martes, 2 de septiembre de 2008

FERNANDO ZAVALA: "SIENTO QUE DE MINISTRO PERDI DE GOLPE EL 40% DE MI PELO"


PERU 21 SETIEMBRE 17, 2008

Fernando Zavala: “Siento que de ministro perdí de golpe el 40% de mi pelo”

"Me casé apenas terminé la universidad, a los 22 años, y cuando tenía 23 nació mi hija. Luego nació mi hijo. En general, todo lo hice rápido. Sin haber terminado de estudiar, ya trabajaba en Apoyo Comunicaciones. Y en Indecopi fui gerente general muy joven, a los 24 o 25, y me quedé como cinco años ahí", resume Zavala.
Autor: José Gabriel Chueca

¿Le asustó el cargo siendo tan joven?
En mi primer día en Indecopi entendí que era un mundo de Derecho, con aristas políticas, pero me encantó. Lo bueno era que había gente joven que quería aportar. Además, era una institución nueva, sin lastres. La legislación para abrir el Perú a la competencia era nueva; entonces, todos estábamos aprendiendo. Todo eso me ayudó.

Este año presidirá el CADE. ¿Cuál será el tema?
La cosa siempre ha ido por llamar la atención del sector público. Esta vez queremos hablar del otro lado. ¿Qué necesita el sector privado para seguir innovando y aprovechando esta ola de oportunidad? ¿Qué puede hacer el sector privado para tener un Estado mejor, una sociedad mejor, para ser más competitivos? Es un autoanálisis. Queremos ver cómo nos ve la sociedad.

En el sector público, la corbata es obligada. ¿Le molestaba?
Trabajé muchos años en el sector público, siempre con corbata. Luego entré a Backus, donde no es obligatorio, pero yo iba con terno. Ahí, de lunes a jueves es casual y el viernes, informal –lo cual es casi ir con short–, para fomentar la creatividad. Pero yo digo que con la corbata pienso mejor. ¡Entonces, tuve que comprarme ropa para ir a trabajar!

¿Usted ha sido el ministro de Economía más joven?
No. El más joven fue Nicolás de Piérola, a los 30 años. Yo entré al Ministerio de Economía como asesor. Luego fui viceministro. Con ese nombramiento, en el 2002, sí me asusté un poco. Ese cargo tiene una connotación política y se gana visibilidad. Y las jornadas de trabajo eran de 7 de la mañana a 11 de la noche. Uno tenía que cuadrar al ministro porque alguna medida no era técnica. El ministro lo mandaba a uno a pelearse con otros ministros o con el presidente, para él guardarse un poco. Los directores generales dependen de uno. Se negocia con otros sectores. Uno es el que viaja a otros países con las propuestas económicas. Todo eso me sirvió de entrenamiento para ser ministro.

Por fin pudo tener un viceministro…
Pero tuve buenos jefes: Pedro Pablo Kuczynski, Javier Silva Ruete y Jaime Quijandría. El primero motivaba y delegaba mucho, el segundo tenía mucha experiencia política, y el tercero era muy ordenado y me daba mucho apoyo. Cada uno tenía su estilo de hacer este trabajo, que es entre técnico y político.

¿Y cuál fue su balance personal de ser ministro de Economía? ¿Vejez prematura, canas, sobrepeso?
Ser ministro es mucho más tenso aunque uno conozca mejor el trabajo. Uno es público al 100%, se pelea en el Congreso. Justo pensaba el otro día que, en las mañanas, ahora me despierto sin la tensión de pensar en abrir el periódico y ver qué dirán de mí, o qué dirán en RPP. Siento que siendo ministro perdí de golpe el 40% del pelo que tengo, y eso, aunque ahora tenga un trabajo tranquilo, no se recupera nunca. Yo había bajado de peso: cuando era viceministro pesaba como 125. Mi pareja actual me enseñó a comer mejor y comencé a correr con mi hermana Ximena. ¡En la primera carrera, que fue de cinco kilómetros, llegué último! Para la segunda, de 10 kilómetros, me preparé y me vino un problema con el nervio ciático –me quedé doblado– y no pude correr dos años. Ahí gané varios kilitos. Siendo ministro tuve que tomar –por primera vez en mi vida y nunca más– pastillas para dormir.

Al ver a su hermana Verónica (Zavala, ministra de Transportes) interpelada en el Congreso, ¿no pensó algo como “te lo dije”?
No. Ella fue la que me impulsó a entrar al sector público, hace como 15 años. Yo fui ministro y sabíamos que ella también lo iba a ser, por su trayectoria. Claro que, cuando la veo en peleas en el Congreso, me sale esta cosa del hermano: “Ese que te ha dicho tal, lo veo en la calle y le pego”. Lógicamente no voy a hacer algo así. Pero ella sabe en qué está y, bueno, es parte de la chamba.

¿Volverá al sector público?
Le he encontrado un ángulo al sector privado que no sabía que tenía: planificación, desarrollo sostenible, combinado con vender más. Estoy contento. Pero, si me pregunta dónde me veo de aquí a 25 años, es en el sector público. Ojo, he dicho en 25 años.

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