sábado, 7 de junio de 2008

EL HOMBRE DEL ESTILO: YVES SAINT - LAURENT

CORREO 03 de Junio de 2008

El hombre del estilo
:: CON SU MUERTE, HACE UNOS DÍAS, YVES SAINT-LAURENT DEJA UN LEGADO VALIOSO PARA LA MODA Y LA CULTURA

El estilo lo es todo. Las modas al fin y al cabo pasan. Yves Saint-Laurent lo supo desde muy joven. Tal conocimiento fue clave en el desarrollo de su visión sobre la alta costura. Sus diseños poseían en esencia una personalidad sólida, una personalidad que podía desafiar el paso del tiempo. Las mujeres pueden dar fe de ello.
Saint-Laurent revoluciona en la década de los sesenta la vestimenta femenina dándole a las mujeres libertad, la libertad de poder mostrarse bajo otras formas estéticas y más contemporáneas. El traje sastre con pantalón y su célebre esmoquin concebido para ellas cambiaron para siempre la perspectiva de la moda.
Aunque eso sólo es un fragmento del talento de este personaje, dotado de una sensibilidad artística, algo importante de subrayar. Su mirada, su imaginario apuntaban a prendas que se pronunciaran, que se expresaran con soltura, con temperamento. En ese sentido, la búsqueda creativa lo llevó a beber de diferentes aguas.

El arte
Tales aguas calmaron su sed por nuevas inspiraciones, nuevas referencias. Su cercanía con las artes plásticas lo llevaron de manera entusiasta a apreciar las pinturas de Mondrian, Picasso y Braque, a quienes incluso homenajeó con el diseño de vestidos que reprodujeron sus motivos. Es más, Saint- Laurent ha sido el único diseñador de moda que ha expuesto sus trabajos en museos. En 1983, el Metropolitan de Nueva York, nada menos, acogió sus creaciones.El Museo de Bellas Artes de Pekín exhibió también sus obras en 1985, y en 1986 el Museo de la Moda de París, enclavado en el Louvre, le ofreció una retrospectiva.
Nacido en Orán, Argelia, en 1936, Yves Saint-Laurent estuvo destinado a la precocidad creativa. Sólo le bastó tener 17 años para llegar a París y deslumbrar a Christian Dior. Luego, se convirtió en su discípulo. Después en su sucesor. La muerte de Dior en 1957 determinó que él lo sustituyera en la firma. Hecho que lo convertía en el diseñador más joven de Francia. Incluso, su primer desfile, realizado en 1958, tuvo la estrella del éxito. En aquella ocasión presentó su colección Trapecio, donde rompió con las cinturas de avispa, populares en aquel momento.

Su propia casa de modas
Pero todo no fue cálido y estimulante. En 1960 tiene que dejar la firma para cumplir el servicio militar francés. Cuando vuelve en 1962 a París para integrarse nuevamente a Dior, esta casa de alta costura lo había reemplazado y él ya no tenía lugar. De ahí siguió una batalla legal, que terminó con una interesante indemnización para él. De esta forma, su futuro estaba encaminado: con ese dinero creó su propia casa de costura. Nunca más tuvo que depender de otros.
Asociado con su amigo Pierre Bergué, quien se encargó de los aspectos financieros y administrativos de la casa de modas, consiguieron construir un imperio con el que abarcó la alta costura, el pret-a-porter y los perfumes desde 1960. Su éxito fue desde el inicio, pues el atrevimiento y la fuerza innovadora con la que llegaba confluía con una época ansiosa de cambios, decidida a romper con los tradicionalismos y embarcarse en aventuras creativas y vitales.
En su caso, la atención que recibió era de todos lados. Diseñó los decorados y los trajes para películas y obras como Cyrano de Bergerac y La Pantera Rosa, mientras que Catherine Deneuve se erigía en su musa, en su ícono de estilo.
Sin embargo, todo tiene su final. En el 2002, el diseñador anunció su retiro con un desfile retrospectivo. Y el domingo, con su muerte, culminó una época dorada de la alta costura, del mejor de los estilos, de una manera personal de entender la cultura, de entender la propia vida.
Manuel Erausquin merausquin@epensa.com.pe

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