miércoles, 10 de septiembre de 2008

ESTUDIANTE FINLANDES PLANEO MASACRE EN ESCUELA DURANTE SEIS AÑOS

COMERCIO 25 de septiembre de 2008

FINLANDIA. MUERTE EN LAS AULAS
Estudiante planeó masacre en escuela durante seis años

Matti Saari admiraba al autor de ataques de Virginia Tech. Era considerado un chico común y corriente por sus conocidos

KAUHAJOKI [EL COMERCIO / AGENCIAS]. Tenebrosas revelaciones salen a la luz en el caso del joven finlandés que el martes mató a diez personas y luego se suicidó en una escuela. Según los últimos datos difundidos por la policía, el estudiante planeó su ataque desde el 2002 y se inspiró en otras masacres ocurridas en escuelas estadounidenses.
Matti Juhani Saari, de 22 años, mató a nueve compañeros (ocho mujeres y un hombre) y a un miembro del personal en una escuela de turismo, un día después de ser interrogado por la policía por haber colgado en Internet videos de él en un polígono de tiro.

"En su casa se encontró una nota que decía: 'Siempre quise matar a la mayor cantidad de gente posible'", afirmó ayer el jefe de investigación, Jari Neulaniemi, en una conferencia de prensa.
El tiroteo en la ciudad de Kauhajoki, en el oeste de Finlandia, fue un nuevo golpe para el país nórdico, que aún no salía de su asombro luego de una masacre similar ocurrida en noviembre pasado.

En aquel episodio, Pekka-Eric Auvinen, de 18 años, asesinó a ocho personas y se suicidó. Al igual que Saari, anunció su intención en videos colgados en la página de You Tube y murió más tarde en el hospital por una herida que se causó en la cabeza.
El estudiante de hostelería pasaba mucho tiempo consultando Internet y su gusto por las armas era reciente, revelaron sus amigos a los medios de comunicación finlandeses.

Varios amigos de infancia lo recordaban como alguien solitario, a menudo objeto de burlas. Para algunos de sus compañeros y profesores de la escuela de formación profesional, Matti era alguien común y corriente, aunque su fascinación por las armas y por las matanzas escolares no había pasado desapercibida.
"El domingo pasado, mientras se bebía su última cerveza completamente borracho, Matti escribió en un foro de Internet que podría matar a alguien, sin mencionar el nombre", narró un amigo al tabloide "Iltalehti".
"Le preguntamos: ¿No lo harás, verdad?, y respondió que no haría nada semejante", agregó.

Su amigo recordó que en el 2007 Matti se sintió cautivado por los mensajes de Seung-Hui Cho, el joven que mató a 32 personas en la universidad estadounidense de Virginia Tech.
"Se notaba por sus expresiones que admiraba (los mensajes). Nos pidió que los leyésemos, y comentaba: ¿No son geniales?", relató ese amigo, cuya identidad no fue revelada.

"Parece que era un joven con dos caras, un chico callado en la escuela, pero que tenía otra vida en su apartamento con su laptop", dijo Tapio Varmola, director de la Seinajoki University of Applied Sciences que administra la escuela Kauhajoki a la que asistía Saari.

Varmola expresó que no conocía personalmente a Saari, pero estaba en el edificio cuando comenzaron los gritos desde el piso de abajo. El director dijo que los estudiantes, el personal y los familiares que se reunieron ayer en Kauhajoki seguían impactados y deprimidos.

Los estudiantes estaban en un aula rindiendo examen cuando Saari comenzó a disparar con un arma Walther calibre 22. También disparó a la policía y al personal del servicio de rescate, pero los agentes no le respondieron.

SIC
Tan solo un clic*
Hace pocos meses unos jóvenes uruguayos prendieron fuego a un indigente y lo grabaron. Querían que la gente viera un crimen on line. Un afán por mostrar la violencia que recuerda a algo planteado por Paul Virilio.

Para el filósofo, las imágenes de guerra tienen un único tiempo dentro de los medios: el 'tiempo real' de la pantalla. Así, la memoria de la violencia reposa en los soportes digitales (DVD, videos, etc.), tal como ocurre con los videojuegos de guerra o violencia. En otras palabras, la mostración mediática de esta hace que la gente ya no mire los hechos, sino lo mediático en torno a esos hechos, más hiperreales que reales. Si a ello sumamos que los jóvenes han consumido violencia mediática durante toda su vida, lo ocurrido en Finlandia invita a pensar en qué significa grabar un asesinato y darle una tarima mundial en Internet.

Es algo que va más allá de un supuesto morbo propio de la humanidad. Es la desmitificación misma de la violencia a través de una producción indiscriminada de sus imágenes, que hoy pueden compartirse como se comparte una postal, mediante solo un clic.
*Alberto Pacheco Benites. Redactor de SIC

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