domingo, 13 de julio de 2008

CRONICA. LOS MINISTROS NO TIENEN FIESTAS PATRIAS


EL COMERCIO JULIO 13, 2008

CRÓNICA. RUMORES Y MOVIDAS
Los ministros no tienen Fiestas
28 de julio equivale a gratificación y relajo. Para los ministros de Estado, en cambio, esa fecha marca la posibilidad de un traspié. Cuando la ciudadanía se divierte, los gabinetes tiemblan
Por Renato Cisneros

Todos los peruanos adoran las Fiestas Patrias. Pueden largarse de vacaciones en familia, pueden marmotear en la cama y ver el desfile por televisión, pueden llevar a sus hijos al circo de Moscú. Todos, menos los ministros.

Para un ministro el advenimiento del mes de julio suele representar un tiempo aciago. Lejos de alegrarse por el feriado, se estresa por el futuro. Cruzando los dedos, el ministro cumple con el protocolo de tener que presentarle su carta de renuncia al jefe de Estado. Es lo que se estila. Es obvio que él confía en ser ratificado, pero a veces el pulgar del presidente no gira hacia arriba, sino hacia abajo, en inequívoca señal de desaprobación.

Si en la creencia popular octubre es el mes de los temblores, entre los gabinetes ministeriales cunde otra leyenda: no hay peor sismo que el de 28 de julio.

Para los más esmerados titulares de portafolio, el sismo será ridículo, anecdótico; pero para los más cuestionados el temblor suele devenir en cataclismo.

Hoy, en pleno julio, el Gabinete liderado por Jorge del Castillo está a punto de sufrir una nueva cirugía. Si la chismografía de pasillo contiene alguna certeza, serían tres los ministros que quedarían fuera antes de las pompas por la independencia: Luis Carranza (cuya salida de Economía es irreversible), Hernán Garrido Lecca y Luis Alva Castro.

SELECCIÓN NATURAL
Los criterios para recomponer un gabinete son varios. De un tiempo a esta parte, incluso más que el carácter multipartidario, se valora la participación de profesionales independientes con algún bagaje político. Asimismo, la cuota de género también constituye un factor de peso.

Para Cecilia Rosales, periodista de este Diario que desde hace 15 años cubre actividades del Ejecutivo, toda modificación del Gabinete supone un juego de poder, en el que se forman círculos concéntricos alrededor de la figura presidencial ejerciendo distinto grado de influencia.

"Los voceros del partido de gobierno, los amigos y asesores del presidente, el primer ministro. Todos quieren alcanzar y defender sus propuestas", advierte.

Con el transcurso de los días esos círculos se amplían, permitiendo un tráfico de información susceptible de ser incorrecta. Un periodista interesado en conocer los nombres de los nuevos ministros debe establecer contacto con una fuente que esté en algún círculo próximo al mandatario.

"Cuando la fuente está más alejada del centro tiene menos credibilidad. Pese a eso, los datos que te ofrezca no pueden ser descartados", concluye Rosales.

En la previa a una designación ministerial, el Gobierno suele utilizar la estrategia del globo de ensayo: por lo bajo lanza nombres al ruedo mediático para ver qué reacciones provocan en la opinión pública y en las fuerzas de oposición. Por eso, más que en los nombres que aparecen por aquí y por allá, los periodistas deberían fijarse en las tendencias ideológicas de los 'voceados'.

Otra práctica típica de estas coyunturas es la del 'autopampeo'. Está a cargo de personajes que, convencidos de ser 'ministeriables' o incluso presidenciables a futuro, se postulan a sí mismos, usando algún contacto mediático que se preste a la jugarreta. Por lo general, se trata de personajes sin cuota de poder, que aspiran a estar vigentes en la agenda y a conseguir existencia nominal, aunque ninguna autoridad los haya considerado seriamente como opción para colocarse el fajín blanquirrojo.

Evidentemente, hay regímenes que son más permeables a esas presiones y maniobras. Todo depende de qué tan sólida y autónoma sea la figura presidencial. De nuestros últimos gobernantes, por ejemplo, Fujimori --por su floja muñeca política-- se veía al inicio muy necesitado de sugerencias. Luego, como todos sabemos, los ministros eran colocados según el libreto diseñado por Vladimiro Montesinos.

Según Carlos Ferrero (ver nota aparte), Alejandro Toledo decidía inclusiones en su cuadro de ministros coordinando únicamente con el primer ministro.

Valentín Paniagua, al vivir solamente un 28 de julio como presidente (para completar la transición que meses antes había iniciado), nunca tuvo que convocar en estas fechas a colaboradores para manejar el país.

Finalmente, está Alan García, cuyo poder de decisión --en comparación con los tres anteriores-- parece más rígido. Se dice que para elegir a sus ministros García consulta la opinión de muy contadas personas. No es casual que en los pasillos de Palacio de Gobierno los funcionarios se refieran a él como 'Zeus' o 'Júpiter', amplificados sobrenombres que bien ilustran el alcance de su dominio y liderazgo internos.

EL SHOW DEL 'RUN RUN'
En julio del 90, con el inicio del fujimorato, se inauguró el Gabinete comandado por Juan Carlos Hurtado Miller, en el que destacaban Gloria Helfer (Educación) y Guido Pennano (Industria).

En julio del 91, con Carlos Torres y Torres Lara como cabeza del Gabinete, se ratificaron a los ministros. No hubo rumores.

En julio del 92 tampoco se produjeron cambios y la marea de chismes pasó como si nada.

Para julio del 93 había dos rumores circulando por las redacciones: que el ministro de Salud, Víctor Paredes Guerra, se alejaría del cargo; y que la fiscal de la Nación, Blanca Nélida Colán, haría suya la cartera de Justicia. Lo primero ocurrió, lo segundo no.

Un año más tarde, era otra la 'volada' de julio: el ministro de la Presidencia, Raúl Vittor Alfaro, cedería su silla a Manuel Estela. El cambio se produjo, pero no en julio, sino en setiembre, mucho después de Fiestas Patrias.

En julio del 95, Fujimori reajustó el Consejo de Ministros. Eran días en los que se hablaba de la salida de Absalón Vásquez y Juan Briones de los ministerios de Agricultura e Interior. Sin embargo, lo más importante de aquel mes fue la designación de Francisco Tudela como nuevo ministro de Relaciones Exteriores. Como Tudela pertenecía a las filas del movimiento Renovación, en la 'negociación' para que acepte integrar el Gabinete participó su líder, Rafael Rey Rey.

En julio del 96 y del 97 no hubo modificaciones notorias. En cambio, en julio del 98, se produjo una de las movidas más memorables: Javier Valle Riestra era nombrado primer ministro. Solo duró un mes y medio. Juramentó el 4 de julio y el 7 de agosto le pidió a Fujimori que buscara un relevo. Otro que pidió irse pero tuvo que quedarse fue el ministro de Economía, Jorge Baca Campodónico. El 'Chino' no aceptó su renuncia.

Julio del 99 estuvo plagado de habladurías respecto de entradas y salidas del Gabinete presidido por Víctor Joy Way. Al cabo de tantas indefiniciones, el cambio fue uno solo y se operó recién en agosto, cuando César Saucedo juramentó como nuevo titular del Interior, en lugar de José Villanueva Ruesta.

Julio del 2000 trajo dos sorpresas: el ex candidato presidencial por Avancemos, el jinete Federico Salas Guevara, se ponía la faja de primer ministro. Al formar su equipo hizo cinco nuevos llamados, el más memorable fue el de Carlos Boloña, obediente alfil en la cartera de Economía.

TIEMPOS MODERNOS
En las fiestas del 2001, ya con Toledo de presidente, se vivió un clima de total novedad. Aquel 28 de julio se presentó un gabinete de lujo, con nombres como Pedro Pablo Kuczynski, Roberto Dañino o Álvaro Quijandría.

En julio del 2002, Luis Solari reemplazó a Dañino y Silva Ruete tomó la posta de PPK.

En ese momento la salida de Fernando Olivera de la cartera de Justicia era una especulación.

Para el 2003, la inclusión más notoria fue la de Beatriz Merino al frente de la PCM. En julio ella llamó a personajes como Fernando Rospigliosi (Interior), Jaime Quijandría (Economía) y Hans Flury (Energía y Minas).

En julio del 2004, el pedido para que el gabinete de Carlos Ferrero se renovara era unánime. Los cambios tardaron.

En julio del 2005 las maniobras políticas más visibles eran las que hacía Fernando Olivera, quien como embajador en España 'cocinaba' su regreso como canciller. Su convocatoria --se rumoreaba-- provocaría la renuncia de Carlos Ferrero, y de los ministros Carlos Bruce (Vivienda), Eduardo Salhuana (Justicia) y Pilar Mazzetti (Salud).

El regreso al poder de García el 2006 vino acompañado de un gabinete histórico por paritario: el primero con una alta cuota femenina (seis ministras). Aunque el rumor inicial era que Javier Silva Ruete sería el presidente del Consejo de Ministros fue finalmente Jorge del Castillo el elegido para el cargo.

QUÉ PASARÁ ESTE MES
Para el analista Santiago Pedraglio, el saliente ministro Luis Carranza debería explicar por qué decidió dejar el MEF. "Ojalá que el nuevo ministro se preocupe por la caja fiscal y por la equidad de los peruanos".

Pedraglio cree que los ministros que deberían dejar sus puestos, por muy amigos que sean del presidente, son Chang (Educación), Garrido Lecca (Salud) y Alva Castro (Interior), quien --según él-- ha cometido muchos errores en poco tiempo.

"Carencias relacionadas con sus respectivas áreas, que afectan a millones de peruanos, siguen sin enfrentarse con planes de mediano plazo. Por otro lado, la seguridad reclama un guardián mejor y más eficiente".

Al parecer, este 28 algo se rajará en las estructuras de la PCM. Y a estas alturas de la novela solo Alan García --el Júpiter de Palacio-- debe saber quiénes serán los damnificados del inevitable temblor ministerial.

"El 28 de julio no significa nada"
Carlos Ferrero Costa fue primer ministro de Alejandro Toledo entre diciembre del 2003 y agosto del 2005. Reemplazó a Beatriz Merino y fue sustituido por Pedro Pablo Kuczynski.

Él dice que, mientras estuvo en la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), el 28 de julio no tenía mayor importancia como una fecha de supuesta recomposición del Gabinete.

"Es erróneo pensar que el 28 de julio tiene que estar lleno de anuncios o de cambios, cuando la Constitución dice que esa fecha solo sirve para hacer un recuento de lo que se ha hecho y de lo que se piensa hacer. El cambio de Gabinete puede darse en cualquier momento oportuno, en febrero o en noviembre. No hay necesidad de sentirse presionado por Fiestas Patrias o Navidad; esos son cortes temporales ficticios e irreales. La gente y la prensa tienen que dejar de pensar en eso".

Para Ferrero, la operación de cambios en el Gabinete no depende del primer ministro, porque él solo propone algunos nombres para algunas carteras. "El presidente tiene sus propias ideas y es él quien decide quién se va y quién puede venir. Las decisiones principales son suyas", señala, sin dejar de recordar que Toledo fue muy receptivo con él cada vez que le tocó hacer propuestas de futuros ministros de Estado. "Eso sí, las reuniones para tomar esas decisiones eran entre los dos".

Ferrero recuerda que el gobierno toledista contó con alrededor de 70 ministros, de los cuales solo 20 o 24 fueron del oficialismo (Perú Posible). La mayoría fue no partidaria. Es más, cuenta que Toledo les pidió a Lourdes Flores Nano y a Valentín Paniagua que les sugieran nombres de posibles conductores de portafolios. "No solo queríamos tener independientes sino que los cuadros partidarios eran insuficientes. Eso no lo va a reconocer ningún partido. Los cuadros partidarios de todos los partidos son insuficientes para completar un Gabinete adecuado. Eso le está pasando al Apra y le pasará a cualquiera que gane".

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