miércoles, 3 de septiembre de 2008

LOS PROTECCIONISTAS NO DESCANSAN. QUIENES PIDEN ELEVAR LOS ARANCELES?

COMERCIO 25 de septiembre de 2008

PROPÓSITO DE QUIENES PIDEN ELEVAR LOS ARANCELES
Los proteccionistas no descansan
Por Roberto Abusada Salah. Economista

En las últimas semanas, los partidarios del aislamiento económico del Perú parecen haber resucitado y ahora vuelven tozudamente a sugerir la vieja fórmula de subir aranceles aunque aportando ahora argumentos distintos. En la década de 1980 quienes atacaban la integración al mundo decían luchar por evitar la 'taiwanización' del Perú a través de la aplicación de lo que ellos llamaban "la teoría del cholo barato". En la década siguiente, en cambio, se dedicaron a predecir la inminente desindustrialización de la economía peruana a causa de la apertura comercial.

La historia del último cuarto de siglo probó la falsedad de esos argumentos. Taiwán hoy quintuplica el ingreso por habitante del Perú con una distribución del ingreso envidiable y con respecto del segundo argumento vemos que, con la apertura de la economía, la industria se reestructuró y floreció, creciendo a tasas superiores al las del Producto Bruto Interno, haciéndose más competitiva, generando más empleo, con mejores productos para el mercado interno y con exportaciones que se han multiplicado siete veces desde 1990.

Ahora la crítica a la reforma arancelaria es mucho más pedestre: "Con la rebaja de aranceles hemos perdido recursos fiscales".
El subconsciente estatista obliga a presentar la supuesta pérdida como nociva, ya que ese dinero debería estar en manos de burócratas y no beneficiando a los consumidores que disfrutan de más y mejores productos a precios más bajos, ni en las de las empresas que acceden a mejores insumos y maquinarias para crecer y generar más empleo. Se trata así de la reacción típica de la izquierda conservadora que realmente no cree en el individuo ni en su libertad.

Los aranceles no son un instrumento de tributación sino que sirven fundamentalmente para aislar al productor local de la competencia extranjera y permitirle cobrar por sus productos precios más elevados que los del mercado internacional. Los economistas saben además que los aranceles equivalen a impuestos a las exportaciones porque encarecen aquello que se necesita para exportar, abaratan el dólar porque limitan las importaciones y, más nocivo aun, orientan escasos recursos hacia producciones de menor valor agregado para un mercado pequeño y protegido. Por lo tanto al bajar aranceles se promueve la exportación y, lejos de desequilibrar las cuentas externas como algunos argumentan, se fomenta un sano balance con el exterior. Nunca el Perú tuvo peores crisis de falta de divisas que cuando estuvo aislado del mundo tras enormes barreras arancelarias.

Incomoda también a muchos que se importen autos, whisky, televisores, licuadoras o tantos otros bienes de consumo y por lo tanto, alegan, debería subirse el arancel a tales productos. Aparte del reflejo estatista que encierra esa incomodidad, se incurre, nuevamente aquí, en otro error. Si se optase por reprimir el consumo de tales productos, el arancel es la peor herramienta ya que permitirá seguramente sustituir la importación por el ensamblaje local de tales productos de manera ineficiente y dispendiosa dada la escala pequeña del mercado. En todo caso, si el deseo de los críticos de la apertura, por reprimir el acceso a aquellos bienes de consumo se tornase incontenible, el instrumento más apropiado que debiesen proponer es el establecimiento de un impuesto selectivo al consumo el cual recae tanto sobre el bien importado como el producido localmente. Claro está que seguramente la consecuencia será el estímulo al contrabando de esos bienes que, por cierto, evade el arancel, el IGV, el impuesto a la renta y el mismo selectivo al consumo propuesto.

Pero aún la crítica sobre la caída de la recaudación está errada. Las rebajas arancelarias han aumentado las importaciones como proporción de la producción total del país. Esa proporción se elevó del 15,9% en el 2006 a 21,4% en el 2008 y por lo tanto el efecto del menor arancel fue, en gran buena medida, compensado por el aumento del volumen importado producto de la propia rebaja. Pero además ese mayor volumen aumentó la recaudación por IGV en la aduana. Así el resultado será no una perdida fiscal, sino una mayor recaudación del orden de los 1.500 millones de soles para el bienio 2007-2008. Un cálculo más refinado que incluya tanto el efecto del crédito fiscal del IGV como los efectos en la recaudación del aumento en el crecimiento, los ingresos y el empleo que las mayores importaciones han generado, resultarán de seguro en una ganancia aún mayor.
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EXPRESO SETIEMBRE 19, 2008

Fisco pierde S/. 40 millones por los bienes suntuarios

Se podrían considerar productos como whisky, vodka, perfumes, televisores, vehículos 4x4, yates, bisutería, piedras finas y teléfonos celulares.

Se estima que el costo fiscal anual por la reducción de las tasas arancelarias sobre la importación de los bienes sunturarios ascendería a alrededor de S/. 40 millones anuales. La Superintendencia Nacional Tributaria (Sunat) informó que aún no está claro qué bienes conformarían este grupo. Según el informe de la Sunat sobre el costo fiscal de rebajas arancelarias, se precisa que no existe consenso sobre una definición que delimite de manera precisa los bienes ni las partidas arancelarias que la conformarían.La estimación respecto al costo fiscal se ha hecho si en caso se considere en este grupo las partidas arancelarias correspondientes a productos como whisky, vodka, perfumes, televisores, vehículos 4x4, yates, bisutería, piedras finas y teléfonos celulares tipo Iphone G3, Blackberry y Smart Phone.

A fines del 2007 el gobierno dispuso una reducción arancelaria para la importación de bienes de capital, las materias primas y productos intermedios. Desde el 2001 hasta el 2008, las tasas efectivas arancelarias aplicadas sobre los bienes de capital pasaron de 11.0% a 0.7%, y en el caso de las materias primas y productos intermedios de 8.3% a 1.3%.

Con relación a los bienes de consumo, la reducción fue menor, pasando de un arancel efectivo de 11.4% en 2001 a 7.2% en 2008. En términos generales, esta política ha implicado una reducción de la tasa efectiva arancelaria total de 9.7% en 2001 a 2.0% en 2008, mientras que el arancel promedio pasó de 11.8% a 5.0% en el mismo período.El costo fiscal anualizado asociado al conjunto de rebajas arancelarias decretadas entre junio 2005 y marzo 2008 es de
S/. 3,000 millones aproximadamente, siendo la mayor cuantía asociada a las reducciones antes mencionadas.

De no haberse aplicado la reducción arancelaria indicada, se tendría en el 2009 unos S/. 3,202 millones adicionales de recaudación. Este estimado sólo considera el efecto directo de la medida y no los efectos indirectos relacionados con la ganancia en competividad, y mayores niveles de inversión alcanzados por la economía debido a estas reducciones arancelarias.
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LA REPUBLICA SETIEMBRE 17, 2008

Hay que eliminar la rebaja de aranceles de Carranza
Humberto Campodónico

Desde fines del 2006, el gobierno comenzó a bajar los aranceles a los bienes de consumo, los insumos y los bienes de capital. La rebaja no formó parte de una negociación comercial en la cual dos países (o muchos, si se trata de la Organización Mundial de Comercio) se ponen de acuerdo para disminuir recíprocamente los aranceles, como es la práctica internacional.

Eso no sucedió porque se trató de una decisión unilateral del gobierno, cuyo objetivo no formaba parte de una política comercial determinada. Por el contrario, fue intempestiva e inconsulta, pues no hubo diálogo con los sectores económicos interesados. Por eso, las negociaciones comerciales futuras tienen un fuerte handicap: el punto de partida se vuelve desfavorable para el Perú.

El resultado concreto es que ahora los productos extranjeros pagan menores aranceles, lo que perjudica a los empresarios nacionales. Además, el fisco recauda menos, como lo reconoce el Marco Macroeconómico Multianual del MEF: en el 2005, los ingresos arancelarios eran el 1.2% del PBI; para el 2008 solo serán el 0.5% del PBI.

Si bien la rebaja podría justificarse para la importación de bienes de capital e insumos (no producidos en el país), la cuestión es que, de un lado, la apreciación de la moneda nacional en 25% ya había abaratado estos precios y, de otro, las grandes utilidades no justificaban este "incentivo" adicional.

El mayor efecto negativo se produce en la rebaja de aranceles a los bienes de consumo duradero (BCD). En efecto, con el DS 158 2007 EF, se redujo de 12 a 9% el arancel a los autos, las motos, los televisores, las máquinas tragamonedas (??), las grabadoras, cámaras fotográficas, muebles, colchones y aparatos de dormitorio, joyas de oro, plata y otros metales preciosos, cuchillería, tijeras, maletas, neceseres y maletines, entre otros.

Así, las importaciones de BCD –que ya habían aumentado en el 2006 y 2007 en 19% y 24%, cifras notables– se dispararon al 52% en el I Semestre 2008, pasando de US$ 601 a 917 millones: proyectada al 2008 tendríamos US$ 1,800 millones. Como la SUNAT deja de recaudar el 3% de esa cantidad (el arancel bajó de 12 a 9%), en el 2008 recaudará US$ 54 millones menos.

La cuestión es que los precios de estos productos no han bajado: el Índice de Precios al Consumidor, sin alimentos y bebidas, fue 0.6% en el 2006, 2% en el 2007 y 2.4% en lo que va del 2008 (si incluimos Alimentos y Bebidas, la inflación es mayor). A lo que se agrega que los mayores compradores provienen de los sectores A y B, con mayor poder adquisitivo. El resto de sectores accede a esas compras a través de los créditos de consumo (tarjetas de crédito bancarias, crédito Ripley, Falabella) que cobran intereses leoninos dejando "en nada" la rebaja arancelaria.

Conclusión: si a la pérdida por BCD se le agrega la menor recaudación en bienes de consumo no duradero, insumos y bienes de capital, se llega al 0.5% del PBI que estima el MEF para el 2008, en lugar del 1.2% del 2007. Esto equivale a recaudar US$ 900 millones menos, justo lo que el ministro Valdivieso le está cortando al presupuesto del 2008. Por tanto, la solución se cae de madura: hay que revertir la rebaja de aranceles de Carranza (que solo beneficia a los extranjeros, a los importadores y a los sectores A y B), lo que contribuye también a frenar el deterioro de la balanza comercial, que pasará a ser deficitaria el próximo año si se sigue a este ritmo.

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