lunes, 28 de julio de 2008

ASTRASAT 100, EL TERCER OJO DE CHILE

CORREO 10 de septiembre de 2008

Satélite para el desarrollo y defensa nacional

El tema científico-tecnológico de la Defensa no puede comprenderse sino como parte de un todo sistémico, ya que sus características interdisciplinarias en el ámbito tecnológico-científico permiten una articulación entre organismos del área de Defensa con otros de ciencia y tecnología y desarrollo del ámbito nacional.

En el actual contexto estratégico mundial, la participación de las Fuerzas Armadas en proyectos, investigación y desarrollo para la producción en Defensa viene estimulando la participación de pequeñas y medianas empresas de base tecnológica y de capital privado, e incluso con terceros países.

Tal es el caso del primer satélite espacial chileno, que días atrás el ministro de Defensa del país sureño ha anunciado pondrá en órbita en febrero del 2010, y que ha sido adquirido al consorcio francés EADS-Astrium y será destinado a labores de defensa y civiles. El satélite, un modelo SSOT (Sistema Satelital de Observación Terrestre), contiene la más alta tecnología existente, lo que permitirá a Chile incrementar sus controles fronterizos y de soberanía marítima, pesca ilegal, y resguardar con mayor eficiencia y eficacia sus fronteras, junto con un mayor resguardo de desastres naturales, así como de las labores agrícolas, forestales y mineras.

Posibilitará además las labores de seguimiento de cultivos y áreas hidrológicas -para detectar sequías e inundaciones, cuidado del medio ambiente-, junto a la detección de fuentes contaminantes y el tráfico de drogas, e incluso la construcción de casas de forma ilegal. A decir de su ministro de Defensa, Chile se pone los pantalones largos, pasando de ser parte de la retaguardia en el desarrollo científico a uno de los actores de primer nivel.

Este es un claro ejemplo de que el desarrollo de los sistemas de investigación y producción de tecnología para Defensa no sólo está orientado a satisfacer los requerimientos operacionales de las FFAA, sino que contempla la apertura a otras posibilidades enmarcadas dentro de las nuevas amenazas para la seguridad hemisférica.

Pero no sería posible sin la ayuda de políticas tecnológicas que permitan desarrollos subsidiarios de uso civil y militar, algo que Chile ha entendido bien y que ha decidido aplicar. Cabe mencionar que en América Latina, Brasil y Argentina cuentan con satélites, mientras que Venezuela y Colombia se encuentran en etapa de estudios para una futura adquisición.

Un punto que debe resaltarse en este proceso es la interacción entre las FFAA y organismos del Estado, universidades, empresas y entidades. Esta relación contribuye a estrechar vínculos entre las Fuerzas Armadas y la sociedad en su conjunto, optimizar la utilización de recursos, pero quizás lo más relevante es que permite un aumento de la confianza mutua entre militares y civiles.

En el Perú se vienen realizando grandes esfuerzos por articular a los actores de la ciencia, tecnología e innovación. Un ejemplo es la firma del convenio de cooperación y complementación científico-tecnológica destinado a impulsar el desarrollo de proyectos de investigación y desarrollo de uso dual, pues de esta manera se busca que las universidades e instituciones de investigación públicas, privadas y las Fuerzas Armadas consoliden iniciativas y proyectos conjuntos para el beneficio del país.

Pero falta aún más. Es preciso que el Ministerio de Defensa establezca un sistema de investigación, desarrollo e innovación tecnológica que permita articular a todas las instituciones y recursos tecnológicos, financieros y humanos del sector en la solución de los proyectos de alta y nueva tecnología y tecnología clave del sector, y que además promueva la creación de una industria de producción para Defensa, con lo cual el sector Defensa tendría la posibilidad de concretar un desarrollo innovador de tecnologías de uso dual o específico.

Presidente del Instituto de Investigación para la Energía y el Desarrollo(IEDES) *

Rolando Páucar Jáuregui
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EXPRESO sábado 23 de agosto 2008
Columna: PLANTEAMIENTOS Página 8
Sistema satelital chileno

Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO

El 27 de julio pasado en una ceremonia privada realizada en el Ministerio de Defensa de Chile, el jefe del comando logístico de la Fuerza Aérea (FACH), general Julio Escobar, y un representante del consorcio francés EADS-Astrium suscribieron el contrato por la adquisición de un Sistema Satelital de Observación Terrestre (SSOT) –considerado “prioridad urgente” por el gobierno–, cuyo costo asciende a US$ 72 millones y será cancelado con fondos de la Ley Reservada del Cobre (que solo en los dos últimos años generó US$ 2,700 millones para las FF AA).

El 14 de este mes el gobierno conjuntamente con el Ministerio de Defensa inauguraron este nuevo SSOT presentando una maqueta a escala real. Cuenta con más de 150 áreas de aplicación y en el campo militar podrá escanear pequeñas áreas y determinar movimientos de personas, tropas, embarcaciones o aeronaves. Además tiene la capacidad de procesar en solo 3.2 minutos imágenes de una extensión de 1,300 kilómetros de territorio y enviarlas a estaciones receptoras, que podrían ser instaladas en Santiago, Punta Arenas, Antofagasta (en la V Brigada Aérea “Cerro Moreno”) y entre Pisagua e Iquique (en la Base Aérea “Los Cóndores”).

Aunque en Chile se empeñen en reiterar que se trata de un sistema de uso civil y pacífico, lo cierto es que su adquisición fue impulsada por las FF AA como parte de su carrera armamentista, con el fin de obtener datos de inteligencia y para observación y vigilancia de sus fronteras. Además, a pesar que proyectan implementar una nueva Agencia Chilena del Espacio, dicho sistema fue adquirido por la FACH y será manejado por su propio Servicio Aerofotogramétrico, en coordinación con el Ejército y la Armada.

Este SSOT –cuyo lanzamiento está programado para febrero de 2010 (año de su bicentenario) desde el cosmódromo de Kourou, Guayana Francesa– le permitirá a Chile contar con imágenes multiespectrales de alta resolución, tanto de su territorio como de Sudamérica, en especial de sus vecinos, Argentina, Bolivia y Perú. En este sentido el ministro de Defensa, José Goñi, en una ceremonia con asistencia de altos mandos castrenses, afirmó que “podemos obtener información de todos los objetivos que nos planteemos” y “vamos a controlar mejor la soberanía marítima”.

En el campo estratégico-militar, la adquisición del SSOT incrementará considerablemente su ventaja comparativa y equilibrio estratégico con nuestro país, ya que la observación oportuna de nuestros movimientos aéreos, terrestres y marítimos, les permitirá un eficaz y eficiente empleo de su capacidad militar y elementos de combate y armas, que además son de última tecnología y generación.

En este panorama, lo grave para la seguridad de nuestro país es que solo tenemos capacidad de vigilar y controlar el 10% del territorio nacional, y en el restante 90% no se sabe que ocurre –tal como lo advirtiera el ex ministro de Defensa Allan Wagner–, debido a que no contamos con una red completa de radares y de exploración aérea –requerimiento considerado en el Núcleo Básico de Defensa– ni mucho menos de un sistema satelital espacial, para cubrir el monitoreo y control de nuestro territorio nacional y sus fronteras, lo cual debería ser prioritariamente implementado.
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LA RAZON 21 de agosto de 2008

Astrasat 100, el tercer ojo de Chile

Para obtener información valiosa para su seguridad y defensa nacional
Arturo Castro (*)
Comunicador

Con la adquisición del satélite Astrasat 100 por el gobierno chileno, cuyo costo es de 72 millones de dólares y por un lapso de cinco años, este país ingresará a partir del año 2010, a la era de la más alta tecnología de la comunicación obteniendo información valiosa y de interés para su seguridad y defensa nacional. Una muy buena forma de celebrar el bicentenario de su Independencia. Una preocupación más para nuestro país que se debate en indecisiones.

El ministro de Defensa mapochino José Goñi, declaró a la prensa “vamos a contar por primera vez en nuestra historia con un sistema de información satelital que proporcionará información de la tierra con la más alta tecnología”.

Las principales características de este satélite son: puede dar 15 órbitas a la Tierra, brindará 100 imágenes en 24 horas, con una resolución de 5 metros. Esta alta resolución le permitirá un control y monitoreo de sus fronteras, particularmente con la nuestra, con fotografías tomadas a cinco metros de distancia de sus objetivos.
Según declaraciones de sus principales autoridades, la adquisición de este satélite le permite a Chile ingresar a la cúspide mundial de la información. Imaginen ustedes a nuestras bases aéreas, navales y cuarteles, al alcance de sus ojos y armas.

Podemos inferir con toda suspicacia, que el empleo de este tipo de ingenio, es importante en la posibilidad de guerra electrónica que puede realizar en el campo de batalla y aún en tiempo de paz para el control de nuestras comunicaciones.
El artefacto en mención les permitirá contar con información actualizada sobre: planificación urbana, Cartografía de Alta Resolución (CAR), control fronterizo, cuidado del medio ambiente, planificación de su territorio y determinación de fuentes contaminantes. Información valiosa no solo para su desarrollo, sino también para su defensa.

Para el caso de la CAR, permite ampliar el abanico de posibilidades, para la visualización de objetos antes sólo visibles en fotografías o relevamiento topográfico. Lo grave es que nuestros buques, aviones, tropas y blindados estarán a su disposición en vivo y en directo. Otro tanto con el monitoreo y control a lo largo de nuestra frontera y particularmente de la frontera marítima que está en disputa.

Porque los períodos entre tomas son más cortos y hay la gran posibilidad de programar las tomas a pedido del usuario sobre su área de interés. Y cuál es el área de interés de Chile, indudablemente nuestra frontera y el despliegue estratégico de nuestras fuerzas. La Antártida también.

Raúl Vergara subsecretario de Aviación, señaló que: “No debe haber ninguna inquietud, este sistema lo tienen muchos países, no sólo europeos o EEUU; nuestro vecino Argentina tiene seis o más satélites ópticos y radáricos; Brasil también tiene, Venezuela está próximo a tenerlo y nuestros propios hermanos peruanos también”.

Antes de la publicación de esta noticia dada a conocer en Chile por el ministro Goñi, que estemos enterados, en nuestro país ninguna autoridad ha manifestado su interés en adquirir un satélite. Posteriormente, como impelidos por un resorte, hubo algunas declaraciones en ese sentido del Dr. Antero Flores-Aráoz, ministro de Defensa, y del presidente de la Comisión de Defensa del Congreso. Se percibe a lo lejos que es una reacción mediática.

Se conoce, que actualmente hay más de 2,800 satélites gravitando alrededor de nuestro planeta, de tipos y funciones múltiples. Satélites de comunicaciones, de navegación, estaciones orbitales y satélites de observación de la Tierra. El satélite que ha comprado Chile y que entrará en funciones a partir de febrero de 2010, tendría las características de este último.

El Astrasat 100, también llamado de Teledetección, dispone a bordo de instrumentos que le permiten captar datos de la atmósfera y de la superficie terrestre. Son de gran utilidad en diversos campos como la meteorología, la oceanografía, los estudios ambientales, o la cartografía. Sin embargo los datos obtenidos pueden ser utilizados con fines militares.

¿Qué implicancias puede tener para nuestra seguridad esta adquisición por parte del gobierno chileno? Sin lugar a dudas, Chile tiene bien planificado la integración de su seguridad nacional, con la utilización de los adelantos en las telecomunicaciones, que unido a su moderno potencial bélico y preparación de sus fuerzas, le permitirá en el futuro, una marcada ventaja con relación a la mayoría de países de la región, dejando muy relegado al nuestro.

Frente a este hecho, queda en manos de nuestras autoridades, del Presidente de la República, ministro de Defensa y los comandos de los institutos castrenses, tomar las medidas de previsión más adecuadas y urgentes, para equiparar esta brecha tecnológica.

Aunque permítanos dudar que exista un verdadero interés en realizar una acción de esta naturaleza. Es que ya nos dijo el Presidente, que el “Estado no es una vaca lechera”, quizás tiene mucha razón, pero, podría ser un toro de lidia, aún estamos a tiempo.
(*) artucas@gmail.com
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CORREO 15 de agosto de 2008

Ministro de Defensa sureño dice que podrán obtener información de todos los objetivos que se planteen. Flores Aráoz confirma que FFAA peruanas también evalúan adquisición

Satélite chileno podrá espiar Perú desde febrero del 2010

Aunque sostengan que se usará con fines civiles, lo cierto es que Chile pondrá en órbita un moderno sistema de observación satelital en febrero del 2010, con lo que las Fuerzas Armadas peruanas quedarán desguarnecidas ante semejante posibilidad de ser observadas.

La adquisición del satélite le ha demandado a Chile una inversión de US$72 millones y tiene como objetivo estudiar los recursos naturales y la vigilancia fronteriza, entre otros usos, según señaló el ministro chileno de Defensa, José Goñi.

Podremos obtener información de todos los objetivos que nos planteemos, reveló el titular de Defensa, quien puso énfasis en que el satélite permitirá controlar mejor la soberanía marítima y será más fácil evitar pescas ilegales.

El subsecretario de Aviación, Raúl Vergara, encargado de la iniciativa, dijo que se trata de un proyecto que no debería generar inquietud alguna en los países vecinos.

Nuestro vecino Argentina tiene seis o más satélites ópticos y radáricos; Brasil también los tiene, Venezuela está próximo a tenerlo y nuestros propios hermanos peruanos también, afirmó.

Aseguró que el 95% del tiempo o más el satélite va a ser utilizado para fines civiles.

Están en su derecho
Por su parte, el ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz, reconoció que cada país tiene el derecho de cautelar y conocer lo que sucede en su territorio y espacio aéreo. Agregó que para ello puede contar con sistemas satelitales propios o alquilar servicios.

Sin embargo, aclaró que el Perú no cuenta aún con un sistema propio, pero sostuvo que cuando lo necesita, baja (compra) servicios de otros satélites.

Nosotros estamos evaluando qué es lo que nos conviene: si alquilar servicios o tener sistema propio, explicó.

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