofang es imán en una religión en la que solo los hombres pueden serlo. Ella predica con sus actos un famoso dicho de Mao: "Las mujeres sostienen la mitad del cielo"

La otra mitad del cielo islámico
Crónica ROMPIENDO ESQUEMAS
Por Patricia Castro Obando. Corresponsal

NINGXIA. Ma Shaofang dice que el islam es la religión del amor. Asiento con la cabeza y guardo mis recuerdos. "Del amor y de la igualdad entre hombres y mujeres en China", añade, y su mirada me cierra el paso. Aún no he dicho nada, pero esta mujer de la etnia hui que ostenta el cargo de imán en la mezquita de Dujiatan percibe mi escepticismo. "Igualdad en China", enfatiza para espantar mi silencio.

La mezquita que dirige Ma Shaofang se encuentra en la Región Autónoma Hui de Ningxia, habitada por esta minoría étnica que practica el islam. Los hui son los descendientes de los musulmanes persas y árabes que llegaron a través de la Ruta de la Seda y se casaron con mujeres locales.

Se trata del único grupo étnico dentro de los 56 reconocidos por el Gobierno Chino, cuyo marcador de identidad es la religión. Los hui profesan el islam "con características chinas". El fenómeno de las mezquitas femeninas, estructuras religiosas relativamente autónomas dirigidas por mujeres, es apenas una de sus particularidades.

Desde el siglo XIX durante la Dinastía Qing, los hui crearon las mezquitas femeninas e instauraron el cargo de "nu ahong" o imanes mujeres, un título que no existe como tal en el universo musulmán. En aquel momento fue una medida práctica, sin raíces en la igualdad. Una reacción de supervivencia de una minoría frente a la hegemonía de los han, la etnia mayoritaria y atea.

Cuando en 1949 triunfó la revolución comunista, ya funcionaban 32 mezquitas dirigidas por mujeres en territorio chino. La religión de los hui se acomodaba en apariencia al principio de igualdad entre ambos sexos que propugnaba la ideología del Partido Comunista Chino.

Con excepción del período oscurantista de la Revolución Cultural, la tradición de los hui se ha mantenido sin mayor variación. Solo en Ningxia existen registrados 5.000 imanes, de los cuales 200 son mujeres que han aprobado los exámenes de la Asociación Islámica China.

Los islamistas hui alegan que en ninguno de los otros cuatro credos autorizados en el país (budismo, taoísmo, catolicismo o protestantismo) hay una figura similar que responda al famoso dicho de Mao: "Las mujeres sostienen la mitad del cielo".

CASA DE MUJERES
En Ningxia, comercios y mezquitas compiten por acaparar el paisaje de la región más pequeña del país y en el pasado, la más pobre. Las mezquitas femeninas --la mayoría fuera de la capital Yinchuan-- son las casas espirituales de las hui.

Al sur de Yinchuan y a una hora de camino está situada la ciudad de Lingwu, antiguamente llamada Lingzhou o "la tierra de Dios". Hoy es terreno de los empresarios que la han convertido en la mayor urbe industrial de esta región. Más allá de estos dominios aparece el poblado de Dujiatan, que tiene como corazón dos mezquitas en una.

Ma Shaofang administra la mezquita femenina del pueblo que tiene además una escuela solo para mujeres adultas. Cada mañana llegan hasta aquí más de cincuenta mujeres hui, que por la edad podrían ser las madres de la imán.
"Muchas no pueden escribir en caracteres chinos, pero están aprendiendo a leer el Corán en árabe. Algunas pueden recitarlo de memoria", dice con orgullo Ma Shaofang, y sus ojos tintinean.

La imán considera que parte de su misión radica en explicar a estas mujeres los violentos cambios en la sociedad. "Seguir los principios islámicos, pero también respetar las leyes chinas", enfatiza. "Si educas a un hombre, educas a un ser humano. Pero si educas a una mujer, educas a una familia", repite Ma Shaofang como eco de las religiones.

Por la tarde, estas mismas mujeres regresan en sus bicicletas para escuchar a la imán en su mezquita. Ma Shaofang tiene dos discípulas, Yang Lixia y Zhang Fengying, que se están preparando para rendir algún día el examen de imán. Casi no hablan en presencia de la maestra, pero copian su sonrisa.

IGUALDAD CHINA
"En China, hombres y mujeres gozan de igualdad aunque cumplen distintas funciones. Como mujer me siento igual que un hombre", insiste la imán que no puede predicar en la mezquita destinada a los varones. Fuera de estas fronteras, su título tampoco es reconocido en el universo musulmán.

Cada vez más jóvenes hui abandonan los poblados rurales y se mudan a las grandes ciudades. La mayoría deja el velo en casa, pero pone al descubierto su credo cuando se niega a comer cerdo, animal predilecto en los platillos chinos. Muchas solo se cubren la cabeza una vez al año, cuando regresan a su tierra natal durante el Festival de la Primavera. Después el velo regresa al cajón.

Allí, refundido en algún cajón, se esconde mi propio velo que no ha vuelto a cubrir mi cabeza por largo tiempo, comento. Ahora es Ma Shaofang la que me mira con escepticismo y permanece en silencio. Tenemos la misma edad, y los mismos años que ella tiene como imán yo los tengo de periodista. "La felicidad consiste en hacer cada cosa, por más pequeña que sea, con gran amor", sentencia Ma Shaofang. "Inshallá", repito tras la maestra.

Las normas del islam de los hui
Desde la reforma socialista de 1949, el islam de los hui ha sido dotado de "características chinas". Según la norma actual, está prohibida la poligamia, es decir, los hombres solo pueden tener una esposa. Además, los matrimonios arreglados y las uniones a temprana edad están negados para este grupo étnico. Las mujeres poseen los mismos derechos que los hombres en caso de divorcio o herencia.

Como minoría étnica, los hui pueden tener más de un hijo, a menos que trabajen para el gobierno. Aunque tener solamente un vástago no es indispensable en su comunidad, las parejas que optan por cumplir esta política reciben una compensación. La educación es obligatoria para todo menor de entre 6 y 17 años, sin importar religión o sexo.

En la actualidad, las mujeres hui que nacieron después de los años 80 trabajan en las fábricas de la capital. Aquellas que pudieron asistir a la universidad, aprovechando las plazas reservadas para las minorías, se han graduado de profesoras, intérpretes, ingenieras, doctoras y funcionarias en distintos niveles.
En esta comunidad existen desde artistas hasta imanes, como Ma Shaofang.

SEPA MÁS
 Un imán es el líder espiritual de una mezquita y es la persona que dirige la oración colectiva en el islam.
 Este cargo se restringe a los hombres y se lo elige porque conoce bien las oraciones. Él es el director de la vida musulmana de la mezquita, es el que organiza las festividades religiosas y administra las necesidades de este tipo en la comunidad.

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