domingo, 26 de agosto de 2007

EL GORDITO CERNA

Marzo 1, 2005


A un año de su partida

RECORDANDO A JORGE CERNA

“A pesar de las adversidades siguió luchando por su vida, hasta que un día el cáncer le ganó la batalla y se llevó a “cocoliso” para siempre”

Eran las 10 de la noche de un 1º de marzo del 2004, día que no se olvidaría jamás. Esa misma noche dejó de existir en una cama de la clínica “San Lucas”un gran amigo para todos, Jorge Roberto Cerna Morales o simplemente “cocoliso” o “gordito Cerna” como le decían sus más allegados.

Ingeniero mecánico de profesión, ingresó a trabajar, en 1986, al Ministerio de Industria, Turismo, Integración y Negociaciones Comerciales Internacionales (MITINCI), primero en el área de Gestión Presupuestal, de la ex OGPP, hasta llegar finalmente a la Oficina General de Administración, Presupuesto y Desarrollo, del hoy, Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR).

Nació un 05 de junio de 1955, en la ciudad de Lima. Hijo único, siempre veló por sus padres. Ingresó a la Universidad Nacional del Callao en 1974, donde se graduó.
Ya en el año 2000 decidió formar una familia, producto de ello fue padre de dos niños, Roberto y Nicolás, los cuales fueron su adoración. En el trabajo siempre fue muy responsable y organizado, además de ser conocido como un buen amigo, también lo conocían por sus dotes culinarias. “Le gustaba mucho cocinar, en todas las reuniones que se organizaba para sus cumpleaños él mismo se metía a la cocina. Y para qué….tenía muy buena sazón”, nos contó un amigo y compadre suyo.

Pero la cocina no solo era su “fuerte”, pues siempre participaba en los campeonatos de fútbol del MINCETUR, de donde se ganó el apodo de “patadón” por el empeó que le metía a cada jugada.

Un día del 2002 su vida cambió, le detectaron cáncer generalizado, y ya nada fue lo mismo. Idas y venidas a la clínica lo cansaron. Múltiples exámenes y quimioterapias eran su pan de cada día. “El espíritu de lucha nunca lo perdió”, nos dijeron.
Cuando empezó a sentirse mal, el gordito Cerna nunca dejó de ser el amigo bonachón, analítico y “buena gente”, pues no perdía ocasión para siempre brindar algún consejo y demostraste su amistad hasta en el más mínimo detalle. Muchos debemos recordar que durante la última transferencia de mando del MINCETUR, el que fungió de maestro de ceremonias le dedicó la jornada de trabajo, y como buena señal de aquello se sintió un silencio generalizado en el auditórium ese día. Una anécdota que no se olvida.
Otro amigo que lo visitó días antes de partir para siempre nos comentó que lo encontró leyendo, siempre con una sonrisa y acordándose de las múltiples anécdotas que compartieron cuando laboraba en la OGPP. “Cuando nos despedimos en su mirada pude percibir que era la última vez que estaríamos juntos, y me dijo: Nunca cambies, siempre se un buen amigo, a pesar de lo que la gente pueda decir”. “Se me hizo un nudo en la garganta y lo deje con un fuerte abrazo”.

Y así fue pues a pesar de tener un descanso médico de más de 2 años, él no dejó de visitar el MINCETUR para apoyar en el trabajo, hasta que la última operación donde amputaron una de sus piernas fue el presagio de un mal final. Pero a pesar de las adversidades siguió luchando por su vida. Hoy lo recordamos porque fue y será un gran amigo de todos.

En memoria de Jorge Cerna.

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